Doble Negativo.
Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephenie Meyer, la historia aquí desarrollada es de mi completa autoría y por ende queda PROHIBIDA la copia parcial o total del texto sin mi autorización previa. Gracias por su comprensión.
Capítulo X
Experimentando
Alice caminó decidida mientras traía del brazo a Bella que realmente no estaba tan decidida a lo que su amiga le había propuesto. Ir a un bar y buscar a un hombre que le gustase y coquetear con él no era una tarea fácil para Bella ¿Qué diría? ¿Qué haría? ¿Y si ninguno le gustaba? Alice parecía no darle importancia a lo que Bella dijera o pensara respecto a su plan, su amiga decía que debía intentarlo sin importar nada más, así que después de todo lo que pudiera pensar para arrepentirse, ya estaban allí.
—Ali—murmuró Bella—, ¿Por qué mejor nos vamos?
—Recién hemos llegado Isabella, no puedes pretender que nos vayamos ahora—rodó los ojos—, vamos a buscar donde sentarnos mejor.
El bar estaba lleno, muchos hombres y mujeres se reían entorno a las mesas llenas de licor, la música estaba más de ambiente que para bailar, pero eso pronto cambiaría. Lo hombres reían descaradamente y las mujeres les coqueteaban de la misma forma, todo parecía ir normal para ellos, aunque para los ojos de Bella todo era extraño. Era la primera vez que pensaba en los hombres que había allí y no en las mujeres y esa vista era bastante diferente.
—¿Entonces?—preguntó Alice luego de haber pedido al barman un par de copas.
—¿Entonces qué?—respondió con una pregunta intentando hacerse la distraída.
Alice no dijo nada, miró a su alrededor buscando un candidato para Bella, alguien que pudiese llamarle la atención. No se trataba que tuviese que acostarse con él ni mucho menos, simplemente tenía que hablarle, coquetearle y ver que se sentía, nada más. Quizá no funcionaría, quizá era lo que ella realmente creía; esto solo funcionaría si era Edward, pero necesitaba que su amiga se diese cuenta de ello por sí misma.
—¿Qué tal el chico de rojo que está allí? —señaló disimuladamente con su dedo—, está con unos amigos y al parecer estuvo mirándote—sonrió.
—No—respondió secamente Bella.
—¿Y el amigo? Ese que está de verde, ahora acaba de tomar un sorbo de su licor—insistió Alice.
—No—volvió a responder antes de posar el vaso sobre sus labios y beber de su copa.
No se trataba que Bella estuviera fastidiando a propósito a Alice, sino se trataba que realmente ninguno de los dos chicos le llamaban la atención, era algo que no podía ni siquiera imaginar. ¿Qué les diría?, no sabía realmente como actuar ante ellos, además no le agradaban ni siquiera un poco.
—¿Entonces quién?—alzó una ceja Alice.
—Déjame mirar—murmuró bebiendo otro sorbo.
Bella hizo su esfuerzo y miró a su alrededor buscando a alguien, alguien que pudiese llamarle la atención, pero sus ojos se desviaron hacía una hermosa pelirroja que estaba sentada junto a un chico y hablaban animadamente. Intentó centrarse en su búsqueda, pero realmente no había nada especial en mirar hombres, carecía de gracia.
—Ese—dijo dándose por vencida—, es lo único decente que hay.
En realidad era el único decente y solo, así que Bella pensó en que nada podría salir mal, después de todo era solo un intento, no tenía por qué graduarse de inmediato como una conquistadora nata, no por lo menos si se trataba de hombres.
—Entonces, manos a la obra—sonrió Alice—, ¿Te acompaño o prefieres ir sola?
—Supongo que es mejor lanzarse de una vez y por completo—murmuró—, quédate aquí y si ves que las cosas no van muy bien, pues ve a socorrerme—sonrió nerviosa.
Caminó insegura, era la primera vez que se sentía así, en realidad desde que estaba con Edward como su mentor, las cosas para ella habían salido bien. Era simple: ir y buscar a una chica, era natural. Ahora todo era diferente, estaba sintiendo nauseas cuando llegó a la mesa, intentó calmarse y soltó una sonrisa nerviosa.
—Hola—dijo de pie mirando al chico—. ¿Está ocupado? —señaló el asiento.
—No, pero ya me iba—reconoció.
Bella observó su vaso, aún estaba lleno, se notaba que hacía poco había pedido el trago. No se había quitado la chaqueta y la temperatura del lugar era más que suficiente para solo estar en camisa, lo que significaba que había llegado hacía poco.
—Insisto—sonrió sentándose a su lado—, quédate y te invito a otro trago.
A penas hubo terminado la frase se sintió una idiota, era la típica línea que Edward decía cuando una chica se le negaba. No debería haberlo dicho, sonó demasiado preparado, sin contar que era muy frontal y se suponía que no debía jugar el papel dominante esta vez. El chico dudó antes de invitarla a sentarse, Bella jamás se había sentido tan incómoda como esta vez.
—Soy Bella—sonrió mientras alzaba la mano para que el garzón viniese a tomarle la orden—. ¿Vienes frecuentemente aquí?
—No—respondió sin mirarla—, hoy necesitaba salir a despejarme y decidí entrar aquí.
—¿Problemas?—preguntó intentando conseguir que él se soltara y conversara más animado.
—Algo así—bebió de su trago—. Mira, no es nada personal, me pareces una chica muy guapa y simpática, pero no soy de los que cuentan la mitad de su vida mientras estas en un bar con una desconocida que probablemente poco le importa lo que tengas que decirle sino que está esperando que la lleves a otro sitio.
Bella se sorprendió de su actitud defensiva, pero comprendió que en realidad es tan poco normal que la gente se cuente su vida entera en un bar, que pretendan ser muy buenos amigos e incluso tengan intimidad y que al día siguiente si te he visto no me acuerdo. Nunca lo había pensado así, pero el chico tenía razón.
—Entiendo, bueno iniciemos de nuevo—rió nerviosa mientras tendía su mano—. Hola, soy Isabella y fui obligada a sentarme contigo e intentar coquetear.
El hombre la miró y sonrió, luego le tendió la mano y se la estrechó. Se veía realmente guapo a los ojos de Isabella cuando sonreía, así que se animó a seguir conversando con él ya que al parecer habían quebrado el vidrio que provocaba la tensión.
—Soy Cris—sonrió—. Cuéntame ¿Cómo es eso de que te obligaron a hablarme?
—Es una larga historia…
Comenzaron la conversación, Bella se sintió confiada de contarle algunos detalles a Cris, este estuvo atento escuchando cada palabra que ella decía. Se sorprendió ante la declaración de Bella respecto a su homosexualidad, pero lo asumió muy bien. Cuando Bella se cansó de hablar, fue él quien inició la conversación con otra ronda de licores, le habló de su vida y de sus fracasos amorosos, de su inseguridad con las mujeres y de sus trabajos. A ojos de Alice todo marchaba excelente, veía que conversaban muy animados e incluso de vez en cuando se tocaban, eso era una buena señal. Cris de vez en cuando se acercaba a Bella para escucharla mejor y esta le hablaba más cerca del oído, según lo que Alice veía la coquetería estaba a flor de piel.
Alice estaba sola en la barra, mientras observaba a su amiga se le acercaron varias veces ofreciéndole un trago y un poco de conversación, ella educadamente los rechazó. Estaba rechazando a otro chico cuando su teléfono sonó. Era Jasper.
|¿Estás ocupada? Edward confesó haber besado a Bella, está desesperado ¿Qué sabes tú de ella? Quiero ayudar a mi amigo y no sé si alentarlo o decirle que se aparte. Bella es tu amiga ¿Qué opinas? J|
Alice miró a su amiga, estaba tan bien, se veía tan cómoda que no supo que responder a Jasper. Tecleó rápidamente a su novio y esperó que su decisión hubiera sido la correcta.
—Será mejor que me vaya—dijo Cris—, tengo turno muy temprano.
—Será una lástima, pero fue un gusto hablar contigo—bebió de su copa.
—Lo ha sido—sonrió y se levantó de la mesa—. Suerte con tu experimento—dejó su dinero en la mesa para pagar sus tragos.
Cris le besó la mejilla y se marchó dejándola sola allí. No le pidió el número de teléfono, no le preguntó si se verían de nuevo. Nada de nada. Bella, contra todo pronóstico, se sintió decepcionada, ella esperaba que él le pidiese mantener contacto, pero no lo hizo. Le contó la mitad de su vida y ella también le contó parte de la suya, se suponía que él no haría algo así, que no le gustaba hablar con desconocidos, pero lo había hecho, sin intención alguna. Alice no tardó en llegar a su mesa para pedir explicaciones.
—¿Y bien?—le había traído otro trago—. ¿Cómo fue todo?
—Pensé que sería más difícil y menos decepcionante, la verdad—reconoció—. Cris es muy agradable, conversamos mucho y me hizo mucho reír. Disfruté conversando, pero al finalizar todo no me pidió mantener contacto.
—Algo es algo, supongo que esa decepción es porque querías seguirle viendo—acotó Alice.
—Supongo que sí—bebió del trago.
—Lo que debemos analizar ahora es tu decepción ¿Qué es eso? O sea, ¿Por qué te sentiste así? ¿Te gustó solo la conversación o él también? Con él me refiero físicamente hablando, ya sabes—rió.
Reconocer que le había gustado Cris físicamente hablando era demasiado, era guapo, no se podía negar, tenía una agradable conversación y para ser la primera vez no había ido nada mal, pero no podía pensar en llevar eso a otro nivel, por lo menos no por lo pronto, quizá más adelante, cuando tuviese más tiempo de digerir este eventual cambio, aún así Alice quería tener respuesta pronto, casi de inmediato de todo lo que había ocurrido mientras ella estaba sentada en la barra.
—No sé qué quieres que te diga, Alice—intentó ignorar el rostro de Alice.
Permanecieron en silencio unos minutos, se acercaron dos hombres a hablar con ellas y preguntarle si se podían sentar, ambas fueron categóricas al negarles la opción, ellos insistieron al punto de llegar a ser agobiante tenerlos frente.
—Vamos chicas, solo un momento, les invitamos a unos tragos—dijo uno de ellos.
—Mira, no sé qué parte de "no, estamos ocupadas" no has entendido, pero mi novia y yo—abrazó a Alice—, estamos ocupadas por aquí.
Los dos hombres dejaron de insistir y se fueron sin más. Alice se rió por lo menos quince minutos de la cara de ellos al enterarse que eran lesbianas, fue una excelente idea de Bella y se la festejó.
—Es que sus caras fueron épicas—reía.
—Lo fueron—respondió Bella levantando su copa—. Bien, ahora que pasé la prueba ¿podemos irnos a casa?
Bella creía que a Alice le sería suficiente solo un intento, un coqueteo furtivo sin resultado alguno y nada más, eso creía Bella que se jactaba de conocer a su amiga, pero los planes de Alice eran otros. Se le había puesto entre ceja y ceja que Bella debía darse cuenta de lo que realmente necesitaba, debía reconocer por sí misma que coquetear con cualquiera no era lo que quería, Alice quería corroborar su teoría, quería que Bella se diese cuenta y reconociera que realmente no era lesbiana, quizá podría reconocerse como bisexual, pero de una cosa estaba segura: Bella tenía sentimientos por Edward que no eran solo amistad, sino también incluían sentimientos pasionales que ella había escondido muy bien.
—Te dejaré aquí, escoge bien, debes seguir intentando—se levantó para marcharse.
—No, Alice—puso su mejor rostro de suplica para convencerle—, está bien así, no es necesario más, ya me quedó claro todo.
—¿En serio?—alzó una ceja— ¿todo?—se marchó sin esperar respuesta.
Jasper no sabía si había entendido bien el mensaje que Alice le había enviado, estaba demasiado confuso, pero aún así decidió que lo mejor era hacer lo que su novia decía o por lo menos lo que él entendió que decía. Le entregó la chaqueta a Edward y le ordenó salir de su casa.
—¡¿Qué?!—Edward arrugó la nariz—. No quiero salir a ninguna parte Jasper, quiero quedarme en casa y beber hasta que no recuerde del mundo.
—Pues será mejor que salgas porque aquí no te servirá de nada quedarte, tienes los recuerdos demasiado frescos—insistió.
Jasper no supo cómo consiguió que Edward saliera de su casa, pero se aseguró de conducir él, no fuese que Edward se arrepintiera y terminara llevándole de vuelta a casa. Ya lo había hecho antes, así que no confiaba en él. A pesar que Edward preguntó una y otra vez dónde iban, este no le respondió. Buscó en su teléfono el mapa que le llevaría hasta el bar donde Alice le había señalado que estaban, una vez que llegaron al lugar, se estacionó y miró seriamente a Edward.
—Sea lo que sea que está pasando, esto no es bueno—dijo Edward—. ¿Me dirás qué pasa?
—Escúchame bien, porque difícilmente te lo repetiré—Edward asintió—. Alice ha convencido a Bella para que vinieran a este bar con la intención de buscar una conquista para Bella. Ella debía coquetear con un hombre y ver como salían las cosas, al parecer no se ha negado de plano y le ha agradado hablar con ellos, pero nada más. No hay señas de que esté dispuesta a intentarlo en todo sentido…
—Esto es ridículo—rió nervioso—, pretenden cambiar a Bella de un día para otro como si la decisión de ser homosexual o no fuese cambiarse de ropa. Ella ha decidido, es una mujer no una niña de quince años, ha decidido muy bien su opción, nos guste o no debemos aceptarla como es, no cambiarla—bufó.
—No se trata de eso, Edward, se trata que Bella ha aceptado tu beso ¿lo recuerdas?—insistió—, ella lo aceptó y si te negó ese beso fue porque le importó, porque temía que reconocerlo le complicara las cosas. ¿No te das cuenta?
—¿Darme cuenta de qué? ¡¿De qué parezco un estúpido ilusionado con la idea de cambiar a alguien por amor?!—su mandíbula se tensó—. ¡No me vengas con el cuento de hadas perfecto, Jasper, yo hace mucho que dejé de creer en eso!
—Ella está confundida y en esa confusión tu presencia podría marcar la diferencia en su decisión y si no te das cuenta es porque eres un estúpido Edward. Llevas años, enamorado de ella, fingiendo que no tienes sentimientos y que nada te importa, llevas años sufriendo en silencio y ahora que tienes la oportunidad única de intentarlo, de darle a conocer quién realmente eres por ego planeas mandar todo al carajo. ¡Eres tú el estúpido que no es capaz de ver cuánto la amas!—respondió descontrolado Jasper.
—¡¿Y qué planeas que haga?! Que entre ahí, sonría como si nada y le pida intentar algo conmigo, luego llevármela de la mano a mi casa y fingir que todo es perfecto ¿Eso me propones?—mantuvo su voz firme y su mirada fija en Jasper—, ¡Ah, no, ya sé que quieres! quieres que entre allí como un Don Juan, que la conquiste y me la lleve a la cama como si fuese una más ¿me equivoco?—alzó una ceja—. Realmente lo que quieres es que cumpla esa estúpida apuesta y que te cobres lo que te deben.
—Sí, te equivocas porque la apuesta no es más que una estupidez infantil para ayudarte, ninguno de nosotros piensa cumplir esa estupidez, todos lo hicimos para que tuvieses el valor de confesarte a Bella—respiró antes de continuar—. Lo que quiero es simple, Edward. Quiero que entres ahí, finjas no conocerla y la trates como nunca has tratado a una mujer, Edward. Quiero que entres ahí y seas lo que Bella quiere de ti. No juegues a ser un Don Juan, porque ella también lo es, tú la convertiste en tu versión femenina ¿Lo olvidas? Ella conoce cada frase preparada que tienes, cada cumplido que dedicas a las mujeres, ella te conoce mejor que nadie y por eso mismo implica un desafío mucho más grande, debes superarte si quieres conseguir la atención de Bella ¿entiendes?—Edward no dijo nada—. ¡¿Entiendes?! ¿Entiendes lo importante que es esto para ti?
Edward se quedó en silencio, no porque no sintiera la magnitud de la importancia de esto, sino porque la sentía demasiado bien, incluso le llegaba a dar miedo. Dar un paso como ese en su vida significaba no volver atrás, nunca más. Si las cosas salían mal hoy Bella jamás volvería a hablarle, jamás volvería a ser lo mismo, sería capaz de ignorarle por completo y ahí sí que terminaría destrozado. Era una locura, una completa estupidez intentar conquistar a Bella si ella no desea ser conquistada, pero algo de lo que Jasper dijo era muy cierto: Tendría que superarse, ser el mismo y lanzarse con todo.
Si quería conquistar a Bella Swan debía ser con el corazón, con la verdad e incluso con el dolor. Cuando estuvo frente a la puerta del bar se juró dejar al Edward que había creado atrás, fuera de todo esto y entró con la humildad de corazón que siempre había alojado en su interior y que por miedo jamás había mostrado. Estaba expuesto y temía ser mortalmente herido.
Importante: Antes de publicar Hiding My Heart Away he comenzado a publicar la primera parte llamada: Cansado de Besar Princesas. Habla de la vida de Edward antes de conocer a Bella, me gustaría que lo leyeran y me comentaran para saber qué tal.
Agradezco su paciencia, la Universidad me está agotando, estaba en prácticas y llegaba en estado de bulto, pero ahora que tengo tiempo libre podré escribir más y subirles capítulos más seguido.
Espero sus comentarios y pasen por Cansado de besar princesas.
¡felices fiestas patrias a mis compatriotas!
Manne Van Necker
