"NOCHE DE SORPRESAS"
El tiempo había pasado tan lento para el caballero de la quinta casa, en estos momentos era prácticamente un manojo de nervios. Su vida amorosa con la amazona que tanto había estado esperando dependía de esta noche, cualquier cosa podría salir mal y eso significaría un adiós definitivo para su relación. Su hermano y amigos ya habían tratado de tranquilizarlo anteriormente pero no había dado resultado alguno, tal vez no lo lograría ni con calmantes. Trató de hacer a un lado ese nerviocismo y se concentro en las actividades que realizarían, en la actitud que debía tomar ante la amazona. Todos le decían "Sé tú mismo" pero, ¿y si no le agradaba el Aioria original? Porque sí fuera de otra manera, tal vez hubiesen tenido alguna platica en el pasado pero nada de eso había sucedido, al contrario, apenas cruzaban palabras, inclusive la misma aceptación a dicha cita le era aún difícil de creer. Tantas imágenes, palabras y situaciones pasaban por su cabeza, ni siquiera en una de las tantas guerras contra los dioses se había puesto de esa forma.
–¿Podrías calmarte un momento? Sí sigues así te dará un ataque antes de que llegue la hora-Intento vano de Aioros para calmar a su hermano menor.
–Es que no lo entiendes . . . yo
–Entiendo que debes relajarte. Todo saldrá bien, ya lo verás-El mayor le dedicó una tierna y cálida sonrisa fraternal, Aioria respiro hondo unas cuantas veces y en instantes lucia más tranquilo.
–Te diré algo que creo puede servirte mucho esta noche. Sé tú mismo, debe conocerte como realmente eres y, si no llega a funcionar, sabrás que fuiste autentico.
Las palabras de su hermano mayor tenían mucha razón, sí el pretendía ser alguien que no era, no sabría cuanto tiempo aguantaría, no podría vivir sabiendo que esta engañando a la mujer que ama. Viviendo un romance falso. Definitivamente no podría hacerlo. En unos cuantos minutos descubriría si la amazona correspondería sus sentimientos, aquellos que existían desde hace bastante tiempo y que nunca se había atrevido a revelar.
–Tienes razón–Fueron las últimas palabras que Aioria pronunció antes de abandonar la habitación. Tal vez salir un rato despejaría su mente lo suficiente.
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Había estado prácticamente toda la mañana entrenando, sin mencionar todos los encargos por parte del patriarca, definitivamente había ocupado gran parte del día en ello. Sólo deseaba llegar a su casa y descansar un poco, gracias a los dioses que kiki no tenía lección ese día.
Mu entró a su casa zodiacal y se fue directamente a la cocina, tomó un vaso, se sirvió un poco de agua y se dirigió a su cuarto, o eso pensaba hacer hasta que vio a cierta amazona completamente dormida en uno de los sillones. Al instante se acercó, planeaba despertarla pues durante la madrugada hacia mucho frío y no seria conveniente que se quedará allí, sin embargo cuando estaba frente a ella notó algo, no en ella sino en él. Su corazón estaba comenzando a latir más rápidamente, sin mencionar que podría jurar que tal reacción era por verla, por ver a Aurea tan tranquila, apacible, era algo que ni siquiera podía describir. ¿Desde cuando sentía algo así? Tal vez estaba demasiado cansado, tal vez . . . podría ser cualquier cosa.
Un ligero movimiento de ella lo sacó de sus pensamientos obligándolo a seguir su plan inicial. Primero sacudió ligeramente uno de sus hombros pero no consiguió respuesta alguna, después optó por mencionar su nombre unas cuantas veces pero el resultado era el mismo, definitivamente era una joven con sueño pesado. Finalmente la tomó en sus brazos y la cargo hasta la que era su habitación, durante el camino parecía que la chica estaba despertando sin embargo aún estaba bastante adormilada. A Mu le parecía graciosa aquella situación pues le susurraba palabras como "Despierta un momento" o "Te llevo a tu cuarto" a lo que la joven contestaba con balbuceos era como estar con una niña pequeña. Podía apostar a que ni siquiera los ojos planeaba abrir o que siquiera lo estuviera escuchando. Cuando por fin llegaron hasta la cama, la bajo de tal forma que quedara sentada, se puso frente a ella para evitar tirarla pero gracias a que la joven seguía medio inconsciente no podía mantenerse en equilibrio, así que al soltarla por completo, su cuerpo se inclino hacia adelante. Mu en un rápido intento por detener su caída, la alcanzó a sostener de los brazos pero al no sostenerla bien el resto de su cuerpo se fue sobre él causando que la boca de la amazona quedara sobre los labios del lemuriano. Al sentir aquello, Mu se sonrojo a tal grado de parecer una cereza mientras que la amazona al estar prácticamente medio inconsciente ni siquiera tuvo reacción alguna. Mu la apartó y la acomodo en la cama para después salir rápidamente de la habitación. ¿Qué posibilidad había de que algo así sucedería? Prácticamente había sido un momento de película. Un accidente muy conveniente.
–Rayos, ¿qué se supone que acaba de pasar? –Sé pregunto a sí mismo, daba gracias a los dioses de que Aurea no se haya despertado o hubiera estado en problemas, por lo menos era lo que él pensaba porque en cuanto a la amazona, ella había estado consciente desde que la había cargado, era cierto que tenia sueño pero oportunidades como ésa no se daban todos los días sin embargo jamás se hubiera imaginado que algo como eso pasaría. ¿Qué debía hacer ahora? ¿Pretender que no había pasado nada? O retar al destino y averiguar sí Mu sentía algo por ella. Definitivamente esa seria su tarea para el día siguiente.
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–¿Qué harás ahora Milo?¿Te animas? –Preguntaba Camus a su mejor amigo. Llevaban ya un buen tiempo platicando sobre el tema, aunque el dueño de la séptima casa era bastante aventado, para una situación sentimental era realmente precavido.
–No lo sé, apenas comenzamos a platicar, creo que seria algo apresurado de repente soltarle todo.
–Milo, es que en una situación como esta no hay momentos apresurados. Ellas sólo estarán aquí tres meses, eso sin contar con la semana que ya llevan. ¿Quieres perderla sin siquiera intentarlo? –Todo eso era tan cierto, tiempo era lo único que él no tenía, además ¿qué haría si ella se enamorará de alguien más? No lo había pensado anteriormente.
–Tienes razón Camus, debo decírselo.
–Al fin te dignas a escuchar un buen consejo, mañana ve a . . . .
–Iré a buscarla, nos vemos–Milo salió rápidamente de la habitación sin siquiera dejar que su amigo terminara de hablar. –El que no quería apresurarse–Dice mostrando una gran sonrisa, esperaba que los sentimientos de Milo fuesen correspondidos, estaba claro que lo apoyaría al cien por ciento.
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Lara llevaba bastante tiempo buscando a Irene, necesitaba a alguien a quien contarle lo que había sucedido y lo que recientemente había descubierto. Después de recorrer los inmensos jardines del templo y haber fallado, decidió que lo más probable era que estuviese con Afrodita en la casa de piscis. Nuevamente retomo su camino, ahora con un nuevo destino, llegó hasta las escaleras y apresuró el paso, estaba realmente emocionada.
"¡PUM!" se escuchó tremendo golpe al haber chocado estrepitosamente con alguien, al instante ambos se disculparon.
–¿Lara? –Reconoció la voz al instante.
–¡Milo! Me ahorraste subir tanta escalera. Tengo algo que contarte.
–¿Enserio? Yo también. Comienza tú primero.
–De acuerdo, es que desde que llegue al templo hubo una persona que llamó mi atención, y al principio no estaba muy segura pero Milo . . . –Esa pausa ante tales palabras le hicieron pensar tantas cosas al caballero de escorpio, más buenas que malas pero las que siguieron aclararon su mente por completo–Creo que estoy enamorada de Shaka.
–¿Shaka? –Pronunció por inercia. Sus ánimos acababan de ser atropellados y sus sentimientos parecían ser una hoja que se rompía después de haber sido humedecida. Sintió en su pecho un vacío tan grande, tuvó que aguantarse todo aquello que sentía, no quería que Lara se enterará. La veía tan sonriente en aquel momento que no quiso opacar su felicidad y simplemente atino a decirle unas cuantas palabras de aliento que de puro milagro lograron salir de su boca.
–Gracias Milo, sabía que podía contártelo a ti. Por cierto, ¿qué era lo que me ibas a decir?
–Eh, yo . . . –Lo pensó un poco–Sólo quería contarte que eh . . . la cita de Aioria era hoy–No le llegaba otra excusa más, esa era la situación que jamás pensó sucedería.
–Tienes razón, ojala les vaya bien. Ire con Marín un rato a ver que sucede. –La amazona se retiro, no sin antes mencionar un "Eres un gran amigo" y darle un tierno abrazo que el caballero correspondió.
Ahora que iba a hacer, había puesto todas sus esperanzas y en aquel momento todo aquello que había llegado a pensar se había esfumado en un segundo. Jamás dijo que el amar a alguien era sencillo pero eso superaba todas sus expectativas. Más que nunca, debía platicar y desahogarse con alguien, con su mejor amigo, tal vez él tendría un buen consejo o por lo menos unas palabras de aliento que le hacían tanta falta.
. . . . . . . . .
El momento de la cita por fin había llegado. Aioria esperaba a Marín en una de las fuentes que se encontraban en los jardines, su corazón casi saltaba de su pecho en el momento que la vio llegar con Lara y Shaina. Ambas se alejaron una vez que estuvieron lo suficientemente cerca dejándolos solos.
Para Marín era una experiencia completamente nueva, jamás había fraternizado con un caballero y mucho menos uno de aquel rango. Aunque debía admitir que era emocionante y que a pesar de todo Aioria le parecía una buena persona, era una buena oportunidad para conocerlo más a fondo.
–Te ves muy bien sin la mascara–Era la primera vez que la veía sin aquel objeto que siempre cubría su rostro por completo. Era extraño pero le encantaba.
–Gracias–Un ligero rubor apareció en sus mejillas.
–¿Quieres ir a caminar?
–Claro.
Ese fue el inicio de una cita que acercó a dos personas más de lo que se podría haber logrado en una vida. Todo fue tan especial. Descubrieron tantas cosas acerca del otro que desconocían totalmente, no podían creer la cantidad de cosas que tenían en común.
¿Quién diría que habría sucedido algo así? Sin mencionar lo que paso al último, eso era algo que definitivamente debían saber sus amigos más cercanos, algo que había abierto las puertas a unq gran posibilidad, algo hermoso que podría llegar a suceder.
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Hola, solo queria agradecer a todas las personas que han estado pendientes de la historia, a pesar de todas mis tardanzas. Queria aclarar eso puesto que eh tenido mucha tarea y trabajos por parte de la escuela y es imposible lograr concentrarse en otra cosa. Sin embargo, gracias a todos los reviews que dejan yo puedo inspirarme y apresurar un poco, más bien, darme el tiempo para continuar con este fic.
Nuevamente muchas gracias a todos los lectores. Sólo espero que el fic siga siendo de su agrado. n.n
