Los personajes son de SM y ELJ, algunos son de mi creación.

Capítulo beteado por Mónica León, Beta Élite Fanfiction.

www facebook com/ groups/ elite. Fanfiction

Capítulo 9

Las vacaciones son para descansar… ¿No?

Ana POV.

Han pasado dos meses desde nuestra graduación. Recuerdo la resaca que cogimos por el tequila dos días después, cuando Bella, casi entre lágrimas, me confesó que Jacob la había dejado. La entiendo era su primer novio, pero, vamos, por una ruptura no se acaba el mundo. Gracias a eso estamos a seis horas de volar a la Riviera Maya.

- Flashback -

—Me ha dejado —dice Bella cuando entra a mi dormitorio.

—¿Quién te ha dejado?

—Jacob. Ha roto conmigo y ni siquiera pasó a tercera base.

—¿Querías eso?

—Pues no lo sé, pero no quiero ser virgen toda la vida.

Se le ve muy afectada, comprensible cuando la ha dejado su primer novio. Envío un WhatsApp urgente al grupo de las Winx, aprovechando que mis padres están en una cena de negocios fuera de la ciudad y no volverán hasta mañana.

"Terapia de tequila en mi casa en cinco minutos."

—Ana.

"Voy saliendo de casa. Yo llevo el tequila."

—Kate.

"Llego en cinco minutos."

—Mía.

"Winx a la distancia. Enciende el ordenador."

—Alice.

En el tiempo estipulado, Kate y Mía llegan a casa, la primera cargada de municiones.

—Me imagino que la que necesita la terapia es Bella —dice Kate—. Es la única que no ha comentado en el grupo.

—Sí. Jacob la ha dejado.

Entre chupitos y la confesión de Bella, nos acabamos las tres botellas que ha traído Kate. No quiero saber cómo las ha conseguido.

—¿Sabéis que podemos hacer? —Oímos a la única que no está ebria—. Irnos de vacaciones para desconectarnos.

—¿Y cuál sería nuestro destino? —pregunto, arrastrando las palabras.

—La Riviera Maya. Sol, playa, turistas, y, lo que es mejor; alcohol.

- Fin Flashback -

Así fue como se decidió nuestro destino. Por eso ahora estoy en casa, con las maletas en la puerta, esperando a que mi tío Charlie pase a recogerme para llevarnos a Bella y a mí al aeropuerto donde nos esperan las tres Winx faltantes.

El timbre suena. Mi madre se apresura a abrir e imagino que está ansiosa de que me vaya.

—¡Ana! ¡Tu prima está aquí! —grita mi madre.

—Voy.

En la puerta, Charlie está cargando mis dos maletas en su coche y mi prima está sentada en el asiento del copiloto.

—Pasároslo bien. —Son las palabras de despedida de mi madre mientras me saca de la casa con mi maleta de mano.

—Adiós, mamá —digo a la puerta, porque la muy… me la ha cerrado en las narices.

—Ana, venga, que llegaremos tarde —me grita Charlie.

Lo más rápido que puedo, me subo en el coche ante la atenta mirada de Bella y de mi tío, quien ya está al volante y con el coche acelerando.

—¿Por qué vas vestida así? —me pregunta Bella.

—Así, ¿cómo? —Mi indumentaria no es nada del otro mundo. Una camiseta palabra de honor rosada con un short blanco con flores y mis sandalias de cuña.

—Con esos zapatos tan altos.

—Los que le pegan.

El camino se pasa rápido. Aunque vivimos lejos del aeropuerto, la manera de conducir de Charlie nos planta allí en un santiamén. Al parecer, también tiene prisa en que nos marchemos.

De pie, rodeadas de maletas, creo que tres por cabeza, si no he contado mal, nos están esperando nuestras amigas. Cada una con un atuendo diferente. Kate y Mía llevan short vaqueros, la primera con una camisa blanca de tirantes y la segunda con una camisa gris. La más significativa es Alice, con un short verde, camiseta blanca y zapatos de cuña.

—Así todos sabrán cómo te llamas —le digo a la duende. Su camiseta lleva su nombre, pero refiriéndose a Alicia en el País de las Maravillas.

—Podrías prestarle tu top a Bella y estaría más combinada. —Mi prima lleva un short rosa y una camiseta de tirantes blanca.

—Paz que aún no salimos de Seattle —intercede Kate.

Por el megáfono, llaman a los pasajeros del vuelo con destino a Cancún. Nos sentamos en nuestros asientos de primera clase. Nos quedan ocho horas de vuelo por delante. Se harán pesadas a pesar de estar bien cómodas.

En el aeropuerto de Cancún, nos espera la limusina que contratamos para que nos acercara al hotel. El acompañante del conductor lleva un cartelito con el apellido Cullen, ya que fue Alice quien se encargó de los trámites.

Los dejamos a cargo de nuestras maletas y nos metemos en el lujoso coche. Saben a dónde tienen que llevarnos y no demoran en dejarnos en la puerta del hotel. Ya nos está esperando el gerente con el botones que llevará nuestras maletas a la habitación.

—Señoritas, bienvenidas a Hale Riviera Maya Resort and Spa. —Solo le ha faltado ponernos la alfombra roja—. Sus habitaciones están preparadas

—Gustavo, no nos trates de usted, que podemos ser tus hijas —dice Kate.

—Pequeña Kate, lo sé, pero son normas del hotel.

—No le diremos nada a Peter. Además, ninguno de sus hijos está por aquí — le digo para que el hombre no se preocupe. El señor Hale es un poco estricto con sus hoteles.

—Ahora necesitamos llegar a nuestra suite para ducharnos —se queja Mía.

—Por supuesto. Mi hijo Nahuel será el encargado de atenderos personalmente en vuestra estancia, todo lo que necesitéis, se lo pedís.

—De acuerdo —contestamos todas al unísono, lo que ocasiona risas por nuestra parte.

El chico en cuestión se nota que es de la zona. Nos lleva hasta el edificio privado que nuestras familias tienen en el hotel. Contamos con piscina y playa privada, además de un ascensor que comunica todas las plantas. Cada una tiene su habitación y su baño propio, más un aseo de cortesía y una cocina, que se ha usado poco en la planta baja, ya que solemos asistir a los distintos buffets del resort.

—No sé vosotras, pero yo necesito dormir —digo, bostezando.

—Sí, yo también —me secunda Kate.

—Nos vemos entonces para la cena.

Después de esa pequeña charla, nos vamos a dormir. Mi último pensamiento es para los chicos. La última vez que los vimos fue para navidad y no hemos vuelto a saber de ellos, ni siquiera Alice, que vive con ellos, sabe qué harán en verano.

Me había olvidado el calor que hacía en este paraíso a pesar de tener el aire acondicionado encendido. La última vez que vine fue cuando todavía podía ir completamente desnuda sin que me importara nada. Me levanto empapada en sudor y me voy corriendo a la ducha.

Me reúno con mis compañeras de viaje en la sala de estar. Todas nos hemos vestido para matar, vestidos cortos, taconazos y maquillaje sugerente, incluso Bella está lista. Deber ser obra de Alice porque mi prima ni loca se pondría ese vestido.

En la puerta nos está esperando la misma limusina, que nos acercará a The City, la mejor discoteca de la zona. Directamente nos hacen pasar a la zona VIP. Desde aquí se tiene buena vista del escenario donde Avicii tocará hoy.

Mientras que preparan el espectáculo, la música electrónica resuena por el lugar, haciendo que la gente comience a saltar como loca. Nos pedimos una ronda de chupitos de tequila y nos acercan la botella, los vasos, un salero y rodajas de limón.

—A la de tres —dice la duende cuando todos los vasos están llenos y la sal está en nuestras manos.

—¿Qué tengo que hacer con esto? —pregunta Bella, que de todas es la que menos tequila ha bebido y cuando lo ha hecho, ha sido a palo seco.

—Te bebes el chupito, chupas la sal y muerdes el limón —contesta Mía, que, para ser la más joven, es la que más sabe de esto.

—De acuerdo —contesta Bella, cogiendo su vaso.

—Pues entonces a la de tres

—Una, dos…

Alice no termina de contar cuando el tequila ya quema nuestra garganta y enseguida chupamos la sal, y mordemos el limón. No es que sea de mi agrado, pero paso de tomarme el tequila solo.

Cuatro rondas después, nosotras también nos ponemos a saltar como locas con la música electrónica. El alcohol corre por nuestras venas, pero aún estamos en nuestros cinco sentidos.

De repente, la música se detiene, se apagan las luces de colores y solo queda un foco, iluminando el escenario.

—Recién llegado desde Suecia, nuestro DJ invitado, Avicii —dice el presentador—. ¡Recibámoslo con un fuerte aplauso!

Un chico joven, de la edad de Emmett más o menos, sale al escenario. Las chicas del grupo se ponen a gritar como locas. No me extrañaría que pronto cayeran sobre la mesa una mezcla de bragas y sujetadores. Están muy salvajes.

Durante una hora, Avicii coloca todos sus temas, y nosotras, que no estamos tan desatadas, pero sí desinhibidas, bailamos sobre las mesas, las sillas y los sofás que tenemos al alcance. Terminada la actuación, el DJ se despide y la música electrónica vuelve a su máximo apogeo.

—¿Podemos irnos ya? —pregunta Bella, tirada de mala manera en el sofá—. Esta música me da dolor de cabeza.

—Vámonos, solo me interesaba venir aquí porque venía Avicii —dice Alice.

—¿Ya nos vamos a casa? —cuestiono. No tengo ganas de marcharme.

—¿Te has vuelto loca? —reclama Kate—. Aún me queda energía en el cuerpo.

—Entonces, ¿qué hacemos? —pregunto de nuevo.

—Nos vamos al Coco Bongo.

Salimos directamente al siguiente local. Por suerte está en la misma acera y no tenemos que cruzar la calle, porque, estoy segura que, de haberlo hecho, seguramente nos atropella un coche.

En la puerta, Kate y Alice sobornan a los gorilas para que nos dejen pasar sin hacer la cola. No sé qué narices le han prometido, pero cuando terminan de hablar, las puertas se abren para dejarnos pasar. El local está a reventar a pesar de que es un local grande.

Nos mezclamos con la gente que abarrota el local hasta acercarnos a la barra donde pedimos una ronda de daiquiris. En ese momento suena "Summer" de Calvin Harris y la gente está frenética dando saltos por la pista, intentando que no se les caiga la bebida.

—Esta me gusta más que la otra. —Bella parece más alegre. La verdad que a mí también me gustaba más esta.

—Pues vamos a bailar. —Kate y Mía desaparecen entre la gente, con su copa en mano mientras suena "La Luz" de Juanes.

—Será mejor que estemos todas juntas.

Bella tiene razón e igual que han hecho las dos locas, con copa en mano, nos perdemos entre la gente, yendo en su búsqueda. Tardamos un rato en encontrarlas y cuando llegamos a ellas, comienza "Adiós" de Ricky Martin. Las cinco comenzamos a contorsionar nuestro cuerpo a ritmo de la canción.

Pasan canciones continuas, al igual que los daiquiris. Mañana vamos a tener resaca, pero la vida es para vivirla. Comienza "I Need to Know" de Marc Anthony y nuestras caderas comienzan a moverse. Al ser impares, bailamos unas con otras, poniendo en práctica lo aprendido en las clases de baile latino.

De repente, cinco chicos aparecen de la nada, apoderándose de cada una de nosotras, y comienzan a guiarnos al ritmo de la canción. Mi acompañante me enrolla en sus brazos y bailamos rozando nuestras caderas. El chico está muy bien dotado.

Al terminar la canción tengo que respirar varias veces para recuperar el aliento. Mis amigas no están en mejor situación que yo. Al parecer estos chicos son bailarines profesionales.

Tras pedir otra ronda de daiquiris, nos sentamos en una mesa que se ha quedado libre. De inmediato nos vemos asediadas por el grupo de los cinco chicos con los que hemos bailado.

—Joder, no voy a beber más —grita Kate—. Ya estoy viendo doble.

—Idiota, es que son dos. —Ahora es Alice la que está dando el espectáculo.

—Hola, preciosas —dice el chico que ha bailado conmigo. Es bastante alto, castaño, con ojos azules—. Mi nombre es Brian, mi hermano mellizo, Sean. —Enfatiza esas dos palabras. Para no ser gemelos, se parecen mucho—. Y ellos tres son mis amigos Dominic, Ian y Jason. —Eran dos morenos y un rubio.

—Yo soy Kate. —Mi rubia amiga se levanta y estuvo a punto de caerse de bruces—. Ellas son Ana, Alice, Bella y Mía —habla, señalándonos. No sé cómo no se ha equivocado con tanto alcohol en las venas.

—¿Estáis de vacaciones? —pregunta y si no me equivoco, es Ian.

—Una pregunta idiota. —Alice anda tonteando con Dominic—. Claro que sí.

—¿Y vosotros? —pregunto. Se les ve bastante mayores.

—Nosotros estamos aquí por trabajo.

Por el rabillo del ojo veo que Bella observa su reloj y abre los ojos asustada. Imito su acción y me sorprendo. ¡Son las cuatro de la mañana! Nos despedimos de los chicos mientras Alice llama a nuestro chófer, quien no tarda en aparecer y llevarnos hasta el hotel.

Con los tacones en mano, llegamos hasta nuestras habitaciones. Me tiro en la cama sin desnudarme y sin desmaquillarme. Mañana tendré la cama con mi cara grabada.

Un ruido me despierta de mala manera y me cuesta darme cuenta que es una llamada de mi madre, quiere saber cómo estamos. Me doy una ducha poniéndome el biquini y me visto con lo primero que cojo del armario, y resulta ser un vestidito playero. Qué suerte tengo.

Pido el desayuno para todas. Tenemos cierto privilegio por ser familiares del dueño, aunque no tengamos la misma sangre. El resto de las Winx despierta y, al igual que yo, bajan frescas, dispuestas a disfrutar de un día de piscina para que se nos pase la resaca.

Después del desayuno, ordenamos que no nos molesten pues mientras desayunábamos, han venido a ordenar nuestras habitaciones, así que no tenían que venir para nada, a no ser que nosotras llamáramos, y lo único que queremos era descansar.

En la piscina, nos desnudamos, quedándonos en biquini. Nos quitamos la parte de arriba para tomar el sol y que no queden marcas, pero mi rubia amiga va más allá y se quita también la parte de abajo.

—¿Qué haces desnuda? —pregunta Bella, que es la única que tiene el biquini completo. Por suerte no tiene mucho busto y puede llevar un biquini sin tirantes, sin riesgo a que le queden marcas.

—No quiero tener el culo blanco.

—Nadie te va a ver el culo —se ríe Mía.

—¿Y tú qué sabes? Si me sale la oportunidad de tirarme a uno no voy a desaprovecharla y no quiero tener el culo blanco.

Hablamos de todo y nada, nos duelen hasta las pestañas. De repente Bella se levanta para ir a por agua para todas, nos morimos de sed. Una vez dentro de la casa, la oímos gritar. Las cuatro nos levantamos corriendo, casi cayendo de morros, para ver lo que le sucede.

POV Christian.

La vida en pareja se nos estaba complicando mucho. Desde que Alice vivía con nosotros, nuestras novias se habían mudado allí prácticamente, y no entiendía porqué. Era nuestra hermana pequeña. Por suerte, Elena no me agobiaba mucho, pero aun así necesitaba mi espacio.

Se había terminado el semestre y ahora teníamos vacaciones hasta septiembre. Volveríamos a casa, pero esta vez con el resto de nuestras hermanas, la mía incluida. Esto se convertiría en una guerra, con ellas y nuestras chicas.

Lo único que me mantenía realmente contento era que Ana estaba soltera. Había terminado con el duquecito ese. Me enteré por casualidad un día que pasaba por delante de la puerta del cuarto de la enana.

- Flashback -

Acabo de llegar de clase y tenía el tiempo justo para arreglarme e ir a recoger a Elena. Hemos quedado para ir al cine. No sé qué película querrá ver, pero espero que no sea una cursi y romántica. Aún me cuesta amoldarme a esto de las flores y corazones.

—Entonces ya no estáis juntos —oigo decir a Alice. Pensaba que estaba solo en casa— . Y, ¿se puede saber por qué?

—Le llegaron rumores de que le era infiel con un profesor, se lo creyó y decidió dejarme.

—Ana, ese tío es un idiota. —Una sonrisa de suficiencia aparece en mi cara cuando me entero de que Ana ya no está con el idiota ese. Quiero bailar de la alegría, pero me apremia más enterarme sobre qué están hablando—. Mira que desconfiar de ti. Porque eso es mentira, ¿verdad? —El silencio se hace dentro de la habitación. Por un momento pienso irme, pero la risa de la enana me detiene—. Eres una zorra, Ana. ¿En serio? ¿Con un profesor?

—No es cualquier profesor, es EL profesor —responde Ana—. ¿Recuerdas al profesor de gimnasia?

—¿Con él? La madre que te parió.

Ya no puedo oír nada más. Me marcho corriendo a la habitación cuando escucho a Emmett y a Rosalie subir las escaleras.

- Fin Flashback -

Lo único que no me gustaba de todo eso, era saber que Ana se había follado a un profesor. Ese tío debería estar en la cárcel por aprovecharse de sus inocentes alumnas.

"No me jodas Grey. Ana tiene de inocente lo que yo de humano". Un mini demonio aparece en mi hombre derecho. "Ya quisieras tú estar en el lugar del profesor y poder follarte a Ana"

Vale, el pequeño demonio tiene razón. En el fondo, le tenía envidia a ese cabronazo por tirarse a la no tan inocente Ana.

—Grey estás en la luna. —Ethan me dio un golpe en la cabeza para devolverme a la realidad.

—Pensando en mis cosas.

Hoy ha sido decretado día de chicos. Estábamos en un local de la ciudad, rodeados de gente poderosa. El brazo de Ray llegaba a todos los estados del país.

—Y, ¿qué haremos este año en vacaciones?

—Hace dos años estuvimos en Argentina y el año pasado en Brasil.

—Pues pensemos en nuestro nuevo destino.

—Yo me encargo —intervino Jasper. Todos asentimos. Al fin y al cabo, vamos a uno de sus hoteles—. Tener preparadas las maletas con ropa de verano.

—Debemos aprovechar este tiempo que nos queda solos. El año que viene tendremos a nuestra "queridas" hermanitas aquí.

El idiota de mi hermano nos recuerda que tendremos que irnos a casa de nuestras novias o chicas de turno, en el caso de Ethan, para poder follar, porque ni loco dejaré que mi inocente hermana escuche a sus hermanos llegar al orgasmo, ni de coña. Si mi padre se llegase a enterar, me corta los huevos. A mí y a Elliot.

Los días previos a nuestra marcha decidimos pasarlo en parejas, aunque vayamos solos, no debemos descuidarlas, ya que ellas estarán esperando a la vuelta, más calientes que un horno.

—¿En serio no puedo ir contigo? —preguntó Elena después de nuestro polvo de despedida—. Echaré de menos tu gran polla.

—Y yo tu estrecho coño, pero es un viaje familiar y ya sabes cómo son las madres. —Ni de coña las llevamos. No podremos ligar con nadie.

—Estaré esperándote desnuda en mi habitación el día de tu vuelta.

—Allí me tendrás, preciosa. No puedo desperdiciar cualquier oportunidad de enterrarme en ti.

Nadie sabe a dónde iremos. Solo Jasper.

—Un mesecito, alejados de todo. Solo sexo, alcohol y relax —dijo Ethan, que a él, eso de la fidelidad, todavía no sabe lo que es.

—Siempre estás pensando en sexo —le espetó Edward, empujándolo con el hombro.

—Hay que desahogarse, chaval.

Jasper sigue callado sobre nuestro destino, solo sabemos que está cerca, porque tardaremos poco más de cinco horas en llegar. Lo seguimos cuando llaman a los pasajeros de nuestro vuelo, pero como estamos hablando todos a la vez, no nos enteramos del destino.

Una vez en el avión, nos acomodamos en primera clase y mis amigos no dejan de coquetear con las azafatas, yo incluido, y las idiotas caen como moscas, ya les hemos sacado varias cosas gratis. No hay nada como ser guapo, estar bueno y tener dinero.

En la entrada del aeropuerto, un lujoso minibús nos está esperando cuando salimos con nuestras maletas. Me hace gracia el hombre que lleva en sus manos un cartel con el apellido de Jasper, me recuerda a las películas. Y que le paguen por hacer el ridículo.

—Ya estamos aquí. ¿Creéis que hemos hecho bien en no decirle a nadie dónde vamos? —preguntó Jasper.

—Tu padre lo sabrá cuando le pasen el informe de las reservas —dije. Para eso, Peter era muy meticuloso y llevaba la contabilidad al dedo.

—Christian tiene razón. Además, con ello evitamos que nuestras chicas nos localicen —añadió Ethan—. Esas dos amazonas me dejarán seco.

—A mí no me hubiese importado venir con Gianna.

—Tú eres un marica. Si Gianna te dice que ladres, tú lo haces —le digodije, la verdad desde que Edward y Gianna están juntos, el se ha vuelto mucho más idiota de lo que ya estaba.

—¿Me quieres negar que no te hubieras traído a Elena? —Me quedé pensando la respuesta. No estaría nada mal. Tendría a mano un desahogo que ya conozco.

—No —contesté convencido.

Nuestra conversación termina cuando el coche se detiene en la puerta del Hale Riviera Maya Resort and Spa. En la puerta, un nervioso Gustavo nos está esperando con un chico de la zona.

—Señor Hale. Bienvenido a Hale Riviera Maya Resort and Spa —nos dice la cantaleta de todos los hoteles Hale—. No esperábamos su visita, pero sus habitaciones están disponibles.

—Genial, porque necesito una buena ducha. Aquí hace un calor de los cojones. —Como siempre, el tonto de mi hermano diciendo estupideces, aunque tenía razón, hacía calor.

—Usted no cambia, señor Grey —dijo Gustavo. Desde que tengo memoria, este hombre era el gerente del hotel. Su mujer, Kaure, se encargaba de coordinar al servicio de limpieza, sus dos hijas, Kachiri y Maggie, muy hermosas, por cierto, estaban en recepción, y uno de sus hijos, Nahuel, se ocupaba de conducir los trenecitos que te llevan de un lado a otro del resort.

—Gustavo, tutéame. El señor Hale es mi padre y aún soy muy joven para parecerme a él —dijo Jasper. La verdad que me da mucho coraje que me traten de señor, ni que tuviese 70 años.

—De acuerdo, intentaré tutearos —dice resignándose—. Mi hijo, Nahuel, os acompañará hasta el edificio.

Cargamos nuestras maletas en el remolque del trenecito y nos llevan hacia la villa privada. Hacía tiempo que no veníamos por aquí, pero este edificio siempre ha estado igual. Fue uno de los primeros que se crearon en esta zona y uno de los primeros del imperio Hale.

Al entrar se oyen risas y murmullos provenientes de fuera, pero no le damos importancia. Debían ser los clientes que se alojaban en las suites super exclusivas. Nos dirigimos a la cocina, donde Nahuel nos comunica que nos están esperando los cócteles de bienvenida.

Estábamos planificando lo que íbamos a hacer cuando un grito y el cristal al romperse contra el suelo nos distrae. Al levantar la cabeza nos topamos con la mirada asombrada de Bella.

—¿Qué pasa, Bella? —gritaron todas las chicas cuando entraron.

Kate iba completamente desnuda, Bella completamente tapada y las demás chicas están haciendo topless. Las miramos a todas y a nosotros mismos.

—Cabronazos, ¡dejar de comeros a mi hermana! —gritamos los cinco a la vez, tapándonos los ojos como si fuéramos niños de cinco años.

—Vosotras ya podríais taparos —dice Matt. No sé si está mirando o no.

—Hermanito, ni que nunca hubieras visto a una mujer desnuda o unas tetas.

—He visto muchas, pero no las de mi hermana y sus amigas. Además, Kate va desnuda.

—No quiero que se queden marcas —dijo la aludida—. No hay nada de malo en hacer nudismo.

—Y yo no quiero que mis amigos se masturben con la imagen de mi hermana desnuda —dice Ethan—. ¿Podrías taparos?

—Que aguafiestas —refunfuñaron.

—Ya podéis mirar, ya no mostramos nada de nada.

Con miedo, me destapé los ojos poco a poco. Estaban igual que cuando las encontramos. Nuestra reacción es darnos la vuelta como idiotas, ellas ríen a carcajadas, y oímos como se van, supongo que en busca de su ropa.

—¿Se puede saber que hacéis aquí? —preguntó Bella, quien es la única que permanece con nosotros.

—Lo mismo os preguntamos —Matt le contestó a su prima.

—Pues supongo que lo mismo que vosotros. Estamos de vacaciones.

—¿Lleváis mucho tiempo aquí?

—Llegamos ayer.

Joder. Nosotros queríamos un viajecito tranquilo y libre de la familia o novias, y nos encontramos con las petardas de nuestras hermanas.

—Estáis en vuestra casa —dice Bella, saliendo de nuevo a la piscina.

—Esto no lo podemos permitir —digo cabreado—. Queríamos un viaje tranquilo.

—¿Y qué hacemos, listillo? Ellas llegaron primero —me dijo Edward, que como siempre, es el más correcto de todos, por llamarlo de alguna manera.

—Hay que amargarles la existencia hasta que decidan irse —dije convencido.

—Estás loco. Tienen un máster en dar por culo a sus hermanos mayores. ¿Ya te olvidas cuando eran pequeñas que siempre estaban pegadas a nosotros como una lapa y no se iban ni con agua caliente? —me recordó Ethan, quien es al que más le molesta su hermana, al ser tres años más mayor que ella.

—Algo hay que hacer, pero no podemos permitir que estén aquí.

Hasta aquí el capítulo, espero como siempre que os haya gustado.

Agradecer, a todas las personas que marcan como favorito o follow, tanto la historia como mi perfil. A las lectoras fantasma, si hay alguna. Y a las chicas que me dejan sus review

Sandy56; Karolay28; AleLupis; Isa Labra Cullen; 5; Idalia (como no tienes cuenta no puedo responderte el review, pero me alegro que te guste)

Recordaros que en mi perfil está el link del grupo de Facebook, donde subo fotos y adelantos, sois tod s bienvenid s.

Tecupi