-Capítulo 10-
Unos fuertes golpes me hicieron saltar apresuradamente de la cama. La falta de luz indicaba que aun era de noche, busque el reloj y comprobé que eran las 3 de la madrugada. La hora maldita pensé.
Los golpes que me habían despertado volvieron a producirse.
-¿Qué está pasando?- Murmure extrañado.
El ruido parecía provenir de la planta de abajo, para ser más exactos de la puerta principal. Salí al pasillo y desde la parte de arriba intente mirar hacia abajo pero la posición de la escalera no permitía ver la entrada. Seguí recorriendo el pasillo y entré en el despacho de Carlisle, quizás desde su ventana podria ver que estaba produciendo esos ruidos. Me acerque a la ventana con sigilo y aparte con cuidado la cortina. Delante de la puerta no había nada y los golpes habían dejado de oírse.
Salí del despacho y volví a recorrer el mismo pasillo hasta estar delante del principio de las escaleras. Las fui bajando despacio, la planta de abajo estaba totalmente a oscuras lo único que era capaz de ver eran las siluetas de los muebles gracias a la claridad que desprendía la noche. Continué recorriendo la sala hasta que llegue a la puerta principal y comprobé que esta estaba cerrada. Recordé que Esme había hecho cambiar todas las cerraduras tras el incidente de la puerta de la cocina.
-Crees que una simple puerta impediría que entrase…-Gire mi cuerpo lentamente hacia donde provenía esa profunda voz que se me clavaba en la cabeza. A unos pocos metros de mi una silueta en la penumbra acechaba.
-Es verdad que la última vez que estuve aquí me fue más fácil entrar- La silueta se movía lentamente hacia a mí, lo que me permitió comprobar que se trataba de un hombre de gran musculatura.
-Pero la comida que me encontré no me gustó, odio que vengan con sorpresa en su interior- Mi mente viajo rápidamente a Esme y al día que me la encontré desorientada en el salón y con la puerta de la cocina abierta. Este ser pareció aprovechar mi momento divagación y se acerco para estar casi por completo a un palmo de mí. Fue en ese instante donde me fije en sus características, era un hombre joven, de pelo rubio y tez blanquecina, pero sobre todo lo que más me llamó la atención fueron sus ojos rojos como si estuvieran inyectados en sangre. Fue ahí donde no aguante más y grite, grite como nunca lo había hecho antes.
Pasos apresurados bajaron rápidamente las escaleras. La luz en la sala se encendió y vi aparecer a Carlisle y Esme que con una mirada de preocupación se acercaban a mí. ¿Qué hacían aquí? Que se fueran, si realmente había un vampiro en la casa tendrían que estar subiendo al coche. Carlisle se puso delante de mi e intente apártalo para buscar al hombre que hasta hace unos momentos amenazaba mi vida. Esme también se había acercado y me agarraba del brazo. Los aparte a ambos empujándolos con tal mala suerte que mi fuerza fue superior a la Esme y acabe tirándola en el suelo. Fue en ese momento cuando la lucidez volvió a mí y como si una venda se hubiera caído de mis ojos contemple la situación que se mostraba ante mí.
Carlisle me había soltado y estaba ayudando a levantarse a Esme.
-Lo siento… yo no quería… no se qué ha pasado- Intente justificarme ante la culpabilidad que me estaba invadiendo. Quise acercarme para comprobar que Esme estuviera bien, pero Carlisle levanto la mano para que me detuviera.
-Vete a tu dormitorio- Agache la cabeza avergonzado y subí las escaleras.
Me tire pesadamente sobre la cama, escondí mi cara en la almohada y comencé a llorar por la impotencia de lo que había sucedido, por el daño que le había causado a mi hermana y por el miedo de no entender lo que estaba ocurriendo.
Desperté cuando los rayos de sol golpearon mi cara, anoche tras los acontecimientos me debí de quedar dormido. Tome una ducha, me vestí y salí de mi habitación. Escuche la televisión de la cocina encendida, suspire tendría que afrontar lo que había pasado tarde o temprano. Entre cuidadosamente en la cocina y allí me encontré a Carlisle leyendo el periódico y bebiéndose una taza de café.
-Buenos días- Salude, esto iba a ser más difícil de lo que pensaba. El hizo un gesto con la cabeza a forma de saludo y volvió a fijar la vista en el periódico. Fui hasta el armario donde se guardaban mis cereales y comencé a prepararme el desayuno. Me senté en frente de Carlisle y distraídamente mire a mí alrededor. La cocina estaba impoluta, normalmente a esta hora Esme ya habría preparado el té que se tomaba desde que había sustituido el café. Pero los utensilios que utilizaba estaban correctamente ordenados sobre la encimera de la cocina como si no se hubieran usado.
-¿Dónde está Esme?- Me aventuré a preguntar.
-Hoy se tuvo que marchar pronto, tenía una reunión en Seattle- Carlisle había cerrado el periódico y me miraba, suponía que aquí comenzaría la charla sobre lo que sucedió anoche.
-¿Está bien?- Pregunte haciendo referencia a la caída que le había provocado. -¿Están bien los dos?- Ese era mi mayor miedo que hubiera dañado a mi sobrino o sobrina no nato.
-Ambos están perfectamente- Me sentí aliviado. –Pero, creo que debo ser yo el que tiene que preguntarte si tú estás bien-
Me quede callado, no sabía cómo responderle obviamente no estaba bien, pero tampoco podía decirle que mi comportamiento se debía a que un vampiro me estaba amenazando mientras que el mi hermana estaba durmiendo en la planta de arriba.
Suspiro resignado y de debajo del periódico sacó una carpeta que coloco delante de mí. Se trataba de la carpeta de la autopsia de Karen Stuart.
-El día que te fui a buscar a la biblioteca, vi que habías tomado prestado unos libros de odontología, y no te voy a negar que me sorprendió a pesar de que sabía de tu interés por estudiar medicina en el futuro, nunca habías mostrado una especial atención por esa rama. Pero no le di más importancia, suponía que simplemente tenías interés. Pero hace unos días cuando estaba reordenando los cajones del escritorio de mi despacho encontré esto- Abrió la carpeta y delante del informe forense donde indicaba la causa de la muerte, se encontraba el envoltorio de uno de los caramelos que había comido ese día. Al parecer cuando escuche a Carlisle acercase había cerrado rápidamente la carpeta sin percatarme de que había dejado una huella en forma de envoltorio.
-Yo…- Intente decir algo, pero Carlisle continuo.
-Entonces en ese momento me di cuenta que tu interés por la odontología no se debía simplemente a algo formativo, sino a lo que habías leído en este informe. Y creo que después de las cosas que gritabas anoche has resuelto el caso-
-¿Y qué es lo que gritaba?- Realmente recordaba gritar pero no decir nada.
-Decías continuamente, asesino- Al menos no habría gritado vampiro, sino la conversación seria en una habitación acolchada y yo con una camisa de fuerzas.
-Respóndeme Edward ¿había anoche alguien en la casa?-
-No lo sé…- Me lleve las manos a la cabeza, ya esta hasta dudando del estado de mi mente.
-Cuéntame con detalle que fue lo que paso-
Comencé a contarle exactamente todo lo que había ocurrido, como unos ruidos me habían despertado y que había visto una silueta parecida a la de un hombre en la planta de abajo. Me ahorre de contarle la conversación que tuve con dicho ser.
-Entonces… ¿tu tampoco crees que lo que ha matado a esos senderistas sea un animal?- Pregunté temeroso.
-Los dos primeros tengo la certeza de que han sido asesinados por un oso… pero los dos últimos creo, bueno en el hospital creemos, que se trata de crímenes cometidos por la mano del hombre-
-¿Por qué no nos dijiste nada?- Pregunte enfurecido. Me daba igual que fuera un vampiro o cualquier humano, habíamos estados expuestos a un criminal y él lo sabía.
-Edward no puedo hablar abiertamente de los casos del hospital-
-Déjate de tonterías, ¿es que vale más tu posición antes que la vida de tu familia? Porque sospecho… no más bien se que la persona que estuvo aquí ayer ya lo estuvo antes, para ser exactos cuando Esme estaba sola. No quiero ni pensar lo que le podría haberle hecho- Llevaba tiempo intentando evitar esta conversación con Carlisle, pero estábamos en un punto de no retorno.
-Esme está sola en esta casa la mayor parte del tiempo y tu tan tranquilo en el hospital sabiendo que hay un asesino en serie justo al lado de ella-
-¿Ahora te preocupas de tu hermana? Cuando llevas meses recriminándola por venirnos a Forks, cuando intenta arreglar las cosas por y para ti… Edward estas muy equivocado y creo que deberías empezar a cambiar tu aptitud y comportamiento-
-Tú no eres mi padre para decirme lo que debo o no de hacer-
Salí de la cocina sin que a Carlisle le diera tiempo a contestarme. Volví a mi cuarto y encendí mi cadena de música. No quería ni verle ni hablar con él. Cuando me hube calmado, pensé que lo mejor era hablar con Bella y averiguar si ella había tenido una experiencia como la mía. Vi que estaba conectada en el chat y le envié un mensaje ya que sospechaba que Carlisle andarían rondando el pasillo.
"Hola Bella, ¿estás bien?"
"Sí, ¿tu estas bien?"
"No, creo que ayer el vampiro estuvo en mi casa, pude hablar con el"
"Imposible ¿te ha hecho algo?"
"No, pero estuvo muy cerca. Me dijo que ya había estado en mi casa"
"¡Edward debemos de vernos!"
"Mañana a la hora de la comida"
"Está bien, pero si ocurre algo o simplemente necesitas hablar, llámame"
"Gracias"
Nos despedidos y miré la pantalla hasta que Bella se desconectó. Ansiaba que llegase mañana, necesitaba expulsar todos los sentimientos que llevaba dentro, ella era la única que me comprendía. El resto del día paso sin sobresaltos, para mi sorpresa Carlisle no había acudido a mí y era extraño porque aunque esta no era la primera pelea que teníamos sí que era la primera que quedaba de esta manera. A media tarde alguien llamo a mi puerta y la comenzó abrir lentamente al no recibir respuesta.
-Cielo…-Era Esme, ya que era la que me ponía todos estos motes cariñosos. Ella se acercó a la cama donde estaba recostado y me aparto los pies para sentarse.
-¿Ya te encuentras mejor?- A que venía esa pregunta ella comenzó a revolver mi pelo.
-Sí…- No entendía porque me preguntaba si estaba bien.
-Carlisle me ha dicho que ayer estabas delirando por la fiebre y que esta mañana aún tenías algo. Deberías haberme dicho ayer cuando llegaste que te encontrabas mal- Al parecer Carlisle le había contado esta mentira. Me senté para quedar frente a ella.
-No era nada. Pero… ¿tu estas bien?- Después de todo lo que Carlisle me había ocultado no me extrañaba que hubiera mentido en eso también.
-Perfectamente, estamos fuertes como un roble- Dijo mientras se llevaba la manos a la barriga, esa que ya no permitía ocultar que estaba embarazada.
-Lo siento quería disculparme por lo de anoche- Ella negó con la cabeza.
-Anoche no pasó nada- Sentenció. –Ahora levanta ese culo, y vamos a cenar que además he dejado a Carlisle solo en la cocina por lo que igual al final solo podemos comer unos sándwiches- Me levante como indico y la seguí hasta la cocina, donde la mesa ya estaba puesta y Carlisle acababa de preparar la comida.
-Que sorpresa… no se te ha quemado nada- Dijo Esme inspeccionando la comida.
-Estoy aprendiendo-
-No sé cómo pudiste sobrevivir los dos primeros años de universidad- Rió Esme.
-Todo se lo debo a Eleazar, sino hubiera sido por el no hubiera llegado al tercer año-
Ambos continuaron con la conversación mientras que yo me limite a servirme la cena y comerla. De vez en cuando notaba la mirada de Carlisle, parecía algo nervioso. Igual tenía miedo que fuera a desenmascarar su mentida y contarle todo a Esme.
-Edward, estas muy callado- Esme me paso la mano por la espalda.
-Es que estoy cansado, debe de ser por la fiebre de anoche- Dije esto último mirando a Carlisle.
-Después de cenar te pasas por mi despacho y te receto algo- Esa era la frase en clave para decirme que íbamos hablar luego y que le siguiera la mentira.
-Además tienes que estar sano para la sorpresa que os voy a dar- ¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa? Siempre pienso que conozco a Carlisle hasta que sale con algo así.
-Tu última sorpresa, fue irnos a otro Estado- Bromeó Esme.
-Me has pillado cariño- Carlisle se llevo la mano al pecho como si lamentará el descubrimiento. Yo en cambio ya me estaba cansando.
-Nos vamos, más bien os vais- Nos apunto con los dedos- El próximo fin de semana a Alaska-
¡Alaska! Un momento irnos Esme y yo Alaska, eso ahora porque. Justo ahora en medio del curso escolar. Al igual que yo Esme también se había quedado callada.
-No entiendo de irnos ahora- Pregunto Esme. –No me malinterpretes, estoy encantada de ir Alaska, pero pensaba que iríamos a ver a Eleazar y Carmen en navidades-
-Y esa era la idea, pero eso lo planeamos antes de saber que estabas embarazada, y para navidades estarás de 26 semanas y no se recomienda volar a partir de la semana 24. Hable con Carmen para que vinieran ellos pero ambos trabajan así que pensé que fuerais Edward y tu- Carlisle le acariciaba las manos, parecía nervioso o al menos lo nervioso que podría parecer alguien como Carlisle, que nunca se sobresalta por nada.
-Me parece una idea estupenda- Esme rió contenta y Carlisle pareció soltar todo el aire que estado conteniendo.
-A mí también- Ya que esto iba de mentir a Esme al menos intentaría que ella fuese lo más feliz posible.
Acabamos de cenar y enseguida Esme se disculpó diciendo que estaba muy cansada y que se iba dormir.
-Recuerda de pedir tus medicinas a Carlisle- Dijo antes de marchar.
Así que Carlisle y yo acabamos de recoger la mesa y ambos subimos a su despacho.
-Gracias, por no decirle nada a Esme- Me dijo nada más cerrar la puerta.
-No lo hice por ti-
-Por supuesto, no me esperaba otra reacción por tu parte- Continué mirándole con el ceño fruncido a la espera que me contase porque quería hablar conmigo.
-Quería explicarte lo de Alaska… esta mañana después de nuestra… conversación. Decidí que la policía tendría que venir a la casa e inspeccionarla en busca de huellas o alguna pista. No quiero estresar a tu hermana con esto, desde luego no en su estado-
-¿Y que la vas a mantener todo el tiempo en la ignorancia?-
-Por supuesto que no, pero primero quiero saber a que nos enfrentamos y esperar al menos dos meses más para decírselo-
-En dos meses pueden ocurrir un montón de cosas- En dos meses ese ser podría habernos matado a todos.
-Si, en dos meses un bebe prematuro sería viable-
-¿De qué estás hablando?-
-Pues de que tu hermana tiene la tensión relativamente alta, si eso lo juntamos con una noticia como esta podría ponerse de parto o en el peor de los casos sufrir un aborto, y no voy arriesgar la vida de mi mujer y mi hijo por algo que aún no se-
Me acerque hasta Carlisle y le extendí mi mano.
-Te prometo que no le diré nada-
Carlisle apretó mi mano y sellé el cometido de no contarle nada a Esme.
Al día siguiente llegue al instituto, mi sorpresa fue encontrarme a Bella delante de la puerta, en cuanto me vio se dirigió a mí. Sin decir nada me agarro del brazo y me arrastro en dirección contraria a la del resto de estudiantes hasta encontrarnos fuera del recinto escolar. Caminamos por Forks sin decir nada hasta que llegamos al parque.
-Cuéntame- Me pregunto Bella mientras nos sentábamos en un banco.
-¿Quieres que nos saltemos las clases?- Aunque si quería contarle todo lo que había ocurrido no veía conveniente perder las clases.
-No tendremos clases a las que acudir si antes nos mata un vampiro- Suspiré, tenía razón aunque aun estaba preocupado por ir a clase.
Comencé a contar mi relato de lo ocurrido incluyendo la conversación con Carlisle. Bella me mirada expectante.
-Supongo que este fin de semana tu padre se pasará por mi casa para ver que encuentran-
-¿Y que encontrará? Nada… si no han sido capaces de identificarlo antes no lo harán ahora- Bella se veía frustrada.
-¿Pero qué hacemos? Es una situación muy difícil de tratar. No me veo capaz de llegar a Esme y Carlisle y decirles que hay un vampiro que nos ronda-
-Pues igual es lo que deberíamos de hacer. Creo que estamos corriendo demasiada suerte y tengo miedo de que pase algo- Dijo apenada.
Su gesto compungido hizo que sintiera un dolor intenso en el pecho. Bella estaba preocupada y era angustioso verla así, no lo pensé dos veces y la abrace. Ella no pareció incomodarle ya que se abrazo a mí.
El resto del día lo pasamos juntos. Lidiando con la situación ninguno de los dos teníamos la mente como para ir a clase. La hora en la Bella debería de estar en casa se acercó y yo me ofrecí acompañarla.
-No tenias porque haberme acompañado… pero gracias- Me agarro la mano en señal de agradecimiento cuando llegamos a la puerta de su casa. Nos quedamos mirándonos aun cogidos de la mano, parecía que el tiempo se había detenido y sin percibir como, el espacio entre nosotros comenzó hacerse menor. Estábamos a unos milímetros de que nuestros labios se rozarán cuando escuchamos voces provenir del interior. Bella se aparto rápidamente.
-Charlie esta dentro, será mejor que entre-
Yo asentí aun sin poder hablar por el momento que acababa de suceder o que había estado a punto de suceder. Bella hizo un gesto con la cabeza a modo de despedida y cerró la puerta tras de sí.
Aun anonadado por la situación tome el autobús y me dirigí a casa mientras una tonta sonrisa aparecía en mi cara.
