10. Agua helada y explosiones de fuego

-¡Hemos terminado por hoy!.- gritó Scorpius al finalizar el entrenamiento.

Habían estado practicando técnicas nuevas para preparar el siguiente partido contra Hufflepuf. Aunque todos pensaban que era un equipo relativamente fácil, Scorpius no dejaba de decir que no había que confiarse demasiado, por lo que habían acabado entrenando igual de duro que en otras ocasiones. Ese día Scorpius estaba especialmente extraño: apenas les había dado instrucciones como otras veces y se había limitado a jugar sin comentar los fallos que veía, como hacía siempre. Cuando acabaron, en lugar de analizar el entrenamiento, se alejó del resto del equipo y se situó en los límites del campo, mirando lo que parecía ser el castillo. Albus lo miró mientras guardaba la snitch en la caja correspondiente.

-Vaya día ¿eh? Los pobres Hufflepuffs van a acabar pidiendo clemencia en el partido.- dijo Dylan acercándose a Albus.

-Ya sabes lo que dice Scorpius, no hay que confiarse.- contestó sin dejar de mirar al capitán de Slytherin.- ¿Qué le pasa?

Dylan se encogió de hombros.

-Problemas con su familia, creo.- dijo mirando también al rubio.- Cuando está así es mejor esperar a que se le pase. Eso o arriesgarte a que te lance una maldición.- agitó negativamente la cabeza y le dio una palmada amistosa en el hombro.- Voy a cambiarme.

Albus se quedó mirando al capitán. Estaba quieto, con las manos cruzadas a su espalda, y con el rostro atormentado, como si en su interior estuviera analizando algún problema de difícil solución. ¿La iniciación de los sangre limpia, tal vez? Scorpius Malfoy le cuadraba perfectamente en un club de ese tipo, pero por otra parte, tampoco le había oído hacer nunca ningún comentario de la pureza de sangre. Se acercó a él lentamente y se situó a su lado.

-Unas vistas maravillosas ¿verdad?.- le dijo. Scorpius le miró.- A mí también me gusta observar el campo cuando necesito pensar en mis cosas.

-Si has venido a que intente desahogarme contigo te equivocas, Potter.- le dijo mirándole brevemente. Volvió su atención al paisaje que ofrecía el castillo.- Lo siento, pero no soy de contarle mis problemas a nadie.

-Qué desconfiado.- comentó Albus. El rubio se encogió de hombros.

-Confiar en la gente está sobrevalorado. Cuando le cuentas tus intimidades a alguien le da poder sobre ti.

Albus arqueó una ceja.

-¿Poder?

-El poder de hacerte daño.- agachó la cabeza y se quedó mirando el suelo. Albus pensó que parecía más vulnerable que nunca.

-Estás de suerte, porque el poder no me interesa en absoluto. Ni ese ni de cualquier otro tipo- le dijo Albus. Se quedó en silencio unos segundos.- A veces pienso que estar en el colegio es como sumergirte en agua helada para los problemas.

Scorpius lo miró sin comprender y Albus se lo explicó.

-Cuando estoy aquí, y tengo algún problema con los míos, el estar lejos hace que los problemas me afecten menos. Como cuando te sumerges en agua helada: al principio está fría, pero cuando te acostumbras no quieres salir porque estás mejor dentro que fuera.

-Pero cuanto más te aclimatas al frío, más te costará salir después.- dijo Scorpius

-Exacto.- contestó Albus con una sonrisa.- Y eso ocurre aquí con los problemas: Crees que la distancia con tu familia te ayuda a sobrellevarlos, pero cuando vuelves a casa es mucho peor.

Sorprendentemente, Scorpius le sonrió, un gesto desconocido para la mayoría de la gente.

-Vaya Potter, estás hecho un filósofo.- le dijo.-¿ Alguna vez has sentido que lo que tu familia te lleva diciendo años ya no tiene sentido para ti?

-Muchas.- contestó, acordándose de la pelea que tuvo con su padre cuando le dijo que Jeremy Nott era su mejor amigo.- Pero así es la vida ¿no? Tu familia será siempre tu familia, no importa si hay diferencias.

-Eso espero.- suspiró.- Gracias, Albus.

-No hay de qué, Scorpius.- contestó sonriente. La voz de Bradshaw detrás de ellos hizo que se volviesen.

-¡Albus, te buscan!

-Me reclaman.- dijo Albus, echando a andar hacia el campo. A lo lejos, una chica morena con uniforme de Gryffindor y sus dos mejores amigos, con el uniforme de Slytherin, lo esperaban. Cuando ya estaba bastante alejado de Scorpius, este le llamó.

-¡Eh, Albus!

Albus se volvió.

-Esta noche vamos a beber unas cervezas de mantequilla en la Sala Común. Más vale que vengas.

El moreno asintió, dándole a entender que iría y continuó andando hacia donde le esperaban sus amigos.

-Vaya, parece que alguien es el nuevo BFF de Malfoy.- dijo Jeremy con una risita

-Cállate.- le dijo Albus poniendo los ojos en blanco.- Bien, creo que tenemos muchas cosas de las que hablar los cuatro.

[…..]

La conversación les llevó todo lo que quedaba de tarde. Silver les contó todo lo que le había dicho a Albus y ellos le informaron de lo que sabían hasta ahora. Entre los cuatro acordaron que el día clave sería la fiesta de Halloween de Slytherin, ya que parecía que ese día era el evento señalado donde el club secreto tenía previsto actuar. Como en la conversación que escuchó Jeremy se intuía que los participantes eran de la " élite del colegio" , parecía claro que al menos uno de los componentes asistiría a la fiesta de disfraces que se hacía en Slytherin con motivo de Halloween. Estaban prácticamente seguros de que Albus estaría invitado como miembro del equipo de Quidditch, por lo que él se encargaría de estar pendiente por si ocurría algo. Jeremy y Bere se quedarían en la Biblioteca para ver si podían averiguar algo que les fuera de utilidad. Cuando finalizó la tarde, todos se fueron a sus respectivas Salas Comunes. Albus se dió una ducha, se puso un jersey de lana gris y unos vaqueros gastados y bajó a la Sala Común, donde había quedado con el resto del equipo de Quidditch. Cuando llegó, vio que ya se habían reunido todos frente al fuego y comentaban algo entre risas. En un rincón más alejado, Bere leía un libro. Albus se acercó a ella para saludarla.

-Hey.- dijo. Ella alzó la mirada por encima de su libro.-¿Ya te has puesto manos a la obra?

-Es lectura por placer.- contestó ella. Se fijó en su atuendo.-¿ Dónde vas?

-Cuando estoy por la Sala Común prefiero usar ropa muggle.- se encogió de hombros.- Es más cómoda.

-¡Albus!.- alguien lo llamó desde la pandilla que estaba junto al fuego.-¡ Deja de hablar con chicas guapas y ven!

Albus miró a Bere divertido y ella puso los ojos en blanco. Se despidió con una mano y se acercó a donde estaba el resto del grupo. Además del equipo al completo, estaban también las conocidas por los jugadores como " groupies" del equipo: Montague,Goyle y...Foster. Ella no pudo evitar hacer un gesto de desagrado cuando le vio.

-Vaya, Potter.- dijo clavándole sus ojos oscuros.- Qué raro que puedas venir. Normalmente tienes muchos trabajos de Transformaciones que hacer.

-¿Ahora es "Potter"?-dijo Leeds dándole un trago a su cerveza de resto del equipo asintió. Por lo que se veía ya estaban al corriente de la discusión entre Albus y Verity.- Pues vaya.

Albus decidió hacer caso omiso del comentario

-Pásame una cerveza de mantequilla.- le dijo a Bradshaw. Se estremeció ligeramente.- Hace un poco de frío aquí¿no?

-Quizás por eso siempre estás buscando alguien que te caliente.- volvió a hablar Verity.

-Verity, no tengo ganas de discutir.- dijo Albus, cansado. Se ponía muy pesada con sus comentarios irónicos.- he venido a pasármelo bien.

-Sí anda, déjale en paz.- dijo Liotta bebiendo de su cerveza.

-Pero ¿qué os ha pasado?.- preguntó Scorpius mirando a ambos.- En la fiesta parecía que teníais mucha...química.- terminó, mientras acariciaba la mano de Alexia, sentada a su lado.

-¿Quieres saber lo que ha pasado, Malfoy?¿De verdad quieres saberlo?- preguntó de forma retórica Verity a la par que Scorpius susurraba en voz bajita un "No".- Te lo voy a explicar. - se levantó para darle más énfasis a su discurso.- Tu amigo aquí presente, ha pasado de mí toda la semana y cuando por fin íbamos a aclarar las cosas me deja tirada…¡Por Silver!

-Merlín, hasta Potter liga más que yo.- se lamentó McCauley. Nadie le hizo caso: la conversación entre la pareja del momento era más interesante. Incluso Bere estaba escuchando en la penumbra.

-¿Silver, la del equipo de Gryffindor?.- dijo Scorpius.- Bueno Foster, la verdad es que esa Silver está bastante buena.- bebió un trago de su cerveza de mantequilla.- En la vida se gana y se pierde, asúmelo.

El resto asintió, mientras Alexia le miraba con el ceño fruncido, aunque no dijo nada: sabía que era mejor callar y seguir siendo la chica oficial del chico más popular del colegio.

-Esa no es la cuestión.- dijo Verity.- El caso es que no tiene palabra ni valor para cumplirla.

-No creo que lo que ha pasado entre nosotros le importe a mucha gente.- dijo Albus que se empezaba a cabrear.

-Eso es lo que hay.- dijo ella.- ¿Sabéis qué es lo que ocurre? Creo que a Albus no le gustan mucho las mujeres.- chasqueó la lengua.- Es normal, todo el día con Nott...a saber qué hacen cuando nadie les ve. - todo el equipo al completo había pasado de las risas al silencio mirando a Albus, que permanecía callado sin levantar la vista del suelo.- Cuando nos enrollamos en la fiesta no quiso hacer nada más conmigo. Creo que ni siquiera le parezco atractiva. ¿Qué os parece a vosotros?- giró sobre sí misma para que los chicos pudieran admirar su físico. Hubo comentarios y algún silbido.- Pues en Albus no hay ninguna reacción.

Le miró maliciosa desde su posición.

-Quizás por eso quedó con Silver.- agitó la melena.- Jugadora de Quidditch, no se arregla nunca... Casi es como si estuviera con un hombre, y de esa forma disimula sus inclinaciones. Claro es que antes lo podía disimular mejor: A nadie le importaba lo que ocurría en su vida. Ha sido un don nadie hasta hace dos días.

Llegados a este punto, toda la Sala estaba en un silencio sepulcral, sin que nadie supiera qué decir. Finalmente, Albus habló.

-¿ Sabes lo que realmente ocurre, Foster?- le preguntó. Ella arqueó las cejas a la espera de respuesta.- Yo siempre he sido de gustos más...selectos. ¿Qué interés puede ofrecerme alguien que ha pasado por el dormitorio de medio colegio?- la miró sonriendo de forma cruel.- No quería hacerte daño pero ya que tanto interés tienes te lo explicaré. Solo me has interesado para divertirme, ya que no ofreces otra cosa. No tienes conversación, suples tus carencias con tu cuerpo porque es lo mejor que tienes que ofrecer.- continuó deseoso de hacerla sentir mal tal y como ella había hecho con él.- Cuando se hace de día aburres.

Todos los chicos del equipo aplaudieron y vitorearon mientras Verity palideció al saberse humillada cuando intentaba lo contrario. Se levantó de golpe, sin saber qué decir.

-Eres...eres un...- a falta de encontrar un insulto lo suficientemente hiriente con el que hacerle daño le hizo un gesto despectivo.- ¡Que te jodan!

Acto seguido se fue hacia los dormitorios entre las risas del resto del grupo. Scorpius silbó.

-No te preocupes, el de reconciliación es el mejor ¿verdad, Lex?.- dijo mirando a la rubia, que se giró y le besó en los labios.

-Prefiero reescribir historia de Hogwarts en tres idiomas.- murmuró Albus mientras sus amigos se reían.- Al menos eso me aportaría algo

Entre las risas estentóreas del equipo, se oyó una pequeña explosión en la Sala Común. Todos se giraron hacia el lugar donde Bere había estado sentada. En su lugar había un libro carbonizado que a todas luces acababa de sufrir una pequeña explosión. Ella había desaparecido.

-¿Qué le pasa a Zabini?- preguntó Alexia

-Se habrá puesto celosa.- rió Scorpius.- Las mujeres no soportáis la competencia. Oye Albus ¿Tú y Zabini nunca habéis...?- preguntó haciendo un inequívoco gesto con las manos.

-Por Merlín, Scorpius, es mi mejor amiga. La considero casi de la familia.- contestó Albus horrorizado. Nunca se le había ocurrido pensar en Bere de ese modo.

-En el casi está la clave.- dijo Adam Leeds , guardián del equipo. Se volvió hacia Scorpius.- Oye ¿Al final qué va a pasar con la fiesta de Halloween? ¿Tenemos temática?

-Ah, sí, lo olvidé.- dijo Scorpius.- Lex, dales las entradas.

La rubia más codiciada de Slytherin hizo aparecer sendas tarjetas negras con su varita y las repartió entre los presentes.

-A esta fiesta tenéis que venir acompañados.- dijo Alexia.- La temática es " Baile de Máscaras". Podéis disfrazaros de lo que queráis siempre y cuando llevéis antifaces venecianos.

-Seguro que en tu caso el antifaz tendrá más tela que el vestido.- dijo McCauley mientras todos leían sus tarjetas, escritas en grandes letras doradas.

-Y seguro que tú lo disfrutarás.- contestó ella, mordaz. Albus leyó la tarjeta, aunque en ese momento no estaba para pensar en fiestas. Le intrigaba la reacción de Bere y en por qué se había ido así de la Sala Común.

-¿A quién vas a invitar, Albus?

El chico sonrió antes de responder.

-Es una sorpresa

Tenía muy claro quién sería su acompañante en la flamante fiesta de máscaras y estaba seguro de que era la chica que más lo merecía.