Pues por fin llega el que, según yo, iba a ser el primer capítulo xD Las cosas se descontrolaron un poco, somo se podrán dar cuenta.
El Gryffindor I
Los árboles tenían las hojas doradas y rojas y Ron se preguntó si Zabini estaría consciente de que había elegido un escenario totalmente Gryffindor para su boda. Miró hacia el altar y por la expresión de Zabini se dio cuenta de que lo último que le importaba a Blaise era qué color tuvieran los árboles.
Usualmente en las ceremonias, Ron se preguntaba cuánto durarían éstas y qué servirían en la comida. Esta vez, no pensaba tanto en ello, estaba más preocupado por cómo seguiría Hermione. Esa mañana, Hermione había amanecido con lo que parecía ser el inicio de viruela de dragón, así que se había negado a ir a la boda por temor a contagiar a todos en caso de que sí estuviera enferma. Ron le había dicho que se quedaría a acompañarla, pero ella insistió en que al menos uno de ellos debía estar con Luna, que a pesar de la amistad que Luna tenía con Draco y de tener ganada a la señora Zabini, no se podía confiar en el resto de los Slytherin. Ron había suspirado y le había dado la razón, Luna lo necesitaba como apoyo moral.
Ron volvió a mirar a su alrededor. Los árboles altos dando sombra en el jardín, la mansión granate en el fondo y frente a él el altar que en la base tenía unas cuantas runas grabadas en la madera y unas flores que no pudo identificar, seguro cortesía de Neville. Las filas de sillas blancas que usarían durante la ceremonia ocupaban una tercera parte del jardín y la gran mesa repleta de comida estaba en el lado opuesto del altar; el pastel se veía delicioso y había escuchado que darían comida y vino italianos. Eso era lo que más le emocionaba.
De pronto, escuchó un par de acordes a su espalda, la música había comenzado y con ella la entrada de la dama de honor, del brazo de Harry, y detrás Luna. Luna tenía una expresión entre tranquila y soñadora, su vestido lavanda y los aretes en forma de racimos de uvas solo le hacían pensar en el vino. Ron se giró para ver a Zabini y la cara que puso le recordó a sí mismo el día de su boda con Hermione; seguramente así de estúpidamente feliz se vio.
Cuando todos ocuparon sus lugares, se dio cuenta de que Draco se quedaba parado al lado de Zabini, Ginny también se había quedado parada al lado de Luna y Harry se había sentado en el lugar más cercano a Ginny. Ron tragó fuerte, Malfoy y Harry estaban demasiado cerca entre sí, separados sólo por tres personas y frente a un altar; por un momento temió que la boda se convirtiera en un magnicidio.
Pero no fue así, aunque Malfoy y Harry intercambiaron muchas veces miradas de odio, no hicieron más que eso. Ni siquiera se hicieron muecas o se insultaron en voz alta. Al menos durante la ceremonia, que era la que en verdad importaba, el banquete tal vez sería otra historia.
Ron volvió a suspirar. Extrañaba a Hermione en un evento así. Era una tragedia, habría tanta comida, tanto vino y un pastel delicioso, y él ya había decidido irse temprano. Se sentía un poco culpable, no quería dejarla tanto tiempo sola estando enferma, porque seguramente lo último que haría sería descansar, y ya había confirmado que Luna estaba en buenas manos y no lo necesitaría de apoyo moral.
La ceremonia había terminado, Zabini y Luna habían comenzado a caminar por el pasillo hacia el lugar en el que estaba preparado el banquete. Él ya se había levantado de su asiento y estaba esperando para correr hacia la comida, cuando escuchó la voz de su hermana.
—¡Hey, Luna! ¡Espera! –gritó Ginny.
Blaise y Luna se detuvieron y ella volteó a ver a Ginny curiosa.
—¡Ahora! –Volvió a gritar Ginny.
A su señal, una pequeña orquesta salió de entre los árboles y empezaron a escucharse las primeras notas de Lucy in the Sky with Diamonds. Una voz grave comenzó a cantar y cuando llegó al coro se dieron cuenta de que en lugar de Lucy, la canción decía Luna.
Luna se había quedado sorprendida y sin saber qué decir. Ginny se acercó a la pareja, separó a Luna de Blaise y la abrazó mientras en el jardín seguía sonando la canción.
Ron sonrió ante la escena. Era el mejor regalo que Ginny pudo haberle dado a su mejor amiga.
