Declame

Esta obra es un Crossover entre algunos personajes de la saga de Harry Potter de la autora JKR con el libro Peligro Tentador de Eileen Wilks.

Ni el trama, ni la historia me pertenecen, si no a sus respectivas autoras. Yo solamente adapte el libro con ambos personajes.


El barrio donde habían matado a Cedric Diggory tenía un aspecto igual de sórdido a la luz del día, pero Hermione observo que la zona que rodeaba al Club Infierno destacaba sobre lo demás por estar menos descuidado.

La mayoría de los locales tenían barrotes en las ventanas, cierto, pero por lo menos estaban abiertos, no abandonados. La marea habitual de jóvenes sombríos abarrotaba las aceras, pero también había mujeres, y no solo trabajadoras. Delante de Hermione dos mujeres mayores se movían lentamente, lanzando miradas torvas a los jóvenes y charlando en un virulento español.

Esta vez los zapatos de Hermione eran silenciosos, nada del incomodo ruido de los tacones en la acera. Aunque tampoco llevaba esos horribles zapatos de policía. Una de las ventanas de no tener que llevar uniforme era que podía ponerse unas zapatillas y punto.

Se alegraba de llevarlas puestas. Se sentía inquieta, a punto de saltar sobre algo o alguien. Como si necesitara pegarse una buena carrera.

¿Has comprobado su ficha?

No tiene ficha. —El agente Severus Snape caminaba tranquilamente a su lado, y seguía siendo alto, delgado y sarcástico—. Quizás tenga algún antecedente, pero es confidencial. Lleva bastante tiempo en la calle, pero como menor de edad. Según su identificación acaba de cumplir diecinueve. —Río, sarcásticamente—. Pettigrew cree que está limpia.

Mmm. —Teóricamente era posible que una prostituta en ese barrio consiguiera evitar las drogas. Pero no parecía ser el caso—. Ha hecho un buen trabajo encontrándola.

Él se encogió de hombros.

No es que sea joven, pero ¿a quién iba a encontrar que anduviera por la calle la otra noche? Chulos, putas, camellos y yanquis. Eso es todo.

Se omvida de los pandilleros. —En el fondo de su inquietud, Hermione notaba una urgencia, como si tuviera que estar en otro sitio en ese momento. Y rápido. ¿Qué le estaba pasando?

Los pandilleros suelen mantenerse alejados. Es ahí, al fondo. Tercer piso. —añadió señalando con la cabeza un edificio de ladrillos en estado lamentable al final de la calle—. Se la ve demasiado satisfecha con todo eso. ¿Acaso esta nueva información no invalida todo lo que tiene usted sobre el sospechoso principal?

Pero cuadra con otras declaraciones. Tenemos a Diggory abandonando una iglesia en La Mesa hacia las ocho y media.

Eso son treinta minutos de viaje, como mucho. ¿Qué hizo entre las nueve y las nueve y media?

Todavía no lo sé. —Hermione siguió andando en silencio ante de añadio—. Dígame, Severus. Usted tiene experiencia con los lupi. ¿Por qué razón se transformaría uno en lobo para matar?

No sé. —Parecía sorprendido—. Instinto, tal vez. Diggory tenía un arma.

Por lo que me ha contado usted, y lo que he leído yo, un revolver del veintidós no es una gran amenaza para un lupus.

Si lo hubieran disparado nos habría facilitado mucho las cosas. Curan rápido, pero no tanto como para que usted no hubiera podido ver la herida cuando estuvo en el Club Infierno.

No habría ido directamente al club de no haber sabido que el asesino era un lupus. Es como si nos hubieran dejado un mensaje: hay un lupus asesino suelto.

O simplemente quería clavar sus dientes en Diggory. Diablos, podría haber cualquier razón que los humanos nunca comprenderíamos.

Quizás. —O quizás el asesino los estaba llevando por donde él quería.

¿Por qué se habría transformado en lobo para atacar a Diggory? ¿Había sido deliberado o instinto? Ningún otro lupi había cambiado instintivamente para matar, no por lo menos en los últimos once meses. Pero matar en forma de lobo sería necesario si el asesino quería que acusaran a los lupi. O a un lupus en particular. Él mismo con el que había quedado en almorzar.

Un pequeño hueco en el estómago la dejo sintiéndose vacía. Se masajeo distraídamente. ¿Había desayunado?

¿Es aquí? —pregunto cuando llegaron al desastroso edificio de ladrillo en la esquina de la calle.

Sí.

¿Qué quería decir con eso de que los pandilleros se mantenían alejados?

Los lobos —admitió a regañadientes—. Se dice que advirtieron a un par de líderes de las pandillas para que no molestaran a los clientes del club. O quizás ese extraño ser que lo visita los ha asustado. Por la razón que sea, ningún pandillero se… ¡eh! ¿Qué le pasa?

Hermione se paró. Su mano sujetaba firmemente la barandilla para evitar caerse escaleras abajo.

Yo… deme un segundo. —Pero el mareo repentino no se le pasaba. Era como si le estuvieran sacando todo el aire de los pulmones.

No tiene buen aspecto.

Estoy mareada. —Se puso una mano en el pecho como si pudiera hacer que volviera a entrar el aire. Respirando poco a poco, se le fue pasando, hasta que se vio a si misma parada en la escalera como una tonta—. Vaya. No sé qué ha sido eso, pero… —Capto la expresión de Snape—. No tomo drogas —dijo bruscamente.

Es usted un poco joven para tener un infarto. ¿Un bajón de azúcar?

Puede ser. Creo que me he olvidado de desayunar. Da igual. Ahora estoy bien y tenemos una testigo que nos espera para hablar.

La habitación de la testigo era pequeña y estaba llena de muñecas. También había una vieja nevera, una cocina de dos fuegos, un baúl con cajones y un pequeño sofá azul lleno de bultos. Hannah Abbott los invito a sentarse en ese sofá. Ella se sentó en la cama, una huérfana pequeña y esquelética metida en una camiseta azul demasiado grande, y nada mas; desde luego, ni pantalones ni sujetador. Hermione no podía decir si llevaba bragas.

Hannah tenía el pelo rubio brillante como sus muñecas, aunque en su caso se mantenía vivo gracias a la química. Si Severus no hubiera jurado que la identificación de la chica era válida, Hermione nunca la hubiera tomado por una legal.

Debería estar durmiendo, sabe — dijo Hannah, mirándolos de forma hostil—. Para mi estamos en mitad de la noche.

Le agradecemos que esté dispuesta a ayudarnos. —Hermione saco la fotografía de Cedric Diggory de su bolso.

No sé para qué ha venido usted. Ya le he dicho a él todo lo que sabía. —Apunto con su mentón a Severus.

Él no tenía una fotografía para enseñarle. Yo sí. —Hermione no se hacía ilusiones respecto a las niñas y las mujeres que trabajaban en la calle. La prostitución no era más que pura supervivencia, una vida basada en usar y ser usada. No dejaba mucho espacio para lo moral o los principios. Pero esas muñecas… Tuvo que aclararse la garganta para alejar la piedad que le asalto de pronto—. ¿Este es el hombre con el que hablo la otra noche?

Hannah agarro la fotografía que le daba Hermione, la miro, y la devolvió.

Sí, es él.

El agente Severus dice que lo conocía.

Ella se encogió de hombros.

No de nombre. Pero lo había visto por aquí. En mi negocio ayuda mucho quedarse con las caras.

Me imagino. ¿A qué hora habló con él?

Se lo he contado todo a él. Oh, está bien. Se lo mostrare.

Se arrastró por la cama, lo que no dejo ninguna duda respecto a su ropa interior. No llevaba nada. Agarro un teléfono móvil del regazo de una muñeca que descansaba en la mesita y se la paso a Hermione.

¿Ve? Puedo identificar las llamadas. Se graban cuando recibo una. La otra noche iba caminando de mi esquina cuando Lisa me llamo. Todavía no estaba trabajando, ¿saben? Así que estábamos hablando cuando ese tipo paro el coche cerca del parque infantil.

Hermione miro el móvil que mostraba que, efectivamente, una llamada había entrado a las nueve y cuarenta y nueve de la noche. Se anotó el número.

Dice que aparco. ¿Iba solo?

Sí.

¿Qué clase de coche era?

No sé. Grande, feo, de cuatro puertas. Color oscuro. —Volvió a sentarse en la cama, esta vez le colgaban los pies—. Bueno, estaba hablando con Lisa y lo estuve observando durante un minuto o algo así. Le puede preguntar a ella porque se lo conté. Entonces pensé que quizás podría intentarlo con él. Me despedí de Lisa y fui a preguntarle si se sentía, ya sabe, solo o algo así.

Entonces el hombre llego al parque infantil justo después de las nueve y cuarenta y cinco. —Lo que quería decir que estaba vivo entre las nueve y cuarto y las nueve y media, que es cuando siete testigos afirmaban haber visto a Draco llegar al club.

Hannah miro a Hermione molesta.

Eso he dicho.

¿Cuánto tiempo estuvo hablando con él?

Casi nada. —Frunció el ceño—. No estaba interesado, y yo tengo que ganarme la vida, ¿no? Me dirigí a Proctor, es la esquina donde trabajo.

¿Vio que alguien se le acercaba?

La chica negó con la cabeza.

¿Vio a alguien más allí?

Quizás algunas personas que iban al club. —Se detuvo para pensar—. Sí, creo que sí. Aparcaron allí.

¿Aparcaron? ¿Cuántos eran?

No lo sé. Eran mujeres, sabe, y no les preste atención. No vi a nadie más hasta que llegué a Proctor.

De acuerdo. ¿Y a este hombre? —Hermione saco una fotografía de Malfoy—. ¿Lo ha visto alguna vez?

Hoy no. Pero lo he visto por aquí, hable con él una vez. —Suspiro—. Solo hablamos. Los de su clase no pagan por hacerlo. Pero es muy respetuoso.

¿Y este hombre? —Esta vez la fotografía era de Blaise Zabini. Hannah se pasó la lengua por el labio superior.

Claro que lo he visto. Baila en el club. Se quita toda la ropa. Como yo. —Se río—. Una vez le dije eso, que él y yo teníamos un trabajo parecido, solo que yo tenía que ensuciarme las manos. Se río mucho.

¿Lo ha visto la otra noche?

Ya le he dicho a quién vi: primero a ese hombre, luego unas mujeres. Eso es todo.

Una cosa más señorita Abbott. ¿Ha hablado con alguien sobre todo esto?

Hannah se río sarcásticamente.

Diablos, no. ¿Cree que soy idiota? En este barrio o cierras el pico o te metes en líos.

Está bien. Siga cumpliéndolo. ¿Qué hay de su amiga, la que la llamo? ¿Hablo con ella de él?

Solo le dije que quizás me saldría un cliente y colgué. Ella no sabe quién era.

Hermione se levantó.

Gracias por su cooperación. El agente Severus le traerá una declaración escrita de lo que se habló para que la firme y así no tendrá que ir hasta la comisaria. Estoy segura de que no quiere que nadie sepa que ha hablado con nosotros. Y yo tampoco.

Hermione le dio a Snape unas breves instrucciones; buscar la amiga, confirmar lo de la llamada y asegurarse de que no sabía nada. Después se marchó. Miro la hora en su reloj mientras bajaba las escaleras. Doce y cinco. Tenía tiempo de sobre para llegar a Bishop´s. estaba deseando ver la cara de Malfoy cuando…Sonó su móvil.

Detective Granger. Soy Draco Malfoy.

Oh, ojalá su corazón no hubiera pegado ese salto. Hablo bruscamente.

¿Sí?

Lamento tener que decirle que no podré llegar al almuerzo. Unos asuntos del clan requieren mi atención. ¿Podemos dejarlo para las dos y media?

Tengo una reunión a las tres. —Hermione salió al pasillo. Maldita sea, no estaba decepcionada.

¿Y para cenar?

¿Qué tal si nos vemos cuatro y media? No tenemos que comer mientras me habla de los lupi.

¿Y porque no? Los dos tenemos que comer en algún momento. Usted pregunta cosa sobre los lupi que le ayuden en su investigación y yo tengo la oportunidad de coquetear con usted otra vez.

Soltó la carcajada antes de que pudiera evitarlo. Malfoy era peligroso, sí señor.

No se trata de una reunión social.

Es usted libre de pensar eso. —Malfoy dudo—. Hay una posibilidad de que pueda introducirla en el Hogar del Clan, si está interesada. Pero habría algunas condiciones.

Estoy interesada. —Durante años la gente había creído que el hogar de los Nokolai a las afueras de la ciudad no pertenecía más que a una secta pseudoreligiosa de dementes que no permitían visitantes externos. Y aunque el clan había salido a la luz a raíz de las investigaciones del Tribunal Supremo, seguía siendo poco acogedores y seguían estando en las afueras de la ciudad. No existía posibilidad alguna de que un policía pudiera entrar sin una orden judicial.

Podremos hablar del tema durante la cena.

Está bien. Voy a trabajar hasta tarde. ¿Le parece bien ocho y media?

Dum alius hora, delicia.

¿Y eso que significa?

Draco río.

Tan recelosa. A las ocho y media me parece bien.

En Bishop's. —Le recordó Hermione.

En Bishop´s. tenga cuidado —dijo él y colgó.

¿Tenga cuidado? Miro extrañada el teléfono que sostenía en su mano. Para no entrar en detalles a aquellas palabras, concentro en el hombre que tenía que conocer mejor: Cedric Diggory. Había llegado al parque infantil a las nueve y cuarenta y nueve. Pero ¿Por qué había ido ahí precisamente? ¿Con quién se encontró? ¿Y cómo se sentía realmente respecto al romance de su mujer?

Una de las últimas personas que había hablado con Cedric antes de su muerte era el arzobispo Gregory Goyle. Así que la próxima parada era la Iglesia de los Fieles. Podría comer por el camino.

¿Qué quiere decir con que no puede hablar conmigo?

El hombrecillo regordete parecía molesto.

Yo no he dicho eso. Oh, no. El arzobispo hablará con usted, detective, pero no está aquí ahora mismo. Ha tenido que ir al templo principal en Los Ángeles. Volverá mañana. —Sonrió esperanzador.

Mañana. —Hermione frunció el ceño. ¿Cuándo pensaba Malfoy introducirla en el Hogar del Clan? Su instinto le decía que seguramente encontraría allí algunas respuestas. El caso parecía ser cada vez más un enfrentamiento entre lupi, aunque la victima fuera humana—. ¿A qué hora?

Por la tarde, creo. El padre Hidalgo se encargará de las misas por la mañana.

¿Tienen dos padres?

Dos sacerdotes —le corrigió—. Hay varios grados en el sacerdocio, padre, padre reverendo, arzobispo, santidad y sagrado, que es como si fuera nuestro papa. —Sonrió a Hermione—. Normalmente suele estar en Inglaterra, pero ha venido a visitar nuestro nuevo templo principal. Por eso el arzobispo Gregory ha tenido que ausentarse.

Eso es mucha jerarquía para una religión tan nueva. —¿Y todos los sacerdotes eran varones? Parecía raro en una religión que giraba en torno a una deidad femenina.

No, no. La iglesia no es nueva. Es nueva en América, pero la fe existe desde hace mucho, mucho tiempo. Se creó en Egipto en… oh, vaya, no soy muy bueno con las fechas. ¿La Segunda Dinastía? Se nos persiguió terriblemente durante la Edad Media. —Sacudió la cabeza—. Tuvimos que escondernos. Por eso no ha oído hablar de nosotros, pero los rituales no se perdieron. No del todo.

Cuanto más excéntrico el culto, más les gustaba reclamar siglos de existencia. Y no había nada mejor que sufrir un poco de persecución, preferiblemente en el pasado, para darle cierto caché a sus creencias.

Parece que usted sabe mucho. Quizás pueda responderme a algunas preguntas.

La sonrisa del hombrecillo se esfumo.

No sé en qué puedo ayudarla. Conocía a Cedric, pero no muy bien.

Hablo con él el jueves por la noche.

Brevemente. —Estaba molesto—. Ya se lo he dicho antes, agente.

Solamente necesito confirmar un par de cosas, conocer mejor el mundo de Cedric. —Dedico al hombrecillo una sonrisa que invitaba a la confianza—. Ya sabe cómo es esto. Tengo que ser capaz de contestar cualquier pregunta que me haga mi superior.

Él asintió, no muy seguro.

Supongo que podríamos usar el despacho del secretario.

Estaban en lo que Hermione suponía que era el santuario, pero tenía más aspecto de ser el vestíbulo de un banco, que es lo que era originalmente. Solo que con reclinatorios.

¿Usted tiene despacho?

Oh, no.—Negó con la cabeza, sonriendo de nuevo y empezó a caminar hacia la parte de atrás del edificio—. Solo soy un seglar. Soy carpintero… lo era. Ya me he jubilado, así que echó una mano por aquí. Pero no estoy ordenando.

¿Trabajo en le reconstrucción?

Sí. —Su cara brillo.

Este edificio era un banco ¿no?

Correcto. Construido en 1932, estuvo vacío durante muchos años. Nos orgullecemos de nuestro trabajo de restauración. El edificio estaba en ruinas.

Mmm. —Costaba mucho dinero restaurar un edificio antiguo. Este era pequeño, pero era una elección extraña situar una iglesia en el edifico de un banco. Aparentemente, a la Iglesia de los Fieles no le faltaba dinero.

Al final resulto que el hermano seglar y carpintero jubilado realmente no tenía mucho que contarle. Confirmó que Diggory había estado en la Iglesia el jueves por la noche, lo habían visto llegar, pero no ensayar en el coro. El hombrecillo había estado reunido con ese tal arzobispo para recibir algún consejo espiritual.

Mañana, se prometió a sí misma mientras abría la puerta del coche, hablaría con el arzobispo Goyle Gregory. Esta noche… sus labios se curvaron en una sonrisa. Esta noche tenía una cita con Draco Malfoy. Estaba deseando ver su cara cuando entrara en Bishop's.


Viejas Notas

Hola de nuevo mis queridas lobinas? Aquí no encontramos con un nuevo capitulo de Love Danger, al principio quería ponerle el titulo de Hannah Abbott y Gregory Goyle pero no daba mucha intriga y seria medio diferente a los otros títulos.

Bueno, aquí Hannah vio cuando Cedric llego al parque infantil, información muy útil porque descarta totalmente que Draco sea el asesino. No se muy bien como es la personalidad de Hannah pero por los fanfics que he leído siempre la muestras como una chica buena y dulce. Así ue a esas fans de Hannah les pido perdón por tratar como la testigo puta de la historia. En cuanto a Goyle se preguntaran ¿Por qué es un arzobispo? Y se que mas adelante tendrán mas preguntas sobre porque lo elegí a él para el papel, pero siempre me pareció alguien que se hace el tonto, que si tiene un cachin de cerebro.

Y para el próximo capitulo nuestros protagonistas tendrán su "Cita". También veremos si Draco logra meter a Hermione en el Hogar del Clan.


Buenos días mis bellezas, eh aquí un nuevo capítulo de esta atrapente historia. Como siempre quiero agradecer a todos los que la siguen.

Ahora, a responder a sus preguntas!

~ Sally (Sep 15, 2017): Hola bella, gracias por comentar! El lu nuncio vendría a ser como un príncipe. Velo de esta manera. Lucius es el rey mientras que Draco es el príncipe. Una vez que el rey muere, el príncipe pasa a ocupar su lugar.

~ salesia (Feb 14, 2017): Viste! Como para no morir de la envidia con Hermione! Como leiste, ya sabes que paso con ella al estar alejada de Draco.

~ Geri Malfoy (Feb 15, 2017): ¡He aqui el nuevo capítulo! Espero que te haya gustado!

sin más nada que decir, se despide hasta la próxima...

Lumione