Disclaimer: Ni Digimon ni sus personajes me pertenecen.

---

Perdón

Entro sigilosamente en la habitación, el sonido constante del monitor de los signos vitales es el único presente. Mis pasos son inseguros, inciertos, como si mis pies se negaran a obedecerme, como si mi mente estuviera debatiéndose entre llegar con Takeru o salir corriendo. Llego al lado de Takaishi, pareciera que solo duerme, sin embargo, su rostro denota dolor.

-Sé que no es un buen momento para hablar-creo que he perdido lo poco que me queda de cordura, hablar con alguien que no me escucha solo se me ocurre a mí- pero, si yo no lo hago ahora, si lo postergo, no sé si pueda reunir nuevamente el valor.
El sonido de las maquinas es el único que me acompaña nuevamente.

-Yo…yo solo vine a pedir…- ¿Perdón?, sí, he venido a eso, pero no tiene caso pedir perdón a alguien quien no puede escucharlo, es como si pidiera perdón sin sentirlo de verdad- Quiero aclarar las cosas, y si es posible, arreglarlas. No quiero seguir como hasta ahora, yo…

Matt abre la puerta y me interrumpe, pero no puedo culparlo, he tardado demasiado en hablar.

-¿Sabías que el aún conserva ese viejo álbum de fotos?- Me mira a los ojos, como quien mira a una persona que lo ha perdido todo-El que le regalaste cuando eran pequeños.

-¿En serio?

Asiente con la cabeza. Camina unos pasos hasta quedar exactamente enfrente de mí, mira al techo y su mirada se pierde en el infinito blanco de este.

-Me siente extraño en este lugar- la sinceridad de Matt me reconforta de alguna manera.

-Nadie se siente bien en un hospital.

-Tienes razón, pero no es por eso.-le miro confundida, y por instinto mi mano toma de la Takeru- Es solo que, cuando tuvimos las aventuras en el Digimundo nunca visitamos un hospital, en las dos veces que hubo peligro. Lo más dañados que llegaron a estar fue cuando Black-Wargreymon los atacó, pero nunca tuvieron heridas de gravedad. Y ahora, míralos.

Matt tiene razón, nunca salimos heridos de gravedad, nunca pasó a más de unos cuantos rasguños.

-¿Ya averiguaron como curarlos?-pregunto un poco ilusionada, Matt suspira, y eso no es una buena señal.

-No, Joe no sabe como revertir el efecto del virus.

-No entiendo, ¿Cómo puede enfermarlos aquí en el mundo humano?

-Al parecer, el virus actúa igual en todos los seres vivos no importando en donde este.

-Pero los digimons nunca presentaron hemorragias así- todavía duele, me duele ver las imágenes de Takeru sangrando incontrolablemente de boca, nariz y oídos.

-No, pero al parecer la hemorragia es un síntoma secundario. Veras: - Matt se levanta, y empieza a caminar, como si de un león enjaulado se tratara- el virus lo que hace es desintegrar los datos de los seres digitales, uno por uno, cuando termina este proceso, solo queda esa sustancia verde, pero esta misma es la que hace que la epidemia se propague, al más mínimo contacto con ella te infectas. En el mundo digital nosotros somos datos, pero aun así conservamos nuestra esencia; es decir: El virus no ataca nuestros datos, ataca nuestras células, las deshace, es por eso que tiene hemorragias aunque estén en el mundo humano.

-Pero Takeru, Willis y Catherine enfermaron demasiado rápido-replico.

-Pues eso es lo extraño, según Izzy, Sora se infecto el primero de agosto, pero no hubo ninguna complicación, excepto un resfriado, aun así, enfermo demasiado rápido el final.

Unos leves quejidos nos sacan de nuestra plática, e inmediatamente mi corazón se acelera, siento que de cualquier momento a otro se me fuera a salir del pecho.

-¡Takeru!-exclama emocionado Matt. Takeru se mueve un poco hacia los lados y suelta mas quejidos, está despertando, o eso creo. Pero después de unos segundos todo queda como anteriormente estaba.-No te desesperes, veras que despertara.

-Ssi, claro.

Matt sale por la puerta, meditabundo. Me levanto y camino hacia la ventana, el paisaje es espectacular, Tokio brilla con toda su intensidad, las luces de los edificios hace parecer que las estrellas están a la altura del suelo.

-¿Hi…Hikka…ri?-me estremezco al escuchar esas palabras. Volteo, lentamente, temiendo que al hacerlo ese momento desaparezca, temiendo encontrar una mirada fría, indiferente; la culpa me agobia, como si me faltara él aire.

-¿Cómo…Cómo estás?-pregunto, acercándome a Takeru.

-¿Estabas llorando?-pregunta confundido ¿Por qué se molesta en saber si estuve llorando?

-Pues, la verdad, sí, lo estaba.-tomo asiento, nuevamente-Pero no me contestaste.

-Me siento cansado, adolorido, pero creo que no podía dormir más.

-Yo venía a…-hago una pausa, debo ser sincera, pero es difícil, como si las palabras se negaran a salir.

-Olvídalo…quieres, no necesitamos decir nada, los dos…los dos nos sentimos desorientados, aun así, no necesitas decirme que lo sientes, no necesitas decirme que fue tu error, porque la verdad: también fue el mío. Yo…yo no supe cómo reaccionar y…-lo hago callar, besándolo, un beso dulce y lento, un beso apasionada y tardío. Nos separamos para mirarnos de frente. Sonríe, alegrándome la mañana, sonríe, haciéndome ver una pequeña luz al final de este túnel, en el cual me he sumergido, hasta perder la noción de todo a mí alrededor.

-Solo necesito saber que todo está perdonado-un abrazo es la forma en que sellamos nuestro perdón.

El perdón es un sentimiento único, es el poder recordar las cosas, sin sentir dolor alguno; especial en todo sentido. Pedir perdón, sin sentirlo de verdad o usarlo muy a menudo hace que se pierda el valioso sentido de esta magna acción, porque, solo se puede sentir perdón cuando verdaderamente se siente que tu alma se carcome, se esfuma, cuando la culpa ocupa cada uno de tus pensamientos y no te deja pensar con claridad, pedir perdón es la mejor forma de reencontrase con la paz.

-Me siento un poco culpable-menciona Takeru con la cabeza gacha- Hace unos días Willis me dijo que él sería capaz de pelear, aun cuando todo esté perdido, solo por ti-mi corazón late, siente los zumbidos de este sacudirme por dentro-me…me enseño algo, de alguna manera.

-El es una buena persona a pesar de todo, es una buena persona.

-Lo sé… ¿Cómo esta?-suspiro, la verdad no me había preocupado por él, no en todo este tiempo.

-No lo sé, no, no lo he ido a ver.

-¡Catherine!-exclama incorporándose repentinamente , impresionándome un poco-¿Cómo…cómo…Se encuentra bien?

-Ella sigue durmiendo, por lo que tengo entendido.

-Debo ir a verla-intenta pararse, pero yo lo detengo. No está en condiciones de caminar.

-No puedes en ese estado, déjame ir a mi-se recuesta, mirándome con agradecimiento notorio.

-¡Gracias…Hika!-me ha llamado como cuando éramos pareja.

-Descansa.

Salgo de la habitación, con un ánimo recobrado, con un poco de fe. En el pasillo esta Joe, hablando con Tai, me acerco, intentando no interrumpir.

-Takeru despertó-me miran, sin reacción alguna-¿Pregunto por Catherine y Willis?-lo ultimo si logra sacarles una mueca de sorpresa.

-Siguen igual que antes, no ha habido mejoras.

-¡Código azul habitación 324l! ¡Código azul habitación 324!-. Joe corre, como un maniaco, corre con el temor tomando posesión de sus pies; y yo me congelo. Siento como si la sangre abandonara mi cuerpo, como si una bofetada me hubiera bajado a la cruda realidad.

-¡Código azul Habitación 333! ¡Código azul Habitación 333!-el nuevo grito hace que me gire a ver a Tai y sienta temor.

-Esa es la habitación de…-el miedo es notorio en nosotros, el miedo es palpable en el ambiente.

Siento como si todo fuera en cámara lenta, camino, sin esperanzas, es como si todo a mi alrededor se viera gris y sin sonido alguno, como si estuviera viviendo en una película antigua. Entro en la habitación a Joe gritar con desesperación, tratando de reanimar el cuerpo inerte que esta en la cama, las enfermeras corren con un carro, y un sinfín de sustancias, pero al final todo fracasa, el monitor deja de emitir señal alguna, no hay ruido, solo paz. Joe se deja caer de espaldas a la pared, con los ojos rojos y la mirada perdida, y solo echa un vistazo a la hora que indica su reloj, las enfermeras apuntan algo en una libreta y después me jalan fuera de la habitación.

Y es que el perdón es algo que solo llega en el momento idóneo, el que es el correcto, en el cual nos podemos ilusionar, tener fe, y contagiarnos ánimos; pero también justo en el momento en el que puede que sea lo último que se diga, justo en el momento en que todo…puede acabar.

...

Sé que ha pasado tiempo desde que actualice, pero bueno…se hace lo que se puede…jejeje. Gracias por comentar, y gracias a todos aquellos que leen. Espero les gusten los caps; ya solo faltan dos más para que el fic termine. Nos vemos y ¡Suerte!