Brush The Murderer

Chapter 8

The Painter

La muerte es como una obra de arte, admirada por muchos y entendida por muy pocos

Rachel le dio los últimos retoques a su maquillaje y sonrió orgullosa cuando vio su rostro listo para ser mostrado al mundo. La vanidad siempre había sido su defecto de naturaleza. Pero como no sentir vanidad cuando se tiene una apariencia tan encantadora. Y que acompañado con su inteligencia. La hacia una joya exótica en una tienda de antigüedades.

Toc, toc…

Al escuchar los toques en su puerta, la morena tomo un bocado de aire, se puso de pie y aliso la falda de su vestido. Se miro una última vez en el espejo asegurándose de que todo estaba como debía estar. Tomo bolso de mano que reposaba sobre su cama. Con tranquilidad se dirigió a la puerta.

- Guau – exclamo Sam mirando a la psicóloga de arriba abajo – te ves muy hermosa – la halago con una pequeña sonrisa

- Gracias – la morena agradeció con una pequeña sonrisa el halago de su amigo

Rachel llevaba puesto un precioso vestido de diseño formal, color turquesa que resaltaba su formidable imagen. La parte superior de diseño era una blusa escotada en forma de "V", un lazo en la parte de la cintura dividía la prenda de vestir y por último la falda corta tenia forma de campana, lo cual resaltaba sus hermosas piernas y sensualidad.

- ¿Lista?

- Lista…

- Perfecto, entonces vámonos

Sam le ofreció su brazo derecho a la morena, la cual sonrió levemente ante el caballeroso gesto del rubio. Y de esa forma con sus brazos entrelazados procedieron abandonar el hotel. Ambos estaban seguros de que sería una noche agradable.

- Que caballero – Rachel exclamo con un tono divertido

- Siempre lo he sido – Sam anuncio antes de guiñarle su ojo derecho

Quinn intentaba concentrarse en los informes que tenía entre sus manos. Pero no lograba hacerlo y eso la exasperaba. Había decidido no ir a su apartamento, ya que no quería estar desocupada. No quería pensar en Rachel y el hecho de que tenía una cita. Como era eso posible y porque eso le molestaba tanto.

- Santana – Quinn llamo la atención de la inspectora forense que encontraba revisando unas muestras en su microscopio

- ¿Sí?

- Tú aceptarías una cita con una persona, después de haber tenido sexo con otra la noche anterior – la rubia pregunto con suavidad

- Santana levanto la mirada hacia ella – tal vez – le respondió con sinceridad y retomo nuevamente su trabajo

- ¿En serio? No te parecería un poco desajustado

- ¿Porque sería desajustado?

- ¿Cómo que porque? Has tenido sexo la noche anterior con una persona a la cual le has dicho que te interesa en verdad, y ahora resulta ser que aceptas salir con otra, así nada más – Quinn le recrimino un poco enojada

- La persona con la que tuve sexo esta también interesada en mí – la latina interrogo con rapidez

- Ah, no, bueno, si – la detective vacilo con bastante nerviosismo

- ¿Sí o no?

- Si le interesas, pero no quiere aceptarlo por ciertos factores que influyen en su vida – la rubia explico despacio

- Pues entonces no hay nada de malo, en que yo salga con otra persona, digo, no pretenderás que me quede sentada esperando a que esa persona decida si aceptar sus sentimientos o no – la latina le hizo saber despacio – es un poco egoísta que alguien pida eso

- Pero aceptas la cita porque quieres provocar celos o porque simplemente decidiste olvidar lo sucedido – Quinn interrogo con bastante preocupación

- Lo segundo – Santana respondió sin pensarlo

- ¿Cómo es eso posible? Tan fácil puedes olvidar

- Si

- Ese comportamiento no es normal – la rubia se quedo pensativa – ¿o si lo es?

- Porque mejor no le preguntas a la Dra. Berry. Ella es la experta en este tipo de temas – la forense le propuso sin darle importancia al asunto

- Lo haría, pero de seguro en este momento debe estar muy ocupada en su cita – Quinn informo con un tono receloso

- Aja, te atrape. Todo esto es por la sexy psicóloga – Santana informo con una pequeña sonrisa

- Por supuesto que no – la rubia negó enseguida lo dicho por la forense

- Por supuesto que sí – la latina se mantuvo firme en su conclusión – vaya Fabray, veo que resultaste ser la vaquera mas rápida del viejo oeste, la psicóloga solo lleva aquí tres días y tu ya la metiste en tu cama

- De hecho fue en su propia cama – Quinn confeso en un susurro

- Huy, esta conversación se pone interesante

- San, déjalo

- Oye, no te enfades, yo estoy de tu lado, de hecho me parece bien que te interés en alguien como la Dra. Berry, se nota que es una buena persona

- No estoy interesada en Rachel – Quinn reafirmo con mucha seguridad

- Claro, y yo no soy sexy – Santana le dijo con bastante sarcasmo

Quinn suspiro con frustración al notar que nada ganaría con seguir negándole los hechos a Santana, la mujer era muy lista y con solo unir los puntos, era suficiente para que sacara sus propias conclusiones. Así que opto por hacer lo más cobarde que podía. Regreso su mirada a los informe que estaban entre sus manos y procedió a revisarlo. O por lo menos fingir que los revisaba.

- ¿Dónde será la exposición? – Sam pregunto mientras el taxi que los trasportaba recorría las calles de la ciudad

- En el Museo Metropolitano de Arte – Rachel le informo con una pequeña sonrisa

- Vaya, eso sí que es lujoso – el rubio exclamo bastante sorprendido

- Los más reconocidos pintores del país expondrás sus obras más recientes – la psicóloga le informo con una pequeña sonrisa – recuerdas cuando estudiábamos pintura en la preparatoria – le pregunto con suavidad a su amigo

- Como olvidarlo, era tan divertida esa clase – Sam exclamo con rapidez – aunque más divertido era sacar de quicio al profesor

- Oh sí, creo que nos odiaba profundamente – la morena aseguro despacio – bueno a ti, te odiaba más que a mí

- Era un exagerado

- Sam hiciste un retrato suyo y lo presentaste en la exposición de verano

- Ese fue mi mejor trabajo

Rachel sonrió ante el comentario de su amigo. Era grato poder recordar sus viejos tiempos de preparatoria. En los cuales solo eran dos adolescentes soberbios que pensaban que ninguna de las travesuras que hacían les traería una consecuencia abrupta. Solo un castigo de dos horas y un pequeño regaño por parte de sus padres.

- QUINN

- Lo siento San decías algo – pregunto la rubia saliendo de su trance

- ¿Qué pasa contigo? Pareces distraída

- Lo siento, supongo que es el cansancio – aseguro mientras apoyaba su espalda en su silla

- Bueno llevas más de 12 horas en la estación, eso no es saludable – la forense le informo con preocupación mientras le tendía una carpeta roja

- Hay mucho trabajo por hacer, no puedo darme el lujo de perder el tiempo – la detective exclamo con suavidad – ¿Qué es esto? – pregunto tomando la carpeta roja que la forense le ofrecía

- Son los resultados bioquímicos que se le realizaron al cuerpo de la víctima – le informo con rapidez – los resultados bioquímicos de las cuatro víctimas anteriores no arrojaron resultados concluyentes pero estos si

- Espera me estás diciendo que tenemos una pista – Quinn pregunto con rapidez

- Se podría decir que si

- ¿Cual es?

- Encontré en el rostro de la víctima una sustancia que está compuesta por hierro y óxido férrico – la forense vio la mirada inquisitiva que le daba la Quinn – esa sustancia es laca – la inspectora anuncio con suavidad

- ¿Laca? Me estás diciendo que nuestro asesino está muy bien peinado

- No es la laca de cabello, es más bien un líquido que utilizan los pintores para el proceso de curado de sus obras –– le explico despacio a la detective

- ¿Un pintor? El asesino es un pintor

Quinn no podía creerlo. Un pintor era la persona que estaba detrás de aquellas horribles muertes. Le parecía un poco absurdo de creer, ya que siempre tuvo la firme creencia que un pintor es artista que pinta por amor al arte, por gusto, no por dinero ni ambición. Pero ahora resultaba ser que había uno, que hacia un poco más que retratar bellos paisajes. Ese asesinaba prostitutas de los bajos fondos de manera cruel. La pregunta que rondaba la cabeza de la detective Fabray era ¿Quién podía ser ese pintor?

- Veo que te ha gustado – Rachel escucho una voz masculina a sus espaldas, lo que hizo que rápidamente se girara

Rachel se quedo embobada cuando se encontró de frente con un hombre alto, de cuerpo atlético, cabellos rizados, rasgos faciales bien definidos y hermosos ojos claros. También tenía una sonrisa que brillaba igual que lo hacia un diamante recién pulido. La morena traslado su mirada hacia las manos de aquel hombre y noto que sostenía dos copas de champagne.

- El cuadro – aquel hombre le hizo saber cuando noto la confusión de la morena – he visto como desde hace rato lo observas fijamente – informo con su perfecta sonrisa mientras le ofrecía una de las copas que sostenía

- Sí, es que, ese cuadro es fascinante – la morena aseguro mientras tomaba la copa que aquel extraño le brindaba – el pintor en verdad es un genio – informo con suavidad

- Gracias – le agradeció a la morena agrandando aun mas su sonrisa

- Eres el autor de ese cuadro – Rachel pregunto completamente incrédula

- Jesse St James – se presento extendiéndole su mano derecha

- Mucho gusto Jesse, yo soy Rachel Berry – la morena se presento con cordialidad – en verdad, tu pintura es hermosa

- Sabes, cuando hice esa pintura, me sentí tan orgulloso de lo que había logrado que tontamente pensé que nadie, aparte de mi podría descifrar lo que esta refleja – St James le confesó – pero ahora veo que me equivoque

- Tu pintura representa la belleza humana desde el ángulo de la imperfección, así que es normal que solo pocos logren descifrarla – Rachel le explico con suavidad

- Eres psicóloga – Jesse afirmo con una pequeña sonrisa

- Tan obvia soy – la morena pregunto un tanto avergonzada

- Bueno, la forma en cómo te expresas hace fácil saber a lo que te dedicas

- Eres muy encantador St James

- Y tú eres muy hermosa, ¿puedo llevarte a tu casa?

- Tentadora oferta, pero vine con un amigo… que en estos momentos debe estarse preguntado donde estoy – aseguro mientras buscaba a Sam con su mirada

- Entonces supongo que será en otra ocasión

- En verdad piensas que abra otra ocasión después de esta, tan seguro estas de ti mismo

- Tu misma lo dijiste, soy encantador, y estoy seguro de que mi encanto hará que me llames – el pintor afirmo con una seductora sonrisa

- ¿Llamarte?

- Así es, toma – le tendió su tarjeta de presentación – llámame cuando desees ver un poco mas de mi arte, que gustosamente te lo enseñare todo – le aseguro mientras le daba un seductor guiño

Rachel se sintió nerviosa, ansiosa y confundida mientras veía a Jesse perderse entre las personas que se encontraban aglomeradas en aquel salón. Sin duda alguna aquel hombre poseía mucho encanto. Y sumándole esos hermosos ojos claros que podían hipnotizar con solo mirarlos por unos segundos. No era extraño que sintiera todas esas sensaciones que estas experimentando.

- La vas a tumbar – Santana exclamo mientras observaba como cierta rubia miraba fijamente la pared

- Estoy intentando encajar la información que me diste en el perfil del asesino – Quinn hablo sin pestañar

- Y ver la pared lo hace más fácil

- La rubia resoplo con frustración – la verdad es que no… ni siquiera sé que hacer, por donde tengo que empezar – confeso completamente agotada

- Eso, sí que es malo

- Necesitamos a Rachel… si alguien puede darle sentido a todo esto, es ella

- Es una lástima que este muy ocupada teniendo una cita, verdad

- Quizás su cita ya haya terminado

- Que estas tramando Fabray

- Como dije, necesitamos una experta

- Espera Quinn, no pues ir a buscarla

- Claro que puedo

- Quinn, por favor, espera hasta mañana… piensa las consecuencias de tus actos

- Ya me conoces, y sabes que nunca hago eso

Quinn recorría los pasillos de la estación casi corriendo. Disfrazaba su apresurada e incoherente reacción con la excusa de que necesitaba a la morena por asuntos estrictamente profesionales. Pero la verdad era que por dentro se moría por saber de Rachel. Y ahora tenía la excusa perfecta para aparecer frente a su puerta, sin que sus verdaderos motivos fueran expuestos.

- Lo que digo es que si un artista no quiere reconocimiento por lo que hace, entonces no debería asistir a los eventos donde claramente los van adular

- Quizás lo hacen, porque quieren ver si su trabajo llega a las personas de la manera que ellos deseaban o tal vez son mórbidamente curiosos

- Buena conclusión… como siempre tu inteligencia sale a flote

- Sabes Sam, nos conocemos desde la adolescencia y me cuesta un poco escuchar tus halagos

- Solo digo la verdad

- Me gusta tu sinceridad… bien esta es mi parada

- Así parece

- Gracias por aceptar acompañarme a la exposición

- No me lo hubiera perdido por nada del mundo

- Por tus palabras, me atrevo a creer que amas el arte tanto como yo

- En realidad acepte salir contigo por otros motivos…

- ¿Cuáles motivos?

- Sabes Rachel, hay algo que he estado deseando hacer desde que éramos adolescentes y esta noche me siento lo suficientemente valiente para hacerlo

Sam comenzó a inclinar su cabeza hacia delante, Rachel contuvo la respiración al notar como el rostro de su amigo se iba acercando al suyo. Por inercia cerro sus ojos. Estaban a solo centímetros de distancia. El corazón de Rachel palpitaba aceleradamente. No podía creer lo que estaba a punto de hacer. Iba aceptar un beso de Sam Evans. El chico amable y tierno que durante su adolescencia fue uno de sus mejores amigos.

- Rachel

La psicóloga se paralizo enseguida al escuchar su nombre. Bueno en realidad no fue por el hecho escuchar su nombre, sino por la voz que lo pronuncio. Conocía esa voz, sabía perfectamente a quien le pertenecía. Giro su rostro hacia la derecha para encontrarse con Quinn parada a unos cuantos metros mirándola con una clara expresión de enfado.

No hay que temer a la muerte, porqué cuando la muerte es, nosotros somos y cuando nosotros somos la muerte no es


DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen, Al Igual que las canciones que puedan aparecer en esta historia.


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