POSESION

La obra le pertenece a Jaid Black esta es solo una adaptación, los personajes son de "Naruto" de Masashi Kishimoto

Advertencia:

El siguiente material incluye contenido sexual gráfico para lectores adultos. Esta historia ha sido calificada como una obra de contenido MA

Las escenas de amor de contenido erótico son explícitas, no dejan nada librado a la imaginación y el volumen de las palabras es elevado por la frecuencia de las mismas. Además, es posible que algunos títulos calificados como MA incluyan material de fantasía que ciertos lectores podrían considerar objetable, como: prácticas sexuales, sumisión, seducciones forzadas, etc.

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Capítulo 9

No supo qué pensar cuando Sasuke se incorporó en la segunda competencia. Con miedo a tener esperanzas de que aquello significase algo más que lujuria, decidió mejor no pensar en ello en absoluto y disfrutar simplemente del resto de la noche, y de la conciencia sexual de Sasuke acerca de ella, al menos en apariencia.

La segunda competencia era bastante tranquila en comparación a la primera. Básicamente, los hombres debían lanzar las jabalinas y quien lanzara la suya más lejos obtendría un conjunto de fotografías subidas de tono tomadas junto con el premio, el premio que a estas alturas de la noche era ella misma.

Sinceramente, Hinata se sentía más insegura acerca de esta competencia que de la primera. No porque se opusiese a hacerse fotografías subidas de tono de por sí, sino porque no deseaba que ninguno de estos hombres abandonase la isla con potencial material de chantaje, con el cual podrían dominarla. No podía arriesgarse a que alguien en la universidad viera alguna vez fotografías de ella tumbada totalmente desnuda y cubierta de aceite sobre el regazo de un hombre vestido.

Francamente, no estaba totalmente segura sobre lo que haría cuando llegase el momento de la sesión fotográfica de quince minutos. Por más que lo intentaba no se le ocurría un modo elegante de negar al ganador de la competencia sus «ganancias».

Sus esperanzas se renovaron, cuando vio a Sasuke incorporarse a la competencia. Estaba bastante segura que la competencia de jabalina sería ganada por él o por Toneri. Si fuese Sasuke quien lo lograse, tenía una mejor posibilidad de convencerlo que a Toneri de no tomarse las fotografías con ella .

Apoyándose en su codo mientras se reclinaba sobre otra de aquellas especie de camas de harén con cojines, Hinata observó la competencia de jabalina con profundo interés. Se mordió los labios cuando llegó el turno de Sasuke y se sintió extrañamente orgullosa de él cuando su jabalina voló por el aire y cayó una yarda por delante de la jabalina del hombre que había estado llevando la delantera.

—¿Por qué estás también en esta competencia? —escuchó la queja del competidor desplazado mientras se alejaba con paso majestuoso—. Tan solo hace treinta minutos has mamado el coño de la puta.

Se puso tensa cuando vio agitarse las fosas nasales de Sasuke y le preocupó durante un largo rato que hiciese algo impulsivo para defender su honor. Casi podría decir que no le gustaba el hecho de que el perdedor la hubiese llamado «una puta» más de lo que a ella le había gustado. El conocimiento de que a Sasuke le importara lo suficiente como para ponerse protector con ella era en efecto embriagador, pero tampoco quería que él peleara y posiblemente lastimara al tipo.

Hinata se mordisqueó el labio inferior mientras observaba a Sasuke caminar en dirección del hombre, luego dejó escapar un suspiro de alivio cuando el anunciador de la competencia se interpuso entre los dos y calmó la situación.

Observó durante los siguientes quince minutos mientras más diez competidores intentaban superar a Sasuke con sus lanzamientos. Podría haber jurado haber visto sus músculos tensarse un par de veces cuando las jabalinas de dos diferentes competidores habían llegado lo bastante cerca de la suya como para exigir la utilización de una vara de medición y nuevamente tuvo que maravillarse de ello.

¡Deja de leer más de lo que hay en su cada uno de sus gestos, idiota! Tan solo disfruta de la noche y de su atención mientras aún es tuya.

Toneri era el competidor final. El corazón de Hinata se aceleró mientras la jabalina del guapo francés voló por el aire, adelante y adelante, y…

Sus ojos se ensancharon mientras esperaba como los demás a que se utilizara la vara de medición. ¡Ah, Dios mío!, pensó ansiosamente, con un nudo en el estómago, nunca seré capaz convencer a Toneri de no tomarse esas fotos. ¡Por favor dime que Sasuke ganó!

Tragó con dificultad cuando el anunciador dijo algo que llenó a Sasuke de rabia. Su corazón golpeaba tan rápido y tan furiosamente que apenas podía distinguir las palabras furiosamente gritadas de acá para allá entre Sasuke y Toneri con el anunciador, quien trataba de intervenir tranquilamente entre los dos hombres.

—¡No hay ningún modo que este imbécil me haya derrotado! —bramó Sasuke , su mandíbula apretada con fuerza—. ¡De ninguna manera, por todos los infiernos!

—¡Alor! —Toneri gritó, sus músculos tensándose—. ¡La vara de medición de Zuh no miente!

—La vara de medición de Zuh no miente —imitó Sasuke con un acento francés realmente malo, poniendo los ojos en blanco de manera cómica. Hinata sofocó el impulso de sonreír abiertamente.

Sasuke agitó su mano por el aire.

—¡Por los infiernos que sí ha mentido y quiero la revancha!

—Señor —dijo el anunciador calmadamente—. Ambos han ganado. ¿Cuál es el problema? Ambos reciben su premio, así que cálmense.

—Yo no... —dijo Sasuke claramente, precisando sus palabras— comparto. —Sus fosas nasales se agitaron—. Nunca.

Toneri cruzó los brazos sobre su pecho. Una ceja arrogante se elevó burlonamente.

—Por lo visto esta noche lo harás —murmuró.

Hinata se mordió el labio cuando vio la mandíbula de Sasuke apretarse. Lucía peligroso en ese momento. Maravillosa, excitantemente peligroso.

Cuando ambos hombres fueron conducidos hasta donde ella estaba repantigada sobre los cojines de harén, dirigió su mirada de manera insegura hacia un Sasuke de lo más furioso. Recordó la noche pasada, cuando se habían masturbado mutuamente en la barra del bar, y respiró hondo.

Sus ojos oscuros estaban serios, meditabundos. Sus dedos empapados y callosos abandonaron su coño, para luego arrastrarse hacia arriba y jugar con el triángulo reluciente de oscuros rizos

—No permitas a otro hombre tocar tu coño —le advirtió—. Lo digo en serio, Hina. No podría soportarlo.

La cabeza de Hinata se alzó ante el sonido de la voz del anunciador.

—Primero te tomarás las fotos con Sr. Ootsuki—le dijo el anunciador entre dientes—. Apresúrate y termina con esto de una vez para que el oso grizzly no cause más problemas.

Ella soltó el aliento que había estado conteniendo y afirmó con la cabeza mientras se levantaba.

—¿En el canapé? —preguntó quedamente, su corazón corría desbocado.

Tenía miedo de estar a punto de dar a Toneri Ootsuki el material de chantaje para tenerla a su merced, pero hasta esta preocupación palideció en comparación con lo que temía que Sasuke pudiera hacer a consecuencia de esto. Sabía que él no la dañaría físicamente, pero ¿y si se negase a hablarle otra vez?

¿Y por qué debería ella preocuparse? ¡Dios mío, el hombre la estaba volviendo loca! Ya no reconocía ni sus propios procesos mentales, pensó de forma grave.

—Ah, allí estás , ma chere —dijo Toneri con una sonrisa mientras sus ojos se deslizaban sobre su desnudo y aceitado cuerpo—. Preferiría haber ganado la última competencia, pero me conformaré con lo que puedo conseguir. Esta noche en cualquier caso.

Lo que significaba que él planeaba pujar por ella mañana.

¿Pujaría Sasuke por ella también?, se preguntó nerviosamente, con miedo de hacer contacto con sus ojos, ¿o estaría ahora todo perdido?

¡Como si fuera tu culpa! ¡Como si Sasuke se preocupara por ti como persona, más de lo que lo hace Toneri!

No sabía si sus reflexiones mentales coincidían con la verdad o no, solo sabía que necesitaba sostenerse con tales pensamientos para soportar los siguientes quince minutos de fotos con Toneri sin llorar por lo que podría haber perdido con Sasuke. Y si Toneri planeaba ofrecer por ella, bien, no lastimaría el que la viera bajo una luz positiva. Después de todo, estaría en su cabaña durante tres días completos si él ganaba la subasta, y en mayor o menor medida a su merced para el resto de la excursión en isla. La última cosa que necesitaba era que el francés estuviera enojado con ella. Pero si dejaba a Toneri tocarla entre las piernas como él esperaba hacer…

¡Dios mío!, qué dilema.

Tu eres quien quiso conseguir una vida, se recordó a si misma en tono grave. Bien ¡felicitaciones porque has conseguido una a raudales!

Toneri vestía ropas costosas, hechas a la medida, su colonia era tan cara en su esencia como su atuendo. Ella avanzó lentamente, de forma insegura, hacia su regazo, tensándose momentáneamente cuando sintió su erección presionando contra los confines de su pantalón de tweed, y forzándose a relajarse plasmó una sonrisa en su cara.

La mirada fija de Toneri bebió su cuerpo desnudo, sus ojos con párpados pesados.

—Tienes una sonrisa hermosa, ma chere. —Él colocó su mano en su muslo y comenzó a masajearlo suavemente mientras su mirada se detenía en su pecho—. Y pechos exquisitos —murmuró—. No puedo esperar hasta que la subasta de Zuh haya terminado y seas mía.

No tuvo que mirar a Sasuke para saber que las palabras del francés, conectadas con el hecho inevitable de que Toneri la tocaría íntimamente, habían hecho que sus músculos se tensaran. Podría sentir su reacción física hasta con su cara apartada de él.

Señor, señor.

Aclaró su garganta, riéndose de Toneri cuando él siguió acariciando su muslo. Podía oír al fotógrafo tomando fotos, incesantes clics de cámara que la ponían aún más nerviosa.

En contra de su voluntad, sintió el inicio de una agitación de excitación en su vientre y se sintió extrañamente culpable por ello. Pero estaba sentada desnuda sobre el regazo de un hombre vestido, se excusó mentalmente, y la frialdad en el aire de la noche estaba haciendo que sus pezones se pararan erectos…

Cuando la punta del dedo índice de Toneri rozó suavemente el pico de uno de sus endurecidos pezones y lo golpeó, dejó escapar un suspiro tembloroso. Podía oír prácticamente los dientes de Sasuke rechinando y no estaba segura sobre que hacer.

Eres una prostituta para Toneri. Y para Sasuke. Intenta recordar eso, Hinata.

—C'est vrai, —susurró Toneri densamente—. Jugaré con tus magníficos pezones durante tres días completos , ma chere.

Por suerte no trató de tocar sus pechos otra vez, pero luego los dedos de una de sus manos comenzaron lentamente a arrastrarse bajando por su vientre, hacia el lugar sobre el que Sasuke la había advertido.

—Y —dijo él con voz ronca— follaré tu coño todo el día y toda la noche.

Entró en pánico cuando escuchó que Sasuke murmuraba algo beligerante. Su mano voló para cubrir la Toneri una fracción de segundo antes de que cubriera su coño.

—Soy un poco tímida —dijo ella con prisa nerviosa. Sus pechos subieron y bajaron cuando respiró hondo—. ¿No podemos esperar hasta mañana, papi?

Hinata miró sus ojos estrechos de deseo y supo en ese mismo momento que Ino había tenido razón acerca de Toneri. Le gustaba que las prostitutas que compraba fingieran ser niñas pequeñas. Si él tuviese éxito en comprarla en la subasta de mañana, entonces, según Ino, la haría rasurar su coño y llevar el cabello peinado en coletas durante los tres días que pasarían juntos.

Los párpados de Toneri eran tan pesados que casi parecían cerrados.

—Papi tendrá que castigarte mañana por hacerlo esperar —murmuró, su erección aumentando—. Pero te gustará eso, ¿n'est pas?

Ella humedeció sus labios, preguntándose qué querría decir él con castigo. Quizá este juego era mucho más avanzado de lo que había pensado.

—Sí —contestó, con inseguridad, forzando una sonrisa con hoyuelos en su cara.

—Entonces esperaremos —dijo él densamente. Él aclaró su garganta—. Ahora entonces, gira sobre el regazo del papá y abre ampliamente tus piernas para la cámara de Zuh. Bon . Qué buena chica eres, ma chere. Papi te sostendrá mientras acaricias tu coño para la cámara de Zuh.

Podía sentir a Sasuke tensarse de una manera imposible, aunque aún se negara a mirarlo para confirmarlo. Y aun estando tan enojado, su sexto sentido también le decía que estaba arrogantemente complacido por el hecho de que ella había encontrado deliberadamente un modo de impedir a Toneri tocarla íntimamente. A excepción de un roce leve a su pezón, él no había ido más lejos de lo que ambos habían pensado que iría.

Sasuke no podría sentirse feliz con el hecho de que los brazos de Toneri la habían sujetado desde atrás de tal manera que sus manos podían masajear su vientre, las puntas de sus dedos encontrando ocasionalmente el principio del triángulo oscuro, pero estaba satisfecho de que ella hubiera frustrado al francés de jugar con su coño o acariciar sus pechos aún más de lo que ya lo había hecho.

Hinata se masturbó sobre el regazo de Toneri, sus suaves gemidos diciéndole que él podía ver lo que hacía mirando una pantalla parecida a una televisión que mostraba lo que pasaba en el frente. Ella mantuvo su cabeza cuidadosamente oculta todo el tiempo, escondiendo sus rasgos faciales de la cámara que estaba constantemente disparando.

Cuando finalmente se corrió, dejó escapar un suave gemido, sus pezones endureciéndose al mismo tiempo que su cabeza caía hacia atrás, sobre Toneri.

—Bon fille, —murmuró él en su oído—. Buena chica.

Ella cerró los ojos y suspiró, aliviada cuando el anunciador dijo a Toneri que su quince minutos se habían terminado. Plasmó una sonrisa en su cara mientras se levantaba de su regazo, negándose aún a mirar a Sasuke.

Toneri inclinó su cabeza en dirección a ella. Sus ojos recorriendo sus pezones, su coño.

—Te veré mañana, preciosa. —Y con eso él guiñó un ojo y se alejó.

Hinata soltó el aliento, aliviada. Pero entonces, momentos más tarde, su cuerpo se puso rígido al escuchar que el anunciador le decía a Sasuke que podía tomar asiento en el lugar que Toneri había desocupado.

Con inseguridad levantó su mirada hacia Sasuke, observándolo mientras se dirigía despacio hacia ella. Se veía tan sexy en sus vaqueros de dril de algodón perfectamente enfundados y camiseta negra que la mera vista de él hizo revolotear mariposas en su vientre.

Se paró frente a ella, sus fosas nasales aleteando y su mandíbula apretada mientras su mirada fija oscura taladraba la suya.

—Me siento muy peligroso en estos momentos, amor —dijo, arrastrando las palabras.

Ella dejo escapar un suspiro.

—Pero lo detuve.

—Lo sé —cortó, con una voz que pareció sorprendentemente dolida—. Pero casi te toca.

—Pero no lo hizo —dijo ella rápida y apaciguadoramente. Ella suspiró, buscando qué decir—. ¿Qué podía hacer, Sasuke? Yo …

—Compénsame —cortó—. Maldición, Hina, lógicamente sé que la forma en que me siento no es tu culpa, pero aún necesito que me compenses.

Sus ojos volaron hasta encontrar los de él. Tomo aire para calmarse.

—Esto se están volviendo complicado —susurró. Y muy confuso, añadió mentalmente.

—Compénsame.

Ella mordisqueó su labio inferior.

—¿Qué quieres que haga? —se escuchó a sí misma preguntar, aunque con un poco de indecisión.

Sus fosas nasales aletearon mientras se dejaba caer sobre el canapé y tiraba de ella hacia su regazo.

—¿Todas aquellas fotografías repugnantes que no te tomaste con el francés? —gruñó—. Quiero que te las tomes conmigo. —Su ceja se elevó en desafío—. Y quiero que mires en dirección a la cámara y sonrías mostrando esos hoyuelos bonitos mientras lo haces— murmuró él.

Ella se estremeció. Él había encontrado su talón de Aquiles, pensó nerviosamente.

—Pero yo…

Sasuke gruñó. Nunca mostraría las fotografías a nadie, solo las guardaría para sí mismo, pero quiso que ella lo entendiera por si misma.

—Sonríe —dijo densamente, cuando la giró en su regazo de tal manera que su espalda quedara apoyada sobre su pecho.

Él abrió sus rodillas para extender los muslos de ella, sus manos inmediatamente centrándose en su coño. Él usó ambos juegos de sus callosos dedos para separar sus labios vaginales, exponiendo su coño totalmente a la cámara.

—Sonríe —murmuró, su erección empujando contra sus nalgas.

Hinata dejó escapar un suspiro tembloroso. Se sentía tan malditamente excitada por ambas cosas: tanto por sus dedos tocándola allí abajo como por haber recibido la orden de Sasuke de hacer algo malo. Pero también tuvo mucho miedo de darle tanto poder sobre ella. Si hacía esto por él, tendría la evidencia fotográfica de su viaje al Hotel Atlantis…

De forma insegura, nerviosamente, miró directamente a cámara y sonrió, hoyuelos surgiendo en la una o la otra mejilla. El fotógrafo disparó lo que pareció un millón de fotografías de Sasuke sosteniendo abiertos los labios de su coño mientras ella estaba sentada allí sobre su regazo y sonreía, sus muslos se abrieron ampliamente.

—Juega con tus pezones, nena —dijo él densamente, una de sus manos continuaba separando los labios de su coño mientras los dedos de su otra mano comenzaron a masajear su clítoris—. Y sigue sonriendo mientras hago que te corras.

Esto pareció a una tarea imposible. Sobre todo cuando su masaje íntimo se hizo firme, la presión que él ejerció sobre su clítoris era insoportablemente excitante. Ella comenzó a retorcerse, su cabeza cayendo hacia atrás con un gemido.

—Mira hacia la cámara.

Ella miró hacia la cámara y sonrió. Su respiración haciéndose difícil mientras sus manos encontraban sus pechos. Se estremeció y gimió cuando sus dedos pulgares e índices comenzaron a masajear sus propios pezones, estirándolos y tirándolos, pellizcando y haciéndolos girar.

—Sigue sonriendo —la instruyó, su voz arrogantemente excitada—. Muestra a cada uno de ellos cuanto deseas complacerme a mí y solo mí, amor.

Ya varios hombres se habían juntado alrededor para mirar, ellos eran obviamente ese «cada uno de ellos» a los que Sasuke se refería. Esta actividad exhibicionista había logrado encenderla cada vez más, pero sonreírle a los hombres y mirarlos audazmente a los ojos mientras Sasuke le daba placer la hizo sentir como una puta complaciente.

Exactamente la clase de gesto sucio, sumiso con el que a menudo había fantaseado.

Exactamente la clase del gesto sucio, sumiso que la llevaba al orgasmo cuando se masturbaba.

Y así, allí, sobre el regazo de Sasuke, una de sus fantasías más profundas, más oscuras fue despertada a la vida. Ella miraba descaradamente a los hombres a los ojos mientras Sasuke la masturbaba, sonriéndoles abiertamente mientras tiraba de sus pezones y los masajeaba, guiñándoles un ojo mientras la alentaban a correrse delante de ellos.

La cámara siguió haciendo clic.

Hacía mucho tiempo que ya no le importaba.

Dos de los dedos de Sasuke la penetraron, haciéndola jadear.

—Móntalo! —gritó uno de los hombres jovialmente.

—Déjanos ver ese par de tetas saltar —dijo otro, haciendo a los otros espectadores masculinos reírse entre dientes.

—Esta es la última vez que montarás un espectáculo para cualquier hombre que no sea yo, amor —gruñó Sasuke en su oído—. Tan solo disfruta de ello mientras puedes.

Ella lo hizo.

Hinata gimió mientras montaba de arriba abajo los dos dedos de Sasuke, sus pechos agitándose de forma muy sexy, al mismo tiempo que los hombres gritaban cumplidos y la cámara fotografiaba todo. Ella arqueó la espalda de tal forma que la cámara podía conseguir una mejor vista de su coño penetrado, su mirada fija en el auditorio masculino mientras les sonreía abiertamente de vez en cuando entre gemidos.

Montó los dedos de Sasuke más y más rápido, más profundo y más fuerte, luego aún más y más rápido. Audazmente hizo contacto con los ojos de todos y cada uno de los hombres mientras ella bombeaba los dedos de Sasuke de arriba abajo, su coño mojado haciendo sonidos de succión con cada movimiento hacia arriba.

Se sintió tan perversa, tan excitada, que deseaba seguir haciendo esto toda la noche. Pero finalmente la necesidad de llegar al orgasmo se hizo imperante y, con un fuerte gemido, ella dejó caer su cabeza hacia atrás y llegó al clímax violentamente sobre toda la mano de Sasuke.

Sus pezones inmediatamente se endurecieron mientras la sangre se precipitaba para calentar su cara y sus zonas erógenas. Sobrellevó cada ola de su orgasmo, frenéticamente cerrándose en los dedos de Sasuke mientras su mano libre alcanzaba y pellizcaba sus tiesos pezones.

Hinata bajó lentamente de las alturas, una mirada dichosa en su cara mientras ella sacaba los dedos de Sasuke de su coño y se giró en su regazo para encararlo. Enlazó sus brazos alrededor de su cuello y enredó sus manos en su pelo.

—¿Por qué no me follas de verdad ? —susurró con una voz excitada, sorprendiéndolo—. He fantaseado sobre ti durante años.

Ella jadeó cuando dos juegos de brazos la arrancaron de su regazo y la entregaron a un tercer hombre.

—Los quince minutos han terminado —dijo el anunciador por encima de su hombro a Sasuke, insensible del hecho de que Sasuke parecía listo para matarlo con manos desnudas—. Es hora para la siguiente competencia.

* * * * *

Cuando Sasuke se incorporó a la tercera competencia que era también la final en que ella era exhibida como un premio, estaba bastante segura de por fin haber entendido como se había sentido él durante las otras dos competencias. Esta competencia era llamada Rey del Póker, y en este juego de póker el ganador se llevaba todo.

Inevitablemente, el ganador fue Sasuke. No es que Hinata estuviera sorprendida por aquel hecho singular. Comenzaba a pensar que no había una maldita cosa que el hombre hosco no hubiese dominado ya.

Era eso o que él la deseaba lo suficientemente para sí mismo como para dominarlas rápidamente. Ella quiso creer que ese era el caso, pero…

Las fosas nasales de Hinata se agitaron cuando el anunciador lanzó una bomba, añadiendo «un bono» en la competencia que ella no había estado esperando.

—El rey de póker de este año conseguirá un trato especial suplementario —el anunciador sonrió abiertamente cuando dirigió a una rubia de tetas grandes y desnuda en dirección a Hinata—. Su Majestad —dijo en voz alta a Sasuke a través del micrófono que sostenía en su mano— recuéstese en su trono y disfrute de la vista, porque estas dos magníficas putas van a luchar sobre aceite por el derecho de mamarle la polla.

Las aclamaciones borrachas subieron como fuego incontrolable, los espectadores masculinos se instalaron para disfrutar del espectáculo del que Hinata no tuvo conocimiento hasta que se llevó a cabo. Vio a Sasuke alzar una ceja mientras la observaba, dándole a entender que no estaba en absoluto triste de ver este giro en los acontecimientos. La mirada que él le daba parecía decir ahora sabes como me he sentido toda la maldita noche, amor.

Sus fosas nasales aletearon en el momento que unos celos irracionales la abrumaron. Ella no tenía ningún reclamo sobre Sasuke y probablemente nunca lo tendría, pero maldito fuese si ella se recostaba y miraba a otra mujer chuparle la polla.

Hinata jadeó cuando la rubia de tetas enormes le agarró del pelo por la espalda y trató de empujar su cara en la suciedad. Un fuerte rugido de aprobación se elevó de la muchedumbre, los hombres que por lo visto disfrutaban de la idea de mirar a dos mujeres desnudas luchar por el honor de dar una mamada.

¡Ah, Dios mío!, pensó, respirando pesadamente mientras lograba soltarse retorciéndose del abrazo de la mujer, ¡soy una antropóloga reconocida, por amor de Dios! ¡No lo voy a hacer, repito, NO voy a luchar contra una mujer desnuda por el derecho de mamársela a ese hombre!

Su mandíbula se apretó y su corazón corrió cuando la belleza desnuda de tetas grandes se paseó frente a Sasuke con una sonrisa seductora en su cara y se inclinó para apretar su polla a través del pantalón.

—De rechupete —dijo ella , arqueando su espalda de tal manera que sus pechos reventaban en su cara—. Es… tan grande.

Eso. Lo. Hizo.

—¡Hi —yeeeeeee

Hinata lanzó su grito de guerra en el mismo momento que brincó sobre la mujer desde atrás, derribándola sobre el suelo. Las aclamaciones y los rugidos de aprobación hicieron erupción en la muchedumbre, algunos hombres se levantaron y gritaron en voz alta mientras dos mujeres desnudas rodaban sobre la hierba intentando clavar la una a la otra sobre ella.

En su visión periférica podía ver a Sasuke sonreír abiertamente, lo que la hizo enfurecerse aún más.

—Soy una antropóloga —siseó a su contendiente mientras luchaba contra la mujer.

—¿Sí? —ella dijo beligerantemente—. —¿Y?

—¡Y he vivido con la gente Kung de África, nena! —informó mientras hacía rodar a la mujer sobre su espalda y trataba de sentarse a horcajadas sobre ella—. Y con las tribus guerreras en la Selva tropical. —Ella sorbió, esperando parecer una autoridad en la materia—. Y nadie, pero nadie, puede luchar como esos chicos.

Su contendiente gruñó, pero no dijo nada mientras rodaban.

Más aclamaciones, más alto gritando.

—¡Y una vez salí con un tipo que era el amigo de un amigo que vivió en Attica!

Su contendiente resopló cuando la agarró por la nuca y trató de empujar su cara en la suciedad otra vez.

—¡Y qué! ¿Qué tiene que ver esto con algo? —se mofó.

Nada, pero había sonado intimidante para Hinata al mimo tiempo que había esperado que el mismo efecto surtiera con Betty Big Boobs. Aparentemente no, hizo una mueca, cuando la mujer le atravesó la cara con el revés de la mano.

—¿He mencionado el hecho de que...?

—¡Bah! ¡Solo cierra la boca y lucha contra mí, puta!

Puta, pensó furiosamente, su adrenalina elevándose. ¡La puta se había atrevido a llamarla puta!

—¡Hi—yeeeeee!

Hinata lanzó su grito de guerra por última vez, en un espectáculo de gran fuerza, lanzó a su contendiente contra el suelo , rápidamente se sentó a horcajadas sobre su regazo, y fijó ambos brazos en la tierra .

—Uno —el anunciador bramó en el micrófono cuando los hombres en la muchedumbre rugieron. Su contendiente se movió como una loca bajo ella—. Dos…tres. ¡Ganadora!

Hinata apenas podía creerlo, pero realmente había ganado. Gruñó cuando se levantó sobre sus rodillas, sintiéndose extrañamente orgullosa de su logro.

Se sentía como una medallista de oro Olímpico. Se sentía como el campeón mundial de peso pesado.

Se sentía como una idiota, pensó gravemente.

Y cuando oyó la risa fuerte y explosiva de Sasuke, se sintió como una boba rematada.

Que divertido debe de pensar él que es esto, pensó con un sentimiento de orgullo herido, ver a la aburrida profesora Hyuuga reducida a esto. Tan solo había deseado tener una experiencia salvaje para atesorar en sus memorias, y no una humillante como esta.

Cubrió sus oídos cuando las ovaciones se hicieron más fuertes, la vergüenza cayendo sobre ella hasta que sus mejillas ardieron y lágrimas llenaron sus ojos.

Podía ver a Sasuke reírse, visión que la hizo querer gritar. Se podría imaginar muy bien lo que su Némesis pensaba de verla reducida a este…

Con pánico, herida, y otro millón de cosas, Hinata se escapó de la arena de competencias con sus manos todavía tapando sus oídos, el sonido de la risa masculina y de las aclamaciones humillándola.

—Quiero irme a casa —se dijo ahogadamente mientras corría—. Solo quiero irme a casa…

Sasuke la miró huir, su sonrisa decayendo mientras su forma llorosa desaparecía en la noche oscura. Suspiró, sintiéndose culpable de no haber secuestrado a su pequeña bruja lejos de este lugar en el momento en que había puesto sus ojos en ella. Había calculado que la isla finalmente la molestaría y no estaba sorprendido de lo más mínimo cuando el momento esperado finalmente llegó.

Esto es lo que consigues por intentar jugar de acuerdo a las reglas en una tierra de locos, idiota, se reprochó a sí mismo.

Suspiró mientras se alejaba, sacudiéndose a la perdedora de la lucha cuando vino hacia él tratando de ofrecer un premio de consuelo.

Él no quería a ninguna otra mujer. Solo a Hina.

De aquí en adelante nunca prestaría de nuevo atención a reglas de alguien más.

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¿Cómo arreglara Sasuke la situación?

¿por que siempre me pierdo tanto?

xD hola hola!! aquí reportandome con ustedes, lamentó la demora con este capitulo pero hay momentos en mi vida que ni me dejan respirar tranquila, espero que les guste el capitulo :3 nos vemos !!