Para la actividad "Extremos opuestos" del foro El feliz grupo de hambrientos.


Ilusión/Realidad (propuesto por fatyas)

Palabras: 500


El dragón que pinta con polvo de diamantes

10. Aquel al que una estrella encontró

Fue tu sangre la que dio aviso y encendió aquella promesa. Pero fue ella, la joven del pelo rojo, la que trajo el presente a una aldea sin mañanas, la que removió los hilos invisibles y abrió puertas, la que despejó destinos oscurecidos. No solo para ti, sino para aquellos que cruzaba en su camino. Fue su sonrisa la que alivió un pasado cargado de ayeres. Fue ella la que preguntó por tu nombre, ese que muchos habían olvidado, y te dio esperanzas a pesar de negar ser la persona a quién estabas esperando.

Ella llegó pero no te ofrecía lo que siempre habías esperado tener. Pareció que todo el tiempo habían vivido de una ilusión, porque nada fue como lo habían esperado tus antepasados.

Te ofreció un lugar, uno junto a ella y no detrás. Te ofreció manos que te abrazarían cuando antes no hubo brazos en los que refugiarse por mucho tiempo. Te ofreció miradas cariñosas en lugar de abrumador respeto. Movió el suelo que pisabas, hizo temblar todos tus cimientos.

Llegó ella, con su guardián convertido en sombra y un niño con un corazón brillante que no sabías como tratar pero que abrieron, lenta y paulatinamente, sus brazos hacia ti, porque no eras solo uno de tantos. Llegó ella y te arrancó del mundo vacío para llevarte a uno demasiado grande, demasiado lleno, una realidad que chocaba con viejas ideas. Fue ella la que te reunió con tus hermanos, esos que siempre sentiste tan cerca y tan lejos; esos que eran tan diferentes a cómo creías pero que aceptaste de todo corazón solo porque eran. Ella te dio a tu hermano silencioso, de suave luz y ojos dorados. Ella te acercó a tu ingenioso y escurridizo Dragón Verde. Ella te llevó a conocer al Dragón que sabía demasiado, al que nunca podrías comprender pero que siempre habías soñado conocer.

Eran ellos seis, los que te dieron algo que no habías esperado, los que tocaron tu corazón y lo abrigaron de una soledad que no sabías que podías sentir, los que miraban con preocupación tus heridas, los que aprendiste a querer un poco más cada día.

Tu estrella roja, luz de tu vida, y su guardián hecho de sombra al que habías adoptado, aún cuando no llevaba sangre que los uniera como hermanos. Tu niño brillante que los consideraba suyos, ese que lloraba su destino y les pedía que vivieran. Tu joven hermano, que tenía una gentileza cultivada en un campo de silencio, que te conmovía con gestos tranquilos y su afecto incondicional. Tu valiente y cuidadoso hermano verde, el que pensaba en ti como menos que una marioneta cuando te conoció pero podía apreciar la belleza en las cosas, que se ató a ustedes aún cuando no lo pretendía y al que desearías poder conocer más. Tu sabio hermano amarillo que se definía así mismo con sonrisas llenas de lágrimas, el que tenía una fortaleza que opacaba al mismo sol.

Nada fue lo que esperabas, fue... mejor.


N/A: Aquí mi último aporte para el mes de Kija.

¡Gracias por leer!