DISCLAIMER: Todos los personajes de esta historia pertenecen a la serie "Cazadores de sombras: Los Instrumentos Mortales" de Cassandra Clare.
CAPITULO 10
Las palabras de Jace parecieron golpear a Jocelyn en la cara porque su semblante se tornó pálido y si hubiera estado de pie de seguro sus piernas hubieran fallado.
-No es posible. -Dijo casi en un susurro mientras Luke tomaba su mano derecha.
Todos en la mesa estaban atónitos ante la reacción de la madre de Clary y la confusión que se había generado al respecto rondaba en el ambiente. Entonces Jocelyn alzó su rostro y todos pudieron ver sus ojos verdes llenos de lágrimas contenidas, acto seguido se levantó de su asiento y se dirigió al lugar donde estaba el rubio, extendió su mano y toco su mejilla ante la mirada espantada de este.
-Eres tú, yo creí… estaba segura de que…. –No pudo terminar la frase.
-Señora Fray no entiendo que… -Intentó decir pero ella le pidió que no hablara.
-Todo este tiempo Jonathan, lo lamento, nunca debí haberme rendido.
Jocelyn acariciaba su mejilla sin recordar donde se encontraban pero una voz familiar la sacó de su ensueño.
-Mamá, me vas a explicar ¿Qué diablos está sucediendo aquí? –Jocelyn dirigió su mirada a Clary quien indignada se había puesto muy cerca de ellos.
-Simon, será mejor que te retires porque este es un asunto delicado. –Dijo Luke mientras el castaño se levantaba.
-¡No! –Clary los miró a ambos- Simon se queda y ahora ustedes van a explicarme esto.
El chico volvió a sentarse un poco incómodo ante la escena en la cual el resto se hallaba en tensión, entonces Luke empezó a hablar…
-Verás Clary…
-No –Lo detuvo Jocelyn- Esto es algo que debo hacer yo misma; Clary, Jace –La miró a los ojos y luego a él- Les debo una explicación.
Cuando todos se sentaron Jocelyn empezó a relatar aquella noche hace tantos años en la cual luego de una fuerte discusión con su esposo este había huido con su hijo pequeño y como a los días se enteró de que ambos habían perdido la vida en un accidente automovilístico. Les aseguró a todos que ella vio sus cuerpos pero no pudo reconocerlos porque estaban calcinados.
Clary solo se decía a si misma por dentro que esto debía ser una pesadilla, su madre jamás le mentiría de esa manera y aunque eso fuera cierto era casi imposible que su hijo perdido fuera Jace.
-Luego de ir al funeral me mudé aquí con Luke quien pacientemente cuidó de mí pues yo estaba embarazada de Clary.
-No… Eso no puede ser cierto, estas mintiendo. –La voz de Clary estaba entrecortada- No puede serlo, mi padre era Jonathan Clarke…
-No Clary, ese era el nombre de un soldado que murió en Irak del cual le pidieron un retrato a tu madre pero a la familia del hombre le fue imposible quedarse con este y tu madre lo conservó. –La expresión de Luke era demasiado seria para creer que mentía.
Y mientras Clary estaba alterada ni Simon ni Jace pronunciaban palabra.
-¿Pero cómo supones que Jace es tu hijo? Ni siquiera tiene tu apellido –Lo del apellido era absurdo pero fue lo único que se le ocurrió para justificar el asunto.
La madre de Clary volvió sus ojos a esta y respondió -Porque no soy Jocelyn Fray, mi nombre es Jocelyn Fairchild de Morgenstern, tuve que cambiar mi nombre cuando hui para dejar mi vida pasada atrás y empezar de nuevo aunque haber perdido a tu hermano me mataba cada día.
El corazón de la chica se partió en dos al escuchar a su madre pero la razón no era la mentira, era concebir el hecho de que se había enamorado de su hermano.
-Eso no es posible. –La voz de Jace se escuchó por fin aunque era dura- Mi madre murió cuando yo aún era bebe...
-Eso no es cierto Jace pero entiendo perfectamente porque tu papá mencionó eso. –Dijo ella tratando de acercarse de nuevo a él.
-¡No! –La detuvo- Mi madre murió hace muchos años y si tu hubieras sido ella no me habrías abandonado como lo hiciste…
-Yo no sabía nada, te digo que los vi muertos. –Jossie tenía urgencia en su voz.
-¿Y no te preocupaste por comprobarlo?
-Yo… -Jocelyn temblaba.
-No le hables así a tu madre. –Replicó con voz fuerte Luke.
-Ella no es mi madre. –Escupió Jace y dicho esto se apresuró a salir por la puerta de la casa.
-Entonces es cierto… -La voz de Clary se ahogaba en sollozos- Mi padre está vivo y tengo… -Le dolía repetir las palabras- un hermano.
La chica empezó a pensar en el drama de su madre cada 13 de enero… El mismo día en que cumplía años Jace y entonces recordó la cajita de madera con las iniciales J.C. en ella.
-Quiero ver lo que hay en la caja. –Demandó.
-¿De que hablas? –Pero Jocelyn sabía exactamente a lo que se refería.
-¡Ahora!
Vio cómo su madre se dirigía a su habitación y al regresar traía consigo lo que le había pedido. Sin que se lo dijera la abrió para ella y le enseño lo que contenía: Un mechón de cabello rubio, un pequeño zapatito y una fotografía de un bebé recién nacido.
Todo concordaba, era un hecho. Clary tenía un hermano y ese era Jace.
-¿Cómo pudiste mentirme de esa manera?
-Clary yo… Lo lamento. –Las lágrimas corrían como un torrente por el rostro de Jocelyn.
-¿Lo lamentas? Estoy enamorada de… -Las palabras eran escupidas casi con asco- No puedo ni decirlo…
-Nunca quise que esto pasara.
Pero no había remedio, la peor pesadilla que siempre había temido estaba haciéndose realidad y Jocelyn lamentó no haberle contado la verdad a Clary antes pues aunque no hubiera podido hacer nada para evitar el encuentro de sus dos hijos por lo menos las cosas hubieran sido más fáciles de asimilar.
-No puedo seguir aquí.
-¿A qué te refieres?
-A que no confío en ti, no quiero verte ¡Eres una mentirosa!
-Clary, no le hables así a tu madre, ella ha pasado por muchas cosas difíciles.
-¿Y yo que? ¿Acaso no ves que su egoísta decisión arruinó mi vida? –La voz de la chica era dos octavas más alta.
-Clary cálmate. –Simon por fin intervenía.
-¡Te odio! ¡Los odio a los dos! –Y dicho esto salió corriendo mientras sus lágrimas le nublaban la vista y entonces Simon corrió para alcanzarla.
-¡Clary! –La llamó su madre pero la chica no dio marcha atrás.
Jocelyn se había encontrado con un pasado que pensó se había quedado atrás pero aunque todo estaba mal en el fondo solo existía una cosa buena: Su hijo estaba vivo. Sin embargo, no podía negar su sorpresa al saber que era Jace pues en algún momento llegó a sentir que el niño rubio que ahora estaba segura no había muerto en aquel fatídico accidente estaba encarnado en Sebastián Verlac.
