Varios metros arriba, un veloz destello surgió de entre la niebla y la lluvia, haciendo aparecer la silueta de Dervan expulsada al exterior.

Había recuperado control sobre su cuerpo y usó nuevamente su voluntad para transportarse al nivel del suelo liso y rocoso. Se observó por un momento las manos todavía temblorosas y exploró su alrededor con la vista.

El panorama era solitario y frío. Piedras fragmentadas reposaban sobre toda la superficie y gigantescos pedruscos puntiagudos, incrustados verticalmente, adornaban el desolado lugar. Notables grietas y traicioneros declives rodeándola a varios metros de su posición.

Más allá a lo lejos, grandes montañas de roca y tierra blanca se lograban ver paulatinamente entre la densa niebla que dificultaba la búsqueda constante de Dervan por encontrar al culpable de haberla interrumpido a plena pelea.

-…Quién –musitó luego de bajar la cabeza.

La densa neblina no la detuvo y caminó de frente como si fuera capaz de ver con los pies.

Su camino la dirigió a orillas de un profundo barranco y ella continuó su curso por el borde.

El eco de varios cúmulos de tierra cayendo hacia el vacío distraía la atención de Dervan.

Cerca, uno de los tramos se creaba paso más allá de las peligrosas inclinaciones en forma de pico, sobresaliendo fuera de los límites del increíble desnivel.

Apartado de las tierras altas, en el horizonte por debajo del declive, un panorama sin igual de montañas rocosas, senderos arenosos y grandes cañones naturales. Todo bajo el mismo cielo gris.

La niebla había quedado atrás y cerca de los límites de aquel pedestal pedregoso, ella se colocó para mirar con devoción el paisaje durante unos instantes.

Quiso continuar hacia adelante y saltó sin temerle a los 1000 metros de caída libre bajo sus pies. La aceleración en su trayectoria aumentó dramáticamente y el viento en su camino alborotaba su falda y camisa.

Observando la superficie baja, levantó los brazos y se tele transportó a pocos metros del suelo.

Sin desaprovechar la velocidad acumulada, reapareció impulsada al ras del suelo aparentando volar hasta deslizarse sobre la tierra y detenerse.

Partículas de polvo se fueron desvaneciendo bajo sus pies.

El desierto era vasto aparentando ser infinito, asimismo solitario.

-…Quién –volvió a repetir.

No perdió tiempo y prosiguió su paso tele transportándose de plano en plano.


-¡Dónde está Arex! –azotó Lea a Yuto contra el muro.

Yuto la miró desde arriba y sonrió.

-Hehe… Hahahaha. ¡Qué! ¿Acaso tu orgullo ya está destrozado? ¿No soportas la idea de que una simple adolescente te haya golpeado como si no fueras nada?

-¡Yo en tu lugar le haría caso a la flama de mi mano sujetando tu cuello! –lo amenazó presionando más.

Momento después, Yuto comenzó a sofocarse y retorcer sus dedos sobre el antebrazo de Lea.

Kamaye recargó su brazo en uno de los hombros de Lea y negó con la cabeza.

Yuto, posteriormente, dio un agitado suspiro.

-¿Dónde está Arex? –volteó Kamaye al estrangulado.

-Ghaa… Hehe. De paseo… -respondió el culpable soltando pequeños quejidos.

Atrás del resto, Hiroko miraba atentamente.

-…Yuto. ¿Qué ha sucedido contigo? …Tú no eras así –le habló Yoko.

-Kh… No tienen derecho a juzgarme. Ustedes nunca me conocieron. Hahahaha. Tonta. ¡No tienes ni idea de lo que acabas de decir!

-¡En dónde tienes a Arex! –gritó Hiroko.

-Hehehe. Si no le hubieran hecho eso a mi compañera, a estas alturas ya lo habrían sabido. No sé cómo lograron "desaparecerla", pero la siguiente vez me aseguraré de que no vuelva a repetirse.

-¿Qué?

-Hahaha. Sí, entiendo. "No lo saben tampoco". …Bueno, y ya que se deshicieron de mi pequeña colegiala, ¿qué piensan hacer conmigo? –miró Yuto a Lea.

-Aaah. Por supuesto. Te llevaremos a conocer a un muy buen amigo mío. Te caerá bien, aunque te aviso que no le gusta que lo hagan enojar. Tiende a ponerse violento si eso sucede –le devolvió Lea una sonrisa.


Conforme avanzaba, solitarias mesetas y nuevas altiplanicies surgían lentamente en las lejanías. Dervan se detuvo a la mitad de una extensa llanura y logró distinguir una pequeña silueta adelante.

Avanzó varios metros extra y notó a una persona sentada ahí.

-…Tú –dijo al colocarse detrás de éste.

El otro permaneció quieto y enderezó el cuello.

-…Sé cómo te sientes –mencionó seguidamente- …Comprendo lo que tus ojos reflejan.

Dervan bajó la cabeza y lo observó por unos instantes.

-…Quién –dijo sin olvidar la razón de su búsqueda.

-…¿Ves a alguien más aparte de mí?

-…Tú –concluyó Dervan finalmente mientras estiraba el brazo hacia él.

-…Por favor. Sólo quiero hablar –aclaró el misterioso hombre al sentir el peligro en su espalda.

Dervan hizo caso omiso a su petición y violentamente hizo aparecer poderosas llamas azules sobre su mano.

En poco tiempo, pequeñas piedras y gigantescas rocas afiladas por igual, comenzaron a levitar ligeramente por los aires.

La tierra se elevaba sin dirección y el viento se alborotaba violentamente a su alrededor.

-…Sabes que no quieres hacerme daño. …Sabes que estás fingiendo… ¿Por qué finges? –continuó hablando la silueta masculina.

Dervan mantuvo su posición mientras entrecerraba los ojos.

-…Sabes que quieres parar. …Sabes que nunca quisiste llegar a esto. Sabes que todo esto está mal…

La tierra se elevaba a mayor altura, el viento se acercaba a ser torrencial, las piedras y rocas se desmoronaban lentamente, la niebla oscurecía sin piedad a la escasa iluminación del panorama… y Dervan no evitaba fruncir más sus finas cejas a modo de incomodidad…


-Esta es tu última oportunidad. Dónde está Arex –repitió Nougras con énfasis dentro de la mente de Yuto mientras lo mantenía suspendido sobre las nubes con su poder telekinético desde la azotea del hotel.

-¡¿Qué están locos?! ¡¿Bájenme de aquí?! ¡Son unos dementes!

-¡¿Qué dices?! ¡Es que estás muy lejos del suelo y no puedo oírte! ¡Ahahahahaha! –gritaba Lea con rigor para burlarse.

-¡Me las pagarán, lo juro! Cuando baje de aquí, ¡ustedes serán los primeros en morir!

-Sólo hay una forma de bajar dadas tus circunstancias. Yo en tu lugar no querría bajar de ahí–resonó una vez más la voz grave de Nougras dentro de su cabeza.

-Q-Qué… ¡Qué estás diciendo! ¡N-n-no se atreverían!

-Venimos de muuuy lejos, y puedo decir que… disfruté los gritos de dolor del último que tomó la decisión equivocada mientras jugábamos. Y bueno… sin duda fue su última –dijo con voz seria esta vez, llenando de terror y escalofríos la cabeza de Yuto mientras se retorcía de miedo.

-Nougras, basta –interrumpió Lea- Aquella vez te saliste de la raya, no pensé que fueras tan sanguinario. Si vas a acabar con la vida de éste, simplemente déjalo caer y larguémonos de aquí. Hemos perdido ya mucho tiempo.

Lea se aseguró de ser escuchada y Yuto no evitó entrar en pánico inmediatamente.

-¡No me suelten! ¡No quiero morir! ¡Se los diré! ¡Arex, Arex…! ¡D-Dervan se llevó a Arex a una dimensión distinta! ¡Una dimensión creada por ella misma! –gritaba Yuto desesperado mientras su cuerpo se retorcía de miedo.

-¡Qué le han hecho!

-¡Nada lo juro! ¡Él está bien!

-¡Pues qué esperas, tráelo de vuelta! –prolongó Nougras sus demandas.

-N-n-no puedo hacer eso.

Como era de esperarse, Yuto empezó a descender en caída libre y luego detenerse bruscamente de nuevo.

-¡Estoy diciendo la verdad! ¡Por favor, no me suelten! ¡Sólo Dervan puede traerlo de vuelta a esta dimensión!

Rei, quien presenciaba el interrogatorio, se acercó a Nougras y le pidió comunicarse con él por un breve tiempo.

-Yuto –resonó esta vez la voz de Rei en su cabeza.

-¡Rei! ¡Amigo! ¡Diles a esas personas que ustedes me conocen desde hace años! ¡Que soy un buen chico! ¡Tú me conoces, ¿no?! ¡Sabes que estaba jugando, ¿verdad?!

-No sé qué ha sucedido contigo… Pero responde a mis preguntas y tal vez los convenza de no hacerte daño.

-¡Por supuesto, por supuesto!

-Dime, Yuto. ¿Por qué hiciste todo este alboroto? ¿En verdad nos odias tanto?

-Hahaha. ¿Qué? ¿Yo? Hahaha. ¡Claro que no! ¡Ustedes siempre han sido mis amigos! Sí, no nos llevamos bien, pero no les haría daño a ninguno de ustedes… -declaró nervioso- ¡Te juro que yo no quería hacerles nada! ¡Fue ese hombre de pelo largo quien me ordenó asesinar a Hiroko!

Rei abrió los ojos sin tardar. Inmediatamente supo a quién se refería, y las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar.

Nougras observó la reacción de Rei y preguntó por la situación.

-…Explicaré más tarde –avisó antes de reanudar la conversación con Yuto.

-…Dime. ¿Qué hay de Arex y el resto de nosotros? Si sólo ibas tras de Hiroko, ¿por qué nos atacaste a todos por igual? ¿Qué planeabas hacer con nosotros?

-¡Ustedes serían prisioneros dentro de la dimensión de Dervan! ¡Ese hombre me dijo que los capturara a todos luego de haber asesinado a Hiroko! ¡No me dijo porqué!

Bruscamente el cuerpo de Yuto recuperaba altura, alterando sus nervios al límite.

-¡Les juro que digo la verdad! ¡Bájenme ya, se los pido!

Kamaye también poseía la habilidad telepática, así que pudo escuchar toda conversación hecha en ese momento; y finalmente, quiso hacer una pregunta.

-Entonces, maldito cobarde, ¿por qué has involucrado a gente inocente? ¡¿Por qué te has llevado a Arex también?! ¡Él no tiene nada que ver con esto!

Yuto bajó la vista con terror y sin tardar mucho, respondió.

-¡Ese hombre me dio los nombres específicos de aquellos a quienes tenía que capturar! ¡Yo sólo seguía órdenes! ¡Ya les he dicho todo lo que sé! ¡Les juro que no me volverán a ver jamás! ¡Pero no me hagan daño! –expresó mientras se soltaba a llorar desmedidamente por el susto.

Kamaye utilizó un poco más a fondo su poder telepático dentro de la cabeza de Yuto para retirar la información restante.

Ciertamente, los nombres marcados en fuego empezaban a surgir por la mente de Kamaye con el ya esperado nombre "Hiroko" encabezando la lista.

Aquellos nombres eran: Hiroko, Nougras, Lea, Enn, Kamaye, Rei, Yun, Yoko, Eiden, y finalmente, Arex como el último nombre mostrado…


No preocupado por aquel espectáculo provocado por la impresionante fuerza de Dervan manifestándose, el hombre se incorporó hasta quedar erguido; cruzó los brazos y dio un suspiro.

-…Por favor. …Me gustaría hablar contigo por un momento.

Dervan recuperó su expresión desinteresada en cuestión de segundos y apaciguó todo movimiento causado por su monstruosa energía, a excepción de su llameante brazo apuntándole a la nuca del otro.

-…Qué –pronunció con tono ligero, tratando esta vez saber la razón de que su prisionero fuera ahora el que la mantuviera con dudas e inquietudes.

Arex le dedicó la mirada a la jovencita Dervan y separó los brazos.

-…¿Quieres caminar? –prosiguió tras dedicarle gentilmente una de sus manos.

Ella dio una ojeada veloz sobre esta y entrecerró los párpados sin mover cualquier otro rincón de su cuerpo.

-…No –respondió fríamente mientras extinguía con sutileza las amenazantes llamas sobre su brazo.

-…Entonces siéntate conmigo –dijo el otro mientras regresaba al suelo a sentarse.

Dervan no le quitó los ojos de encima y se forzó únicamente a agachar el rostro.

-…Sólo tú sabes mejor que nadie por lo que has pasado. …En verdad lo siento… mucho.

Esta vez, Dervan no se limitó a pequeñas palabras y comenzó por presionar los dedos de su mano derecha –aún extendida- en forma de puño.

-…No… lo… sientes –pronunció con mayor fuerza.

Arex abrió imprevistamente los ojos y agachó rápido su cabeza.

-…No dejaré que ese dolor te siga consumiendo. Sea lo que sea, te está matando.

-Mi… problema… largo… –quiso concluir con aquella disyuntiva.

Las acciones de Dervan pronto se limitaron a alejarse caminando de ahí. Sin haberlo notado, no sólo le había perdonado la vida a su prisionero, sino que decidió olvidar por completo todos los eventos sucedidos anteriormente. Por ahora, no quiso otra cosa más que alejarse de ahí sin resentimiento…

-Pelea conmigo –interrumpió Arex el suspenso.

Dervan no evitó reaccionar a tan insólita propuesta. Se congeló por un momento e inclinó la cabeza.

-…Idiota –pronunció seguidamente.

Inmediatamente, justo antes de que prosiguiera su camino, una densa esfera de aire la golpeó por la espalda haciéndola dar un paso al frente.

Su ensortijada cabellera se colocó frente a su cara y la falda le volaba sin control por un pequeño periodo de tiempo.

-…No quiero tu piedad, ni tu comprensión. Quiero tu fuerza y tu compromiso… Quiero ver a la verdadera Dervan Nadnen –continuó Arex hablándole de golpe, despreocupado de medir siquiera el tono de su voz.

Ella se irguió, ignorando su ya alborotado cabello, y dio media vuelta con indisposición.

-…Cómo… tú… mi nombre… –balbuceó levantando su vista a la de él, todavía inexpresiva.

-Dervan Nadnen… Pelea –dijo Arex finalmente con voz imponente.

Acto seguido, Arex abanicó nuevamente su brazo para lanzar una ventisca fuerte de viento desmesurado. Dervan no se molestó en esquivarlo y recibió sin moverse el aparente ataque partiendo la ventisca en dos.

Dervan entendió la situación y decidió por terminar cuanto antes con tan extraña necedad del muchacho; se desvaneció de la vista del chico y reapareció frente a él con excesiva rapidez.

-…Vete –pronunció queriendo repetir aquel evento con Lea en el hotel.

Efectivamente, la presión y el poderoso impulso se manifestaron.

En su lugar, el impulso fue violentamente repelido tras chocar con una gran esfera transparente rodeando y protegiendo a Arex.

El efecto de contra fuerza no evitó causar estragos en la superficie rocosa y grandes grietas en la superficie comenzaron a aparecer por tal fuerza desviada.

Un poderoso temblor surgió debajo de los pies de ambos y sin dificultad un gigantesco agujero se creó bajo ellos.

Cascajos de superficie salieron expulsados muy lejos de ahí y las rocas más grandes se desmoronaron hasta quedar como piedras afiladas sin forma.

Toda la corteza se había hundido varios centímetros al fondo gracias a la presión descarriada, y numerosas estacas rocosas incrustadas alrededor del área cayeron indefensas para desmoronarse.

La tierra también se esparció por la fuerza del golpe y envolvió a ambos en una espesa nube café, haciendo únicamente a Dervan retroceder reciamente y cubrirse con ambos brazos la cabeza.

Tosió un par de veces con los ojos cerrados, al mismo tiempo que abanicaba una mano para alejar la tierra de su cara. Expulsó otra leve ventisca de su cuerpo y apartó la suciedad de su vista.

Arex aún permanecía ahí, observándola y sin señales de haberse movido tan solo un poco de su lugar.

Dervan se sorprendió y dio algunos pasos atrás con torpeza para luego enderezarse y bajar los brazos de vuelta.

-¿Estás lista? –le preguntó Arex con voz seria.

Ella posteriormente, notó una fuerte amenaza y agachó las cejas.

-…Para –respondió mientras el tono de sus retinas grisáceas cambiaba a distintos colores gradualmente sin control, emitiendo un sonido cristalino al mismo tiempo.

Arex le ignoró la palabra, avanicó fuertemente su brazo a un lado y convocó de un potente destello una gigantesca espada negra pesada de metro y medio.

La espada de doble hoja conservaba un diseño futurista muy peculiar; hoja y empuñadora por igual carecían de adornos u ostentaciones y en su lugar, luminosas ranuras de energía en forma de líneas rectas viajaban a través de esta sin detenerse desde la empuñadura, hasta el final de ambas hojas. Aunque éstas se mantuvieran unidas a la par una de otra, una de ellas estaba sumida varios centímetros hacia abajo, haciéndola más corta.

El brillo y afinidad de la espada le daban la impresión de estar forjada a base de obsidiana lisa, y las líneas energéticas fluyendo por esta, le otorgaba un aspecto glorioso y épico que no se podía subestimar ni tomar a la ligera.

-…Cómo –habló Dervan con naturalidad al notar tan amenazante espada.

Arex se pausó un momento.

-…Con valentía, sueños y deseos de ver un mundo lleno de esperanza, amor… y paz. Un mundo en donde los sueños estén destinados a volverse realidad. Un mundo en donde haya gente honrada y honorable merecedora de estos sueños –recitó con entusiasmo a Dervan en respuesta.

Dervan abrió inevitablemente los ojos de golpe sin poder esconder la acumulación de sentimientos encontrados que aquellas palabras le causaron. Por alguna razón, ella entendía su mensaje.

Arex sin desaprovechar la oportunidad, salió impulsado hacia ella con el arma al frente y dio una despiadada tajada hacia su pecho. Dervan reaccionó y bloqueó al instante el ataque convocando una protección invisible alrededor de su brazo sin levantar la cabeza.

Seguidamente Arex giró en su mismo eje para dar un tajo nuevamente desde su izquierda.

Dervan levantó el otro brazo y repelió el segundo ataque de la misma forma. Finalmente elevó el rostro con la mirada torcida de rabia- ¡VETE! –pronunció al encontrarse con la cara serena de Arex.

El impulso volvió a presentarse con el doble de fuerza esta vez, destrozando todo a su camino. Arex desapareció instantáneamente y reapareció detrás de ella apuntándole con la palma de su mano izquierda.

Una gigantesca cantidad de energía radiante comenzó a salir disparada en forma de láser con aproximados 8 metros de diámetro de su palma alejándose y sin perder el rumbo en línea recta.

Dervan fue violentamente arrasada por el rayo imparable y no tuvo opción más que tele-transportarse para apartarse de ahí. Miró a un lado y reapareció disparada hacia el suelo por la falta de concentración del momento, haciendo estragos irreparables a la corteza rocosa.

Arex hizo su aparición desde los cielos e impulsó todo su cuerpo y espada en dirección a Dervan quién yacía rodeada de rocas devastadas. Ella abrió los ojos enfadados, se levantó de un destello e interceptó la espada para desviarla lejos con un puñetazo; dio media vuelta y realizó una patada ascendente hacia el rostro de Arex.

Éste le sujetó la suela de su zapato antes de ser golpeado y dejó caer todo su impulso acumulado sobre Dervan.

El suelo no resistió dicha potencia y ambos comenzaron a descender abriéndose paso por la superficie. Creando un impresionante cono hacia el fondo, ni uno de los dos perdía su posición inicial y Dervan aún permanecía con el pie en alto siendo sujetada por la mano de Arex, ambos mirándose vehementemente.

Los ojos de Dervan comenzaban a cambiar de color sin control y pronto los colores combinados se detuvieron dejando sus pupilas manchadas con diferentes tonalidades y matices.

-Cambiando Habilidad: Duplicación, Tierra, Transparencia, Impulso.

Dervan al momento de concluir con aquellas palabras, comenzó a viajar a través del cuerpo de Arex sin ser detectada por cualquier movimiento u ataque. Acto seguido, estabilizó su velocidad y posición para juntar las palmas una con la otra de golpe, como si fuera a aplastar algo con sus manos.

Sin demora, la tierra y las rocas que Arex apartaba en su camino volvían a cerrarse al ras de las palmas de Dervan, sepultándolo brutalmente en las profundidades.

Pronto se apartó de ahí y se mantuvo de pie por un breve momento.

Sin haber concluido aquel encuentro, un fuerte remolino eléctrico levantó la tierra desde abajo para dar lugar a Arex quién se elevaba lentamente y reencontrarse con su contrincante. Pisó tierra firme y conservó su posición erguida, observándola.

Dervan no lo había notado antes, pero se dio cuenta de que Arex yacía envuelto en una especie de Aura eléctrica transparente. Lo observo detenidamente y logró distinguir algo más.

-468… Cómo, tú… ¡Cuándo! –respingó Dervan.

-Noté que posees 483 Lumios ahora, pero con mi nivel actual es suficiente para detenerte.

Dervan entrecerró los ojos nuevamente y se lanzó hacia él mientras levantaba las manos juntas con ambas palmas hacia arriba; levantó los brazos seguidamente y el suelo debajo de Arex se elevó también. Dervan quién continuaba corriendo, comenzó a cerrar sus manos imitando el hocico de un cocodrilo y las rocas junto a Arex se estamparon entre sí, sepultándolo nuevamente entre tierra y escombros.

Sin demora 4 Dervans de aspecto similar se elevaron para rodearlo mientras aún permanecía enterrado en el aire y cada una apuntó con su brazo al centro.

-¡Impulso! –exclamaron las cuatro sincronizadas.

El aire se alborotó entre estas cuatro y el espacio comenzó a distorsionarse ligeramente; la tierra que aplastaba a Arex empezó a comprimirse y pronto su aspecto fue más parecido a una gran esfera espesa.

La Dervan original se elevó y miró inquieta la esfera.

-Cambiando Habilidad: Transparencia, Impacto, Velocidad –pronunció mientras sus ojos se tornaban uno rojo y otro verde esmeralda con una mixtura de color púrpura en forma de curvas.

Sin mascullo, Dervan dio un ardiente puñetazo a la rígida esfera creando una devastadora explosión que envolvió a todos con su llamarada.

Las 5 Dervans traspasaban los estragos de la explosión y las llamas sin moverse de su posición. Una de ellas repelió el fuego y humo con una ventisca de aire saliendo de su cuerpo.

La esfera había desaparecido de sus vistas.

Todas bajaron la guardia y sin aviso una de ellas fue lanzada lejos de ahí por una gran cuchilla de energía envuelta en electricidad, haciéndola desvanecerse en pequeñas partículas de luz que pronto regresaban a la Dervan original.

La cuchilla volvió a redirigirse en dirección a las faltantes dando numerosos giros. Dos Dervans se colocaron frente a la original y cambiaron sus ojos de color a plateados.

-Cambiando Habilidad: Protección, Escudo –pronunciaron al momento de convocar varias paredes de distintas formas y densidades frente a ellas como protección.

La larga cuchilla no se detuvo e impactó fuertemente contra tales escudos dando como resultado una enorme resonación metálica mientras los destrozaba para finalmente llegar hasta la Dervan original y estamparla hacia una gigantesca meseta cerca del lugar, haciéndola la montaña en pedazos.

Una de las Dervans había logrado apartarse un poco de la imparable cuchilla eléctrica, aún así, potentes descargas corrían por su cuerpo noqueándola lentamente hasta dejarla inconsciente y pronto hacerla desaparecer.

-Detente. Te haces daño. Si continúas por este camino, te traerás sufrimiento y a muchas otras personas.

Los pedazos que una vez conformaban la montaña de superficie plana, empezaron a moverse y a tambalearse hacia los lados, dándole lugar a Dervan poniéndose de pie lentamente.

Con el cabello más alborotado de lo habitual, la ropa desgarrada de todas partes, el cuerpo todavía siendo electrocutado por el último ataque recibido, las piernas y brazos con cortadas leves, los puños presionados… y una respiración desesperada e incontrolable a forma de gemidos, Dervan chocaba los dientes levemente.

-Tú… -habló pausadamente- Tú… ¡Tú…! ¡TU NO SABES NADA ACERCA DEL SUFRIMIENTO! –exclamó al final con la mirada preñada de odio y las pupilas dilatadas.

Las piedras y suciedad pronto se elevaron conforme Dervan pronunciaba con furia cada palabra.

-¡Tú no sabes lo que es vivir apartado del resto del mundo, de sus sentimientos, de una vida normal!

Los pedazos de suelo restantes se desmoronaban a trozos más pequeños y ella adoptaba un inquietante Aura dorada a su alrededor.

-¡Tú no sabes qué es que te aparten de tu familia sin saber siquiera por qué sucedió!

Levantó sus puños a los lados y el Aura brillante empezó a ganar volumen y vigor.

-¡Tú no sabes qué es que te traicionen todos aquellos en los que creíste poder confiar! –se inclinó hacia adelante.

-¡Desactivando Habilidad!: ¡Regulador! –dijo al final.

Arex notó el cambio monstruoso de Lumios en ella y agachó la mirada pacíficamente.

-¿Así es como te sientes…? 1022 –murmuró Arex con desánimo- No me equivoqué con esos ojos tuyos…

-¡Tú no conoces la vida que tuve que soportar! –gritó con lágrimas en las mejillas mientras sus pequeñas pupilas cambiaban de color descontroladamente.

Sin tiempo entre movimientos, Dervan apareció frente a Arex y realizó un golpe incendiario para sacarlo volando hasta por encima de las nubes. Interceptó su trayectoria desde el otro lado para redirigirlo hacia el suelo con ambos puños sujetados, giró en su mismo eje y realizó una patada al aire para crear una cuchilla similar a la de Arex a diferencia de no tener electricidad. Éste estampó contra el suelo haciendo un extenso agujero en la superficie e inmediatamente fue alcanzado por la cuchilla de Dervan; al momento de impacto, una devastadora explosión destrozó todo aquello dentro de un diámetro de 10 kilómetro.

Por un tiempo, la batalla cesó. Dervan dispersó de golpe la fumarada abanicando ambos brazos y se mantuvo respirando con dificultad, mirando en todo momento hacia abajo.

-Nivel 3: Ki –pronunció Arex desde las profundidades hasta salir levemente de entre la gigantesca grieta que el impacto de la cuchilla produjo.

Elevándose gradualmente hasta igualar la altura de Dervan, Arex reveló la misma Aura dorada sobre todo su cuerpo, ante ella.

-¡¿Por qué no me dejas en paz?! ¡Déjame sola!

Sin señal de algún daño o rasguño siquiera, Arex miró al cielo y se cubrió del resplandor de lo que parecía ser el sol.

Dervan de repente, retiró toda señal de hostilidad de su rostro y contempló sorprendida la pasividad que éste emanaba con simplemente apreciar el cielo desde su lugar, incluso después de haber sido participe de tan mortífera lucha con ella.

-…He visto por todo lo que tuviste que pasar, pero sé que tu alma está cansada lo suficiente como para presenciar más decepciones –dijo Arex extinguiendo la energía que lo envolvía.

-¡GAAAAH! –gritó desesperada al quererlo golpear nuevamente.

Arex esquivó su ataque y colocó la palma sobre su frente con el brazo estirado.

-…Dispel –enunció seguidamente haciendo que se manifestara una cálida luz blanca entre Dervan y su palma. Ella no pudo cesar toda su velocidad y finalmente se estrelló contra el pecho de Arex.

-Tú no sabes qué es que te aparten del cariño que alguna vez tuviste en tu vida –continuó hablando- Tú no sabes qué es que te priven de la cálida luz que una vez sentiste. Tú no sabes qué es perderlo todo…

Arex la abrigó con sus brazos y recargó su barbilla sobre los cabellos de Dervan.

-Tienes razón, no lo sé. Y en verdad lamento que tuvieras que pasar por todo eso. …Estoy muy orgulloso de ti.

Dervan no contuvo más la tristeza acumulada en su interior y no evitó arrullar aquel panorama desolado en sollozos y lloriqueos gradualmente…