Aquí les dejo el siguiente capi. A partir del próximo la cosa se pondrá interesante.

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Al día siguiente toda la casa estaba muy alborotada. El torbellino, más conocido como Alice había hecho su aparición a eso de las 10 a.m. y había expulsado a todos los miembros varones de la casa Cullen(o casi ya que Carlisle había salido a una urgencia) alegando que debía tener todo bajo control y no a todos merodeando para retrasarlas más. Además, quería que todos quedasen encantados y sorprendidos con sus trajes. Su turno llegaría a las 5 p.m. tal y como les había citado. Por lo que mientras ellas estaban en esos berenjenales, los chicos decidieron salir toda la mañana y tener también un día de chicos.

Edward, Emmet y Jasper estaban sorprendidos de la energía de Alice, aunque el que más asustado estaba era Emmet, ya se había probado el traje unas veinticinco veces y siempre le había quedado o demasiado pegado o, demasiado fofo, y sólo pensar que debía volver a someterse a la tortura de Alice, se echaba a temblar.

La mañana trascurrió tranquila; se fueron a jugar un rato a una de las playas cercanas, las playas de Santa Mónica, y así poder disfrutar de un día tranquilo y tomar el sol.

Se pasó la mañana sin a penas darse cuanta y a eso de las 2 Pm decidieron acercarse a uno de los muchos restaurantes adyacentes y así regresar a casa puntualmente o sino, Alice les mataría o tal vez, algo aún peor…

Durante el almuerzo finalmente parecía que Emmet daría a conocer lo que llevaba toda la mañana sin atreverse a proclamarlo a los cuatro vientos, a pesar de que se moría de ganas de hacerlo. Llevaba toda la mañana mordiéndose la lengua y con una alegría desbordante.

Edward se había percatado de ello y por más que le hubiese insistido, el cobrizo sabía que su hermano no soltaría prenda hasta que él se decidiese.

-¡Vamos, Em! ¿Qué pasa? Sé que hay algo que te mueres por contar-le incitó Edward dándole el último empujoncito-.

-¿Yo? ¡Qué va, no, no, no!

-Emmet, ¿qué has hecho esta vez?- le preguntó Jasper-.

-Nada, no he hecho nada.-y de nuevo se le dibujó una gran sonrisa marcándoseles sus característicos hoyuelos en sus mejillas-.

-¡Vamos, hermano! ¡Sé que no es cierto!- Edward se rió y Jazz le acompañó en sus risas-.

-Vale, está bien, pero por favor no le digáis a Rosalie que os lo he contado-les suplicó con la mirada- me patearía-. Jasper se reía sin disimulo al observar la expresión de miedo que se dibujó en su rostro-. ¡Rose está embarazada!- exclamó gritando a pleno pulmón-.

-¡Felicidades, hermano! ¡Felicidades!- le felicitaron Edward y Jasper al unísono-.

-No te preocupes, de nuestros labios no saldrá nada, y nos haremos los sorprendidos- continuó Edward- ¿verdad, Jazz?- preguntó al rubio mirándole a los ojos-.

-Claro, prometido-después se quedó en silencio mirando a los viandantes que venían de la playa para comer-.

-Hey, Jazz, ¿y a ti qué te pasa?- Curioseó Emmet-.

-A mí, nada…-pero ninguno de los dos le creyó ya que a Jasper comenzó a subirle los colores en el rostro y se le puso una cara de tonto, que no pudo disimular-.

-¡Vamos, cuéntanoslo!- le pinchó Edward-.

-Me he enamorado de Alice-confesó Jazz en un murmullo casi inaudible-.

-¡Eso ya lo sabíamos!-contestó Emmet- sólo hacía falta verte la cara que se te pone cuando la duende está a cien kilómetros a la redonda, el mundo deja de girar y el tiempo se detiene-.- continuaba Emmet entre carcajadas-.

-Estoy pensando en pedirle que se case conmigo, pero…-siguió Jasper-.

-¿Pero? No me digas que no sabes qué alianza elegir, para eso, el mejor es Edward.

-¿Yo?, ¿por qué? – Edward se había sorprendido ante la revelación de Jasper pero la recomendación de su hermano, le había dejado en shock. « ¿A qué venía esa ocurrencia?» Él nunca le había pedido a nadie en matrimonio, ni siquiera a Ángela cuando supo de su embarazo-.

Emmet miró de soslayo a su hermano, pues se había dado cuenta de su desliz. Jasper y él se miraron a los ojos, y ambos echaron una ojeada a Edward, que seguía esperando la respuesta a su pregunta formulada momentos antes.

-Por nada, hermano, era sólo… una broma- dijo Jasper riendo y moviendo su mano para quitarle importancia- Ya sabes como es Em, siempre bromeando- Emmet le miró y le agradeció en silencio.-

Jasper le correspondió a ésta con una sonrisa y, un suspiro de alivio y remordimiento se instauró en su corazón; no, ésa no era la auténtica razón…

« ¿Qué pasaría cuando Alice descubriese que le había mentido o, peor, que no le había dicho toda la verdad? ¿Y los Cullen?»

Preparen sus mejores galas, y disfraces, nos vamos de fiesta el próximo viernes, no falten.