Disclaimer: Los personajes de Fairy Tail le pertenecen a Hiro-Troll-NOSDIOJERZA Mashima.

¡Ya vieron el especial de Navidad?

GOD Morí de Risa! Además de las escenas Gale, Gruvia y puuuuf la mirada de Jellal al final terminó de matarme de sensualidad! Asdfghjklkjhgfdsdfghjk

Ya ok... me calmo...

Hola mundo! Por fin les traigo el Jerza, aye sir! XD

Primero que nada, Dana muchas gracias por contestar todas mis raras preguntas del divorcio :v hahaha espero no haber dado demasiada información XD siempre te toca algo de spoiler, perdón! y Muchas Gracias! :3

Tengo dos confesiones que hacer, y de ambas soy culpable (en una comparto culpa con Sabastu). Bueno los que leen Un novio en el Mar, o Caminando sobre el sol (no recuerdo en cual lo puse), dije que esta sería la última actualización antes del hiatus porque tengo que cerrar el semestre impecable XDDD Segundo cargo es... Bueno al principio el Jerza iba a ser otro especial de parejas que saldría cada equis cap... Y tenía una idea buena pero pasajera (no la descarté sólo la aplazaré). Ahora que le di forma a la historia de los personajes se volvió algo más concreto que estará saliendo en el fic como una de las tres parejas principales :v XDDDD

Todo esto por un mundo con más Jerza (Sabastu, qué me hiciste?) Espero que disfruten la introducción de estos personajes :3

Otra notita: La leyenda de "Seigrain y la Torre del Paraíso" la modifiqué un poco, se irá desarrollando a lo largo del fic también. Y cambié el significado del tatuaje de Jellal.

Una última: El siguiente capítulo no iba a ser lo que será porque quería irme despacio con una historia, pero dada la espera que pasarán creo que debo compensar... Así que prepárense para declaraciones fuertes.

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Distintas tonalidades cafés

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El fresco de la mañana parecía no tener ningún impacto sobre el frío cuerpo de aquella mujer con endurecidas facciones. Era despreciable verla todas las mañanas, desde hacía unos años ya no compartían habitación—cosa que él agradecía de verdad—, y aún así su presencia le seguía pareciendo desagradable. Cada vez que miraba dentro de aquellos azules orbes su corazón se empequeñecía. Ella siempre había buscado hacerlo inferior. En todos los aspectos, casi todos. Pues las veces que mantuvieron relaciones le dejaba más que claro lo satisfecha que terminaba. Para suerte de él, aquello había terminado. Esa mañana llevaba su cabello verdoso suelto, cosa que casi nunca hacía, pues era una obsesa de la buena presentación, su vestimenta incluso parecía fuera de lugar, aunque a veces también podía llegar a ser vulgar, aquel traje nunca lo había visto, y estaba seguro que sólo podía significar una cosa. Desde que dejaron de intimar ella se había buscado a alguien que le llenara ese vacío. Su matrimonio se basaba exclusivamente de mantener una buena imagen para su esposa. Pero eso estaba a punto de terminar.

—Nos veremos en la noche, cariño —espetó ella con desdén. Odiaba esa voz seria, odiaba esa mirada afilada que parecía nunca relajarse. Pero más la odiaba a ella. Era una aberración tener que compartir el techo con una mujer tan frívola y despreciable como Kyoka.

—Nos veremos —escupió él en respuesta. Aquellas palabras pronunciadas por su esposa le hubieran puesto la piel de gallina años atrás, cuando apenas era un chico que no sabía cómo complacer a una mujer en la cama y menos a una tan exigente como ella. Había perdido todo el día que cumplió su mayoría de edad. No, lo había perdido mucho antes.

Tomó su portafolio y las llaves de su auto antes de salir de su casa. Pensó que tendría que repetir su monótono día igual que hacía desde que ella lo encontró. Iluminados únicamente por el color de más dolor y agonía. Lo único bueno que había sacado de aquel trato con Kyoka eran los beneficios económicos que eso significaba. Había podido terminar sus estudios y graduarse como abogado. Y en esos momentos podía dirigirse a su bufete. Claro que no era suyo—en teoría—, pues el despacho legalmente era suyo, pero había sido financiado por el encanto de su esposa. Exhaló casi derrotado.

Aquella farsa estaba a punto de terminar.

Sabía que posiblemente no era muy astuto de su parte querer separarse de Kyoka a esas alturas, si no tuviera algo a lo que aferrarse posiblemente le vendría importando un comino cómo terminaría su insípida vida. Pero todos esos años no habían sido en vano. Estaba a punto de hacer algo grande. Algo que cambiaría todo el panorama y ella tendría que someterse por primera vez desde que ellos cruzaron miradas. Estaba a punto de iniciar el final de su despreciable obra teatral. Y Jellal no podía esperar un minuto más para llevar a cabo el plan que había ideado los últimos dieciocho años.

No tardó mucho en llegar al despacho, Ultear—como de costumbre—, aún no había llegado. Quizá ella era lo más cercano que tenía a una amiga. Confidente. Pero su talento laboral en esos momentos estaba enfocado en temas más importantes y representativos para su poderoso despacho. Por otro lado Minerva no era el tipo de persona que él requería. Sabía quién debía llevar el caso. Sólo tenía que decírselo. Lo supo desde que la vio entrar al edificio. No se necesitaba ser muy listo para saber que aquella mujer poseedora de ojos cálidos tenía el carácter que cualquier abogado necesita. Tenía determinación y un amor verdadero por su trabajo. Lo había supuesto y el trabajo de la señorita Scarlet se lo había reafirmado.

Todavía tenían muchos caso pendientes en el despacho, y mucho personal para abarcarlos, aunque él decidía siempre qué darle a cada quien—pese a las protestas de Minerva por llevarse los casos de más peso e importancia—, desde un principio, en lo referente a los último meses, se había encargado de darle a Scarlet casos que requerían una excelente concentración. Intuición. Y un agudo sentido para detectar entre líneas. Erza los había llevado mejor de lo que él mismo esperaba y eso lo dejaba satisfecho, pues sabía que podía confiarle a esa mujer su propio caso.

Pasó por su oficina rondando las dos de la tarde para dejarle unos papeles. Aún indeciso de cómo anunciarle que además tendría un caso nuevo. Aunque presentía que no lo tomaría nada bien, últimamente había mucho trabajo en el despacho.

Una hora más tarde descolgó el teléfono y marcó su extensión.

—"Señorita Scarlet" —habló por el teléfono con su masculina y sería voz, arrebatándole un sobresalto a la pelirroja. Esa tarde Erza había estado revisando los documentos que su jefe, Jellal Fernandes, le había dejado en su oficina. Habían cruzado apenas palabra y ella lo había notado distraído, ni siquiera le había dado las buenas tardes, y siempre lo hacía—aunque a regañadientes—, él siempre era educado. Un altanero educado. Y ese día no había sido ninguno de los dos.

—Dígame —contestó ella con voz serena, en los papeles que le había dado no había nada nuevo ni difícil de manejar, así que su llamado la había sorprendido pero no se lo dejaría saber.

—"Solicito su presencia en mi oficina" —dijo él cortando.

Erza tomó una liga de uno de sus cajones y se ató su melena escarlata en una coleta alta, dejó salir un suspiro y se levantó de su lugar para ir a la oficina de su jefe, encontrándose en el camino a Minerva Orland, su enemiga declarada. Y no es que Titania fuera haciéndose enemistades por todos lados, no. Minerva, una mujer de su edad, alta morena y de intimidantes ojos verdes, siempre estaba buscando la manera de competir contra ella en el despacho. Llevaba unos meses menos que la pelirroja pero siempre buscaba la manera de alcanzarla y claramente de superarla. Se escogía casos más impactantes para opacarla pero en ocasiones le salía el tiro por la culata, pues Erza nunca había perdido ningún caso y Minerva no podía presumir del mismo pulcro historial.

Una ceja negra se elevó mientras los ojos verdes miraban de arriba a abajo a la pelirroja, después de un gesto desdeñoso, la morena se dio media vuelta y continuó su camino. Erza suspiró, restándole importancia a la sombría aura de su colega y tocó la puerta de Jellal.

Once meses, llevaba once meses trabajando en el despacho y el señor Fernandes nunca la había mandado llamar en horas de trabajo; ni en otras horas. Tenía tres casos importantes en esos momentos y una visita que hacer más tarde, además de la fiesta sorpresa de Levy. Ese día tenía bastante trabajo que hacer y no sabía si podría soportar la altanería de su jefe. Jellal podía ser insoportable e insufrible si se lo proponía. Pero al escuchar el simple "adelante" con voz relajada sintió que ella también debía calmarse. Agarró el gélido pomo de la puerta y lo giró para abrir y adentrarse.

—Buenas tardes, señorita —Jellal le daba la espalda, miraba por la ventana algo en particular que ella no supo descifrar. Lo único que era capaz de apreciar era su cabello azul obscuro irradiando con diferentes tonalidades al recibir el sol de frente, los mechones de arriba parecían más claros que los de la nuca. Erza se mordió el labio inferior mientras su mirada delineaba su ancha espalda enfundada en una camisa negra a la medida. Podía ver cómo se marcaban sus omóplatos mientras recargaba su peso en la pierna derecha. Nunca había visto a algún hombre que diera la apariencia escultural que Jellal le regalaba incluso con la ropa puesta.

—¿En qué puedo servirle? —Erza se posó derecha frente al escritorio. Jellal se giró hacia ella y por una milésima de segundo Erza había visto su mirada real. Había visto remordimiento, culpa, un brillo peculiar que nunca antes había notado. Pero eso duró apenas nada y Jellal Fernandes la encaró con los ojos sombríos y su típica sonrisa maliciosa.

Ahí estaba aquella mujer que lograba quitarle el sueño sin proponérselo, llevaba su liso y abundante cabello atado en una coleta improvisada, con uno que otro mechón rebelde danzando detrás de su oreja. Lo miraba intentando esconder su desconcierto y eso lo divertía, Erza tenía una mirada llena de astucia. Scarlett era una mujer lista, justa y hermosa. Todas las cualidades que él apreciaba en las mujeres—no es que hubiera estado con muchas—, si tan sólo pudiera fijarse en ellas... No podía. No de momento y aunque su libertad estaba por demás en la puerta de su vida, todavía tenía asuntos pendientes más importantes que un romance el cual de todas formas, sabía que no era merecedor.

—Es usted la abogada más joven de este despacho —comenzó con una voz burlona y una sonrisa torcida en sus labios. Erza tenía veintisiete años mientas que el rondaba los treinta y cuatro, no es que fuera un hombre emprendedor que se hubiera hecho de experiencia a una temprana edad. No, todo lo que había obtenido había sido gracias al dinero de su retorcida esposa—. Y pese a ese factor, ha demostrado tener más ética, mano dura y una excelente capacidad para tomar decisiones que muchos de mis subordinados —caminó desde la parte trasera de su escritorio hasta llegar a ella, notando como la pelirroja se tensaba por su cercanía—. Ha superado todas las expectativas que tenía puestas en usted —a pesar de que Jellal, de alguna forma la estaba halagando, Erza sentía que se burlaba de ella.

—Hago mi trabajo. Señor —su seriedad sólo amplió la sonrisa de Jellal. Erza llevaba casi el año trabajando en ese despacho, tres meses de tiempo completo, en lo que se refería a su ajuste con el horario en el que iba a Fairy Tail.

—Es por eso que voy a asignarle otro caso —Erza apretó la mandíbula para no mostrar expresión que denotara su disgusto, tenía demasiados casos, de los cuales tres eran de urgencia, y su desconsiderado jefe ya estaba pensando en darle más trabajo.

—Señor creo que...

—No he terminado de hablar —Jellal y Erza estaban de frente, mirándose con intensidad. Él con altanería y coquetería en sus ojos cafés, claros, casi oliva. A diferencia de los ella. Obscuros, cafés como el grano, como la bebida, energetizantes.

—Lo siento, señor —él rompió el contacto visual y regresó a su lugar detrás del escritorio, pero no se sentó. La observó con detenimiento, como siempre lo hacía cuando ella no lo estaba mirando. Quería memorizar cada parte de ese escultural cuerpo, cada gesto de su dulce rostro, cada movimiento que ella hacía como rutina y de manera inconsciente. Movimientos como pasar un mechón rebelde detrás de su oreja, apretar los labios en una perfecta línea recta cuando se concentraba demasiado, su mirada escrutadora cuando no estaba de acuerdo con algo. Todos esos gestos ya los había memorizado, quería descubrir los nuevos...

—Quiero que tome el caso de un divorcio —Erza enarcó una ceja con sorpresa. Y ahí estaba de nuevo la mirada que lograba atravesar algo en su interior, una mirada penetrante y fuerte. No se doblegaba ante nada. La mujer intentó disimular lo más que pudo. Estaba dopada de trabajo y los temas matrimoniales no eran su especialidad.

—Ultear podría hacerse cargo —la voz de Erza sonó fría, más de lo que ella misma hubiera deseado, Jellal negó con un movimiento de cabeza y ella suspiró resignada. Posiblemente tanto Ultear como Minerva—y ella misma—, estaban hasta el tope de trabajo.

—La necesito a usted, Scarlet... No es un caso cualquiera —por un segundo Erza creyó ver la mirada de Jellal relajarse, pero eso no había sido más que un simple espejismo.

Estaba tan acostumbrada a buscar aquella mirada que en ese momento le parecía alucinarla. Era como si Jellal intentara transmitirle algo con sus lagunas cristalizadas. Como si se mostrara débil ante el peso de la culpa. Pero toda esa imagen que tenía de él, fácilmente era cubierta por una mirada fría y altanera. Por una expresión que intimidaba a las personas. Que las ahuyentaba. Erza no iba a huir. Ella iba a descubrir los secretos que acechaban el alma de Jellal Fernandes.

—¿De quién se trata? —posiblemente le iba a dar el caso de algún político para que lo llevará con la mayor discreción posible. O de algún famoso importante. Algo que ella pudiera manejar, o quizá seguía poniéndola a prueba. Ella no sabría decirlo hasta conocer los detalles.

—De mí —el suelo de madera impecable se movió bajo sus pies. Su rostro delató su sorpresa y Jellal juntó tanto sus cejas que éstas casi logran tocarse—. Así es señorita Scarlet, quiero separarme de mi esposa —algo se rompió dentro de ella.

No sabía por qué razón pero su corazón comenzó a latir con fuerza y sus ojos amenazaron con humedecerse. ¿Acaso Lily tenía razón y ella gustaba de su jefe? Las palabras inesperadas de Jellal la habían cogido desprevenida. Ella ya se había fijado con anterioridad en busca de un anillo que confirmara el hecho de que Jellal Fernandes ya tenía dueña. Pero nunca lo encontró. Posiblemente su relación con aquella mujer se había deteriorado antes de que ella ingresara a colaborar con él en su despacho y por eso nunca había visto la sortija en su mano. Se encontraba evidentemente confundida con aquella información, era como si alguien la hubiese abofeteado.

—L-lo siento —murmuró tratando de recobrar el control de sí misma—. No tenía idea de que usted... —Erza no sabía si callarse la boca o explicarse. No tenía por qué hacerlo pues no había motivos para que ella supiera algo de la vida personal de su superior.

—Lo sé —Jellal la cortó antes de que ella siguiera titubeando—, es algo que he mantenido en secreto mucho tiempo, Erza —el peliazul no sabía el motivo de aquella reacción en su subordinada, había guardado la esperanza de que ella también lo mirara cuando él estaba distraído, no sabía si era su imaginación o las miradas cargaban peso. Y la mirada de la pelirroja era pesada. O eso le gustaba creer. No supo cómo interpretar las caras que había hecho segundos antes así que se limitó a contarle su caso.

—Entiendo —Erza sentía el calor acumularse en sus mejillas. Se estaba portando como una niña tonta. Debía dar entrada a la sensatez y olvidarse de que su jefe despertaba cosas en su interior. Tenía que ser lo más parcial posible en esos casos.

—¿Conoce usted la leyenda de Siegrain y la Torre del Paraíso? —inquirió con mirada severa. Quería saber la opinión de ella al respecto, no es que marcara mucha diferencia. De todos modos no podía pensar en ella como algo más que una compañera de trabajo y la que sería su abogada en el caso de su divorcio. La cara serena de ella le dio a entender que sí.

—Siegrain perdió lo más valioso que tenía al ser poseído —Erza conocía esa leyenda fiorana a la perfección. Levy había hablado de ella maravillada, tanto que Erza terminó comprando una pequeña adaptación de aquel libro que narraba la vida de un hombre que se sentía un verdadero mártir, pues pese a que fue redimido, él no se perdonaba a sí mismo.

—Siegrain era débil, dejó ir aquello que debía proteger y se doblegó a una vida dominada por la maldad —Jellal la rodeó con pasos calmos y firmes—, se dejó manipular para lastimar lo que era de importancia para él... Para encerrar a niños inocentes en aquel lugar mundano, dominado por la turbia obscuridad —el corazón de Erza comenzó a latir con mucha más fuerza de la necesaria, podía sentir el calinoso aroma de Jellal rozando su cuello y el hecho de que él la estuviese observando desde una cortísima distancia solamente aumentaba su estado de nerviosismo. Carraspeó antes de contestar.

—Hizo mal, pero no fue culpa suya —al menos su voz había sonado calmada. Él dio un par de pasos hasta quedar cerca de su costado, a la vista y Erza lo siguió con la mirada, cada paso, cada gesto, cada respiración—, además fue rescatado por un poderoso titán y pudo recuperar aquel tesoro que había perdido...

"Titania" pensó Jellal, inconsciente del apodo de la pelirroja. La leyenda en la actualidad había sido mal traducida. Siegrain había sido recatado por Titania. Una mujer con un corazón fuerte y justo. Con la capacidad de perdonar las atrocidades de aquel hombre había cometido manipulado por el demonio.

—Yo soy Siegrain, Scarlet —la pelirroja se tensó—. ¿Sabe usted lo que este tatuaje significa? —Erza negó con la cabeza. Siempre le había intrigado aquello, un tatuaje que atravesaba desde su suave frente y paraba antes de llegar a la ceja para continuar debajo de su ojo derecho. Rojo, como si gotas de sangre lo formaran. La punta al final, casi a la altura de la comisura de su labio parecía la flor de lis o lirio invertida, la cual se usaba para señalar el norte... Pero él la tenía apuntando al sur. Ese símbolo también representaba poder, soberanía, lealtad y honor. "Engreído" esa pudo haber sido una definición que ella consideraría correcta si no sospechara tanto que Jellal ocultaba su verdadero ser. Además aquella flor estaba en dirección contraria, lo cual también podía tener un significado antónimo. Debilidad, dependencia, traición y deshonor.

—Puedo presumir que usted no cree en las tres virtudes del ser... —Erza optó por tocar un tema de fibras menos sensibles, no quería darle a entender a su jefe que por la inclinación de su tatuaje, ella creía que era un rufián—. Abnegación, lealtad... Pureza, claro en caso de que mis deducciones sean las correctas —Erza le mantuvo la mirada en todo momento.

—No está tan perdida como usted cree, aunque creo que su verdadera conclusión ha sido otra —Jellal ladeó una sonrisa—. Soy un hombre que sólo ha conocido el egoísmo, la traición y la maldad —la tensión comenzaba a ser abrumadora. Si Erza creía que debajo de aquella armadura de frialdad había alguien cálido, él mismo estaba por confesarle lo contrario—. Me casé con Kyoka hace dieciséis años —Jellal le indicó con un gesto que se sentara, ella dudó pero terminó cediendo. Si iba a llevar su caso, necesitaba conocer la historia completa.

—Eso fue al cumplir su mayoría de edad, si no me equivoco —Jellal asintió con un lento movimiento de cabeza. Aunque había estado viviendo con esa mujer dos años antes. Dos años que terminaron con la inocencia de su ser en aquel entonces. Dos años donde todo lo que creía tener le fue arrebatado por las deudas de su padre. Sí, el padre de Jellal había hecho negocios con Kyoka tiempo atrás, y después del trágico accidente donde sus padres habían perdido la vida, aquella despreciable mujer había sacado provecho, cobrándoselas con él, pues en el contrato que su inconsciente padre había firmado, la deuda era transferible y Jellal había caído como deudor.

Y de joven qué iba a saber sobre sus derechos.

—Así es, y eso no es lo más interesante —comentó con acidez y Erza sintió que su piel se enchinaba. Hablaba con un tono tan burlón como melancólico. Era simplemente absurdo—. No me casé porque quisiera hacerlo —Erza sintió como todos y cada uno de sus músculos se agarrotaron. ¿Cómo podía hablar de eso con tanta mofa? Como si aquello fuera una broma...

—¿Está diciendo que lo obligaron? —su tonó denotaba preocupación y la mirada oliva de él se ensombreció. La pelirroja trató de mantenerse serena ante aquella declaración. Permaneció derecha en su lugar, esperando que Jellal pronunciara alguna palabra. Si ese era el caso, el divorcio era algo ineludible. El peliazul asintió nuevamente, con una pesadez palpable, como si le costara hablar del tema—. Usted es un gran abogado, ¿por qué esperó tanto tiempo? —fue ahí cuando la templanza—mezclada con burla—, abandonó el rostro del señor Fernandes.

—Eso no es de su incumbencia —el hombre hizo un esfuerzo sobre humano por no disculparse por la crueldad de sus palabras. No era su intención ser brusco. Solamente existía un motivo por el cual había aguardado tanto tiempo, y era demasiado personal, además de que quería evitar a toda costa que precisamente ella supiera algo tan atroz.

—Necesito conocer los detalles señor Fernandes —el tono de Erza salió más serio de lo que ella planeaba, posiblemente él la había pasado muy mal—. ¿Cuántos años tenía su esposa cuando se casaron? —delineó la palabra con sorna inconscientemente y Jellal alzó el rostro ante esa reacción de ella. Como si detestara la situación casi tanto como él.

—Veintiocho —contestó secamente, notó como el enojo llenaba los cálidos ojos de Erza y no supo si reír o llorar. Era como si Scarlet realmente sintiera empatía por su caso, quizá así era. Eran diez años de diferencia entre él y su esposa y el hecho de haberse casado tan joven enfermaba a la abogada que tenía enfrente. Era algo inconcebible. Aunque ese horror era imposible de describir con parcas palabras. Jellal había estado en el infierno, y lo seguía estando. Quedando sólo a unos pasos del que sería su purgatorio.

—¿Bajo qué circunstancias se vio en ese entonces? —Jellal giró el rostro apenas unos centímetros, clavando la vista en uno de los cuadros que adornaban su oficina. Aquel rostro triste y cubierto de lágrimas lo veía todos los días con intensión de recordarle los errores que había cometido. Inocencia posiblemente no fuera la palabra más apta para describirlo en ese momento. Erza tenía razón respecto a las conclusiones que había sacado acerca de su tatuaje. Aunque no las hubiera dicho en voz alta, conocía el significado que él había querido darle sin siquiera conocerlo. Antes de despegar sus ojos de "The Crying Boy", obra de Giovanni Bragolin, se permitió sentir un poco más de culpa.

—Mis padres fallecieron cuando yo tenía dieciséis años —contestó carente de emoción, devolviendo su vista a ella—. Mi padre había hecho tratos con Kyoka, mi actual esposa —dijo eso último como si el veneno que había estado acumulando lo pudiera escupir sólo con esas cuatro últimas palabras—, al morir él, por términos establecidos en sus contratos, su deuda pasaba a ser mía —claramente casarse no era una forma de pagar el dinero que su padre había quedado a deber, pero eso no era todo.

—Entiendo —Erza achicó los ojos, intuyendo que había algo que ocultaba y le resultaba insoportable que quisiera guardarse las cosas cuando ella estaba ahí para ayudarlo—. Además de forzarlo a contraer tan tortuoso matrimonio —Erza se mordió los cachetes por dentro antes de continuar, no sabía cómo realizar la siguiente pregunta pero debía hacerla—. ¿Ella lo forzó a que le cumpliera como esposo? —eligió las palabras más neutrales posibles. Rezaba intensamente que la respuesta fuera negativa. ¡Dios como lo deseaba! Nadie merecía algo como aquello, menos siendo un pobre joven confundido.

—Desde antes del matrimonio —contestó él restándole importancia a ese hecho. Su mirada no había cambiado de aquel sombrío semblante y Erza quiso creer que hacía su mayor esfuerzo por no mostrar sus debilidades frente a ella. "Hombres" pensó exasperada.

—Usted pudo demandarla por abuso —Erza se había puesto de pie y le recriminaba con la mirada por haber soportado durante dieciocho años el despotismo de aquella mujer con la que estaba casado—. Era un menor...

—Un menor que no sabía lo que sabe ahora —la corrigió con voz serena y Erza quiso darle una bofetada. ¿Por qué se tomaba eso tan a la ligera? Trató de serenarse—, tome asiento —le pidió de manera más amable y Erza accedió.

—¿Por qué ahora? —preguntó Erza sin levantar la mirada. Jellal permaneció tranquilo, se había esperado tanto tiempo porque estaba amenazado con algo que le era de valor, pero la tarde anterior había recibido la llamada que se convirtió en el detonante para que pusiera en marcha el plan que había tardado tanto en maquilar—. ¿Por qué no antes? —intentó controlar el coraje que sentía, no se imaginaba los motivos por los que él hubiese esperado tantos años para deshacerse de tan despreciable ser. Había terminado su carrera por mucho a los veintitrés años. ¿Qué lo había detenido entonces?

—Como ya le dije, no pienso hablar de ello —recalcó y ella apretó los puños sobre su falda ceñida. Respiró hondo y levantó la mirada para encontrarse con aquellas lagunas que en ese preciso momento parecían haber bajado la guardia.

—¿Con qué lo amenazó? —preguntó horrorizada y el ceño de Jellal se frunció apresuradamente. No iba a contestar esa pregunta, lo tenía más que claro.

—Me gustaría que se limitara a la información que le estoy dando —Erza respiró hondo por enésima vez esa tarde y esperó a que él siguiera hablando—. Tengo todas las herramientas para hundir a Kyoka, eso es más que seguro —continuó él, esperando ver alguna respuesta en la pelirroja, pero lejos de mirarlo con seriedad, no encontró nada más—, sin embargo no es ese mi objetivo —Erza abrió los ojos escandalizada. ¿No pensaba hacerla pagar?

—Ella irá a prisión en cuanto el juez conozca la verdad —espetó molesta.

—Eso es inevitable, sí —esa vez fue Jellal el que respiró profundo—. Aunque dudo que el tiempo que pase encerrada pueda hacerla pagar —se calló antes de hablar de más—. Yo quiero que sienta miedo, que se vea a sí misma acorralada —la amargura de aquellas palabras erizaron el cuello desnudo de Erza, él no buscaba justicia. Él quería venganza y ella no podía culparlo por eso—. Quiero verla desesperada, lo que pase después me tiene sin cuidado... Claro que mi libertad también aparece en la lista de deseos —estudió el rostro de su acompañante. En lugar de mirarlo con desprecio por desear todas aquellas cosas, ella lo veía como si comprendiera su situación, eso lo irritó. ¿Por qué lo veía como una buena persona si él le demostraba con cada palabra que salía de su boca que no lo era?

Erza no sabía qué hacer, ni siquiera sabía que pensar. Con aquel testimonio podría fácilmente anular el matrimonio. No necesitaba de nada más.

—¿Qué quiere que hagamos? —Jellal torció sus labios en una maliciosa sonrisa.

Erza escuchó atentamente la estrategia que su jefe llevaba años planeando. Le sorprendía la frialdad con la que pretendía llevar a cabo el proceso. Y legalmente podía hacerlo. Sin embargo estaba pagando un precio muy alto, esas breves percepciones que se había hecho de él en cuanto a su verdadero ser, se veían cada vez más y más lejanas, no obstante, ella quería creer que ahí estaban, intactas. Que la historia que había tenido lo había hecho crear un escudo para con los demás, y que por dentro seguía siendo un joven inocente con muchas metas en la vida. No un hombre con sed de venganza. Aunque esa imagen era la que él mismo se empeñaba en mostrarle, ella estaba segura que lo que había visto antes no eran alucinaciones. No señor. Jellal Fernandes era distinto.

Tomó nota atentamente, hizo algunas preguntas, algunas con respuestas y otras simplemente se habían quedado al aire. Lo más que se había acercado a sus demonios tenía que ver con el accidente de los padres de su jefe. Erza le preguntó por los documentos que demostraran la deuda que su antecesor había tenido y Jellal le había dicho que dudaba incluso de su existencia. Nunca había visto tales papeles y Kyoka era una mujer demasiado falsa para creerle que existían. En caso de ser verídicos, lo más probable sería que después de tantos años, éstos ya no fueran vigentes.

—Creo que he sido muy claro —dio por terminada la plática y Erza asintió levemente. Kyoka estaba más acorralada de lo que él había llegado a estar.

—Si me disculpa —Erza se puso de pie—. Tengo que visitar a alguien, terminar algunas cosas y bueno, irme —no sabía ni porque le daba explicaciones. Aunque por su aspecto era obvio que iría a una fiesta. Con el poco tiempo que tenía, era sumamente difícil regresar a su departamento para cambiarse antes de la hora acordada en el Fairy.

—¿Tiene alguna cita, señorita Scarlet? —preguntó Jellal alzando el rostro, realmente interesado. La pelirroja se quedó paralizada ante aquella mirada cargada de seducción. ¡Ese hombre iba a matarla! Era sumamente atractivo, y ahora que lo conocía un poco más, su interés en él había crecido igual.

—Sí, tengo que ir a ver a un muchacho que está trabajando para pagar los daños que causó —comentó sosteniendo su mirada—. Erik, el joven que no fue a prisión —Jellal asintió silenciosamente, estudiándola con la mirada—. Más tarde es la fiesta sorpresa de una amiga mía —siguió explicándose sin saber por qué—. Es su cumpleaños veintiuno —los párpados de Jellal se entornaron hasta que sus ojos se redujeron a una diminuta línea recta.

—Espero que se divierta —intentó relajar su expresión—. ¿Dónde dijo usted que trabajaba, además de aquí? —Jellal sabía que era en el restaurante "Fairy Tail", pero deseaba cerciorarse.

—En el Fairy, queda cerca de la Universidad de Magnolia…

—Ya sé cuál es —contestó secamente—. Puede retirarse —Erza asintió y así lo hizo. Jellal se quedó pensando largo y tendido. Al menos para esa noche, ya tenía planes.

Erza tomó su bolso y salió en un taxi para llegar a tiempo a la cafetería donde Cobra trabajaba—o estaba obligado a trabajar para pagar las deudas que tenía con el dueño—, el joven le había dicho que después podían irse juntos al restaurante, que tenía moto. La pelirroja había pensado en declinar su oferta, pensando que debía regresar al despacho y adelantar un poco de su trabajo. Sin embargo, una vez afuera, sus ganas de regresar en nulas y prefería adelantarse al Fairy para no dejarle todo a Mirajane. Además de que tenían una charla pendiente sobre ese enorme anillo que presumía en su delicada mano.

No tardó más de diez minutos en llegar a la cafetería, Cobra se encontraba barriendo la entrada, se veía realmente cambiado, ya no parecía estar a la defensiva todo el tiempo, parecía renovado. Además su relación con Kinana estaba ayudando a que su carácter se suavizara, aunque fuera un poco. Aunque todavía tenía sus roces con Gray, cosa de la que Erza se quedaba un poco decepcionada de su amigo, pues Cobra había demostrado su cambio y todos menos él parecían notarlo. ¿Qué tan difícil podía ser aceptar a alguien? Al menos a alguien que se esforzaba por ser mejor.

—Erza —saludó el muchacho con cara seria, pretendiendo que estaba de malas, pero Erza había aprendido a lidiar con sus caras y sabía que en ese momento sólo estaba relajado.

—¿Está el señor? —el joven asintió, entrando al local, haciéndole una gesto para que lo siguiera—. ¿A qué hora te desocupas? —el joven lo meditó un momento.

—A las seis

—Perfecto, te esperaré entonces —Erza entró y se sentó en la barra, tomando una de las cartas, el dueño no tardó mucho en acercarse, y saludarla.

Platicaron un buen rato del comportamiento de Cobra, Erza se sentía realmente orgullosa de aquel chico, pues a pesar de que su historial no era muy prometedor, él estaba haciendo su mayor esfuerzo por demostrar su cambio. Incluso el dueño del lugar—que en un principio se mostraba reacio a aceptarlo—, daba la cara por él en esos momentos. La pelirroja pidió un café mientras platicaban y aprovechó para comprar también un sándwich. No había comido nada desde su charla-desayuno con Lily y se sentía realmente hambrienta. Cuando el local comenzó a llenarse y el dueño tuvo que dejarla, sacó su portátil y se dispuso a buscar todo lo que pudiera encontrar de Kyoka Etherias. La esposa de Jellal Fernandes.

No tuvo que dedicarle mucho tiempo a aquello pues las primeras páginas mostraban todo lo que quería saber. La primera la describía como una de las empresarias más jóvenes y exitosas de Magnolia, Erza se llevó una gran sorpresa, pues nunca había escuchado hablar de ella en ningún lado. Buscó cosas más personales acerca de aquella mujer y vio algunas fotografías. Odiaba admitirlo pero su atractivo era demasiado notorio. Se preguntó si en algún momento Jellal había estado con ella por puro placer y se reprendió inmediatamente por tales conclusiones. Siguió leyendo. Kyoka aparecía como la heroína de un joven que había quedado huérfano, sus familiares aparecían como fallecidos, y al ser ella la más cercana, se había quedado como la responsable del menor. Las noticias contaban la historia como un cuento de hadas, demasiado utópico para ser real. Kyoka la mujer que vio por él cuando era un adolescente, y pasados dos años se habían profesado amor eterno. Cerró su portátil de golpe con una mueca de coraje, recibiendo unas cuantas miradas de desaprobación.

—Alguien tuvo un mal día y no fui yo —Erik puso una malteada de fresa delante de ella, evitando mirarla y ella sonrió levemente. Malditas fresas.

—Te ves muy mono con ese delantal —murmuró llevándose la pajilla a la boca para comenzar a tomar del manjar espeso que le habían llevado.

—¡Ca-cállate! —exclamó molesto con un sonrojo en sus mejillas. Erza no evitó la sonrisa que se formó en sus labios y él simplemente se fue a continuar con su trabajo. Todavía no entendía por qué Gray le guardaba tanto resentimiento. Erik era un buen chico. Quizá era porque ambos eran demasiado similares. Querían parecer indiferentes ante el mundo, cuando realmente se preocupaban por los suyos. Al menos eso había notado ella en ambos.

Miró su pobre computadora y decidió abrirla y cambiar el rumbo de sus pensamientos, necesitaba terminar cuanto antes los demás casos para poder concentrarse en el de su jefe. Tenía que investigar también sobre la familia Fernandes y los negocios que su padre había mantenido con Kyoka Etherias. Erza comprendía lo solitario que debió sentirse Jellal a esa edad, pues ella también había perdido a sus padres, la mayoría de sus amigos estaban en esas condiciones, Makarov era incapaz de dejar a alguien con esa historia desamparado. No obstante, la mayoría se fue integrando al Fairy a una edad en la que ya no eran tan dependientes. Ella había logrado terminar hasta la preparatoria antes del trágico accidente de sus padres, Mira era un caso distinto sin embargo ella tenía a Elfman que siempre había hecho hasta lo imposible porque ni a ella ni a Lisanna les faltara nunca nada. La pelirroja dejó de divagar y enterró su rostro en la computadora para trabajar.

El tiempo se le pasó bastante rápido, Cobra no tardó en retirarle su malteada de fresas y la taza de café a la mitad. La intentó regañar por el sándwich a medio comer, haciendo que se lo comiera o no se irían del local. Erza pensó que ese comportamiento le recordaba a Gray en demasía y obedeció—pues también tenía aún hambre—, y salieron del local a las seis y siete minutos. Erik le dio el único casco que llevaba, pues Erza le había dicho que no se irían juntos porque debía regresar a su despacho, la pelirroja no había querido aceptarlo pero terminó cediendo para no retrasarse más.

Entraron al restaurante, aún era muy temprano por lo que parecía un día común y corriente, con comensales por todas partes. Erik se reunió con Kinana, la joven estaba en compañía de Lisanna y platicaban de un plan que se le había ocurrido a la albina.

—Levy se llevará una sorpresa de verdad —comentó Lis—, Juvia la chica con la que trabaja le dijo que no podía darle el día porque debía acompañarla a una cena de gala y bueno, Levy habló con Lucy hace un rato para cancelarle. La sorpresa que se va a llevar…

—Creo que sospechará en el momento en el que Gajeel maneje hasta acá —dijo Kinana encogiéndose de hombros, inconsciente de que Cobra se había quedado ido después de escuchar el nombre de la peliazul.

—¿Juvia? —preguntó por fin, Kinana lo escrutó con la mirada, tenía la misma reacción que Juvia había tenido cuando hablaron de él.

—Juvia Loxar, ¿la concoes? —el día anterior había olvidado preguntarle, pero le intrigaba la reacción de su nueva amiga y ahora la de su novio.

—Me suena el nombre —aceptó algo confundido—. Pero no sé de dónde…

—Bueno en un rato la verás —dijo Lisanna y puso una mano en el hombro de Kinana tratando de disipar la tensión de su mejor amiga. Kinana respiró hondo, iba a irse para continuar con su trabajo cuando los brazos de Erik la rodearon sorpresivamente.

—Hey —le susurró al oído, Erza y Lisanna se apartaron de inmediato—. Seguramente la conocí en algún momento, pero no fue nadie importante —Kinana se relajó por completó y se giró hacia él.

—Aunque lo hubiera sido —contestó dejando salir el aire—. No tiene que ver conmigo porque es del pasado —forzó una sonrisa y Erik lo notó. ¿Por qué su novia tenía que ser tan insegura?

—Pero no lo fue —le robó un fugaz beso antes de alejarse—. Vamos, tenemos trabajo —ella le dedicó una sonrisa traviesa y Erik supo que esa noche no iba a dormir.

Erza se reunió con Mira en la cocina, la albina hablaba con Freed acerca de dónde poner todas las cosas que Laxus y Elfman habían ido a comprar, empezaría a arreglar alrededor de las ocho y media de la noche, cuando los comensales comenzaran a irse, pues la hora de cerrar era a las nueve. Juvia y Gajeel llegarían al restaurante cerca de las nueve y cuarto. Notó que un enorme pastel de leche descansaba en una de las barras de la cocina y sus ojos brillaron. Amaba las fiestas con postres. No, nada más amaba los postres y la compañía de sus amigos. Mira notó su presencia y sonrió ampliamente al ver su reacción.

—Ara, Ara —se acercó—, el pastel es para al rato, Er —la aludida desvió, con toda la dificultad del mundo, su mirada de aquel manjar—. ¿Así te presentarás? —la albina recorrió el cuerpo de Erza con la mirada, llevaba una falda de oficina, una blusa blanca sin mangas y unos tacones de pico. Demasiado sofisticada.

—¿Tiene algo de malo, Mira? —preguntó inocentemente admirado su propia ropa, su amiga suspiró.

—No tienes remedio, Er —Mira dejó escapar un suspiro—. Ya me imaginaba que usarías algo así, y me tomé la libertad de visitar tu departamento en la mañana —le guiñó un ojo.

—¡¿Cómo!? —Erza abrió los ojos sin mesura, si le había dado la llave era para emergencias, no para que entrara en cualquier momento.

—No seas escandalosa —sonrió tiernamente con los ojos cerrados, como siempre hacía para evitar alguno de sus esporádicos regaños—. Pasé a revisar tu guardarropas —se llevó el dedo índice a la barbilla—. No encontré mucho, pero es mejor que lo que traes puesto —señaló su vestimenta y Erza suspiró resignada—. Claro que te cambiaras más tarde, ahora mismo podrías ensuciar el vestido...

—¿Vestido? —Erza sólo deseaba que fuera el que tenía en mente. La mayoría de sus vestuarios eran sin tirantes y para ellos necesitaba un sujetador especial, que en esos momentos no llevaba.

—Ara, ara —su amiga amplió su sonrisa—. Ya lo verás en un rato, mientras debemos ir a la parte trasera a esperar a Laxus y Elfman... —Mira guardó silencio al ver la mirada de complicidad de Erza, preparándose para un ataque de preguntas acerca del anillo que orgullosamente portaba.

—¿Y bien? —Erza alzó una ceja, sonrojada. Mira no sabía por qué siempre reaccionaba de esa manera.

—Pues —Mira se sonrojó y bajó la mirada—, el domingo fuimos todos a cenar a casa de su abuelo —la joven alzó la vista con los ojos llorosos y llenos de ilusión—. Le pidió mi mano a Makarov —Erza alzó ambas cejas sorprendida. Makarov era como un padre para todos, el hecho de que Laxus le pidiera precisamente a él la mano de Mirajane, le parecía el acto más tierno que haya hecho jamás.

—Tienes mucho más que contarme —murmuró Erza antes de que Gray entrara con platos sucios a la cocina—. Vamos —salieron para dirigirse a la parte trasera del restaurante.

Mira le contó con lujo de detalles todo lo referente a la petición de Laxus, le informó que aún no tenían ninguna fecha, sin embargo ella sería la primera en saber. Erza sintió que su corazón se encogía de felicidad por su mejor amiga. Había visto su relación evolucionar cada año, sabía que habían pasado por muy malos momentos, y muchos otros mejores. Mirajane Strauss sacaba lo mejor de Laxus Dreyar y todo el mundo le agradecía por eso. Incluso Levy se sentía en deuda con ella por haber ayudado en su relación de "hermanos", aunque Mira siempre le decía que no había tenido mucho que ver, que Laxus solito se había dado cuenta que se había comportado como un bestia con ella.

—Por cierto —la detuvo la albina—. Makarov también vendrá esta noche.

Llegaron por fin a la salida trasera, Laxus y Elfman iban llegando con más globos, adornos, postres, refrescos y un montón de chatarra que no servían en el Fairy. Sólo faltaban Lucy y Natsu por llegar. La rubia le había dicho que en cuanto terminara su trabajo con Aquarius—su jefa enojona—, iría con Loke. Natsu había cerrado la noche anterior tras una descarada práctica alcohólica con la intención de derrocar a Cana como la más aguantadora y seguramente seguía dormido. Desde hacía unos días no podían quitarle ese desafío de la cabeza y se estaba volviendo una molestia que cada noche que se quedaba a cerrar, se terminara las botellas caras. Laxus aún no lo sabía pero...

—Erza, Mira —Makarov las saludó con una gran sonrisa, ambas tuvieron que agacharse para saludar al señor como era debido.

—Hay que terminar de arreglar —habló el rubio, Erza y Mira los ayudaron con las cosas.

Los comensales comenzaban a disminuir poco a poco, Mira le dijo a Erza que fuera a ponerse el vestido y los zapatos que había preparado para ella, la albina la acompañaría pues también llevaba un cambio de ropa. Entraron en una de las bodegas—que antes era un camerino—, y Erza tomó la maleta que Mira le dio.

Oh, oh.

Era un vestido sin tirantes de color amarillo, ceñido hasta las caderas y holgado hasta las pantorrillas, y ceñido de nuevo donde comenzaban los olanes hasta arrastrarse en el suelo. ¡Mira la quería matar! Apenas y podía caminar con aquel vestido y encima de todo los zapatos—sandalias de tacón mejor dicho—, eran altos y de aguja. Además de que no llevaba el sujetador adecuado para aquel vestido. Tomó aire y resignada comenzó a cambiarse. Tuvo que ignorar la parte pudorosa de su ser que le exigía que se quedara puesto el brasier de anchos tirantes blancos, se verían horribles con ese vestido, así que sin pensarlo mucho terminó por deshacerse de la prenda, saliendo rápidamente, antes de arrepentirse.

Mira la esperaba con un vestido lila estilo princesa, con delgados tirantes. Al menos ella traía un sujetador de tirantes transparentes debajo. ¡Ella no llevaba nada! Además de que el vestido le parecía una exageración, pues incluso el de Mira era mucho más discreto. Ceñido sí, hasta las caderas, pero completamente holgado de las piernas, no tenía que preocuparse porque la parte baja estuviese demasiado apretada para medir sus pasos, Erza sí. Mira sonrió al verla.

—Te ves muy bien, Er —la pelirroja soltó un gruñido bajo y Mira dejó salir la risa, llevaba su cabello blanco suelto sobre sus delgados hombros y su fleco recogido como era de costumbre—. Vamos...

—¿Crees que deba soltarme el cabello? —Mira hizo una mueca y negó con la cabeza.

—Así te ves perfecta Er —le guiñó un ojo y se adelantó. En efecto, Erza no era de peinarse siempre, de hecho muy rara vez lo hacía, suerte que no se había visto en un espejo aún y era inconsciente de los mechones rebeldes que se habían salido de su coleta alta.

Siguió a Mira y sintió frío, se le hizo extraño porque el restaurante siempre era cálido, pero ya era de noche y había muy poca gente, quizá era eso. La albina se perdió de su campo de visión y caminó a pasos cortos para buscarla, aquel vestido realmente era incómodo para moverse, no podía dar sus usuales zancadas con él puesto, era desesperante. Tanto que sin darse cuenta comenzó a aumentar el ritmo hasta que el vestido protestó, haciéndola tropezar por intentar dar pasos mucho más grandes de lo que aquél le permitía.

Vio su caída antes de que ocurriera y cerró los ojos, esperando un golpe seco.

Nunca llegó.

En cambio dos brazos fuertes la sujetaron de sus hombros, sentía una calidez embriagadora muy cerca de ella y una loción varonil la envolvió por completo, su pecho se sentía apretado entre su propia persona y el torso musculado de alguien más y los colores se le subieron al rostro. Respiró hondo antes de abrir los ojos para disculparse con la persona que había tenido la amabilidad de detenerla antes de su inminente caída. Lentamente despegó sus párpados para encontrarse con un par de orbes color aceituna mirándola fijamente, en ese momento se sentía desfallecer.

¡Era Jellal!

¡Su jefe!

—Yo... lo-lo —Erza se removió bajo su agarre—. Disculpe —trató de alejarse de él, pero Jellal, al igual que ella en un principio, estaba estático, incapaz de reaccionar. Tenía a Erza Scarlet, la única mujer que había movido cosas dentro de él, entre sus brazos, podía sentir su corazón latiendo con fuerza contra su pecho, las mejillas sonrojadas de ella y sus ojos abiertos con temor. Definitivamente era una mujer hermosa.

—No hay cuidado —su voz sonó demasiado dulce para provenir de él y Erza sintió que su piel se erizaba por la cercanía de sus rostros, podía percibir su aliento mezclarse con el de él. Era una situación abrumadora, erótica y sensual.

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Antes de que se me olvide. El siguiente especial (no sé qué cap será) va a ser sobre el CobraKinana y el Bicksanna :3

Algunas aclaraciones:

Calinoso: cálido.

Tortuoso: he visto que muchas veces lo usan para describir algo que tortura "tortuosa lentitud", cuando su significado es el siguiente: Que tiene vueltas y rodeos. En pocas palabras que tiene curvas u ondulaciones, no sé si le atribuyan en ese sentido al cuerpo femenino (porque también he visto que escriben "cuerpo tortuoso". Y bueno también está la siguiente definición: Que es poco claro y pretende ocultar la verdadera intención o propósito de sus acciones, objetivos o manifestaciones. Que es el propósito por el cual lo usé yo con Erza y el matrimonio de Jellal.

Respondiendo a sus hermosos reviews:

Sabastu!: Haha creo que tú serás la primera en saber quién... :3 Me gustaría conocer las teorías muajaja XDDD en algún capítulo cercano se verá lo que pasó en el incendio... Ok tal vez no tan cercano, pero pronto :v ok no pronto pero en algún momento. Lily y Erza son Brotp desde que entrenan juntos y van por fresas XDDD a ver si me salió bien el Jerza, dios estoy con los nervios de punta! XD Hahaha sólo que Erza no se porta igual con Lily que con Jellal (tiene que disimular un poco) aunque creo que esa casi caída ayudará 7u7 Sí, quiero que sea Gray el que esté perdiendo la cabeza por mi preciada Juvia :3 Gray sintió celos, algo. Y esa preocupación de Lyon es porque son mejores amigos, se supone que se conocen todo y por eso sospecha que no es feliz con su decisión u,u ay Gray... es un tozudo XD Pronto su conciencia ayudará XD tengo preparado un Gryonvia (no sé como se diga) pero serán escenas intensas O: haha nada de que exaltarse sólo celos por aquí y por allá XDDD Sí! boda Lami :3 Y bueno me dejé llevar por el fic de Dana, es ashjgkflñ :3 hahaha a mí me da ternura la relación de primos que tienen Rogue y Sting, y bueno Sting sólo hará un par de travesuras más antes de aceptar a Levy por completo :P También te amodoro! Espero no decepcionarte con el Jerza porque lo tendrás que soportar de ahora en adelante.

LyaMcGarden: Rogue me lo como es asdfghjklñ si alguna vez-en un mundo paralelo quizá cuando yo no sea yo-, si llego a tener algún hijo, quiero que sea como Rogue :3 sí Gale asdfghjklñ XDDD gracias por leer el de Halloween!

Asia12: Hahaha creo que me lo estoy llevando MUY despacio, pero quiero que conozcan bien a los personajes y que ellos se conozcan entre ellos :3 creo que este fic va para largo :v hahaha me encantan Rogue y Levy son asdfghjkñ x'3 Gajeel va a tener celos oh sí, recuerdas la cena del viernes en la mansión de los Redfox? Bueno habrá celos 7u7 muajajajaja y no de Jet ni Droy XDDD los he dejado abandonados por ahí ): hahaha Gracias por tu hermoso review!

Shadowsakuras: Gracias por seguirla :3 haha sé que va MUY despacio pero asdfghjklñ quiero que todos se conozcan bien, que se enamoren poco a poco y ¡PUM! saldrán MUCHAS cosillas a la luz O: haha amo también a Juvia y tendrá escenas MUY divertidas más adelante (algunas relacionadas con ingestas de alcohol XD) Y bueno también habrá uno que otro avance con Gajeel y su hermanito.

Kagoyame: hahhahaha Gajeel pobre! todos le dicen idiota, hasta Sting! hahaha sí, Juvia tiene MUCHOS secretos también... tengo un cliché con los secretos :v hahaha tuve un hermano pequeño y algunos primos XD pero no soy de niños, soy feliz con un gato *u*

Liraaz: Muchas gracias hermosa por pasarte por acá a pesar de estar muy ocupada :'3 Juvia tiene algunos turbios secretos por ahí pero irán saliendo todos, al igual que los de los demás... Hahaha Gray se las verá muy apretadas con Juvia cuando se de cuenta de lo que despierta en él. Gracias por pasarte por acá y por allá (con Gajeel XD) un abrazo!

Dana!: Hahaha, quería que no se notara tanto aún XDDD bueno que Gajeel siempre ha sentido atracción por ella pero ella aún no del todo, le es apuesto sí, pero aún le falta un poco XD HAHAHA Pantherlily con un batido de Kiwi es la cosa más cómica X3 hahaha creo que es obvio lo que hay entre ella y su jefe, una atracción intensa escondida con admiración y demás cosas... Créeme que Juvia es todo menos INDEFENSA XDDDDDD hahaha lo verás pronto muajajaja algún día Gray se dará cuenta que casarse con Meredy NO lo hará feliz XD Juvia no quiere encontrarse con su pasado pero su pasado pronto la alcanzará D: haha sí :D lo leerán Gray, Lucy, Levy y después será masivo XDDDDD Hay un mega trío, sí 7u7 HAHAHA chantaje! lol! seguro no era la intención de Levy pero le ha funcionado! ): sí, Gajeel inconscientemente ve a Rogue como el cupable u,u pero ya irá sanando... Espero no haberte decepcionado con este capi X'D

Palejabaro: Gale también es mi favorita asdfghjklñ los AMO 7u7 aquí no salieron porque era un especial que se convirtió en la introducción de dos personajes muy importantes para el fic O: haha peroel siguiente... MUAJAJAJA

Guest: Gracias *u* Si, canon por ahí con el daño que Gajeel le hizo a Levy, aprendí muchas cosas de dos grandes que te recomiendo muchísimo, Sabastu y Dana :3 son increíbles autoras!

Megan0810: Gracias por alcanzarnos! espero que las esperas no sean tan largas las esperas después de mis finales, a mí también me encanta el Gruvia :3 tengo un OS de ellos :'3 y no te apures, sí haré sufrir a Juvia pero será poco en comparación con lo que él va a sentir, de todos modos por su pasado, Juvia es una persona muy fuerte :3 /Awww Rogue TT-TT me encariñé mucho con él asdfghjklñ pronto irán solucionando sus problemas él y Gajeel y por otro lado, el siguiente capítulo será extremo.

AngieKawaii: No es su culpa, Gajeel es demasiado bruto u,u haha eso ya lo sabemos y no lo hace adrede del todo, una parte de él lo intenta, de veras, pero su inconsciente e instintos todavía son muy fuertes u,u poco a poco irá sanando con algo de ayuda azulada por ahí :3 Sí! Sting se comportó y Rogue suspiró asdfghjklñ amo a ese par (y no soy de niños :V hahaha creo que los de literatura dan más ternurita), muchas gracias a ti por ser paciente y espero que este cap compense la próxima espera ): pero el cap que viene será impactante.

Elie: ¿Quién pudo dejar a una niña pequeñita? ): pobre Levy u,u la ha sufrido y sigue siendo una joven alegre :3 y sí, el no decir la verdad le puede salir caro a Gajeel... / Hahaha podemos darnos cuenta que tan intrigada está Erza XDDDD haha Juvia siente que Levy es de confianza y le soltó todo de jalón XDDD ahhaha es que Juv es un amors! Gray acosando inconscientemente a Juvia XD Sí viva el Lyeredy! aunque falta un buen trama hasta allá :V hahahaha porque sí es mi intención y pensé que sería sorpresa pero todo el mundo ya se las huele u,u hahaha ¡SÍ! viva CS! haha Levy también se enviciará :P hahaha un triángulo muy raro, puede ser LoLu o NaLu, quién sabe... XD Sí Sting y Rogue son asdfghjkl comestibles *0* todos amamos a Rogue es un bello! hahaha Erza también quiere golpearlo pero creo que esa noche estará distraída 7u7 No te apures, entiendo lo de los exámenes ),: espero que este cap Jerza te haya gustado :3 traté de darle algo de Siegrain a Jellal como lo fue al principio y su historia irá evolucionando al ras con la leyenda que *spoiler* XDD Te mando un abrazó más grande! Nos leemos! Suerte en los exámenes!

StarryNightMusic1315: Perdón por la tardanza, aquí está el capi :3 gracias por leer!

Carmen: Muchas gracias por el review! Yo también amo a Gajeel y Levy son mi todo! Sí! asdfghjklñ Sabastu *3* gracias a ella estoy traumada también con el Jerza XDDD muchas gracias! :'3 oh la leíste! Me alegra que te haya gustado :3 espero que las esperas no sean tan largas después de exámenes. Muchas gracias por animarte por acá :3 un abrazo!


Muchas gracias a todos por sus preciados comentarios! Me hacen el día! Espero que los que tienen exámenes como yo estudien! hahaa mucho éxito muchachos! Nos leemos en diciembre! Un abrazo! Los voy a extrañar \TTwTT/