Aclaraciones del capitulo:
¡ Saluuuudos a mis lectores !
Aquí está la continuación de mi ff, con un poco de movimientos, ajustes de cuentas, traiciones y demás.
Espero dejar más o menos satisfechas sus ansias de venganza, pero les advierto que esto es solo una parte.
Sin adelantarles más, mejor los dejo leer…
Capítulo 9
" Traición"
Se encuentra solo en su habitación, como ha sido durante los últimos cuatro años.
¡ Qué más da una noche más !
Una noche como cualquier otra y como lo ha hecho tantas veces, se sienta sobre su tatami mirando la noche a través de la puerta de cristal abierta, contemplando la solitaria luna llena que hace su recorrido cotidiano surcando las sombras de la noche.
Un grato silencio envuelve todo…
Cierra sus azules ojos un momento disfrutando la frescura de la brisa nocturna, el clima comienza a ser más fresco gracias a las fuertes lluvias de verano que han estado cayendo últimamente barriendo con el insoportable calor; las últimas gotas refulgen aún delicadamente en el verde follaje de las plantas que acostumbra tener en los tiestos de barro acomodados en su pequeño balcón.
- Sonríe –
Todo luce tan bello, tan apacible, él realmente lo disfruta sobremanera, después de todo tiene un espíritu noble y sensible.
¿ Por qué entonces ?
¿ Por qué si ahora goza de tan magnífica noche, su alma sin embargo no se encuentra en completa paz.
En el fondo él sabe porqué…
Aún cuando todo mundo podría suponer que no sufre de soledad, que constantemente estaría rodeado de bellas jovencitas que caerían rendidas a sus encantos y correctos modales, después de todo él siempre luce tan atrevido, haciendo cuanta conquista puede, podría tener cuantas citas pasajeras quisiera. A final de cuentas es bastante hábil con el lenguaje, agradable de carácter y de atractivo físico, sin mayores pretensiones, pero atractivo al fin.
Sin embargo una buena parte del tiempo está solo, contra lo que se podría suponer. Ha tenido desde luego sus fugaces encuentros con algunas de ellas, pasajeros después de todo, tras los cuales termina sintiéndose más solo e incompleto que antes.
En su interior por más que trate de negarlo abiertamente, sabe que todo esto no es verdad, por más que trate de convencerse de lo contrario por el bien de ese frágil equilibrio que sostiene su falsa realidad.
- ¿ Acaso eres tú ?
¿ Serás tú el que sea capaz de acabar con todo esto ? el que me haga aceptar lo antes inaceptable, lo que siento vibrar imparable en mi interior, que me grita cada vez más fuerte que deje de ser un hipócrita conmigo mismo causándome dolor.
Mi corazón ha estado latiendo inquieto, no ha encontrado paz desde que contemplé tus bellos ojos celestes. Yo mismo cuestiono ahora mis acciones y mis decisiones, las cuales solo han traído un inmenso vacío, dolor y soledad a mi interior.
¿ Acaso traes contigo ese mágico sentimiento capaz de revivir un cansado y triste corazón ?
Pero… ¡ Soy un estúpido ! después de todo tú ya no estás solo, ya tienes a quien amar.
Sin embargo… tengo miedo, éste extraño presentimiento tampoco me deja tranquilo, el presagio de que un inminente peligro se cierne sobre ti. Me preocupas, me intranquiliza tu bienestar…
¿ Es acaso una señal de que me importas ya más de lo que quiero aceptar ?
¿ De que furtivamente has entrado en mi corazón ?
Sólo espero que no salgas lastimado, que no se atrevan a dañar el noble corazón que puedo sentir posees.
Pero a pesar de que no puedo intervenir, estaré alerta para tenderte mis brazos, si tú los aceptas… Kouga.
- Llegamos Inu chan –
Acaban de arribar al edificio de apartamentos, aparcado el lujoso auto, descienden de él.
- ¡ Gracias Sesshoumaru… Sama ! – responde Inuyasha, todavía le cuesta un poco de trabajo aceptar esa verdad, aún cuando parecía haberla asimilado bien cuando cayó sobre él como una bomba. Sabe desde luego que lo que siente por ese alto hombre es también por completo cierto, pero no deja de ser todo tan impactante al final.
Sesshoumaru lo mira fijamente entrecerrando los ojos.
"¿Así que seguimos con eso " – piensa algo molesto – " Creí que habías comprendido todo, pero en fin si así lo deseas ahora, después de todo eres demasiado terco e inmaduro a veces" .
- ¿ Seguro estás bien Inuyasha San ? – le habla entonces de forma menos familiar que como lo venía haciendo, lo cual toma por sorpresa al menor, le desagrada, pero a pesar de todo disimula lo mejor que puede - No has dicho una sola palabra desde que salimos de las oficinas –
- S...ssí, estoy bien, solo es que deseo descansar y olvidarme un poco de todo, han sucedido demasiadas cosas últimamente y a decir verdad no sé si puedo seguir adelante con todo – exclama de forma cansada.
- Comprendo – responde algo más serio Sesshoumaru – en ese caso, será mejor que descanses por ahora, te veré después – la voz suena casi dolida aparte de seria, tras lo cual Sesshoumaru se inclina a modo de despedida y se da la vuelta para dirigirse a su apartamento, sin dejarle a Inuyasha más remedio que hacer lo mismo.
Desde luego ninguno de los dos está nada contento y mucho menos satisfecho con esa forma de separarse , pero a veces al sentirse dolidos el orgullo juaga malas pasadas.
Sesshoumaru llega directo a su despacho, da vueltas y más vueltas antes de sentarse a trabajar un rato más, como a veces acostumbra hacer, no quiere prestar atención a la creciente molestia que comienza a subírsele a la cabeza.
- ¡ Baka Inuyasha ! ¿ Por qué no comprendes nada de lo que trato de hacerte entender ? ¿ Por qué te empeñas por hacer más difíciles las cosas ? –
Por su lado Inuyasha llega y se apresura a mantenerse ocupado, trata de distraerse en algo, pero simplemente sus pensamientos tercos como él, viajan siempre en la misma dirección, es decir hacia el apartamento de enfrente. Se siente de igual forma molesto, incómodo, triste… solo.
Cuando termina lo que hacía, se sienta a cenar, cualquier cosa le parece bien ahora, pero cuando desganado aparta el plato ha dejado casi todo en él.
Trata de aclarar su mente…
¿ Es que acaso necesitaba todavía más de lo que ya tenía para cambiar su realidad ?
¿ No era suficiente con lo acontecido hasta hace poco ?
- Suspira –
- " Sesshoumaru Sama" – repite lentamente - ¿ Así que me vine a enamorar del más cotizado empresario millonario de Japón y anexas ? ¿ Tenía que ser nada menos que el dueño del lugar donde se me ocurrió trabajar ? –
Una tremenda duda le comienza a rondar la cabeza envenenándolo:
- ¿ Acaso lo que he logrado es sólo a causa de que él está interesado en mí ? si eso es así… ¡ No deseo nada, no quiero esos falsos reconocimientos ! sé que mi trabajo vale por sí mismo, por tal razón no deseo que me regalen nada, no deseo eso de ninguna forma –
Decide mejor irse a dormir y olvidarse de todo, llega a su alcoba después de su acostumbrado baño, se enfunda en su pijama, pero al poco rato de haberse acostado, vueltas y más vueltas, no puede dormir así que se levanta otra vez.
No tiene trabajo pendiente, se siente fastidiado, no quiere estar sentado, no quiere leer, definitivamente no desea sentirse solo.
Camina lentamente, vencido hasta las persianas y mira hacia aquel apartamento…
… no cabe duda, lo que más quiere, lo que más desea… lo que ama… se encuentra en ese lugar.
Esa persona importante y especial, se llame como se llame, haya resultado ser quien sea, no le importa realmente, lo único que le importa saber es que está allá enfrente y él mismo se encargó de alejarlo de su lado.
Una fuerte opresión en su pecho comienza a convertirse en intenso dolor, el cual no tiene su origen en ninguna falla física. Aparta con una mano las persianas para poder ver mejor, puede observar como Sesshoumaru camina inquieto por su apartamento, ocupado seguramente en alguno de sus multiples asuntos de negocios, pero sin duda alguna su novio siente su mirada pues levanta el rostro hacia él, se pone de pie girando en su dirección, se observan directo a esos dorados ojos, Inuyasha se lleva las manos al pecho, el dolor ya es insoportable, una primera lágrima surca su rostro.
Sesshoumaru lo observa fijamente, se cruza de brazos y poco después para asombro de Inuyasha… ¡ Cierra de golpe las persianas ! .
Inuyasha retrocede dolido…
- ¿ Así que después de todo, es más sencillo para ti el alejarte de mi lado ? aunque… después de todo yo me lo busqué también, él me brindó su apoyo incondicional y yo que hice… ¡ Sencillamente lo aparté de mi lado ! – susurra mientras retrocede para permanecer parado un momento en medio de su sala, desplomándose lentamente después.
Las lágrimas ya brotan mojando su blanco rostro, aunque ahora eso no le importa mucho, al fin y al cabo no hay nadie que lo mire en ese estado tan patético según él, así que da rienda suelta a su silencioso llanto sentado en el suelo con su blanco cabello cubriéndole parcialmente su cara.
Ha sido demasiada tensión, demasiados cambios, demasiado de todo, así que es comprensible que necesite desahogar un poco de su agobiada mente.
Pero por sobre todo, ahora acepta plenamente que no podría estar sin él, por encima de todo sabe que ya lo ama con toda su alma.
Se oye un muy leve ruido seguido de un sordo rumor que Inuyasha no escucha, ensimismado como se encuentra en lo que siente.
Pero un notorio estremecimiento recorre su cuerpo cuando alguien se arrodilla tras de él y lo rodea con sus brazos, cobijándolo en más de una forma.
Inuyasha sin levantarse se gira y apoyándose en ese pecho, se deja llevar humedeciendo esa fina camisa de seda.
- ¡ Tranquilízate Inu chan, estoy aquí contigo ! – le susurra su voz favorita dándole el consuelo y cariño que necesita.
- ¡ Perdóname Sesshoumaru ! solo es que han sido demasiadas cosas y yo… ¡ Oh por Dios, soy tan patético ! ¿ A qué viene ésta repentina debilidad ? si yo siempre he salido adelante solo y ahora… yo…yo… -
- ¡ Shhh, shhht ! - pone un dedo en los labios de Inuyasha silenciándolo - ¡ Cálmate Inu ! Después de todo eso es lo que te hace tan especial y valioso, todo lo que tu interior siente y guarda y justo ahora yo quiero pensar que soy alguien especial para ti, puesto que me muestras eso que con tanto cuidado ocultas a los demás - le dice Sesshoumaru acomodándolo entre sus brazos, mientras él se sienta en el piso.
- ¿ Yo especial ? – dice entre sollozos Inuyasha – yo soy un sencillo empleado tuyo, tú que eres alguien tan importante, con una posición por encima de todos nosotros y… ¡ Demonios! ¿ Por qué me lo ocultaste ? ¡ Alguien como tú, no debería de amar a alguien como yo ! –
Sesshoumaru no soporta más y tomando el rostro del menor con una mano, se lo levanta y se apodera de sus labios, callando sus necias palabras.
- ¡ Ahora escúchame bien Inuyasha ! – le dice con enérgica pero suave voz - yo solo soy un ser humano como tú, que ha llegado a ser quien es por méritos propios, pues al igual que tú no permito que se me conceda nada sin esfuerzo, pero también admito poseo una posición social que yo no pedí, he tenido mis logros personales esmerándome en ellos, pero también a base de dolor y soledad.
No soy mucho mejor que tú… ¡ Y óyeme bien, no tolero que te menosprecies, que no seas consciente de tu valía !
Y si te conozco algo más, ahora sé que eres casi tan orgulloso como yo, así que de verdad me extraña tu proceder ahora. Sin embargo quiero que sepas que te comprendo, todo esto no ha sido fácil después de todo.
Ahora bien, te voy a aclarar algo más:
El gran Sesshoumaru no Taisho, solo escoge lo mejor, solo se conforma con lo mejor… y mi amado Inuyasha… ¡ Tú superas eso y por mucho ! –
Inuyasha siente como esas finas manos enjugan su llanto suavemente.
- ¡ Oh Sessh, lo lamento ! de verdad en éste momento me siento tan… -
- ¡ Tan especial como solo tú puedes serlo ! –
- Sessh… ¡ Te amo, te amo tanto ! ¿ Lo sabes verdad ? – se hinca frente a su novio y tomando su rostro entre sus manos, lo besa intensamente.
- No tanto como yo te amo a ti mi Inu chan – lo envuelve más estrechamente con sus brazos pegándolo a su cuerpo.
El alto No Taisho Sama, acaba de confesar una verdad que nunca antes había sentido, admitido ni dicho a nadie.
- Ahora ven, necesitas dormir – Sesshoumaru lo ayuda a levantarse, para después de otro beso inolvidable lo acompaña hasta su alcoba, para después él dirigirse a la puerta de salida, en una intencionada jugarreta para hacer caer a su chico.
Como esperaba, siente como lo han tomado de la mano antes de que toque siquiera la perilla, se voltea y contempla a un ruborizado Inuyasha, que con la cabeza agachada le dice:
- Sessh, ahora soy yo el que te pide que no te vayas…. ¡ Quédate conmigo ésta noche, te lo ruego ! –
Sesshoumaru le sonríe de forma tierna y lo abraza por la cintura.
- No necesitas rogar por algo que deseaba hacer, anda vamos, solo debo avisarte que mañana me iré temprano ya que tengo un asunto pendiente por atender, procuraré no hacerte ruido al partir -
- De acuerdo-
Al poco rato, ambos peli plata se encuentran placida y profundamente dormidos, abrazados sus cuerpos, enlazadas sus almas.
Naraku cínicamente llega al trabajo confiado, después de todo no sucedió nada anoche como suponía, se sonríe al pensar que tal vez el estúpido de Sesshoumaru ni siquiera se ha enterado de nada, después de todo si conoce bien a su amigo, de haber sabido lo ocurrido con Inuyasha, no habría dejado pasar tanto tiempo antes de hacerle conocer su furia.
Le llama la atención ver el auto de Sesshoumaru aparcado en su lugar habitual, ya que él acostumbra llegar más tarde, aunque no es por completo inusual.
Él mismo Naraku llegó antes de lo habitual para sondear el terreno y hasta el momento no ha notado nada fuera de lo normal.
Entra a su oficina como todos los días, aventando su portafolio sobre el escritorio y colgando su saco en el perchero junto a la puerta. A los pocos minutos suena insistente la extensión de su teléfono.
- ¡ Moshi, moshi ! –
- Naraku – la voz grave de su amigo y jefe suena seria como siempre, nada fuera de lo común.
- ¡ Buen día Sesshoumaru ! ¿ A qué debo que me llames personalmente, acaso no se presentó a trabajar Kanna ? –
- Aún es temprano, pero ese no es el punto por el que llamo, necesito que vengas a mi oficina ahora mismo.- la voz de Sesshoumaru no da muestras de nada, suena igual que siempre.
- ¿ Q…qué ocurre ? –pregunta Naraku con recelo.
- Sólo es que tengo un problema en mi sistema de seguridad y quiero resolverlo de inmediato-
- ¿ Acaso está fallando algo de lo que apenas se instaló ?-
- No, se trata de uno de los sistemas más añejos –
- Bueno, puedo ir para allá en una hora, solo termino unos informes –
- No, quiero que sea ahora mismo, como te dije deseo resolverlo de inmediato –
- ¡ Ok, ok , voy para allá de in –me-dia-to ! –
- Te espero-
Camina Naraku despreocupado por los amplios y solitarios pasillos.
" ¡ Maldición, solo falta que deba mandar sustituir alguno de esos sofisticados sistemas ! " - piensa con fastidio.
Conforme se aproxima a las oficinas principales, va comprobando que todo funciona bien, saca su tarjeta especial y pasa el último acceso, se pregunta dónde estará la falla, contempla el escritorio vacio de Kanna el cual está vacío, pues es temprano, así que llega directo ante la puerta de madera que accede a la oficina principal del lugar.
- Adelante – escucha la conocida voz desde adentro después de llamar a ella.
Cuando entra no puede evitar contener un instante el aliento…
"¡ Qué diablos ! ¿ Por qué Sesshoumaru tiene que lucir siempre tan bien, tan malditamente atractivo ? ".
No Taisho Sama se encuentra de pie, mirando a través de las persianas, siente desde luego la intensa mirada pero no le da la más mínima importancia.
Voltea y mira un instante a Naraku, quien ésta ocasión espera de pie cerca del escritorio, de alguna manera lo acontecido con Inuyasha se refleja de modo muy sutil en su comportamiento, ya que en otras ocasiones habría llegado y se sentaría sin esperar nada.
- Siéntate – le dice en tono seco Sesshoumaru, quien en cuanto ve esos rojizos ojos, aprieta disimuladamente los puños con fuerza.
Sesshoumaru camina lentamente por la oficina hasta posarse cerca de Naraku, recargándose en la esquina de su escritorio, cruza los brazos y observa fijamente a su " amigo" , impasible, en silencio, un perfecto autocontrol no cabe duda.
- Y bien…¿ Me dirás que ocurre de una vez Sesshoumaru ? – pregunta Naraku comenzando a impacientarse.
- Sesshoumaru Sama para ti, a partir de ahora –
Naraku lo mira sorprendido, pero aún sonríe.
- ¿ Qué sucede, acaso bromeas, desde cuando tan delicado al respecto ? no hay nadie aquí que pudiera escuchar como te hablo – le dice Naraku aparentando una calma que ya no siente.
- Sesshoumaru Sama – repite seco.
- Está bien… " Sesshoumaru Sama " –
- Lo que ocurre… Naraku, es que me dí cuenta de un error en mi sistema de seguridad, una grave falla, producto del exceso de confianza, el cual pienso corregir ahora mismo –
- ¿ De qué hablas? Todo parece funcionar perfectamente –
Sesshoumaru todavía se dá el lujo de juguetear con un sobre que toma de su escritorio antes de continuar.
- Tenemos varios años de conocernos ¿ No es así ? –
- Sí claro – Naraku se comienza a intranquilizar más ya no hay salida.
Sesshoumaru deja el sobre nuevamente donde estaba y comienza a caminar lentamente cerca del peli negro mientras le habla.
- Tú me conoces bien, hemos pasado muchas cosas juntos, de hecho te he sacado de innumerables aprietos ¿ No es así ?-
Naraku asiente en silencio.
- Sabes entonces perfectamente que hay cosas que me enojan y sabes también que no soporto que se metan con mis cosas… con lo que me importa – la voz de Sesshoumaru tiene un tono peligrosamente tranquilo.
Naraku se pone de pie, pero de inmediato Sesshoumaru se coloca frente de él, cerrándole el paso, sus ojos fijos en él los cuales comienzan casi a lanzar destellos dorados de furia.
Kuroi Kumo comprende de inmediato aún cuando es demasiado tarde, que ha sido excesivamente confiado, ha cometido un grave error, ha caído en las manos de Sesshoumaru, debió largarse de la ciudad cuando pudo hacerlo. Aunque también sabe que de cualquier forma ya no tenía escape, pues si Sesshoumaru lo desea, bien podría buscarlo hasta dar con él en cualquier momento.
- ¡ No sé de qué me hablas ! ¿ A qué quieres llegar ? – dice fingiendo no saber nada .
Sesshoumaru se aproxima a él y antes de que Naraku pueda evitarlo, ya lo ha tomado fuertemente de las solapas y con la furia en la mirada le aclara sus "dudas" a Naraku.
- ¡¿ Ahora me vas a decir maldito bastardo que ignoras de que te hablo ?! cuando sabes perfectamente lo que hiciste con Inuyasha, cuando claramente te advertí que no te acercaras siquiera a él, que no te atrevieras a tocarlo porque te las verías conmigo.
Naraku se pone a la defensiva enseguida, se prepara para soltarse a como dé lugar, pero antes de que siquiera lo intente recibe un fuerte puñetazo en el rostro, que lo manda directo al suelo, enfureciéndolo de inmediato, se pone de pie rápidamente.
- Haces demasiado ruido por ese insignificante diseñador, después de todo no tenías gran interés que yo supiera en él – le dice venenoso Naraku al tiempo que se limpia la sangre de la boca con el dorso de su mano – de hecho no tenías interés por ningún hombre. –
- Dices bien: "Que tú supieras" y además ¡Qué si yo decidí fijarme en él en algún momento.!
Por otro lado, ese "insignificante diseñador" como tú le llamas, tiene todo lo que tú nunca tendrás, a lo que ni siquiera podrás aspirar jamás.-
Naraku siente emerger la rabia desde su interior al momento que le replica con furia:
- Yo iba tras él tú lo sabías, él era para mí – trata entonces de golpear a Sesshoumaru, ha perdido el control de su enojo, pero pese a su enorme habilidad para pelear, es superado fácilmente por su jefe, quien lo golpea una y otra vez, lanzándolo de nuevo al suelo.
- ¡ Tú sabes que eso no es cierto por completo ! que te haya dejado hacer tus patéticos intentos sabiendo que no eras rival para mí no quiere decir que tú te hubieras fijado primero en él. Desde el momento mismo que llegó yo hice los movimientos necesarios para tenerlo cerca de mí, mucho después de eso fué que tú te enteraste de mi interés por él. Tú simplemente te interesaste por Inuyasha para competir conmigo si no me equivoco, él no es para ti más que un trofeo a conseguir, una noche pasajera de sexo. En todo caso él ha elegido, ha decidido que es lo que quiere y a quien prefiere.
Ahora… ¡ Escúchame bien ! ¡ Yo lo amo ! dudo que puedas entenderlo pero así es y ahora… es mío ¡ Por completo mío ! puesto que él me ha correspondido y yo mismo le pertenezco ya a él totalmente. No hay nada que tú puedas hacer al respecto más que alejarte de Inuyasha por tu propio bien – le dice en tono tajantemente helado.
Naraku todavía intenta írsele encima con los puños, pero Sesshoumaru fácilmente lo evita, castigándolo nuevamente con fuertes golpes por todo su cuerpo, así que en un abrir y cerrar de ojos, ya lo tiene inmovilizado contra el suelo aplicándole una fuerte llave que le impide llevar a cabo cualquier acción.
- He sido más que tolerante contigo en nombre de la amistad que nos unía… hasta ahora, gracias a eso no te acabo a golpes ahora mismo, pues no soy un traidor como tú, pero no voy a permitir que le hagas daño, he permitido que se defienda él solo ésta vez, pero eso no se repetirá si intentas algo nuevamente. Y si realmente me conoces y sabes lo que te conviene, será mejor que recojas tu liquidación y tus cosas y salgas de MI empresa en éste momento. – la voz de Sesshoumaru suena aterradoramente amenazadora aún cuando no ha elevado el volumen en ningún momento - te aconsejo que no intentes nada más porque sabes que no me detendré de nuevo. –
Sesshoumaru afloja poco a poco el agarre, permitiendo a Naraku que se ponga por completo de pie, los rojizos ojos lo miran con rencor y desprecio, sabe que mucho de lo que ha logrado es gracias a ese alto hombre y sabe también que en todo momento le ha brindado una amistad y apoyo sinceros. Pero por sobre todo, sabe que Sesshoumaru es un contrincante muy peligroso, así que opta mejor por retirarse en ese momento, ya decidirá si vale la pena arriesgarse enfrentándolo más adelante o mandar definitivamente todo al diablo.
Toma el sobre con su liquidación que No Taisho Sama le tiende y echándole una última y fulminante mirada sale del lugar sin decir una sola palabra más.
Mientras Naraku se dirige de mala gana y maltrecho a la que será su oficina hasta que termine de recoger sus cosas, Sesshoumaru hace las llamadas necesarias para que se haga lo pertinente en la empresa para mantenerla segura, cambio de sistemas, claves tarjetas, etc. Todo para no dejar vulnerable el sitio ante cualquier posible intento de revancha por parte de Naraku.
Le desagrada la situación, después de todo de verdad le tenía aprecio a ese hombre, pero sin embargo no pondrá en peligro a quién ahora ama, quien es su prioridad por proteger.
Cuando Byakuya llega a las oficinas, se topa con Inuyasha en el vestíbulo de la empresa, tiene una especie de conflicto interno, pues a pesar de todo Inuyasha se ha portado como un buen amigo con él, pero por otro lado le siente un odio irracional y creciente debido a lo que ha ocurrido con Naraku, así que recompone la cara lo mejor que puede, mostrando su ya característica y tierna cara al saludarle, tras lo cual se van caminando juntos charlando de cualquier cosa sin importancia cuando de uno de los ascensores sale Naraku con sus pertenencias metidas en un contenedor el cual lleva en los brazos. Byakuya e Inuyasha en seguida notan el rostro bastante más golpeado de lo que lucía la última vez que lo vieron.
Byakuya corre a su encuentro.
- ¡ Oniisan ! ¿ Qué te ha ocurrido ? - le pregunta preocupado.
Naraku mira de forma molesta a Inuyasha, Byakuya comprende todo en el acto cuando sigue la mirada de su hermano hasta el peli plateado.
Inuyasha no desea verse inmiscuido otra vez en cualquier asunto relacionado con Naraku , así que decide dejarlos solos, se dirige al primer ascensor y oprime el botón.
- Te veré luego Byakuya – le dice serio a su amigo, sin embargo en lo que espera el ascensor escucha parte de la conversación.
- ¿ Por qué traes todas tus cosas Naraku ? – pregunta atónito el menor de los Kuroi Kumo que al contemplar la expresión de su hermano se da cuenta de lo que ha sucedido - ¡ Nooo ! ¿No me digas que Sesshoumaru se atrevió a…? –
- Hablaremos después,te veré en casa Byakuya, no trabajo más aquí ya que parece que mi " amigo " decidió darme la espalda por una insignificancia como "esa" - exclama lanzando una mirada de desprecio hacia Inuyasha.
El joven diseñador de ojos ámbar se contiene para no lanzarse sobre Naraku en consideración a Byakuya, llega en ese momento el ascensor y decide alejarse de ahí antes de cometer una locura, por ésta ocasión será prudente.
Byakuya ayuda a su hermano a llevar sus cosas hasta su auto.
- ¿ Piensas dejar todo así oniisan ? – pregunta enojado el menor.
- ¿ Y enfrentar a Sesshoumaru en su territorio ? ¡ No estoy loco ! además de que tú aún trabajarás aquí ! –
- ¡ Eso no importa ! -
- Ya decidiré que hacer después Byakuya, por ahora lo único que deseo es largarme de aquí-
- Entiendo… ¡ Cuídate Naraku, te veré después ! –
Byakuya se dirige entonces a su trabajo, pero de verdad le costará un enorme esfuerzo disimular su rabia frente al que siente es el causante de todo lo que sucede con su hermano. Lo que por ahora ronda su cabeza es la venganza… ya se encargará de ajustar cuentas, golpeará donde más les duela a ese par de demonios de blanco cabello.
A la hora del almuerzo comen juntos como si nada pasará, pues no desea levantar sospechas. Como ya es costumbre se les une Miroku, pues según ha dicho de verdad se come mejor estando al lado de Inuyasha, además de que ha hecho una sincera amistad con éste testarudo chico y con el joven chef del lugar, se siente tan bien en su compañía aún cuando Byakuya sigue dándole mala espina.
Suena el teléfono de Inuyasha.
- ¡ Moshi moshi ! –
- ¡ Hola Inu chan ! – lo saluda la agradable voz de su novio.
- Sesshoumaru Sama – en cuanto se escucha ese nombre se hace presente cierta tensión en el lugar, desde luego a causa de Byakuya.
- Lamento haberme ido sin despedirme de tí en la mañana, no quise despertarte antes de tiempo, pero en verdad tenía algo muy importante que hacer hoy temprano –
- Sí, creo que sé a qué te refieres – dice Incómodo Inuyasha levantándose y alejándose un poco. –
- Pero no es eso precisamente por lo que te hablo, de eso ya platicaremos después, por ahora deseo saber cuál es tu color favorito, aunque creo saberlo deseo confirmarlo. –
- ¿ Mi color favorito ? ¿ Por qué deseas saberlo ? –
- Es una sorpresa, no seas curioso –
- Bueno ok, es el rojo –
- Lo suponía mi cálido novio – dice satisfecho Sesshoumaru – bien Inu, eso era todo, te espero en mi oficina cuando salgas para regresarnos juntos. –
- De acuerdo, te veo por la tarde –
Regresa a la mesa con sus amigos.
- Disculpen… ¿ En qué estábamos ? – pregunta.
- En que yo esperaba que me dijeras que postre deseabas – le dice Shippou, pero poniendo entonces una sonrisa pícara le pregunta:
- ¿ Acaso era mi muy atractivo "jefecito" ? –
- ¿ Atractivo jefecito ? – pregunta Inuyasha entrecerrando los ojos con los celos asomando a ellos.
Byakuya no soporta más y se levanta.
- Tengo cosas que hacer, será mejor que me adelante –
Se aleja del lugar, seguido por una azul mirada, mientras Shippou e Inuyasha se enfrentan uno al otro.
- ¿ Así que de eso se trata semejante zorro ? – pregunta Inuyasha apretando los dientes.
Miroku al darse cuenta de la situación, exclama con voz tranquila tratando de mediar entre ellos:
- ¡ Vamos cálmense, Inu no te precipites en tus juicios, escucha primero, podrías estar equivocado ! –
- ¡ Pero sí lo acaba de decir cínicamente ! ¿ Qué otra cosa podría pensar ? lo que ha hecho no era por mí, sino por Sesshoumaru. – dice comenzando a molestarse el peli plateado.
- ¡ Pues claro que era por Sesshoumaru ! - reafirma Shippou para empeorar las cosas.
- ¡ Queeeé, pero que fresco ! – Replica Inuyasha poniéndose de pie y elevando la voz.
- ¡ Tranquilo Inu, escucha antes de atacar, no seas impulsivo ! – habla Miroku obligando a Inuyasha a tomar asiento.
- ¡ Keh ! no veo que puedas alegar ahora en su defensa – dice Inuyasha cruzándose de brazos y volviéndose hacia otro lado.
- Bueno, es que de hecho, los dos hemos actuado por Sesshoumaru, al menos al principio ya que ahora es bastante grato hacerlo también por ti – dice Miroku mirando atento y divertido la reacción de Inuyasha.
- ¡ Queeeéé´! ¡¿Tú también ?! – los ojos ámbar del chico comienzan a brillar peligrosamente, se levanta de golpe otra vez.
El par de amigos lo empujan por los hombros haciéndolo que se siente nuevamente.
- ¡ Pero que baka eres Inuyasha ! – le dice Shippou moviendo la cabeza- eres más inmaduro que yo y eso que yo soy menor que tú. –
- ¡ Ahora verás enano del demonio, me las vas a pagar ! – le grita Inuyasha, afortunadamente ya casi no hay nadie cerca de ellos en el comedor.
- ¡ Inuyasha, siéntate de una vez por todas ! – le ordena Miroku suspirando – déjame explicarte.
Inuyasha obedece de mala gana, Miroku continúa:
- Nosotros no tenemos ningún interés en Sesshoumaru Sama, solo seguimos sus órdenes –
- ¿ C…cómo, a qué te refieres ? – pregunta ahora confundido y más calmado Inuyasha dispuesto a escuchar.
- ¡ Vaya, así sí se puede hablar contigo ! – dice Shippou más paciente – como dice Miroku, solo seguimos órdenes, digo… Sesshoumaru es muy guapo, pero… no es mi tipo ¿Sabes? -
Inuyasha lo fulmina con la mirada pero permanece callado.
- Además, ahora que somos tus amigos, esto es más agradable, ya no es solo por obedecer indicaciones… ¡ Realmente te apreciamos semejante tonto! -
- ¡ Oye! –
- Shippou tiene razón - interviene Miroku – Sesshoumaru Sama nos dio indicaciones precisas al respecto.
¿Acaso pensabas que el equipamiento de tu área fue solo rutinario? ¿ Así de rápido ? al igual que todos los pedidos especiales que nos has solicitado, ha ocurrido igual –
Inuyasha se queda mudo ante lo que ahora escucha.
- Por mi parte – toma la palabra Shippou – supongo que ahora no tiene ningún sentido ya el ocultártelo. Yo fui traído expresamente para encargarme de que estuvieras a gusto en lo que a comida respecta, incluyendo cierta comida exclusiva de Kioto, lo cual ha beneficiado a todos, pero la meta principal se ha cumplido. –
- ¡ Pero esto es casi terrorífico! – exclama Inuyasha nervioso.- Así que todo lo que me ha rodeado haciéndome sentir tan bien… ¿ Es por órdenes de Sesshoumaru? Pero si esto comenzó al poco tiempo de mi llegada. –
- Desde ese mismo momento supongo, aunque ¿ No sé ? con Sesshoumaru nunca se sabe – dice Miroku tan tranquilo.
- ¿ O sea que también es obra de ustedes el encargarse de otras cosas, como las cajas de pockys, el vino, las rosas…? – dice con un hilo de voz Inuyasha.
- ¡ No sé de qué nos hablas ! – exclama Sihppou confundido después de mirar a Miroku y mover ambos la cabeza de forma negativa.
- Supongo que Sesshoumaru Sama se ha ocupado personalmente de otros detalles Inu. – dice Miroku.
- Esto es… demasiada información para tan pocos días – dice Inuyasha llevándose la mano a la frente.
- Mira Inuyasha, a como yo lo veo, ese solitario hombre de verdad ha estado y sigue estando demasiado interesado en ti – le habla Miroku con calma – me parece que todo lo que quiere es que tú estés bien, te protege, te cuida, te consiente incluso. No voy a decir cosas que no me corresponden, pero amigo…¡ De verdad le importas y mucho más que eso y créeme… ¡Eso en Sesshoumaru No Taisho, es demasiado decir ! –
Inuyasha baja la mirada y guarda silencio un momento.
- Supongo que tienes razón Miroku – levanta el rostro y una enorme sonrisa se ha dibujado en su rostro.- " Se siente tan bien ser importante para alguien, ser amado sin reservas, ser cobijado bajo un cariño como ese, cuando se ha ido por el mundo entre sombras y soledad por un buen tiempo " – piensa el joven empleado.-
-¡ Gracias amigos por lo que me han dicho y por lo que han hecho por mí, realmente ya no me siento solo ! – exclama con dificultad, después de todo no es muy bueno expresando lo que siente.
- ¡ Ha sido y seguirá siendo un completo placer Inu ! – exclama Miroku amable.
- Lo mismo digo, semejante cachorro tonto – le dice Shippou dándole un afectuoso golpe en el hombro.
Más tarde se dirige a la oficina de Sesshoumaru, se siente feliz, notando ese clásico cosquilleo en el estómago a causa de la intensa emoción. El aceptar sus sentimientos por completo, ha sido difícil pero vale la pena el despertar a ellos, pues ahora aprecia todo desde un punto de vista diferente, más pleno y feliz.
Kanna lo anuncia, es recibido enseguida, ya es más de la hora de salida así que Sesshoumaru solo se encuentra finalizando con algo de papeleo.
- Termino enseguida Inu chan - le dice en cuanto lo ve entrar.
- No hay problema –
Se sienta en la sala ubicada dentro de la misma oficina y contempla con más calma todo, juguetea un poco con los controles que se encuentran sobre la mesa, enciende la enorme pantalla digital.
- ¡ Demasiados canales ! – murmura al tiempo que la apaga.
Luego enciende el aparato de sonido, selecciona una pieza de música instrumental a un volumen bajo, no le vendría mal tratar de relajarse un poco.
- ¡ Woooow, qué excelente sonido ! – exclama embobado mientras ajusta el ecualizador, pues él también gusta de la música y de los sofisticados aparatos de sonido, aunque nunca había visto uno tan impresionante y moderno como éste.
Se recarga en el respaldo cerrando los ojos, echando para atrás la cabeza en el cómodo sillón, suspira mientras se comienza a relajar.
Sesshoumaru ha terminado, voltea a ver complacido a su querido Inuyasha, sonríe levemente, se aproxima a él, se agacha por atrás del sillón rodeándolo con sus brazos y besándole repetidas veces el cuello de forma muy lenta y sensual. Puede ver como Inuyasha sonríe ruborizándose aún cuando permanece con los ojos cerrados.
- Si mi inquieto y curioso Inu chan ya terminó de jugar, nos podemos ir ya – le susurra al oído.
- ¡ Oh lo siento Sessh, yo no debí ! – exclama abriendo los ojos, luce apenado.
- No hay problema amor, no me molesta en lo absoluto… tú puedes tocar todo lo que te plazca de mis cosas… o de mi persona – le dice de forma sugerente.
- ¡ Pervertido ! –
- Sí cariño, tu pervertido personal – le besa intensamente robándole el aliento.
Inuyasha cierra nuevamente los ojos, aspirando el fresco y muy agradable aroma de su novio, luego al volver a mirarle, lo toma también de la mano y lo obliga a sentarse a su lado.
- ¡ Ven Sessh, siéntate aquí conmigo! Quisiera que habláramos un momento. –
- ¿ Qué ocurre ? no se te habrán vuelto a alborotar todas esas locas ideas tuyas otra vez ? – le dice sin apartar la mirada de él.
- No Sessh, bueno… solo un poco –
Sesshoumaru suspira.
- ¿ Qué ocurre Inu ? –
- Lo que ocurre es que estuve hablando con Shippou y Miroku y ellos me contaron algunas cosas – le dice Inuyasha mientras juguetea con una hebras del plateado cabello de Sesshoumaru.
- Cosas… ¿ Qué cosas ? –
- Pues solo sobre las cosas que tú les ordenaste, sobre la comida, las cosas especiales que yo requería para trabajar, materiales, mesas, etc. –
- ¡ Ah ya comprendo ! ¡Par de lenguas sueltas ! tendré que llamarles la atención. –
- No lo hagas Sesshoumaru, por favor, ellos son mis amigos ¿ Sabes? Después de todo ellos me han ayudado a entender algunas cosas y me llevan a querer saber otras –
- ¿ Cómo cuáles ? –
- Esto comenzó casi desde que llegué… ¿ Por qué Sesshoumaru ? después de todo entre tú y yo no había nada aún ¿ Por qué te tomaste esas molestias ?-
- ¿ Así que es eso ? – le dice acariciando su mejilla con el dorso de su mano.- bien, supongo que ahora puedo explicarte todo - lo abraza pegándolo más a él, apoyándolo en su pecho, ante lo cual, el menor solo se acomoda acurrucándose entre sus brazos.
- Aunque de alguna manera ya te lo había dicho... sencillamente porque desde que te vi supe que eras alguien muy especial, alguien con quién yo presentía podía surgir algo verdadero, muy fuerte e intenso. Ahora sé que no me equivoqué al respecto, yo creo que no puedes culparme por querer eso, por desear tenerte cerca de mí, después de todo así nos podríamos conocer mejor y saber si esto era posible, además tampoco es condenable el querer hacerte sentir a gusto.
Conforme esto crecía y maduraba, procuré ocuparme de esos pequeños detalles, quería hacerte saber que me importabas, que quería que estuvieras bien ya que te habías mudado a una ciudad extraña para ti.-
- ¿ Así que le encargaste a Shippou y Miroku que se ocuparan de todo lo que ahora sé han hecho por mí ? –
- En parte sí –
- Aunque ellos no saben nada con respecto a algunas otras cosas, como los pockys, las flores, el vino… -
- Eso… mi querido Inu, lo hice yo personalmente, ahora me parece que debo confesarte que contigo estoy aprendiendo mucho al respecto, pues es algo que nunca había hecho por alguien y admito que es algo bastante grato el escoger un pequeño detalle para compartir con quien en verdad te importa –
- Pues para ser la primera vez, lo haces más que bien – le responde sonriendo Inuyasha- me has hecho muy feliz éstas semanas.-
- ¡ Gracias amor, de eso se trataba ! –
- Hay algo más Sessh, me ha estado rondando la cabeza desde que supe quien eras en realidad – Inuyasha duda un poco antes de continuar.
- Dime, te escucho – le responde Sesshoumaru al tiempo que le acomoda un mechón de blanco cabello tras la oreja.
- Es sobre… mi trabajo. He pensado durante todo éste tiempo que lo estaba haciendo bien, que me estaba esforzando lo suficiente, que me habían otorgado el puesto por mis capacidades y que mi reciente ascenso era producto de eso, pero ahora… ya no estoy tan seguro. A decir verdad no soportaría ni aceptaría el saber que todo ha sido simplemente por… -
- ¿ Obedecer órdenes mías, que todo ha sido demasiado fácil para ti por mi causa, es eso ? –
- Sí, a decir verdad eso he pensado y… ¡ No lo toleraría ! -
- ¡ Ni yo tampoco Inuyasha ! no al menos en mis empresas en las cuales siempre exijo lo mejor, simplemente no lo permitiría. En ése aspecto se te exigió tanto o más incluso que a los demás que solicitaron el puesto. Te has desempeñado de manera excelente, de lo contrario no habrías obtenido el puesto, eres excepcional en varios aspectos y … modestia aparte… ¡ Yo siempre elijo lo mejor, recuérdalo ! – le dice con una sonrisa torcida, para continuar hablando:
No puedo negar que me has dejado muy gratamente sorprendido, de hecho lo hiciste desde la primera vez que te contemplé a través de mis persianas.-
Inuyasha guarda silencio por un momento, luego algo más le viene a la mente, abre los ojos sorprendido y exclama:
- ¡ Oye y ahora que lo pienso con calma ! ¿ Las flores me las dejaste tú, es decir tú personalmente ? –
- Sí, las llevé a tu apartamento –
- Y anoche, yo no te abrí la puerta y tú solo… llegaste hasta mí y…me abrazaste y… ¡ Oye Sesshoumaru ! ¡¿ Cómo demonios entraste ?! –
Se escucha la baja risa grave del mayor al momento de responder:
- Esto Inu… es algo por lo que tendrás que perdonarme – dice sacando un juego de llaves de su bolsillo, idéntico al del apartamento de Inuyasha – pues resultó algo muy útil conservarlas cuando ordené te asignaran ese apartamento frente al mío –
Inuyasha abre los ojos como platos.
- ¡¿ O sea que yo estoy viviendo ahí, también porque tú lo decidiste así ?! ¡ Me ubicaron justo frente al lugar donde vivías ! –
Sesshoumaru sonríe con cara de culpable.
- A decir verdad, yo me mudé ahí, solo unos días antes que tú, después de que fuiste contratado, pues yo vivía en otro sitio muy diferente, es decir en la mansión No Taisho –
- ¡ Pero qué demonios ! ¡ Una mansión! ¡¿ Por qué hiciste tal cosa ?! –
- ¿ Y de que otra forma podría verte más seguido ? – le dice guiñándole un ojo de forma traviesa.
- ¡ Eres, eres… un maldito pervertido ! – le dice fingiendo molestia Inuyasha, ya que después de todo él ha disfrutado también de tan maravillosa vista frente a su apartamento.
- Sí, un maldito pervertido… ¡ TODO TUYO ! y que además está loco por ti y todo comenzó mirándonos a través de esas persianas y… ¿ Quieres que te diga algo?... ¡ No me arrepiento de absolutamente nada ! –
Se prende de la boca de Inuyasha, entrelazando lenguas, brazos y cuerpos en un atrevido y muy cálido abrazo.
Durante el viaje de regreso, en otro de los lujosos autos de Sesshoumaru, éste todavía lo vuelve a sorprender.
- Por cierto, en dos días te entregarán tu automóvil nuevo – le dice tan despreocupado como siempre.
- ¡¿ Mi queeéé ?! –
- Tu auto –
- Pero… ¿ Un auto, por qué, para qué ? ¡ No es necesario !-
- ¡ Claro que lo es ! – le dice tajante el mayor – es para las ocasiones en que no pueda llevar o traer a " mi damisela" o quiera moverse por su cuenta a donde desee – luego añade en tono más serio:
Además de que no quiero que vuelvas a viajar al lado de Byakuya –
- No, tú también desconfías de él –
- Así es, yo que tú me andaría con cuidado con él –
- Me parece que exageran, Byakuya es un buen chico y es mi amigo, no creo que haya nada de que cuidarme. –
- Sólo te pido que tengas cuidado, de cualquier forma el auto ya es un hecho – le dice serio.
- ¿ Y supongo que no tengo derecho de réplica ? –
- ¡ Supones bien Inuyasha ! como a te irás dando cuenta, hay cosas en las que no admito negativas –
- Pues… ¡ Gracias ! … supongo –
Esa noche desde luego la pasan juntos nuevamente, pero ésta vez es a petición de ambos.
Justo como se lo habían dicho, a los dos días Inuyasha recibió su flamante Ferrari… rojo desde luego. Sobra decir que Inuyasha tardó un buen rato en reponerse de la impresión.
- ¿ Hasta cuándo planeas dejar de sorprenderme Sesshoumaru ? – susurra al tiempo que se desploma en el cómodo asiento de su auto.
Y así pasó la semana, todo tan " normal" como siempre…
Cuando el fin de semana se acercaba, Kouga se va sintiendo cada vez más emocionado, podrá ver a Byakuya nuevamente, han quedado de pasar juntos la tarde y la noche del sábado en el apartamento de Kouga, aprovechando que Naraku se ha ido fuera de la ciudad por unos días, tratando de aplacar la ira que siente; así Byakuya tendrá libertad de movimientos.
Por su parte Sesshoumaru ha tenido trabajo extra por encontrarse ocupado con nuevas inversiones, así que Inuyasha ha tenido oportunidad de viajar a placer en su nuevo auto, causando muchos suspiros y uno que otro pequeño percance por la manera en que llama la atención y distrae a los y las conductoras.
Pero cuando termina el día, ya bien entrada la noche, esas persianas ocultan el momento en que su alto amante se desliza entre sus sábanas para abrazarse al tentador cuerpo de su novio.
Llega el sábado finalmente…
Byakuya estará con Kouga, según lo planeado.
Miroku irá al cine en compañía de Shippou que ha resultado un muy buen amigo.
Mientras tanto Inuyasha tiene sus propios planes para ese día…
Son precisamente Inuyasha y Sesshoumaru los que se ven más temprano; el ocupado empresario terminó sus asuntos pendientes para poder pasar el día con su novio.
- Y bien Inu chan ¿ A dónde quieres que vayamos ? – has estado muy misterioso al respecto desde ayer – pregunta Sesshoumaru cuando llega por él a mediodía.
Anoche Sesshoumaru llegó a su despacho directamente, pues todavía tenía algunos asuntos pendientes, así que cada quien pasó la noche en su apartamento, por primera vez en esa semana. En cuanto se ven, No Taisho Sama lo ha besado como acostumbra, es decir pegándolo estrechamente a su cuerpo y le ha robado el aliento con la intensidad de su saludo.
- Yo solo quiero pasar el día contigo Sessh, en realidad el lugar no importa – le responde Inuyasha en cuanto logra apartarse un poco y recobra el aliento.
- Tú sólo dime lo que deseas hacer y yo me encargo de hacer las reservaciones en éste momento – le dice al tiempo que saca su modernísimo teléfono móvil.
Inuyasha le retira suavemente de las manos el aparato.
- No Sessh, hoy yo quiero pasar el día a mi modo , no con el "Gran Sesshoumaru Sama" el empresario o el millonario, deseo que hoy solo seamos Sesshoumaru e Inuyasha, así de sencillo, así que… déjalo en mis manos ¿ Ok ?
- Está bien, como tú prefieras, mientras estemos los dos solos lo demás no me importa - dice Sesshoumaru guardando el teléfono.
Salen juntos entonces, pero cuando el alto empresario ya se está encaminando hacía su impresionante auto, Inuyasha lo jala de la mano.
- A mi estilo ¿Recuerdas ? así que… viajaremos en tren –
- ¿ En tren ? – exclama Sesshoumaru casi confundido.
- ¡ Claro ! ¿ Querías conocer más de mí no ? entonces te voy a compartir un poco de lo que es mi vida como Inuyasha solamente.
- Pero es que yo…nunca he viajado en el tren – le dice como si en realidad lo estuviera invitando a viajar en una nave interplanetaria.
- Supongo que no, me basta ver los "sencillos " autos en los que acostumbras moverte y supongo que así ha sido siempre, pero no te preocupes, traes un buen guía. – le responde Inuyasha dándole un apretón en la mano que lleva entrelazada con la suya.
Y ahí van con rumbo al tren, comenzando lo que promete ser un día sumamente interesante.
- Paso por ti a las 5:00 pm Shippou, estaba pensando además en que ¿ Por qué no vamos después juntos a cenar, conozco un pequeño restaurante en el que se come muy bien – le comunica Miroku a su joven amigo lo que ha planeado.
Éste fin de semana tampoco hay ninguna cita con alguna chica que haya conocido durante la semana, así que le ha parecido buena idea salir un rato con su nuevo amigo para variar.
- Me parece perfecto Miroku, hace tiempo que no voy al cine – responde entusiasmado el joven chef.
Kouga por su parte, pasa puntual por Byakuya, que se ha esmerado bastante en su arreglo, desea que todo sea perfecto en su " cita especial" .
- Byakuya… ¡ Te extrañé ! – lo saluda con gusto, aunque al principio se muestra algo receloso recordando la manera en que se separaron la última vez, pero tampoco tiene ánimo de reñirle de forma muy severa, aún cuando se sintió dolido por el proceder de su chico, sin embargo es tanto su gusto por verle que simplemente lo abraza con fuerza aspirando el dulce olor que le inunda los sentidos en un instante.
- ¡ Kouga, yo lo lamento tanto ! – comienza a disculparse - ¡ Perdóname, pero fue algo tan repentino y además el ver a mi hermano hecho una furia, yo sólo deseaba sacarlo de ahí para no arruinar más el cumpleaños de Inuyasha…¡ Me he sentido tan mal por lo ocurrido, yo… -
Kouga toma su fino rostro de Byakuya entre sus manos, lo besa varias veces antes de decirle en tono dulce:
- ¡ Ya basta Byakuya, no es necesario que me pidas perdón, sólo te pido que me tengas más confianza, que no me hagas a un lado ni me dejes atrás… ¡ Yo te amo Byaku, tú bien lo sabes ! he estado muy preocupado por ti. Espero que si estás en problemas con tu hermano, si hay algo que yo pueda hacer por ti, me lo digas, cuentas con mi apoyo incondicional para lo que necesites-
- ¡ Gracias Kouga ! – pero no es necesario, entre él y yo todo está bien, lo sucedido ese día fue algo totalmente inusual entre nosotros. – le dice con una tierna sonrisa en la boca que cautiva a su novio.
- ¡ Vamos entonces amor, te invito a comer ! ¿ A dónde quieres ir más tarde ? –
Byakuya se cuelga del cuello de Kouga y aproximando su boca su oído le susurra de forma insinuante:
- Yo quiero estar a sola contigo, como te dije antes, quiero que nos conozcamos mejor pero ahora de una forma más… cercana - deposita entonces in intenso beso en los labios de Kouga.
- ¿ Estás seguro de que eso es lo que deseas, de que es el momento ?-
- ¡ Es el mejor momento amor…por favor ! – pide de forma casi tierna.
- De acuerdo Byaku, he estado esperando por ese importante acontecimiento, pero no quería forzarte a nada –
- No lo harás cariño, créeme –
En poco tiempo ya viajan en el auto de Kouga, entre una agradable charla, suaves caricias e intensos besos de vez en vez. Así la tarde transcurre de forma muy agradable, más para uno que para el otro.
- ¡ Qué agradable sitio Inuyasha ! – exclama Sesshoumaru mientras caminan por ese lugar tomados de la mano.
- Es un parque realmente bello ¿ No crees ? – Inuyasha luce contento, con la sonrisa asomando a su rostro y un peculiar brillo en su mirada.
Sesshoumaru contempla todo desde un punto de vista nuevo para él, en la amada compañía de Inuyasha, es una sensación dulce y cálida, la cual nunca antes había experimentado.
- Recién llegué a Tokio, me gustaba venir aquí a sentarme a las orillas del pequeño lago, me recargaba en éste árbol y dibujaba los sakuras en flor – dice mostrándole un enorme árbol de frondosa sombra – ahora aún sin flores, el lugar luce bello con tantos tonos en los árboles, el intenso azul del cielo, los reflejos en el agua y el suave y fresco aroma de la lluvia de anoche
Se sientan los dos bajo el árbol a contemplar un buen rato juntos lo que ha narrado Inuyasha hace un momento, les acompañan los trinos de las aves y el incesante chirrido de la cigarras. Sesshoumaru poco después se recuesta apoyando la cabeza en las piernas de Inuyasha, quien acaricia entonces tiernamente ese rostro y su plateada cabellera, se encuentran en un apartado y solitario lugar del parque, así que quedan libres de cualquier mirada curiosa.
Charlan animados al principio, pero después se van quedando callados, gozando del silencio, pero no por eso han dejado de comunicarse de mil un diferentes formas.
Todo transcurre en completa calma, salvo las tibias caricias y los besos robados, tan apacible… hasta que un leve ruido proveniente del estómago de Sesshoumaru hace sonreír a Inuyasha, ocasionando que pueda contemplar algo muy difícil de ver en ese perfecto rostro : un tenue sonrojo colorea su atractivo y pálido aspecto, haciéndolo lucir aún más irresistible.
- Parece que alguien tiene hambre - dice Inuyasha agachándose a besarlo en la frente – será mejor ir a comer algo, ya es tarde.
- Estando contigo me siento tan bien que el tiempo prácticamente vuela – exclama Sesshoumaru poniéndose de pie - ¿ Hay algún restaurante que conozcas por aquí Inu chan, si no es así yo sé de algunos –
- ¿ Restaurante ? ¡Sí claro, ya me imagino que los conoces, alguno de los lujosos lugares que acostumbras frecuentar ! pero no es ahí donde iremos -
El menor jala nuevamente de la mano a su invitado especial y lo conduce entre varias callejuelas, hasta una parte muy pintoresca de la ciudad, que él ha visitado varias veces, sobre todo en el transcurso de tiempo en que montaba su nuevo hogar tras la mudanza.
Es un sitio muy peculiar, desconocido por supuesto para Sesshoumaru, en el que puede contemplar toda clase de establecimientos y puestos ambulantes de comida preparada de todo tipo.
El par de atractivos hombres llaman la atención desde luego, robando miradas y suspiros, sobre todo éstas atenciones se dirigen hacia Sesshoumaru, para molestia y celos de Inuyasha, que no ha notado a cuantos mirones su alto novio ha fulminado con la mirada, pero al cabo de un rato ensimismados en ellos mismos, esto deja de importarles, después de todo cuando alguien persiste en sus vanos intentos por atraer su atención, ellos solamente se rodean por la cintura o se dan un fugaz beso, acabando con todo de tajo.
Comen juntos desde ramen preparado, para regocijo de Inuyasha pues es su favorito, dangos, yakimeshi, brochetas de calamar, hasta pescados asados al carbón ensartados en una varita, dándose pequeñas porciones en la boca o comiendo del mismo plato.
El mundo puede girar a su alrededor como sea, pero éste es su momento.
- No puedo más, si como algo más enfermaré – exclama Sesshoumaru llevándose las manos al vientre, totalmente desacostumbrado a comer de esa forma, pero no puede negar que ha estado delicioso.
- Yo tampoco puedo más – le responde Inuyasha resoplando, doblado por la cintura y apoyando las manos en las rodillas.
Caminan otro rato más, finalmente no tienen ninguna prisa, mirando el atardecer que despliega una enorme gama de colores para ellos, entre las nubes que han comenzado a amontonarse en el cielo presagiando lluvia.
Se detienen más tarde a tomar un café en un lugar al aire libre, ha sido una tarde muy especial, incluso la expresión de Sesshoumaru se ha suavizado bastante, de hecho su rostro de ha visto adornado en varias ocasiones por un gesto nada común en él, se trata de una leve sonrisa que ofrece solo a Inuyasha.
Más adelante en un kiosko de golosinas, le compra a su chico unas cajitas de pockys, abre unos de fresa y se lleva uno a la boca, se aproxima a Inuyasha para que tome el otro extremo con sus labios, lo comen juntos terminando en un intenso beso sabor chocolate.
La noche ya comienza a caer cuando viajan de regreso en el tren, la lluvia empieza a caer en leves gotas cuando salen de la estación, Inuyasha entonces accede al fin a que tomen un taxi que los lleva a las afueras de los edificios de apartamentos donde viven.
Pero para su sorpresa la lluvia arrecia sorprendiéndolos a medio camino hacia la entrada del edificio de Inuyasha.
- Será mejor darnos un buen baño caliente – dice Inuyasha sacudiendo la cabeza lanzando una lluvia de gotas a su alrededor.
- Esa me parece una excelente idea – exclama Sesshoumaru que ha tomado un mechón de su lacia cabellera que gotea incesante, lanzándole una atrevida mirada a Inuyasha – aunque me parece que mi tina es más grande que la tuya, ahí cabremos los dos –
Toma a Inuyasha de la mano y corre bajo la lluvia con él hacía la entrada del edificio de enfrente, así que cuando llegan allá de verdad que están más que empapados, pero felices entran al apartamento de Sesshoumaru.
Mientras la tina se llena se desnudan uno al otro, proporcionándose placer mutuo con sus manos, uniendo sus bocas incontables veces.
Se dan una rápida ducha, para luego hundirse en la cálida agua de la enorme tina la cual termina siendo mudo testigo de su pasión, la cual acaba corriendo a la par del agua, en lo que parecía una noche de un fuego imparable.
Pero lo cierto es que ésta vez Sesshoumaru sucumbe a las caricias de Inuyasha que le recorre la espalda con las manos, pero éste al notar que ya no le responde, se coloca frente a él en su amplia cama y se encuentra mirando sorprendido esos dorados ojos que se han cerrado vencidos por el sueño y el cansancio.
Inuyasha lo arropa para luego acomodarse a su lado, deposita un último beso en sus delicados labios.
- Mi amado Sesshoumaru, tal parece que mi mundo fue demasiado para ti- se pega a su tibio cuerpo recargándose en su pecho para caer dormido poco después.
Para Miroku y Shippou fue una tranquila tarde de amigos, el cine primero para luego ir a cenar como habían quedado a un sencillo pero magnífico lugar.
En la sobremesa, acompañados por una buena taza de humeante café, la charla se torna más interesante.
- Así que Shippou ¿ Tú trabajas apenas hace poco en el comedor de No Taisho Industrias ?-
- Sí, así es, lo que ocurrió es que recién salí de la escuela, fui recomendado para unirme al equipo de cocineros de la mansión No Taisho, pero después por órdenes de Sesshoumaru me trasladé acá.
- Ya veo, lo que es un hecho es que a todos nos convino el cambio, no sólo a Inuyasha –
- Hemos llegado a ser un muy buen grupo de amigos, incluyendo a Kouga ¿ No crees ? – Shippou observa detenidamente a Miroku al decir esto último.
Entonces Shippou le dice de forma directa a Miroku:
- ¿ Hasta cuándo planeas seguir con tu engaño amigo mío ? –
- No entiendo Shippou ¿ A qué te refieres ? – pegunta Miroku aparentemente sorprendido.
- A tu supuesta heterosexualidad… ¡ Vamos tú sabes que eso es una falacia ! –
- No sé de que hablas – exclama Miroku aparentando no darle importancia mientras da un nervioso sorbo a su café – me parece que estás confundido –
- No, a mí me parece que el confundido eres tú – responde Shippou mirándolo fijamente – te he venido observando, me parece que he podido ver más allá de lo que aparentas, tan sólo he podido notar como miras a Kouga cuando crees que nadie te ve … ¿ Cuándo planeas decirle lo que sientes por él ?-
Miroku guarda silencio un instante, mira fijamente a Shippou y le dice:
- Debo admitir que eres bueno observando a la gente…y sí supongo que tienes razón en cuanto a mí, se supone que era un secreto aún para mí, no tienes idea de cómo he luchado por negármelo a mí mismo.
- ¿ Y qué sentido tiene eso ? ¿ No te sientes infeliz viviendo así? –
Miroku lanza un profundo suspiro antes de responder:
- Eso, amigo mío, es la mayor paradoja de mi vida, he tratado todo el tiempo de ser lo que la gente esperaba de mi, ya fueran mis padres, maestros, superiores… pero nunca lo que yo soy en realidad, no al menos en ese sentido, creo que así comenzó mi carrera como supuesto galán atrevido conquistador de cuanta jovencita se me cruzaba por mi camino, volviéndose una manía tratando de convencerme de una falsa realidad.-
- ¿ Piensas seguir torturándote así ? –
- No lo sé Shippou, aunque de verdad tiene tiempo que me cansé de esto-
- Deberías de ser más honesto contigo mismo primero y con respecto a los demás ya sabrías que hacer con ellos después… empezando por Kouga – le dice el menor poniendo el dedo en la llaga –
- Estas en lo cierto sin duda alguna, pero de cualquier manera él ya tiene a Byakuya – dice desanimado.
- Pues lamento decirlo, pero tengo la corazonada de que eso no acabará muy bien que digamos –
- Yo también amigo, yo también – responde pensativo Miroku.
Kouga y Byakuya llegan al apartamento del primero, anochece ya, han pasado una buena tarde sin mayores pretensiones, no cuando lo mejor está por venir opacando cualquier otra cosa.
Kouga sabe que es un momento importante, la entrega por amor no es cualquier cosa y quiere que la de ellos sea en verdad especial.
Beben juntos un par de tragos, supuestamente tratando de calmar el nerviosismo que sin duda los invade.
En cierto momento cuando Kouga va por otro par de cervezas a la cocina, Byakuya siente un breve momento de duda, casi de arrepentimiento que desafortunadamente es demasiado fugaz.
Cuando su novio regresa, trata de mantener en su mente la imagen de su hermano con el rostro castigado y maltratado por los puños de Inuyasha y Sesshoumaru por causa del primero, el mayor obstáculo entre él y su hermano mayor.
Le quita las cervezas de las manos y se acerca tímido a él.
- Ya es suficiente de eso ¿ No crees mi querido Kouga ? –
- Tienes razón amor, no creo que tenga caso interponer más tiempo y espacio entre tú y yo –
Kouga se aproxima más a Byakuya y lo abraza por la cintura, para conducirlo lentamente a la alcoba. De pie en medio de ésta, acaricia tiernamente el rostro del joven de pelo largo y negro.
- Byakuya, amor mío… ¿ De verdad quieres entregarte a mí ? ¿ Aceptarás a éste solitario lobo, como tu compañero y amante, para pertenecernos por siempre ? – le dice con los ojos brillando por el deseo pero también por el profundo amor que siente por él.
- Kouga – le susurra Byakuya al sentir el roce de esas manos, que comienzan a acariciarlo con mayor intensidad, abriendo poco a poco la camisa del delgado chico, dejando al descubierto el pálido pecho.
Siente los intensos besos de su futuro amante recorrerle el cuello, de forma tierna a la vez que apasionada. Cierra los ojos, lo que Kouga interpreta como señal de que eso es lo que desea su novio.
Lo toma por la cintura comenzando a recorrerlo lentamente con las manos, bajando poco a poco, mientras sus labios se unen nuevamente robándose el aliento mutuamente.
Pero sin que Kouga lo espere siquiera, todo en un instante da un inesperado giro, todo cambia para tomar el curso que Byakuya ha planeado.
Byakuya abre los ojos lentamente y tomando el rostro de Kouga entre sus manos, lo mira fijamente, pero ya no es más la tierna mirada que su novio ha conocido hasta ahora. Esos ojos están cargados de odio y rencor, una expresión que toma desprevenido a Kouga, traspasándolo, lastimándolo.
- ¿ Qué si te aceptaré ? ¿ Qué si me tomarás tú… a mí ? ¡ Eso jamás ! - le dice con una voz cargada de desprecio.- ¿ Unirme a una escoria como tú, alguien a quien jamás he amado y que encima me causa una enorme repugnancia ? ¡ Nunca ! ¿ Me oyes ? ¡ Nunca en tu asquerosa vida! –
- Pero Byakuya… ¿ Qué ocurre ? – le dice con un hilo de voz - ¿ Esto es a causa de Naraku, tú hermano te ha hecho daño, te ha amenazado de alguna forma ? – le pregunta tratando de convencerse de que no puede ser cierto lo que escucha.
- ¿ Mi hermano ? ¡ Ja, ja, ja ! . se ríe Byakuya como si perdiera por momentos la cordura. - ¡ Pobre idiota ! ¿Tú supones que mi hermano me obliga a esto ? ...
... ¡ Pues te informo que no es así ! Lo único que yo puedo sentir por él, es justamente lo que no siento por ti …
... ¡ Yo amo a mi hermano ! ¿ Me oyes ? ¡ Como no podré amar a nadie más ! –
Kouga simplemente no puede articular palabra por la enorme sorpresa que le invade.
- Tú sólo eras un obstáculo que yo me encargué de quitar del camino, un infeliz estorbo en el camino de mi hermano – le escupe casi al rostro Byakuya.
En otras condiciones Kouga ya habría molido a golpes a quien se atreviera a hablarle así, pero esto es demasiado, lo ha tomado por sorpresa la manera en que éste frágil chico ha tomado su corazón y sus sentimientos para estrujarlos haciéndolos pedazos y arrojándolos al suelo.
Está perplejo, así que cuando intenta reaccionar ya es demasiado tarde, Byakuya con hábiles movimientos lo deja prácticamente fuera de combate.
- Como verás, mi hermano me ha enseñado a defenderme bastante bien – le dice al tiempo que derribándolo le propina luego un puntapié en las costillas, las cuales emiten un ruido sordo al romperse.
- ¡ Aaaaaayyy, Byakuya detente ! yo sé que en realidad no deseas esto –
- ¿ Qué no lo deseo ? he esperado toda la semana por esto –
- ¡ Cof, cof , espera Byaku, las cosas no tienen que ser así –
- ¡ No tengo por qué esperar nada, tú no tienes nada que puedas ofrecerme, que me interese ! – vuelve a golpear a Kouga en el rostro, éste al fin trata de defenderse , pero Byakuya es realmente hábil y ágil y en un rápido movimiento lo sujeta por un brazo, torciéndoselo en una llave a tal grado que éste termina por fracturarse también.
- ¡ AAAAaaaaaayyyyy ! –
Byakuya lo arroja a la cama, donde a base de golpes lo deja sem inconsciente, le arranca prácticamente la ropa haciéndosela jirones y volteándolo salvajemente boca abajo le dice:
- Y si alguien va a poseer a otro… ¡ Ese voy a ser yo ! – dice al tiempo que de forma brutal lo penetra lastimando profundamente al joven de celeste mirada, haciéndolo suyo de la forma más inhumana, inesperada para él.
Poco a poco los gemidos de dolor cesan, Byakuya lo suelta aventándolo al lecho como un simple despojo mirándolo con repugnancia, entonces vuelve a vestirse como si nada hubiera pasado, más luego le dice:
- Bien, querido amigo de Inuyasha, espero que te quede claro lo que siento por ti, ahora puedes ir con él y si te atreves, puedes contarle como " el frágil e inocente Byakuya " logró someterte y poseerte, dejándote convertido en solo un remedo de hombre sin honra, pero si aprecias en algo la vida de tu amigo te quedarás callado. –
Los azules ojos de Kouga se cierran finalmente antes de lograr ver como ese que creía la persona más tierna y bella de la tierra sale del lugar dejándolo hundido en las sombras.
¿Cuánto tiempo pasó? no lo sabe, pero logra abrir apenas los ojos, alcanza a gatas el teléfono y marca un número.
- ¿Moshi, moshi ? – se oye una voz somnolienta.
- ¿ M… Miro…ku ? – apenas si logra balbucear.
- ¿ Quién es ? – pregunta empezando a molestarse por haber sido despertado.
- S…ssoy Kouga… -
- ¡ Kouga ! ¡¿ Qué te ocurre ?! – exclama despabilándose de golpe.
- Miroku… ¡ Ayúdame… onegai ! –
Continuará . . .
Notas finales:
Así que así están las cosas, a decir verdad no fue agradable lo sé, pero éste Byakuya resultó algo diferente a otras ocasiones por aquí, pero yo recuerdo que en el anime no se tentaba mucho el corazón para hacer lo que Naraku le mandaba por muy delicado de aspecto que resultara y me parece también que no era tan delicadito para hablar, pero bueno aquí en la loca imaginación… todo se vale.
Nos leemos para ver qué rumbo toma la historia.
Bye, bye :D
