Jack apenas podía soportarlo por más tiempo, pero al menos sabía disimular perfectamente y aparentar que tenía la situación controlada. Tenía a Ianto delante, de él o al menos estaba seguro que su compañero estaba dentro de su cuerpo en algún lado, que Adam no le había dominado por completo.
Intentó que no le temblara el pulso, para lo que tuvo que agarrar el arma con más fuerza que nunca para evitar que no se le cayera al suelo. Tenía que sacar fuerzas de donde no sabía ni que las tenía, por Ianto, porque estaba enamorado de él, porque no se imaginaba a su equipo sin él.
"Dame la mano." Dijo con toda la rotundidad que fue capaz de encontrar en su interior. "Vamos Ianto, dame la mano y ven conmigo." Alargó la mano lentamente, creía que si se movía con mayor rapidez, Ianto saldría corriendo.
Esperó unos segundos, durante los cuales no ocurrió nada. Aquellos instantes fueron los más largos de toda su vida, pero consiguió resistir. Detrás de él estaban Owen, Tosh y Gwen, los tres en silencio, los tres mirando una escena que no sabían como iba a terminar.
"Ianto."
"¿De verdad crees que queda algo de tu novio aquí dentro? ¿Piensas que él hubiera permitido que estuviera a punto de matar a tu querida Gwen? Tenías razón cuando decías que Ianto no es un asesino. Pero tiene poco que ver conmigo."
"Ahí precisamente es donde te equivocas. Conozco a Ianto mejor que a mi mismo y se que no dejaría de luchar jamás. Ianto, escúchame, da un paso adelante, coge mi mano y deja de tenerle miedo a esa criatura que te controla." Adam rió en el interior de Ianto y Jack sintió que se le revolvía el estómago al escucharlo. "¿De verdad más a dejar que esa cosa mate a alguien?" Sus ojos se clavaran en Ianto, podía verlo en el brillo de su mirada. "Tu no has matado a nadie, no serías capaz de hacerlo." Adam abrió la boca para decir algo, pero el capitán no se lo permitió y continuó hablando. "Lo de Lisa es agua pasada, ¿recuerdas? Hiciste algo horrible, de acuerdo, pero te perdonamos, ellos te perdonaron y yo…" Las palabras se quedaron atascadas en su garganta, quería decirlo, llevaba tiempo queriendo decirlo, pero hubiera deseado que fuera una circunstancia mucho más romántica que esa. "Yo te quiero y no puedo estar sin ti. Te perdoné por aquello, ya no importa ahora solo quiero que vuelvas conmigo y volvamos a la normalidad."
De repente, la tensión que dominaba el cuerpo de Ianto desapareció de golpe, dejó caer las manos a ambos lados de su cuerpo y miró fijamente al capitán. Le dolía la cabeza, no podía soportar tener dos mentes en su cabeza, dos voces que le gritaban.
Una le exigía que no escuchara a Jack, la otra le empujaba a ir hasta él a dejarse caer en sus brazos como siempre que sentía que no le quedaban fuerzas para seguir luchando. No sabía lo que hacer, por mucho que lo intentaba no sabía cual era la correcta y cual la que debía echar fuera de su cabeza.
"Ianto, por favor." Aquella voz suave y aterciopelada le calmó, como siempre lo había hecho, la voz de Jack, cuando más feas estaban las cosas, era suficiente para que las peores dificultades desaparecieran de golpe. "Ianto, mi amor ven aquí." Tan sólo esas cinco palabras fueron necesarias, tan sólo aquello hizo que la voz de Adam se hiciera más pequeña hasta casi desaparecer, aunque Ianto sabía que eso no sería por mucho tiempo, al menos si el suficiente para dejar que Jack el ayudara.
Caminó los dos pasos que le separaban del capitán, hasta poder coger su mano. No aguantaría mucho tiempo, Adam volvería y tomaría de nuevo el control, pero al menos ahora estaba seguro que Jack no le iba a soltar, ahora que había cogido su mano, estaba a salvo.
"Eso es." Tiro de él con la suficiente fuerza para que Ianto continuara andando y cuando lo tuvo cerca lo abrazó.
"¡No, déjame!" Gritó Adam, que había vuelto a salir a la luz. "Apártate de mi o te juro que haré que tu novio sufra más de lo que lo ha hecho en toda su vida." Por más que trataba de resistirse, Jack lo cogía con más fuerza, no iba a soltarlo, no mientras supiera que Ianto seguía estando allí, no mientras ese alienígena estuviera en posesión de su novio.
"Se acabó Adam. Todo se ha terminado. Quiero que salgas de Ianto ahora mismo."
"¿O si no que? ¿Vas a matarme? Ah, espera que no puedes hacerlo sin acabar con tu amorcito." La horrible risa que salió de Ianto cabreó a Jack, pero se contuvo, pues sabía que no era su compañero el que estaba hablando. "¿Quién sabe? A lo mejor acabo enamorándome de ti y los tres podemos ser felices."
Jack sonrió con picardía para sorpresa del resto de su equipo. "No se, puede que tengas razón." Gwen dio un paso adelante, quería decirle algo al capitán, pero Owen le detuvo. Sabía que no era lógico lo que Jack estaba haciendo, pero el capitán siempre tenía sus motivos. "Tal vez no sería tan malo."
"Veo que lo vas entendiendo." Adam acarició el rostro de Jack con el dorso de su mano y pese a que se trataba de la mano de Ianto no era él y a punto estuvo de apartarse rápidamente.
"¿Puedo hacer una comprobación?" Jack mantuvo aquella expresión sexy, aquellos ojos pícaros y aquella sonrisa que estaba volviendo loco a Adam por momentos. "Para saber si puedo enamorarme de ti, tienes que besar bien, no me gusta meterme en cualquier tipo de boca." Le susurró al oído.
Adam asintió incapaz de decir nada más. Jack sujetó su rostro con fuerza, quería hacerle daño quería que sintiera todo el dolor que le había causado a su compañero pero se contuvo y continuó con su interpretación. No siguió mirándole, no sin echarse a llorar por lo que le estaba ocurriendo a Ianto y por no poder estar seguro de poder ayudarle con lo que estaba a punto de hacer.
Por fin le besó, casi con violencia, pero una de las dos personalidades dentro del cuerpo de Ianto gimió con fuerza y se abrazó a él. Lo había conseguido, Adam no se había dado ni cuenta del momento en el que se había metido la pastilla en la boca y ahora su lengua, en el interior de la boca de Ianto la había depositado allí y su compañero se había tragado.
Ianto se separó de él con rapidez, como si el beso le quemara en la boca. "¿Qué has hecho?" Dijo con violencia Adam.
"Te dije que le dejaras marchar, te dije que te fueras de su cuerpo por las buenas, pero te creíste demasiado listo y ahora desaparecerás para siempre, porque eso es lo que eres, un recuerdo. Te dije que había leído el diario de Ianto. Así que amigo, espero que no nos volvamos a ver nunca."
Ianto se tambaleó, dio un traspiés y Jack tuvo que sujetarlo para que no cayera al suelo. Le miro con sus aterrados ojos azules. Tenía miedo, no sabía lo que le estaba ocurriendo, porque estaba perdiendo el control de sus extremidades, porque no podía permanecer por más tiempo despierto, porque Jack tenía que tenerlo en sus brazos para no acabar en el suelo.
"Lo siento, tenía que hacerlo. Tienes que olvidarle y entonces todo estará bien, para siempre." Por fin Ianto cayó en sus brazos, todavía con los ojos abiertos. "Vamos mi niño duerme ahora y cuando despiertes todo estará bien." Le besó en la frente y quedó de rodillas en el suelo, Ianto sobre él, completamente inconsciente.
Sus compañeros se acercaron para ayudarle, pero negó con la cabeza. "Esto es cosa mía." Dijo con total seriedad, mientras cogía en brazos el cuerpo de Ianto y le besó en los labios como si de un príncipe de cuento de hadas se tratara.
Lo hizo con la mayor dulzura posible, aunque sabía que tardaría al menos unas ocho horas en despertar. Pero con todo lo que había pasado, quería que las cosas comenzaran a volverse tranquilas para su compañero.
- o -
Ianto abrió los ojos lentamente. Estaba cansado pero no sabía porque. Le dolía todo el cuerpo, pero no sabía lo que le había ocurrido. Jack estaba en al cama con él, tumbado a su lado, desnudo, mostrándole la mejor sonrisa del capitán Harkness.
"Buenos días." Le dijo el capitán mientras le acariciaba el pecho con dos dedos. "Ya creía que no te ibas a despertar en toda la mañana."
"¿Por qué no recuerdo nada de lo ocurrido anoche?" Volvió a intentarlo, pero la noche anterior, y el día anterior, así hasta unos cuantos días, habían desaparecido de su mente.
Se incorporó, pero Jack comenzó a besarle y le impidió levantarse de la cama. "Tienes que descansar."
"No has contestado a mi pregunta." Ianto jugueteó con el cabello del capitán, pero al hacerlo, se dio percató de la marca que había en su muñeca, idéntica a la que había al otro lado. "¿Qué…? Jack no me digas que he intentado suicidarme. Jack por favor dime que ha pasado. ¿Por qué no recuerdo nada?"
Los labios de Jack sobre su boca le hicieron sentir mejor, como siempre. Cerró los ojos y se dejó querer, pues estaba empezando a sentirse demasiado nervioso porque Jack no le dijera nada.
"Te atacaron, te secuestraron más bien." Jack se sentó en la cama, sin apartar la mirad de Ianto que lo contemplaba en absoluto silencio. "Hemos estado buscándote durante días. Dios, creí que te perdía." Se pasó la mano por el pelo. Tal y como sabía, no tenía problemas en contar buenas historias, sobretodo cuando la realidad iba a ser mucho peor. "No se lo que te hicieron y ya no me importa, pero esto." Recorrió con dos dedos las cicatrices en las muñecas de Ianto. "Perdiste mucha sangre, Owen hizo lo que pudo, pero todos pensamos que habíamos llegado demasiado tarde."
"¿Pensabais que iba a morir?" Ianto sujetó con fuerza la mano de Jack, pues no estaba del todo seguro si quería seguir escuchando aquella historia de la que no recordaba ni un solo segundo.
"No, nunca lo pensé, eres un luchador y por mucho que ellos dijeron que tendríamos que hacer algo." Se dio cuenta que estaba hablando de Adam no de la historia que le estaba contando a Ianto, por lo que rectificó, como si le costara encontrar las palabras apropiadas para hacérselo más fácil a su compañero. "Owen dijo que estabas demasiado débil. Pero yo no, te he visto en peores momentos y se que lo último que harías sería dejar de luchar."
"Me ofreciste la mano." Jack se quedó de piedra, no entendía como era posible que Ianto recordara algo con la dosis que le había dado de amnésico.
"¿Cómo dices?"
"Que me tendiste la mano, como haces siempre, cuando uno de nosotros está en problemas o cuando te necesita, tu nos tiendes en la mano." Jack sonrió aliviado.
"En tu caso, te tendí en mi cama." Dijo como novio orgulloso. "No te iba a dejar marchar, no dejaría que A… la muerte acabara contigo y estuve a tu lado, día y noche, hasta hoy."
"¿Entonces se ha acabado?" Ianto se acurrucó contra el cuerpo de Jack inconscientemente, como si estuviera buscando el único lugar en el que se sentía completamente seguro.
"Si todo se ha terminado. Lo que tienes que hacer ahora es descansar, mientras yo voy a…" Aunque Jack comenzó a incorporarse Ianto lo sujetó.
"No te vayas, quédate conmigo, pero te vayas cuando me duerma. No se porque pero siento que hemos estado alejados durante demasiado tiempo y tengo miedo a perderte."
"Vale, vale, tranquilo." Se volvió a tumbar a su lado y lo encerró en su abrazo, donde volvió a acurrucarse. "No voy a ir a ningún sitio, no voy a dejarte nunca." Ianto cerró los ojos y suspiró. "Porque ya he visto lo que significa perderte y no estoy dispuesto a permitirlo una segunda vez."
