Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
En el sepelio solo se podía ver la figura de un hombre rubio, acompañado de un pequeño tan parecido a él. Depósito unas orquídeas en el ataúd, ella se lo había pedido así. Nadie más estaba, su amigo Kiba tenía asuntos que resolver y solamente estaban ellos dos.
-Papi, ¿quién era esa persona que murió? ¿Era la misma que vi en mi escuela? ¿Que le paso?- Varias preguntas le dirigió Minato, con curiosidad.
-No… Era tu tía Suzuki…- Naruto no sabía cómo continuar, al parecer el chiquillo se quedó con los ojos abiertos como platos. ¿Tenía una tía?
Después de que terminaran los servicios fúnebres se alejaron de aquel siniestro lugar, abordaron el auto y se fueron con rumbo desconocido.
Hinata fue dada de alta, estaba bien, después de haber perdido a sus bebes...
Al ver a su cuñada en aquella situación tan difícil. No, no quería recordarlo.
Fue hacia la habitación donde estaba Karin, agradecía a Dios que la bala solo le haya rozado el hombro, por suerte los guardias pasaban por allí y Mikoto les dio el aviso de que había escuchado un disparo. Alcanzaron a ver a esa mujer antes de que arremetiera contra la joven ojiperla, tenía que agradecerle el haberla ayudado.
Entro y vio a sus sobrinas, que cubrían de mimos a la pelirroja, acompañadas de Itachi. Sintió unos celos tremendos, ellos eran una familia, digamos, perfecta. Y la suya estaba destruida.
-¡Tía!- Grito Setzuna, ella tenía nueve años y Saori, la misma edad que tenía Makoto, cuando vivía.
-Hola pequeñas…-Las abrazo y les dio un beso tierno a cada una.
-Hinata, me alegro de que estés bien, ¿quién vino por ti?- Pregunto Karin.
-Este… Nadie, me acaban de dar de alta y no tuve tiempo de llamar a alguien… Y tomare un taxi…- Respondió la joven, tratando de ocultar que no quería ver a Sasuke.
-¡Yo te llevo!- Dijo el Uchiha.
-¡No! No te preocupes, además, quiero ir a cierto lugar… ¿Do-donde, están enterrados mis hijos?- Ella se llevó una mano al pecho, tratando de controlar el llanto y la tristeza que le ocasionaba recordar a sus niños. El joven matrimonio volteo a verse sorprendido, era cierto, aun no le habían dicho lo de sus pequeños.
-Hinata… Es algo complicado, deja que Itachi te acompañe, ¿sí?- Karin sugirió, después de todo, las niñas se podían quedar con ella, además de que su suegra estaría allí en unos cuantos minutos.
-… Está bien…- La chica dudo en aceptar su ayuda, pero en fin, no traía dinero y estar con alguien conocido le daría la fuerza para soportar cuando estuviera frente a la tumba de sus hijos.
-¡Perfecto!- El joven se despidió de sus nenas y de su esposa, dándole a esta un beso en los labios. Hinata se sonrojo y volteo la mirada.
Caminaron por los largos pasillos del lugar en silencio, rápido llegaron al lobby del hospital y allí estaba él.
-Sa-Sasuke?- Ante ella estaba el autor de todas sus desgracias y desdichas. Por su culpa, por su culpa había perdido a sus hijos. No lo perdonaría, jamás lo haría.
-Bueno, entonces aquí me quedo… Con permiso…- Dijo Itachi dándose la vuelta y caminando rumbo a la habitación de su esposa, dejando a su cuñada con la boca abierta, deseosa de decirle: "No seas cruel, no te vayas"
Se quedaron mirando fijamente, Hinata deseaba correr y abrazar a Sasuke, decirle que lo amaba y… ¿Qué rayos estaba pensando?
El no merecía nada.
El joven por un momento quiso saber que pensaba ella, antes había sido como un libro abierto para él y ahora…
Hinata camino decidida y paso de largo, sin mirarlo siquiera. De repente sintió que él se aferraba a su brazo, haciéndola girar, y rápidamente la atrajo hacia él y sin dudarlo plasmo un beso en sus labios. Aquellos que tanto anhelaba desde hacía casi un mes. Ella tenía la vista desorbitada. "¿Me está besando? ¡Dios mío! ¿Me está besando?"
Su corazón latía a mil, lo deseaba y no hizo más que corresponder.
Lo abrazo fuertemente, aspirando el olor de su cuerpo y su aliento que la embriagaba. La tomo de la cintura sin importarles nada más, estaban en las nubes.
Alguien más los observaba, el ojiazul se quedó allí mientras que su pequeño hacia una mueca de disgusto. Naruto le cubrió los ojos, ese no era espectáculo para niños.
-¡Ejem!- Él se aclaró la garganta y los dos voltearon hacia dónde provino el sonido.
-¡Uzumaki-san!- Hinata se separó de su esposo y se acercó al joven, que venía acompañado. Sasuke, no pudo dejar de sentir celos, molesto se cruzó de brazos.
-Hinata, te presento a Minato, es mi hijo…- Naruto puso las manos en los hombros del niño, quien miraba a la joven con una amplia sonrisa.
-Hola, Minato!- Le sonrió mientras le acariciaba la cabeza, alborotándole el rubio cabello.
-¡Mucho gusto!- Saludo el pequeño a la pareja.
-¿Y qué hacen aquí?- Pregunto la ojiperla.
-Venimos a visitar a mi ex esposa, sufrió un accidente… Ella estará bien…- Dijo el rubio.
-¡Sí, voy a ver a mi mama!- Él se veía entusiasmado, mientras halaba de la mano a su padre.-Vamos papi… Adiós Hina-chan y señor besucón…- Los dos se despidieron, desapareciendo al subir al elevador. Sasuke se sonrojo por cómo le llamo Minato. "¿Señor besucón?"
Ya había pasado más de una semana desde que aquella mujer tratara de matar a Hinata, ahora ya no había razón para separarse, pues Suzuki se había suicidado. Firmo la salida de su esposa y se alejaron en silencio.
Llevaba quince minutos conduciendo, tanto Sasuke como su esposa no hablaron en el trayecto, pero ella lloraba desconsoladamente. El pelinegro sentía que su corazón se destrozaba al ver caer cada una de esas lágrimas, ojala pudiera eliminar el pasado y estar como si nada hubiera acontecido. Le dolia que ella estaba sufriendo por todo lo que le había hecho. Giro el rostro hacia la puesta del sol, que se reflejaba en el agua y que en ese momento, se estaba cubriendo de negros nubarrones. Habían llegado al puente más importante de Konoha, de pronto Hinata salió del auto aun en movimiento.
-¡HINATA!- El detuvo el auto y se quitó de inmediato el cinturón de seguridad para salir corriendo detrás de ella.
La joven se subió en la baranda del puente, mientras lloraba y sus pensamientos rondaban sin tregua en su mente.
"¡Makoto! ¡Itachi! ¿Porque me dejaron? ¿Porque? Ahora también mis gemelitos, los he perdido, he perdido todo lo que me importaba en la vida… Mi Sasuke, ¿Porque me hiciste tanto daño?… Que tonta soy, probablemente me lo merecía. También merezco morir…- Ella se acercó peligrosamente a la orilla del puente, era una caída libre de más de treinta metros. Hinata rio irónicamente, mientras que las gotas de lluvia comenzaban a caer, mojándole el rostro.
-¿Que pretendes?- Grito angustiado el Uchiha, quedándose a una distancia prudente.
La joven dio media vuelta, abrazándose de uno de los pilares que sostenían la plataforma, ella le clavo la mirada con rencor.
El espero una respuesta inmediata, el tráfico comenzó a aumentar debido a que Sasuke había dejado su auto en medio del camino y curiosos veían la extraña escena.
-No pretendo nada, lo hare…- Dijo con la voz quebrada por el llanto.
-¿Que dices? Hinata… No… ¡NO PUEDES ESTAR HABLANDO EN SERIO!- Sasuke trato de acercarse rápidamente hacia ella.
-¡NO TE ME ACERQUES! No te me acerques, juro que si lo haces me arrojare al rio…- Él se quedó a escasos tres metros de la ojiperla, el terror se apoderaba de él, no la perdería, no de nuevo.
-Hinata…- Dejo escapar las lágrimas libremente, mientras pronunciaba su nombre.
-¿Cuánto más Sasuke? ¿Cuánto más tengo que sufrir por ti?- La joven dejaba salir toda su frustración, se volteo y dirigió su vista hacia el cielo, ese sería testigo de su triste fin. Se soltó decidida, extendiendo sus brazos y cerrando los ojos pesadamente, suspiro unas palabras al viento, que más eran dirigidas para su joven esposo.
"Adiós, Sasuke…"
Él se quedó atónito al escucharla, sin saber que hacer pues sus piernas no le respondían. Vio caer la grácil figura de la mujer, lentamente, como si todo estuviera pasando en cámara lenta.
-Hi-na-ta… ¡Nooo!- Corrió y se asomó al rio, no logro ver nada.
-Llamamos a la policía y a los bomberos, pero si sobrevivió, no sabemos si llegaran a tiempo…- Escucho hablar a uno de las espectadores. Sasuke sin pensarlo se arrojó tras ella, él era un experto nadador y clavadista, pero la altura era de por si peligrosa.
-¡Oiga!Espere!- Fue lo último que escucho.
Se sumergió en el agua para después salir a flote, no se veía nada y además la lluvia era un obstáculo que obstruía la visión. Pronto varias embarcaciones de la policía de Konoha y del servicio de emergencias hicieron su aparición. El tiempo se acortaba y no había indicios de Hinata por ningún lado, nado por varios minutos, ya la esperanza de encontrarla con vida se iba por la borda. Volteo una vez más, un bote salvavidas lo esperaba y allí la vio aferrada a una de las columnas que sostenían el enorme puente. Por alguna extraña circunstancia la corriente del rio la había arrastrado hasta allí. Nado y se acercó a la joven, quien tiritaba de frio.
"Por algo que no puedo entender… Estoy viva… ¿Sera que Dios tiene algo especial para mí, después de haber perdido todo?"
Mientras pensaba en esto, sintió que unos fuertes brazos la rodearon, para después perder el conocimiento.
-Todo estará bien princesa, todo estará bien…- Sasuke le hablo al oído, pero ella ya no lo alcanzo a escuchar.
-Está bien, Kiba-kun…- Una joven rubia estaba sentada en la sala de un lujoso departamento.
-¿Podrás entenderme?- Él estaba parado frente a la ventana, mientras veía la lluvia caer afuera.
-Lo que no comprendo es, ¿ porque no quieres que esperemos? Digo, cachorrito… Te amo, pero para mí mala fortuna tengo muchos compromisos…- Le dijo Ino acercándose a su novio y abrazándolo, el aspiro su aroma, a duraznos, nada que ver con el de Hinata. Pero que a él le encantaba.
-Bien, tengo que arreglar un asunto... No te preocupes.- Él se apartó dándole un beso y salió a la calle, necesitaba meditar en lo que iba a hacer. Llamo a Naruto, quien estaba en el hospital con Sakura, pero decidió no molestarlos.
Camino aún más, la lluvia seguía cayendo fuertemente, se maldijo por no haber cogido el paraguas al salir. Llego a una cafetería, entro y ordeno un expreso. De pronto sus ojos se posaron en una figura conocida de orbes blancos. Él sonrió, tal vez ella podría darle noticias de esa mujer que tanto había amado.
-Hola, Hanabi-chan…- Le dijo acercándose.
-¡Hola, Kiba-kun! ¿Qué haces por estos lares?- La joven le dirigió una agradable sonrisa y dándole un sorbo a su cappuccino.
-Nada… ¿Cómo esta Hinata?- Él quería saber de su amor imposible.
-Vaya, no pierdes el tiempo…- El Inuzuka se sonrojo con este comentario "mordaz" de la ojiperla.
-B-bueno, la verdad no había tenido tiempo de visitarla, además de que tu cuñado me prohibió verla…- Dijo esto con pesar.
-Está bien, de sobra sé que es un idiota arrogante, me nace del corazón golpearlo hasta desfigurarle su linda cara, de hecho… En fin, Hina-chan está bien…- De pronto su celular comenzó a sonar con la melodía de "California Girls".
-Adelante...- La alentó Kiba, mientras ella le dirigía una mirada de disculpa.
Él se concentró en beber su café, pero era imposible pensar en otras cosas que no fuera sobre Hinata y su confesión, sí, porque había decidido confesarle a su amiga, que la amaba. Sería como quitarse una pesada carga de encima.
Hanabi regreso de inmediato, se le veía seria, pero él se abstuvo de preguntar.
-¡Mi cita no llegara!- Soltó y se dejó caer en la silla. -¿Todos los hombres son idiotas o es una competencia?- dijo molesta cruzándose de brazos.
Kiba rodo los ojos, pronto sabría que significaban aquellas palabras de la joven Hyuuga.
Sasuke, espero por Hinata, quien estaba en revisión, afortunadamente no había pasado a mayores y estaba en perfecto estado, solo tenía un ligero caso de hipotermia, pero sin duda se podría ir esa misma noche.
La joven mujer le había pedido que no le avisara a nadie de su estúpida decisión, ese sería un secreto que olvidarían y que jamás le dirían a nadie, solo ellos dos lo sabrían. Aunque sería imposible que no se dieran cuenta sus familiares, pero lo hecho estaba hecho.
Fue una gran sorpresa para Tsunade, quien hablo seriamente con Hinata. Llegaron a casa de su padre a las seis de la mañana del día siguiente, ella entro seguida de Sasuke, todo estaba muy callado. Subieron a la habitación donde se estaba quedando desde que se separara de su aun esposo. Abrió la puerta y encendió la luz, si, todo estaba como lo había dejado anteriormente. Volteo a ver al Uchiha quien la miraba, con… dulzura? No dijo nada, de pronto, sus ojos perlados se centraron en la enorme cama que estaba revuelta, las colchas al parecer cubrían algo que formaba un pequeño bulto.
Tuvo la curiosidad de ver que había allí, pero dudaba.
Se acercó tirando de las mantas, y al hacerlo se quedó petrificada. Abrió desmesuradamente los ojos, los cuales se cristalizaron, mientras comenzaba a temblar. Se llevó las manos al pecho y dejo que las lágrimas corrieran libremente por sus mejillas. ¿Estaba soñando? Tal vez se había vuelto loca…
Su corazón pálpito con fuerza, ante ella estaban los pequeños Itachi y Makoto. Poso sus manos en su rostro, para ahogar los sollozos y no despertar a sus angelitos, sus piernas no soportaron más y se rindieron.
-¡Hinata!- Sasuke corrió hacia ella, quien estaba en el suelo de rodillas.
-¿Están vivos? Dime que es verdad, que ellos están allí dormidos y que no me he vuelto loca… ¿Tú los ves?- El joven sonrió y la volteo, atrayéndola hacia él. Así se quedaron, abrazados por un corto periodo de tiempo.
De repente el Uchiha observo que Itachi se había despertado. Aun somnoliento, se bajó de la cama y se tallo sus negros ojitos. La joven estaba de espaldas así que no se dio cuenta de nada, hasta que sintió que unas cálidas manitas le acariciaban el rostro y los brazos. Ella abrió sus blancos orbes y vio la carita del pequeño, quien sonreía. Los colores se le fueron del rostro, su respiración se hizo lenta y seguía llorando.
-¿Mami? ¿Suske?- Hinata sonrió, a veces el pequeño olvidaba decirle "Papi" a Sasuke enfrente de ella.
Ella abrazo a su pequeñín, que se sintió incomodo por la muestra de cariño de su mama, era algo común en él.
-Mi bebe, mi Itachi… Mi vida, estas bien… ¡Oh! Gracias a Dios…-Ella se cubrió con la mano que tenía libre el rostro para que el niño no se fuera a asustar, de verla llorar.
-¡Mamá! ¡Mamita! ¡Te extrañe mucho!- Makoto salto de la cama y brinco trepándose de la pierna de Hinata.
-Mako, tranquila… - Le espeto Sasuke.
-No, no te preocupes…- La joven mujer, abrazo a sus hijos, que tonta… ¿Cómo habría sido posible que hacía apenas unas horas haya decidido matarse? Si no la hubiera rescatado Sasuke como antes, quien sabe que habría sido de sus hijos.
Shikamaru fue llamado a la escena de un crimen, en un auto de lujo se encontraba el cuerpo sin vida de un hombre, quien en vida respondía al nombre de Orochimaru. El suspiro, aún tenía que concluir con el caso Haruno, debía hablar con el matrimonio Uchiha.
Se enteró por medio de la Doctora Tsunade, que Hinata había sido dada de alta desde el día anterior, pero no dio más información de la requerida.
Tenía en los expedientes la dirección de los Uchiha, llamo a Sasuke para confirmar la cita y a las tres de la tarde se presentó en la casa de estos. Hinata lo invito a pasar, se veía demacrada y triste.
-¿Gustaría una taza de té?- Pregunto cortésmente.
-Si, por favor… La verdad, esto llevara algo de tiempo.- Él sonrió gradecido.
-Uchiha-san- Dijo viendo entrar al mencionado a la sala. El Nara se había dado cuenta de que esa era una de las mansiones más lujosas de Konoha, no dudaba que Suzuki sacaría buen provecho del secuestro de los niños. Pero solo faltaba el detalle de cómo los pequeños se habían salvado o más bien, quien los había salvado.
- Buenas tardes…- Saludo sin ánimos.
La ojiperla salió de la cocina con una charola, con una tetera y tres tazas, además de un platón con galletas de nuez.
El después de beber un sorbo de la deliciosa bebida, observo detenidamente a la pareja que lucía tensa y lo que más le llamo la atención es que se sentaron separados y ni siquiera habían cruzado palabra.
-Las Haruno Suzuki, la mujer que secuestro a sus hijos planeaba además matarlos, por fortuna, ellos se salvaron de ese incendio. Claro está que había una tercera persona, la hermana gemela de esta… Ella… Ella salvo a sus hijos…- Ellos se quedaron petrificados.
-Quiere decir que…- Hinata trato de decir algo más, pero fue interrumpida por Sasuke.
-¿Sakura, no es así?- Se cruzó de brazos, molesto.
-Así es, ella no tuvo nada que ver con el secuestro, por lo cual que les pido que por favor, retiren la denuncia.- El Uchiha abrió los ojos y lo miro furioso.
-¿Qué es lo que está diciendo?- Pregunto el moreno.
-Yo sé que es, poco ortodoxo…- Dejo la taza de té en la mesilla de centro.
-¿Acaso esta demente? Esa mujer es cómplice de Suzuki y huyo de la cárcel, usted… Usted…- El pareció darse cuenta de algo.-Usted la dejo escapar, ¿verdad?- Ahora las cosas caían por su propio peso.
-Así es, ella prometió entregarnos a su hermana…- Un escalofrió recorrió su espalda, sabía que podría perder su empleo, pero la historia de la peli rosa le calo hondo, ella se había atrevido a sacrificarse por las personas que más amaba, Naruto y Minato.
-¡DE NINGUNA MANERA! Que pague ahora encerrada en la cárcel, no me importa…- Sasuke se mostró terriblemente frio y egoísta, iba a comenzar a discutir pero Hinata lo sorprendió.
-De acuerdo, retiraremos los cargos…- Ella se despidió con una reverencia y subió su habitación. El detective fue despedido por el pelinegro, no había más que hablar. Tenía que saber por qué su esposa había actuado así. Creía que se iba a volver loco después de tantas cosas que habían pasado desde que su esposa descubriera su infidelidad… ¿Y ahora que iba a pasar? ¿Todo iba a ser para bien o para mal?
Ahora estaba a la deriva, sin saber que hacer…
Continuara…
