!Hello! :D, aqui estoy con un nuevo cap de mi fic, sin ganas de spoiler pero veran un pequeño cameo en ella(por supuesto que no voy a indicar de que tipo o a que personaje) que tal vez solo los mas fans de type-moon puedan reconocer(me incluyo de hecho), si lo logran ya podrian ir haciendose una idea de a donde van los tiros con este fic, bueno..., sin mas me despido, cuidense y disfruten mi nuevo cap :D.
CAPITULO 10 Una Pequeña Prueba(Parte I)
El tercer dia de la guerra del santo grial, en plena noche...
-¡Para donde va master!,¿va a salir tan tarde?.
-Si
-¡Es mucho mas peligroso!—Lily estaba un poco preocupada.
-No te preocupes veras como vuelvo pronto, no romperé nuestro pacto- Leo se llevo el dedo índice a la boca como sellando una promesa.
-Me estoy refiriendo a usted.
-Si, si a eso me estoy refiriendo.—el sarcasmo estaba bien claro.
Lily se cruzó de hombros.
-Entonces lo acompañaré, estaré en estado etéreo.
-No es necesario Lily, estaré bien.
-¡Usted siempre con la confianza extrema master!,!¿Acaso no ha olvidado que el resto de masters podrían tener un plan elaborado?!, podrían matarlo primero a usted por lo descuidado que es, además ….
Leo la miro seriamente. Lily se calló pero no se aminaló y lo miró firmemente.
Leo agachó la cabeza, la terquedad de su servant era legendaria. Simplemente no podía decirle un no.
-De acuerdo Lily, puedes venir… ¡Mierda cuidado atrás!.—Leo señaló con un dedo a la ventana.
Lily se volvió y desvaino su espada.
-No hay nada allí pero….
No dijo más, solo sintió un pequeño ¡crack!, luego cayo desmayada a los pies de su master.
-Duerme, Lily, lo necesitarás—lentamente la llevó a su cama, si bien la forma de hacerla dormir fue brusca, ella no parecía en lo absoluto afectada.
Leo la miró, su rostro realmente era de una niña, durmiendo pacíficamente, ¿Qué podría soñar un servant?, tal vez le preguntara eso mañana, aunque realmente sería interesante saberlo, generalmente su método casi siempre dejaba el cuerpo inerte hasta el día siguiente.
Cuando la colocó en su cama, aunque no era del todo cierto ya que dormia en el suelo, busco una frazada con que taparla, no tardó mucho en hallarla, ya que en la ex vivienda de Shirou, había cantidad de ellas, eligió el más femenino(rosado por supuesto, curiosamente decorado con leoncitos de felpa, ¡rayos 60 años y todo estaba en buenas condiciones!,¿Cómo podría suceder algo asi?), cuando la iba a cubrir, empezó a observarla lentamente.
Su rostro era realmente casi perfecto, su tranquilidad anormal, con una respiración lenta parecía iluminada en una paz profunda. Leo tuvo una punzada en el pecho, se sentía extraño. Empezo a bajar la mirada.
A pesar de que ya no llevaba su armadura, sino un gran camisón que le llegaba a los muslos y una pequeña falda de dormir ambos blancos, se resaltaba claramente su esbelto cuerpo, piernas atléticas y bien formadas, totalmente alguien fuera de este mundo. Alguien realmente deseable. Leo se mordió los labios..., tal vez.. por esta vez solamente el podría...
Leo sacudió la cabeza, pensamientos horribles jamás debían pasar por su mente. No podía ser así.
"No, yo no soy asi, solamente me sorprendi al verla por primera vez… de esa forma, debes en cuando me ocurren estas cosas…"
Se levantó tranquilamente y luego de taparla se limitó a darle un beso en la frente y cerró la puerta sin mirar atrás.
La calle estaba casi desierta, caminar por la media noche era realmente sentirse de otra esencia, como otro mundo paralelo, donde uno se vuelve un espectro y vaga por los lares intentando perderse entre la ciudad, se veían poquísimas personas, que ora eran vagabundos que aún buscaban con que alimentarse, borrachos que caminaban sin rumbo fijo, etc.
Llegando al puente que conecta con la gran ciudad, vió claramente como un pequeño destello en un lugar apartado de allí, al parecer había una pelea. Si eran servants, lo mejor era estar alejado, así que en lugar de cruzar el puente se limitó a esperar a que terminase la lucha. El tenía un destino fijo, esperaba que no le quitasen mucho tiempo.
Los destellos no duraron mucho, realmente nada inusual, no parecía una lucha de grandes proporciones, así que a Leo no le despertó el más mínimo interés, cruzo el puente sin problemas y siguió su rumbo, caminaba con las manos en los bolsillos, y sosteniendo de esta manera un periódico enrollado, al parecer era el que cogió Lily en la mañana.
"Direccion Kayatsuki 190, derecha 2 cuadras arriba."—pensaba—"mmmm espero que no este metiendo la pata".
La luna nueva aumentaba en luminosidad, tanto así que casi con total seguridad se afirmaría que las luces artificiales que gobernaban toda la ciudad, eran innecesarias. Ya estaba cerca de un parque, no había ni un alma por allí, ¡no!, se equivocaba, solo una joven con ojos extrañamente rojos (el lo suponía asi ya que no estaba muy cerca para verla), cabello rubio, vestida con una chompa blanca de manga larga, y una falda color ¿fuxia o purpura?, larga también. Al parecer estaba triste y estaba caminando alrededor del parque, de vez en cuando paseando sus dedos por una de las bancas, su expresión no cambio en ningún instante.
"Se me hace familiar…, tal vez este esperando a su novio"—pensó, rápidamente volvió a su primer pensamiento—"Dirección Kayatsuki…".
Fue cuando sintió una punzada en el cuello, había algo realmente importante en esa chica. !Lo había!. Sentia como si estuviera algo en ella, se volvió rápidamente.
Aun se le veía, un poco mas lejos esta vez, caminando lentamente alrededor del parque. Leo decidió seguirla, pero no dio tres pasos antes de sentir otra punzada, esta era muy diferente a la anterior, algo menos dolorosa.
"Para otra ocasión Leo, deja seguir el curso de los hechos". Es como si su conciencia cobrara vida en un instante y le dijera aquellas palabras, casi siempre le pasa eso, unas lagunas extrañas, que a veces lo confundía con los mensajes que le indicaban, siempre las seguía al pie de la letra y nunca tuvo problemas.
"Para otra ocasión Leo, para otra, ella aún no es tu objetivo". Leo cerró los ojos y sonrió, cuando los abrió ella había desaparecido, "Ok, hagamos lo que yo quiero". Se volvió y tomo su curso inicial.
Desde el parque solo habían 3 cuadras mas para llegar a su destino, al virar súbitamente se hallo con una larga fila de edificios todos con las luces apagadas, salvo uno que parecía que tenia velas en su interior. "Capaz ese debe ser"—Leo parecía confiado.
Se aproximo allí, en el preciso momento que una persona abria la puerta, al parecer deseaba salir rápidamente del lugar pues la cerró con todas sus fuerzas. Luego empezó a correr.
No paso mucho para que 3 sujetos mas salieran de la puerta, vestidos de negro y con machetes, Leo estaba casi seguro que lo alcanzarían a la vuelta de la esquina. Empezó a dudar un poco si realmente estaba hallando un trabajo "digno".
Otra persona salio de la puerta y lo vió, haciendo un ademán le ordenó aproximarse. Leo lo miro con desconfianza y se acerco lentamente. El sujeto le hizo la siguiente pregunta.
-¿Vienes por el aviso?.
-Si, lo leí en el periódico.
-Ok vale, pasa para evaluarte—abrió entonces la puerta de para en par.
Leo entró silenciosamente mientras su guía cogia una lámpara antigua, como las usadas en las películas de terror y que servían para alumbrarse tímidamente. El lugar realmente era muy antiguo, tanto asi que realmente no entendia para que había venido. No hallaba en ningún momento el motivo del aviso, al menos por ahora.
-Es muy fácil hallar gente para este tipo de puestos, asi que espero que demuestres algo nuevo.—el guía respondió de manera lúgubre y un poco burlona.
-No se preocupe, realmente deseo el trabajo.
-Todos dicen eso, al final no tienen ni agallas para pasar un simple examen—sacudió un poco el farol pues parecía que la pequeña llama se salía de control.— Realmente es un trabajo de verdaderos hombres.
-Pues ya vera usted—Leo respondió calmadamente.
-Yo no te evaluare niñato, el que lo hara será nuestro lider.
-¿Su lider?
-Exactamente, a pesar de estar ocupado, siempre tiene tiempo para estos juegos.
-Ya veo.- Leo respondió. "¿juegos?,¿nada mas eran juegos?, si es asi mejor para mi",
Leo se detuvo de repente, habían muchos cuadros allí, raros y hasta cierto punto perturbadores. Fotos surrealistas que parecían presentar mensajes subliminales, retratos casi humanos y ambientes lovecraftnianos decoraban al ambiente de por si tenebroso.
-Ten cuidado amigo, esta casa esta hecha para despistar a los mas osados. – se volvió y le mostro un rostro lleno de picardía.
-Parece una casa de fantasmas.—al parecer Leo hablaba de lo mas natural posible.
-Si y no—el guía se aproximo al final del pasillo, ¡no había ninguna salida!, enfocando en el suelo ubico un pequeño agujero de donde se vislumbraba a duras penas una llave. La recogio y se dio media vuelta.—venga volvamos.
-¿Volvemos?, ¡ah! Hace poco vi una bifurcación—Leo carraspeó.
-Trifurcación querrás decir, debemos ir por la derecha.
-Ok
De pronto se oyo lentamente un lloriqueo un poco claro.
Leo se volvió, pero no veía a nadie.
-¿Una casa embrujada no?—el guía se volvió, a pesar de ser un humano como Leo tenia algo que realmente podía hacer inquietar a cualquiera, bajo esa lámpara era realmente un fantasma en vida.
-Si supongo.—no parecía confundido, mas bien cavilaba respecto a si hizo bien a dejar a Lily sola en la casa. (Rayos que esa forma de noquearla le iba a hacer que pague realmente caro su gamberrada).
-¿Sabes?— habían llegado a una gran puerta, estaba realmente en un lamentable estado de conservación, y no tenia una perilla. – Una casa embrujada es perfecta para ocultar algo realmente valioso.—Metiendo la llave en la cerradura, abrió lentamente la puerta.
Dentro había un ascensor, en perfecto estado.
Leo alzo las cejas lo suficiente para causar la atención de su guía. "¿Sorprendido eh, y eso que esto también se activa por boton?"—le dijo con una sonrisa.
-Buena jugada.—Leo lo miro fijamente—realmente muy ingenioso.
Subieron al ascensor, este empezó a bajar. Ahora ya no se notaba para nada un sitio "embrujado" o por lo menos muy antiguo, poco a poco se oían voces de personas conversando de lo más tranquilas, y por último una gran cantidad de ellas, aun no veía nada pero casi se notaba que el lugar no era muy profundo.
Tras pocos segundos el ascensor se detuvo en seco, se hizo esperar un poco para que abriese, al hacerlo un ambiente totalmente diferente le esperaba afuera. El lugar increíblemente iluminado mostraba un gran salón de recibimiento, unas 20 personas hablaban allí, vestidos de multiples formas pero en su mayoría de terno negro y muy elegantes, aunque no parecían intelectuales en absoluto, el aire a aquel lugar disparaba bastante formalismo. Cuando el guía ingreso, rápidamente hubo un silencio y las miradas se posaron en el… y luego en Leo.
No lo miraban ansiosamente, ni con molestia, simplemente lo observaban como "alguien mas", sin mucha relevancia, tal vez ya sabían los motivos de su presencia eh intentaban no espantarlo con su comportamiento, lo cierto es que su silencio no duro mucho y vuelta volvieron a sus conversaciones habituales.
-Por aquí amigo—el guía le señalo con el dedo a un pasillo que yacia en la parte izquierda, algo oscura.
Leo obedecio y le siguió muy de cerca. "Este lugar no creo que haya sido hecha por la alcaldía de Fuyuki, seguramente es uno de esos sitios de contrabando y venta ilegal de armamento…"
-No se preocupe por eso—el guía lo miraba de reojo, parecía que entendia sus pensamientos—respecto a este lugar, como ve es bastante amigable, no tendrá problemas en hacerse con buenos colegas - hizo un ademán de señalar a cada persona que se cruzaban por el pasillo- son respetuosas.
-Si lo sé—pero aún Leo sentía un cierto recelo con aquel lugar, al menos suponía que iba a aconstumbrarse mas adelante.
Subitamente se detuvo por un momento para contemplar el abarrotado y gran anfiteatro que yacia frente a el, grandes focos colgaban del estrado como si fuera para un concierto de algún cantante muy famoso, las sillas todas rojas y bien acolchonadas, las cortinas también rojas, remangadas en ese momento y al parecer eran de la mejor calidad, y todo el piso de madera reluciente, excelente para una conferencia. "Esplendido", la única palabra exacta que logró arrancarle a Leo aunque en sus pensamientos.
Todo el anfiteatro estaba repleto, esperando la llegada del jefe máximo de la organización, el caudillo que si bien no tenía un gran tiempo con ellos, se supo ganar a pulso y sudor su confianza, el respeto era tan grande que estaba representado allí mismo, con la cantidad de personas que participaban.
En el estrado yacían dos hombres corpulentos, firmes como estatuas y de negro (mismo FBI), esperaban órdenes. La charla alrededor del escenario de la reunión era amena y curiosamente armónica, sin ruidos extremos o extraños. No tuvieron que esperar mucho para que la cabeza principal haga su aparición.
La joven se presentó haciendo una reverencia, los hombres de negro se hicieron a un lado, dejándole libre el podio donde daría su discurso, era la chica de cabello negro y mirada llena de superioridad, aunque generalmente cambiaba rápidamente de actitud al hablar con sus colegas, en este caso su mirada permaneció constante.
-Señores—hablaba con respeto y un acento de firmeza – agradezco mucho su pronta asistencia a esta humilde reunión de esta su servidora, les aseguro que era necesario que estén la mayoría, pues la noticia que voy a darles será de suma importancia..
Uno de la audiencia se paró de pronto y habló.
-Usted es nuestra jefa, incluso yendo mas alla, nos sirve de guía, ¡al igual que su padre, deje por favor de considerarse humilde, usted esta por encima de todo!.
Varios aplausos y exclamaciones de júbilo se oian. La chica permanecia callada, respetando la emoción del publico por unos instantes, luego alzo la mano y el silencio fue total.
-Agradezco mucho su apoyo, realmente mi padre me dejo a cargo de la organización tras poco tiempo, yo realmente no me porto como debo ser, lo intento pero siempre hay una niña dentro de mi—sonrió un poco mientras se tocaba el pecho y bajaba la cabeza. El publico lo miraba atento.
Levanto la cabeza rápidamente y volvió a su aplomo habitual.
-Esta noticia es de suma relevancia, ah ocurrido un hecho fortuito dentro con uno de nuestros camaradas, Daxes esta muerto.
Un barullo de exclamaciones de sorpresa no se hizo esperar, la reacción fue unánime y de suma indignación. Otro de ellos volvió a tomar la palabra.
-¡Carusso, ahora es cuando debe encontrar a esos malditos y demostrar porque somos el clan gansgter mas fuerte!.
-¡Es verdad Sion!—el grito fue general,ya empezaban a oírse los primeros ruidos de disconformidad.
-¡Dejadme terminar!—golpeó las manos fuertemente en el podio—el enemigo ya ha sido hallado.
-¿!Entonces que esperamos!?—uno levantó el puño.
-El alcalde ha movido su ficha—Sion respondió muy queda.
Otra exclamación de sorpresa. Esta vez el aire se sentía cargado de impotencia.
-El… alcalde… - las murmuraciones no paraban.
-Si—Sion bajo la voz—es verdad, Sam Carlton un socio de nuestro clan acaba de informarme.
Todavia habían murmuraciones, al parecer el caso era bastante grave.
-Es por eso—Sion volvió a hablar - que es esta reunión, hay que prepararnos para la época de hambruna que se viene, estoy hablando de los movimientos que harán el con su ejercito, al parecer ya tiene el poder suficiente para atacarnos.
-¡Eso no es verdad!—varios gritaron-¡Nosotros somos los mas fuertes!.
Sion se cruzo de brazos, agachó un poco la cabeza y sonrió siniestramente.
-Por ese motivo amigos mios, que como guía empezare con los preparativos para recibirlos como se deben y ustedes me ayudarán.
Grandes exclamaciones de gozo y jubilo estallaron por todo el anfiteatro. Pero entre tanto barullo se llegaron a oir dos voces de desconocidos.
-¿Daxes muerto?—uno de ellos hablaba nerviosamente—ese tipo era uno de los mas fuertes aquí, ¿Cómo rayos se supone que murió?, el podía enfrentarse a 100 hombres sin problema.
-Es verdad…- respondio el otro—pero date cuenta que no se puede jugar limpio con el alcalde, esa basura ya hace tiempo que nos tenia en la mira, siempre cree que nuestro clan esta detrás de todas las mafias y cosas fuera de la ley.
-Eso a el no le importa en realidad, … no lo se… pienso que se tiene algo entre manos con Sion.
-Podria ser, podría ser—el primero se llevó la mano al menton en señal de reflexión—pero aun asi el hecho es que ha ocurrido algo muy grave, y si el decide atacarnos es probable que no salgamos ilesos de esta.
-Solo nos queda confiar en Sion, ¿recuerdas que ella dijo que tenia un "as" bajo la manga?.
-Si, es verdad—el primero se mostraba asombrado—no nos dijo que era, pero se refirió a algo como "nunca lo creerían" o como si fuera algo ultrasecreto.
-¿Lo ves?, bien entonces solo queda esperar…
-Si, esperar…
El anfiteatro entro en un silencio absoluto, cuando Sion inició la gran explicación que tenia acerca de su plan.
Leo siguió mirando el anfiteatro por un rato más, hasta que se hizo la presentación oficial del líder, entonces siguió al guía, tras el una gran lluvia de aplausos y arengas se podía oir con claridad.
-¿Siempre hay reuniones asi amigo?—Leo intento parecer jovial.
-Mmmmm, casi nunca, este lugar tiene pocas personas en realidad, ¡venga niñato!, pasa de una vez por aca, en esta habitación tendras tu pequeño examen. ¡Ah no te preocupes!, si ves una cola, tu espera nomas, ya nos veremos luego.
Dicho esto abrió una pequeña puerta, al entrar, se encontró ante una habitación bien iluminada, y en medio un pequeño ring de box. Frente a él una cola de unas 9 personas entre hombres y mujeres , al parecer esperaban entrar al ring.
Con el ya eran 10, inmediatamente se puso en la fila, un hombre se acerco y subio al ring.
-Estimados, creo que ya estamos completos ¿no es asi?, bueno pues. Es momento de empezar este pequeño examen.
Haciendo un chasquido de dedos llamo a su adjunto que estaba parado cerca de el con una caja blanca, se aproximó.
-Como ustedes saben—empezó a hablar calmadamente—están aquí debido al puesto de guardaespaldas, y estoy seguro que saben muy bien a que van estas cosas. Bueno, el deber de proteger a alguien aquí es mucho, parece muy sencillo ¿verdad?, pues realmente no lo es.
Metiendo su mano a la caja empezó a moverla rápidamente y siguió hablando.
-La vida de un guardaespaldas es un dilema. "Yo te protegeré, pero ¿Quién me protegerá a mi?", es una frase tabu aquí, lamentablemente para ustedes su única compensacion será el dinero a cambio de que su vida penda de un hilo. Aun asi tiene su lado bueno.
Dejo de mover la caja y sonrió con algo de arrogancia.
-Puedes matar sin que haya delito ¿eh?,tienes una licencia para ello.
Leo y los demás se miraron. "Pues yo no lo veo como un beneficio"—se dijo.
-Pero para ello, y para que tengan el rango oficial de guardaespaldas, esta claro que la prueba será la de proteger a alguien ¿no?, bien es por eso que lo explicare de una manera rápida y sencilla.
Veinte ojos se mantuvieron sin pestañear.
-Es bastante sencillo, de esta caja que ven, sacaran un papel, el número que índique será la persona a la que protegerán.
-¿Protegeremos, a quienes?—uno hablo un tanto sorprendido.
-A unas personas que tenemos como, ejem..—tosió un poco—voluntarios.
- ¿Voluntarios?, eso significa que los defenderemos de algo ¿no?—otro alzó la voz.
-Exactamente.
-¿ Y de que lo vamos a proteger?—Leo tomo la palabra.
-Solamente deberán resistir por 30 minutos, si su compañero muere, ustedes pierden, lógicamente también ustedes mismos pueden morir…
-¡Hey eso no estaba en el acuerdo!—uno exclamó.
-¡Ja ja jaj! – el encargado dio una gran carcajada—mira nene, al parecer tu seras el primero en largarse… pero en trozos.
Tosió un poco y luego los observo con algo de malicia por las expresiones pálidas que algunos pusieron.
-Arriba encontraran toda clase de armas, desde simples cuchillos hasta una ametralladora, sean sabios al elegir, uno nunca sabe jeje., ustedes serán ubicados en una explanada con multiples contenedores, un espacio no mas grande que un hangar de aviones, pero lo suficiente para ustedes.
Levanto la caja y grito.
-¡Que pase el primero!.
Con pesadumbre y miedo, cada uno empezó a sacar un número, ya se iban lamentando algunos por haber acudido a la solicitud del anuncio, mientras sacaban sus tarjetas, se veian entrar por la habitación posterior a las personas que debían proteger, cada una con un numero en el pecho, los habían de todo tipo, en su mayoría hombres, algunos mas fuertes que otros al parecer.
El sorteo siguió hasta llegar a Leo, metiendo su mano en la caja saco como numero el 7 y rápidamente miró a su alrededor. El 7 lo tenia un chico, pálido, con un rostro ovalado, y al parecer blanco y pelirrojo, se le veía a leguas que era bastante débil ."Protegerlo, va a ser difícil" – Leo se rascó la cabeza.
Lentamente las 10 personas fueron llevadas en un automóvil hasta el lugar de la prueba, no era muy lejos de allí y estaba ubicado en un pequeño puerto.
Por otro lado en la base secreta del clan gánster...
-Sion, tenemos listo todo para la prueba, solo falta su aprobación— el ayudante hizo una reverencia cuando Sion entro a la habitación.
-¿Tienen las cámaras listas?
-Si
-¿Las armas y demás enseres..?
-Ubicadas minuciosamente entre los contenedores, no se preocupe.
- ¿Y mi bufanda roja?
-¿Acaso piensa salir, jefa?
-Uno nunca sabe… - sonrió levemente—a veces me encanta jugar…, bien al parecer no has dejado nada en el tintero ¿no, Grimler?.
-Usted sabe que tengo mis prioridades, soy aplicado, soy exacto.
-Si si si, ya lo se, siempre tan serio—levanto su ceja lentamente—no eres tan divertido como Carlton.
-¿La personalidad de el le atrae no?.
-¿Cómo juguete?—Sion alzó la mirada al techo y rió un poco—si claro, por supuesto, pero no como algo mas.
-Eso parece.
-Bien, basta de charlas amigo, por lo que veo ya todos han tomado sus posiciones.
4 personas mas entraron a la habitación.
-Jefa, los participantes ya están con sus compañeros y están en luz verde para empezar.
-Bien… -Sion se llevo los por debajo de la nariz y los cruzo para apoyarse en ellos—llamen a Kaketsu, nuestro asistente…
-A la orden mi jefa—rápidamente cogio un teléfono que estaba cerca.
-¡Saquen al maldito de Kaketsu de su habitación!- la orden paso por el teléfono.
-Ok, enterado -la respuesta por el teléfono fue casi al instante.
Mientras tanto en una de los pisos de la mansión, una llave se giraba lentamente para dar paso a una pequeña habitación, toda desarreglada y en un estado de conservacion deplorable, en medio de todo, un hombre, cabello largo y azul, no era realmente musculoso pero le llevaba mas de cabeza y media al que acababa de abrir la puerta, tenía el rostro algo desencajado y tenia un pierceng cerca al ojo izquierdo, ademas de una profunda cortada en el derecho, vestía un gran saco negro que le cubria hasta los pies, pantalones de vestir negros tambien pero con multiples rasgaduras, una camisa negra, igual de rasgada, pero con 2 simbolos de esqueleto estampados en ella, en ese momento estaba tan inmóvil que parecia que estubiese muerto de pie.
-Kaketsu, Sion me envia... Ya sabes para que.
Lentamente el cuerpo que tenia al frente se movió, abrio sus ojos y se dirigió hacia una esquina de la habitación, de la cual saco 2 grandes hachas que se parecian a las de un leñador, precarias y mal cuidadas.
La cara de kaketsu se torno anormal...
-¿Empezamos el show?.
