Un amor inesperado
Ningún personaje me pertenece. Todos ellos son propiedad de J.K. Rowling
Este fanfiction es un Severus / Hermione.
Los pensamientos van entre comillas ""
N/A significa notas de autor y siempre ira entre paréntesis ( N/A )
Los diálogos van precedidos de un guión ( - ) cada vez que un personaje habla
AVISO SOBRE ESTE CAPITULO: Es la continuación de capítulos anteriores. Además, "por fin" se acaba la conversación entre Snape y Hermione por lo que recomiendo que leáis los capítulos anteriores para que os enteréis bien de todo lo que pasa.
Este capítulo va dedicado a todos los que leéis el fict y seguís la historia después de meses sin actualizar.
CAPÍTULO 8 Tercera Parte
-Mi quinto año fue… raro- dijo totalmente perdido en sus recuerdos y tras no encontrar palabra mejor para decir lo que quería dijo la primera que pensó.
-"¿Raro?"- pensó extrañada Hermione frunciendo un poco el ceño. Su profesor se podría caracterizar por cualquier cosa pero algo que no se le podía echar en cara era que su vocabulario no fuese explícito o que no se le entendiera a la hora de explicarse; de ahí su desconcierto.
-"Si, raro"- pensó simultáneamente Snape como confirmando a Hermione su pregunta y reafirmándose en lo que había dicho. Sin embargo, al girar un poco la cara y ver la expresión de desconcierto y duda en el rostro de Hermione empezó a contarle los hechos que se sucedieron a lo largo de ese año.
-Fue un curso decisivo, muy diferente a los anteriores y en el que ocurrieron infinidad de cosas- dijo quitando la vista de Hermione- Nada más llegar al andén nueve y tres cuartos y subir al tren empecé a comprobar la cantidad de cambios que estarían por venir ese curso- continuó todavía incorporado en el sofá y la mirada de nuevo perdida en la chimenea.- Físicamente ninguno éramos iguales- dijo refiriéndose a la cantidad de cambios que se producen en la adolescencia- y mentalmente… menos aún.
Hermione no despegaba los ojos y la atención de su profesor. No recordaba haber estado nunca tan pendiente de lo que él decía, ni siquiera en clases, pero no sabía qué le pasaba; su presencia tan imponente pero a la vez tan humana en esos momentos, el que se estuviera abriendo con ella, pero sobretodo… su voz… la tenía como enganchada impidiéndole perderse un solo detalle de lo que decía.
-Los asuntos de interés cambiaron notablemente con respecto del año anterior y el tema de conversación que se pudo a la orden del día entre los chicos de mi curso desde el primer momento que pisamos Hogwarts fueron… las chicas- dijo con algo de apuro aunque su expresión era hermética, su tono de voz era el mismo que había tenido hasta el momento y parecía igual de tranquilo e inalterable que cuando explicaba alguna lección en el colegio. Sin embargo, no pudo evitar que algo de color se le subiera al rostro. Nunca se había caracterizado por hablar de esos "seres" del sexo contrario de otra forma que no fuese sobre temas profesionales y menos con una de ellas así que le fue imposible evitar que algo de su turbación se notara. (N/A chicas espero que eso de "seres del sexo contrario" no os haya molestado. Es para dar sensación de que no ha habido precisamente muchas mujeres en la vida de Snape.)
Hermione notó la reacción de su profesor y riendo interiormente pensaba que en el fondo su profesor no podía ser tan frío como todos pensaban (incluía ella) ya que a la vista tenía que reaccionaba igual que el resto ante esos temas; y es que estaba más que harta de ver a Harry y a Ron rojos como tomates cada vez que el asunto "chicas" salía en alguna conversación.
-"Además, así sonrojado se ve muy mono"- fue otro pensamiento que se le vino a la cabeza. Pensamiento, imprevisto por cierto, que desechó nada más fue consciente de él. ¿De verdad había pensado ella eso? Justificándolo por la hora que era y que sus neuronas debían estar medio dormidas, siguió escuchando a su profesor sin darle más importancia al pequeño "dilema" que le había surgido.
-Pero vamos- continuó hablando Snape sonando como siempre y manteniendo la postura erguida e imponente (era consciente de que el color de su cara había cambiado notablemente ya que sentía algo de calor por su cuerpo pero no iba a permitir que su alumna lo viera vulnerable a algo)- a los pocos días de empezar las clases ya teníamos cosas más importantes en las que… "centrar nuestra atención"- dijo irónicamente- los TIMO's, que eran ese año, las constantes peleas con los Gryffindors y sobretodo las reuniones de los viernes, que se volvieron considerablemente más duras e intensas.
-Al mes, más o menos, de empezar el curso comenzaron a escucharse las primeras voces anunciando que un mago oscuro estaba haciéndose con mucho poder. Empezaron tras algunos asesinatos de muggles con signos mágicos sin resolver y la… poco frecuente desesperación del cuerpo de aurores al no encontrar al culpable. Poco tiempo después y tras una decena de sucesos "aislados" dejó de haber ataques de esas características y los rumores que constantemente circulaban por el colegio dejaron de tener importancia y credibilidad alguna. Muchos pensaban que lo de un mago oscuro había sido una invención para "culpar" a alguien sobre la muerte de los muggles, otros que en realidad si hubiera un mago oscuro no habría dejado de atacar de repente y otros simplemente no entendían por qué un mago se iba a ensañar con "simples" muggles y al final el rumor y cualquier indicio de existencia de un mago oscuro fuera de Hogwarts terminó perdiéndose entre los muros del colegio tras ser olvidado por completo.
-Las reuniones que teníamos los slytherins los viernes pasaron a ser un suplicio- confesó sincero recordando el cambio que sufrieron ese año- A finales de noviembre empezamos a reunirnos tres veces por semana centrándose las reuniones sobretodo en intensos entrenamientos para controlar decenas de maldiciones y contramaldiciones de magia antigua. Yo estaba en mi salsa ya que todo eso me encantaba pero a veces me parecía excesivo todo lo que hacíamos cuando se suponía que era por afición y sin ningún tipo de finalidad. Lucius y Rookwood se pasaban la mitad de los días con nosotros, sobretodo pendientes de los avances y habilidades de los alumnos de sexto y de séptimo. Todavía a día de hoy no consigo saber cómo podían entrar sin que Dumbledore se enterara- dijo a modo de pregunta retórica en voz casi inaudible.
Hermione estaba bastante impresionada. Había leído en muchos libros el surgimiento de Voldemort y cómo había conseguido el poder en la primera guerra pero nunca había leído ni mucho menos escuchado nada sobre el ambiente y la situación de ese tiempo en Hogwarts.
-A parte de los acontecimientos de principio de curso y de las reuniones de los slytherins, ese año lo pasé en compañía de Florence. Yo era prefecto de Slytherin-dijo con notable orgullo en la voz- y ella de Ravenclaw así que las rondas de prefectos las hacíamos juntos y con la excusa estudiábamos juntos en la biblioteca, a veces acompañados por Abby cuando me tocaba hacer algún trabajo de clase con ella o cuando no estaba con Lily. Ella fue nombrada prefecta de Gryffindor pero nunca coincidíamos para hacer las rondas. Supongo que dado el ambiente entre ambas casas los profesores preferían ahorrarse incidentes también entre los prefectos- comento su propia "teoría" sobre esto último.
-Recuerdo que intenté disculparme con Lily en alguna ocasión pero al final no lo logré hacer. Yo sabía que la culpa había sido mía y que le tenía que pedir perdón pero inconscientemente me negaba a rebajarme a disculparme con una sangre sucia- dijo ahora maldiciéndose mentalmente una y otra vez por su estupidez mientras se levantaba del sofá cansado de estar sentado y dirigiéndose hacia la chimenea. Se apoyó en la repisa, cansado y con pesadumbre tras sacar su pasado a flote, dándole la espalda a Hermione y quedándose unos segundos en silencio.
Hermione había fruncido el ceño y no pudo evitar enojarse al escuchar la razón por la que no se había disculpado con la madre de Harry. Enojo que por cierto, desapareció en el mismo momento en que Snape abandonó el lugar que había estado ocupando todo ese rato para levantarse. Y es que nuevamente Hermione no pudo evitar que su punto de atención en ese momento cambiara radicalmente. Era consciente de que si Snape la pillaba mirándole así iba a tener algún que otro problema pero en ese momento le daba igual. Seguramente esa iba a ser la última vez que viera a su profesor tan "ligero" de ropa así que no iba a perder oportunidad de darle un buen repaso y deleitarse la vista. Nunca pensó que bajo las túnicas negras que siempre llevaba en Hogwarts se escondiera un cuerpazo como el que él tenía (era lo único para lo que podría decirse que le había valido ser mortífago). Y es que podrían llamarla empollona, ratón de biblioteca y algunas otras cosas más pero antes de ser todo eso es una mujer (aunque joven) y sabe distinguir un "tío bueno" cuando se le pone enfrente. Su conciencia le decía que dejara de mirarle, que no estaba bien… Se suponía que debía estar pendiente de lo que decía su profesor no de sus brazos, torso, piernas, espalda, cul… en fin, de su cuerpo. Pero 6 años de amistad con Harry y Ron le habían valido entre otras cosas, para dejar la conciencia de lado en algunos momentos y disfrutar de las cosas.
La voz de Snape, que había comenzado a hablar de nuevo, la sacó de su letargo y poniendo atención de nuevo en él continuó escuchándole; eso sí, después de desviar la mirada de su cuerpo (sino perdería completamente el norte y dejaría de escucharle) y recriminarse a sí misma por su comportamiento. Siempre había criticado a sus compañeras Lavender y Parvati por ser tan superficiales en cuanto a chicos se refiere y ahora ella estaba haciendo lo mismo (aunque fuera con su profesor). Y es que para ella fijarse en una persona solo por el físico le parecía algo así como "aberrante" ya que se pasa a cosificar a una persona, valorándola solo como cuerpo. Aunque bueno, en cierta forma, después de los días que llevaba en su casa (aunque le hubiera visto poco) y todo lo que llevaba escuchado esa noche había hecho que Snape le produjera otro tipo de interés más allá del de profesor-alumna. Pero claro, eso ella no lo sabía ni se lo planteaba.
-El curso pasó sin mayores novedades- dijo dándose la vuelta y empezando a caminar de un lado a otro del salón (frente a Hermione). En esos momentos no podía estarse quieto. Todo lo que le había contado a su alumna hasta ahora era el avance de lo que verdaderamente sería el error de su vida. Si todo lo que había dicho hasta ahora le había costado revelarlo, lo que venía le iba a costar aún más y no podía estar parado, simplemente sentado en el sofá (los… nervios y lo… doloroso de algunos recuerdos no se lo permitían).- Hubo algún que otro ataque más a algún muggle pero nada significativo. Lo único que tenían en común con los asesinatos anteriores era que las víctimas eran muggles y que morían bajo la acción de la maldición asesina pero no había señal alguna del responsable de ellos así que los aurores seguían sin pista alguna. Por esto, cada vez que había un ataque y volvían los rumores a los pocos días nadie hacía eco de ellos.
-Las vacaciones de Navidad las pasé en Hogwarts para no variar la costumbre- dijo con un toque irónico- y la verdad es que fue la mejor que había tenido hasta el momento. Todos mis compañeros de Slytherin se fueron a sus casas así que tenía la sala común a mi disposición. Además, también se quedó Florence y estábamos casi todo el tiempo juntos. Era agradable poder estar con ella sin tener que escondernos en la biblioteca o esperar a las rondas de prefectos para que mis compañeros no sospecharan nada. Bueno, Evan si sabía de mi amistad con Florence- le confesó a una incrédula Hermione- Aunque al principio empezamos con mal pie fue mi mejor amigo y entre nosotros casi no había secretos- dijo recordando con cierta melancolía las veces que su amigo Evan le cubriera para que pudiese ver a Florence.
-El final de curso fue la parte más dura del año. Entre las reuniones que teníamos los de Slytherin, las rondas de prefectos y los TIMO's a la vuelta de la esquina casi no tenía tiempo ni para respirar. Cuando terminé mi último examen de TIMO (DCAO) salí a los terrenos para despejarme un poco y repasar las respuestas que había puesto en el examen. Sin embargo mi intención quedó en eso, intención, porque al rato aparecieron Potter y Black a molestar-dijo volviéndose a notar la acidez y el odio que llevaban sus palabras.- Me humillaron delante de buena parte del colegio y cuando ya llevaban un rato "divirtiéndose"- dijo sarcásticamente- apareció Lily para defenderme. En cuanto Potter decidió dar por terminado el espectáculo le recriminé a Lily por meterse y la llamé sangre sucia- dijo parándose al lado de la chimenea con la mirada perdida hacia la escalera que llevaba al piso de arriba (N/A vamos, que no está de espaldas como antes sino que ahora está mirando en dirección hacia Hermione, donde justo detrás de ella están las escaleras).
Hermione abrió considerablemente los ojos antes esto. De nuevo surgieron considerables ganas de pegar a su profesor pero no dijo nada. Ni siquiera puso mala cara como otras veces. Simplemente se paró a pensar que todos los chicos son iguales; les defiendes y ya se creen que son menos hombres por ello. Además, al mirarle a la cara pudo notar que no estaba precisamente orgulloso de ello y las siguientes palabras se lo terminaron de confirmar.
-Cuando me fui de allí más que humillado y enfadado con Potter, Black y los otros me sentí como la peor escoria del mundo. La había herido de nuevo. Había pagado mi odio con ella que era la única que había intentado ayudarme- dijo con resentimiento hacia sí mismo y con notable arrepentimiento, como si esas palabras ahora se le clavaran como cuchillos.
Ante eso Hermione relajó su expresión y continuó escuchando a Snape, que otra vez había empezado a caminar delante de la chimenea mientras seguía hablando.
-A los dos días volvíamos a casa para las vacaciones y no la volví a ver hasta septiembre. El verano fue más o menos como el anterior. Estuve un par de semanas en mi casa y luego me fui un mes a casa de Florence- dijo con el tono de voz más animado ante este recuerdo- Durante esos 30 días dejé de lado todo lo referente a Hogwarts (deberes, artes oscuras, slytherins contra gryffindors…), mi familia, mis amigos… y me dediqué a ser yo mismo, sin presiones de nadie y a disfrutar de todo como lo hice el año anterior. Además… bueno…- dijo parándose a pensar si decirle a Hermione o no lo que venía a continuación. Lo había estado postergando demasiado pero sabía que tenía que contárselo porque era algo que tendría mucha importancia en sucesos posteriores. Así que sin más, y ya decidido, continuó hablando- … el caso es que mientras estuve allí fue el cumpleaños de Florence y bueno…- dijo carraspeando un poco mientras continuaba andando y procurando no mirar a Hermione-… cuando le di mi regalo le pedí que… fuera mi novia y ella me dijo que sí- dijo bastante rápido y ahora sí, con el rostro bastante rojo y si poder evitar que una mirada de nostalgia y decenas de recuerdos le vinieran a la cabeza sobre una época, posiblemente la única, y auque corta en la que verdaderamente fue feliz. Sin embargo, por otra parte y dejando en un segundo plano sus recuerdos, no podía dejar de insultarse a sí mismo.
Vale que ya estuviera dicho y que no hubiera vuelta atrás pero… ¿cómo demonios había llegado a tal punto de revelarle a Granger algo tan personal como eso? Por un momento en la estancia se formo un incómodo silencio. Hermione estaba casi en estado de shock (N/A más o menos así: O.o) y no era para menos. ¿Snape tuvo novia? Bueno, bien pensado en el fondo no le extrañaba (¿quién no ha tenido en la adolescencia un primer amor que recordar?), más raro hubiese sido lo contrario pero imaginarse al serio, ácido, desagradable algunas veces, sarcástico… profesor de pociones siendo más que amigo de una chica… Le parecía raro más que nada porque su profesor no aparentaba ser el tipo de persona con sentimientos de ese tipo. Una extraña sensación que no supo descifrar invadió a Hermione (¿Celos, envidia, quizás?)
Tras salir de sus pensamientos y recuerdos sobre Florence, Snape dirigió lentamente la mirada hacia Hermione, que parecía metida en su mente tanto como él lo había estado hasta hacía un momento. Desde luego si él no hacía algo la conversación iba a quedar ahí estancada así que haciendo lo que rato antes hiciera su alumna (romper el incómodo silencio entre ellos) y repitiendo la pregunta por lo que empezó todo la otra vez le preguntó:
-Sorprendida, ¿eh Granger?- le soltó con cierto tono arrogante, pero sincero y expectante por la respuesta (aunque en cierta forma la sabía), mientras apoyaba la espalda ligeramente en la repisa de la chimenea y cruzaba los brazos a la altura del pecho.
Hermione se sobresaltó un poco al escuchar a su profesor dirigirse a ella pero es que estaba tan concentrada intentando digerir las últimas palabras de Snape que no había prestado atención a ningún movimiento en él. Lentamente alzó la cabeza para mirar a su profesor y fijar su vista en él. Apartó la mirada e iba a bajar la cabeza de nuevo y callarse pero recapacitó unos segundos y pensó que si su profesor le había contado tantas cosas y con tanta sinceridad lo mínimo que podía hacer ella era responderle de la misma forma.
-La verdad es que sí- le contestó. Una sarcástica sonrisa se dibujó en el rostro de Snape al saber cuál iba a ser la respuesta (aunque por un momento pensó que su alumna se iba a quedar callada) así que se incorporó de donde estaba para continuar hablando. Sin embargo, se quedó de pie, en frente de hermione sin hacer ni decir nada al ver que su alumna le seguía hablando. -Yo creía…-dijo empezando a decir algo que desde hacía algunos años rondaba por su cabeza pero que por incoherente, impactante o simplemente por lo que pudieran pensar de ella nunca había llegado a comentar con Harry o alguien más. Así que armándose de valor clavó sus ojos en los de su profesor y con la voz más segura que pudo le dijo-… que usted y Lily fueron novios y que odia tanto al padre de Harry por haberse casado con ella- dijo del tirón, apartando la mirada de su profesor según terminó de hablar y preparándose mentalmente para la que posiblemente sería la reprimenda del siglo.
-"Bien hecho Hermione. Sigue diciendo cosas como esta y ya verás cuánto tarda en echarte de su casa"- se reprendió ella misma.
Tras unos segundos y como su profesor no decía nada, Hermione volvió a mirarle (eso sí, con un poco de miedo y la cara compungida) para encontrárselo serio pero, a diferencia de lo que esperaba, ni enfadado ni nada. Más bien estaba desconcertado por esa última puntilla que había añadido y se podía ver bien en su expresión; tenía una ceja ligeramente elevada y para qué negarlo, estaba totalmente descolocado. Pero bueno, no por nada es el jefe de la casa Slytherin, experto en tener cualquier tipo de salida ante situaciones como esa bajo la manga, así que "recuperándose" de la respuesta de su alumna dirigió su mirada hacia ella y se alzo de hombros con indiferencia mientras le contestaba.
-Demasiado Gryffindor para mi gusto- dijo como si estuviera hablando con alguien conocido de toda la vida pero no era así y por ello, de esta forma tan… Snape (irónica, sarcástica, sin verlas venir…) los últimos momentos de tensión se estaban evaporando.- Además, las pelirrojas…- dijo ahora meneando ligeramente la cabeza de un lado a otro dando a entender que no eran precisamente de su tipo.
Ahora era Hermione la que estaba sorprendida (de nuevo) ante la respuesta de su profesor. Cuando le escuchó y vio que no le estaba recriminando por sus palabras como ella esperaba, suspiró soltando un poco de aire que inconscientemente había estado reteniendo.
-Lily y yo solo fuimos amigos- dijo Snape apartando la mirada de Hermione, que al verla tan abochornada no pudo sino esbozar una pequeña sonrisa, y comenzando de nuevo a pasearse por el salón.- Y en cuanto a Potter…-dijo escupiendo el nombre de su enemigo- nuestras diferencias… digamos que vinieron marcadas por otras cosas- dijo ya más serio.
De nuevo el silencio se hizo patente en el salón. Snape estaba pensando bien cómo plantearle a su alumna lo siguiente y Hermione… bueno, ella simplemente le miraba de reojo todavía temerosa de que él le increpara por lo que había dicho antes. Pero por muy abochornada que estuviese la curiosidad la podía y tras unos segundos observando a su profesor no pudo evitar dirigirse a él y sacarle de sus pensamientos para que le siguiera contando.
-¿Y después qué?- le preguntó tímida.
Snape se paró y miró a Hermione con cara de no entenderla. Era gracioso verle con cara de desconcierto y duda, cosa poco común en él.
-¿Después qué de qué?- le preguntó apoyándose en el brazo del sofá que estaba al lado del de Hermione, en la parte más cercana a la chimenea.
-Después de… el cumpleaños de Florence- dijo evitando señalar el echo de que se hicieron novios para no incomodarle.
-Ahh…-dijo ahora volviendo a la conversación- digamos que el verano pasó a ser más divertido- dijo mirándola con una sonrisilla y mirada pícara.- Cuando volví a casa era casi mediados de agosto así que me dediqué a hacer los deberes, a leer, escribir a Evan, Lucius, Abby y Florence y a esperar los resultados de los TIMO's. Con mis padres no hablé más de lo estrictamente necesario aunque me dolía por mi madre, que siempre que intentaba aflojar la tensión que había entre mi padre y yo, él terminaba tomándola con ella- dijo con cierto pesar al recordarlo.
-Sexto comenzó sin ninguna novedad. Mi grupo de amigos… bueno, de compañeros de curso se disolvió un poco ya que ese año no todos cursábamos las mismas materias debido al resultado de los TIMO's. Con el único que coincidía en todas las clases era con Evan y en las que estábamos solos, sin el resto de chicos de nuestra casa, aprovechábamos para ponernos al día de todo. Además, también estaba el echo de muchos estaban saliendo con alguna chica, de Slytherin claro -dijo como si salir con una chica de otra casa fuera algo impensable para ellos- y casi solo nos veíamos en las reuniones y en algunas comidas.
-Una noche de luna llena, a mediados de septiembre, estaba hablando con Florence detrás de los invernaderos-dijo pero al instante paró al ver la cara de su alumna.
Hermione tenía una sonrisa burlesca en el rostro y es que era de conocimiento casi obligado para cualquier alumno de Hogwarts que detrás de los invernaderos y más aún por la noche, las parejas no iban a hablar precisamente. Le pareció graciosa además la forma en la que su profe había intentado evadir la verdadera situación de los hechos.
-Bueno-dijo Snape carraspeando un poco al saberse "descubierto"- el caso es que estábamos ahí- dijo omitiendo lo que hacían- cuando apareció Bertha Jorkins a fisgonear.
Un nuevo flash de recuerdos apareció en la mente de Hermione. Bertha Jorkins había sido asesinada hacía ya más de 2 años por Voldemort tras sacarle toda la información sobre el torneo de los 3 magos. No tenía ni idea de que hubiese sido compañera de los padres de Harry, Sirius, Snape…
-Jorkins era un año mayor que yo. Estaba en Hufflepuff y era inteligente- dijo como si fuera algo raro y excepcional entre los miembros de esa casa-, tenía una buena cabeza pero la derrochaba esparciendo por el colegio las vidas de los demás o simplemente inventando cosas para dar de qué hablar. Era la chismosa por excelencia de todo el colegio- dijo explicándole a Hermione cómo era Bertha para que entendiera lo siguiente.
-Lo primero que hizo Jorkins cuando nos vio fue…
**** FLASH BACK ****
-¡¡Os pillé!!- dijo una animada Bertha con una sonrisa de oreja a oreja al descubrir a una pareja de estudiantes besándose tras los invernaderos.
Inmediatamente el chico () y la chica (Florence) se separaron rápidamente al verse descubiertos y la miraron con notable odio. Florence estaba estática y Severus… él simplemente pensaba sobre la clase de personas que admitían en Hogwarts y cómo era posible que gente como ella llegara a séptimo curso. Por el contrario, Bertha estaba en su salsa, sin pensar que estorbaba y su presencia no era agradecida continuó hablando.
-Ya veréis cuando se entere el resto del colegio- dijo emocionada al imaginárselo- Hace tiempo que lo sospechaba y se lo conté a una amiga pero no me creía. ¡¡Ahora se tragará sus palabras!!-terminó diciendo contenta y haciendo gestos extravagantes con las manos enfatizando su estado.
Ahora la mirada de Snape se estaba ensombreciendo. ¿Qué tonterías estaba diciendo esa Hufflepuff? No habían estado siendo cuidadosos para no ser descubiertos por nada y no iba a llegar ahora esa cabeza hueca y echarlo todo a perder. Sólo sabían de su relación con Florence contadas personas, Evan (que muchas veces le cubría para que pudiese estar con ella), Abby y si no se equivocaba también Lily (que seguía siendo muy amiga de Florence).
-Desde luego va a ser la noticia del siglo- siguió hablando con los ojos llenos de emoción sin ser consciente de las miradas que estaba recibiendo, sobretodo, de parte Snape.- La ravenclaw más inteligente de su curso y el slytherin más huraño y rarito de todos. No me extraña que no me cr…
Pero antes de que pudiera continuar con sus divagaciones Severus sacó su varita de la túnica y antes de que Bertha pudiera reaccionar siquiera, le lanzó una maldición. Salió volando despedida a varios metros de distancia y Florence, tras mandarle una mirada poco amigable a su novio corrió a socorrerla. Severus, poco conforme, fue tras ella. Al llegar y ver que no le pasaba nada más allá de un chichón en la cabeza, Snape se agachó hasta quedar a la altura de Bertha.
-Como algo de lo que hayas visto ahora se vaya contando por los pasillos del colegio desearás no haber nacido- dijo en un tono amenazante que años más tarde temerían sus alumnos.
Bertha se levantó ofendida y corrió a refugiarse al colegio y poner al corriente de todo al director, claro.
**** FIN DEL FLASH BACK ****
-Cuando Jorkins se fue Florence se enfadó conmigo y me recriminó por haberle echado una maldición. Yo le intenté explicar que… lo hacía por nosotros, para que nadie se enterara que… bueno, que estábamos juntos. Creo que fue peor el remedio que la enfermedad- dijo valorando la situación transcurrida años atrás dejándose caer completamente en el sofá y sentándose como había estado hasta hacía un rato. Cerró los ojos unos instantes y se pasó la mano por el puente de la nariz en señal de cansancio y abatimiento como si estuviera sintiendo lo mismo que cuando Florence le dijo todo aquello.
-En cuanto le dije eso pensé que se iba a alegrar porque así no nos descubrirían y no tendríamos problemas con nadie pero, incomprensiblemente, fue peor. Se olvidó completamente de Jorkins para echarme en cara que no la quería lo suficiente como para que los demás se enteraran y se fue dejándome sin siquiera poder decirle nada- dijo todavía con asombrado y sin lograr comprender el por qué de la reacción de su antigua novia.
-Por favor, que tontería- dijo levantándose de nuevo y comenzando a andar de un lado a otro, elevando el tono de voz y hablando más para sí mismo que para Hermione, como si tuviera que justificarse- Era porque la quería que nadie podía saber de nuestra relación- dijo expresando directamente y por primera vez en toda la noche, sobre la relación que tuvo con Florence. Saltaba a la vista que estaba un poco alterado y quizá por eso estaba soltando tan de golpe y sin dudar siquiera todo lo que pensaba sobre ese suceso.
-Todo lo que envolvía las reuniones de los slytherins se estaba volviendo más oscuro, la gente era cada vez más meticulosa y reacia con respecto a los compañeros de las otras casas y yo no quería que le pasara nada a ella por estar conmigo. Nunca se había molestado porque nuestra amistad fuera un secreto y de repente me saltó con eso.- dijo frustrado como si se tratara de algo ocurrido hacía poco tiempo. - Por mucho que me esfuerce nunca lograré comprender a las mujeres- dijo en un ligero murmullo (que si escuchó Hermione y que por cierto, le causó mucha gracia) mientras se dejaba caer de nuevo en el sofá.
Hermione había estado escuchando esta última parte con algo de… intriga. No todos los días se entera uno de la vida sentimental del profesor más… frío e "inaccesible" de Hogwarts y más aún, de su propia boca. Además, le hacía gracia ver a su profesor en una actitud tan humana y tan… inusual en él. Mucha gente decía que con ese carácter que Snape se gastaba no podía sentir más que amargura y odio pero a las palabras de su profesor y a sus expresiones se limitaba para darse cuenta de que podía sentir muchas otras cosas, muy buenas (amor, protección…) y con mucha intensidad. ¿Qué tanto malo le había ocurrido para que todo eso quedara escondido bajo capas y capas de frialdad y mal humor?
-Bueno, el caso es que me dejó ahí solo y fui a dar una vuelta- dijo ya más calmado- Terminé cerca del bosque prohibido y cuando volvía hacia el colegio vi a la enfermera con Lupin dirigiéndose con bastante prisa a alguna parte de los terrenos. Yo siempre había estado intrigado por las continuas desapariciones de Lupin del castillo y presentía que si le seguía encontraría la causa de ellos. Además, me pareció bastante curioso que salieran por la noche y de esa manera así que les seguí pero hubo un momento en que les perdí de vista. Me maldije por no haber corrido más rápido y cuando ya me iba al castillo apareció Black. Me dijo que si quería encontrar a Lupin y saber lo que hacía cada vez que se esfumaba del colegio, sólo tenía que parar las ramas del sauce boxeador con un palo largo y avanzar a través del túnel que se abría hasta llegar al final.- dijo explicándole cómo acceder a ese túnel sin recordar, quizás, que Hermione ya lo conocía.
-Me pareció sospechoso que Black en cierta forma me "ayudara" pero me pudo la curiosidad de saber sobre las ausencias de Lupin así que, aunque con cierta desconfianza, le hice caso.-dijo con cierto aire de incredulidad por haberle creído en alguna ocasión a algo que le dijo Sirius Black.- Paré las ramas del sauce boxeador y entre por el hueco que ocultaba. Recorrí todo el camino y estaba saliendo por la trampilla cuando escuché ruidos parecidos a los de un animal. De repente, y sin que pudiera reaccionar, apareció un lobo directo hacia mí. Hubiera sido su cena si Potter no hubiera tirado de mí hacía atrás y cerrara de nuevo la trampilla.
-Ahí lo entendí todo; las constantes ausencias de Lupin, su aspecto débil, la luna completamente llena esa noche… sin duda era un hombre lobo. Potter y Black lo sabían y aún así me mandaron a hacerle una visita.-dijo sin poder ocultar el odio que sentía hacia ellos.- Sin ser muy consciente de mis movimientos Potter me sacó por el mismo pasadizo por el que había entrado y me recriminó por meterme donde no me llamaban. Eso fue como la gota que colmó el vaso esa noche. Yo le dije que había sido culpa suya y de Black por haberme dicho que fuera allí, él me dijo que no inventara cosas y al final, después de decirnos lo que pensábamos el uno del otro-dijo de forma que parecía que insultarse no tuviera nada fuera de lo común- terminamos peleándonos. En aquel momento descargué todo el odio que tenía acumulado hacia Potter y hubiéramos estado dándonos golpes hasta el día siguiente si no fuera porque apareció el profesor Dumbledore seguido de la profesora Mcgonagall, que ya era la jefa de la casa Gryffindor, y del profesor Carter, que era el jefe de mi casa.
Hermione abrió ligeramente la boca ante esto. ¿Cómo haría el director para enterarse absolutamente de todo lo que ocurre en el colegio? ¿Alguien sabría el "secreto" del director del colegio? Por lo pronto, Snape no.
-No se ni cuándo llegó ni mucho menos cómo se enteró pero de repente Potter y yo quedamos separados por una extraña fuerza invisible. Nunca, en mis años de estudiante, le había visto tan enfadado y decepcionado como en ese momento. Minerva se llevo a Potter a la enfermería, el jefe de mi casa se fue tras ellos y yo me fui directamente con el profesor Dumbledore a su despacho. Allí, con las lágrimas de Fawkes se me curaron las heridas de la cara y luego el director y yo tuvimos una charla larga y tendida sobre todo lo que había pasado esa noche: la maldición que le había echado a Jorkins, la pelea con Potter y sobretodo el hecho de que conocía la verdadera naturaleza de Lupin.- dijo perdido totalmente en sus recuerdos e ignorando casi la presencia de Hermione a su lado.- No era la primera vez que iba al despacho del director pero sí era la primera por algo diferente a una reunión con los prefectos. Por un momento llegué a pensar que me quitaría la placa de prefecto o que me expulsaría pero ni siquiera me regañó-dijo como si todavía le asombrara ese hecho-. Tras escuchar mi versión de los hechos e intentar hacerme ver que las cosas no se arreglaban a base de maldiciones o a golpes me dijo algo que cambió totalmente la concepción que yo tenía sobre él; me pidió que no dijera nada a nadie sobre la situación de Lupin. Quizá le parezca algo insignificante pero para mi… creo que en ese momento se encendió una pequeña luz en la oscuridad que estaba empezando a rodearme-le confesó mirándola directamente. Hermione asintió con un ligero movimiento de cabeza mirándole también.
-Dumbledore sabía perfectamente del odio que tenía hacia Lupin y sus amigos pero confió en mí, algo que no había hecho nunca nadie. Puso en mis manos la estancia de Lupin en el colegio y las consecuencias que traería el hecho de que saliera todo a la luz. Yo no sabía qué decirle. Me tentaba mucho la idea de llegar a mi sala común y al gran comedor al día siguiente y decirle a todo el colegio la "clase" de persona que era Lupin pero al final accedí a no decir nada.- dijo volviendo a levantarse y dirigiéndose hacia la ventana. Esto él no lo sabía pero esa noche Dumbledore supo que tras esa fachada de duro y arrogante slytherin que Snape ya se molestaba en aparentar ante todo el mundo se escondía un joven lleno de buenos sentimientos aunque estaba intrigado, eso sí, por las causas que llevarían a un chico de 16 años a actuar de esa manera.
Hermione siguió con la vista a su profesor, expectante a lo siguiente que le contaría.
-Después de esa noche Potter y sus amigos y yo nos mirábamos con más odio del acostumbrado pero establecimos una especie de tregua silenciosa por respeto al profesor Dumbledore aunque bueno, de vez en cuando les soltaba alguna indirecta sobre su licantropía -dijo con la vista clavada en las estrellas recordando cómo le gustaba provocarles con el secreto de Lupin sabiendo que no se atreverían siquiera a ponerle la mano (o la varita) encima por… temor a que realmente fuera a decir algo-. Lupin intentó pedirme perdón un par de veces pero ni me molesté en escucharle. Yo sabía de sobra que él no tenía culpa alguna de lo que pasó esa noche pero no podía evitar odiarle; -dijo terminando en un susurro- odiarle por haber elegido a Potter y a Black como amigos, odiarle por ser testigo de las bromas que me hacían y no hacer nada… Fue la excusa perfecta para tratarle tan mal como a Potter y Black y no tener remordimientos por ello.
-Con Florence... con ella solucioné todo a los pocos días- dijo cambiando el rumbo de la conversación con la mirada ahora perdida en los terrenos de su casa y sin poder evitar recordar la reconciliación tan… gratificante que siguió a esa pelea-. Ella sabía todo lo que me había pasado con Lily un par de años antes así que prácticamente me obligó a disculparme con ella. Yo había intentado varias veces acercarme a ella y aclarar todo pero al final siempre me arrepentía y es que nunca me parecía el momento adecuado para hacerlo. Una noche que me tocaba hacer la ronda como prefecto estaba esperando a Florence cuando apareció Lily. Según me dijo ella, Florence le había pedido que le cambiara el turno porque tenía una reunión con el jefe de su casa y le coincidía con la ronda. Yo sabía perfectamente que Florence no tenía ninguna reunión así que estaba claro que ella lo había planeado todo para que pudiera hablar con Lily y no poner excusas para no hacerlo. Yo no quería darle el gusto a Florence y que se saliera con la suya pero en realidad quería disculparme con Lily así que aproveché la oportunidad para aclararle todo. Le pedí perdón y después de aguantar algunas de las cosas que me echó en cara… me perdonó- dijo con una sincera sonrisa en el rostro.
-Todo parecía ir bien pero poco a poco las cosas se fueron complicando.-dijo cambiando radicalmente la expresión de su rostro y endureciendo un poco el tono.- Había empezado de nuevo una ola de ataques pero esta vez, los afectados no sólo eran muggles o magos hijos de muggles sino también magos de la más alta y distinguida sociedad. Esto generó una gran incertidumbre en todo el mundo mágico y en el colegio aun más. Primero, porque por el tipo de ataque y por la marca que ya acostumbraba a dejar sobre las casas de sus víctimas (la marca tenebrosa) el autor era el mismo; y segundo, porque nadie parecía estar a salvo o fuera del punto de mira del asesino. Ya no sólo atacaba a los muggles sino también a los magos mas destacados. Fue tras algunos de esos ataques cuando ya se empezó a hablar seriamente de la existencia de un mago oscuro.
-Después de Navidad, en una de las reuniones que teníamos los de slytherin, vinieron todos los antiguos alumnos que en su día asistían a las reuniones y nos juntaron a los alumnos de sexto y séptimo para hablarnos por primera vez y directamente del señor tenebroso.-dijo sin pronunciar su verdadero nombre, como en su día le llamaba cuando estaba a su "servicio".- Nos dijeron que había un mago muy poderoso, interesado en las artes oscuras y la limpieza de sangre y que buscaba gente con sus mismos ideales para unirse a él. Nos hablaron más que de la pureza de sangre de las posibilidades que tendríamos al unirnos a él; nos daría fuerza, poder… en fin, todo lo que quisiéramos y pudiéramos imaginar. Eran conscientes del tipo de personas con las que trataban, chicos de 16 y 17 años, ambiciosos por naturaleza y que no dudarían un instante en unirse a quien sea por su propio beneficio. Yo sabía que en fondo me estaba metiendo en la boca del lobo, bueno, de hecho ya estaba bastante metido, pero no quería perder lo único que me había descatalogado de "raro oficial de mi casa" y me había dado una vía de relación con el resto de compañeros. Muchos de mis compañeros no dudaron en establecer su disposición y deseo a unirse a ese mago, sobretodo los de séptimo, que al cumplir la mayoría de edad podrían unirse fielmente a él. Yo por mi parte, no me decanté por nada esa noche –le confesó- más bien me mantuve al margen observando cómo se desarrollaba todo y continué yendo a las reuniones como si apoyara a ese mago y sus ideales.
-Cuando terminó el curso el miedo que acosaba al mundo, tanto mágico como muggle, era más que palpable. Los ataques se habían duplicado en los últimos meses afectando, sobretodo, a familias de importantes magos. Algunos alumnos de Hogwarts perdieron a algún familiar ese año.
-Ese verano fue el que estrelló mi vida totalmente- dijo cerrando los ojos durante unos instantes apoyándose en la repisa de la ventana con los brazos cruzados por debajo del pecho- pasé los quince primeros días de vacaciones en casa de Florence. Cuando llegué a mi casa estaba muy contento, sin pensar que pocos días después se fuera a ir todo al traste. Había pasado unos días geniales; además Florence había conseguido aguantarme durante todo un año por lo que no podía pedir más- terminó diciendo con una pequeña sonrisa al recordar esos días con ella.
-Una noche estábamos mi madre y yo solos en casa; mi padre estaría trabajando, aunque tampoco lo sé seguro.-dijo mientras pensaba en las juergas que se corría su padre muchas noches con sus socios del trabajo. -El silencio que había en la casa era sólo roto por el ruido de las hojas al ser movidas por el aire –inconscientemente dirigió la mirada hacia los árboles más cercanos a la casa que al igual que pasara ese día, las hojas se movían gracilmente empujadas por la brisa típica de verano. -Ya de madrugada mi padre llegó a casa. Yo no le presté ni la más mínima atención así que me di la vuelta en la cama dispuesto a seguir durmiendo pero a los pocos minutos empecé a escuchar a mis padres discutir. Al principio no le di ninguna importancia ya que ellos discutían con bastante frecuencia, sobretodo cuando yo estaba en casa. Pero a los pocos minutos la conversación fue subiendo de tono hasta que empezaron a gritarse. Me levanté de la cama y me acerqué para ver que pasaba.- cerró los ojos mientras cogía aire lentamente.-
-Nada más asomarme hacia la zona de las escaleras (al principio de pasillo), donde estaban ellos, vi como mi padre zarandeaba a mi madre con mucha fuerza mientras le gritaba algo. Me acerqué corriendo a ellos para detenerle. Luego… todo ocurrió muy rápido…
**** FLASH BACK ****
-¡NO VUELVAS NUNCA A DEC…!- la voz del señor Snape quedó silenciada por el grito de su mujer mientras caía aparatosamente por las escaleras.
Severus estaba en estado de shock. NO podía ni quería creer lo que estaba ocurriendo. El grito ahogado de su madre al terminar de caer lo sacó de su letargo y empujando a su padre, que estaba a su lado, corrió escaleras abajo para intentar ayudar a su madre. Bajó las escaleras de dos en dos esperando que estuviera bien pero al llegar junto a ella y tirarse a su lado supo que todo estaba perdido. Su madre… su madre estaba muerta. Le cogió temblorosamente la mano, todavía caliente, mientras gruesas lágrimas comenzaban a caer por su rostro. Estuvo unos minutos al lado de su madre, acariciándola suavemente como si con un movimiento brusco se fuera a romper; e intentando asimilar todo lo que había ocurrido en apenas unos minutos. Cuando se tranquilizó un poco y consiguió controlar sus sollozos, se levantó con los puños apretados de la rabia (aún dando la espalda a su padre, que estaba al final de las escaleras) y con la mirada ensombrecida por el odio se dio la vuelta lentamente para encararle
-¡TÚ!- dijo señalándole amenazadoramente sin poder hacer nada por la ira que iba acumulándose- ¡LA HAS MATADO!- gritaba encolerizado mientras subía las escaleras sin poder evitar de nuevo que las lágrimas surcaran su cara -¡LA HAS MATADO! ¡LA HAS MATADO PEDAZO DE HIJO DE P..!- pero no terminó ya que nada más llegar al final de las escaleras la mano de su padre le cruzó la cara tirándole al suelo.
-¡CÁLLATE!- fue lo que le contestó su padre a modo de respuesta. Severus lo miraba desde el suelo con todo el odio que sentía hacia él mientras con una mano se frotaba la zona donde su padre le había dado.- ¡NO DIRÁS ABSOLUTAMENTE NADA!- dijo mientras lo cogía de la pechera y lo levantaba un poco del suelo y zarandeaba- ¡ESTO NO HA SIDO NADA MÁS QUE UN TRÁGICO ACCIDENTE! ¿ENTENDISTE? –dijo tan cerca de él que casi podía escuchar los latidos de su corazón. -TU MADRE SUBÍA POR LAS ESCALERAS Y TÚ VENÍAS CORRIENDO POR EL PASILLO CAMINO A LA COCINA Y AL IR A BAJAR LAS ESCALERAS NO LA HAS VISTO Y TE LA HAS LLEVADO POR DELANTE ¿ESTÁ CLARO? NO MÁS QUE UN TRÁGICO ACCIDENTE.
Severus era incapaz de creer lo que su padre estaba diciendo. Miraba a su padre entre horrorizado por lo que estaba diciendo y encolerizado por todo lo que estaba pasando. ¿Cómo podía ser tan ruin de intentar taparlo todo? Acababa de matar a su mujer y sólo se preocupaba de que él no dijera nada. Y por si eso fuera poco, intentaba meterle a él de por medio para librarse de toda responsabilidad. ¿Qué clase de persona podría hacer eso? Evidentemente, su padre sí.
-Eres despreciable- le dijo Severus con un tono susurrante (pero cargado de odio) aún agarrado fuertemente de la camiseta del pijama por su padre.
Se aguantaron la mirada por unos segundos. Era un duelo silencioso, como si quisieran intimidar o matar al otro utilizando como única arma los ojos. La mirada de Severus decía todo: "Jamás olvidarás esto padre, de eso me encargaré yo". Nunca los ojos negros de su padre le habían parecido tan diferentes a los suyos. Aun siendo del mismo color, la mirada de su padre no mostraba ni un atisbo de arrepentimiento o culpabilidad.
-Por tu bien, más te vale que no digas nada.- dijo el señor Snape cortante y soltó a su hijo secamente dejándolo contra el suelo. Se dio la vuelta y comenzó a bajar las escaleras hacia donde descansaba el cuerpo de su esposa para ir a chimenea y avisar por los polvos flu a los aurores de lo que "había pasado". Severus, por su parte, se había levantado y se disponía a ir junto a su madre para no dejarla sola hasta que se la llevaran pero lo pensó mejor y en el borde las escaleras, con el cuerpo de su madre como testigo de la condena a la que estaba yendo su hijo, le dijo a su padre:
-Esto no quedará así padre. Te lo juro- dijo con voz fuerte y firme. Tras eso se dio la vuelta rumbo a su habitación mientras secaba con rabia los restos de lágrimas que tenía desde los ojos hasta el final de la cara. Se puso un pantalón y una camisa. Sacó de un tirón su baúl de Hogwarts, metió como pudo lo que iba a necesitar ese año (túnicas, pergaminos que no había utilizado el año anterior, libros, tinta…), abrió la puerta del armario y sacó una reluciente escoba. Con la varita redujo su equipaje, lo guardó en el bolsillo y por la terraza de su habitación escapó de la que había sido su casa hasta ese momento con sólo un pensamiento en la cabeza: VENGANZA…
**** FIN DEL FLASH BACK ****
-Venganza…- susurró Severus sin poder contener una pequeña lágrima que bajaba por su mejilla. Bajó un poco la cabeza y con un disimulado movimiento de la cara y el hombro la secó junto con el rastro que había dejado desde el ojo hasta perderse por el cuello. La muerte de su madre era una de las cosas que con relativa frecuencia tendía echarse en cara; y quizá fuera porque nunca había hablado de eso con nadie (ni siquiera con Dumbledore), ni de las consecuencias que la palabra "venganza" tendrían posteriormente en su vida. Levantó la cabeza y sin mirar a su alumna continuó hablando en la misma postura que había cogido hacía un rato al lado de la ventana.
Hermione por su parte intentaba mantener la compostura pero ante las palabras de su profesor tampoco pudo evitar que un par de lágrimas silenciosas se le escaparan aunque eso sí, según las notó en sus mejillas se apresuró a eliminarlas ya que no quería que Snape la viera así. Conociendo a su profesor lo poco que lo conocía le daba para saber que no le hacía ninguna gracia que le tuvieran lástima. Si él le estaba contando todo eso era para desahogarse o para lo que fuera y si al mirarla la viera llorando podría llegar a enfadarse. Ahora más que en ningún otro momento de la noche estaba… impaciente por escuchar más; sentía como la… necesidad de conocerlo todo acerca de él para poder ayudarlo de alguna forma y aliviarle por todo lo que había pasado en su juventud. Incluso, en más de una ocasión durante esta última parte del relato de su profesor, había estado apunto de levantarse y abrazarle (al final no se había decidido a hacerlo por las posibles represalias que hubiera podido tener)
-Cuando salí de mi casa no sabía muy bien a dónde ir- dijo tras unos instantes en silencio mientras trataba de controlar sus emociones. Esa era una de las pocas veces donde realmente se hubiera largado a llorar durante un buen rato pero desde hacía muchos años él no podía permitirse ese "lujo" y ahora, delante de su alumna, no iba a ser el momento de retomar ese viejo hábito.
-Nunca había hecho algo movido por un impulso como ese y sin pararme a pensar las consecuencias pero no podía quedarme en la misma casa que mi padre sin tirarme encima suya y hacerle pagar personalmente por lo que había hecho. No sabía dónde iba a pasar el resto de vacaciones hasta el día 1 de septiembre así que estuve un par de horas pensando alguna solución mientras daba vueltas con la escoba. No podía ir ni a casa de Florence ni de Evan porque estaban de vacaciones fuera de la ciudad, y con mis hermanos tampoco porque ellos… pasarían días hasta que ellos se enteraran de lo ocurrido.-dijo con un deje de reproche al recordar como, en otra ocasión más, sus hermanos no habían estado presentes en los momentos críticos de su vida- Así que cuando estaba apunto de darme por vencido me acordé de Lucius y una de las frases que nos dijo en la reunión de todos los slytherins (estudiantes y antiguos estudiantes): "si le servís fielmente os ayudará a conseguir todo aquello que más deseéis…"- dijo mirando ahora a Hermione.
-Yo quería vengar la muerte de mi madre y causarle el mayor dolor a mi padre; por ello, me convertiría en aquello en lo que él más odiaba y le daría lo que se merecía. Así que volé a casa de Lucius para confirmarle mi deseo y disposición para unirme a ese mago, al parecer tan poderoso, en cuanto cumpliera la mayoría de edad.- dijo ahora retirando la mirada de su alumna para evitar ver un más que posible reproche en sus ojos. Reproche que por cierto, no llegó a producirse en ningún momento. Hermione estaba contrariada; nunca pensó en poder llegar a entender las razones que llevarían a una persona a unirse a los mortífagos que no fueran las de matar y hacer daño a personas que considerara inferiores a él. Y ahí estaba, no solo le entendía, sino que le comprendía totalmente. Antes se había preguntado por las causas que llevarían a Snape, a la que ella tomaba por una persona inteligente, a tirar su vida de esa manera. Y ahí tenía la respuesta, que en ningún momento llegó a pensar que fuera esa. Mirando ahora a su profesor, que estaba hundido en sus pensamientos con la vista hacia el cielo todavía oscuro al ser de noche, un remanso de alegría cruzó su cuerpo (sin saber muy bien a cuento de qué) al saber que no se unió por apoyar los ideales de Voldemort (perdón, del-que-no-debe-ser-nombrado).
-Cuando le comenté a Lucius lo que tenía en mente junto con una versión un "poco" reformada de las razones por las que me había ido de casa, dudó unos instantes pero al final me abrió las puertas de la suya para estar allí el resto del verano. Durante ese tiempo me enseñó todo lo referente al Señor Tenebroso y sus seguidores; cómo actuaba, las marcas que dejaba al actuar, las "ventajas" que tendríamos al servirle, lo que significaba la marca tenebrosa… El resto del verano no me comuniqué con nadie que no fuera Lucius; ni Florence, ni Evan, ni Abby, ni Lily, ni mi familia… Me dediqué única y exclusivamente a aprender todo lo posible sobre artes oscuras para estar lo mejor preparado a la hora de presentarme ante el Lord y entrar a formar partes de sus filas- siguió explicándole utilizando todavía, aún meses después de la desaparición de Voldemort, las mismas palabras por las cuales se dirigía a él cuando era mortífago.
-El entierro de mi madre fue unos días después de su muerte. Llegué un poco tarde porque no quería encontrar a nadie de mi familia por allí. Me quedé escondido detrás de un árbol mientras veía a mi padre, fingiendo un dolor que no sentía al ver bajar el féretro de mi madre, y a mis hermanos. El mayor estaba junto con su novia y el otro estaba solo. Ambos se veían bastante afectados y realmente comprendía lo que podían estar sintiendo en esos momentos. Nunca ninguno fuimos muy apegaos a nuestra madre pero… supongo que por muy mala relación o nula relación que haya, una madre siempre es una madre- dijo utilizando palabras que nunca creía que diría.- Yo… estaba deshecho –confesó al rememorar esos días tan crudos para él-; fue la única persona que me apoyó cuando entré en Hogwarts y no me dio la espalda al quedar en Slytherin.
-No recibí ninguna carta de mi padre en todo el verano. Mi hermano Andrew me escribió un par de veces para saber la razón por la que "no había ido" al entierro de nuestra madre y Sam también, pero no les contesté a ninguno. De alguna manera les culpaba de no haber estado allí para impidieran todo lo que pasó.
-Al llegar a Hogwarts no era ni por casualidad el mismo que cuando me fui y eso lo notó Florence nada más estar un rato conmigo. Me sometió a un interrogatorio digno del más alto cargo del cuerpo de aurores pero no quise decirle nada para no preocuparla –dijo con algo de sorna al recordar la sesión de preguntas a la que le sometió su novia nada más verle-. Los primeros meses del curso, hasta Navidad, fueron muy duros. Ese año eran los E.X.T.A.S.I.S. y los profesores exigían mucho más trabajo y dedicación que el año anterior. Además, prácticamente todas las noches nos reuníamos los chicos y chicas de 7º de slytherin que íbamos a entrar a formar parte de las filas del señor oscuro para entrenar y seguir aprendiendo nuevas maldiciones. Por esto, casi no tenía tiempo para estar con Florence y nuestra relación se enfrió un poco; nos veíamos sólo en las clases que compartíamos y en alguna de las rondas de prefectos y en esos ratos casi todo el tiempo lo dedicábamos a discutir- dijo ya sin ninguna pena al contarle esa parte tan personal de su vida a Hermione.- Además, de un tiempo a tras a Noviembre los ataques se habían multiplicado. Ya nadie sabía si estaba seguro o no y el caos y el miedo ya instaurados en el mundo mágico y muggle llegaron al colegio. La… "popularidad" de los de mi casa en esos días descendió bastante; los alumnos de las otras casas nos miraban a todos como asesinos en potencia al saberse ya que algunos de los padres de alumnos de Slytherin eran mortífagos.
-Mortífagos…- susurró al aire con una mueca de hastío en el rostro- Desde la última vez que Lucius nos habló del Señor Oscuro a los slytherins, éste se había dado a "conocer" con el nombre de… Lord Voldemort- dijo con algo de reticencia al nombrar al que siempre llamaba Señor Oscuro por su verdadero nombre.- También se conocía ya su manera de actuar, dejando la marca tenebrosa sobre las casas de sus víctimas tras haberlas matado con la maldición Avada Kedabra y el nombre de aquellos que le servían fielmente, los mortífagos junto con la marca que portaban en su brazo. Y cómo no, había logrado ya unos de sus propósitos, que todo el mundo temiera pronunciar su nombre- terminó de ponerla en situación y la miró esperando su confirmación para seguir hablando.
Hermione asintió con la cabeza y Snape cambió la vista hacia los terrenos de su casa para continuar hablando.
-Muchos padres y familiares de estudiantes de Hogwarts habían sido asesinados por el Lord o por mortífagos así que el ambiente en general que había en el colegio tampoco era muy bueno. En Navidad casi todo el colegio se fue de vacaciones a sus casas. Lily se fue y Florence, como estaba enfadada conmigo, también-dijo alzando los hombros con indiferencia.- De Slytherin también se fue casi todo el mundo. Entre los que se quedaron como yo estaban Abby y Evan aunque a Abby la vi sólo durante las comidas y el día de Navidad; la mayor parte del tiempo estaba con Evan hablando sobre nuestra cada vez más próxima unión a los mortífagos.
-Pocos días después de que terminaran las vacaciones de Navidad cumplí 18 años y esa misma noche nos presentaron a unos cuantos ante el señor oscuro para unirnos a él.
-"Vaya, es el regalo de cumpleaños que cualquiera desearía"- pensó irónicamente Hermione. Miró a su profesor, que parecía muy concentrado buscando musarañas por el cielo y empezó a analizar desde otro punto de vista lo último que había escuchado. "Así que el cumple de Snape es en Enero…"- pensó con interés al decir él que cumplió 18 poco después de que acabara la Navidad. Pero poco más pudo pensar ya que Snape continuó hablando mientras dejaba la posición que había ocupado la última hora al lado de la ventana y se sentó de nuevo en el sofá, casi al lado de Hermione.
-Ese día lo tengo grabado claramente en mi mente, como si hubiera ocurrido ayer mismo- confesó con la mirada perdida.- Éramos cinco; Evan, Avery y yo del colegio y otros dos chicos que venían de Drumstrang. Cuando llegamos al lugar donde nos indicó Lucius, los que ya eran mortífagos nos rodearon dejándonos en el centro del círculo. Al poco rato apareció el Lord. Nos habló de lo privilegiados que éramos al poder entrar a formar parte de sus filas, los "deberes" que tendríamos que cumplir y algunas otras sandeces- dijo con desprecio al recordarlo.- Después de eso nos mandó llamar uno a uno para ponernos la marca- dijo mirando ahora la marca que portaba su brazo desde ese día. Hermione la miró también de reojo pero no dijo nada.-Tardó poco tiempo en grabarla en el brazo pero fue muy doloroso y a mi, personalmente, se me hizo eterno. Cuando terminó la marca se veía clara; una calavera negra de la que salía una serpiente. Estaba roja, como si la hubiera grabado con metal incandescente.
Hermione estaba tentada de llevar su mano al brazo de Snape, que estaba su lado, y tocar la marca. ¿Qué tacto tendría? A simple vista parecía un simple tatuaje. Al final se contuvo y le preguntó lo siguiente.
-¿Duele?- le cortó refiriéndose a la marca.
-Ya no- contestó Snape con la voz apagada.- Aunque de vez en cuando sigue dando señales de que está ahí…
-Pero Voldemort murió, no debería sentir nada.- volvió a interrumpirle. Una sonrisa estuvo a punto de escaparse de los labios de Snape al escucharla. Esa "niña" nunca cambiaría…
-Ya lo sé-dijo con todo autosuficiente pero dándole la razón.- Supongo que el que no debe ser nombrado quiso asegurarse de que nunca olvidáramos el día que le juramos lealtad. Ya nos dijo que quien se uniera a Él lo hacía para siempre y tenía razón; aún muerto se ha asegurado que todo el mundo nos reconociera como seguidores suyo- dijo ahora bajando la mirada a la negra marca. Cómo deseaba poder deshacerse de ella y poder vivir como una persona normal, sin… "miedo" a que alguien la viera y le tachara de asesino. Ni después de morir Voldemort le iba a dejar vivir con la tranquilidad que hace tiempo anhelaba.
-Después de que nos puso la marca nos mandó una serie de… "misiones" para probar que le éramos fieles y haríamos todo lo que nos pidiera sin dudar. A mi…
Pero paro en seco de hablar al ver aparecer delante de él a su elfo.
-¿Qué ocurre Tarco?- preguntó al elfo de mal humor.
-No quería molestarle señor, Tarco lo siente mucho amo pero ha llegado una lechuza a nombre del amo y Tarco ha venido corriendo a entregársela. Tarco no quería molestarle sólo…
-Suficiente- le cortó Snape con tono severo antes de que el elfo siguiera hablando y después fuese a aporrearse contra alguna pared para castigarse.- ¿Dónde está la carta?- le preguntó para que se olvidara de la interrupción y se fuera cuanto antes; no tenía ganas de aguantar las tonterías de su elfo a las 5 de la mañana.
-Aquí la tiene amo- dijo tendiéndosela a Snape y éste, antes de que elfo comenzara de nuevo a hablar le dijo que se fuera, que podía volver a hacer lo que sea que estuviera haciendo. El elfo se despidió con exagerada reverencia hacia Snape y desapareció del salón con un ligero "plop".
Snape, olvidado momentáneamente de la presencia de su alumna, abrió la carta intrigado. No sabía de quién podía ser; con Dumbledore se comunicaba a través de Fawkes, que siempre le daba la carta personalmente, y no sabía de nadie que tuviera que escribirle. Al abrir la carta vio que era de Moody, ¿qué era tan importante como para que llegara a las tantas de la madrugada? Con el ceño ligeramente fruncido comenzó a leer la carta.
Hermione le miraba en silencio, sin hacer el más mínimo movimiento para no interrumpirle. También ella estaba intrigada por el emisor y el contenido de la carta. Esperaría a que su profesor terminara de leerla y poder preguntarle discretamente por ello (aunque posiblemente no le respondiera). Pero no pudo hacerlo ya que en cuanto Snape terminó de leerla no le dejó tiempo ni para reaccionar.
-Granger- dijo Snape sin mirarla, con tono suave pero autoritario y con expresión seria en el rostro-, será mejor que se vaya a dormir.
Hermione se quedó un poco parada ante esto y estuvo a punto de responderle con un "¡¡¡QUÉEEE!!" bien fuerte. Sin embargo se quedó sentada donde estaba esperando que su profesor le dijera que se quedara o simplemente que se olvidara de "echarla" de ahí pero Snape no es de los que se retractan, y más cuando tiene una importante razón para actuar así.
-¿No me ha oído?- le dijo ahora empezando a enfadarse y mirándola a la cara.
Hermione se levantó del sofá sin decir ni una palabra, sin saber el por qué de la actitud de su profesor. Snape volvió a volcar su atención a la carta que tenía entre las manos dándose por "victorioso" al conseguir que Granger se fuera; sin embargo, oía los pasos de Hermione cada vez más cerca de él (en vez de más alejados). Hermione había empezado a andar hacia las escaleras pero a medio camino se armó de valor y empezó a andar hacia Snape. Al llegar al lado de su profesor y sin decirle nada se inclinó para estar a su altura y le besó tiernamente en la mejilla. Al separase de él y ser consciente de lo que había hecho empezó a temblar ligeramente.
-Buenas noches- consiguió mascullar antes de darse la vuelta y dirigirse, ahora sí, a su habitación lo más rápido que sus piernas le permitían. "¿Cómo se me ha ocurrido hacer eso?"- pensaba desesperada camino hacia las escaleras. -"Me va a matar!", "¿En que demonios estaba pensando?"- se recriminaba mentalmente por el camino.
Snape, por su parte, estaba aún más sorprendido si cabe por la actuación de su alumna. Primero, porque no esperaba precisamente eso al escucharla venir hacia él; más bien esperaba una recriminación o algo por el estilo por haberla mandado a dormir de repente y sin darle ninguna explicación. Y segundo, porque hacía años que nadie le besaba así. Desde Florence ninguna mujer se le había acercado de forma tan inocente y espontánea pero cargada de sentimiento. Ahora mismo podría pasar como un adolescente que ha recibido el primer beso de la chica que le gusta; estaba impactado, con la boca ligeramente abierta y con la mano izquierda sobre la mejilla donde Hermione le había dado el beso. Recomponiéndose rápidamente se volteó hacia su alumna, que estaba subiendo por las escaleras, y la llamó.
-¡Granger!- le dijo alto, quizá demasiado brusco, para que le oyera. Hermione se detuvo y empezó a temblar de forma más notoria preparándose mentalmente para lo que se le venía encima. Había intentado pasar desapercibida mientras se iba derechita a su habitación y justo cuando casi lo conseguía la voz de su profesor la detenía a mitad de la escalera. Levanto la mirada de forma temerosa hacia él esperando encontrárselo enfadado pero se sorprendió al verle tan desconcertado o más de lo que estaba ella por su actuación.
-Ehhh…-empezó Snape sin saber muy bien qué decir ahora que la tenía delante; todavía estaba desconcertado, en "estado de shock" por lo ocurrido. Tras unos segundos, eternos por cierto, en los que ambos se miraban a los ojos sin decir nada, Snape se sobrepuso a la situación inesperada e incómoda que se había generado.-Gracias- le dijo únicamente refiriéndose a lo ocurrido esa noche (que le hubiera despertado, ofrecido su ayuda, escuchado…). Hermione esperaba que le gritara o algo por el estilo así que sorprendida pero contenta por su suerte le contestó un tímido "de nada" antes de comenzar a subir de nuevo las escaleras camino a su cuarto para encerrarse bajo llave lo que quedaba de verano y no tener volver a cruzarse con él.
-¡Granger!- volvió a llamarla Snape, auque sin razón aparente alguna, al ver que se iba. Hermione ya no sabía donde meterse.
-"Si es que no podía ser tan fácil, ahora seguro que me la cargo"- pensaba desolada. Había estado a punto de salir victoriosa del lío en el que se había metido. Se paró en el peldaño en que estaba pero sin mirar a su profesor.
Snape, al ver que se detenía le dijo:
-Buenas noches- Tenía pensado preguntarle a qué diablos venía lo del beso que le había dado pero al verla tan abochornada decidió dejarlo pasar. Además, en el fondo no era nada grave; es más, una pequeña sensación de paz comenzó a recorrerle el cuerpo. No pudo evitar que una pequeña pero sincera sonrisa marcara su rostro; y es que en ese momento, aún sin haberle contado todo a Hermione, sentía una sensación que hacía mucho que no disfrutaba, la de sentirse perdonado, comprendido…
Hermione, al escucharle, levanto la mirada y al ver la expresión sincera de su profesor le correspondió con otra tímida sonrisa. Sin demorar mucho tiempo, no fuera que Snape tomara conciencia de que no la había… regañado por lo de su atrevimiento, marchó por fin para su habitación. Eso sí, con la cabeza llena de preguntas: ¿cómo he podido hacer esto? ¿Qué le mandó hacer Voldemort a Snape? ¿Qué pasó con Florence? ¿Y con el resto de la familia de Snape? No esperaba nunca poder conocer las respuestas a esas incógnitas; o quizás sí. Acompañada de los primeros y tímidos rayos de sol que daban la bienvenida a un nuevo día, se tumbó en la cama a dormir un rato. Ya recapacitaría cuando se levantara sobre todo lo que había ocurrido esa noche. Y es que, aunque ninguno era capaz de notarlo, algo había empezado a forjarse entre ellos; algo que con el tiempo, terminará por unirles más estrechamente todavía.
FIN DEL CAPÍTULO
¡¡Hola!! Siento mucho el retraso de verdad. Por fin he acabado los exámenes y he podido terminarlo.
¿Qué os ha parecido? Desde luego el capitulo es bastante largo (el más largo de todos los que he escrito). ¿Qué os pareció la conversación? La he "cortado" así porque si conocemos todos los detalles ahora de los personajes no habría mucha emoción para capítulos siguientes.
¿Os gustó el beso? Ya sé que no es nada del otro mundo pero no venia a cuento que se besaran en plan serio cuando aun podría decirse que se odian un poco.
Espero vuestros reviews sobre este capítulo. Tengo bastante interés en que me digáis qué os ha gustado, qué os ha parecido que sobraba… lo que sea, pero de verdad que me gustaría saber vuestra opinión de esta parte del fict ya que en capítulos posteriores va a tener muchas repercusiones.
Bueno, son casi las 2 de la madrugada así que mañana os escribo algo más y contesto a los reviews.
¡Chao!
Éste capítulo ha sido revisado y modificado para quitar las faltas de ortografía y el idioma "Messenger" que tenía (30/01/2010). Creo que los lectores de este tipo de historias merecemos poder leer con la menor cantidad de errores ortográficos y gramaticales posibles.
"En algún momento hay que decidirse, los muros no mantienen a los demás fuera, si no a ti dentro. La vida es un caos, somos así. Puedes pasarte la vida levantando muros, o puedes vivirla saltándolos. Aunque hay algunos muros demasiado peligrosos para cruzarlos. Lo único que se, es que si finalmente te aventuras a cruzar las vistas al otro lado son fantásticas." Capítulo 1x02 Anatomía de Grey
