Los personajes pertenecen a J.K. Rowling, excepto Ian Bugle que me lo he inventado yo.

N/A: Murtilla pensamos igual ^^ aquí está la venganza jeje. Kuroko du Lioncourt siento decepcionarte en este capítulo por el cambio de roles…pero de todas maneras será movidito. Pumpkinx: sí la verdad es que parecía una violación pero no fue así. Era para darle más emoción :P

Gracias en general a todos. Temía que el lemon hubiera sido demasiado precipitado, pero ya llevábamos muchos capítulos y tenía que llegar, de todas maneras es un fanfiction, es el primero largo que hago (porque hice otro de un capítulo para probar) así que perfecto no puede estar, pero intento mejorar. Y bueno ahora os dejo que leáis.

CAPÍTULO 10. De vengados

"¿Por sus servicios?". El muy capullo le había regalado la corbata "¡¡¿por sus servicios?!!". Eso había dolido mucho. Maldito cabrón, lo acababa de tratar como si él fuese una puta a la que debe pagar. Ya vería ese rubio asqueroso como sí que se las iba a pagar pero bien.

Harry cogió su varita y se limpió el poco semen que le había caído encima. Miró sus muñecas y se dio cuenta de que las tenía rojas de haber estado tironeando mientras, bueno…, eso. ¡Oh! Joder maldita sea, ni si quiera podía aceptar que Draco y él habían follado. Bueno más bien que Draco se lo había follado.

Comenzó a vestirse todavía ofendido por el comentario del rubio. Cuando vio la corbata de Malfoy tirada en el suelo, decidió llevársela, y pensó que lo mejor sería que saliese ya del vestuario de Slytherin, porque sería de lo más sospechoso que alguien se encontrase a un Gryffindor allí. Se dirigió hacia el Gran Comedor. Maldita sea, ya casi iba a acabar la hora de cenar.

Por el camino intentó reparar sus gafas, pero seguían rotas, así que cuando llegó al Gran Comedor y vio a Hermione, le pidió que se las arreglase.

—¿Pero qué te ha pasado, Harry? —dijo su amiga asombrada al ver los moratones que traía el moreno.

—Nada, ha sido entrenando al Quidditch, no he visto la bludger venir y bueno…ya ves. —Dijo Harry acertadamente, mientras se sentaba frente a Ron, que estaba al lado de Hermione. Esperó a que la excusa colase.

—Vaya, no me cuentes más, seguramente ha debido dolerte mucho.

—No sabes cuánto—dijo Harry pensando en otra cosa…Y aliviado, aunque por poco tiempo, de que hubiesen creído la mentira.

Por poco tiempo, porque de repente Ron se fijó en el enorme chupetón que llevaba Harry en el cuello, y se quedó pasmado mirándolo. ¿Acaso su mejor amigo tenía una aventurilla por ahí, y no le había contado nada?

—Vaya, Harry y eso también ha sido por la bludger, ¿verdad?—dijo el pelirrojo señalándole el cuello, sonriéndole confidencialmente.

Harry en un principio no supo a que se refería, pero luego recordando que el rubio le había estado sorbiendo prácticamente el cuello, supuso que se le habría puesto morado, así que corriendo se intentó tapar el cuello con las manos, y no pudo evitar sonrojarse, además de maldecir al Slytherin una y otra vez en su cabeza.

—Anda, ¿y eso? —dijo Hermione cuando lo vio también—¿Hay algo que no nos hayas contado, Harry?

Sus amigos le miraban con sonrisas cómplices en la cara, pero de ninguna manera podía contarles nada de Malfoy. Por Merlín, no quería imaginarse lo que le dirían, y sobre todo lo que le haría Draco si se enterase de que se lo había contado a Ron y a Hermione. Seguramente algo no agradable.

—Ah, esto no es nada…—dijo Harry evadiéndolos.

—Venga, Harry, somos tus amigos, sabes que puedes confiar en nosotros—dijo Hermione emocionada— ¿Quién es la afortunada? —Al moreno se le puso un nudo en la garganta, al escuchar la evidente alusión a una femenina afortunada y no a un masculino afortunado. Pero que iba a decir su amiga, si no sabía nada. Ni si quiera él mismo sabía.

—Bueno, Hermione, es que no te lo puedo decir, porque esa persona me ha dicho que no contase nada—dijo el moreno intentado evitar decir si era chica o chico. —Además tampoco es que tengamos nada importante…

—Vaya, —dijo su amiga apenada—o sea que hay algo…Bueno Harry, pero en cuanto puedas, quiero que nos lo cuentes todo, con pelos y señales.

—Sí, Hermione, te lo prometo—Eso de con "pelos y señales" le provocó a Harry un retortijón en el estómago. Si ellos supieran…

—Enhorabuena, Harry—dijo Ron dándole un golpe amistoso en el hombro. —Espero que os vaya muy bien.

Harry se sonrojó por completo y luego se encontró pensando en que ojala y no les fuese bien a Malfoy y a él. Involuntariamente, se llevó la mano al bolsillo, donde tenía arrugada la corbata de Draco, y como no, volvió a acordarse de las palabras del rubio. Debía organizar un plan de venganza. Ja! Que se había pensado el rubio que le iba a tratar así, y él iba a dejar las cosas pasar…

***

A la mañana siguiente Harry se levantó un poco más animado, pero con un gran dolor en el culo que le impedía caminar de manera normal. Parecía que había estado una semana montando en escoba.

Durante el desayuno no vio a Malfoy, pero tenía clases de Transformaciones con Slytherin así que sabía que tendría que verle por narices.

Entró con Ron y Hermione al aula, y vio que Draco ya estaba allí hablando con algunos chicos de Slytherin. Le dio un vuelco al corazón, realmente estaba guapo el jodido. Él no tenía marcas de peleas ni de chupetones, seguramente sabría como quitárselos de tanta práctica que tendría. Llevaba puesta la túnica de Slytherin, y la camisa blanca por fuera de los pantalones, que realmente le quedaba de una manera sexy, y ese día llevaba el pelo platinado un poco revuelto, que comparado con lo perfecto y colocado que lo llevaba siempre, le daba un aire salvaje. ¡Oh por favor, pero en qué estaba pensando! "Harry saca esas estupideces de tu cabeza y concéntrate en la venganza". Todavía no había planeado qué hacer, pero tenía algunas ideas en la cabeza.

—Bueno Harry, pero por lo menos nos podrás decir a que casa pertenece, ¿no? —siguió insistiendo Hermione que no había parado de incordiarle durante todo el desayuno y las anteriores clases, con preguntas sobre su aventura con esa supuesta chica misteriosa.

—Hermione, déjalo ya—dijo Ron ya cansado también de que la chica no parase de atosigar a Harry con preguntas. —Cuando quiera ya nos lo dirá.

Harry se limitó a sonreír a su amigo como afirmándole que así sería. Realmente no sabía cómo llevar el tema con sus amigos, porque estaba claro que eso de haberse dejado follar por Malfoy no era normal, y menos normal era que le hubiese gustado. Porque si que le había gustado… Decidió que por lo menos debería contarles a sus amigos que era gay, pero lo haría en otro momento, por supuesto, cuando estuviese preparado.

Durante esa semana, Harry estuvo entrenando duro porque el sábado de la semana siguiente tenían el partido de Quidditch contra Huffelpuff. Este sábado los de Slytherin jugarían contra Revenclaw, y Harry estaba casi seguro que ganarían, porque sabía que Draco había estado entrenando duro con su equipo.

Ese año, Harry era capitán de Gryffindor, al igual que lo fue durante el sexto curso, pero la diferencia es que Ron había decidido que ese año no jugaría porque quería estar con Hermione. El moreno pensaba que más bien había sido Hermione la que había convencido a Ron de dejar el Quidditch, para que pudiesen pasar más tiempo juntos. Más del que ya pasaban. Pero aunque daba un poco de pena admitirlo, sabía que la chica también lo había hecho porque era evidente que Ron no era bueno como guardián, y no quería ver como ponían verde a su novio.

Harry pasó el resto de la semana pensando en su plan de venganza contra Malfoy. El muy cabrón lo traía de cabeza. Algunas veces había descubierto al rubio mirándole, y cuando éste se daba cuenta de que lo había visto, cambiaba su expresión a una cara de "te voy a matar". Como si fuese culpa de Harry que a él le diesen esos ataques de furia en los que había acabado no precisamente pegando al Gryffindor, sino algo parecido. Y ya iban dos. Y por favor no más.

Llegó al fin el sábado, día en el que se disputaría el primer partido de Quidditch: Slytherin contra Revenclaw. Ron y Hermione habían decidido que no iban a ir, porque supuestamente tenían que practicar algunos hechizos. Aunque Harry sabía que en realidad no era por eso, sino porque al haber partido todo el mundo saldría a verlo y las habitaciones se quedarían vacías, sin nadie que molestase…

Así que Harry había decidido que iría con uno de sus compañeros del equipo de Gryffindor, Ian Bugle, que iba a su curso aunque tenía un año menos, ya que Harry estaba repitiendo. Y, a decir verdad, ahora que reconocía que era gay, no había podido evitar fijarse en algunos chicos, y el chico le parecía bastante sexy. Claro, por eso tenía tanto éxito entre las chicas.

Se encontraron en la Sala Común de Gryffindor, se saludaron y se dirigieron hacia el campo de Quidditch. Se sentaron en una zona donde la panorámica del campo era bastante buena, además llevaban omniculares, con lo cual no se perderían detalle.

Habían llegado con la hora bastante pegada, así que al poco tiempo de sentarse los jugadores de Revenclaw y Slytherin salieron al campo. Harry no pudo evitar fijar sus ojos en Malfoy. Ese traje de Quidditch le quedaba muy bien, porque a pesar de ser bastante delgado había ganado un poco de musculatura, y estaba bastante guapo.

De repente Draco, que parecía un loco mirando por todas las gradas, como si buscase a alguien, fijó su vista en él, al principio el muy capullo, le sonrió malévolamente, pero Harry pudo ver como luego los ojos del rubio se fueron a su compañero de al lado, Ian, y la cara del Slytherin cambió a una que a Harry le pareció bastante enojada. Pero que chico más raro…

****

En el campo el rubio no se encontraba para nada nervioso. Realmente Draco se veía muy seguro de sí mismo y pensaba que realmente iba a ganar. Para eso había estado entrenando tan duro con los chicos. No pudo evitar buscar por la grada a ver si había ido cierto moreno…Y por fin lo encontró entre el gentío, todo un logro teniendo en cuenta la cantidad de público que había.

Potter llevaba puestos unos vaqueros, un poco rotos a su parecer, pero que le daban un aire rebelde y excitante. De arriba vestía la sudadera de Gryffindor, el rojo no le quedaba mal al moreno, a decir verdad le destacaba, pero si no hubiese sido de Gryffindor la sudadera, hubiera sido mejor.

Se había pasado toda la semana convenciéndose de que se había follado al moreno por puro placer. Igual que si hubiese pasado con otro chico, bueno con otra chica, porque él no era gay. Lo que quería decir que había utilizado al moreno. ¿Y los Malfoy no utilizan a la gente para su propio beneficio? Al menos eso era lo que le enseñaba su padre, así que no debía de haber sido tan malo. Además le había dejado las cosas claras al moreno regalándole la corbata "por sus servicios". Sonrió malévolamente. Al principio pensó que quizás se había sobrepasado un poco, pero pronto se convenció de que había sido todo un acierto.

Draco giró a ver con quién había ido el moreno al partido. No parecía que estuviesen allí los idiotas de sus amigos. Lo que se encontró le desagradó bastante, y sin darse cuenta, y eso que era un Malfoy, su cara lo reflejó. El imbécil de Potter había ido acompañado de otro jugador de Gryffindor, el idiota al había imaginado retorcer el cuello, cuando los había visto hablar al moreno y a él el día que todo había pasado.

Otra vez lo estaba haciendo; no pudo evitar agarrar fuerte el palo de la escoba como si lo estuviese ahogando. "Para, Draco" se dijo a sí mismo "concéntrate en el partido".

****

Harry vio como a la señal de la profesora de vuelo de los más pequeños del colegio, Draco y el capitán de Ravenclaw se daban la mano, el primero miró al último con cara de desafío con la ceja fruncida. Y al momento dio comienzo el partido.

El moreno no podía dejar de mirar al rubio, aunque tenía la excusa perfecta, porque se suponía que él estaba aprendiendo sus movimientos para luego, tomar ventaja de él cuando se enfrentaran si ganaba, y era evidente que iban a ganar.

Ian se fijó en como Harry se quedaba embobado mirando al rubio, sin apartar la vista de él. Él mismo se estaba quedando impresionado con la agilidad del Slytherin.

—¡Está muy bueno el cabrón ¿eh?! —entendió Harry que dijo Ian, intentando hacerse oír entre el griterío de la grada, mientras le daba un codazo amistoso.

—¡¿Qué?! —respondió el moreno alarmado y poniéndose rojo. ¿Había oído bien? Es que tanto se le estaba notando que se estaba excitando un poco al ver al Slytherin volar, y que se estaba imaginando que él era la escoba y Draco estaba sobre él con las piernas abiertas bien abiertas…

—¡He dicho que es muy bueno el cabrón!, ¡Ya sabes, me parece que va a alcanzar la snitch dentro de nada—aclaró el joven.

—¡Ah! Sí, es verdad—respondió el moreno más tranquilo. Ya empezaba a imaginarse cosas que no eran. Monta bastante bien. —dijo Harry, y otra vez comenzó con la mente sucia así que aclaró—en la escoba, me refiero.

—Claro—le respondió Ian sonriendo.

Harry decidió no volver a decir palabra en todo el partido.

****

Al principio del enfrentamiento, Slytherin tomó ventaja al momento, iba ganando ya a los quince minutos de 50 a 10, y el rubio había encontrado muy pronto la snitch. Pero alcanzarla era otra cosa. Estuvo un rato esquivando bludgers y dando giros bruscos con la escoba, al igual que el buscador de Revenclaw, que a pesar de ser bastante bueno, no llegaba a igualar la velocidad de Draco.

Y en el minuto diecisiete del partido Draco alcanzó la snitch con gran destreza, cuando estaba girando alrededor de una de las torres de las gradas. El público de Slytherin lo aclamó con vítores y no paró de gritar de alegría. Malfoy sonreía con cara de suficiencia con el brazo que tenía la snitch alzado, y agitándolo como si fuese un trofeo.

"Sí tú sonríe y aprovecha hoy, Malfoy, porque mañana será otra cosa" pensó Harry malvadamente para sí. Acababa de configurar su plan definitivamente.

***

Al día siguiente, Harry estuvo toda la mañana preguntándose si realmente era conveniente llevar a cabo lo que se disponía a hacer, pero cada vez que se acordaba de las palabras del rubio, se le disipaban todas las dudas. Así que por la tarde, se dirigió hacia el pasillo por donde sabía que pasaba el rubio todas las tardes para ir hacia a la biblioteca. Era un de esos pasillos donde se encontraban las aulas en desuso, como la que habían estado limpiando durante uno de los castigos.

Y como siempre a las seis y treinta cinco, Malfoy pasó caminando con agilidad por mitad del pasillo. Harry se sonrió, si el maldito no fuese tan asquerosamente planificado con su horario, no hubiese podido llevar a cabo su venganza.

Se hallaba escondido tras una estatua y justo cuando el rubio pasó por delante suya, lo agarró por detrás e impidiéndole escapar y gritar tapándole la boca con una mano, lo obligó a pasar a una de esas aulas en desuso que había conseguido abrir con un hechizo más complejo que el alohomora.

El rubio le mordió la mano, haciendo que el moreno la apartase al momento, y se puso a chillar, como un energúmeno para que lo soltase. Harry reprimió el grito de dolor que le produjeron los dientes de Malfoy, porque quería seguir permaneciendo anónimo, y rápidamente le tapó los ojos con su corbata roja de Gryffindor, antes de que el otro lograra ver de quién se trataba. Pronunció en voz muy baja, de manera que el rubio no reconociese su voz, un hechizo para silenciar la habitación del exterior. Después le quitó la varita y se la guardó en el bolsillo trasero del pantalón. Bueno, primera parte del plan: cumplida.

El rubio en cuanto sintió que le habían vendado los ojos, y que además no podía deshacerse de lo que fuese que había usado su "secuestrador" porque le habían echado un hechizo a la venda, se sintió más indefenso que nunca. Se puso a analizar las posibilidades de quién podría ser su secuestrador, aunque supuso de quien se trataba casi desde un principio.

Por su fuerza sabía que era un chico y no una chica, y además de últimos cursos porque parecía bastante habilidoso con la varita, ya que casi ni había pronunciado los hechizos. Sabía que había echado otro para silenciar la habitación porque con los gritos que había dado debía haber sido muy difícil que nadie hubiese acudido. ¿Y quién querría secuestrarle a él?, ¿quién podría tener algo contra él?. Está bien, mucha gente. Draco tenía bastantes enemigos, ¿pero quién era el que podía haberse sentido ofendido por su culpa, hace poco tiempo? Por supuesto que sí: Potter. En cuanto terminó de convencerse de lo que había sabido desde un principio, se quejó.

—¡Suéltame, Potter! Sé que eres tú, deja de hacer el idiota—dijo Draco bastante enfadado.

Pero a pesar de que Draco ya supiese que Potter era su "secuestrador", no quitaba que se sintiese indefenso. Es más, el saber que era él, le estaba poniendo muy nervioso. No podía controlar su corazón que estaba a punto de desbocarse. Era muy desconcertante no saber que coño se proponía el Gryffindor.

El moreno permaneció sin decir nada y guió a Draco, empujándolo, hacia una de las mesas que había en la habitación. Se sentía poderoso al tener a Malfoy en esa situación; y lo mejor estaba por llegar.

El rubio quedó frente a la mesa de espaldas a Harry, y el moreno detrás de él, le sujetó las manos apoyando las suyas sobre las de él sobre la mesa, impidiéndole que se liberara y escapara. Finalmente, comenzó a besarle en la nuca muy suavemente, acoplando su cuerpo totalmente al del rubio.

—Potter suéltame. —Se quejó Draco— No quiero que se repita lo del otro día. Fue un error. Deja de hacer el idiota y suéltame.

"Sí claro, un error. Error fue decirme que la corbata era un regalo" pensó Harry y su delicadeza se acabó cuando, en una abrir y cerrar de ojos, le abrió la camisa a Draco, rajándola y haciendo saltar algunos botones que cayeron alrededor, y rodaron por el suelo del aula. Le quitó completamente la camisa y la tiró por la habitación.

—¡¿Eres imbécil?! ¡Esa era una de las mejores camisas que tengo! —le recriminó Draco. —Me das asco.

Harry no hizo caso, y volvió a agarrar al rubio de las manos, para que siguiese sin poder escapar. De todas maneras lo tenía acorralado contra la mesa así que lo tendría complicado en el caso de que lo intentase.

Esta vez fue besando desde la nuca, descendiendo lentamente por cada vértebra del rubio. Se tuvo que agachar para poder seguir besando más abajo, y se paró cuando llegó al comienzo de los pantalones negros del rubio, que parecía haberse quedado mudo, porque ya no se quejaba.

Luego Harry, todavía agachado sacó la lengua y la metió un poco por la parte de dentro del borde del pantalón, llegando al principio de la raja del culo, la pasó por entre medias y luego subió hacia arriba, desandando el recorrido que había hecho antes, ahora lamiendo muy lentamente.

—Mierda—exclamó Draco. Y el moreno ya no estaba seguro de que lo hubiese dicho por disgusto.

La espalda del rubio quedó húmeda y Harry entonces recorrió todo el rastro mojado, soplándole. Al rubio se le erizó el vello del frió que sintió, y el moreno se sonrió complacido con ello. Pero la venganza estaba por comenzar. Eso no había sido nada.

Empezó a desabrochar los pantalones del rubio que cayeron hasta sus tobillos, debido a su delgadez, y luego le bajó también los calzoncillos. El rubio se ruborizo un poco al quedar tan expuesto, pero no se quejó y a pesar de que ya estaba libre, no huyó. Aunque sabía que aunque intentase escapar no llegaría muy lejos. Además que ya no estaba tan seguro de querer hacerlo…

Harry también se dio cuenta de eso. Y de pie detrás del Slytherin, pasó una mano acariciándole el abdomen, notando su profunda respiración, a la vez que besaba y chupaba su cuello con fuerza. Quería dejarle marcas que no se pudiese quitar con magia. Él se había pasado toda la semana intentando esconder los chupetones.

Con ambas manos, acarició el torso del rubio de arriba abajo, endureciendo sus pezones en el recorrido. Draco notaba que su polla ya estaba erecta, y eso que el moreno todavía ni se la había tocado. Se preguntó que vendría después.

Es verdad que Harry se sorprendió al notar que el pene de Draco ya estaba empalmado, pero no le puso mucha atención. Tenía cosas mejores que hacer. No había leído ningún libro sobre homosexuales, pero supuso que lo que iba a hacer también serviría para lo que vendría después.

—Ahora voy a hacer una cosa…Como se te ocurra moverte te corto lo que tienes entre las piernas. ¿Entendido? —le susurró Harry al rubio al oído de forma amenazante, finalizando con su anonimato. Draco tragó saliva fuerte, expectante por lo que vendría, pero también sonrió al confirmar definitivamente que era Potter.

Harry se agachó tras el rubio. No sabía si se le había notado en la voz, pero estaba de los nervios. Lo que iba a hacer era realmente muy descarado, pero estaba decidido. Era parte de su venganza.

Separó el culo de Draco, con ambas manos, y lo hizo. Comenzó a lamer el orificio del rubio. Éste en un principio estuvo a punto de intentar huir, pero seguía en desventaja, y todavía no podía quitarse la dichosa cinta que le tapaba los ojos, y que no podría escapar. Además, por otra parte tampoco era tan molesto, a decir verdad, era bastante placentero.

Hasta que Harry comenzó a meter su lengua hacia el interior de sus entrada, como penetrándolo. Draco era virgen de esa zona, al menos, y no le gustó como se sentía.

—Ni se te ocurra, Potter—dijo Draco amenazadoramente percatándose al fin de las intenciones del moreno. —Sabes que no. Te repito que lo que pasó el otro día fue un error.

Harry rió al oír por segunda vez la denominación que le daba Draco a que hubiesen follado el otro día: un error. En su lista de calificación de errores no se encontraba el que un hijo de un mortífago, se follase a su peor enemigo y vencedor de Voldemort. Eso más bien había sido una catástrofe, pero estaba hecho. Lo que verdaderamente estaba en su lista de errores, era el que después de haber follado, le hubiese tratado de prostituto, pagándole por sus "servicios". Eso si que era un error, y se lo iba a cobrar muy caro.

Intentó penetrar lo más profundo que pudo con su lengua. Y supo que al rubio le estaba empezando a gustar, porque no sabía si inconscientemente, pero el caso es que estaba poniendo el culo cada vez más en pompa hacia a él para darle un mejor acceso. Vio por un momento como el rubio se llevaba una mano a la entrepierna para masturbarse.

—No—le dijo Harry impidiéndoselo apartando las manos bruscamente. —Te dije que no te movieses.

—Venga Potter, —le dijo Draco burlándose— a ti no te pega el papel de dominante.

Harry se sintió ofendido con el comentario del rubio. "¿Ah, sí? Ahora verás" pensó, y empezó a poner todo su empeño en el placer que le estaba generando al rubio.

El rubio ahogó un gemido que hizo al moreno sonreírse. Estaba surtiendo efecto. Empezó a lamer besar y chupar, y Malfoy intentó impedir que saliesen gemidos de su boca. Esa lengua realmente estaba empezando a volverlo loco. No sabía que podía sentirse tanto placer con eso, pero sabía que una verdadera penetración lo sería todavía mejor. No había más que fijarse en los gritos de placer que había dado el moreno el otro día. Draco suspiró, necesitaba más, además no podía olvidar que la polla de Harry era su segunda parte favorita…

Fue entonces cuando Harry comenzó con la segunda parte de la venganza: hacerle suplicar.

—Venga pídemelo. —dijo Harry sabiendo que el otro se estaba muriendo porque se la metiera.

—¿Qué? El día…, —a Draco le costaba hablar, ya que estaba intentando no dar muestras de lo mucho que le estaba gustando—el día que yo…te tenga que pedir algo a ti…se acabará el mundo.

—Entonces seguro que estamos cerca del Apocalipsis. —se rió Harry— Venga Malfoy…si sabes que lo estás deseando.

El moreno se dispuso a cambiar de táctica. Dejó de chupar la entrada del rubio, y se puso de pie. Draco pudo oír el sonido de una bragueta abrirse detrás suya, y el ruido que hicieron los pantalones del moreno al caer. Pero de lo que no se enteró fue de cuando Harry se bajó los boxers y acercó la punta de su pene, que estaba impregnada de líquido preseminal, a la entrada del rubio, rozándola. Del susto Draco, se estiró, no sabía cuando había puesto el culo en pompa. Pero Harry le obligó a volver a la posición anterior, poniéndole una mano sobre la espalda para que doblara la cintura, haciendo que el culo de Draco quedase totalmente expuesto.

Volvió a rozar su entrada con su pene esta vez con más fuerza. Draco tragó saliva, realmente necesitaba…Pero debía seguir negándose. Él era un Malfoy, y los Malfoy no se dejaban penetrar por nadie. "Oh, por favor, ¿pero qué estoy pensando?" Esa regla ni si quiera existía en la familia Malfoy. Draco no quiso ni imaginarse a su padre diciéndole eso cuando era pequeño.

—No…—dijo Draco, al fin. Pero se notaba que su voz estaba empezando a fallar. Maldita sea, lo necesitaba dentro ya—no…

—¿Y ahora?—Harry sabía que ya quedaba menos. El rubio se moría porque lo penetrara; su voz y el estado en el que se encontraba lo decían todo. Y la verdad es que a Malfoy, se le estaba empezando a hacer muy difícil seguir negándose. Necesitaba sentirse llenado, estar completo. Necesitaba que Harry entrase en él.

—No…—Draco volvió a negarse, pero cada vez estuvo más seguro de que no ganaría esa "batalla". Entonces Harry se hundió un poco en el culo del rubio, que jadeó en silencio, o por lo menos eso creyó el Slytherin. "Merlín, sólo un poquito más" se dijo Draco. Maldito Potter. ¿Por qué tenía que hacerlo tan difícil? Echó su culo para atrás intentando que la polla de Harry entrara más, pero el moreno se lo impidió e incluso se salió completamente de él.

—No, Malfoy, así no. —dijo Harry con una sonrisa en la cara—Tienes que pedírmelo. Vamos no es tan difícil. —Harry volvió a penetrar un poco al rubio, que estaba que se moría de ganas. Y no era el único. La verdad es que a Harry también se le estaba haciendo muy difícil resistirse a hundirse en él hasta las entrañas, en ese calor tan estrecho.

—Merlín…, no…no puedo…—dijo el rubio a duras penas.

—Suplícamelo—le dijo Harry al oído en un susurro, al vez que dejaba al rubio, una vez más con las ganas de ser penetrado completamente. Ese fue el detonante. Sin saber como Draco se tragó todo su orgullo, y acabó rindiéndose ante el moreno.

—Vale ya joder. Está bien, entra de una vez, por favor. —Dijo Draco en un lloriqueo casi inaudible.

-¿Cómo dices? Creo que no te he oído bien—En realidad el moreno le había entendido. No es que estuviesen a gran distancia el uno del otro. Pero quería hacer sufrir al rubio todavía un poquito más.

Draco al fin se hartó. Llegó a un momento en que le dio igual que ambos fuesen enemigos. Que Harry hubiese matado a Voldemort y como consecuencia su padre estuviese en la cárcel. No quiso pensar en nada de eso. Quería olvidarse de ello y simplemente sentir. Y si para ello debía dejarse humillar, lo haría.

Harry paseó su polla por toda la raja del culo de Draco, delineándola. Y el rubio ya se decidió.

—¡Por Merlín, Potter!, ¡métemela ya! ¡No puedo más! —gritó Draco haciendo sonreír a Harry. Lo había conseguido.

No necesitó que dijera más, Harry apuntó con su pene y se enterró completamente en el rubio de una sola estocada, haciéndole gritar de dolor. Pero, por lo menos, supuso Harry, le habría dolido menos porque antes le había lubricado lamiéndole el agujero.

El Gryffindor empezó a entrar y salir con fuerza del rubio. Él se había masturbado antes, pero jamás había sentido nada como eso. Era tan estrecho y caliente que le estaba derritiendo de placer. Draco por su parte, no lo estaba pasando tan bien como el moreno. Con cada arremetida se sentía morir. Realmente sentía que Harry le estaba rompiendo el culo, y no pudo evitar quejarse.

—Joder, me duele. Ve más lento. —dijo con una mueca de dolor.

Harry entonces disminuyó la velocidad de las estocadas. Sabía que era su venganza, pero tampoco era plan de matar al rubio. Empezó a besar al rubio por el cuello y por los hombros, muy lentamente, como si de esa manera pudiese eliminar el dolor que le estaba produciendo.

Pero Draco había leído en el ahora le parecía un libro bendito, que si se masturbaba, podría mitigar el dolor, así que se llevó una mano a su pene y comenzó a moverla arriba y abajo, a la vez que acunaba sus testículos con la otra. Parecía que funcionaba.

—Nada de eso, Malfoy—dijo Harry apartándole de nuevo las manos, para impedirle masturbarse. Volvió a poner las suyas sobre las del rubio sobre la mesa atrapándoselas, impidiéndole moverlas. —Quiero que me sientas solo a mí—le susurró.

La dominación que imponía Harry sobre él, empezó a excitarle mucho, y Draco de pronto empezó a sentir muy agradable el vaivén que hacía la polla de Harry entrando en su culo. Era como sentirse completamente lleno. Era lo que él había estado deseando. Y poco a poco empezó a disfrutar más con el placer que le daba Harry con cada penetración. Sin darse cuenta, volvió a echar el culo hacia atrás, y el moreno recibiendo eso como una invitación empezó a acelerar de nuevo sus embestidas.

Entonces Harry liberó por fin al rubio de la venda que tenía en los ojos permitiéndole ver. Y lo primero que hizo el rubio fue girar la cara para mirar al moreno. Estaba realmente sexy. Se mordía el labio inferior a la vez que se metía muy profundamente en él, y su flequillo caía húmedo por el sudor sobre su frente. Draco se excitó y más cuando Harry se acercó para darle un beso en la boca, y prácticamente se la comió, ya que empezó a besarle salvajemente. Le pasó la lengua por los labios delineándolos, y Draco no se quedó atrás, le devolvió el beso con igual lujuria, gimiendo incluso dentro de la boca del moreno.

Pera la postura no era muy cómoda así que Draco se giró de nuevo hacia delante. Harry aumentó cada vez más la velocidad de sus estocadas, y los jadeos de Draco se hicieron imposibles de contener. Además sin darse cuenta echaba el culo cada vez más y más para atrás intentando darle más acceso al moreno para que se enterrase con mayor profundidad en él.

Draco miró hacia abajo y vio como su polla erecta se balanceaba con cada embestida que le daba el moreno. Además cada vez que se enterraba en él, lo hacía con tanta furia que la mesa sobre la que estaban apoyados, golpeaba contra otra de las que había en el aula. El rubio llegó incluso a pensar que de tanto que se movía la mesa, se acabaría por romper. Además que tampoco es que la mesa estuviera en muy buenas condiciones.

El rubio comenzó a dar grititos de placer y a gemir, como un lobo aullando.

—¿Entonces decías que esto era un error? —dijo Harry furioso sin parar de arremeter contra el rubio, cuando oyó que el otro no paraba de jadear.

—No…Ahh…No es un error—dijo Draco, que no podía controlarse.

Harry sonrió y se dio cuenta de que estaba llegando al límite, agarró las manos de Draco contra la mesa con más fuerza todavía que antes, y empezó a morderle la espalda al rubio, dejándole marcas de sus dientes, a la vez que se metía una y otra vez dentro de él, y finalmente terminó corriéndose en su interior a la vez que daba un enorme grito de placer.

En cuanto Draco sintió como se vertía Harry en su interior, y de tantas sensaciones que estaba sintiendo, sin ni si quiera haberse tocado la polla, se encontró corriéndose, manchando la mesa y el suelo, además de las manos de Harry y suyas que no sabía cuando habían entrelazado.

Esperaron hasta que recuperaron la respiración. A Draco le dolía la espalda no sabía si por la postura que había mantenido, o por las mordeduras de Harry. Que manía le había dado al moreno con morderle. Harry los limpió a ambos con un hechizo, y antes de que Malfoy se moviese siquiera habló.

—No te pienses que te vas a escapar como siempre. —dijo Harry dándole la vuelta al rubio. Lo único que le permitió fue que se subiese la ropa interior y los pantalones, y él hizo lo mismo, pero lo mantuvo acorralado contra la mesa esta vez ambos cara a cara.—¿Por qué haces esto?

—¿Por qué lo haces tú? —preguntó de vuelta el rubio bruscamente.

—Bueno…no sé. No es que tú me gustes…Y espero por tu bien que yo tampoco te guste a ti…—Dijo el moreno.

—Por supuesto que no me gustas—interrumpió Draco—Eso no lo dudes.

—A mí lo que me pasa es que me gusta…bueno me gusta hacerlo—prosiguió Harry sonrojándose. —Pero yo no soy gay…—lo dijo como confirmándoselo a sí mismo.

—Yo tampoco—mintió Draco.

—Bueno entonces no creo que esté mal lo que hacemos, ¿no? —dijo Harry cuidadosamente.

—No, no lo creo—dijo el rubio sorprendiéndolo—Podríamos…Podríamos ser como…folla-amigos. Bueno… en nuestro caso…, seríamos folla-enemigos.

—¿Qué? —dijo Harry incrédulo

—Sí, ya sabes—dijo el rubio, y Harry creyó atisbar por un momento que las mejillas del Slytherin se habían sonrojado—Dos personas que lo hacen sin ningún tipo de compromiso, ya me entiendes.

—Amm—dijo Harry comprendiendo—Bueno, si tú quieres…

—A ver no es que yo quiera nada…pero creo que es mejor que…—el rubio no sabía como seguir.

—Sí, desde luego es mejor que hacerse una paja en el baño—completó Harry sonriendo. —Está bien entonces seremos folla-enemigos.

—Sí, bueno Potter pero tampoco te emociones…Y nada de contárselo a tus amiguitos—amenazó—Como me llegue a enterar de que alguien sabe algo, te juro que te mato de verdad de una vez por todas.

—Que sí…—dijo Harry cansado. El moreno se quedó en silencio pensativo.

—Oye, Potter…—dijo Malfoy interrumpiendo el silencio.

—¿Sí? —respondió el moreno cariñosamente.

—¿Te puedes quitar ya de en medio? No me dejas salir, y como comprenderás no me puedo quedar aquí todo el día a hacerte compañía. Además yo creo que por hoy ya ha sido suficiente, ¿no te parece?

—Ah, sí—dijo Harry sonrojándose. Y se apartó de en medio. Draco recogió su camisa y con un hechizo le cosió todos los botones. Sabía que no tendría la misma calidad de antes, pero por lo menos serviría para taparse mientras llegaba hasta las mazmorras.

—Bueno, Potter—dijo Draco abriendo la puerta—Ya nos veremos.

—Sí…—respondió Harry viendo al rubio marchar. Quitó los hechizos que había puesto en la habitación.

Luego recordó que la próxima vez que pasase algo parecido, debería bloquear también la puerta con hechizo. Menos mal que en esas aulas nadie entraba, pero sería muy embarazoso que alguien hubiese entrado mientras se había estado follando al rubio. Porque sí, realmente se había vengado, le había hecho suplicar, y se había follado al señorito Draco Malfoy. Una verdadera hazaña.

Miró hacia el suelo y se encontró con su corbata roja de Gryffindor, que había empleado para taparle los ojos al rubio. Hay que ver cuantos usos se les podía dar a la corbatas, y él sin saberlo. Si los profesores supieran…

Harry se sonrió y salió del aula rumbo a su habitación. Otro día que se quedaba sin cenar, esta vez porque se le había pasado la hora. A este paso iba a acabar desnutrido por culpa del rubio.