CAPÍTULO 9

La estúpida de Kodachi está en el jardín ¿No se había largado a otro país? ¡RAYOS! ¿Por qué no se encontró a alguien más a quién acosar? De verdad había creído en el milagro de que nos habíamos por fin de esta loca… Pero era demasiado bueno para ser verdad.

-¿Y ahora qué quieres, Kodachi?- su nombre me sale como siseo desdeñoso- Ranma no está-

Su risa desquiciada no se hace esperar-¡Vengo a ver a mi amado Ranma! Seguramente me ha extrañado en demasía, solo quiero que deje de sufrir por mi ausencia…- para lograr mayor dramatismo coloca una mano en su frente, mientras que en la mía aparece una gran vena pulsante- Debe de estar devastado… vivir tanto tiempo sin la hermosa, talentosa e inolvidable Rosa Negra…-aprieto mis puños- Pero es obvio que me extrañe, muy comprensible al ver con quien es que está viviendo… mira que tener que soportar a semejante plebeya-un tic aparece en mi ceja- ¡PERO NO TE PREOCUPES MÁS, MI QUERIDO RANMA, QUE TU AMOR VINO PARA RESCATARTE Y LLEVARTE CONMIGO, PARA DIRIJIRNOS SIN NINGÚN OBSTÁCULO HACIA LA FELICIDAD, AL PARAÍSO QUE JUNTOS CREAREMOS PARA SIEMPRE!- algunas lagrimitas escurren por su rostro después de semejante discurso dicho a toda voz-Te lo advierto, pobre plebeya, que Ranma es mío, y lo liberaré de tus asquerosas garras-

Tratando con todas mis fuerzas ser una persona civilizada, hago un pequeño ejercicio de meditación para canalizar mis emociones y poder expulsarlas con un profundo suspiro-Creí que ya nos habíamos librado de ti… en fin… vete de una vez Kodachi, no quiero que destruyas mi casa con tus estupideces- doy media vuelta para adentrarme a mi hogar mientras Kodachi me grita palabras que no trato siquiera de comprender, entonces mis sentidos detectan el peligro, percibiendo dos objetos que se acercan rápidamente, mi instinto actúa, haciéndome dar un salto y una patada para alegar el proyectil, pero con la intención de regresarlo hacia mi atacante, dándole de lleno en la cara. Kodachi cae desmaya. Al voltear para observarla, me doy que el otro "objeto" es nada más y nada menos que mi flamante prometido, que me ve con clara sorpresa, incredulidad y asombro. Dicha mirada hace que me enfade un poco, pero también me agrada saber que no necesité de él para poder librarme de la loca.

Tomo a la menor de los Kuno de una muñeca y la arrastro hasta afuera del portón del Dojo, la tiro sin delicadeza alguna y cierro tranquilamente la puerta. Al sentir la insistente mirada atónita de Ranma, no sé cómo reaccionar.

-Ya deja de verme así-frunzo ligeramente el ceño.

-¿Cómo… cómo lo hiciste?- lo mejor es ignorar su actitud, resulta indignante que se comporte de esa manera.

-Te dije que sé cuidarme sola-

-Pero… pero… tú…- su escepticismo logra hacerme explotar.

-¿Yo qué?-le interrumpo agresivamente- ¿Qué vas a decir? ¿Que soy una inútil? ¿Que no soy hábil? ¿Que soy torpe?- me trago mis lágrimas- ¿Sabes qué? Tal vez soy todo eso y mucho más, pero tengo una gran voluntad que me hace superarme día con día…- y entonces, me doy cuenta que necesito de una vez por todas dejar mis miedos y mi deshacerme de aquello que no me deja avanzar- y yo no soy una cobarde- Trato de convencerme. Tomo aire para darme valor, para no arrepentirme, para poder caminar hacia él sin derrumbarme, para poder decirle sin que me tiemble la voz:- Ranma, yo… yo te amo- cierro un momento los ojos, tengo que tranquilizarme, y sobretodo, tengo que evitar ilusionarme, evitar pensar que ante mi confesión él va a decirme que siente lo mismo por mí.

Al abrir los ojos, puedo notar su expresión, expresión que, de no ser por la situación, haría que me riera a carcajadas: parece como si estuviera inconsciente aun estando de pie, con los ojos más abiertos de lo normal, con el rostro en una extraña mezcla de sonrojo y palidez.

Entonces abre la boca- Eh… ¡JA! Sabía que no podías con el encanto Saotome… todas están locas por mí- y yo solo pienso que lo mejor hubiera sido que no hablara.

No sé cómo sentir, por un lado, ya sabía yo que él es un idiota engreído, inmaduro e infantil, por lo tanto no debería de ser una total sorpresa su estúpida respuesta; pero por otro lado, no puedo evitar sentir un vacío en mi estómago, un vacío en donde se suponía que estaba el suelo que me sostenía, un vacío en mi mente y en mi corazón. Trato con todas mis fuerzas no llorar, no caer de rodillas desesperada. Sacando fuerza de flaqueza, hablo lo más tranquila que puedo.

-Sí… bueno… no esperaba algo más…- lo veo a los ojos, que de pronto se ven confundidos.

-Ak… Aka... ne…-

-Tranquilo- lo digo tanto para él, como para mí-, no voy a exigirte que me digas que sientes lo mismo, yo jamás presionaría por una respuesta, sea cual sea.- de verdad necesito que entienda eso- Solamente quería que lo supieras, quería quitarme este peso de encima…- trato de sonreír- Bueno, disculpa si te incomodé- tengo que huir de ahí, no puedo sostenerle más la mirada. Doy media vuelta y me alejo.

Bueno, lo dije por fin, ya no es más un secreto, un secreto a voces, porque todos sabían desde hace mucho que yo estoy que me muero por él… semejante esfuerzo debería tener una recompensa…

Y entonces se me ocurre algo descabellado: si Ranma no pudo corresponderme, si nuestra "relación" no va a avanzar, si, espero que no, nuestro compromiso se acaba pronto, yo quiero tener un recuerdo más de todo lo que vivimos juntos, de todo lo que hizo y hace sentir.

Antes de que me acobarde, regreso rápidamente. Sin dejar de verlo a los ojos me aproximo un poco vacilante a su rostro, me paro de puntitas para estar más a su altura y poder sentir ese beso tan deseado por años, tan anhelado por mi corazón.

Ese simple roce logra que mariposas revoloteen alocadas en mi estómago. Antes de que cometa una imprudencia, decido alejarme de tan glorioso contacto, sintiéndome rechazada por su inmovilidad y falta de respuesta. Me voy corriendo sin voltear atrás, subo a los techos y dejo resbalar unas pocas lágrimas.

Mi mente es un caos. Muchos sucesos importantes en tan pocos minutos han pasado, y lamentablemente salieron tal cuál los había imaginado. Repito y repito las escenas vividas, tratando de reparar en algún detalle que me diera esperanza, algo que haya pasado por alto. Mientras mis pies se mueven, me llevan sin tener un rumbo fijo.

Cuando salgo de mis pensamientos, me doy cuenta de que he andados por los tejados al menos tres horas, ya ha pasado la hora de la comida. Ahora que soy consciente de mí misma, puedo notar que me estoy medio muriendo de hambre, ya que el okonomiyaki que me llevé del U-chan's no llegué a comerlo, no tenía apetito, y luego estuve meditando, hasta que me vi interrumpida por la estúpida desquiciada de Kodachi Kuno… estúpida…

Como milagro de Dios, a lo lejos puedo ver un restaurante, que aunque no es mi favorito, tiene como empleado a mi estricto sensei y confiable amigo. Bajo de los tejados y a paso lento me adentro al establecimiento.

-¡Bienv..! ¿Qué hacer aquí Chica Violenta? ¿Airen venir también?- Shampoo me aparta para salir y buscar a Ranma, yo simplemente la ignoro.

-Me gustaría un plato de ramen sencillo, por favor- le digo a la vieja momia que tiene por abuela la idiota de Shampoo.

-Claro, en un momento está- se va a la cocina. Suspiro. Voy hacia una de las mesas más apartadas y solitarias del lugar, me siento y coloco mi cabeza en la mesa, totalmente abatida.

-¡Hola Akane, qué milagro!- me saluda Mousse entusiasmado-¿Estás bien?- ahora se nota preocupado.

-Eh… sí, claro… solo… tengo… ham… hambre…- mi voz se quiebra. Cierro los ojos e inhalo profundamente, no pienso llorar en un lugar público, donde cualquier chismoso puede ver mi sufrimiento y vulnerabilidad. Escucho que la silla de al lado es recorrida. La mano de mi sensei se posa en mi cabeza, que todavía está apoyada en la mesa.

-Tranquila, Akane, ¿qué pasa?- un sollozo sale de lo más profundo de mi ser- Está bien, está bien, no te preguntaré más- y sin preguntar me jala para darme un cálido abrazo, que logra hacer que mis lágrimas salgan rápida pero silenciosamente. Se percibe el sentimiento de empatía que Mousse tiene en este momento conmigo. Y cuando lo analizo, no puedo creer que él haya soportado tantos años de desprecio y rechazo de parte de la persona de la cual está enamorado.

-No sé cómo lo soportas, Mousse- mi tono de voz es muy bajo- que te hable y te trate así-

-Bueno, el amor no entiende de razones- su manos acarician suavemente mi cabello- ¿quieres contarme qué pasa?-

-Eh… no estoy segura de querer hablar de eso-

-Está bien, cuando estés lista, aquí estaré para escucharte-

-¡MOUSSE! ¡Ya estar los pedidos!- grita desde la barra una molesta chinita.

-¡Ya voy!- con calma me suelta- En cuanto pueda, vendré a hacerte compañía, y cuando termine mi turno, te voy a invitar un helado- me regala una sincera sonrisa antes de irse.


-Si no consumir nada, irse ya- Shampoo me habla muy agresiva. Como estoy esperando a que Mousse termine de trabajar y hace ya un rato terminé de comer, solo estoy ocupando la mesa, aunque no hay muchos clientes.

-Bueno, entonces tráeme un refresco de manzana, por favor- le digo con cierta burla. Ella frunce el entrecejo- Si eres tan amable de apurarte, tengo sed- pongo mi expresión más cínica. Mi "mesera" se limita a patear el suelo, darse la vuelta y soltar maldiciones por lo bajo. Ese pequeño desquite logra una pequeña sonrisa en mí. No es que me guste humillar a la gente, pero ella empezó.

Estoy terminando mi bebida, cuando llega mi sensei.

-Bueno, Akane, ya estoy libre- y con una expresión pícara dice- ahora soy todo tuyo- empieza a reírse alegremente y yo, después de la impresión, me contagio de su risa.- Bueno, ahora que estas de mejor humor, ¡VAMOS POR ESOS HELADOS!- dejo el dinero de la cuenta y nos vamos de ahí siendo vigilados atentamente por unos recelosos y extrañados ojos morados.

-Y… bueno… eso fue lo que pasó- termino de relatar lo acontecido ese día. Estamos sentados en el jardín de un parque, con nuestros barquillos de chocolate en mano.

-Oh…-Mousse parece meditar lo que le he dicho- Bueno… tal vez… emm… no sé… ¿había alguien más en tu casa?-

-No, solo estábamos los dos-

-No sé qué pase por la mente de Saotome… pero yo creo que sí te quiere…- hubo un momento de duda al hablar.

Suspiro- No sé… yo tampoco tengo idea de lo que pasa por su mente…- me levanto- ¿No tienes ganas de entrenar un rato? Me gustaría descargar un poco de la frustración que siento…-

-Sabes que no es bueno luchar cuando estamos dominados por sentimientos fuertes…- me dice sabiamente.

-Lo sé, pero no quiero pelear, tal vez podamos practicar alguna técnica…- al ver su expresión, cambio de argumento- o simplemente meditar…-

-Con la poca concentración que tienes ahorita, no creo que sea buena idea practicar algo nuevo, no pondrías atención y alguien puede salir lastimado… y ¿de verdad crees poder meditar?- me mira con una ceja alzada.

-Eh… tal vez… está bien, está bien… ya no me mires así… ¿qué propones?-

-Llevarte a tu casa, por si no te has dado cuenta, ya es muy tarde- abro los ojos sorprendida, miro el reloj de la placita y veo que ya son las diez y media de la noche. Una risa nerviosa sale de mi garganta.

-No sé si sea bueno ir a dormir a casa…-

-Oh, vamos Akane, tú no eres cobarde-

-No es por cobardía… es… por…- trato de hallar una excusa.

-¡Ja! ¿Me vas a decir que no estás huyendo de él?- una media sonrisa se forma en su rostro.

-¡Claro que no! Es solo que va a ser muy incómodo…-me cruzo de brazos y ladeo mi rostro.

-Creo que lo mejor es que lo enfrentes-

-Yo… no sé si pueda verlo otra vez a la cara…-

-La única forma de descubrirlo es yendo a tu casa- toma mi mano y empieza arrastrarme rumbo al Dojo. Trato de zafarme de su agarre pero es imposible.

-¡Espera! Por favor, Mousse- me ignora- Anda Mousse, no es tan tarde, podemos hablar otro rato… emm… yo te invito un helado a ti…- ningún chantaje sirve contra él.

Me suelta hasta que estamos a unos cuantos pasos de la puerta del Dojo.

-Bueno, señorita cobarde, hemos llegado- dice con burla.

-Tonto… no tenías que traerme así… puedo caminar por mí misma…- frunzo el ceño- creo que puedo ver los surcos que dejaron mis pies al ser arrastrada todo el camino- hago un puchero.

-Es tu culpa, no querías avanzar… no me quedó de otra. Bueno, habiendo cumplido mi campaña de traerte a casa hoy, yo me voy-

-Muchas gracias por todo tu apoyo, Mousse… y por el helado, estaba delicioso- le doy un pequeño abrazo.

-¿Qué creen que están haciendo?- una voz molesta habla a mis espaldas. Me tenso completamente, estrechando aún más a mi sensei. ¿Cómo no me di cuenta de que Ranma estaba cerca? Que torpeza…- Sería bueno que ya lo soltaras, él ya se va a su casa-dice tajante.

-Es verdad, Akane, ya me voy… es tarde-

-Eh… ¿no quieres pasar y tomar un té?- le suplico con la mirada, no quiero estar a solas con mi prometido.

-No, gracias. Ya tengo que irme- me sonríe con burla. Me da un pequeño apretón de manos, infundiéndome ánimos- Buenas noches, Akane. Hasta luego, Saotome- le dirige una mirada acusadora antes de irse, dejándome sin aliados.

-Eh… Ho… Hola Ranma…- entro a casa con él pisándome los talones. Solo recibo un gruñido como respuesta.

-¿Dónde andabas? Ya es muy tarde para que andes en la calle…- se nota molesto, pero trata de parecer indiferente... obviamente no lo logra.

-Estaba con… con Mousse…-digo en un hilo de voz, temerosa de su cercanía.

-Ya lo noté… ¿Estuviste con él toda la tarde?- deja de lado las apariencias para verme fijamente con los ojos entrecerrados.

-Este…- y como bajado del cielo, empezó a sonar el teléfono… era mi oportunidad de alejarme de la perturbadora presencia de Ranma- ¡YO VOY!- corrí a tomar la llamada, pero antes de llegar mi prometido tomó mi mano, haciendo que me detuviera. Lo voltee a ver nerviosa, su tacto hacía que mi temperatura subiera rápidamente.

-Quiero hablar contigo-me dijo serio. El teléfono sigue sonando.

-Ten… tengo qqqque contestar- el nerviosismo me está matando. Me suelta forzadamente, pero no se aleja. Se mantiene a unos pocos centímetros de mí.

-Eh…- me aclaro la garganta- ¿Bueno?-

-¡Akane! ¿Por qué tardaste tanto en contestar? ¿Acaso interrumpí algo?- La voz de Nabiki logra distraerme un poco. Tengo unas cuantas cosas que discutir con ella.

-No, pero eso no importa, ¿cómo pudieron hacernos esto?- no estoy enojada, pero necesito ganar tiempo para que Ranma se canse y se vaya a la sala… o por lo menos que se aleje un poco.

-Ay… hermanita… no me digas que de verdad te molesta estar a solas con mi cuñadito… no te lo creeré aunque me lo jures- los colores me suben por el rostro.- ¿Ha pasado algo interesante, digno de mención?- pregunta con malicia.

-Pe…ro… de qqqqqu…qué hablas… eh…- me pone más nerviosa el hecho de que Ranma tal vez puede escuchar lo que dice mi hermana.

-¿Por qué tan nerviosa, hermanita?- se escucha su risa, que solo logra aumentar mi sonrojo. Al otro lado de la línea puedo escuchar una voz que regaña a Nabiki- De acuerdo, de acuerdo… la dejaré en paz, Kasumi, no te preocupes…- ¿He dicho alguna vez lo mucho que amo a mi hermana mayor?- Bueno, solo queríamos saber cómo están-

-Bien, estamos bien, ¿y ustedes?-

-Muuuuy bien, disfrutando de las vacaciones. Bueno, ya voy a colgar-

-¡NO! Digo… espera un momento…-

-No puedo pequeña, estamos por irnos a dormir. Mañana tenemos planes para temprano. Solo llamábamos para saber que están bien y para que ustedes no se preocuparan por nosotros- se escuchan voces- Ah… dice Tía Nodoka que le des un besito de buenas noches a su hijo de su parte. Buenas noches- cuelga antes de que pueda decir algo.

Pongo el teléfono en su lugar. De reojo puedo ver que Ranma también está sonrojado, seguramente escuchó toda la conversación.

-Eh… tu mamá te manda saludos- le digo sin verlo a la cara.

-Gracias-

-Bueno, iré a dormir; ya es tarde y tengo mucho sueño- me voy a toda velocidad a la recámara que compartimos. Al recordar ese detalle, un calor extraño me invade, pero trato de ignorarlo.

Me cambio rápidamente y me acomodo en mi lado de la cama, lo más pegada a la orilla para evitar cualquier contacto existente entre él y yo.

Después de un rato, escucho que entra al cuarto. Me llama suavemente para ver si estoy despierta. Como no obtiene respuesta, escucho que se quita la ropa para luego acomodarse a mi lado.

Trato de ignorar los estremecimientos que recorren mi cuerpo al imaginar que está a unos escasos centímetros, con muy poca ropa.

El cansancio por el largo día que tuve me pasa factura, por lo tanto de un momento a otro me quedo dormida.


Lentamente abro los ojos. Por la luz que entra por la ventana puedo deducir que es media mañana, tal vez las nueve… no es normal que me despierte a esta hora… Entonces una sensación de déjà vu: unos brazos muy conocidos están envolviendo mi cuerpo, unas piernas se enredan con las mías; un fuerte pecho está pegado a mi espalda, una respiración me acaricia la nuca y oído… y una cadera está adherida a mi trasero…

Trago saliva… Es una posición demasiado comprometedora… demasiado tentadora… demasiado placentera…

Trato de despejar mi mente de tan pecaminosos pensamientos. Con mucho cuidado me doy vuelta para poder ver el rostro tranquilo y pacífico de mi amor.

Su atractiva cara está tan cerca de la mía… su respiración choca contra mi boca… Subo una mano para quitar de su frente unos cabellos. Inevitablemente recorro suavemente sus rasgos, hasta delinear sus labios.

De improviso, él abre los ojos. Tiene una mirada muy intensa, es como si me estuviera idiotizando… digo… hipnotizando… Al intentar desviar mi mirada de sus ojos, ésta se posa en sus labios…

Me siento inmediatamente en la cama- Eh… perdón… no quería despertarte- mis intentos por salir de la cama se ven interrumpidos cuando toma mi mano, jalándome y haciendo que quedemos muy juntos.

-Espera, por favor-su voz ronca hace que me tiemble todo- Akane, tengo que decirte algo- su mirada es muy intensa, decidida.

Un estremecimiento recorre mi espalda.


N/A: Bueno, lo prometido es deuda. Espero que les guste el capítulo, me tardé un poco en subirlo, pero ya está. Si creen que voy muy lento díganmelo, a ver que puedo hacer.

Muchas gracias por los reviews que me han dejado, son muy importantes para mí.

Cualquier comentario, duda, etc, etc. ya saben, estoy para servirles.

Hasta luego