NOTA: Está bien...no lo he podido resistir! Ya tenéis la siguiente parte chicas! :D Y esta vez bastante larga!

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Cogió todos los ensayos y fue a su habitación. Cuando entró pudo ver un paquete en el suelo. Quien había entrado?

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Maldita directora. -pensó Snape- Su orgullo frente a Minerva en cuanto a su buen comportamiento con su aprendiz, le mantuvo firme hasta para hacer eso. De verdad era necesario hacer un regalo de Navidad a su aprendiz? No recordaba la última vez que había regalado algo a alguien, y menos del sexo opuesto. Él tampoco recibía muchos en Navidad, tan solo alguna chorrada de parte de algún profesor, incluso de Dumbledore.

Severus Snape había pasado toda la noche buena pensando en ello, mientras miraba a su aprendiz sin que ésta se diera cuenta. Mientras ella hablaba con Hagrid, quien normalmente era una de las compañías que más frecuentaba Hermione. Solía hacerla reír, cosa que sabía que él no conseguía. Pero sí había visto innumerables sonrisas. Agitó la cabeza cientos de veces, sin saber qué se apoderaba de él de vez en cuando y le hacia mirar a la joven más tiempo de lo que solía hacer unos años atrás. Se preguntaba si en realidad ella se daba cuenta.

Al final de la noche tuvo una idea que creía que sería de su agrado. No quería darle el regalo delante de todo el mundo, eso por descontado. Así que infringiendo por una vez la privacidad de su aprendiz, dijo la contraseña y dejó en el suelo un perfecto bulto envuelto en papel verde oscuro y un lazo negro.

Hermione, antes de abrir el envoltorio, buscó una pequeña nota y la encontró entre el lazo. Al abrirlo, identificó la letra y su corazón se exaltó.

"Señorita Granger,

Deseo que éste obsequio sea de su agrado.

Espero que tenga una feliz Navidad.

Severus Snape."

Era una nota bastante formal, pero había sido un detalle por su parte que no había esperado. Sin pensar más, rompió el envoltorio y sin querer una sonrisa pícara se le asomó en los labios. Todavía se acordaba...-pensó-. Cogió su regalo y lo observo atentamente, tocándolo con las manos. Era igual que la capa de Snape pero de su talla. Seguramente había hecho un hechizo para obtener una igual a la suya. Le había gustaba mucho su regalo, era algo que quería y él lo había tenido en cuenta. Pero de verdad Severus Snape era hombre de hacer regalos en Navidad? Y a su aprendiz? Sorprendida por el regalo y por su autor, tuvo más valor para seguir adelante y dar el regalo que ella había comprado para él.

Bajó a la cena de Navidad con los profesores que aún quedaban por el castillo y se puso su capa nueva.

Severus Snape, sentado en su sitio habitual, no dejaba de mirar hacia las puertas de la entrada del gran comedor. Esperando ver a la joven entrar, sabía que a esas horas ya habría visto su regalo. Maldita sea, estaba nervioso.

McGonagall, quien dos sillas más a la derecha le miraba de reojo de vez en cuando, pensó en qué demonios habría elegido el mago como regalo de Navidad para su aprendiz. Así que después de terminar la bebida preguntó llamando la atención del mago.

- Gracias por el pañuelo Severus, -dijo mostrando el pequeño pañuelo de seda plateado con las iniciales MG en la punta que le había regalado el pocionista- es muy bonito.

- De nada Minerva. Tu libro también me ha gustado, gracias -la miró y le hizo una pequeña sonrisa-.

- Bueno Severus, qué regalo le has hecho a la señorita Granger? -Snape se giró mirando al centro de la sala, con neutralidad-.

- Por qué no se lo preguntas a ella Minerva? -mientras probaba el primer plato-.

En el momento en que iba a replicarle, Hermione apareció por la puerta trasera y se sentó al lado de Snape; asustándole por una fracción de segundo.

- Oh! Feliz Navidad señorita Granger.

- Feliz Navidad -miró a Minerva y finalmente a Snape, quien disimulaba con su comida-.

- Ha recibido muchos regalos? -preguntó y Snape la miró de reojo mientras fruncía el ceño. Y, oh! Se había puesto su regalo?-.

- Bueno...Harry me ha enviado diferentes perfumes y la señora Weasley un jersey, Ginny un vestido...-dijo mirando a su plato- y...Ron unos bombones -dijo en voz más baja. Snape lo escuchó de todas formas y se tensó en la mesa. Al final de verdad el estúpido de Weasley había podido seducir a una mujer como ella? La cara inexpresiva del profesor, alarmó un poco a la directora.

- Y nadie más?-inquirió. Hermione no estaba segura de si decirlo delante de él, pero sabía que los profesores también hacían regalos y ella casi era una profesora-.

- Claro -sonrió más animada- la primera edición de Transformaciones Líquidas de parte de una gran directora -miró a Minerva y ella le devolvió la sonrisa- y...esta capa, de parte del profesor Snape. -dijo mientras le miraba y él bebía de su copa-.

- Vaya! -una maldita capa? Pensó- Eso es tu regalo? -miró a Snape, quien la fulminó con la mirada-.

- Oh! Me encanta. -ante eso Minerva dejó de mirar a Snape y la miró sorprendida-.

- Tiene alguna cosa de especial? -quizás levitaba o algo, pensó-.

- Es una versión de la suya. Siempre me había gustado su capa...-dijo mientras miraba a ambos-.

Snape entonces se giró a verla y se sintió extraño. Los dos con la misma capa. Ahora era más raro de lo que había imaginado. Sin querer, sus labios se empezaron a curvar e hizo una sonrisa mientras negaba con la cabeza.

- Creo que ahora los alumnos creerán que estoy en dos sitios a la vez. Se volverán paranoicos. -espera un segundo, Snape había hecho una...broma? Hermione meditó un momento y sonrió haciendo una pequeña risa. Ante eso, Snape notó de nuevo calor.

Su risa, esa risa, la había provocado él? Bueno la verdad es que le parecía algo cómico a parte de bochornoso, lo que no sabía era que quizás ella también lo había visto así. Por eso y por verla reír, mantuvo una media sonrisa durante más tiempo de lo normal.

McGonagall se daba contra una pared mentalmente, acaso estaba viendo una "bonita imagen" Severus Snape y Hermione Granger aguantándose la risa como bobos? Tendría que esperar a ver que más facetas exploraba el profesor y si ella podía ayudar, lo haría. Se levantó creyendo conveniente dejarles un momento a solas.

- Buenas noches queridos, que descansen y...feliz navidad.

Ambos la despidieron y siguieron con su cena.

- Muchas gracias por el regalo. -dijo todavía sonriendo-

- No es necesario. Sabía que era algo que le gustaba y que quería tener...Y la verdad es que tampoco es necesario que me regale nada.

- La verdad es que...yo también tengo un regalo para usted. -dijo algo tímida sin poder remediarlo. Snape la miró de nuevo interrogante-.

- No tenía regalarme nada...

- No le devuelvo ningún favor! Tenía el regalo desde Halloween!... -dijo algo exasperada. Cosa que a Snape le impresionó. Entonces...le había comprado ella el regalo antes que él? McGonagall también le había aconsejado que le diera un regalo?- Aunque yo ando en desventaja -dijo de repente más calmada- ...No sabía qué era lo que le gustaba y no tenía.- le miró a los ojos-. Pero me gustaría dárselo de todas formas. -miró a la mesa, sin saber si había hecho bien. Acaso el regalo de él era forzado?-

Snape la miró y levantó una ceja.

- De acuerdo, señorita Granger. Me gustaría ver ese...regalo.

- Oh!...está en mi habitación. -Snape paró de pensar, no sabía qué decir-.

- Y...porqué no está en la mía? -dijo sabiendo que era el procedimiento habitual, ya que él lo había hecho así-.

- Primero, no querría que me gritara si entrara sin permiso como hizo usted en mis aposentos. Segundo, no me importa que lo haya hecho. Y tercero...bien, no tengo un tercero pero sí la invitación a que venga conmigo a buscar el regalo. -y convencida, se levantó de la mesa y se posicionó al lado de la puerta trasera a esperar que él la siguiera. Snape la miró desde la silla-.

- Tercero, deberá aprender a dominar bien su capa nueva. -se atrevió a decir, consiguiendo que ella pusiera esa cara de desconcierto por falta de palabras que tanto le gustaba. Y levantándose mejor que ella hizo volar su capa mientras pasaba por delante suyo dirección los pasillos de Hogwarts. Sin embargo, su aprendiz se había quedado obnubilada viendo la progresiva atracción que su maestro le causaba. Su corazón de nuevo se aceleró.

Fue andando al lado del profesor, mientras llegaban a las mazmorras y a sus aposentos. Snape se paró unos pasos antes de llegar a la puerta. Hermione dijo la contraseño y entró. Se giró y vio que Snape esperaba fuera. Así que gritó un poco mientras sacaba su regalo de debajo de la cama.

- Pase por favor. Ya lo ha hecho más de una vez. -dijo para tentarle, y lo hizo. Le había devuelto la pelota que él había lanzado sobre su poca gracia con la capa. Con una mirada algo perturbada, el mago entró en la estancia, encontrándose por un segundo con una Hermione en pompa, cogiendo algo de debajo de la cama. Eso hizo que tosiera-.

Hermione que se había acabado de levantar, se giró para verle. Y se puso algo roja sin querer. La había visto en pompa, verdad? Mierda! -pensó, pero de golpe vio como aparecía un tono más rosado en los pómulos del profesor, quien volvía a carraspear-.

- Esto...es...-dijo mientras cogía de forma torpe y miraba el regalo envuelto que sostenía- Para usted -le miró- Tenga, no muerdo.

Y con la mirada de Snape fija en la suya, con medio escepticismo, el mago se acercó un poco para coger el regalo.

- Feliz Navidad, profesor.

Snape desenvolvió el regalo de pie, al lado de ella. Parecía nervioso -pensó ella- Cuando lo hizo, descubrió dos cuaderno forrados en color verde botella y burdeos, la miró y después a los cuadernos, que también iba acompañado de una pluma. La miró interrogante.

- Gracias señorita Granger.

- No sea absurdo! Son cuadernos especiales. Qué sentido tendría regalar un cuaderno corriente? -le miró con ojos inundados por el brillo de las velas que habían en la estancia y se acercó un poco a él para coger el cuaderno de sus manos delicadamente, haciendo que Snape la mirar sin saber qué esperar-. Se trata de un comunicador. Son cuadernos gemelos, lo que escriba en uno, aparecerá en el otro. -le miró de nuevo-.

- Y para qué quiero escribir dos veces lo mismo? -la miró cogiendo de nuevo los cuadernos y abriendo uno y después el otro. Al ver eso, Hermione cerró la boca y solo observó-.

Había escrito una pequeña dedicatoria en uno de los cuadernos y Snape parecía haberla visto y estar leyéndola.

Snape abrió un poco los ojos y leyó:

" Deseo y espero que tenga una feliz Navidad,

su aprendiz, Hermione Granger.

Gracias por todo

X"

Snape se tensó un momento mientras cerraba de nuevo el libro. Sabía que en cartas una X significaba "besos" y no sabía por qué se había tomado la libertad de escribirle algo así. Tenía que tomarse esa dedicatoria como algo personal? Íntimo? Tonterías! -pensó-.

- Bueno...como ve, uno de los libros es quien se encarga de abrir el portal. Sino, el segundo cuaderno no puede escribir. Digamos que el segundo depende del primero.

- Es decir, ha comprado un regalo de Navidad para los dos. No para mí.

Hermione se sonrojó. Era verdad. Quería poder acercarse más a Snape y con eso al menos podría intentarlo. Sería como un correo más rápido. Además sería útil, estando tan cerca como estaban sus aposentos. Tan solo unos muros de distancia...Eso, y tenía que confiar en que Snape lo utilizara para poder hacerlo ella también.

- Bueno, creí que sería útil para...poder...comunicarnos con más rapidez...

- Sin invadir las habitaciones, verdad? -dijo algo receloso-.

- No sea ridículo! No me molesta su presencia señor, ni aquí ni en el resto del castillo.

Snape de nuevo se quedó sin palabras. Por qué Granger era tan adorable, es decir, amable! Maldita sea! -pensó-. Y por qué sentía que lo era? De nuevo unos nervios que ya ni creía reconocer, se albergaron en los sitios más inhóspitos de su corazón.

- Granger, acepto su regalo y creo que en verdad es muy útil. Se lo agradezco -dijo casi regañadientes mientras la miraba desde su altura-.

- De nada, profesor. -y ahora llegó el momento- Le gustaría...quedarse un rato a tomar algo? Ya que es...Navidad...-intentó no ponerse roja mientras jugaba con los dedos de sus manos, sin perder contacto visual-.

TBC-.-...muahahaha!

Review? ;)