MANON P9

Taro observó en todo su esplendor la belleza de Kana, recostada en el lecho. Lucía realmente como una deidad, siempre supo que había sucumbido ante ella desde el primer día que la vio en el club y ahora desnuda, con los pezones erectos y esa cara de sufrimiento, como si hubiese sido esculpido su rostro, era la consumación de la belleza para él. Se subió a la cama con una potente erección y tomó uno de sus pechos con las manos mientras succionaba uno de sus pezones, Akane comenzó a llorar estrepitosamente y a suplicar.

-Por favor Taro te lo ruego, por favor no- decía entre quejidos y gimoteos la peliazul, mientras Taro seguía cada vez más excitado acercándose a su cuerpo, Akane comenzó a toser estrepitosamente. Con un movimiento rápido y cargado de deseo incontenible Taro abrió sus piernas y se posicionó en el centro, colocó su miembro en la entrada de la peliazul y antes de que pudiera entrar de una estocada un líquido caliente bañó su cara, era sangre. Akane estaba tosiendo y vomitando sangre al mismo tiempo. Se levantó de inmediato asustado y se dio cuenta de que la chica se veía casi inconsciente, estaba pálida, como muerta, con los ojos en blanco y seguía tosiendo mientras intentaba hablar sin poder conseguirlo por la cantidad de sangre que arrojaba. Taro se levantó de inmediato, tomó sus pantalones, se vistió y con su camisa, limpio su rostro; Miró a la chica y se dio cuenta que Akane se estaba ahogando con su propia sangre, ya que ni siquiera podía erguirse mientras intentaba tratar de calmarse y tampoco podía parar de vomitar dicha sangre.

La detuvo de la espalda para impedir que se ahogase y acercó un cuenco con agua para intentar calmarla

-Bebe... -le dijo mientras la tomaba por la espalda y la cintura de forma que estuviera derecha para poder beber sin ahogarse, fue ahí cuando se percató de que la chica estaba en los huesos y además ardiendo en fiebre. La mujer escupió sin fuerza el agua acompañada de un hilo de sangre, al menos la tos había parado pero Akane se desvaneció irremediablemente en sus brazos. Taro la maldijo en silencio…

-Maldita zorra... te has salido hoy con la tuya ¡Hibiki... Hibiki! - comenzó a gritar.

Colocó a Akane el kimono rosado que había quedado en el suelo y el obi, abrió la puerta deprisa sin terminar de vestirse.

-¡Sayuriiiiii...!- Gritó desde el segundo piso de una escalera de mármol y al momento apareció una mucama de ojos rasgados

-Dígame señor- hizo una reverencia.

-Dile a Hibiki que si no viene en dos segundos le disparo, es urgente… ¡pero corre! ¡que preparen el auto! - dijo Taro mientras volvía a su habitación. Cuando llegó Akane se veía como muerta, Taro corroboró que aún respirara, lo hacía muy lentamente pero vivía. Un Hibiki pálido llegó a la habitación de Taro horrorizado ante la imagen que tenía justo delante de él.

Abajo una pelirroja se terminaba de calzar el uniforme - Odio esta transformación pero es la única manera de sacar a Akane de aquí, espero que no sea muy tarde- pensaba mientras se acomodaba el pelo y salía rumbo a la escalera. Se oía bastante ruido en la casa. Cuando salió del baño y llegó a la escaleras la escena más temida en su vida por años pasaba frente a sus ojos.
Akane con un Kimono medio mal puesto y rastros de sangre en el rostro, era sostenida en brazos de Taro, quien junto a Ryoga, bajaban las escaleras a toda prisa. Akane se veía inconsciente y pálida.

-¡Akane...! - corrió la pelirroja a interceptar a Taro, lo miró con una furia como nunca había sentido en su vida - ¡Maldito cabrón! ¿¡qué le has hecho!? - Las palabras de la chica menuda sorprendieron a Taro que la miraba con desprecio y rabia.

-¿Tú quién coño eres? ¿Cómo sabes su nombre? ¡Ella es mi esposa! - dijo Taro a la pelirroja. - peor aún ¡qué haces aquí!

Ryoga miraba a la chica pelirroja y decidió intervenir rápido, la vida de Akane estaba en peligro - Ella trabajaba con Kana, en el club - con una voz lúgubre y mirando intensamente a la pelirroja, quien estaba a punto de llorar.

-¡Rápido Hibiki, no hay tiempo! Hay que llevarla al hospital, sube a la basura pelirroja en el otro auto y que vaya con nosotros, de seguro nos proporcionará los datos de Kana en el hospital - dicho esto subió cargando a Kana en brazos al auto y salieron a toda prisa tres camionetas suburban escoltanod y un jaguar XF que se abría paso en las calles de Tokyo como una ráfaga de viento, con una Akane inconsciente en brazos de Taro y una pelirroja a bordo de la suburban que iba derramando lágrimas de auténtico dolor y sufrimiento. El aire de la ventana le despeinaba y en la radio sonaba "Dance with me" de Darío Marianelli.

Por qué soy un inútil, todo en esta vida me sale mal. Quise tener una familia y la tuve pero fue separada de ella. Quise dinero para que tengamos un buen sustento pero me engañaron. Ahora nisiquiera puedo proteger al ser que más amo... - Ranma iba pensando mientras las lágrimas caían sin consuelo por sus ojos azules.

Cuando llegaron al hospital entraron a urgencias, Taro sostenía, a la que ya consideraba su mujer, que en brazos, ésta estaba inconsciente aún. Nodoka quien pasaba por ahí terminando los trámites del alta de Ryu, junto con Soun, miró la escena y cuando iba a decir algo Soun la abrazó pegándola a su cuerpo y susurrándole al oído -"Shhh, no la conoces..."- pasando desapercibidos, mientras la mujer contenía las lágrimas y observaba a lo lejos a una pelirroja destrozada. Soun sufría en silencio lo que estaba observando, pero si querían vivir para contarlo debían ser muy cautelosos. Cuando Soun y la pelirroja encontraron sus miradas, ésta secó sus lágrimas de manera ruda sobre su rostro, tallando los dedos con furia, jalandose las mejillas rudamente, dejando una marca rojo sobre su piel y le devolvió la mirada más solemne que pudo a su suegro, dándole a entender que se haría cargo de sacar a Akane con vida de esto. Miró al mismo tiempo a su madre, quien mantenía una expresión de terror y tristeza en la mirada. Nodoka no podía creer lo que estaba viendo, su nuera parecía muerta en brazos de ese chico, con un deje sanguinolento en la boca y el cuello, Ranma en su forma femenina detrás y Soun fingiendo. Esto era lo que Akane estuvo ocultándole todo este tiempo…

-"Por Dios, esa chiquilla está moribunda… ¡Dios ayúdala, su hijo, mi hijo, su Padre!, Akane ¿¡por qué no dijiste nada!?"- pensó mientras dejaba que la pasaran a urgencias. Taro ordenó que reservaran un piso para ella y mandó a la pelirroja a dar el historial clínico de lo que supiera de Akane.

-¿Desde cuando trabajas con ella?- dijo Taro a la ojiazul.

-No mucho - dijo la chiquilla.

-Lo que sepas, que lo sepan los médicos, ¿oíste? ¡reacciona! - gritó Taro al ver la mirada perdida de la pelirroja.

Fue examinada en urgencias e ingresada a la UCI (Unidad de cuidados intensivos). Nodoka astutamente se escabulló a la oficina de Tofú, llamó un par de veces a la puerta.

-Adelante - una voz amable contestó del otro lado.

Al entrar se encontró con una mirada amable y una sonrisa muy cálida. Era Kasumi Tofú, la esposa de Tofú, esa chica tenía una dulzura palpable y un aire familiar. Nodoka entró, hizo una reverencia a Kasumi, quien contestó el saludo de la misma forma y se dirigió hacia el galeno.

-Disculpe la intromisión pero han traído a mi nuera muy grave y la han trasladado a la UCI ¿sería posible que usted se encargue de ella?

-¿Qué? ¿A Akane? ¿Por qué razón? - dijo Tofú consternado.

-No sabemos doctor, por favor tampoco mencione que es mi nuera, ni su apellido - dijo Nodoka mirando fijamente al doctor, quien entendió su petición al instante.

-No se preocupe señora, seré discreto. Dejelo en mis manos- dijo Tofú mientras le dio un beso a Kasumi y se despidió de ambas, saliendo a toda prisa de su oficina.
Kasumi le sonrió a Nodoka y le dio un apretón de manos intentando tranquilizarla.

-No se preocupe, Onno hará todo cuanto esté a su alcance, su nuera mejorará - dicho ésto, le regaló una dulce sonrisa y Nodoka sintió un poco de paz. Se dirigió a ver a Ryu y a Soun para terminar de tramitar el alta.

Tofú entró en la terapia, se presentó con el médico de guardia y pregunto el diagnóstico.

-Soy el Dr. Tofú, la chica Akane es mi paciente- dijo extendiendo la mano hacia el otro médico

-Soy el doctor Tatewaki - estoy al tanto del diagnóstico de la chica, dijo devolviendo el saludo. Bien, creo que la chica tiene tuberculosis y tuvo una hemorragia pulmonar muy fuerte. Ha perdido mucha sangre, al parecer, según la mucama, estuvo teniendo en otras ocasiones hemorragias leves, pero esta muy mal. Si sobrevive la transfusión y la noche tendremos una esperanza, estoy por poner la transfusión...- dijo el médico castaño.

-Ya entiendo, si a usted le asignaron el caso no tengo nada más que hacer, he oído que usted es el médico del emperador, ¿no es verdad? - dijo el Dr. Tofú.

-El emperador me ha dicho que esta chica será la esposa de su sobrino en unos días más y el señor Taro me pidió encontrarme aquí en el hospital directamente, yo no trabajo aquí pero si fue su paciente y gusta, podemos manejar el caso ambos para su mejora - dijo el Dr. Tatewaki amablemente.

-Hmmm... ya entiendo dijo Tofú, claro que sí me parece una gran idea, gracias doctor. Si no le molesta voy a revisar los estudios de laboratorio y radiología de la paciente y volveré en unos minutos- salió de ahí. En el rostro del doctor estaba desencajado, sentía pena por Akane.
Ahora entendía por qué la señora Nodoka le había dicho eso. Así que ahora Akane se iba a casar con el sobrino del emperador, quien iba a ser nombrado emperador en unos días, pero ¿por qué? ¿dónde estaba su esposo? era verdad que era una bella mujer pero ¿cómo de pronto había cambiado tanto la situación? Salió de sus pensamientos…

-¡Hibiki..!- dijo en un estrepitoso grito -Vamos, es hora de ir al club, necesito distraerme- Taro estaba de un humor de los mil demonios, el no haber podido consumar con Akane lo había enfadado sobremanera, sin mencionar que necesitaba buscar una mujer urgentemente. Esta vez hasta si estaba Xian Pu no diría que no -Dile a la mucama pelirroja que se quede con ella- ordenó Taro.

-Enseguida- contestó Hibiki. Salió en busca de la mucama y la encontró fuera de las puertas de la terapia esperando como si su mundo se viniera abajo.

-Hola, sé que conociste a Kana en el club, no te preocupes, estará bien - dijo abrazándola - Debo irme, el señor Taro vendrá mañana por la mañana, ten- estiró la mano y le dio un teléfono móvil - ahí viene mi número, siempre estoy con el señor Taro, llámame por favor con cualquier cosa que le ocurra a Kana. Su verdadero nombre es Akane, ¿es muy bonito verdad? como ella...- la pelirroja lo miró con los ojos rojos de pura ira, a Ryoga le pareció extraña su mirada pero salió a toda prisa.

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Taro llegó al club, al bajar se dirigió hacia la oficina de Mousse, cuando de pronto recordó el encargo. Hibiki adelántate a la barra, pideme una botella de Hennesy y reserva un privado para mi, además de la mejor mesa. Al chico de los colmillos le sonó extraño, ya que Taro siempre tenía reservada la mejor mesa, pero obedeció.
Taro le dio órdenes a sus hombres y salió a la oficina de Mousse. Entró sin tocar mientras que Mousse estaba sosteniendo el cabello de Azusa entre sus piernas y marcaba el ritmo.

-¿Estás probando la mercancía de la casa?- dijo Taro riéndose - ¡Lárgate de aquí! - gritó a Azusa - Mousse reflejó furia en el rostro.

-¡Me mentiste basura! ¡Me llevé a Kana al borde de la muerte, devuélveme mi dinero! este no era el trato - Taro estaba furioso.

-¿Cual trato? Jamás acordamos que te la llevarías, tú la tomaste por la fuerza y me diste una limosna por ella... devuélvemela - dijo el ojiverde.

-No puedo, está en el hospital, tuvo una hemorragia pulmonar, tiene tuberculosis desde hace meses, tu jefe la atiende en el hospital de Tokyo- dijo Taro encendiéndose un cigarrillo - Me conformo con Xian Pu, llámala- dijo el chico

-Pues disculpe su majestad pero Xian Pu, se ha ido... - dijo Mousse.

-La desapareciste como te ordené... - Taro rió de medio lado. Se sentía contento porque ella ya no estaba. Un estorbo menos pero aún así la necesitaba muerta.

-Ella desapareció sola... dijo que saldría y desde ayer no ha vuelto.- contestó Mousse.

-Encuéntrala y mátala, no quiero cabos sueltos, imbécil o te cierro este burdel de cuarta ¿me oyes? - dijo tomando a Mousse por la solapa del saco. - 48 horas, yo no juego cegatón...- Taro amenazó a Mousse pero antes de salir se giró de nuevo hacia él -Ofréceme a alguna de las que te quede pero no quiero a la que tenías hace un momento, por cierto tu encargo viene en camino...- salió dando un portazo..
-Maldición debo hallar a Xian Pu y matarla… - no iba ser difícil matarla, bien podría mandar a alguien pero lo difícil era encontrarla y necesitaba que él mismo se encargue de eso, no podía tener terceros en este asunto.

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Taro entró al privado y tras él la chica fantasma, la que parecía ida... Kogane, a este no le importó, le tapó la boca con su chaqueta y se dejó ir en ella mientras la chiquilla emitía gemidos de horror. Salvajemente la tomaba mientras pensaba que era Akane y que por fin era de él.

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Ukyo estaba dándoles de cenar a sus pequeños cuando se dio cuenta de que en la nevera se había terminado la leche, lo bueno era que por estos días, comprar cualquier cosa no representaba un problema. La economía había mejorado notablemente desde que Ryoga había entrado a trabajar con el señor Taro, tenían dinero, es más, ahora que iba a ser nombrado emperador, Ryoga le había dicho que considerara dejar de trabajar con los Kuno. Aunque como todo tenía un precio, Ukyo contaba sus días sola con los pequeños y con su cama vacía. Iba pensando eso mientras caminaba hacia la tienda de víveres en busca de tres botellas de leche. Cuando volvió a casa, la reja de la puerta se había vencido y comprobó con horror que ésta había sido forzada. Entró en casa, tomó su fiel pala de pelea y vio que estaban los platos de la merienda, pero los niños no... por detrás una mano le tapó la boca y la doblegó. - Quédate quieta perra o los niños mueren ¿escuchaste?- dijo la voz de un hombre detrás de ella. Ukyo sólo asintió, sintió terror de saber que pudiesen hacerle algo a sus pequeños. Pensó de nuevo en Ryoga mientras entraba en un auto, si no se hubiera marchado de casa por necesidad de dinero, esto jamás habría pasado.

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-Hola Ukyo, tu marido te ha vendido al club de los Kuno, a cambio de la vida y seguridad de tus hijos - dijo un chico de gafas y ojos verdes sonriendo a la recién llegada - He pagado para que tus hijos estén tranquilos en casa cenando con una mucama y tú, vas a trabajar en el club a cambio de que a tus hijos no les pase nada malo, ¿no te parece un precio justo?- Una sonrisa malvada asomaba de los labios de ese hombre. La joven madre no podía entender lo que estaba pasando, ¿qué Ryoga había hecho qué? No, eso tenía que ser un error, Ryoga jamás haría algo así... pero por otro lado sus hijos estaban en peligro si no hacía lo que este chico decía, al menos por hoy. Hallaría la manera de hacer que Ryoga se enterara de todo y salir de ahí, pero por ahora sus hijos estaban de por medio y eran su prioridad.

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Mousse le mostró el pasillo que daba a los vestidores y ahí Azusa, se encargó de buscar algo lindo para ella. Ukyo miró el vestidor y vio a una chiquilla pálida llorando en un rincón, aseándose. Algo en ella le dio una profunda tristeza, ese lugar emanaba una tristeza y desolación abrasadoras. Cuando Ukyo se miró al espejo quedó estupefacta, es que jamás en su vida había usado tan poca ropa, traía un bustier de rayas y un liguero igual, con una pequeñísima tanga en rayas negras con blancas y un pareo naranja.

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Ryoga Hibiki estaba junto a su patrón cuando escuchó a Mousse anunciar a la nueva sensación del club, el nuevo rostro.

- Señores hoy tenemos una nueva integrante en este lugar, de mirada dulce y cuerpo que... ustedes ya verán... denle la bienvenida a "Uchi". - dijo mientras con una mano palmeo el trasero de la joven. Una chica asustada y avergonzada salía al escenario. Ryoga acababa de salir del club, se dirigía al hospital por órdenes de su jefe, pensaba en Ukyo, cómo la estaba extrañando, quería estar con ella, tocarla, ver a sus hijos y ser feliz aunque fuera por unos días. Cuando se acabe esto y Taro sea emperador buscará la manera de pedirle un par de días para estar en casa.

Ukyo subió al escenario cuando sonaron los acordes de "Stomp the yard" de Beckah Shae. La castaña estaba aterrorizada pero Mousse subió un momento mientras le dijo al oído -Si no bailas, linda los voy a matar en este instante…- Ukyo sintió terror y comenzó a moverse tímida pero sensualmente, sus tetas saltaban en cada giro, era una escena tremendamente sensual para Mousse y el resto de los caballeros en el lugar. Pasaron de los abucheos a la expectación, de verdad era una mujer con curvas y ojos hermosos, no era una belleza en toda la extensión de la palabra pero era tierna y sensual al mismo tiempo, que era mucho decir en una mujer... Taro la observaba mientras bailaba.

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En el hospital, Kana estaba en la terapia y Ranko esperaba fuera como un león a su presa. Una chica pelilila vestida de enfermera entró a la terapia, Ranko sintió que le era familiar, pero su angustia por el estado de salud de su mujer era mayor. Cuando la pelilila logró infiltrarse en la terapia, vio a Kana postrada en una cama y una insana felicidad le invadió el corazón…

-Aquí gana Xian Pu, cumplí con mi promesa de matarte, Taro es mío - dicho esto, buscó dentro de su bolso una pietro Beretta 92s que había tomado de la oficina de Mousse. Infiltrarse en el hospital no había sido difícil, de pronto, Tofú, quien estaba de guardia en la terapia a cargo del caso de Akane por orden de el Dr. Tatewaki, oyó el ruido y volteó a mirar de dónde venía, sabía que alguien había entrado, se levantó y cuando vio el arma, corrió hacia donde estaba la mujer que se encontraba muy cerca de la cama de Akane y apuntaba con un arma hacia ella.
Ranko solo oyó el disparo y decidió entrar de inmediato, horrorizada con la escena. No podía soportar más sufrimiento.

Continuará…

¡Hola! Me demore en actualizar porque no tenía tiempo. Sailordancer7 y nuestra beta reader ya tenían listo el cap, sólo faltaba yo.

Esperamos que esté capítulo guste tanto como a mi.

Esperamos sus comentarios y nos leemos para la próxima.

Hana Note & Sailordancer7