Historia basada en "Las crónicas de Narnia" de C.S Lewis.

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Capitulo diez.

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El hombre alzo su mano hacia un punto, entonces todos los presentes giraron su rostro hacia donde el tripulante había señalado. En aquel momento en el rostro de cada uno de los presentes hubo un mar de emociones.

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— ¡No puede ser! — dijo Caspian con una sonrisa en los labios.

Todos corrieron atravesando los arboles y saltando algunas rocas hasta llegar a la arena. Si fijabas tu vista al frente podías ver el hermoso azul del mar que parecía tener una longitud interminable, con sus colores alternos, un azul claro casi transparente, después un azul profundo, luego uno color turquesa y olas que golpeaban en la orilla. Pero esta vez en el mar había algo diferente. No estaba completamente plano. Había un gran barco acercándose a unos cuantos kilómetros, avanzaba rápidamente dirigiéndose hacia ellos.

—Es uno de los nuestros su majestad— anuncio Drinian.

— ¡Miren! — exclamo Lucy señalando hacia un punto en el mar — ¡Era verdad, son ellas! —dijo la reina con una sonrisa.

Los demás fijaron su vista ahora en un punto más cerca, podías ver unas manos agitándose en forma de saludo desde unos cuantos metros adentro del mar. Eran sirenas. Tenían rostros finos y hermosos, cabellos largos y una piel brillante al color del sol.

— ¡Gracias! — grito Edmund hacia ellas.

Todos los demás agitaron sus manos saludándoles.

Se escucho una risa estrepitosa por parte de las sirenas, sus risas eran ruidosas y alegres, con una voz cantarina. Después se echaron dando una vuelta hacia atrás en el aire como suelen hacerlo, para después alejarse hacia lo profundo del mar.

—Ojala hubiera abierto los ojos cuando una de ellas me estaba cargando— dijo Edmund, Lucy rodo los ojos y le dio un codazo — ¿Qué? No todos tenemos la misma suerte que Drinian.

Los jóvenes reyes y los de la tripulación rieron.

—Tal vez no, su majestad— dijo Drinian conteniendo una sonrisa.

Al cabo de unos minutos el barco Narniano estaba lo mas posiblemente cerca. Bajaron tres botes y junto con ellos dos hombres remando en cada uno de ellos. Al llegar a la orilla todos corrieron hacia los botes, los hombres los subieron y saludaron con una reverencia. Una vez a bordo, Caspian se encontró con Cornelius, quien lo saludo efusivamente. El medio-enano les reviso a cada uno de ellos, aunque le dijeran que estaban bien, pero aun así los resultados fueron buenos, todos estaban en perfectas condiciones, salvo a que estaban terriblemente sedientos, hambrientos y un poco sucios, pero eso se soluciono rápidamente, pues en el barco habían cargado las suficientes provisiones porque temían que estuviesen deshidratados y hambrientos. Cornelius les explico que estaban en una de las pequeñas islas deshabitadas cerca de Terebinthia, no muy lejos de Cair Paravel.

—Así que después de todo no logramos avanzar mucho, no sé qué sucedió en el timón…— decía Caspian— todo paso tan rápido.

Los hombres de la tripulación de ese barco bajaron la mirada.

—Nosotros sabemos exactamente lo que paso su majestad — dijo Cornelius después de un silencio.

— ¿A qué te refieres? — pregunto el rey Peter.

—Han ocurrido… cosas en Narnia. Parece que hay alguien espiándonos.

— ¿Qué? —soltó Caspian con voz sorprendida.

— ¿Quién? —pregunto Edmund frunciendo el ceño.

— ¿Qué sucedió Cornelius? —dijo Peter abrumado.

—Cuando ustedes se fueron, al medio día, es cuando comenzó todo…

Y Cornelius les conto todo lo que había sucedido. Y lo que sucedió es que todo estaba planeado. Pero Cornelius y los demás solo se llegaron a enterar de ciertas cosas. Pero lo que realmente paso fue que en el momento en que los dos soldados de Gèrson se pusieron de acuerdo para provocar que el barco se hundiera, eso no era lo único que habían planeado esa noche…

Después de descomponer el Viajero del Alba, los soldados Baldwin y Egbert, comenzaron a ponerse de acuerdo con los otros soldados que también servían al rey Ghassân. A ellos les parecía una buena idea comenzar a provocar rencillas en Narnia, que los pueblerinos se sintieran amenazados…

—Estoy de tu lado, estoy de tu lado— repitió el joven que no confiaba mucho de su compañero, creía que podía acusarlo de deslealtad y el rey Ghassân podía mandarlo a la horca, y temía por su vida, por eso no se atrevía a decir lo que realmente pensaba, que era que el rey Ghassân era un usurpador—

Después de esto y sin más que decir, los soldados se dirigieron hacia donde estaba anclado el barco, y como también estaba custodiado por soldados, que para suerte de ellos, eran de los suyos, les dijeron lo que pensaban hacer, y los otros, por temer también a la horca, aceptaron y vigilaron que nadie se acercara mientras los otros descomponían el timón por debajo, destornillando algunas cosas, y eso no les iba a permitir viajar muy lejos.

—Es hora de que comencemos a apresurar las cosas— dijo Baldwin— Narnia ya no tendrá paz por mucho tiempo.

— ¿Qué mas piensas hacer? — pregunto Egbert.

—Escuchen— llamo Baldwin a los demás soldados— Mañana los reyes zarparan por la mañana, entonces en el trayecto de su viaje el timón se estropeara, seguramente lo notaran cuando sea demasiado tarde, esto nos lleva a que Narnia se quedara sin reyes y entonces es cuando la noticia llega a oídos de nuestro rey. Será su oportunidad perfecta.

— ¿Pero…? El rey Caspian habrá dejado otro a cargo— dijo uno de los soldados —y estoy seguro que tiene instrucciones, ¿Qué podemos hacer?

—Lo estoy diciendo ahora, este es el plan, hay que mandar a dos de nosotros esta misma noche a Gèrson, para informar al rey que los reyes y reinas de Narnia están muertos. Entonces, nosotros ya nos habremos encargado de comenzar a crear inseguridad en Narnia, y cuando llegue nuestro rey, someterá a todos los Narnianos, y entonces ya habremos hecho nosotros dos cosas; matar a los reyes, y darle el reino en sus manos — decía el soldado con una voz severa —Estará agradecido con nosotros y nos dará riquezas.

—Es una buena idea— dijo uno de ellos.

— ¿Y… si sobreviven? — pregunto otro.

—No lo harán, de eso nos encargaremos nosotros— aseguro Baldwin.

Y así fue como comenzó, dos soldados de Gèrson marcharon esa misma noche, a dar las noticias al rey Ghassân, a quien le llegaron las noticias esa misma mañana.

— ¡Idiotas! — dijo el rey levantándose de su trono después de haber escuchado los planes que habían hecho sus propios soldados que el había mandado — ¡Jamás les di esa orden!

—Su majestad…—titubeo el hombre— Creímos que era lo más conveniente para usted. No queríamos decepcionar a su majestad y…— fue interrumpido por un golpe en la mandíbula que le propino el mismo rey con su bastón de color oro con incrustaciones que sostenía en la mano derecha.

El rey Ghassân estaba sumamente enojado, esos no eran sus planes. No se acercaban nada a lo que él tenía en mente. Sentía que la ira lo inundaba, contrayendo los músculos de su cuerpo y llegando hasta su garganta, haciendo un nudo.

—Pues ya lo hicieron. Solo te diré una cosa… reza por que estén vivos — dijo el rey en un susurro amenazante— Porque si no lo están, tú mismo desearas con cada fibra de tu ser que lo estén — añadió gritando.

—Sáquenlo de aquí, quiero que le esposen en el calabozo y retírense—ordeno el rey a los dos soldados que se encontraban en cada extremo de las puertas del salón donde estaba su trono — Hasar…— susurro Ghassân.

—Su majestad. Realmente no tiene usted de que preocuparse, sus soldados son mas inútiles que de costumbre — decía el viejo con voz pasiva— En Narnia, además de que hay bestias parlantes, hay demonios de ellos en los mares, seguramente no dejarían que murieran los mismos reyes de Narnia.

— ¿Qué tipo de demonios?

—Unos seres del mismo color del agua, su majestad, otros que son mitad humano y mitad pez, son cosas horribles, pero usted no tiene de que temer, los reyes vivirán, esos demonios marinos también sirven a toda Narnia y a sus reyes— dijo Hasar Afsanah— Y entonces, cuando ellos regresen vivos, usted podrá matar al mismo rey Caspian en persona— dijo el hombre y en estas últimas palabras formándose en su rostro una sonrisa malvada.

—Hasar… ahora tengo duda en mi ser—

— ¿Duda de usted? —

—No, dudo de mi plan. Estoy completamente confundido, lo único que deseo hacer es matar con mis propias manos al rey Caspian, pero sé que eso sería muy fácil. Fácil para él. ¿Por qué habría de facilitarle las cosas?, quiero que sufra, que sufra como yo lo hice.

—Tengo una idea mi rey.

—Dime.

—Lo primero que su majestad puede hacer, es sacar a nuestra gente de Narnia. Si en las rencillas que harán, fracasan y los capturan, ellos abrirán la boca, y por ahora ellos no deben saber quiénes somos. No aun. Y si es demasiado tarde, abra que acabarlos por nuestra cuenta.

A continuación el visir comenzó a decirle una serie de cosas y planes que realmente despejaron la duda de el rey Ghassân, no había peor sufrimiento que ese, y él lo sabía.

Esa mañana en Narnia, los soldados de el rey Ghassân tenían que llevar su plan a cabo, puesto que ninguno sabia la reacción que tuvo el rey Ghassân acerca de eso. Habían acordado que justo después de que zarpara el viajero del alba, esperarían hasta casi cuando llegara la tarde, entre el medio día y la noche para comenzar con el plan.

Donde comenzaba una parte de unas de las entradas principales a Narnia, había unas grandes puertas de color oro, eran altas como un árbol del bosque y de un fierro muy grueso, en cada una de ellas había un soldado custodiando la entrada.

Uno de los soldados con armadura Narniana dirigió su mirada hacia el cielo y después giro su rostro hacia el otro soldado que estaba en la otra esquina de la puerta y asintió con la cabeza. Y después de esto ambos se retiraron de sus puestos.

En la noche anterior habían ido por armaduras nuevas, espadas y arcos. Puesto que eran soldados de Narnia y tenían acceso a ellas, entonces habían ido muy de madrugada y los habían escondido en diferentes sitios.

Varios soldados hicieron lo mismo en diferentes partes de Narnia, abandonaron sus puestos y fueron hacia los lugares donde habían guardado sus armas extras.

Los soldados que se encontraban en el mercado, una vez habiéndose cargado con dos espadas, arcos, un carcaj y flechas, y habiéndose montado en un caballo cada uno, se dirigieron hacia el centro del mercado donde se verían con otros de ellos. Se lograron visualizar entre una multitud que ni siquiera los observaba, pues los Narnianos no se atacaban los unos a los otros. Todos asintieron con la cabeza al mismo tiempo que desenvainaban sus espadas, otros cargaban sus arcos de una flecha a la cual le habían puesto un flamante para que encendiera y de pronto, pareciera que todo sucedió en un parpadear.

Uno de los servidores de Ghassân arrojo una flecha encendida en un puesto del mercado que estaba lleno de frutas y gente, en seguida el puesto comenzó a arder, las personas corrieron gritando, un oso pequeño salió corriendo hacia el bosque mientras el oso grande corrió hacia los soldados que estaban incendiando a los puestos, atacando a las personas y bestias, y gritando cosas como "Sus reyes ahora están muertos, se han ido para no regresar jamás y Narnia tendrá que someterse a uno nuevo".

La noticia llego pronto a Cair Paravel, gracias a un ave parlante, que mientras estaba volando vio que el mercado de la ciudad estaba siendo atacado, que las casas se estaban quemando, y había varias bestias y personas en el suelo heridas, y que había hombres vestidos con la misma armadura Narniana atacando a Narnia. Trumpkin, quien estaba a cargo en este momento, escucho con impaciencia lo que el ave le estaba diciendo, apenas el ave termino y Trumpkin mando a llamar con toda la rapidez posible a Vendaval, quien era un centauro y varias veces había estado en luchas y dirigido junto con los reyes. El centauro tenía todas las nociones para dirigir y estar en una batalla, de hecho el era el jefe del ejercito. No habían pasado ni dos minutos y Vendaval salió de Cair Paravel a toda prisa junto con tres cuadrillas de soldados Narnianos, entre ellos había leopardos, faunos, minotauros, centauros, tigres, pumas, enanos, águilas gigantes y algunos hombres.

Entonces comenzó una pequeña batalla, una parte de la tercera cuadrilla se detuvo en un segmento de la ciudad donde había unos soldados enemigos atacando a las viviendas y personas. Los demás continuaron corriendo hacia el mercado, pero la parte restante de la cuadrilla numero tres se quedo en otra parte donde había otros ataques más. Entonces la segunda y primera cuadrilla siguió hasta llegar al mercado, los pumas, tigres y leopardos llegaron más rápido puesto que eran más veloces y el número de soldados enemigos se fue reduciendo rápidamente. Las casas y puestos en llamas comenzaron a apagarse gracias a que las aves en el cielo se encargaron de rociarles agua de los lagos, y las dríades de soplarles. Después, por fin la cuadrilla numero tres llego al mercado con apenas dos bajas, se unieron con los demás, habían quedado solo unos pocos soldados enemigos que habían bajado sus armas y se habían rendido. Vendaval, según las órdenes de Trumpkin, era que si había rendición al final, había que llevarlos bajo arresto a cair Paravel para poder sacarles información, pero él tuvo que preguntar.

— ¡¿A que se referían con que los reyes están muertos? — pregunto vendaval con furia.

—Ellos no volverán…el viajero…se hundió —respondió uno de ellos.

A los verdaderos Narnianos se les estremeció su corazón, pero sentían un coraje y furia a flor de piel.

—¡Ghhrr eso es ghrr mentira! — dijo uno de los tigres entre gruñidos.

—No — dijo otro de ellos mientras volteaba a ver a sus compañeros como para ver si decía algo o no, pero los demás tenían sus miradas en diferentes puntos—Fue un plan, descompusimos el barco para que naufragara, para que los reyes murieran y así nuestro rey pudiese… — de pronto el hombre dejo de hablar. Soltó su última palabra como si se hubiese ahogado y clavo su vista en un punto fijo para después caer al piso.

Los Narnianos contemplaron la escena, vieron que el hombre había caído y en su espalda había una flecha que había atravesado su corazón. Pero antes de que los demás de sus compañeros pudiesen sentir miedo, antes de que alguno pudiese sospechar, antes de que los Narnianos pudiesen voltear a ver quien había hecho eso…todos los demás soldados enemigos habían caído al piso. Muertos.

No pudieron ver quien había atacado, puesto que las flechas no eran Narnianas. A pesar de una búsqueda en los alrededores, después de buscar por cada rincón de Narnia, no pudieron obtener respuesta.

—Entonces así nos enteramos que El Viajero tuvo un accidente, pero antes de que pudiésemos lamentarnos llegaron unas sirenas a Cair Paravel, y uno de los nuestros que custodiaban el acceso a la playa logro verlas, escucho la noticia y se la dio a Trumpkin quien inmediatamente mando un barco hacia esa isla donde se encontraban ustedes— decía Cornelius — Mandamos otro navío para el resto de la tripulación. Sobrevivieron.

Después de ese relato hubo un profundo silencio. Lo que Caspian sabia; era que Narnia había sido atacado bajo su ausencia, que habían muerto de los suyos y el no había estado allí para hacer nada. Que el enemigo había pasado por sus ojos, haciéndose soldados de Narnia y el no lo noto. Que ni siquiera sabía quién timbales era el enemigo. Que su pueblo, seguramente estaría decepcionado de él. Su pueblo, su padre y Aslan. También sabía que no obtendría mas información de ellos, así que lo único que pudo hacer era retirarse hacia un camarote arrastrando todos sus sentimientos junto con él.

Susan lo siguió con la mirada, se debatía entre ir o no ir tras él. Atino a voltear a ver a su hermano mayor, quien tenía esa mirada perdida y apretaba la mandíbula con fuerza ,como hacia cuando estaba enojado y por alguna razón se sentía impotente, ella estaba consciente de que en cualquier momento iba a comenzar a quejarse, y elegir entre escuchar quejar a su hermano o ir con Caspian , prefirió lo segundo. Justo después de que se diera media vuelta y estuviera a medio camino de llegar al camarote donde el se había metido, escucho a Peter comenzar a hablar, lo bueno era que Lucy estaba ahí, ella era capaz de callar a su hermano de manera sabia.

La joven reina no sabía si tocar, o simplemente entrar. Su educación le decía que debía tocar, pero temía que tocara la puerta y el gritara en medio de su abatimiento "¡No quiero hablar con nadie!". Así que para ahorrarse eso decidió simplemente abrir la puerta. Era una habitación amplia, las paredes eran de madera obviamente y tenían tallados Narnianos, había una cama amplia en el fondo a la izquierda, a su derecha había un mueble alto que tenia puertas de cristal. Y frente a ella, a unos cuatro metros, estaba él. Con las manos apoyadas en un marco de madera que pertenecía a una gran ventana, mirando hacia a través del cristal.

El joven escucho la puerta abrirse, pero en este momento no quería oír a nadie. Estaba decidido a decirle a quien fuera que se largara, pero al girar su cabeza sobre su hombro, la vio de reojo. Ahí estaba ella, parada casi en medio del camarote, indecisa, tan bella, mirándolo con esos ojos azules en los que podías perderte fácilmente. A ella no podía decirle que se fuera. Porque él no quería que lo hiciese.

Ella se mordió el labio, no sabía exactamente qué decir. No quería sonar regañona como siempre lo hacía. Sabía que Caspian necesitaba apoyo, ella lo conocía lo suficiente como para saber que él se sentía culpable. Así era él, ese joven de cabello castaño, ojos oscuros, tez bronceada, fuerte, y muy atractivo. El, que siempre parecía dudar de si mismo.

—Caspian— musito ella mientras terminaba de acortar la distancia que había entre la mitad del camarote y el.

Cuando ella llego a su lado, poso una de sus manos sobre la del rey, la que tenía apoyada sobre el marco.

—No deberías sentirte culpable. Nadie pudo haber previsto eso. —dijo ella.

—No puedo creer lo expuestos que estuvimos — dijo el después de un minuto—Han entrado a nuestro castillo sin darnos cuenta ¡Yo mismo los acepte! pudo haber pasado cualquier cosa Susan — dijo Caspian. El estaba furioso consigo mismo. El había dejado entrar al enemigo, ¡Al mismo castillo! , poniéndolos a todos en riesgo. A ella en riesgo.

—A veces pasan esas cosas, y no tenemos tiempo para enojarnos con nosotros mismos. Lo mejor que podemos hacer es tratar de arreglar las cosas Caspian, todos estábamos ahí, y ninguno nos dimos cuenta, no había manera de hacerlo, así que si dices que eres culpable, cada uno de nosotros lo es tanto como tú.

Caspian oía las palabras de Susan. La reina de antaño, la mujer que el amaba. Él giro su rostro y se dio cuenta que ella le estaba mirando, miro sus ojos azules que decían mil cosas, ella tenía el ceño un poco fruncido y sus labios un poco curvados, esos labios color carmín en los que él deseaba perderse en ellos. Y es que las cosas siempre parecían más fáciles cuando ella estaba a su lado, por eso fue que dijo

—Gracias — dijo el antes de rodear sus brazos sobre ella en un abrazo.

Los brazos de Susan se cerraron automáticamente alrededor de él. Sentía la respiración de Caspian sobre su cuello, en realidad sentía muchas cosas, pero lo que dominaba en este momento, era la cantidad de mariposas en el estomago que podía jurar sentir revolotear. Aunque ella no estuviera de acuerdo que eso es lo que debería de sentir, no podía evitarlo, aunque también sentía pena, por aquellos Narnianos que perdieron su vida, por Caspian, quien se sentía culpable.

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El barco llego al muelle. Había gente esperando. Lucy, que estaba en la cubierta, se fijo en las personas, animales, y seres que estaban cerca del muelle, esperando a que llegara el navío. Por un momento pensó que tal vez, todos ellos estarían decepcionados de ellos, como la vez que llego a Narnia por segunda vez, y dudaban de que ellos realmente pudieran ser de gran ayuda, dado que no eran más que niños. No es que ahora fuese muy diferente, pues todos ellos no pasaban de los dieciocho, seguían siendo niños, pero lo que Lucy sabia, era que a veces, los niños pueden ser de más ayuda que un adulto. Independientemente de la fuerza física, o el poder de mando que tienen los adultos, a veces, ellos solían hacer las cosas más difíciles de lo que eran. Lucy se acordaba de haber escuchado a su madre decirle que sus preocupaciones no eran más que una fracción de las preocupaciones que tenían los adultos. Que no se preocupara, que no era nada. Y es que a un adulto no se le hace más que tontería los problemas de los niños. En pocas palabras, los subestiman.

Tal vez eso era lo que los hacía más fuertes, cuando subestimas a alguien, no le tomas la demasiada importancia como para preocuparte por el daño que puedan causar, no le tomas la demasiada importancia como para preocuparte de lo que es capaz. Tal vez eso les había ayudado a derrotar a la bruja blanca, a salvar a un amigo, a escaparte de las personas que quieren venderte y viajar al norte, a derrocar a Miraz, a encontrar las espadas de siete Loores perdidos y vencer una serpiente marina, a detener una batalla en las fronteras de Archeland y Narnia. A luchar. A vencer. Pero sobre todo, era que los niños tienen una capacidad más valiosa que ningún adulto.

Creer.

El Navío había soltado el ancla. Se desprendió un cuadro de madera del mismo barco para convertirse en un pequeño puente que daba hacia la madera solida del muelle. Entonces comenzaron a salir, los reyes, sus amigos, la tripulación. Comenzaron a caminar recto, cuando termino el piso de madera le siguió uno de piedra, y a unos metros a la izquierda estaba la multitud. Había silencio.

Los reyes, que iban a la delantera se detuvieron justo enfrente de la multitud. Y eso obligo a detenerse a los demás. Todos estaban expectantes.

Lucy, fijo su vista en un pequeño oso. Era pequeño, de pie, media la mitad de su estatura. Era color oscuro, y lucia unos ojos tristes, al lado de él estaba lo que podía ser su madre, una osa grande, con el mismo pelaje oscuro y también con la misma mirada que su hijo. La joven reina se estremeció, es cierto. Rencillas habían dejado a hijos sin padres, a padres sin hijos. Edmund poso una de sus manos en el hombro de su hermana.

—Narnianos — hablo Caspian a la multitud rompiendo el silencio. — Se que han pasado por perdidas, ojala fueran todas materiales pero sé que no es así. Lo lamentamos mucho. Pero les prometo, que hare pagar al responsable de esto.

— ¿Cómo lo hará? Lo que sabemos nosotros es que nadie sabe de dónde vino el ataque, ¿Cómo serán vengadas sus muertes? — se escucho una voz de en medio de la multitud, a juzgar por el tono ronco, debió de haber sido de un enano.

—Lo averiguaremos — dijo el rey Peter en tono firme— Si no estuvimos aquí para protegerlos, los vengaremos.

El resto del día Caspian y Peter se encargaron de entrevistar a cada uno de los soldados del reino, tenían que llevar el escrito de su casa para confirmar que residían ahí mismo, o si no poseían una, dos testigos que confirmaran conocerlos. También Caspian mando con un mensajero del reino una carta sellada por él para el rey de Archeland.

Edmund, Eustace, Lucy, Jill, Susan y Elizabeth salieron de dos en dos hacia el centro de Narnia, a investigar los daños materiales que habían dejado.

Para la noche, todos estaban absolutamente cansados. Ni siquiera habían tenido tiempo de descansar, o reponerse después de aquel naufragio.

— ¿Cómo esta? — pregunto Caspian la mañana siguiente a Trumpkin.

—En reparación. Llevara un poco de tiempo, pero esperan a que quede como antes. O casi.

—Bueno, por lo menos una buena noticia. Sería horrible que El Viajero se hubiera hundido, lleva una gran historia.

—Caspian — llamo Peter — Ven. Tienes que ver esto — dijo el rey señalando con la cabeza hacia afuera de la puerta por donde había entrado repentinamente.

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Hola amigas, les quiero agradecer a todas por siempre animarme.

Gracias a las personas que me han puesto como favoritos, y gracias a aquellos que leen, por tomarse un poco de su tiempo para leer las locuras que salen de mi mente. Les agradecería aun mas un comentario de su parte, ya saben, es mi único pago ;)

Y personalmente :

Flower Marie Princess: Muchas gracias amiga por tu comentario, que bueno que te este gustando y espero que tu incógnita ya se haya resuelto y no haberte dejado con otra jaja, ¡muchos saludos!

Allison: Gracias por tu comentario como siempre, espero que te haya gustado el capitulo de hoy, (añadi un poco de Suspian) n_n , aunque la verdad fue pura coincidencia, jaja, por que los capítulos ya los había escrito desde hace meses, y a este le toco suspian. Jajaja, aunque creo que todos tienen. X) . Bueno espero que estes bien ¡muchos saludos!

Marianagmt: Que bueno que te haya gustado el capitulo. Oh y como siempre, jaja, tengo que aclarar unas cosas.

—El comentario que hace Liz, de "tu temperatura es de bajo cero", fue algo "sarcástico", obviamente nadie llega a esa temperatura sin sufrir algo grave. Y sobre lo que añadió, bueno, ella quería dejar en claro porque hacia las cosas, sin añadir nada romantico.

—Sobre tus preguntas… Bueno, supongo que ya sabes la respuesta sobre las sirenas y lo demás… bueno… te explicare. Al chocar el navio, las sirenas supieron lo que habia pasado, se encomendaron a cada una tomar a alguien y ponerlo en la isla mas cercana, en este caso, era la isla deshabitada cerca a Terebinthia, asi que supongo que no todas ellas se encontraron en el camino.

—Sobre Eustace. No me había puesto a pensar en eso, tal vez si sepa hacerlo, pero bueno, no siempre todo lo que escriba va a concordar mucho con las películas o los libros.

—Sobre las tropas… la verdad no me refería a que fuera un Calormeno ofreciendo sus tropas a Miraz, me refería a que fuera una alianza ya establecida. Pero además de todo esto, recuerdo haber leído ese libro, y no menciona que Telmar, hubiese dominado algún otro país. Siempre se ha sabido que Archeland nunca se ha metido con nadie, y que Tashbaan siempre ha sido un país muy centrado, respecto a que alguien pudiese dominarlo.

Pero bueno, lamento si te hago confundir, y por el capitulo que viene, realmente los dos siguientes, se que te harás un nudo, jaja, porque si lo vemos por este lado, no tendrá demasiada lógica. (Respecto a alianzas se refiere), pero bueno, he decirte que esto es solamente algo basado y no precisamente siempre estará pegado al libro. O sea si lo hará, pero no de ese modo. Creo que ahora acabo de confundiré aun mas. Jaj, bueno, sin mas, espero te haya agradado el capitulo. Y muchas gracias como siempre por comentar.