Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si no que son de J.K Rowling, yo únicamente los uso sin ánimos de lucro y por el más puro entretenimiento =)

N/A: Hola guapas/os, subo otro que tenía casi completo (retomar siempre es complicado), siento la tardanza, os diré que he vuelto impulsada por leer vuestros reviews, realmente ayudan.

Capítulo 9: No hay escapatoria.

DÍA 5: 3 de diciembre

Esa mañana Hermione se despertó pronto para disfrutar por última vez como "soltera" de la compañía de sus padres, ahora que volvían a tener sus recuerdos. Habían venido al castillo con la previa autorización de McGonagall, pasaron toda la mañana disfrutando de su compañía y ella recalcándoles que, debido al hechizo vinculante, al principio era posible que no se pudiesen comunicar o que las cosas cambiaran. No quería que pensaran que algo iba mal, aunque en realidad no sabía si algo podría ir bien… en fin, no sabía cómo reaccionaría el hechizo y quería que ellos estuviesen lo más informados posible. Odiaba ese estado de vulnerabilidad en el que había despertado y el hecho de que no tuviera todo bajo control, volver al mundo real no estaba siendo sencillo y aún más teniendo en cuenta la situación en la que estaba metida.

Les contó del periodo de adaptación, todo lo que sabía acerca del hechizo, que era poco y vago, disuadió sus miedos acerca del Prof... Severus e intentó creérselo ella también. Les aseguró que todo iría bien, que pronto se podrían ver y que no era un adiós si no un hasta pronto, aun cuando ni ella misma lo sabía, nadie lo sabía.

Disfrutaron de las vistas en el lago y de un picnic relajado a sus orillas, después de comer y de haber visto el espectáculo que el Calamar gigante les dedicó, se abrazaron fuertemente y Hermione se encaminó hacia las mazmorras, tenía mucho que preparar aún y además necesitaba urgentemente estar cerca de S- Severus, maldito hechizo. Aunque en realidad estaba sorprendida, estaba claro que quien mandaba allí era el hechizo porque a veces apenas estaba separada de él sentía los efectos y hoy sin embargo habían pasado varias horas. Hermione se preguntó si el hechizo le había dado tregua para disfrutar con su familia...

Cuando llegó a las mazmorras y entró en la sala confiada, que estaría allí, se sorprendió por no encontrarle, fue a la biblioteca y tampoco estaba allí. Solo quedaba un sitio, bajó al laboratorio y ahí estaba, estaba claro que tendría que reordenar el orden de sitios en los que buscar, le observó mientras él estaba trabajando en la que suponía era la poción que ambos tendrían que tomar pronto. Volvía a vestir los pantalones negros y la camisa blanca holgada que parecía como de lino y que, contra todo pronóstico, era su vestimenta habitual en sus recamaras.

Ahora le pareció infantil haber pensado que iba siempre con la túnica y la capa a todos sitios. De hecho, sin admitirlo conscientemente apreció la espalda de su futuro vinculado que se dejaba intuir a través de la tela, el cuello se vislumbraba debido a un botón no abrochado, se veía pálido pero fuerte y daba sensación de ser suave, lástima el grasiento pelo relamido hacia atrás... Antes de que pudiera pararlas, las palabras salieron de su boca despedidas.

- Se quitará eso antes de la invocación, ¿verdad? - OHDIOSMIO! ¡¿Qué había dicho!? ¿Y qué le importaba a ella si Snape iba con la protección en el pelo o no ¡Merlín trágame! Severus se giró sin asustarse, ya sabiendo que estaba allí, y que le observaba. La miró con el ceño fruncido, siempre contaba con mil frases hirientes y vergonzantes, pero ahora mismo se encontraba algo alterado por las olas de apreciación que el hechizo le había hecho llegar, delatándola desde que ella entró en la recamara, por lo que se mordió la lengua a falta de palabras y con demasiados sentimientos.

- Si, no se preocupe-

- No, no me preocupo- dijo Hermione rápida y absolutamente colorada. Con suerte Snape lo atribuiría al calor del laboratorio.

- Ya, ¿puedo ayudarla en algo? - ¡Salazar! ¡Si se había ruborizado tan solo por el comentario que había hecho!, esta chica definitivamente era lela, aunque ahora mismo lo que no paraba de rondar en su cabeza era la asunción de que parecía que en algún nivel disfrutaba con la visión de su persona... ¿Qué había sido lo de antes? Ser amable y educado le estaba costando más de lo que quería admitir. Por otra parte, era la primera vez desde hace mucho tiempo que Severus tenía en conocimiento que alguien le miraba apreciativamente y eso le tenía descolocado. Se preguntaba en qué exactamente de él se estaría fijando cuando entró…

- No… ya me iba…- Hermione detuvo la frase a la mitad, ¿cómo se iban a vincular hoy mismo si no era capaz ni de decirle que el vínculo le estaba exigiendo cercanía? ¿Qué sería de ella, de ellos cuando estuviesen vinculados? Hermione respiró profundamente antes de soltar rápidamente- Necesitaba estar cerca de usted.

Severus ya lo sabía porque a él le pasaba lo mismo, pero no pensaba que estuviese dispuesta a admitirlo, realmente tampoco había esperado que se lo dijese, había subestimado a la leona. Su intención con la pregunta era librarse de ella y de su momento incómodo, pero ya que no iba a ser posible, no iba a quedarse atrás, que no se dijese. Respiró profundamente.

- Comprendo, póngase cómoda, estoy terminando nuestra poción, por favor no me distraiga. No queremos acabar como Longbottom – las viejas costumbres.

Hermione aun ruborizada convocó el libro que estaba leyendo ayer por la noche y se sentó en uno de los taburetes que estaban alrededor del mesón, bastante cerca. Pensó en apoyar el libro sobre la mesa de forma que Snape no pudiese leer la tapa, pero decidió no hacerlo por varias razones: la primera no se veía capaz de hablar de esto con él y la segunda esperaba que lo viese y que sacase sus propias conclusiones.

Abrió el libro y continuó su lectura "Capítulo 7: periodos fértiles de los magos".

Severus miró de soslayo y se sorprendió al ver que estaba leyendo un libro sobre longevidad y desarrollo biológico de los magos, qué lectura tan básica y extraña para ser ella… Por la extraña forma en la que sujetaba el libro sabía que quería que él supiese de qué iba el texto… pero ¿por qué? de pronto lo comprendió. ¡Tal vez ella no sabía tanto como él pensaba sobre la longevidad de los magos, e incluso puede que pensara que se iba a vincular con una persona que no estaba en su rango vital! A veces se le olvidaba que provenía de una familia muggle, que no había vivido desde pequeña en el mundo mágico, se preguntaba qué otras cuestiones no conocería sobre la vida vinculada… Añadió el último ingrediente y como la poción necesitaba horas de reposo antes de someterla a verificación y aun no era la hora de la comida decidió matar dos hipogrifos de un hechizo.

- Srta.… Hermione- sus ojos conectaron, algo se encendió en su pecho- necesitamos poner en orden los papeles en Gringotts. Si no tiene inconveniente podríamos ir ahora para dejarlo solucionado.

Cuando llegaron a Gringotts comenzó a sonar una alarma, los duendes se alborotaron y se cerraron todas las casillas, de pronto Hermione lo entendió, aquí no era bienvenida. Snape sin alterarse o darse por aludido se acercó a una pared, puso su mano sobre una placa y se abrió una puerta, con un gesto indicó a Hermione que pasara. Cuando entraron se encontraron en un despacho privado increíblemente mal iluminado.

- Sr Snape - Dijo el horroroso duende con su voz pausada.

- Thrikpook- a Severus le aburría muchísimo la diplomacia – necesito acceder a mi bóveda cuanto antes y exportar los fondos de la bóveda de la señorita Granger con la mía. Esperaba que Hermione no volviese a poner el grito en el cielo sobre por qué cambiar todo el dinero de la de ella a la suya... estaba claro que iba a ser más sencillo mover la que menos tuviese... o a ese acuerdo parecía que habían llegado en el castillo.

El duende le miró evaluadoramente, chascó su lengua con profundo desagrado mientras miraba a Hermione – su varita Sr, por favor- Severus se la entregó intentando contener su impaciencia, el duende la examinó minuciosamente y con una mueca de desdén se la devolvió – la de su acompañante ahora, por favor- dijo sin dignarse ni a decir su nombre, Severus miró a su derecha y se encontró a una Hermione claramente con la mente en otro sito, ligeramente pálida.

- Hermione, tu varita. - le recordó con suavidad intrigado por su estado de ánimo. Aun así, al escuchar su voz Hermione dio un respingo y se la entregó a Thrikpook casi reticentemente quien la examinó durante más tiempo del necesario, incluso para ser un duende. Hermione tenía claro que era persona non grata en Gringotts.

- Parece que está todo en condiciones- les miró por encima de sus ojos abriendo la boca mientras sonreía y se veían sus diminutos y amarillos dientes- aun así, irán con patrulla, ¡Hilrook! – gritó- acompáñales a la cámara 201 y 777, que te acompañe el equipo H - sin que hubiera terminado la frase un duende se había aparecido y una puerta materializado donde antes solo había una pared. Severus dio un paso hacia adelante.

- Yo… a mí no me importa esperar aquí… - oyó decir a Hermione temblorosamente. Severus la miró acordándose de pronto de lo que le habían contado que había sucedido aquí, ¿no habían salido victoriosos? No entendía nada. Las manos de Hermione se aferraron a las mangas intentando que no se notase tanto su temblor y buscar su valentía. Le embargó un sentimiento que no supo identificar. Últimamente estaba lleno de esos.

Respiró llenándose de paciencia por tener que explicarle algo tan obvio, - Hermione, tenemos que ir los dos propietarios de las cámaras, vamos, iremos juntos. – Las últimas dos palabras salieron de sus labios sin poder evitarlo, sorprendiéndose él mismo, quería de alguna forma y por alguna razón darle sensación de seguridad. Hermione pareció que salía de su ensimismamiento y sin pensarlo mucho le cogió el brazo rogando porque no la soltara ¿qué le estaba pasando?

Se subieron al carro y ambos agradecieron secretamente que los carros de los duendes fueran tan estrechos porque les obligaba a estar juntos sin ninguno tener que comprometerse. Hermione soltó su brazo en cuanto se subió al carro. Había vuelto a encontrar su valentía y estaba decidida a no hacer que flaquease, después de todo nunca había tenido miedo de Gringotts y no iba a empezar ahora. El camino parecía interminable hasta que llegaron a la cámara. Mientras la abría y autorizaba al duende a transferir el dinero se sentía cada vez mas y mas mareada y con una sensación de que algo la oprimía. Para cuando estaban cerrando su ahora vacía cámara por el rabillo del ojo vio una sombra moverse en la esquina.

Su estómago se encogió de miedo y el oxígeno pareció desaparecer de sus pulmones. Se suponía que solo estaban en su mente. Se tropezó mientras caminaban hacia el carro y Severus la cogió a tiempo del antebrazo antes de que se diera de bruces. Se dio cuenta de que alguien estaba hablándole.

- Sta. Granger, Srta. Granger…- la impaciente voz de Severus se iba haciendo más clara, seguramente molesto por su comportamiento –

- Prof.… Severus… - Hermione sabía que, si había visto una sombra habría más, y comprendió de pronto porqué su inconsciente había intentado evitar que bajara aquí. Se aferró a su codo y le sujetó con fuerza, cada segundo que estaban tocándose el mundo volvía a tener claridad. Al mirar alrededor el duende solo sonrió más ampliamente lleno de maldad y reconocimiento de lo que ella había visto, mientras a Hermione le subía un desagradable frío escalofrío por su columna. Hermione no quería arriesgarse, últimamente no tenía claras muchas cosas, pero si tenía claro que no iba a exponerse a volver al sitio sombrío de donde había salido. Miró a Severus a los ojos mientras veía su expresión de desconcierto, estaba claro que él no estaba sintiendo lo que ella. – Necesito… - paró de hablar para centrar su energía y conseguir el valor para lo que estaba a punto de pedir – Necesito – dijo incidiendo en cada letra la fuerza – que no pares de tocarme –

- No me parece que este sea un buen momento para esto – dijo Severus sin entender nada.

- Severus, mírame a los ojos, escúchame, necesito que no dejes de tocarme, por favor- dijo empezando con mucho ímpetu la frase y perdiendo fuerza mientras contemplaba la impenetrable mirada de Severus y pensaba que se iba a negar. Sabía que, si se negaba, para ella esta jornada no saldría bien.

Severus miró sus casi febriles ojos sin entender qué estaba sucediendo y oyó el impaciente y desagradable grito del duende inquiriéndoles que se dieran prisa para continuar. Impertinente. Hermione empezó a aflojar la presión sobre su codo y él vio en sus ojos su resignada desesperación. – Bien, pero cuando salgamos de esta pocilga tenemos que hablar – con un fluido movimiento la cogió de la cintura y retomaron el camino hacia el carrito. Ahora si que no se perdió la mirada de lastima del duende, como si hubiera perdido alguna oportunidad. Estaba claro que estaba pasando algo, la griffindoryana a su lado caminaba con cierto tremor. Subieron al carrito mientras Severus controlaba que aquello que le había pedido no le faltara, contacto.

Él tenía claro que este viaje estaba siendo difícil para Hermione, pero lo cierto es que mientras daban mil vueltas para llegar a su cámara el contacto físico entre ambos estaba siendo realmente agradable. Severus torció el gesto mientras se juzgaba despreciable por sentirse así mientras que la Srta. Granger parecía que estaba pasando un muy mal trago. No entendía tan poco porqué estaban dando tantas vueltas con el carrito cuando normalmente era todo muy rápido. Enfadado le gritó al duende que apresurara el camino.

- Vamos todo lo rápido que podemos señor- dijo sin girarse a mirarle y sin quitar su asquerosa sonrisa.

- Señor Hilrook, no pienso repetirlo, o en menos de media hora estamos fuera o cuando salgamos retiraré todos mis fondos. Tenemos mejores cosas que hacer que estar paseando en este agujero.

Hermione sabía que lo decía porque la hora de la ceremonia estaba cerca pero no podía dejar de estar aliviada de la menos saber que pronto saldrían de este sitio lleno de amenazas.

Cuando terminaron las gestiones y salieron del banco, Hermione se soltó del abrazo y sin llegar a correr se apresuró a salir del edificio y esperarle allí donde el sol impactara. Severus llegó donde ella y sin decir nada le ofreció su brazo para aparecerse.

Al llegar a las mazmorras Hermione respiró profundamente, sabía lo que venía- ¿Se puede saber a cuento de qué ha venido eso? – parecía que el cuartel se había acabado y Hermione se sintió apesadumbrada.

- Lo primero Prof.. Severus quiero agradecerle por su apoyo, sé que usted dijo que íbamos a hablar sobre esto, pero la verdad es que preferiría no hacerlo. Hoy no. Tal vez en otra ocasión.

- ¿Tal vez? – el enfado en su voz era notorio. Primero habían perdido una cantidad de tiempo impensable en el banco, luego lo que fuera que le había pasado y ahora no quería explicárselo. Severus sabía que algo iba mal y preferiría estar al tanto de todo y no entendía porque Granger no quería decírselo – Señorita Granger, vamos a pasar una vida juntos- dijo sin poder evitar una mueca- este momento es tan bueno como cualquier otro.

Hermione sintió su voz como el acero, no entendía su insistencia, ¿es que no había sido ella suficientemente clara? – Hoy no – le dijo mientras sus ojos conectaban con la dureza de los suyos. Severus torció la boca en desagrado y abrió la boca para contestar cuando una alarma sonó en el salón. Nunca mejor dicho salvada por la campana. Era hora de embotellar la poción e ir a completar el hechizo, le sorprendió que fuera la hora ya y al mismo tiempo la verdad es que no podía estar más aliviada de que ya no estuvieran en Gringotts.

- Iré a prepararme- dijo Hermione aprovechando la oportunidad que se le brindaba de escaparse de esa conversación, cuanto mas tarde mejor.

- Hermione- dijo mientras la retenía por el brazo – qué – está – pasando- dijo Severus con un tono de voz indescifrable.

Hermione suspiró exasperada y al mismo tiempo realizando lo cansada que estaba – conecto con su mirada y le dio una débil sonrisa - después de hoy espero que nada. Se zafó de su agarre y fue a prepararse para el principio del fin.

Severus se quedó pensando en todo lo que había visto en sus ojos y lleno de preguntas. Estaba claro que se iban a vincular para intentar salvarse los dos, pero también estaba claro que estaba vinculándose con alguien a quien no conocía muy bien y parecía tener múltiples secretos, se había cansado de los secretos. No hay descanso para los inocentes. Pensó con sorna y cansancio, tampoco es que él fuera un inocente, pero si pensaba que ya había hecho suficiente y había esperado poder pasar lo que restaba de su vida tranquilamente.

*.*

Se encontraban en la Sala Multiusos que para la ocasión estaba transformada en un suave claro en un bosque junto a un manantial que se transformaba en un riachuelo.

Todos estaban claramente ansiosos, pero ninguno quería ser el que lo dijese, Harry y Minerva cruzaron miradas. Firenze era el único que se encontraba en forma y menos mal porque era el que tenía que oficiar la ceremonia.

Hermione y Severus entraron a la sala multiusos con una capa encima cada uno, ambos metidos en sus pensamientos sobre lo sucedido esta tarde y lo que estaba a punto de suceder, ambos llevaban las capas, la de ella de color burdeo y la de Severus verde jade apagado. Capas ceremoniales pensó asombrada Minerva.

El protocolo decía que ninguno de los dos involucrados debía hablar, si no que sería el maestro de ceremonias quién guiaría todo el proceso lo cual fue muy apropiado debido lo ocurrido. Firenze empezó con un antiguo cántico destinado sólo para ocasiones especiales de los de su Raza que nadie comprendió, pero no pasaba nada, mientras él cantaba con su voz suave y antigua las bendiciones y protecciones se iban apareciendo en el claro, por supuesto invisibles para casi todos. Sabía que luego tendría un problema cuando le pidieran explicaciones, pero no le importó, este era su regalo para los vinculados. Ambos notaron como iban relajándose progresivamente, un cuartel temporal.

- Nos encontramos hoy el tercer día del doceavo mes del año mil novecientos noventa y ocho para unir en vínculo a estas dos almas mayores de conocimiento y edad, en pleno consentimiento, ¿Cierto?

- Si –susurraron ambos en voz contenida, atrapados en esto sin quererlo y sin poder evitarlo, pero con intención de intentar conseguir sobrellevarlo.

- Severus Tobías Snape Prince nacido en 1960 presenta en calidad de testigo a Minerva McGonagall-Ross y Hermione Jean Granger nacida en 1979 presenta en calidad de testigo a Harry James Potter Evans. ¿Ambos testigos están tienen plena capacidad y consienten?

- Si – susurraron ambos, la voz de Harry temblorosa. Estúpido niñato, pensó Severus, ¡lo arruinará todo! Pero contra el pensamiento de Severus en realidad nada se estropeó salvo que los cálices que estaban sobre la roca con las pociones comenzaron a emitir un suave brillo, el hechizo seguía.

- Yo, Firenze, soy la tercera voz en este día para ser conscientes del pleno consentimiento de ambas partes involucradas. Así sea. – Cogió ambos cálices y se los dio a ambos, las manos de Hermione temblaban un poco al recibirlo, pero no vaciló cuando a la Firenze dio la orden de que se bebieran todo el contenido de la copa.

Dentro de su cuerpo parecía que la poción no había ido a parar al estómago si no que estaba recorriendo todo su cuerpo furiosamente, el hechizo asentándose pensó vagamente mientras intentaba no caerse al suelo por la cantidad de sensaciones. Te acepto, en ese momento el hechizo dejó de moverse por todo su cuerpo y ella alzó la mirada para encontrarse con la de Severus que le pareció que transmitía un sentimiento ¿expectante? tal vez solo había sido su imaginación porque no no quería morir porque al segundo esos ojos negros no expresaron nada más.

- A continuación, el acto físico simbólico que uno de los contrayentes expresará hacia el otro. Siento este inicio y recordatorio que se servirán el uno al otro hasta el fin de sus días, teniendo en cuenta sus necesidades y las de su compañero, comenzará Hermione Jean Granger.

Hermione titubeó un momento demasiado sumergida en el hechizo como para estar del todo consciente pero en seguida se acercó a Severus, extrajo de su capa un botecito de madera, lo abrió y vertió su contenido en la palma de su mano con cuidado para que no se le cayese, incongruentemente después lo tiró al suelo sin preocuparse más por él y con la otra mano cogió una de las de Severus y la puso enfrente suyo, luego hizo lo mismo con la otra y untándose el aceite en sus manos procedió a darle un masaje, tal y como lo habían acordado, de lo que no habían hablado era de que con la poción todo sería distinto.

Podía sentir todos y cada de los vellos de su piel, sus manos suaves y callosas en los sitios adecuados por la elaboración de las pociones, sus dedos largos que mientras masajeaba se sonrojó furiosamente, son los ingredientes afrodisiacos, dijo para calmarse, no obstante, no se atrevió a mirar a Severus. Cosa que él nunca supo porque sus ojos estaban fuertemente cerrados para no delatar todo lo que estaba sucediendo en su interior. El masaje de Hermione estaba calentando todo su cuerpo de muchas y distintas formas y debido a la poción todos sus movimientos se veían magnificados por mil. Era todo un logro que no estuviese gimiendo, agradeció en ese momento todos los años de control. Demasiado pronto para los dos la voz de Firenze les devolvió a la realidad.

- Severus Tobías Snape Prince ahora usted. - Se dieron un minuto más y justo el momento en el que Severus abrió los ojos encontró los de Hermione en los suyos, lejanamente se dio cuenta que ambos parecían perdidos en el deseo. Sin querer perder la oportunidad y envalentonado por el hechizo desabrochó con cautela la capa de Hermione, sin perder el contacto ocular por si veía el más mínimo rechazo y, al no encontrarlo, dejó la capa encima de la roca descuidadamente y movió a Hermione, que gimió al contacto, de forma que los presentes sólo pudiesen ver su espalda y no a Hermione. Desabrochó los botones de la espalda de su túnica metódicamente, uno tras otro hasta que tuvo el suficiente margen como para deslizársela hacia delante, quedando arrugada un poco más abajo de sus hombros y que su espalda quedase expuesta, con mucho cuidado con una caricia movió sus rizos y los puso en un lado. Casi podía escuchar al mocoso Potter rechinando los dientes y el injustificado pensamiento de que jamás la volvería a ver así, porque ahora sería suya, cruzó su mente furiosamente.

La poción… Se dijo a sí mismo, respiró. Sacó de su bolsillo un recipiente igual que el de Hermione e igualmente lo extendió por las manos y comenzó a masajear los omóplatos, el cuello, los hombros intentando sin saber por qué demostrarle a Hermione con gestos que podían intentarlo, que podía ser una vida llena de matices, que se tolerarían, podrían ser buenos compañeros vinculados, incluso puede que, de pasión, que juntos podrían con todo.

Todo eso que no podía decir ni pensar, se lo quiso expresar con sus actos mientras Hermione gemía, jadeaba y se presionaba contra esas manos tan habilidosas casi sin control.

- Yo creo que ya es suficiente…- La voz de Harry se hizo oír y la inminente respuesta de Firenze.

- Cuidado Elegido, es el hechizo el que decide eso, no intervengas- La reprimenda y la advertencia implícitas en la frase.

A Hermione se le doblaron las rodillas cuando un rayo especialmente fuerte de placer, deseo y contradicción la atravesó e iba a caerse si no es porque Severus rápidamente la cogió por la cintura con una mano y la otra la cruzó a la altura de sus hombros y en ese extraño abrazo continuó masajeando todo lo que la túnica había dejado al descubierto, su clavícula, su cuello, sus hombros mientras Hermione reposaba su cuerpo contra el suyo. Estaba siendo todo demasiado intenso, demasiado rápido y el suave frote que hacía Hermione contra su cuerpo iba a hacer que Severus quedase muy mal frente a los demás, pero no se veía capaz de parar por si solo así que casi en partes iguales se sintió agradecido y desdichado cuando gracias a las Pitonisas el hechizo brilló aún con más fuerza y oyeron a Firenze que ya era suficiente.

En los siguientes minutos ambos intentaban recuperarse y Severus la ayudaba a volver a abotonarse la túnica y ponerse la capa, después de unos minutos oyeron la voz de Firenze.

- Ahora la expresión física determinante de que os comprometéis en alma cuerpo y mente el uno con el otro-

Severus con una de sus manos en su cintura la giró y atrajo así hasta que sus cuerpos estuvieron cerca pero no juntos y con la otra cogió una de sus pequeñas manos entre la suya admirando secretamente su suavidad y se la acercó a los labios para depositar un firme, pero suave beso en su dorso, muy victoriano, esta vez no se le iba a ir de las manos. Bien, eso debía valerle al hechizo, pensó mientras alejaba su mano siendo consciente de la resistencia que puso Hermione, como si quisiese más. No pudo seguir esa línea de pensamiento porque el hechizo hizo un remolino alrededor de ellos dos hasta que sus cuerpos estuvieron unidos desde sus rodillas hasta el pecho. Severus abrió los ojos asombrado cuando sintió la exigencia del hechizo: ¡Bésala!

De pronto su determinación flaqueó y no pensó en resistirse, no cuando aquellos ojos almendrados le miraban con deseo, disfrutaría de este momento. La soltó momentáneamente y Hermione gimió con dolor cuando el hechizo empezó a castigar lo que creía sería una desobediencia, pero paró en seguida al notar que las manos de Severus subían lentamente por su cuerpo hasta acunar su cara y con una de ella atrás de su nuca la acercó suavemente hasta que estuvieron a dos milímetros de distancia y entonces paró, una última muestra de caballerosidad mientras ignoraba el dolor en su cabeza maldito hechizo y fue Hermione la que completó el gesto.

Los labios de Severus tan suaves, se posaban sobre los suyos como si fuesen besos mariposa para luego comenzar a besarla más profundamente y Hermione, con poción o sin ella, empezó a perder la cabeza mientras Snap… Severus la besaba como si no hubiese mañana, de lejos el mejor beso de su vida y cuando sintió su lengua cálida pidiéndole permiso no se lo negó, si no que subió sus brazos a sus hombros intensificando el beso, profundizándolo aún más. Un escalofrío recorrió su cuerpo al notar el suave gemido de Severus al tocarle. No supo cuando tiempo pasó, pero pararon al oír un suave carraspeo, ya no había un remolino alrededor de ellos, lo cual significaba que estaban llegando al fin del ritual, el hechizo estaba saciado con su demostración física. No se separaron del todo, ambos tremendamente excitados y al mismo tiempo extenuados, todo era demasiado…

-Pronunciad el hechizo-

Sus voces comenzaron temblorosas, pero al ir avanzando se afianzaron más y más, susurrando el hechizo que les uniría de por vida "Quod nos facimus eam, terra flamma recedat aer, ignis et aqua unum coalescant. Retorname nascimur et ex cineribus illis. Servitutis meae et servitutis veniam ad vos in extrema spe fidei obedientiam et devotionem.

Lo que nos das nos lo quitas, tierra, aire fuego y agua vuelven a su cauce, fuego y agua deben unirse, formando un solo ser. De las cenizas nacemos y a ellas retornamos. Yo uno mi vida a ti en servidumbre y esclavitud hasta el fin de la misma prometiendo fidelidad, obediencia y entrega.

El remolino giró una nueva vez a su alrededor y de pronto Severus Snape fue empujado al suelo bruscamente, sin terminar de comprender, oyó la voz de Firenze - El hechizo ha decretado a Hermione Jean Granger como la Dominante y a Severus Tobías Snape Prince como el Sumiso. - Un rayo de decepción y resignación cubrió la cara de Severus sin poder ocultarlo, todas sus esperanzas, su anhelo, su deseo se habían ido. Así que eso sería, siempre sería un sirviente. Sabías que podía pasar… De pronto sintió la mano de Hermione en su hombro y como bajó hasta coger su mano y tirar de él para que se incorporase.

Por primera vez fue incapaz de descubrir los pensamientos de Granger en su rostro. Los manuscritos indicaban que el sumiso debía terminar la ceremonia de rodillas, ¿qué estaba haciendo?

- A continuación, tendrán que pasar la noche juntos en el hogar del contrayente más poderoso, es decir en Prince Manor. - Manda huevos, pensó malhumorado Severus. - Cuando ese periodo de tiempo transcurra el contrato se generará solo y las marcas aparecerán en vuestro cuerpo donde el hechizo considere oportuno y podréis comenzar con vuestra nueva vida juntos. Después de tres días podréis volver a comunicaros con el exterior. Recordad compañeros vinculados que tendréis que crecer, aprender y satisfacer al hechizo a medida que él os lo pida. Muchas gracias a los testigos por su presencia.

Harry hizo el amago de acercarse a Hermione, pero ella negó con la cabeza, sería mejor que no, si no se derrumbaría, era demasiado. Harry paró y le dio una sonrisa que parecía decir "todo irá bien" aunque ella sabía que no sería así. Todo el asunto era demasiado enfermizo. No sabía cómo ser una sumisa pero tampoco sabía cómo ser dominante y no entendía que fuerza le había impulsado a contradecir el hechizo.

El hechizo les envolvió y transportó a las habitaciones de Severus en Prince Manor mientras que deshacía todo tipo de ropa, salvo las capas mágicas, pero de eso ninguno de los dos supo nada puesto que yacían abrazados y profundamente dormidos.

Mañana sería otro día.

*.*

Mientras daba un paseo al atardecer por los alrededores de Hogwarts Charlie iba sumido en sus pensamientos, actualmente la situación familiar era muy complicada con todo lo que estaba sucediendo con Ron y eso lo tenía un poco alterado, para él eran muy importantes…

El año se le estaba dando bastante bien la verdad, le agradaba dar clases, aunque extrañaba la adrenalina de perseguir y cuidar dragones, pero era un buen cambio, lo necesitaba y además no es como si le fuesen a admitir. No se lo había dicho a nadie, pero el consejo le había dado de baja puesto que "su camino ya no se encontraba allí" y "había otros dragones por cuidar" Charlie estuvo aquella vez realmente enfadado ¿A qué se referían? Pero ellos no dijeron más solo que fuese Hogwarts y aunque él lo intentó, nada más salió de sus labios. Habían leído el Dracire y lo habían visto, la decisión era unánime, Charlie Weasley no tenía más que hacer con ellos. Se había quedado con el encantador de Dragones puesto que era algo que ya nunca abandonaría y además según los sabios le ayudaría a encontrar al Dragón necesitado… Charlie se preguntaba cómo es que iba encontrar ese Dragón si no salía casi de Hogwarts… a menos que Hagrid hubiese dejado algún huevo o a algún pequeño escondido por ahí iba a ser bastante complicado…

¡CRACK! El ruido de una aparición sonó justo fuera de las puertas de Hogwarts, Charlie corrió a escuchar el gritó agónico. Al llegar, frenó de la impresión, en una posición que no era natural, completamente lleno de cortes, desangrándose, inconsciente y lleno de moratones se encontraba Draco Malfoy tirado en el suelo. Se acercó, levantó las guardas para llevarlo dentro a la enfermería mientras Malfoy alzaba su mano hacia él en lo que el interpretó como un gesto de auxilio.

Lo que no sabía era que Draco estaba demasiado malherido como para hacer ningún movimiento. Lo que Charlie había visto era simplemente el gesto desesperado de su rastro Veela al encontrar a su pareja cuando estaba muriéndose.

Charlie sopesó las opciones para transportarlo, pero debido el estado de Draco no se atrevía a lanzar un hechizo más sobre su cuerpo. Al cogerlo en brazos Charlie se sorprendió que pesase tan poco, es verdad que él era muy fuerte pero aun así parecía como si llevase días, qué decía días, semanas sin comer. De pronto, a medida que corría hacia Hogwarts con Draco en brazos se dio cuenta que su llamador comenzaba a vibrar, cada vez más y más fuertemente mientras se levantaba con luz propia, salía por su cuello de dentro de su camisa y se posaba sobre Draco.

Oh.

N/A: Hello! Necesito opinión, tengo intención de terminar este fic aunque no me comprometo sobre cuándo lo que no se es si continuarlo a modo de One shot escribiendo las escenas que más me parecen representativas a continuar como si fuese una novela… Os pido por favor que me dejéis un review con vuestra opinión y me digáis que os va pareciendo de verdad que es el mejor sueldo que una "escritora" puede recibir! Animan tanto a seguir! =) mil gracias por leer!