-Prólogo-

Así pues, nuestra reportera dejó maravillarse por el talento innato del joven Mu. Desafortunadamente, era hora de partir. Y con una invitación a tomar un café a velocidad normal, cabe aclarar. Se aventuró a la siguiente casa, que prometía ser una parada interesante (no sabía cuanto).*

Un mundo raro

By Sweet Viictory.

Wouldn't It Be Nice


El tintineo de campanas anunció la entrada de un nuevo cliente a la pequeña cafetería de Rodorio.

Y el santo dorado dentro del establecimiento, basado por su habito como guerrero, optaba por permanecer alerta de su entorno. Sin embargo, en esa ocasión en la que se encontraba un tanto inquieto, prefirió sentarse dándole la espalda a la puerta principal y así sorprenderse cuando su cita llegara. Al oír el repiqueteo de las campanas, con sofisticada deliberación, realizó un movimiento lento para girarse en dirección a la puerta de la cafetería.

El caballero de Aries sonrió sincero, regresándole de ese modo el saludo a la joven de frondosos cabellos castaños y resplandeciente piel dorada. Apenas dos días atrás la había conocido al pie de su mismísimo templo, pero aún así no pudo evitar el entusiasmarse al verla nuevamente. Especialmente por su visible energía al agitar su mano a modo de "¡Hola!".

—Disculpe la tardanza… -Le dijo con efervescente sonrisa-

Mu se levantó de su asiento y asintió serenamente, ocultando el repentino pensamiento que obscureció su animo. Por ahí decían las lenguas… mejor dicho, Shura de Capricornio se lo había contado, y citaba textualmente: Al parecer esa guapa ha sido prendada irremediablemente por cierto Centauro. ¿Qué tal que la joven se había tomado un desvío en su cita y antes había visto al susodicho compañero?

—Por un momento pensé que me había dejado plantado.

Comentó disimulado Mu para indagar si sus sospechas eran o no ciertas, a la par que, utilizando su título como genuino caballero, retiraba cortésmente el asiento para que la joven pudiera sentarse.

—¡Para nada! -respondió sin miramientos, tratando de ser convincente- Este pueblo es pequeño, pero de todas formas me las ingenié para perderme. Espero no haberlo hecho esperar mucho, joven Mu -soltó con mortificación plasmada en sus ojos color chocolate-

—Descuide. Llegué sólo hace unos minutos. Además, no necesita ser tan formal conmigo

Asintió a modo en acuerdo, y lo siguiente que estaba por escuchar la dama definitivamente la tomaría desprevenida, más que nada por que ella creía era un caballero tímido.

—Se ve radiante el día de hoy, le asienta bien el amarillo.

Ella respondió con risilla nerviosa, rogando por que su sonrojo interno fuera imperceptible para Mu. Ella no podía mentirse, el caballero de Aries era bellísimo, con un aire misterioso que ningún otro de sus compañeros irradiaba.

¿Porqué todos estos hombres tenían que ser tan irresistibles? Se pensó con algo de culpa por lo que había hecho ese día. Yo sólo soy una simple mujer, veo un hombre divino ¡Y me derrito! Debieron haber enviado a otro colega a entrevistarlos, o al menos a una reportera lesbiana que no fuera a sucumbir a sus encantos.

—A decir verdad, sólo estaba tratando de mantener el trabajo del caballero Afrodita. Con mi suerte terminaba por encontrármelo en el pueblo y este me recriminaba por destruirle su "creación" -soltó la griega, entornando los ojos- Es difícil arreglarse tanto, pero quería estar a la altura de tan distinguido caballero -le aseguró alegre a Mu, relajándolo de lleno con su comentario-

—Si me lo pregunta, usted nunca necesitó la intervención de Afrodita

Y en esta ocasión la que unos días antes se había presentado como reportera deschavetada, ahora más bien parecía una colegiala sonrojada.

—Usted tan amable, Mu. -señaló atropelladamente en un intento por distraer al santo de sus rojas mejillas- Veo que trajo un libro para acompañarlo ¿Qué lee?

—Crimen y castigo

—¡Oh! -canturreó a la par que sus ojos se abrían más- Entonces sí estaba tomando ideas en caso de que lo dejara plantado.

Y ante el inesperado, pero juguetón tono en el que le habló la joven, Mu no pudo más que reír de forma infecciosa. Contagiando a la misma joven. Y de tal forma, encontrándose ambos más cómodos, comenzaron una amena charla. Compartiendo gustos, intereses y otras curiosidades que parecían fascinarlos respectivamente. Aunque después de un rato, la reportera no dudó en hacerle saber al carnero que moría por escuchar alguno de sus poemas predilectos.

—¡Es que su habilidad para recitar es tremenda! -comentó sinceramente entusiasmada- Y aunándole su voz… ¡Uf! Resulta en una experiencia inigualable. Ande Mu, no se haga del rogar.

—¡No lo hago! -replicó sincero- Estaba considerando cuál sería uno apropiado para… -la entusiasta joven levantó la mano, misma alumna apunto de responderle al profesor-

—Si me permite, ¿Qué tal el Poema XX?

—¿De Pablo Neruda? -inquirió curioso, meramente por la petición de la joven, porque Mu sabía perfectamente a cuál se refería- ¿No es un tanto triste?

—Con su melodiosa voz seguro que únicamente exacerba la belleza del poema…

Mu se encogió de hombros con expresión angelical en el rostro, como advirtiéndole a la dama "luego no diga que no se lo advertí." A la par que empujaba a modo de broma el servilletero en dirección a ella, más que listo para impresionarla. No era conocido que Mu de Aries fuera un casanova; no obstante, esto no era indicador de su suerte con las mujeres, pues a diferencia de sus compañeros (aquellos a quienes les gustaba alardear de sus conquistas,) él era muy discreto. Encantador y capaz de conquistar a cualquiera, después de todo, Aries también era un signo de fuego.

—Puedo escribir los versos más tristes esta noche…

Comenzó con voz profunda, causando que la castaña llevara una mano al pecho para contener el suspiro soñador que se le escapaba por la apasionada interpretación del caballero.

—…Aunque este sea el último dolor que ella me causa, y estos sean los últimos versos que yo le escribo

—Wow, nunca he conocido un amor así -habló teatralmente para gracia del de Aries cuando finalizó el poema- Ande, muy romántico y resulta que se burla de mi sensible corazón

—Yo no me rio de usted -mintió con sonrisa socarrona el de curiosos lunares remplazando sus cejas- Es… interesante ver las reacciones que causa la poesía, sólo eso.

La griega entrecerró los ojos, y escéptica lo miró de medio lado. Prefirió darle un sorbo a su espumoso cappuccino y quemarse la lengua en el proceso.

—Quería preguntarle algo desde que llegó… -la joven se inclinó hacia él, como alentándolo a inquirir- Noté que hoy no lleva puesto el listón rojo que adornaba su muñeca…

Y por demás parecido al que portaba el de Sagitario, quien casualmente desde hacía dos días había dejado de usar, omitió mencionar Mu. La griega permaneció en silencio, meditando cuidadosa en su respuesta. ¿Sería prudente confesarle al de Aries lo que en realidad había ocurrido? ¿Contarle la verdadera razón por la cual se había demorado antes de llegar al café?

—En realidad fue un préstamo…

Respondió cautelosa, también omitiendo mencionar que esa mañana se encontró con el de Sagitario para regresársela; al igual que para agradecerle sus atenciones y apresuradamente comentarle a modo de despedida, sobre su cita con Mu. Lo que la despistada reportera desconocía era que a pesar de que el de la novena casa había aceptado con diplomacia, e incluso se atrevió a juguetonamente despeinarla por disculparse (por enésima vez) por su osado acto al conocerlo, Aioros permaneció observándola hasta perderla de vista.

—Ya se la he regresado a su legítimo dueño.

—Es una pena, el listón le iba bien…

Mintió Mu, sin esconder la tranquilidad que lo dicho le causaba. Se aventuró a tomar delicadamente la mano de la castaña, y ella le regresó la sonrisa.

FIN.


Hola queridos lectortes! Si se atrevieron a llegar hasta el final de este cap. muchísimas gracias! No saben cuan feliz me hacen sus comentarios.

Espero que el prólogo (fragmento del cap. 2 de Reportera del Zodiaco) haya servido para ubicar al OC. Pero si no fue de ayuda, entonces aclaro que era la reportera Drew. Desde el 2011, cuando escribí la entrevista para Aioros, continué emparejando al arquero con la reportera (para desgracia de las admiradoras del Centauro Dorado). Así que cuando comencé este fic, en el fondo siempre quise escribir uno dedicado al carnerito y la reportera en un What if? o quizá AU donde nunca la hubiera emparejado con Aioros. Y el título de este capítulo no solo va por la canción de The Beach Boys, sino que va especialmente dedicado a amigas mias, que resultan ser fans de Don Aioros porque Wouldn't It Be Nice que nunca se lo hubiera agasajado este OC?

En fin, espero esta descabellada idea fuera de su agrado y ahora no me enemiste con las admiradoras de Mu (O.o!) Las siguientes entregas que tengo en mente son también un triangulo amoroso, aunque este sí es concreto. Y lo que podría considerarse mi primer Yaoi, veremos pues que resulta de esa pareja.

Hasta luego!