NADA ME PERTENECE...
GRACIAS X SUS CRITICAS! HE AQUI UN NUEVO CAPÍTULO!
10
El Retrato de Dumbledore.
-¿Estas bien?- le preguntó Hermione a Harry.
-Si..., será mejor que limpiemos todo esto, nos quedaremos aquí asta que encontremos otra pista...- Hermione asintió.
-¡Reparo!- dijo Ron apuntando al sillón que tenía más cerca.
-Ron, así tardaremos una eternidad...- le dijo Hermione a su pelirrojo amigo- ¡Limpia repare!- con el hechizo Hermione logró que la casa se limpiara y reparara en un abrir y cerrar de ojos, la casa había quedado como antes, como Harry la había visto segundos antes cuando el Horcrux le mostró el día de la muerte de sus padres. La luz había vuelto a reinar en la casa, ya no era fría y sin luz, los sillones antes rotos, estaban reparados, Harry observó que todo estaba limpio y reparado.
-¡Excelente!- murmuró Ron- serás buena con la limpieza de una casa...
-Gracias- le respondió Hermione- ¿Qué fue lo que te sucedió?
-El anillo me mostró...- Harry estaba tratando de que las palabras le salieran de la boca, recordar como su madre le suplicaba a Voldemort le hacía poner los pelos de punta, y más recordar que su padre se había muerto a pocos centímetros de donde el estaba- me mostró la muerte de...
-¿... De tu padres?- le cortó Ron, Harry le agradeció, porque no sabía cuanto tiempo lo soportaría, y más recordando como Voldemort intentó asesinarle.
-Voldemort no tiene corazón...- dijo de repente Hermione- es lo que te diferencia de él, Harry, tú eres mucho más poderoso que él...
Los tres amigos se quedaron en silencio.
-¡Incendio!- Ron había hecho que de la chimenea crepitara fuego- ¿dónde dormiremos?- agregó rompiendo el silencio.
-No sé, arriba vi que había varias puertas..., cuando reviví...
-¿Por qué no vamos a ver?- sugirió Hermione de prisa.
-Si...- dijo Harry.
Los tres subieron al segundo piso de la casa, arriba había cinco habitaciones: un baño, dos recámaras para huéspedes, el cuarto que había pertenecido a Harry y la recámara que era de James y Lily. Hermione y Ron tomaron las de los huéspedes y Harry dormiría en el cuarto de sus padres, que con el hechizo que Hermione había hecho minutos antes, estaba arreglada. Era una recámara amplia, con una ventana grande que daba a la calle y esta tenía cortinas de seda roja, a los pies de la cama había un baúl lleno de cosas, Harry entristeció al ver lo que contenía: fotos de él y de sus padres, incluso había una en la que salían Sirius y Lupin cargándolo con caras de desesperación por que el lloraba y atrás se veía a sus padres muertos de la risa ante la situación... (Nota de la Autora: Esta idea la saqué de un FanArt que tengo y que me gustó mucho...)
Como Harry y sus amigos acordaron quedarse en el Valle de Godric un tiempo, los amigos acondicionaron y arreglaron sus habitaciones a su manera. Aunque a Harry le quedaban pocos Horcruxes por buscar y destruir, no dejaba de pensar en ello y en lo que Dumbledore, o más bien, el Retrato de Dumbledore quería decirle, y en que debía ir a verlo. La mañana del 31 de Agosto, Harry decidió que era hora de que fuera a ver a Dumbledore.
-¿Lo has pensado bien?- preguntó Hermione después de que Harry les expresara sus ideas.
-Por completo, si no es hoy, no será nunca...
-¿No sería bueno que enviaras una lechuza a McGonagall diciendo que iremos de "visita"?- preguntó Ron.
-No debe de ser necesario- dijo Harry- será mejor que nos apuremos a marchar- agregó levantándose de la mesa de la cocina.
-Esta bien...- bufó Ron levantándose y dejando a medias su desayuno.
Harry guió a sus amigos a la Sala, les daría instrucciones antes de que partieran.
-No debemos llamar la atención, así que iremos despacio, debemos aparecernos en Hogsmade ¿de acuerdo?- Ron y Hermione asintieron.
Harry se concentró en Hogsmade, segundos después él y sus amigos aparecieron cerca del cruce de Hogwarts a Hogsmade y viceversa.
-Síganme y no se detengan...- les ordenó Harry.
Cuando entraron en el claro donde estaban las rejas de Hogwarts Harry se detuvo, sacó su varita y apuntó hacia el Castillo, pensó atentamente en el encantamiento i>Patronus /i> y un ciervo surgió de su varita, Harry lo dirigió hacia el Castillo.
-¡Vaya, Harry ya estas mejorando los hechizos sin pronunciarlos!- le felicitó Hermione.
-Gracias por el cumplido- Harry divisó la silueta de Hagrid que se dirigía hacia ellos- ¡Miren es Hagrid!- señaló Harry.
-¡Hagrid!-saludaron Ron y Hermione, la silueta se empezó a distinguir más mientras avanzaba hacia ellos.
-Hola¡qué gusto verlos tan pronto!- los saludó Hagrid sonriéndoles a través de su espesa barba- ¿Qué los trae por aquí?
-Vengo a ver a Dumledore- dijo Harry, la cara de Hagrid entristeció y giró la cara hacia el lago, luego se volvió y empezó a abrirles.
-Pero Harry…
-Hagrid, se que él no esta vivo- se apresuró a decir Harry- pero se que su Retrato ya esta colgado en el despacho de… la Directora McGonagall- por un momento Harry dudó en decir "de él".
-¡Ah, eso lo explica todo!- dijo Hagrid, mientras cerraba de nuevo las rejas- ¿Saben? Ahora Tonos y Lupin son parte del nuevo personal del Colegio- Harry, Ron y Hermione siguieron a Hagrid que avenaba hacia su cabaña- Tonks dará transformaciones y Lupin será reintegrado en el puesto de Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
-Bien por ellos- dijo Harry tomando aliento.
-¿Es cierto qué no piensan regresar a Hogwarts?- preguntó Hagrid deteniéndose en seco frente a su cabaña.
-Si- respondieron los tres amigos al mismo tiempo.
-¿Y qué piensan hacer?- preguntó Hagrid con un dejo de preocupación en la voz.
-Asuntos de Dumbledore- dijo Harry rápidamente- lo siento Hagrid, es confidencial...- agregó.
-Entiendo... ¿quieren pasar o tienen mucha prisa?- preguntó Hagrid abriendo la puerta de su cabaña y metiéndose en ella.
Ron y Hermione miraron a Harry, que asintió.
-Sólo pasaremos unos minutos- dijo Harry entrando en la cabaña de Hagrid seguido de Ron y Hermione. Hagrid se hizo a un lado para dejarlos pasar y luego cerrar la puerta tras ellos.
Fang como siempre empezó a olfatearlos y pedirles que le rascaran las orejas. En ese momento Ron y Hermione se sentaron juntos en uno de los sillones de Hagrid, y sin querer se tomaron las manos, los dos se pusieron rojos al verse y se soltaron rápidamente, Harry hizo como si no hubiera visto nada y sólo se limitó a sonreír para sí mismo, a él le hubiera gustado estar disfrutando el último día de Vacaciones con Ginny, pero no podía...
-¿Les ofrezco té?- preguntó Hagrid sacando ya dos pares de tazas.
-Si, gracias...- respondieron al unísono los tres amigos.
-Olympe se fue ayer a su Academia- dijo Hagrid mientras preparaba el té- Grawp ya se comporta como un humano pero vive en el Bosque, le gusta vivir en su naturaleza..., pronto le conseguiré una amiga..., el nombra a una giganta de nombre Freya, tal vez la busque y la traiga...
Harry sabía perfectamente lo que eso implicaba, cuando Hagrid llevó a Grawp a Hogwarts clandestinamente, llegó tomo magullado por la fuerza de Grawp.
-¡Qué bien!- exclamó Ron fingiendo alegría.
-Si...- sonrió Hagrid, dándoles a cada quien su respectiva taza de té.
-¿Has sabido lo del padre de Luna?- le preguntó Harry.
-Si, pobre Luna, algo me dice que Henry no debía de haber aceptado el puesto..., además la pobre teme perder a su padre...- es una chica encantadora si la tratas, se que es un poco excéntrica pero dulce, lo que debió sufrir por la muerte de su madre...
-No lo sabíamos- murmuró Hermione, al parecer arrepentida por haber tratado mal a Luna varias veces.
-Yo si lo sabía- confesó Harry- me lo contó hace un año atrás..., después de que fuéramos al Departamento de Misterios, la noche antes de regresar a casa...
-Pobre Luna...¡Con razón se comporta así!- dijo Ron pensativo- la perdida debió afectarle mucho.
-Si, pobre Luna, pero hay cosas peores¿no creen?- preguntó Hagrid.
-Cierto...- dijo Ron.
Los tres amigos y Hagrid se quedaron en silencio varios minutos, el único sonido que se oía era el de los sorbidos de té que hacían.
-¿Así qué Lupin regresa?- se aventuró Harry a cortar el silencio incómodo.
-Si, igual Tonks... ¡Cuánta falta hace Dumbledore!- Hagrid entristeció un poco- era un gran hombre y un excelente mago..., es una suerte que ya hallan colocado su retrato¿No creen?
-Si...- admitió Harry- y hablando del retrato..., Hagrid será mejor que nos retiremos- Hagrid asintió y los amigos depositaron sus tazas de té vacías sobre la mesa.
-¡Cuídense mucho, y no olviden visitarme...!- los despidió Hagrid.
-Claro- dijo Hermione- ¿no creerás qué nos íbamos a olvidar de ti o si?- le preguntó deteniéndose en las escaleras de la cabaña.
-No, claro que no...- Hagrid sonrió.
-Bueno, pues andando...- dijo Ron.
-Gracias por todo Hagrid, te voy a extrañar...- dijo Harry.
-Hogwarts no será lo mismo sin ti Harry, sin ti y sin Ron ni Hermione...- Hagrid lo abrazó- ya no habrá más cosas para contar que no deba decirles...- los tres sonrieron, pues Hagrid tenía la manía de contarles cosas que ellos no debían de saber, y con eso habían podido llegar al fondo de los misterios que años atrás sucedían en Hogwarts, como el rescate de la Piedra Filosofal en su primer año, o como el enigma de la Cámara de los Secretos, en su segundo año...
-Adiós, Hagrid- se despidieron los tres amigos al mismo tiempo alejándose de la cabaña.
Los tres amigos corrieron por el césped, se sabían ese camino de memoria, pues Hogwarts había sido su casa durante seis años consecutivos. Entraron al castillo y se encaminaron al despacho que ahora pertenecía a McGonagall, pasaron por las escaleras movedizas, parecía ayer cuando Percy, el hermano de Ron, les decía que tuvieran cuidado con ellas porque les gustaba cambiar..., pasaron cerca del pasillo del tercer piso, donde hacia seis años ya se guardaba la Piedra Filosofal, también pasaron cerca de los Baños de Myrtle la Llorona, donde cinco años atrás Harry había descubierto con ayuda de sus amigos, la entrada a la Cámara de los Secretos, donde él destruyó el Primer Horcrux, al asomarse Harry por una de las ventanas, divisó la parte del Lago donde hacía cuatro años atrás Harry había salvado a su padrino de los dementotes, y donde hacía tres años atrás se había llevado a cabo la segunda prueba del Torneo de los Tres Magos, divisó también el estadio de Quidditch, donde había demostrado ser uno de los mejores jugadores del equipo de Gryffindor, pasaron también cerca de la Sala de los Menesteres, donde hacía dos años atrás Harry había impartido clases de Defensa Contra las Artes Oscuras en un grupo de nombre el E. D., y donde un año atrás Harry guardó el libro de pociones de Snape, y donde también hacía unos meses Draco Malfoy había permitido entrar a los Mortífagos al Castillo, con sólo recordar todo esto a Harry le dio un vuelco en el Corazón, y entendió que él era un mago capaz de afrontar cualquier obstáculo, y que por más que el camino que estaba cruzando en esos momentos fuera oscuro, había una luz que no dejaba que perdiera el rumbo, entonces también comprendió a lo que se refería Dumbledore con que "el amor es un poder maravilloso", pues el amor a sus amigos hacia que continuara y tuviera más fe y esperanza en él mismo. Harry se detuvo delante de la gárgola del Despacho de McGonagall, dándose cuenta que no tenía la contraseña.
-¿Qué hacemos?- preguntó Ron.
-No lo sé- dijo Harry sinceramente.
-Esperen- dijo Hermione avanzando hacia la gárgola- venimos a ver a Dumbledore- la gárgola cobró vida y dejó paso por las escaleras en forma de caracol que subían mecánicamente.
-Te esperamos aquí- dijo Ron, Harry asintió.
Harry subió a la escalera y se detuvo frente a la puerta del despacho, donde tocó la puerta.
-¿Quién?- preguntó la voz de Minerva McGonagall.
-Soy Harry Potter, Profesora- la puerta del despacho se abrió.
-¡Harry, pasa...- la Profesora McGonagall se veía muy cansada, sus gafas estaban un poco torcidas, pero su aspecto rígido y serio era el mismo.
Harry pasó, el Despacho seguía igual a como lo tenía Dumbledore, sólo que había cosas que habían cambiado, por ejemplo ya no estaba más la percha de Fawkes en su lugar había una enorme jaula de búho, y había otra cosa que era distinta ahí... Un cuadro nuevo, donde Harry distinguió a la persona retratada, que le sonreía, estaba Albus Dumbledore, igual que siempre, colgado cerca del retrato del Profesor Dippet . Dumbledore tenía los ojos grises puestos en Harry, sonreía abiertamente, y tenía sus gafas de media luna sobre su puntiaguda nariz...
-Buenos días, Señor Potter- lo saludó McGonagall.
-Buenos días, Profesora...
-Minerva- Harry y la Profesora McGonagall dieron un respingo al oír la voz de Dumbledore.
-Jamás me acostumbraré- murmuró McGonagall.
-Minerva, Harry ha venido a hablar conmigo¿serías tan amable?- la Profesora McGonagall asintió y se retiró del Despacho- Harry, me da gusto verte de nuevo...- Harry asintió, sentía un nudo en la garganta- se como te sientes Harry, a mi me pasó lo mismo con el Profesor Dippet¿no es así Armando?- el mago del retrato de al lado sonrió y asintió.
-¿Pro... Profesor, qué es eso que debe decirme?- preguntó Harry algo nervioso.
-Antes que nada debo aclararte las cosas Harry, en primer lugar tú no eres responsable de mi muerte..., la poción que tomé en la Cueva, me debilitó mucho, era una poción de magia negra..., además desde hacía ya varios meses atrás Fawkes empezaba a entristecer..., como debiste de darte cuenta cuando venías a mi despacho, Fawkes cantaba una canción de melancolía...- Harry asintió- en segundo lugar, cuando me contaste tus sospechas del Profesor Snape, Harry, comprendí que algo andaba mal..., Severus ya no era el mismo desde que le había dado el puesto de Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras...
-Profesor, hay algo que debo decirle, el Horcrux del medallón es Falso- dijo Harry- un tal R. A. B., lo tomó desde hace mucho tiempo para guardarlo y que yo lo destruyera...
-¿R. A. B.?- preguntó Dumbledore, Harry asintió.
-Ese nombre me suena...- dijo el retrato de Phineas Nigellus.
-A mi también- dijo Dumbledore- bien regresando a nuestro punto de partida..., Harry debo decirte que tu eres el...
-Heredero de Gryffindor, lo se, lo supe cuando regresé a la casa de mis padres, hay dentro también había un Horcrux, ya lo destruí- dijo Harry.
-Bien, y si no me equivoco, las demás piezas regresaron a su lugar de origen..., estoy seguro que la taza de Hufflepuff está en alguna parte de la Casa de la vieja Hepzibah, pero antes Harry de que partas debo darte algo..., la espada de Gryffindor te pertenece por herencia, tómala y también Fawkes es tuyo..., si no me equivoco lo encontrarás en el Bosque Prohibido, una vez que lo encuentres él te guiará hacia Azkaban...
-¿Askaban?- preguntó Harry.
-Si, en donde encontrarás el expediente de la Elfina Doméstica de Hepzibah, eso te ayudará a saber donde esta la casa y que cosas extrañas vio en ella después de la muerte de su ama..., mientras tú haces eso, prometo recordar quien es el tal R. A. B., y conseguir una pista de donde puede estar otro Horcrux, aunque no lo creas Harry es más fácil de hacerlo siendo retrato...
-Insisto en que ese tal R. A. B., me suena- interrumpió de nuevo Phineas.
-Entonces tú mi querido Phineas, me serás de gran ayuda- Phineas asintió sin humor.
-Entonces Harry...¡Buena Suerte!- le sonrió Dumbledore.
-Gracias, Profesor...- Harry tomó la espada que estaba sobre el escritorio de McGonagall y se la puso en el cinto- Hasta luego...- se despidió.
-Adiós, Harry- se despidió Dumbledore, Harry salió del Despacho con la espada atada en el cinto y con un dejo de esperanza de que Dumbledore todavía lo ayudaría.
-¡Harry!- lo apresuró Ron, Harry divisó que sus amigos charlaban con la Profesora de Adivinación, Sybill Trelawney.
-Harry Potter...- se volteó la Profesora que le sonrió, Harry le devolvió el gesto, cuando de repente se quedo tiesa como una gárgola.
-¿Profesora?- Hermione tenía cara de espanto, Harry recordó haberla visto así hacía cuatro años atrás...
-El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso ya está presente...- Trelawney hablaba con la voz ronca que sólo Harry conocía, las pupilas de la Profesora estaban agrandadas, y Ron y Hermione estaban espantados- ... Lo está destruyendo... Mientras lo hace un dragón y un Príncipe planean destruirlo... Una rata será su ayuda... Alguien que ama este joven será asesinado en manos de sangre pura... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso, ya está actuando, al final, ninguno de los dos quedará vivo si el otro sigue con vida... El final se acerca... Pronto sabremos la verdad... Pronto...- Trelawney sacudió su cabeza como si recién se despertara de un sueño- ¿se encuentran bien?- les preguntó a Ron y a Hermione que la miraban asustados, ellos asintieron- bien..., será mejor que me vaya...
-Hasta luego, Profesora- se despidió Harry aun perplejo por lo que había acabado de escuchar, "¿Qué habrá querido decir con que "... Alguien que ama este joven será asesinado en manos de sangre pura..."?", se preguntó Harry mientas veía alejarse a la Profesora Trelawney y ellos retomaban su rumbo.
-¿Qué fue eso?- preguntó Ron con la cara pálida.
-Una profecía sin duda alguna- respondió Harry.
-¿Crees qué se refería a que alguien que amas está en peligro?- peguntó Hermione asustada.
-Corrección, toda la gente que quiero y que me quiere esta en peligro...- Harry se decidió a no hacer más comentarios al respecto, y por lo visto sus amigos tampoco- Dumbledore me pidió que encontrará a Fawkes.
-¿Para qué?- preguntó Ron.
-Es obvio que eso es lo que heredó¿no es cierto?- le dijo Hermione con lo que Harry asintió- ¡Harry!- Hermione exclamó señalando la espada de Gryffindor que Harry tenía en el cinto- ¿de donde la sacaste?
-¡Pero si es la Espada de...!- Ron tenía os ojos como platos.
-Si, de Gordic Gryffindor, Dumbledore la tenía en su posesión, y como dijo que me pertenecía por derecho, me la "regresó"- aclaró Harry.
-¡Wow!- exclamó Hermione.
-Será mejor que nos demos prisa...- apresuró Harry a sus amigos.
-¿A dónde vamos?- preguntó Ron.
-A buscar a Fawkes- respondió Harry deteniéndose en el límite del Bosque Prohibido.
-¿No pensarás que está ahí adentro, o si?- preguntó Hermione nerviosa.
-Dumbledore me dijo que debía de estar aquí...- repuso Harry.
-Harry, recuerda lo que pasó con los centauros...- le dijo Hermione asustada.
-Si pasa algo, los atacaremos...- dijo Harry- y estoy seguro de que no nos los encontraremos si no hacemos mucho ruido...
-Bien, si tú lo dices...- Ron se encogió de hombros y siguió a Harry que ya se había metido dentro del Bosque.
-¡Espérenme!- gritó Hermione apresurándose a ir tras ellos.
Los tres amigos se internaron en el Bosque...
