Todo había sucedido de forma precipitada: su regreso, el despertar de todo lo que guardaba mi pecho y su partida. Pensándolo bien, la habría llevado hasta el jodido fin del mundo y eso significaba seguir a su lado. Mi orgullo era más fuerte...

Pero así es la vida, parpadeas y te la pierdes, se consume como un cigarrillo en escasos minutos.

Pilote sin rumbo, dejándome arrastrar por la carretera hacia la nada. Era como un pájaro que volaba, volaba por inercia de regreso al hogar, como los salmones remontando el río para desovar… Aunque ya me sentía muerta, nada tenia sentido y ni siquiera tenia un jodido lugar al que llamar hogar.

Detuve mi Indian ante la cafetería, tenia que cumplir una promesa. Solo esperaba que no se formara otro tiroteo.

Me encendí un cigarrillo y acaricie sobre la camiseta la herida mientras daba una larga calada, tal vez necesitaba una cura. Apuré el cigarrillo hasta que Indra le dio la vuelta al cárter que indicaba que ahora se encontraba abierto.

Abrí la puerta haciendo sonar una campana que había sobre ella, Indra me miró desde detrás de la barra con cara de pocos amigos. Sonreí de forma tensa, no sabia si es que yo no le gustaba o si esa era su cara normal.

-Definitivamente tu pastel de carne es el mejor que he probado nunca.-Confesé de forma encantadora tratando de sacarle una sonrisa, pero no fue el caso.-¿Esta Octavia?

-Llega tarde.-Respondió sin más sirviéndome una taza de café.-El azúcar esta ahí.

El café seguro que es más dulce que tú. Me mordí la lengua para no decírselo, no quería enfrentarme a su recortada.

Me giré en cuanto sonó la campana de la puerta, pudiendo ver a una agitada Octavia que sostenía el casco, la chaqueta, una pequeña mochila y una bolsa de supermercado.

-Lo siento Indra.-Dejó todo sobre la barra sin darse cuenta de mi presencia.-Todo lo que me has pedido.

-¿Te ha dejado tirada esa Harley?-Sus ojos brillaron al verme.

-¡Hey!-Sonrió a la vez que su brazo rodeaba mi cuello para darme dos besos de forma lenta.-Me alegra verte viva.-Golpeó suavemente mi hombro con su puño.

-Nada puede con lo que ya esta muerto.-Me miró de pies a cabeza, echo una rápida ojeada al local vacío y otra al interior de la cocina donde se había metido Indra.

Sentí uno de sus dedos rodeando el mio y tirando de mí, haciendo un leve movimiento con su cabeza.

Me introdujo en los baños y asaltó mi boca. Yo no… no solía besar así porqué sí, pero me dejé llevar, lo necesitaba, necesitaba unos labios sobre los mios, aunque no fueran los suyos.

-¿Te sientes algo más viva?-Desabrochó mis pantalones y yo con prisa hice lo mismo con los suyos.

-Sí.-Exhale sintiendo como sus dedos se metían dentro de mí sin previo aviso.

Mordí su cuello, mi mano se sentía un poco tonta, perdida en ese cuerpo. Joder, ¿esto era un gatillazo mental? Me deshice de la mano de Octavia, eso no me podía pasar mí, me arrodillé en el suelo bajando sus pantalones y ropa interior en el proceso.

Estaba deliciosa, pero… no era su sabor. ¡Joder! Puse todo el empeñó en ello, en lamer y penetrar a esa preciosa camarera. La frustración me volvía un poco violenta.

Aporrearon la puerta.

-¡Octavia!

-¡Ya voy Indra!-Eso sonaba a gemido, aunque yo sentía que fallaba algo.-¡Voy! ¡Voy… me voy…-Ahogó un grito. ¿Se había corrido?-Joder Clarke.-Su mano en mi mandíbula me alzó y volvió a asaltar mi boca, saboreándose en ella.

Era raro, había hecho que se corriera una mujer en mi boca y… no sentía nada especial. Fruncí el ceño ordenando mi ropa y volví a la barra donde Octavia ya se encontraba atendiendo tras ella.

La observe. Era guapa, estaba buena, que digo buena, era un cañón de mujer… No me di cuenta cuando me sirvió un trozo de pastel de carne.

-Gracias.-Dije de forma torpe sin saber cuanto tiempo llevaba el plato ante mí.

Llegó la hora de cerrar. Me había pasado el día entero sentada en un taburete, con la cabeza en otro mundo excepto cuando Octavia iniciaba una conversación o me servía algo más.

-Gracias por esperarme.-Sonrió mientras le ayudaba a cerrar.

No, en verdad no me había quedado a esperarla, simplemente no sabia donde ir, pero le sonreí de vuelta.

-¿Vives muy lejos?-Miré a ambos lados en busca de su moto. ¿Qué estaba haciendo? No, ahora iba a pensar cosas que no eran.

-Pues no muy lejos. ¿Me sigues? ¿Te llevo? ¿Me llevas?-Oh, ahí estaba. Asentí causando su risa.-¿Sí qué, Clarke?

-Te… sigo.

Podía desviarme en cualquier momento, pero Octavia no se merecía que la dejará tirada con lo bien que se había portado conmigo.

Aparqué mi moto al lado de la suya frente una pequeña casa muy humilde. La seguí nerviosa hacia el interior, no quería hacerlo, me robo un beso… sí, quería hacerlo. Tenia que demostrarme que podía.

-Mami.

El corazón empezó a bombearme con fuerza al ver a un niño pequeño saltando a los brazos de la camarera. Vale, eso ya había terminado por cortarme el poco rollo que sentía.

-Mi amor. ¿Qué haces despierto tan tarde?-Le revolvió el pelo.-Ahora vuelvo, voy a acostarlo.-Sonrió a medias marchándose con él en brazos.

Cotilleé el salón. ¿Qué coño hacia allí?

Una foto llamó mi atención, la cogí observándola incrédula, pues no era la primera vez que la veía en esos días.

-Es el padre de mi hijo.-Me asustó escucharla a mi espalda.-Lo conocí en Nueva York,-Tomó la foto sentándose en el sofá.-Trabajaba para gente peligrosa, como tus amigos.-Levantó la vista para mirarme.-Un día simplemente desapareció, estoy segura que lo mataron y nunca pude decirle que íbamos a ser padres.

-No.-Me miró confusa.-Lincoln esta vivo.

-¿Cómo? ¿Lo conoces?-Se levantó.

-No, Lexa… Joder, estuve con él el otro día.

-¿Qué? ¿Clarke?

-Mira no sé que paso, pero creo que tú mereces saber que esta vivo y él que tiene un hijo.-Le quité la foto de las manos y apunté la dirección de Riverside en ella.-¿Crees en el destino O?

No sé si era lo correcto pero sentía la necesidad de hacerlo.


-Tienes que irte.-Octavia me lanzó mis cosas despertándome.-Mi hermano… lo siento. Gracias por todo de verdad.

No sabia que pasaba pero me vestí rápidamente mientras Octavia me empujaba hacia la puerta.

-¿Qué pasa?

-Les ha llamado.-Abrió y me saco fuera.

-Espera.-Saqué un par de fajos y se los entregué.-Esto es para ti y para tu hijo.

-No Clarke, no puedo…

-Por las molestias.

Me subí en la moto y me alejé de allí lo más rápido posible. Pero el coche patrulla del hermano de Octavia no tardo en alcanzarme y colocarse ante mí. Era extraño, pensaba que me iba a parar así que me sorprendió que me adelantara, pero empezó a tener sentido cuando aminoró la velocidad, frenándome.

Pude ver un segundo vehículo por el retrovisor, un coche completamente oscuro que se aproximaba a gran velocidad, acorralándome y sacándome de la carretera.

Estaba demasiado aturdida para atender a razones, pero escuchaba lo que aquellas manchas decían ante mí.

-Eso no era preciso.-Espetó la mancha que por sus colores deducí que era el agente de policía.

-Bellamy coge el dinero y vete, esto no te incumbe. Gracias por la información.

-No quiero ningún cadáver en mi territorio.

-Que se vaya.

Me zarandearon, en lo que parece ser que me pusieron en pie. Poco a poco recobre todos mis sentidos aunque fingí no haberlo hecho. Ya sabéis, mirada perdida, balbuceos…

-¿Donde esta Alexandra?-Me extrajo el casco sin ninguna precaución.

Vislumbré al autor de la pregunta, Roan.

-Esa zorra seguramente este broceandose en bikini en alguna parte del Caribe.-Mentí, sí, lo hice por ella. Sabia que estaba en Canada.-Hija de puta, me la volvió a jugar.-Murmuré tratando de hacer más creíble mi papel.

Tras unos minutos de interrogatorio en el que no pudieron sacarme más que maldiciones me dejaron allí abandonada. Estaba sangrando, el accidente había hecho que se me abriera de nuevo la herida de bala. Nada grave, pero ellos lo desconocían.

Tras el tiempo adecuado de fingir en el suelo que estaba muy grave, me levante y alcance mi moto que estaba destrozada. Le quité las alforjas y llegué a duras penas a la carretera, donde empecé hacer autostop.

-Continua tu camino.-Le advertí a un hombre que no me daba buena espina, mientras lo apuntaba con mi pistola.

Al escuchar ese magnifico murmullo fui a recoger mi casco para dejarlo sobre el asfalto. Todo motero sabe que si un compañero deja el casco en el suelo es que necesita ayuda, y se aproximaba un numeroso grupo de motos.

Miré al cielo dando gracias al karma, al destino o a lo que estuviera allí arriba manejando los hilos.

-¿Tienes problemas pequeña?-Me pregunto el hombre que iba en cabeza.

Analicé sus chalecos, nombre de mc, dibujo identificativo, nombre de la ciudad a la que pertenecían… eran moteros, que demonios, seguro que buena gente. Además no veía el 1% por ningún lado.

-Un capullo me ha sacado de la carretera. Clarke.-Le tendí la mano.

-Pike, pero puedes llamarme Bastardo.-Me estrechó la mano con fuerza.-¿Te podemos llevar?

-No quiero dejarla, ya sabes…-Le hice reír pero lo entendió.

-Es tu día de suerte Clarke.-Me señaló una pick-up que estaba detenida tras las motos.-Viene con nosotros.

Muy amablemente recogieron mi moto y la cargaron en la parte trasera de la pick-up. Pedí ir el coche, pues el accidente me había dejado algo dolorida como para continuar en moto.

-Este es Jasper.-Me presentaron a mi conductor.-Pórtate bien con la señorita Clarke, o te pateara el trasero.

Rodé los ojos, apenas nos acabábamos de conocer y ya estábamos de bromas. Me senté al lado de Jasper quien se veía algo incomodo.

-Day after day, I will walk and I will play. But the day after today, I will stop and I will start.-Tarareó y yo no pude evitar subir el volumen, me encantaba.

-Why can't I get just one kiss? Why can't I get just one kiss? There may be some things that I wouldn't miss But I look at your pants and I need a kiss. Why can't I get just one screw? Why can't I get just one screw? Believe me, I know what to do But something won't let me make love to you. Why can't I get just one fuck? Why can't I get just one fuck? I guess it's got something to do with luck But I waited my whole life for just one… Day after day, I get angry and I will say That the day is in my sight.-Cantamos juntos como locos.


Les pedí que me dejaran cerca de la casa de la tía Vera, no quería asustar a la mujer con aquella banda de moteros. Arrastré mi moto hasta la puerta y llamé poniendo la mejor de mis caras. Mierda, esto se le daba estupendamente a Lexa.

-¿Quien es?-Preguntó asustada entreabriendo la puerta.

-Buenas noches.-Estaba anocheciendo, ¿era lo correcto?-Me he caído con la moto y me preguntaba si seria tan amable de dejarme llamar por teléfono a una amiga.-Asomé mi cara sonriente, joder, parecía idiota sonriendo así.

-No deberías andar tu sola por ahí a estas horas.-Abrió la puerta.

-Tiene razón señora.-Pase cabizbaja.

-Llámame Vera, hija.-Asentí.-¿Ya has cenado? Deberías haber cenado.

-No señora Vera.

Llamé por teléfono y me infle a comer, tuve que desabrochar el botón de mi pantalón para poder seguir tragando. Seguro que le di la impresión de muerta de hambre, pero lo estaba y aquella cena podía ser perfectamente la ultima de mi vida. Señor alcaide dele corriente a la sillita.

Me levanté temprano para esperar a Raven, no quise despertar a la señora Vera así que le deje una nota sobre el bonsái y… sí, también le deje dinero, por las molestias de haber usado su casa en su ausencia, su coche, dejar dos cadáveres cerca de la finca y por la ayuda brindada aquella noche.

Raven bajo de la grúa negando con la cabeza.

-No digas nada.-La señalé con el dedo y ella alzó sus brazos.

Notaba las intensas miradas de mi amiga, sabia que quería preguntármelo todo pero yo seguí fingiendo que dormía. Hasta que un brusco frenazo hizo que pusiera las manos como protección para no comerme el salpicadero.

-Sabia que estas despierta hija del mal. Ya vas largándolo todo.-Chasqueo sus dedos.-¿Te ha pagado? ¿Donde esta? ¿Por qué coño no estas con ella? ¿Qué mierda le ha pasado a tu moto?

Rodé los ojos, de verdad no quería contestar a todo aquello porque sabia la respuesta de Raven.

-Eres jodidamente gilipollas Clarke.-Golpeó mi hombro.

-¿Por qué?

-Porque la quieres puta imbécil. Y ahora puede estar el cualquier parte de Canada, ¿sabes cual es la superficie de Canada? Casi 10 000 000 km cuadrados, es el segundo país más extenso del mundo…

-Quieres dejar ya la lección de geografía.-Espeté.-Ya sé que la he perdido.-Sentencié.-Y ahora quiero hacer una parada en Jefferson.

-No vamos a parar Clarke, no nos queda nada para llegar a Nueva York.

-Necesito ir a un burdel.

-Ni de coña.

-¡Que pares!-Empezaron los gritos y Raven no se quedaba atrás.

-¡No!

-¡Raven!

-¡Clarke!


-A ti te debo un servicio.-Luna me guiño un ojo y la seguí hasta la habitación.

Raven… tenia barra libre en alcohol pagada por mí, así que no me preocupaba.

-No conseguiste conquistarla.-Me empujó sobre la cama y se sentó sobre mí.

-¿Estas estudiando?-Me levanté cogiendo un libro de su mesita.-¡Vaya! ¿Psicología?

-Es interesante.-Me quito el libro dejándolo donde estaba y me empujó hasta que mi espalda se pego de nuevo al colchón.-Como tú.-Su lengua acarició mis labios.

-No se me pone dura.

Luna rodó por la cama hasta levantarse, se colocó la bata de seda y sirvió dos copas de whisky.

-Cuéntame.-Se sentó a mi lado dejando un beso en la comisura de mi labio mientas me pasaba uno de los vasos.

-Lo pienso y me pone, no es que no me excite, sí me excita pero no… no es lo que espero.-Fruncí el ceño, ni yo me entendía.

-Las mujeres no te hacen sentir lo mismo que provoca Lexa en ti.

-Sí, me excito, soy de carne… pero ella me acariciaba y mi cuerpo temblaba. Se apoderaba hasta de mi mente y ahora mi mente esta muy difusa.

-¿La dejaste ir?-Asentí.

-Y ahora esta perdida en 10.000.000 km cuadrados, sin contar que no este en un barco en el mar, eso ampliaría el campo de búsqueda.

-¿Vas a ir a por ella?

-¿Es una locura?-Asintió divertida.-Estoy loca por ella.-Bebí y la miré de reojo.-¿Me vas a regalar el servicio?

-Yo que tú, me pondría en marcha inmediatamente.

-Déjame hacer algo por ti Luna. Puedes pagarte la carrera de psicología si te gusta o… no sé, solo gastarlo. Seguro que le darás mejor uso que yo.-Dije sacando dinero de las alforjas que me acompañaban a todos lados ahora.

-¿Clarke?

-No preguntes, ni nada. Solo quedatelo vale.-Le guiñé un ojo y la bese antes de salir.


-Hogar dulce hogar.-Raven se lanzó en el sofá.

-Arréglame la moto.-Le pedí.

-Clarke, ayer salí cagando leches para ir a recogerte al culo del mundo, no me vengas con exigencias ahora. Déjame descansar joder.

-Te odio.

-Ambas sabemos que no es cierto.

Abrí el buzón, facturas, citaciones… y una postal de un lago. Le di la vuelta extrañada y descubrí que era para mí, era su letra.

Clarke, siempre te escuché.