DISCLAIMER: Todos los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, la historia esta basada en la serie de TV Grey's Anatomy, Salvo algunas modificaciones que he hecho.

Sabe que es lo que me pasa Dra. Swan que yo no puedo ir por todo el hospital perdiendo el tiempo con diagnósticos equivocados de médicos residentes, no puedo dejar la cirugía que tengo en 30 minutos solamente por qué a usted le parece que hay algo inusual en esa paciente, no puedo ir por el hospital solamente por suposiones– Gritó Edward a una muy anonadada Bella que intentaba contener las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos. Todas las enfermeras se quedaron en silencio observando aquella escena mientras Leah sonreía triunfante.

Bella camino lentamente, dejando atrás el bullicio que ocasionaba los susurros de las aterradas enfermeras, la ira la invadía y no era para menos, jamás en toda su vida se había sentido tan humillada como en ese momento, sentía la imperiosa necesidad de salir de aquel hospital y jamás regresar, siempre había sido cobarde, se lo repetía mil veces cada día, pero esto era diferente, esperaba ser humillada pero no esperaba que fuera él el que lo hiciera.

Por su parte Edward sintió como su alma se le caía a los pies, esperaba que ella entendiera las razones que lo obligaron a ser tan cruel, no quería perjudicar la carrera de Bella y mucho menos quería que ella tuviese problemas con Leah.

–Dr. Cullen lo espero en el Quirófano– Dijo Leah mientras le entregaba a Edward la historia clínica del paciente que debian operar

–Ya veo por qué es que la llaman la Nazi– Espetó Edward con desagrado

–Si he escuchado por ahí que me llaman así– Respondió Leah sonriendo, se sentía orgullosa de tener tan terrible apodo

Las lágrimas caían deliberadamente por las mejillas de la castaña, el caminar lentamente le estaba ayudando a ver un poco las cosas desde otra perspectiva, Edward era un cirujano exitoso, joven, soltero, guapo, ¿Pero ella que era?, había crecido en Arizona pero su piel no era bronceada, los deportes no eran lo suyo y nunca nadie le dio un premio por leer cientos de libros, el único premio que había recibido en su vida había sido el entrar a ese famoso hospital y no había sido un premio, se lo había ganado con esfuerzo y dedicación, pero si así fuera y ella nada más era la pequeña hormiga al lado de el gigante de la cirugía –¿Cómo se había atrevido a tratarla así?, eso no tenia ninguna justificación– Pensó Bella y se golpeaba la cabeza con la palma de su mano mientras entraba a la habitación de descanso para los internos, su buscapersonas no había dejado de sonar durante el trayecto pero, aunque moría por algún buen caso no estaba de humor para soportar a la Dra. Clearwater y sus miradas llenas de odio.

Al entrar a la habitación notó algo muy extraño, la puerta estaba abierta, algo poco usual porque siempre cuando alguien iba a descansar cerraba la puerta para evitar ser molestado. La curiosidad la invadió y entró lo más sigilosamente posible intentando no hacer ningún ruido cuando escuchó la voz de Alice que hablaba con otra persona.

–Te prometo que arreglaré todo pero debes darme tiempo no quiero cometer ningún error– Susurró una voz masculina que Bella conocía de alguna parte, la castaña intentó pensar ¿Dónde había escuchado esa voz antes?

–He esperado demasiado tiempo– Susurró Alice impaciente y Bella sonrió al escuchar su timbre de voz, era el mismo que usaba cuando la obligaba a ir de compras o cuando no le gustaba algo, aunque no la estaba viendo en ese momento sabia que Alice estaría haciendo un pequeño puchero.

–Tu espera se verá recompensada– Susurró aquella voz en respuesta

Bella limpió las pocas lágrimas que le quedaban los ojos mientras escuchaba que lentamente se acercaban a la puerta así que como pudo se escondió debajo de una de las camas esperando ser no vista, intentó mover un poco la cabeza para poder mirar quien era aquel desconocido con el que su mejor amiga hablaba, nunca había visto a Alice actuar de ese modo tan misterioso. La castaña buscó la posición mas adecuada para ver al misterioso acompañante cuando pudo ver aquel inconfundible cabello color miel. Su mejor amiga Alice Brandon, la que consideraba casi su hermana, aquella que la había sacado de tantos problemas y la había aconsejado tantas veces ahora le ocultaba cosas y ¿tenia reuniones clandestinas con el Dr. Jasper Whitlock?

–Esto no es posible– Se dijo para si misma mientras se acostaba bruscamente en la camilla que antes se había ocultado

–De todos los años de amistad con Alice siempre hemos contado una con la otra hasta para el más mínimo detalle y ahora ella me oculta cosas ¿qué seguirá después?– Pensaba Bella en voz alta

Decidió no darle mas vueltas al asunto y descansar, su buscapersonas no dejaba de alumbrar, aquella luz roja la tenía de los nervios así que cerró los ojos mientras imaginaba como sería volver a ver a su madre, hacía tantos años no la veía, desde que con 14 años decidió mudarse a Forks con su padre después de que su madre se casara de nuevo con Phil un muchacho joven y un poco irresponsable, esos recuerdos le dolían demasiado porque aunque su madre nunca se lo dijo Bella siempre sintió que se había convertido en una carga para su madre después de casarse, Renee siempre tenia alguna excusa para desatender los asuntos de Bella, algunas veces prefería irse todo el fin de semana con Phil que tener tiempo a solas con su hija, solo fue hasta el día en que encontró su colección de libros en una caja junto con sus horribles fotos estudiantiles que entendió que ella no tenia cabida en la vida de su madre así que sin ningún reproche empaco sus cosas y se refugió en el único lugar con el que contaba en el mundo, la casa de su padre. Derramó algunas lágrimas cuando recordó a Charlie y cómo se levantaba a la madrugada a preparar café mientras ella estudiaba para algún examen y lo orgulloso que estaba el día de su graduación como médico mientras que su madre solamente le envió una tarjeta de regalo de Macy's para que se comprara algo bonito.

–Perdóname– Susurró Edward, Bella se sorprendió, estaba tan sumida en sus pensamientos que no escuchó cuando él entro a la habitación

–No me ignores, Perdóname– Suplicó Edward mientras sus manos se deslizaban lentamente limpiando con la yema de sus dedos cada una de las lágrimas que Bella había derramado

–Sé que no soy el tipo de mujer para ti, que simplemente soy un medico interno, que soy el último eslabón de la cadena médica pero aun así, no tenias ningún derecho de tratarme de la manera que lo hiciste– espetó Bella, sentía tanta rabia que cada una de las palabras estaba impregnada de ella

–Todo tiene una explicación– murmuró Edward tomando la mano de Bella y llevandola a sus labios para besarla

–¿Cómo puede tener explicación que me grites delante de todos?– Dijo Bella sin levantar la voz

–Isabella– Susurró Edward

–¿Qué?– Gritó Bella furiosa

–Perdóname, no debí haberte gritado de la manera en que lo hice, fui un idiota y aunque tu creas que por ser el primer eslabón en la cadena médica soy perfecto te equivocas, cometo errores todo el tiempo como el que cometí hace un momento

–¿Y yo también soy parte de tu error?– Inquirió Bella

–Mirame a los ojos Bella– Dijo Edward acunando el rostro de la aludida entre sus manos, forzandóla así a cruzar su mirada

–Te estoy mirando– Susurró Isabella, sabía que estaba a punto de perder cualquier la guerra así tuviera intención de seguir en ella porque el poder de los ojos verdes esmeralda que Edward poseía era tan intenso que le hacían perder cualquier pensamiento, cualquier razón. La ira no iba desapareciendo, había una sensación que hacia que sus labios sintieran la necesidad de lanzarse a Edward pero se contuvo

–Te quiero y para mi tu cadena médica es simplemente un formalismo estúpido, eres una gran profesional y debes de meterte eso en un linda cabecita– Susurró Edward acercando sus labios lentamente al rostro de Bella, aspirando su aroma y repartiendo suaves caricias con la punta de la nariz

–Eso no justifica que me grites– murmuró Bella tratando de alejarse del pecado

–No sé como lo ha conseguido pero la Nazi sabe que estamos juntos– afirmó él sin separarse ni un centímetro de ella

–¿Por qué lo dices?– Preguntó Bella intentando respirar sin llegar a hiperventilar

–Porque me ha dicho que si muestro alguna preferencia evidente por ti no te dejará ingresar al quirófano en un mes completo, debo decir que es obvio que muestro una gran preferencia por ti y que quisiera tenerte conmigo todo el día y toda la noche, también quisiera enseñarte muchas cosas aquí en el hospital y también en tu habitación, pero si la Nazi nos observa va a ser muy difícil– Dijo Edward antes de besar a Bella apasionadamente pero ella terminó el beso abruptamente

–¿La Nazi te ha dicho eso?– Preguntó Bella arqueando una ceja

–Si esa fue la razón por la que te he tratado así hace unos minutos, habría sido más fácil y rápido que lo entendieras si contestaras tu buscapersonas más seguido– Sonrió Edward tomando el buscapersonas de la castaña y enseñandole todas las alertas que tenia, pero ella no tenia ninguna otra cosa que decir, él no había hecho eso porque se sintiera superior, lo había hecho para protegerla y para proteger su carrera, él estaba preocupado por ella y eso la hizo sentir especial e importante. Bella no pudo contener la emoción que la embargaba y se lanzo a los brazos de Edward abrazandolo fuertemente y sin mas preámbulos besó tiernamente sus labios, se sentía completa, era como si una parte de ella hubiera estado ausente en los pocos minutos que habían estado separados. El roce de los labios de Edward en su cuello la hacían estremecer y suspirar haciendola querer más pero él se alejó

–¿Quieres que vayamos a ver a tu pequeña paciente?– Susurró Edward contra el pecho de Bella

–Pensé que tenias una cirugía importante en treinta minutos

–La Dra. Clearwater puede esperar al fin y al cabo yo soy uno de los primeros en la cadena médica– Susurró Edward teatralmente y esbozando aquella sonrisa torcida que dejaba a Bella de una sola pieza

Bella y Edward caminaron lentamente por el hospital dedicandose miradas llenas de sentimientos, era evidente que, aunque había pasado tan poco tiempo los dos tenían una conexión única y eso había empezado a molestar a algunas de las enfermeras que llevaban meses intentando seducir al que en ese momento era el menor de los Cullen, pero a Edward no le importaba lo que pensaran los demás así que sin dudarlo tomó a Bella de la mano mientras caminaban. A Bella le sorprendió mucho el gesto pero no intento soltarse, miles de pequeñas descargas eléctricas recorrieron sus manos y esbozó una sonrisa tonta al ver que Edward también había sentido lo mismo.

Al llegar a la sala de recién nacidos, todo se encontraba en una extraña calma, Irina la residente de pediatría se encontraba sentada perezosamente en la silla que estaba destinada para las madres de los pacientes y tenia los audífonos pegados en sus orejas plus a esto tenia los ojos cerrados y tarareaba silenciosamente una canción, así que no notó cuando Edward y Bella entraron.

–Ésta es la Bebé se llama Carlie– Dijo Bella conduciendo a Edward hasta donde estaba la pequeña y al verla sintió como el corazón se le encogía, la pequeña niña estaba inquieta y sus ojos chocolates la miraban expectante, Edward estaba sorprendido por la manera en que Bella se involucraba con sus pacientes, había pedido una segunda opción por una pequeña que no conocía.

–Déjame auscultarla– Susurró Edward mientras examinaba a Carlie, su expresión cambió drásticamente cuando notó los extraños latidos del corazón de la pequeña, inmediatamente dirigió una mirada envenenada a Irina que a pesar de que llevaban allí un buen rato no se había percatado de su presencia, así que Edward se acercó lentamente a Irina y sin pensarlo dos veces haló fuertemente los auriculares de sus oídos haciendo que esta se asustara.

–Dr. Cullen ¿Que hace usted aquí?– Susurró Irina horrorizada al ver la expresión de furia de Edward

–¿Irina es tu nombre verdad?– Preguntó Edward mientras presionaba su tabique nasal intentando contenerse mientras Irina solamente asentía con la cabeza

–¿Cual es el diagnostico de esa paciente?– Preguntó Edward nuevamente señalando la cuna en donde se encontraba Carlie

–¿Has ido tu niñita a donde el Dr. Cullen a decirle tus diagnósticos equivocados?– Dijo Irina mirando a Bella con furia, pero Bella solamente la ignoró

–¿Cual es el diagnostico Irina?– Espetó Edward nuevamente al borde de perder la poca paciencia que le quedaba

–Dr. Cullen la paciente solamente presenta una arritmia, la cual en poco tiempo desaparecerá, no es algo de lo que se tenga que preocupar– Contestó Irina con naturalidad

–¿Usted realizó algunos análisis para determinar que la arritmia es temporal?– inquirió Edward

–No fueron necesarios, es muy fácil detectar ese tipo de patologías, lo siento mucho Dr. Cullen que esa lo haya hecho perder su tiempo el día de hoy– aseguró Irina sonriendo

–Esa que esta ahí, la Dra. Swan es una residente de primer año y pudo determinar una arritmia atípica que podría causar la muerte de su paciente y que puede necesitar cirugía urgente, usted es una residente de tercer año y no lo pudo hacer, así que parece que esa de ahí sabe mucho más que usted– Espetó Edward enfurecido mirando a Irina con rabia, ésta se quedó estática en su lugar sin saber que decir

–Bella lleva a tu paciente para un electrocardiograma y me traes los resultados inmediatamente– Dijo Edward sin quitar la mirada de la muy aterrorizada Irina que seguía sin nada que decir

–Esta Bien te tendré al tanto– Murmuró Bella dedicando una sonrisa de satisfacción a Irina antes de arrastrar la pequeña cuna hacia la salida

–Bella espera– Hablo Edward –Lo más probable es que tengamos que operar así que te quiero ver en el quirófano, después de los análisis preparala para la cirugía– Sugirió él

La castaña solamente asintió silenciosamente e intentó salir de ahí rápidamente pero la voz chillona de Irina volvió a interrumpir el tenso silencio que se había creado

–Ustedes no pueden llevarse a mi paciente, si alguien debe estar en esa cirugía esa debo de ser yo– Gritó Irina y en ese momento todos los bebés empezaron a llorar asustados por aquel grito estridente

–Creo que usted tiene mucho más trabajo que hacer aquí– murmuró Edward empujando a Bella a la salida

–Hablaré con el Jefe– Espetó Irina nuevamente

–Yo también lo haré y veremos si tu residencia sigue en este hospital o tendrás que irte a uno más de tu nivel como el Mercy West– Contestó Edward con sorna, era de conocimiento de todos que el Hospital Mercy West era el enemigo declarado del Northwest Hospital y también que todos los residentes ineptos que no podían con el nivel académico del Northwest Hospital eran muy bien recibidos en Mercy West.

–Gracias por venir conmigo– Susurró Bella intentando conservar la calma, quería tirarse a sus brazos y hacerlo suyo como lo habían hecho hace unas horas

–Siempre que quieras– Murmuró Edward y le dedicó una sonrisa torcida, pero la felicidad no les duró mucho porque mientras caminaban al área de cardiología una impaciente mujer los estaba esperando

–Dr. Cullen ¿Tenemos que esperarlo todo el día?– Dijo Leah claramente molesta y con mirada desafiante

–Dra. Clearwater no es necesario que emplee su sarcasmo conmigo, no le tengo miedo– Contestó Edward sonriendo –Dra. Swan, Haz las pruebas que te pedí y reserva un quirófano, nos vemos en cirugía en unas dos horas, Bella asintió silenciosamente

–La Dra. Swan no ha sido asignada a ninguna cirugía, la envié a pediatría hace horas Dr. Cullen, le enviaré al Dr. Newton para que lo asista en esa cirugía– Murmuró Leah

–No, este caso es de la Dra. Swan, ella descubrió la anomalía, no más justo es que esté allí– Dijo Edward intentando guardar la cordura

–Pero ella es mi interna, yo asigno los casos para los internos– Contestó Leah mirando a Edward frente a frente desafiante

–Dra. Clearwater técnicamente yo soy su jefe– Insinuó Edward antes de irse del lugar

Bella había presenciado la escena en primera fila, la mirada asesina de Leah Clearwater la tenia demasiado asustada tanto, que no podía mover los pies del lugar en donde estaba, sabia que debía irse de allí y hacer lo que Edward le había dicho, pero no podía, así estuviera temblando por dentro debía demostrarle a Leah que ella tampoco tenia miedo.

–Dra. Clearwater las cosas no son como usted piensa– Intentó Decir Bella pero la voz le salió ronca a causa de su nerviosismo

–No me importa como sean las cosas, su obligación aquí es tener a su jefe feliz ¿y Quien es su jefe?– Inquirió Leah

–Usted– Respondió Bella

–Exacto, yo soy su Jefe Dra. Swan, y no me hace feliz cuando usted obtiene los mejores casos con uno de los mejores especialistas de éste hospital solamente por qué se acuesta con él, no me hace feliz cuando vienen otros internos a preguntarme por qué ellos no están en cirugía y usted si, así que no me importa como sean las cosas, no me importa si lo quiere, no me importa si tienen una relación, no me moleste mi existencia, hagame feliz– Gritó Leah para irse del lugar.

El turno termino sin ningún contratiempo, Bella estaba realmente exhausta, después de una cirugía tan complicada como la de la pequeña Carlie no quería mover un solo pie de la silla donde se encontraba esperando a Alice y a Rosalie para poder irse a casa a descansar.

–Hola Bella– Saludó Mike Newton a la muy cansada Bella que solamente respondíó el saludo con la mano

–Ha sido un turno muy largo– afirmó Mike

–Ni me lo digas– Susurró Bella que la verdad no estaba de ánimos para conversar con Newton, estaba realmente exhausta y un poco enojada porque ni Rosalie ni Alice se habían dignado a aparecer

–Se que no es el momento y que tal vez estés muy cansada pero ¿Te gustaría ir a tomar algo?– Preguntó Mike esperanzado

–Lo siento debo irme, seguramente Alice y Rosalie están esperandome en la salida, Gracias Mike– Respondió Bella levantandose rápidamente de la silla y tomando sus cosas para irse, de repente su celular vibró señal de que había recibido un mensaje de texto, sonrió cuando pudo ver el remitente.

Bella te espero en la puerta, no te tardes… te quiero

Así que Bella intento caminar a paso sereno por todos los pasillos del hospital, quería ocultar su emoción, se iría con él, estaría con él a solas, podría decirle que lo quería también, pero claro, Bella estaba caminando por su pequeño mundo rosa que no notó cuando se chocó por accidente con Alice y Rosalie.

–Ayy– Gritó Alice cuando Bella la empujó sin darse cuenta

–Lo siento Alice, no te había visto– Se disculpó Bella que no había olvidado el incidente de la mañana, la castaña se debatía entre enfrentar a Alice o esperar a que ella misma se lo confesara, en ese momento todas las miradas se concentraron en una mujer hermosa, con cabello color oscuro y de marcadas facciones latinas.

–Maria– Susurró Rosalie sorprendida

–¿Quien es Maria?– Preguntó Bella con inquietud, le sorprendía el modo en que esa mujer gritaba, estaba histérica gritando a las enfermeras

–Maria es la– Respondió Rosalie pero se vio interrumpida por los gritos incesantes de aquella mujer

–Yo soy la esposa de Jasper Whitlock y no quiero que ninguna de ustedes zorras se le acerque a mi marido– Gritó señalando a cada una de las mujeres de la sala –Y usted inepta enfermera llame a Jasper ya mismo

–¿El Dr. Whitlock es casado?– Preguntó Bella mientras miraba a una muy incómoda Alice que intentaba no tener contacto visual con nadie

–Si, Jasper es casado pero en la casa de los Cullen Maria nunca ha sido muy bien recibida– Susurró Rosalie, pero mientras tanto Maria seguía gritando a cualquiera que se le acercaba, todas las enfermeras huían al ver el espectáculo tan bochornoso que hacia la mujer hasta que apareció Jasper con una rostro totalmente sereno e impasible.

–¿Que es lo que sucede Maria?– Preguntó Jasper demasiado calmado para la situación que estaba afrontando

–¿Dime cual de estas zorras es tu amante?– Inquirió Maria demasiado molesta

En ese momento llegó Edward, tomó a Bella de la mano sacando de aquel bullicio a la castaña, se dirigieron al estacionamiento del hospital y le abrió la puerta del hermoso volvo plateado

–Amor, Siento que hayas tenido que ver aquel espectáculo bochornoso– murmuró Edward sujetando su el tabique nasal

–¿Qué es lo que sucede con el Dr. Whitlock?– Preguntó Bella

–Jasper fue criado como un Cullen, lo considero mi hermano pero su mujer me saca de casillas– Dijo Edward mientras salía del estacionamiento

–¿A donde vamos?– Preguntó Bella con curiosidad

–A tu casa si no te molesta que me quede contigo esta noche– Susurró Edward esbozando una sonrisa torcida

El camino a casa fue agradable, Edward cuestionó a Bella sobre lo que había sucedido hoy con la Nazi y ambos se echaron a reír al recordar la cara de pánico que había puesto Irina cuando Bella apareció con Edward en la sala de recién nacidos.

–¿No vas a contestar?– Preguntó Bella a Edward al ver que su celular timbraba insistentemente y él no contestaba

–No, no es importante– Respondió Edward antes de besar a Bella apasionadamente

–¿Y si es del hospital?– Preguntó Bella entre gemidos, ahora los besos se habían movido directamente a su cuello, Edward repartía tiernos besos entre su cuello y sus hombros

–No estoy en turno, tampoco estoy en llamado, así que no es importante– murmuró Edward sin separarse mucho de Bella

–¿Estás seguro?– Inquirió Bella sin ganas

–Si, sabes algo… sé que hoy estas cansada así que te propongo una noche de películas en tu habitación– Sugirió Edward besando suavemente el lóbulo de la oreja de Bella pero en ese momento fueron interrumpidos por Emmett, Rosalie y Alice que entraron ruidosamente

–¿No ha salido el pequeño Eddie a jugar todavía?– Preguntó Emmett pegando un puño divertido a su hermano, Edward solamente rodó los ojos

–No derramen miel delante de los que estamos hambrientos– Murmuró Alice visiblemente molesta, eso era algo muy extraño en la pequeña duende

–¿Alice puedo hablar contigo un momento?– Preguntó Bella llevandose a la pequeña duende a su habitación, ésta solamente bajó la mirada derrotada, sabia que Bella había averiguado algo así que cuando estuvieron a solas pudo empezar a decir su verdad

–Bella he estado con Jasper clandestinamente desde hace días, lo sé esta casado, pero no lo puedo evitar es algo demasiado poderoso y él tampoco lo puede evitar, se ha ido de casa y ahora está en un hotel por eso es que Maria ha ido hoy al hospital, toda esta situación me tiene completamente rota pero no quería que ninguna de ustedes lo supiera…–Murmuró Alice entre lágrimas, Bella solamente la abrazó, no tenia ninguna palabra de aliento que darle a Alice, para ella todo lo amoroso era nuevo

–Alice no llores, Vas a ver que todo va salir bien– susurró Bella intentando darle ánimos a Alice –Yo te vi hoy hablando con Jasper en nuestra sala de descanso, me sentí mal porque me habías ocultado todo

–Es demasiado difícil pero tienes razón, todo va a salir bien, tengo un buen presentimiento acerca de esto, sabes algo Bella… tu eres mi persona– Dijo Alice sonriendo

–Tu también eres mi persona– afirmó Bella mientras Alice la abrazaba de nuevo

Al salir de la habitación Emmett se había sentado en el sofá blanco, había encendido la televisión y estaba en una pelea a muerte jugando nintendo wii, por su parte, Rosalie intentaba quitarse las ojeras después de aquel turno tan largo.

–¿Nos vamos a tu habitación?– Preguntó Edward tomando a Bella de la mano, al llegar a la habitación de Bella Edward cerró la puerta con seguro, no quería que su hermano entrara sin avisar

–¿Puedo pedirte algo?– inquirió Bella

–Lo que quieras– murmuró Edward mientras acomodaba las almohadas de la gran cama blanca de Bella

–Prometeme que siempre serás honesto conmigo– Pidió Bella mirando a Edward directamente a los ojos

–¿Por qué me pides eso?– Preguntó él sorprendido por aquella petición

–No se nada de ti pero confio cien porciento en ti, no se de donde vienes, no sé quien eres, no sé que te gusta, no sé nada– Murmuró Bella sorprendida ante la realidad de sus palabras

–Lo Prometo, pero lo único que tienes que saber de mi y de lo único que puedes estar segura es de que te quiero y eso no cambiará jamás– Susurró Edward a su oído

Lentamente Edward empezó a quitar cada una de las prendas que Bella tenia puesta, suavemente rozaba su piel y esparcía suaves besos por toda su anatomía, ya desnuda la levantó en sus brazos y suavemente la puso en la cama. El silencio reinaba en la habitación, Edward contemplaba cada parte de Bella como si estuviese viendo una deidad y Bella se perdía ante la inmensidad de aquellos ojos verdes esmeralda que tanto quería, los dos estaban en silencio pero con la mirada se decían tantas cosas que no había necesidad de palabras.

–Te quiero– Susurró Bella al oido de él antes de quedarse dormida.

Esa noche Edward no pudo parar de sonreír, ella le había dicho que lo quería, su corazón no cabía de alegría en su pecho, así que la mayor parte de la noche se la pasó contemplandola, viendo como dormía y pensando en qué seria de su vida si ella no hubiera aparecido en ella.

Algún tiempo después…

El sol no había aparecido por la ventana y tampoco lo haría aquel día, el reloj marcaba exactamente las 5:30 de la mañana y los rayos de aquella tormenta no cesaban, el reloj sonó y Bella lo apagó con su mano fuertemente, estaba oscuro pero con la luz del reloj podía contemplar el rostro del hombre al que más quería en el mundo, ya llevaban algún tiempo juntos pero siempre se maravillaba al verlo al despertar cada mañana.

–¿Qué hora es?– Preguntó Edward todavia dormido

–Las 5:30– Susurró Bella mientras tocaba la pierna desnuda de Edward, estaban completamente desnudos, luego de una noche loca de pasión

–No tienes que levantarte, ya sabes que puedo mover mis influencias en el hospital– Murmuró Edward divertido

–No tienes influencias con la Nazi, ella te odia– contestó Bella levantandose de la cama

Esa mañana Bella y Edward tomaron una ducha juntos, no tenían mucho tiempo y tampoco pudieron tardarse mucho ya que el agua caliente se había terminado, Bella se colocó rápido su ropa ante la mirada divertida de Edward que siempre le insinuaba que movería sus influencias para que se pudieran quedar en casa pero ella solamente lo ignoraba y se quedaba embelesada cuando él desnudo empezaba a ponerse su ropa juguetonamente intentando seducirla

–Vamos a dormir a tu casa esta noche– Soltó Bella y Edward se quedó paralizado

–¿Por qué?– Preguntó él intentando esconder su sorpresa

–¿Por qué siempre dormimos en mi casa?– Contraatacó Bella

–Porque a ti no te gusta la mia– Contestó Edward con naturalidad

–Solo he estado allí una vez– murmuró Bella mientras ambos se dirigían a la cocina, Alice que intentaba esconder sus penas y su terrible espera con paciencia se dedicaba todas las mañanas a hacer el desayuno, aunque cocinar no era lo suyo, había comprado mas de diez libros de diferentes autores para poder cocinar algo decente, aunque muchas veces no lo lograba, así que ese día había decidido iniciar algo nuevo, horneó toda la noche pequeños pasteles de chocolate que Emmett comía.

–No Saben bien Emmett– Gritó Alice a Emmett que tenia las manos llenas de chocolate y dos trozos más de pastel en un plato

–Saben bien Alice, si Martha Stewart probara tus pasteles seguramente estaría orgullosa– murmuró Emmett que había pasado toda la noche con Alice cocinando porque Rosalie había tenido que quedarse en el hospital después de que no contestó correctamente una de las preguntas de la Nazi

–Buenos Dias Alice, Buenos Dias Emmett– Saludó Edward en la cocina, Bella se sentó simplemente a observar divertida como Emmett comía los pasteles que Alice había horneado

–Oye Edward te gustan los cereales ¿no?– Preguntó Alice divertida

–No mucho ¿Por qué?– Contestó Edward intrigado por la pregunta de Alice

–Hermano esa es la cuarta caja de cereal que te comes, no sabia que ahora solamente te gustaban los cereales– Afirmó Emmett riendo a carcajadas

–No como cereales todos los días– Se defendió Edward frunciendo el ceño

–Lo de los cereales es verdad Edward, o al menos llevas comiendo cereales hace mas o menos ocho semanas– Insinuó Rosalie que había acabado de llegar

–No llevo aquí ocho semanas– Se defendió Edward de nuevo mirando a Bella en busca de defensa

–Ves, hasta ellos piensan que es raro– Dijo Bella antes de acercarse a Edward y darle un beso en los labios

–Entonces ¿Por qué Emmett también está aquí todos los días?– Preguntó Edward arqueando una ceja

–Hermano mi hogar esta donde esta Rose– murmuró Emmett mientras abrazaba a la rubia

Y así pasó el desayuno entre risas y pasteles, siempre era igual todas las mañanas, no importaba que tan duro hubiese estado el día anterior, todos estaban preparados para cualquier reto que la vida les impusiera y más al ser médicos.

–No sé por qué presiento que hoy va a pasar algo malo– Comentó Alice a Bella mientras organizaban un poco las cosas para su turno en el hospital

–Alice ¿Va a morir alguien?– Preguntó Bella divertida –Eso sucede todos los días

–No, es algo completamente diferente, tal vez tantos pasteles de chocolate me están volviendo loca

Edward y Emmett esperaban por Bella, Rosalie y Alice en el estacionamiento del edificio, las chicas se estaban tardando más de lo previsto así que Emmett decidió hablar con Edward de algo que veía preguntandose desde hace mucho tiempo

–Hermano ya has hablado con Bella acerca de ella– Preguntó Emmett un poco incómodo, sabia que ese tema no era de su incumbencia pero había pasado tanto tiempo al lado de Bella que ya la veía como su hermana menor, aquella a la que debes proteger

–No y no hay por qué hacerlo, ella quedó en el pasado y ya no importa, ahora lo único que importa es mi vida con Bella– Contestó Edward visiblemente molesto

Emmett decidió no seguir con la conversación, no quería que su hermano se disgustase por preguntar sobre aquel pasado que tanto lo había lastimado, ocultó su rostro de preocupación cuando las chicas bajaron. Como era costumbre Alice, Rosalie y Emmett iban en el M3 de Rosalie, aunque tenían otros autos siempre les gustaba ir juntos. Bella y Edward siempre iban en el Volvo.

La mañana estaba completamente oscura, la tormenta no había cesado y el Northwest Hospital se veía como todos los días, imponente en el cielo de Seattle, antes de bajarse del auto, Bella y Edward se dieron un pequeño beso, un beso cargado de magia y significado, los dos se querían, de eso no había ninguna duda, pero ese día Bella se sentía algo incomoda.

–¿Qué es esto Edward?– Preguntó después del beso

–Algunas personas lo llamarían una relación– Susurró Edward antes de volver a juntar sus labios con los de Bella, sus labios jugaban tiernamente con los del otro en una sincronía exacta, sus lenguas danzaban sin profundizar demasiado. Edward tomó el rostro de Bella entre sus manos –Te quiero más que a mi propia vida– Susurró

–Es Suficiente por ahora– murmuró Bella sonriendo

Los dos bajaron del auto rápidamente y juntos caminaron hasta la entrada del hospital agarrados de la mano, para nadie en el Northwest Hospital era un secreto que la Dra. Bella Swan y el Dr. Edward Cullen eran pareja, aunque los dos intentaban mantener su relación como algo completamente fuera del hospital era muy común escuchar chismes acerca de ellos, era muy común que la odiosa enfermera Lauren Mallory le dijera a todos los internos que Bella Swan solamente estaba interesada en el dinero de los Cullen, También era muy común que la Dra. Clearwater dejara a Bella por fuera de cirugía si ningún especialista la requería, pero eso no había sido problema para Bella ya que siempre hacia muy bien su trabajo y se había ganado el cariño y respeto de muchos de los especialistas

–Te quiero– Susurró Edward al oído de Bella, siempre era muy difícil en las mañanas cuando debían separarse por horas, aunque siempre había oportunidad de verse en la habitación de descanso o a la hora del almuerzo

–Yo también te quiero– Susurró Bella de vuelta abrazando a Edward, mientras lo abrazaba notó que una mujer los miraba desde lo lejos, esa mujer era completamente hermosa, su cabello rojizo caía en cascada por sus hombros, su piel blanca y sus hermosas facciones hacían que los ojos de cualquiera dolieran de solo mirarla, la mujer empezó a acercarse a donde Bella y Edward estaban, al verla Edward se tensó y tomó la mano de Bella con fuerza debatiendo entre salir de allí corriendo o quedarse.

–Lo siento Bella, nunca fue mi intención, te quiero– Susurró Edward a Bella que en ese momento estaba demasiado confusa

–Tanya– Susurró Edward tenso –¿Qué demonios estas haciendo aquí?

–Lo sabrías si te hubieras molestado en responder mis llamadas desde hace 1 mes– Contestó Tanya molesta

–Hola, Soy Tanya Cullen– Saludó Tanya de la mano a una muy confundida Bella

–¿Cullen?– Preguntó Bella entrecerrando los ojos

–Y tu debes ser la mujer que se acuesta con mi marido– murmuró Tanya divertida

Hola!

soy yo otra vez, no me peguen, sé que he sido muy mala al no actualizar rápido pero tenia un pequeño bloqueo mental con esta parte de la historia, ¿esta muy largo el capitulo? lo siento, espero que no se aburran mucho leyendo mis invenciones y mi loca obsesión con grey's anatomy.

Preguntas… ¿Que Querrá Tanya?… ¿Por qué Edward dejó a Tanya? ¿Qué Hará Bella?… Todo en los siguientes capítulos :)

No olviden dejar Reviews, son el motorcito que me hace escribir todos los días, necesito esta motivada jajajaja

bueno chicas hasta la próxima!