Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen.
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.::Parte de Lily::.
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A Lily le gusta ir de visita al Londres muggle, ver a todas esas personas tan apuradas, vestidas de formas tan extrañas, y con esos extraños aparatos a los que les gritan sin parar siempre pegados a la oreja. Se divierte mucho cada vez que ve muggles, pero, sin duda, lo que le gusta más del mundo no mágico es visitar a su familia.
La casa del tío Dudley está en una bonita zona residencial donde vive solo gente rica; su madre dice que el primo de su padre hizo mucho dinero con algo que los muggles llaman cadenas de gimnasios o algo así, y que por eso vive en una casa tan lujosa y siempre tiene muchas cosas divertidas e interesantes de todas partes del mundo. Sin embargo, a la hija menor de Harry Potter también le gusta mucho ver a su tía Cho, la esposa de Dudley. Ella es bonita, amable y simpática. También es una bruja, pero vive como muggle. Por eso le da curiosidad. Además, la tía Cho hace las mejores galletas de avena que Lily ha probado, incluso mejor que las de su abuela, aunque nunca lo dice en voz alta.
Lo único que no le gusta de tener que ir a ver a su tío son sus primos, Agatha y Lee Dursley, los niños más odiosos que Lily ha conocido, por eso James y Albus ya no soportan las visitas al tío Dudley. Sus primos son extraño; saben que su madre es una bruja, pero le tienen miedo a la magia. Su padre dice que es porque ninguno la tiene, ya que los dos son tan muggles como todos los Dursley. Sin embargo, cuando Cho anuncia que hay otro bebé en camino, Lily piensa en que le gustaría que éste sí fuera un mago, así no se aburriría tanto cada vez que visitaban a sus tíos.
—Habrá que esperar para saberlo —sonríe su padre mientras se alejan de la mano de la bonita mansión de Dudley, que sigue saludándolos desde la entrada, igual que su esposa Cho. Sus hijos también están ahí, pero ocupados con sus diminutos y brillantes aparatos muggles, así que ni siquiera les hacen caso.
Lily los mira y sonríe, porque parecen muy tontos con aquella cosa todo el día entre las manos, y entiende porqué a James y a Albus se burlan de ellos. Nunca se han llevado bien en realidad, por eso le gustaría que con el nuevo bebé fuera distinto.
—¿Qué me dices si antes de regresar vamos por un helado, cariño? Solos tú y yo —propone Harry cuando llegan al final de la calle, y Lily se alegra porque son muy escasas las ocasiones en que puede estar a solas con su padre, así que decide aprovechar esa al máximo y conseguir esa nueva muñeca que acaba de ver en la televisión del tío Dudley; entonces da saltitos de alegría mientras sigue caminando de la mano de su padre hasta que llegan a la esquina y ve a dos chicos saliendo de una de las casas, tan bonita y elegante como la del tío Dudley, a mitad de la calle. La chica tiene el cabello rizado y alborotado, de un rojo muy parecido al suyo. A Lily le gusta. El chico, en cambio, tiene el cabello azul, y hay algo muy familiar sobre él que la sobresalta.
—¿Ese es Teddy? —escucha decir a su padre, y de inmediato suelta una sonrisa, estirando una mano en el aire.
—¡Teddy! —exclama, corriendo hacia él, pero se detiene cuando Teddy se da la vuelta y Lily nota que va de la mano de la chica pelirroja, la cual no suelta mientras le sonríe, tan alegre como solía ser antes de conocer a la tonta Arabella.
—¡Lilu! —exclama, y solo cuando está lo suficientemente cerca suelta a la chica para levantar a Lily por los aires como cuando era más pequeña, haciéndola reír hasta que vuelve a dejarla sobre el suelo. A Lily le gusta que haga eso, y hacía mucho tiempo Teddy no lo hacía, sobre todo desde que se había vuelto mayor —Hola, padrino.
—Teddy —su padre sonríe y palmea el hombro —¿Qué haces en el Londres muggle?
—Oh, venimos de visitar a los padres de Cathy —responde él, señalando a la bonita chica pelirroja, que esboza una sonrisa radiante —Por cierto, Harry, Lily, ella es Cathy McGregor…Mi novia — añade, con un suave sonrojo en sus mejillas, y el cabello de un azul intenso.
Harry parpadea y mira a la chica, sorprendido ante el inmenso parecido con su pequeña hija, no solo físicamente, sino también en sus gestos, pero sobre todo en su sonrisa. Y Lily la mira también, tan sorprendida como su padre, porque sabe lo que la palabra 'novios' significa, y aunque eso hace que se sienta un poco molesta no dice nada, porque le había prometido a su madre dejar de poner caras a las amistades de Teddy.
—Mucho gusto, señor Potter —Cathy estrecha la mano de Harry con educación, y Lily la observa fijamente.
No sabe porqué, pero ella le parece agradable. Eso nunca le había pasado antes con las amigas de Teddy.
—Es un placer, Cathy. Ya me estaba preguntando con quién mantenía tanto correo éste chico —exclama Harry, apenando a Teddy —¡Había lechuzas cada cinco minutos golpeando a mi ventana! —sonríe; Cathy ríe también, y después se inclina hacia Lily, que abre los ojos tan grandes como puede.
Hay algo muy familiar en esa chica y sus ojos marrones. Su mirada es cálida y amable. Hace que se sienta cómoda y tranquila, como cuando mira a los ojos de su madre o su abuela. Es confuso.
—Y tú eres Lily, ¿verdad, preciosa? —le sonríe, aunque Lily sigue demasiado pensativa como para regresarle el gesto —Teddy me ha hablado mucho de ti. Dice que eres su mejor amiga.
—¿En serio? —de repente, Lily siente una gran emoción invadirla, y mira las pecas que invaden la pequeña nariz de Cathy y sonríe, porque son parecidas a las suyas.
—Así es. Y eres tan bonita como me dijo —expresa, y las mejillas de Lily se colorean de inmediato, no por lo que dice ella, sino por saber que Teddy la considera bonita.
—Tú también eres bonita —responde, siendo completamente honesta —Y me gusta tu cabello.
—Oh, gracias. Y a mí me gusta tu vestido —Cathy estrecha los ojos y se levanta, guiñándole un ojo.
—Padrino, ¿sabes? Cathy tiene una ideas muy interesantes acerca de tu época como alumno en Hogwarts —suelta Teddy de repente, riendo cuando su novia lo mira con enojo y le da un golpe en el brazo, haciendo reír a Harry, y a Lily también.
Nunca había visto a Teddy tan cómodo con alguien que no fuera de la familia, pero curiosamente eso no la incomoda.
—Así que tus padres son muggles —comenta Harry Potter, sonriente.
—De hecho, Cathy y su familia no son de tus admiradores —bromea Teddy nuevamente, y Cathy lo golpea otra vez mientras Harry suelta una carcajada.
—Oh, eso es un cambio muy agradable. No me lo tomes a mal, Cathy, pero en realidad esto de la fama no es lo mío —bufa —Es un alivio que al fin alguien no me conozca, pero me temo que una vez que lo hagas verás que soy tan normal como cualquiera —ríe su padre, igual que Teddy. Cathy, por su parte, se sonroja levemente —Pero me creas a mí. Debes venir a comer a casa y conocer a toda la familia. Si Teddy ya conoce a tus padres es lo justo.
—Me encantaría, señor Potter. Teddy me ha hablado mucho de todos sus hijos, y de su esposa.
—No te he hablado tanto de ellos...—el cabello azul de Teddy se vuelve rosa y regresa al azul, demostrando la incomodidad del chico.
—No es cierto. Hablas tanto de ellos que siento que ya los conozco a todos. Tu familia y Higgs, es de todo lo que hablas —Cathy le pellizca la mejilla como broma y él ríe. Ella ríe también y Lily de nuevo la mira.
Se siente extraña, pero, por alguna razón, esa chica no le cae tan mal como Arabella. Incluso parece simpática, y le gustan sus rizos rojos, del mismo color de su cabello. Además es bonita, y tiene la cara llena de pecas como ella. Le agrada, y se ve linda junto a Teddy, decide. Y ni siquiera piensa en Victoire o en esa idea de que Teddy debía casarse con ella. De hecho, de repente piensa que su madre tiene razón, y que Teddy debería casarse con quien quisiera. Tal vez Cathy sería una buena opción. Y todavía no entiende porqué, pero de verdad le gusta cómo se ven juntos. Entonces piensa, mientras se despiden y los ve alejándose de la mano, que le gustaría ser como Cathy cuando fuera mayor. Que ella también se vería muy bien junto a Teddy cuando creciera.
Y que a Teddy le gustan las chicas pelirrojas y con pecas. Como ella. Esa idea la hace sonreír.
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