Cap 10.

Entrevero

La noticia de que sería padre. Le había llegado en el peor momento.

Estaba a punto de iniciar una nueva relación con la mujer que amaba y por la expresión en su rostro supo en el acto que no podría ser ¿es que acaso el destino se oponía que fuera feliz?

Kagome: te… felicito, vas a ser padre

Inuyasha: yo… no me esperaba una noticia como esa, es decir… yo creí que eso no sería posible

Kagome: me comentaste que Sango estaba llevando un tratamiento de fertilidad, por lo que imagino que era de esperarse que quedara embarazada ¿no?

Inuyasha: sí, pero no, ¿cómo te lo explico? El caso es que yo… no deseo ese bebé

Kagome: ¡¿qué acabas de decir?! ¡¿Pretendes desacerté de ese pobre inocente que aún no nace?! O ¿es que piensas desentenderte de él?

Inuyasha: lo que quiero decir es que la noticia me ha tomado por sorpresa, no me esperaba algo así tan de repente y es por ello… que no me siento listo para asumir tal responsabilidad

Kagome: entiendo. Miroku tenía razón en todo, nunca debí fijarme en alguien como tú, ya que al final me terminarías lastimando de una u otra manera

Inuyasha: ¡no te entiendo! ¿Por qué me dices ello?

Kagome: un hombre que rechaza a su propio hijo o que se escuda en la absurda excusa de que no está listo para ser padre es alguien que no vale la pena… ni siquiera mirar.

Adiós Inuyasha, lo nuestro termina acá y ahora (dio unos cuantos pasos y él la retuvo del brazo) por favor suéltame, no deseo volver a verte y lo mejor es que te quedes al lado de tu esposa e hijo

Inuyasha: (la abrazó con desespero, como si su vida dependiera de ello) por favor… no me dejes, te lo suplico, yo te amo y sin ti… la vida no vale nada

Kagome: no digas estupideces, que yo sólo soy una mujer más en este mundo, en cambio el hijo que te dará Sango debe ser lo más importante en tu vida (se zafó del agarre y avanzó, pero él la jaló contra su pecho, capturó sus labios con los suyos y la besó con desesperó, y ella en respuesta lo abofeteó con todas sus fuerzas) ¡no vuelvas a tocarme nunca más en tu vida! ¡Olvídate de mí y vive por ese niño que está por nacer! (sin decir más se marchó)

En la residencia Higurashi

Miroku se encontraba sentado en su sala completamente a oscuras mientras escuchaba música clásica y bebía una copa de vino. Estaba en total estado de relax, cuando de pronto sintió la puerta principal abrirse y escuchó el sonoro llanto de su esposa. Sin pensárselo dos veces, fue de inmediato a consolarla y sin hacerle ninguna pregunta, simplemente la acurrucó entre sus brazos y dejó que se desahogara.

Kagome: (llorando amargamente en el pecho de su esposo) tenías razón, todo el tiempo tuviste razón, fui una tonta al no creer en ti y no escucharte (con ojitos llorosos) serías… ¿capaz de perdonarme?… y darme una segunda oportunidad

Miroku: (acariciando su cabello) el que ha estado en falta contigo desde un inicio he sido yo, es por ello que te pido una segunda oportunidad y te prometo, no, te juro, que si me la das, cambiaré para bien y seré el esposo modelo que te mereces ¿qué me dices?

Kagome: (lloró con más ganas) gracias, por cuidar de mí siempre

Miroku: mi niña hermosa, tu noble corazón ha sido herido y sé que soy responsable de ello, es por eso que quiero enmendarme y hacerte feliz desde este momento (la abrazó con ternura)

En la residencia Taisho…

Un descompuesto y desaliñado Inuyasha se hizo presente.

Kaede: ¡mi niño! ¡¿Estás bien?! ¡Luces terrible! ¿Te peleaste con alguien? O ¡¿te asaltaron?! ¡Por favor respóndeme!, no te quedes callado

Inuyasha: ¿dónde está Sango? Quiero hablar con ella

Kaede: ella está en su habitación, llegó hoy por la tarde muy contenta y le pidió al personal de cocina que desde hoy le preparen una dieta rica en vitaminas, hierro y omega 3, dijo que es muy importante que su salud este en optimas condiciones

Inuyasha: (se frotó ambas sienes en forma de preocupación) entonces es cierto, todo lo que dijo Kikyo era cierto… ¡demonios! ¡¿Por qué tenía que pasar justo ahora?! ¡¿Por qué nana, dime por qué?! ¡¿Por qué la vida se ensaña conmigo y no me deja ser feliz?!

Kaede: no te entiendo mi niño ¿qué sucede?

Inuyasha: lo sabrás pronto, por ahora hay algunas cosas que debo aclarar con ella

Se dirigió a la habitación de ella y la encontró recostada sobre la cama leyendo un libro sobre maternidad

Sango: ¡volviste! Creí que después de lo de anoche ya no lo harías

Inuyasha: y así hubiera sido, de no ser que me encontré con Kikyo hace unas horas

Sango: (cerró su libro) uhm, he imagino que ya te habrá dado la noticia

Inuyasha: sí, así es

Sango: ¿qué tanto te dijo?

Inuyasha: supongo que lo suficiente. Me dijo que estás esperando un hijo mío, nada más

Sango: ya veo. Entonces no te dijo que estamos esperando mellizos y que tengo 2 meses de gestación, además de que debo cuidarme mucho porque uno de los bebés podría no nacer

Inuyasha: (caminó de un lado al otro de la habitación) ¿por qué lo hiciste? ¿Para arruinarme la vida? ¿Para separarme de la mujer que amo? O… ¡¿para qué te pase una jugosa manutención después del divorcio?!

Sango: te recuerdo que yo no me embarace sola, así que deja de acusarme, y además, yo no te pedido nada…

Inuyasha: hasta ahora, pero te conozco, algo te traes entre manos, así que dime de una vez ¿qué es?

Sango: (lo invitó a sentarse en la cama a su lado, pero él no aceptó) sé que hemos tenido nuestras diferencias y últimamente nos hemos llevado mal…

Inuyasha: bastante mal, diría yo

Sango: ya veo que es inútil que intente solucionar las cosas contigo

Inuyasha: si lo que me vas a proponer es que nos llevemos bien, por el bienestar de los bebés y que quieres que seamos una familia feliz ¡olvídalo! Yo no estoy dispuesto a continuar a tu lado

Sango: (agachó la mirada) entiendo, en ese caso nuestros hijos deberán crecer sin su padre; está bien Inuyasha, si tú no quieres ser partícipe de sus vidas, lo entiendo, pero el día que te remuerda la conciencia por no estar cerca de ellos, no me reclames nada, porque desde ya te digo que si no aceptas quedarte a mi lado, entonces no dejaré que los conozcas nunca ¿me entendiste?

Inuyasha: eso es chantaje y no tengo porqué acceder a ello.

Como su padre tengo todo el derecho de verlos y tú no me lo puedes prohibir

Sango: pero tú mismo estás diciendo que ellos no te interesan, entonces que caso tiene que quieras ser parte de sus vidas

Inuyasha: lo que tú quieres es dinero, es lo único que te importa y es por ello que si no acepto estar a tu lado, me alejarás de ellos

Sango: lo que yo quiero es que lo intentemos de nuevo, quiero que seamos una familia; ser madre es lo que más he anhelado toda mi vida y tú bien lo sabes, pero… tampoco quiero que mis hijos crezcan en un hogar divido… como… fue mi caso (empezó a sollozar)

Inuyasha: (se acercó a abrazarla, sabía lo duro que había sido su vida familiar) lo siento, creo que estoy siendo muy duro contigo y hasta egoísta al pensar solo en mí, pero por favor entiende… no es que no quiera a esos niños, es sólo que… no sé si podré lograr que este matrimonio funcione

Sango: sé que hemos cometido muchos errores y estoy consciente de que no me amas y hasta sé… que amas a Kagome, pero por favor, por nosotros, por nuestros hijos… démonos una oportunidad, tan sólo una y sino funciona, entonces veremos qué solución salomónica encontramos

Inuyasha: (soltó un fuerte suspiró) dame tiempo para poder darte una respuesta, necesito aclara mi mente, antes dé

Al día siguiente…

Sango se encontraba trabajando en su oficina, cuando su secretaría le pasó una llamada a un anexo privado. Ella sin saber de quién se trataba respondió.

Miroku: necesitamos hablar

Sango: acerca de ¿qué?

Miroku: supe por Kagome que estás embarazada

Sango: sí, así es, y si llamas para felicitarme, te lo agradezco, ahora si me disculpas estoy muy ocupada

Miroku: no te hagas la loca conmigo, que sabes perfectamente el porqué de mi llamada. Sino me contestas el celular, es porque mis sospechas son ciertas, ese hijo que esperas es mío ¿verdad?

Sango: sino te respondo el celular, es porque estoy muy ocupada y no, los bebés que espero no son tuyos, son de mi esposo ¿escuchaste bien? Mi esposo, así que si no te importa, voy a colgar

Miroku: espera, no cortes. Por favor, vuélveme a repetir ello de que son… bebés

Sango: estoy esperando mellizos y para tu tranquilidad tengo 2 meses de embarazo, por lo que no cabe posibilidad que sean tuyos, así que ya no molestes más y ¡corta de una vez!

Miroku: no te dejaré tranquila hasta que me des pruebas que esos bebés que esperas, no son míos, quiero pruebas de lo contrario, le contaré todo lo que ocurrió entre nosotros a Inuyasha

Sango: ve y dile lo que quieras, después de todo, hemos decido reanudar nuestro matrimonio y como va a ser padre, está más que feliz con la noticia y sin importar que le digas, él no creerá ni media palabra tuya

Miroku: pero… ¿qué hay de nosotros? ¿Qué hay de lo que sentíamos el uno por el otro? Yo aún…

Sango: ¡ay, no me salgas con que aún me amas! Porque la verdad, lo que ocurrió entre nosotros fue un error y si te dije en algún momento que te amaba, fue simplemente… por la calentura del momento, porque yo a quien realmente amo es mi esposo, con el que voy a formar un hogar dentro de muy poco (escuchó el bip de una llamada entrante) tengo otra llamada en línea, así que voy a colgar

Miroku: Sango; Sango respóndeme, hola, Sango ¿estás ahí? ¡Demonios no puede ser! (al no obtener respuesta, llamó a su "amigo")

Inuyasha: ¿qué sucede? ¿Llamas para reclamarme lo de Dayanne de nuevo?

Miroku: mi llamada es para preguntarte acerca de los bebés que espera Sango

Inuyasha: ¿qué quieres saber?

Miroku: ¿estás seguro que los bebés que espera… son tuyos?

Inuysha: me ofende tu pregunta y me hace sospechar a la vez, pero sí, estoy seguro de ello

Miroku: entiendo, entonces todo está perdido

Inuyasha: creo que es mejor que dejemos el pasado atrás y miremos hacía adelante. Aceptar ser partícipes del shuffle fue un gran error, pero ya no hay vuelta atrás, así que lo mejor es que mantengamos nuestra distancia uno de los otros

Miroku: ¿entonces? ¿Dejarás en paz a Kagome?

Inuyasha: nunca pensé que la estuviera mortificando para que digas que la dejaré en paz, pero si a lo que te refieres, es que si dejaré de frecuentarla, pues ten por seguro que así será, así como también espero que tú te alejes de mi esposa y no la vuelvas a perturbar con tu presencia

Miroku: te garantizo que así será.

Hasta una próxima oportunidad… amigo

Un par de días después en el consultorio de Kikyo…

Tal como lo habían pactado, Sango llevó a su cita de control a Inuyasha y desde luego Kikyo no perdió oportunidad para insinuársele, pero éste ni caso le hizo, puesto que estaba totalmente interesado en todo aquello que le pudiera decir acerca del desarrollo de sus hijos.

Quisiera o no, debía hacerse a la idea de que iba a ser padre y por lo mismo estaba dispuesto a dar lo mejor de sí.

Los días continuaron su curso y al parecer las cosas entre ambos matrimonios habían empezado a mejorar y tal como lo habían pactado Inuyasha y Miroku, no se habían vuelto a ver, más que para el cobro del premio por el shuffle, en cuya ocasión se encontraron Inuyasha y Kagome nuevamente, pero no hubo ningún intento de reconciliación por parte de ninguno de los dos. Tan solo un saludo cordial y una breve conversación como buenos amigos.

Con el premio en mano cada pareja le dio un destino específico a su premio.

Kagome lo usaría para alquilar un pequeño establecimiento y usarlo como guardería, mientras que Miroku, lo utilizó como cuota inicial de una nueva casa ubicada muy cerca del nuevo establecimiento que Kagome había elegido.

Miroku: (conduciendo por la carretera) no seas tramposa y no intentes quitarte le venda de los ojos, de lo contrario arruinarás las sorpresa

Kagome: ¡ay vamos!, no seas malo y déjame ver

Miroku: lo harás en cuanto lleguemos a nuestro destino

Kagome: ¿por qué estás tan misterioso? (sintió el auto detenerse)

Miroku: espérame un momento, te abriré la puerta del auto

Kagome: ¡wuo! Que caballero se ha vuelto mi esposo (casi pega un grito del susto al sentir que alguien la cargaba de manera nupcial)

Miroku: (luego de dar unos cuantos pasos, la bajó delicadamente) Listo ya llegamos a nuestro destino (le quitó la venda de los ojos) ¡ta ran! ¿Qué te parece mi sorpresa?

Kagome: (se quedó boquiabierta al ver la enorme y bella casa que estaba frente a ella) no… me digas que esta casa… ¡es nuestra!

Miroku: sí, totalmente nuestra, bueno fuera de hipotecas y pagos por hacer, será completamente nuestra dentro de poco

Kagome: ¡kiahhh! Es increíble (se abalanzó a sus brazos) ¡gracias, gracias, gracias! Es la mejor sorpresa que he recibido en mi vida

Miroku: espera preciosa, que esto recién comienza

Kagome: ¡¿qué, hay más?!

Miroku: abre la puerta, para que te enteres

En cuanto ingresaron, toda, absolutamente toda la casa estaba perfectamente decorada con hermosos muebles de madera, dando la impresión de ser una acogedora cabaña en las montañas. Además contaba con una encantadora chimenea, un enorme jardín lleno de juegos para niños pequeños y desde luego una incomparable vista al mar.

Kagome: (lloró de emoción) ¡esto es bellísimo! Es un sueño hecho realidad, pero ¿cómo? ¿Por qué? Es decir ¿por qué lo hiciste?

Miroku: (la abrazó por detrás) porque sé que es lo que has querido siempre y el cómo lo conseguí, uhm, espero que no te enojes, pero use tu parte del premio y…

Kagome: ¿pero… y que hay del lugar que alquilé para que sea la guardería?

Miroku: conversé con los propietarios y me hicieron un reembolso de tu inversión

Kagome: ¿y…? ¿Ahora, donde voy a recibir a mis niños?

Miroku: en el jardín de esta nuestra nuevo casa, igual que como lo hacías en la otra

Kagome: (miró bien el lugar) uh, tienes razón, puedo seguir cuidando de mis niños acá, después de todo está perfectamente acondicionada

Miroku: lo sé, para ello contraté una experta en seguridad infantil y junto a una decoradora hicieron todo para que sirviera de guardería, ahora sólo falta que saques el permiso correspondiente y Kagome´s place estará oficialmente abierto

Kagome: hasta nombre le pusiste (sonrió feliz) Veo que pensaste en todo

Miroku: así es, así como también he estado pensando, que quizá sería tiempo de tener nuestros propios niños a los cuales cuidar… ¿qué dices?

Kagome: yo… no lo sé, las cosas aún están muy recientes y si bien es cierto que las cosas están marchando bien entre nosotros, aún no me siento segura de que esto realmente vaya a funcionar

Miroku: te entiendo, durante mucho tiempo, fui un reverendo Don Juan y Casanoba y es natural que no confíes en mí como para formar un hogar (se sentó pesadamente sobre el sofá de la sala)

Kagome: más allá de ello, está el hecho que no hace mucho nos separamos porque creíamos amar a otras personas y para serte honesta… esa emoción aún no se me ha ido

Miroku: ¿sigues pensando en él?

Kagome: no de la manera que crees, pero si sigo pensando en que hubiese pasado, si Sango no hubiera quedado embarazada

Miroku: lo mismo pienso yo. Pero ni modo, las cosas se dieron de otro modo y el destino quiso que continuáramos como al principio, pero mejor ¿no te parece?

Kagome: (se acurrucó en su pecho) sí tienes razón, luego de estar a punto de separarnos, ahora estamos más unidos que nunca

Miroku: así es preciosa y tal como te lo prometí, seré un esposo modelo para ti, así que por ello, estrenaré nuestra cocina preparándote algo delicioso

Kagome: ¡no por favor, quiero que la casa nos dure algún tiempo!

Miroku: (amenazándola con hacerle cosquillas) ¿qué ha querido decir con ello señorita? (se lanzó encima y le hizo cosquillas por todos lados)

Kagome: (riendo a más no poder) ¡para, por favor, para! Sabes que soy muy cosquillosa

Miroku: en ese caso arrepiéntete y te dejaré tranquila (continuó con las cosquillas)

Kagome: ok, ok… me arrepiento, me arrepiento de insinuar que eres mal cocinero… pero por favor, déjame en libertad (entre cosquilla y cosquilla, terminaron rodando sobre el sillón, hasta caer a la alfombra y de lo que pasó de un momento cómico, se convirtió en uno de pasión)

Miroku: creo que en lugar de estrenar la cocina, deberíamos estrenar la recamara

Kagome: y para que ir hasta el segundo piso, si podemos estrenar la alfombra de la sala

Miroku: me gusta tu manera de pensar

En cuanto al matrimonio Taisho…

Por orden y mandato de Sango, el dinero del premio fue destinado para remodelar 2 de las habitaciones de huéspedes y convertir cada una en la habitación de los bebés. A pesar que Inuyasha le pareció demasiado repentino, sobre todo por el hecho que aún no sabían el sexo de cada uno; pero igual Sango se encaprichó en que debían tener todo listo para la llegada de los pequeños por lo que mandó a decorar una habitación en verde y la otra en amarillo pálido respectivamente.

Sango: (en la habitación verde) los decoradores han hecho un gran trabajo, pero… uhm, no sé, como que aún falta algo

Inuyasha: no sé que pueda ser, ya que todo está casi listo

Sango: tú lo has dicho, está casi listo. No sé, creo que una cenefa con animalitos alrededor de la pared le quedaría bonito ¿no crees?

Inuyasha: ¿y qué tal si le pintamos nubes en el techo con forma de objetos, como un tren o un oso de peluche o algo así?

Sango: tu idea me gusta, pero lo que más me gusta es que estés participando cada vez más con todo lo que respecta a lo de los bebés

Inuyasha: (acariciándole el vientre) es lo más natural ¿no? Después de todo son mis hijos

Sango: sí, así es

Inuyasha: ¿por qué no sacas una cita con Kikyo, para que nos diga el sexo de los bebés? Se supone que a los 5 meses ya se puede saber que van a ser

Sango: no quisiera molestarla, además para que apresurarnos, si ya casi todo está listo para cuando nazcan

Inuyasha: lo digo porque me gustaría saber qué tipo de ropa y juguetes comprarle, además de saber si estaré rodeado de tres bellezas o contarás con tres hombres valientes que te cuiden siempre

Sango: que dulce de tu parte, pero son mellizos, no gemelos, por lo que pueden ser niño y niña

Inuyasha: pero los mellizos también pueden ser del mismo sexo

Sango: es poco probable, pero cierto

Inuyasha: ¿entonces qué dices? ¿Vamos donde Kikyo para que te haga una ecografía?

Sango: mejor dejémoslo para más adelante. Sacarme ecografías muy seguidas no es bueno para ellos

Inuyasha: Kikyo dijo que te podías sacar una por mes, así que no habría problema que te hagas una

Sango: no lo sé, tengo un mal presentimiento, así que mejor, dejémoslo para otra ocasión

Inuyasha: ¡vamos Sanguito! No seas mala, dame ese pequeño gusto, ¡sí!, dime que sí

Sango: (al verlo tan entusiasmado) está bien, le pediré una cita

Inuyasha: (le dio un efusivo beso) ¡excelente! En cuanto sepamos el sexo de los bebés, iremos de compras para conseguirles todo aquello que necesiten (miró la habitación) aunque no sé que pueda ser (se encogió de hombros) no importa, igual encontraré cosas únicas para cada uno

Sango: veo que la llegada de nuestros hijos te emociona de sobremanera; ya no es como al principio, como cuando te di la noticia

Inuyasha: (soltó un profundo suspiro) ahora todo es distinto, las cosas han cambiado y las cosas entre nosotros van bien.

Tú te has vuelto más dulce y cariñosa, como cuando éramos novios y yo… olvidé aquella mujer por la que perdí la cabeza. Es por ello que ahora puedo poner toda mi atención a nuestro matrimonio e hijos

Sango: me alegra escucharte hablar así, ya que honestamente pensé que lo de nuestro divorcio iba a ser un hecho

Inuyasha: lo sé, yo creí lo mismo, pero por algo pasan las cosas

En la residencia Higurashi…

La pequeña guardería de Kagome se había vuelto tan popular, que desde hacía 2 meses atrás había contratado a una joven maestra para que la apoye, y entre las dos cuidaban de 12 niños, los cuales les hacían varias travesuras y les daban mucho trabajo, pero tanto ellas como los pequeños eran felices estando juntos.

Todo iba de maravilla como todos los días, hasta que repentinamente Kagome sintió un fuerte mareo y se vio obligada a dejar en el suelo al pequeño que tenía en brazos.

Sin embargo, sus síntomas no quedaron ahí, puesto que unas insoportables nauseas le sobrevinieron, obligándola a correr al baño de los pequeños, ya que al de su recamara no llegaba.

Karim: ¿qué tienes? Estás pálida

Kagome: no lo sé, de pronto me dio un mareo y nauseas

Karim: ¿ya comiste? De repente es debilidad

Kagome: no creo que sea eso, por el contrario creo que algo me cayó mal

Karim: tómate un descanso, yo me haré cargo de los niños

Kagome: gracias, te prometo que no será por mucho

Karim: descuida, es la hora del cuento por lo que descansa lo que quieras

Unas horas más tarde Miroku llegó y en cuanto escuchó a Kagome vomitando en el baño se preocupó y le preguntó qué es lo que le sucedía y en cuanto ella le describió sus síntomas, de inmediato, éste interpretó que estaba embarazada.

Kagome: no saques conclusiones tan rápido, puede ser, como no posible, que esté gestando, pero eso no lo sabremos hasta que no me haga una prueba

Miroku: ¡entonces que esperamos! Vamos a la farmacia a comprar una

Kagome: y un analgésico, me duele la cabeza

Miroku: si deseas, tú quédate descansando y yo iré a la farmacia

Kagome: prefiero que vayamos juntos, no vaya a ser que termines comprando todas las marcas de test de embarazo que hay

Miroku: no me puedes culpar por estar emocionado

Kagome: no comas ansias, ya te dije que puede ser como no

Un rato más tarde en la farmacia…

Ya habían conseguido al menos 5 tipos de test de embarazo, pero como Miroku estaba casi seguro que Kagome estaba embarazada, la llevó hasta el corredor de accesorios y ropa para bebés, y él muy entusiasmado le sobre ponía diferentes atuendos de diferentes colores y modelos, imaginando lo lindo que le quedaría a su futuro hijo o hija.

Miroku: ¿qué dices? ¿Compramos un conjunto de cada color?

Kagome: primero me hago la prueba y si sale positivo, compra toda la tienda si quieres

Miroku: no creo que haga falta que te hagas ninguna prueba, porque estoy casi seguro que… (La sonrisa del rostro se le borró en cuanto vio quienes estaban a su lado) Sango… Inuyasha (ella lucia una pequeña barriguita, la cual la hacía ver encantadora)

Sango: ¡vaya! Cuanto tiempo sin vernos

Miroku: sí es cierto

Inuyasha: qué casualidad encontrarnos justo acá, pero… ¡en esta sección!

Kagome: lo que sucede es que estamos escogiendo atuendos para nuestro bebé

Inuyasha: ¿estás… embarazada?

Kagome: es muy probable que sí

Sango: ¡los felicito! Les pasaré los datos de mi decoradora, para que se que encargué de la habitación del bebé, ups… creo que ustedes no tienen más que una habitación ¿no es así?

Miroku: no hace mucho que nos mudamos por acá cerca, por lo que ahora vivimos en una residencia mucho más grande y con varias habitaciones

Sango: que bueno, en ese caso te pondré en contacto con mi decoradora

Kagome: gracias, en cuanto sepa el sexo de mi bebé te lo haré saber, para que me contactes con ella

Miroku: y por cierto… ¿ustedes ya saben el sexo de sus hijos?

Inuyasha: serán una niña y un niño. Hoy nos los dijo la doctora que está a cargo

Kagome: ¡qué lindo! No sabía que serian mellizos

Sango: si así es, y estamos muy felices por ello ¿no es así mi vida? (le dio un pequeño beso en los en los labios)

Inuyasha: (un poco incomodo por el beso) sí, así es. Bueno ya tenemos lo que vinimos a buscar, hace un poco de frio y eso no es bueno para ti, así que vayamos de una vez a casa.

Gusto en verlos de nuevo (estrechó las manos con cada uno en forma de despedida)

Kagome: de igual modo (los sentimientos que creyó olvidados, renacieron al sentir su mano)

Miroku: felicidades nuevamente por… sus hijos… nos veremos en otra ocasión (en cuanto vio partir a Sango anheló con todas sus fuerzas que aquellos bebés fueran suyos y no de su amigo)

Kagome: volvamos a casa, no me siento muy bien

Miroku: sí lo sé

Kagome: se les veía bien juntos ¿no?

Miroku: sí… lamentablemente sí

Kagome: hare como si no hubiera escuchado eso

Miroku: lo siento no me hagas caso, y volvamos pronto a casa para que te hagas la prueba

Se hizo las 5 pruebas y todas dieron negativas, por lo que le sugirió a Miroku que lo mejor era que no se hicieran ilusiones ya que, quizá no era el momento adecuado para concebir un bebé.

Unos días después…

Faltaba poco para que la navidad llegara y como era la temporada más comercial del año, a Inuyasha no le estaba yendo nada mal en la venta de propiedades y ese mismo día le iba a mostrar 3 diferentes casas a un muy potencial comprador.

Queriendo asegurarse que la venta sea algo segura, llegó a la primera casa que le mostraría a su potencial cliente y la revisó minuciosamente para que no tuviera ningún desperfecto o en todo caso, saber como encubrirlo.

Estaba terminando de hacer su recorrido de inspección por el lugar, cuando el timbre sonó y en lugar de tener un cliente, resultó ser clienta.

Inuyasha: ¡doctora Kikyo! Que sorpresa tenerla por acá. Yo esperaba un cliente, no una clienta

Kikyo: (miró de manera despreocupada el lugar) mi novio quiere regalarme una casa por navidad, así que le dije que sería yo quien la elija. No me gusta que él escoja por mí

Inuyasha: comprendo, en ese caso le enseñare la propiedad

Kikyo: está casa no está mal, pero lo que me interesa es ver la recamara principal

Inuyasha: desde luego. Está en el segundo piso, así que sígame por favor (le cedió el paso)

Kikyo: (mientras subía las escaleras contorneando sus caderas de manera provocativa) y dime… ¿toda la casa está amoblada?

Inuyasha: sí, en su totalidad, está totalmente equipada para ser habitada en el acto

Kikyo: (abrió la puerta de la habitación y centró su vista en la enorme cama) eso me gusta, me gusta que esté totalmente acondicionada para ser habitada (se sentó al filo de la cama) sobre todo me gusta que haya una cama lista para ser usada

Inuyasha: ¿piensa mudarse inmediatamente?

Kikyo: (se le acercó seductoramente y empezó a jugar con su corbata) no precisamente, pero si pienso usar esta cama en breve (intentó besarlo)

Inuyasha: (la apartó delicadamente) disculpe usted, pero por favor no se comporte de esa manera o se podrían mal interpretar las cosas

Kikyo: ¿qué mal interpretación podría haber acá? Tú, yo, solos en una recamara, con una cama que aclama por nuestros cuerpos desnudos y empapados de pasión… dime tú ¿Dónde está la mal interpretación?

Inuyasha: usted me disculpará doctora, pero creo que su conducta no es la apropiada.

Si esta propiedad no le gusta, le puedo mostrar la que sigue

Kikyo: (lo abrazó del cuello y le sujetó la hebilla del cinturón para quitárselo) claro que me encantaría ver otra propiedad, pero… una que sólo tú puedes mostrarme (le desabrochó el cinturón, luego el botón del pantalón y con sensualidad, frotó por sobre su ropa, su masculino miembro que estaba empezando a reaccionar ante sus caricias) uhm… ya veo que si estás dispuesto a enseñarme lo que quiero

Inuyasha: (quería y no, quitársela de encima) lo siento, pero no creo que sea correcto que sigamos con esto

Kikyo: (puso uno de sus dedos sobre los labios de él) shh… tranquilo, yo no lo diré nada a nadie, así como tampoco te pediré nada… (Se relamió los labios) excepto que muestres aquello que quiero ver (le mordisqueó el labio inferior)

Inuyasha: (se sentía atrapado en aquel juego de seducción) lo siento, pero no puedo, estoy casado y usted bien lo sabe

Kikyo: (frotando su muslo contra el de él) y también sé que tu esposa está embarazada, y es por ello que hace mucho que no deben tener intimidad ¿no es así? (le susurró al oído) y sé que estás muerto de las ganas de hacerlo… ¿no?

Inuyasha: (intentó contenerse) se equivoca doctora… yo… (Ella lo estaba besando por el cuello, a la par que seguí frotando con su mano su miembro masculino que aclamaba por salir de su encierro) eso… no es cierto… yo… yo tengo control de mi…

Kikyo: (hábilmente, se puso de rodillas y le empezó a hacer sexo oral, haciendo que él perdiera el control) y tú que… estabas a punto de decirme

Cual fiera salvaje y sin decirle palabra, la tomó de lo brazos, la echó sobre la cama y se la empezó a devorar a besos, salvajes y apasionados, y mientras lo hacía la iba desvistiendo con gran destreza, y una vez que la tuvo desnuda bajo su cuerpo, se apoderó de ella, como si no quisiera dejarla escapar.

Los gritos cargados de lujuria por parte de ella se dejaban escuchar por toda la enorme propiedad; se sentía en la gloria, nunca antes en toda su vida sexual, había tenido a un hombre tan feroz como él entre sus piernas y era tal el delirio que le hizo sentir que increíblemente la dejó totalmente exhausta.

Una vez que terminó de poseerla; Inuyasha sin decir nada se vistió y salió de la habitación, se dirigió al bar que se hallaba en el primer piso, se sirvió una copa y se auto recriminó mentalmente por lo que había hecho, pero a su vez no podía negar que aquel exquisito cuerpo le había fascinado. Era como si aquella mujer hubiera despertado a la fiera que llevada dormida por dentro desde que era había terminado la universidad.

Muchas gracias a todas las que me leen y dejan comentarios, gracias por la paciencia a la espera de que suba un nuevo capi, como algunas sabrán el tiempo es algo que se ha vuelto un lujo para mí, pero afortunadamente estoy en un nuevo trabajo, que me da tiempo para escribir, así que lo prometido es deuda, el nuevo capi está listo y prepárense que sólo faltan 2 capis y subo mi one shot Entre "ellos" dos: el cual trata de una Kagome enamorada de los hermanos Taisho y al final deberá escoger con cual quedarse, habiendo recibido una propuesta de matrimonio por parte de uno de ellos.

Hasta la prox ^_^