Lo lamento lo lamento, siento la tardanza, pero tuve varios problemitas para continuar con mis historias. Lo siento lo siento.

Aquí os dejo el siguente capitulo.

Estaba oscuro, muy oscuro, no podía ver nada, simplemten oía , y lo que oía no le gustaba nada, aquello que escuchaba era siempre lo mismo, un diparo, su propia voz gritando un golpe fuerte, y luego silecio, así una y otra vez.

-mama- habló con miedo- mama, Paulo, ayuda, no veo nada, por favor, esto esta muy oscuro y no quiero estar solo- se abrazó a si mismo, mientras las lágrimas caían por sus mejillas.

-No deberías llamar a los muertos, les quitaras descanso- dijo una voz a su espalda, una voz oscura pero atrayente, se giró para ver su propio reflejo, pero con los ojos rojos

-tu…¿Quién eres?, ¿Dónde estoy?

-¿yo?, bueno, como explicarlo –rió su reflejo moviéndose hacia él con una gran sonrisa en el rostro que lejos de calmar alteraba incluso más a Antonio- yo, soy tu, o más bien una parte de ti que ha despertado con los acontecimientos que han sucedió, en cuanto a donde estamos eso es fácil de explicar, estas en mi casa, ¿oscura verdad?, -le acarició la mejilla- no te preocupes, a partir de ahora será más luminosa.

-¿y paulo y mama? –lloró un poco- ¿Dónde están?, quiero ir con ellos

-No puedes ir con ellos- dijo el de ojos rojos limpiándole las lágrimas- ellos ya no están

-¿no están? –lloró más- pe pero

-Están muertos Antonio, ya no los veras.

Silencio, la oscuridad fue silencio un silencio solo roto por los hipidos que salían de los labios de Antonio por culpa del llanto, no le creía, no quería creerlo, pero en la voz de ese chico no había mentira.

-¿ya no veré a mi hermano ni a mi madre? –el de ojos rojos negó

-Lo siento- mentira- pero no te preocupes, no estarás solo, yo estaré junto a ti-dijo acercándose más a él rodeándole la cintura con los brazos, quedando muy pegados- yo te proteger a partir de ahora, solo tienes que hacer lo que yo te diga y no nos pasara nada, han sido los humanos los que nos han quitado a mama y a Paulo, la gente corrupta, ahora estas en un lugar desde el cual podemos cambiar las cosas, podemos eliminar a los malvados, haz lo que yo te diga y no pasara nada, Toño.

-¿me protegerás?

-Siempre, después de todo, para eso he nacido-apoyó su frente en la del otro mirándole fijamente- es hora de que despiertes, cuando lo hagas, vendrá un hombre, el también cuidara de ti, no te preocupes, por que pase lo que pase –se acercó a sus labios, rozándolos – yo estoy contigo

Y dicho esto le besó haciendo que Antonio cerrase los ojos en aquel mundo oscuro y los abriese en un mundo luminoso, donde el sol entraba por las ventanas de un cuarto que no identificaba, no era el suyo, ¿dónde estaba?.

-Veo que ya has despertado- dijo una voz masculina, tras él, haciéndole girar con algo de miedo

En la puerta había un hombre de la edad de su madre, moreno, de complexión fuerte, de pelo castaño oscuro casi negro y ojos azules que lo miraban serio, Antonio tembló, aquel hombre le daba miedo. "no te preocupes, no pasara nada" resonó en su cabeza

-¿ qui quie eres? –preguntó mientras el hombre se acercaba a el

-me llamo Anibal Fernández-dijo el hombre sentándose en la cama mirando bien a Antonio- vi lo que hiciste ayer…como mataste a ese hombre

-El mato a mama y a pau pau-dijo con la cabeza gacha- se merecía morir

El hombre le revolvió el pelo, torpemente.

-a partir de ahora vivirás aquí, se que no tienes donde ir, así que pasaras a ser uno más de mi familia, serás mi hijo.

Antonio asitió tras discutirlo un poco con aquel chico de ojos rojos, no tenía lugar donde ir, y el chico le había prometido que si se quedaba, podría evitar que lo que le había pasado a su familia pasase de nuevo.

"cambiaremos el mundo mi querido Antonio"