Una grandisiisisisisisima disculpa por no actualizar pero tuve unos contratiempos familiares algo difíciles. Me alegro que varias lectoras se hayan tomado la molestia de leerme pero quiero informarle algo a una de las cuales me molesto bastante su actitud. Otakudialovers: madura un poco si? Es mi historia a lo tanto yo decido como hacerla, segundo tus comentarios malos me los paso por donde no me da el sol, tercero no juzgues mi persona sin conocerme. Fuera de ello disfruten
Capitulo 10 – Pediatría y dulces
No podía negar que el hecho de pasar un día entero con su hermana menor le hiciera ponerse nervioso. Estaba ahí frente al espejo poniéndose su mejor atuendo además de elegir bien que loción seria la preferida de la fémina, en varias ocasiones se tumbo en la cama. Sabía como lidiar con niños ruidosos, problemáticas, hiperactivos pero no con mujeres y sobre todo no con la que le ponía así de dudoso.
-Masa-nii!- grito detrás de la puerta una voz chirriante y digna de Wataru
De inmediato aquel pediatra trato de disimular cada gota de nerviosismo y abrió para encontrarse con un joven adorable, se había arreglado aunque no tenia armonía su atuendo parecía importarle poco lo que la gente dijera de el
-¿Crees que a Onee-san le guste? ¡Me pase toda la noche combinando pero nada funciona!- hizo un puchero.
Ciertamente sintió celos de aquel niño pero de inmediato lo reemplazo por un sentimiento de ternura, lo tomo de la mano con suavidad y solamente había una persona quien podía arreglarlo para estar con Ema.
-Un ajuste aquí, otro acá y quedaste listo- sonrió ampliamente Louis viendo como aquel niño se convertía en un jovencito.
-¡Quiero ver quiero ver!- exigía estirándose a tomar el espejo de mano -¡Increíble, con esto Onee-san será mía!- se levanto corriendo hacia su habitación.
Los dos adultos simplemente se miraron y luego estallaron en risas mas sin embargo sabían que en unos años aquel niño entraría al juego por el amor de su hermana.
Ema estaba sentada en la sala, tenía su cabello en una cola de caballo. Un vestido rosa sin mangas además de unas zapatillas del mismo color. Yuusuke y Subaru tenían muy sonrojadas sus mejillas mientras a hurtadillas miraban como su adoraba hermana se veía lo suficiente hermosa como para lucirla en cualquier lugar.
-Pero que bella estas mi querida hermana- dijo detrás de ella el monje tomándola de los hombros mientras depositaba un sutil beso en su mejilla –Me dan ganas de encerrar a Wataru y ser tu cita pero… -
-¡Ya tendrás tu turno, ahora suéltala!- grito Yuusuke levantándose del sillón con los puños
-¿Tienes hambre Yuu-nii? ¿O será acaso que estas celoso?- inquirió con una sonrisa picara hacia su hermano quien era detenido por Subaru
-Basta, Wataru ya tardo demasiado. No debe hacer esperar a una damisela- comento Iori detrás de todos con una sonrisa tranquila
-¡Woah! ¡Lo siento Onee-san, pero no podía ver con el peluche!- decía un conejo del doble tamaño de Ema, la castaña ladeo su cabeza notando a su pequeño hermano bajando aquel peluche blanco
-Wataru-kun… ¡Es enorme!- dijo asombrada tocando la panza del conejo
-Había uno más grande pero Masa-nii no me dejo comprarlo- exclamo con un puchero en su rostro
-Muchas gracias- se acerco a él a besar la frente de aquel niño.
Todos se asombraron de cómo un pequeño niño había recibido una enorme recompensa por su mero esfuerzo. Wataru simplemente se sonrojo, pero no perdió tiempo así que tomo a Ema y ambos salieron del apartamento.
El parque de diversiones era enorme, tanto Ema como Wataru se podían perder sino fuesen de las manos, el joven niño tenía ciertos aires a Fuuto pero lo que predominaba era la ternura de él. Vestía un pantalón negro y una camisa blanca, tenis de cierta marca de la estrella rojos mientras que su cabello era sujetado por un broche de osito que pidió con insistencia a Louis para que se lo diera.
-Te ves genial el día de hoy Wataru-kun- dijo la castaña con una sonrisa
-Debo estar genial para Onee-san siempre- exclamo poniéndose frente a ella mientras le abrazaba por la cintura cuando un joven se acerco a Ema, entendiendo el mensaje aquel desconocido se alejo inmediatamente.
-Bien ¿Qué deseas hacer?- comento ella acariciando su sedoso cabello
-Nos subiremos a bastantes juegos- exclamo alejándose mientras la tomaba de la mano.
Y así fue, aquellos dos hermanos pasaron primero a la montaña rusa, seguido de un barco y demás juegos que predominaban en una feria. Aquel niño se la estaba pasando tan genial al igual que Ema, quien podía sentir como si eso fuese su niñez ya que no pudo salir a lugares así debido a la ausencia de su padre. Wataru le había hecho lograr memorias de una niñez que jamás tuvo hasta ahora.
-¿En qué piensas Onee-san?- cuestiono preocupado dejando de beber su malteada
-Oh, es que jamás había tenido un día así contigo. Debo darte las gracias- exclamo besando su mejilla pero aquel niño se giro sin pensarlo y ambos labios se cruzaron en un beso inocente carente de malicia
-¡Lo siento lo siento!- grito Ema apenada y avergonzada pero aquel niño negó con la cabeza además de que su sonrisa de amplio
-No lo sientas Onee-san, me alegro que tu hayas sido la chica quien robo mi primer beso- susurro sonrojado mientras tomaba su mano –Solo unos años más y serás mía Onee-san- murmuro suspirando por la ansiedad de crecer.
_
Hasta aquí llego. Si quise comenzar con el más pequeño es porque me gusta dejar las emociones fuertes para después, la verdad me dio ternura cuando se besaron, aquel niño queriendo ser grande para ser tomado en cuenta. Les quiero mucho Bai
