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"Lo verdadero es lo que puede, lo falso es lo que quiere"-Claire de Kersaint
Disclaimer: Bleach pertenece a Tite Kubo.
Por el final de este capítulo la calificación del fic cambia a T- Como dirían los cristianos, no apto para sensibles.
La madrugada y las risas infantiles. Considerando que los mellizos durmieron todo el día anterior, no es de extrañar que con el primer rocío de la mañana sus ojos se abrirían lo suficiente para darse cuenta que no están en un sitio familiar. El niño que no comprende dónde está buscará siempre dominios conocidos. Keishin levanta la mirada y se encuentra con el perfil de su madre en el futón de al lado, junto a ella el perfil durmiente de Ichigo Kurosaki. Camina hasta donde ellos, con tranquilidad y seguridad le acaricia los cabellos a su madre torpemente tratando de emular las veces que Rukia lo hizo para despertarla.
Rukia despierta con la torpe caricia. Mamoru está entre Ichigo y Rukia y apunta con el dedo las manos entrelazadas. Rukia recién se da cuenta de ese hecho cuando intenta acariciar la cabeza de su hija. Ha vuelto a su hogar.
Ichigo despierta con el murmullo de Rukia, Keishin y Mamoru.
—De ahora en adelante viviremos aquí, en la casa de tío Byakuya. Ichigo se unirá a nosotros. Somos una familia ahora—Explica con soltura.
Los niños sonrientes escuchan a su madre mientras juegan en su regazo. Ichigo piensa que podría quedarse viendo esa escena por toda la... Mira por la ventana, recién amanece, entonces se da cuenta de que es madrugada y ya no podrá dormir. Bosteza sin poder reprimirlo atrayendo la atención de los tres presentes. Por primera vez en mucho tiempo, Rukia ve que el ceño fruncido es apenas perceptible, una suave sonrisa se dibuja en sus labios. No hay nada más pleno que ver a la persona que amas feliz, cuando descubres que al dar sin esperar nada a cambio, estás recibiendo.
—Tal como siempre, con tu vieja costumbre de hacer planes sin mí, Rukia.
—Pues siempre estás durmiendo cuando estos ocurren, idiota.
Él la ignora deliberadamente mientras recibe un abrazo de Keishin.
—¡No me ignores!
—Aaah...
Ichigo disfruta jugar con su hija unos instantes hasta recordar que tendrán que marcharse dentro de poco a Hueco Mundo. Para calmar su ansiedad y tras dejar que su imaginación y su instinto protector vuelen lejos, decide enseñarle a Keishin a decir que no. La Sociedad de Almas está llena de locos. Aunque los dejara al cuidado de Byakuya Kuchiki, cualquier cosa podía pasar, si va existe algo como la Asociación de Mujeres Shinigami... ¿y si roban a uno de sus hijos? seguramente será a Keishin que es demasiado tierna, la niña se había ganado su corazón.
Mientras Rukia viste a Mamoru con una yukata color azul, observa divertida la escena que se da sobre el futón en que antes dormían. Keishin sentada en una posición muy seria está frente a Ichigo quien está sentado en posición de loto. Mira a la menor con un rostro de determinación.
—Si un extraño se acerca y te dice Keishin, toma ¿quieres una galletita?, tú vas y le dices, no ¿de acuerdo?—Keishin asiente convencida, Rukia sabe que no ha entendido nada, Ichigo cambia el tono para asemejar el de alguien que trata de embaucar a una niña—Keishin, ¿quieres una galletita?
—Sí.
—Tienes que decir que no—Afirma el padre con una leve voz de reproche.
—¡No!—Repite Keishin divertida.
Ichigo pasa una de sus manos por sus cabellos naranjas tratando de buscar inspiración. Pronto la inspiración vuelve, todo sea por que su hija aprenda a decir que no a extraños.
—Muy bien, y si el desconocido te dice "vamos a comer un helado", tú le dices...
—Sí.
—Le dices "¡No!"—Dice preocupado.
—Le dices "¡No!"—Emula la menor.
Rukia quien peina los rebeldes cabellos de Mamoru se ríe de lo cómico de la escena. Las carcajadas inundan la habitación. Ichigo decide no darse por vencido. Es la primera piedra dentro de la construcción de defensa personal que debe aprender su hija.
—¿Y si te dice "vamos a nadar"?—Intenta esperanzado.
—Sí, vamos.
—¡Tienes que decir que no!
—¡No!
—Siempre tienes que decir que "no" a los desconocidos, ¿vale?—Se arma de confianza y repite—Vamos a intentarlo de nuevo, ¿está bien?... Keishin, si un desconocido te dice ¿quieres ir a comer galletitas?... tú le dices...
—Sí.
—Le tienes que decir que "no".
—No.
—Otra vez—Suspira cansado. Ichigo no puede creer que esta será una batalla perdida. No quiere darse por vencido tan pronto.
—Un desconocido te dice "Keishin, vamos a comer galletitas", tú vas y le dices...
—¡No!—Dice la menor enérgicamente.
—Y si te dice "vamos a comer helado", tú le dices...
—¡No!—Contesta.
Esto parecía una victoria, pero no está tan seguro, al decir que no la niña asiente... Pone voz distinta.
—"¿Quieres ir a nadar".
—Sí.
—Tienes que decir "no".
—Nooo...—Keishin observa divertida como Ichigo gesticula desesperado.
—Muy bien, dile "vete".
—Vete.
—Dile "fuera".
—Fuera—Repite la niña.
—Hush, hush—Ichigo recibe el primer knock out de su hija, lo que no sabe es que serán muchos más... esto es solo el comienzo.
Rukia le pone una mano en el hombro de Ichigo como dándole ánimos, pero muy en el fondo solo se está burlando e Ichigo lo sabe.
—Ahora debes hacerlo con Mamoru—Rukia dice. Le entrega al menor divertida, sabiendo que será doble knock out con anticipación. Ichigo la mira furioso.
(...)
Les quedan un par de minutos en la mansión Kuchiki. Byakuya espera con los ojos cerrados, gesto habitual, en los jardines que Ichigo y Rukia terminen de despedirse de sus hijos, sí, Byakuya lo sabe y lo ha aceptado hace mucho, mucho tiempo. Tessai está como meditando en una de las terrazas de las habitaciones lujosas ya que ha puesto las barreras suficientes para que ninguna célula, átomo o quark espiritual maligno irrumpa en la casa del noble clan según las instrucciones de Urahara Kisuke.
—Deben obedecer a tío Byakuya—Rukia se despide tratando de no parecer nerviosa ni menos aún preocupada. Ichigo tiene las manos en los bolsillos a su lado, ciertamente está nervioso... ve a sus hijos, tan pequeños, tan desvalidos aún despidiéndose de ellos con total inocencia. El viento, la luz, el sonido todo comienza a volverse más lento y cambiar de estilo en los momentos de despedidas no deseadas. Quiere decirle a Rukia que se quede en casa, pero la respeta como guerrera, debe dejar de tratar de protegerla de todo... son un equipo. Cerrar este círculo de fatalidad iniciado por la existencia de la Hogyoku les correspondía a los dos. Los niños no entienden mucho de qué va esta despedida por lo que solo dan gestos afirmativos, Mamoru comienza a llorar al notar el nerviosismo de ellos. Rukia lo intenta calmar, pero eso es un aliciente, él se aferra a ella muy fuerte de la muñeca.
—No hay forma correcta que nosotros podamos decir adiós—Ichigo susurra tras Rukia. Muy a su pesar, deciden marchar.
(...)
Ichigo y Rukia van directamente desde la Sociedad de Almas hasta Hueco Mundo. El viaje es caótico, tanto que espacio temporalmente llegan mucho más rápido de lo que planeaban encontrándose de lleno con la monocromía brutal del hogar de los hollows. Ichigo, durante todo el viaje mira con preocupación a Rukia. Va tras ella tratando de llevarle el paso. La mujer parece aún más fría y competente que de costumbre. Seguramente por dentro está sufriendo muchísimo, él ha aprendido a leerla como un libro abierto. Ichigo cierra sus puños con impotencia.
(...)
Inoue va camino a Hueco Mundo. Ururu y Jinta se adelantan a Urahara y Yoruichi ya que estos tienen una serie de dificultades técnicas con un supresor de reiatsu que utilizarán contra Grimmjou. Orihime sigue pensando que no deberían existir las guerras, distraída no se da cuenta cómo Jinta de burla de ella y de Ururu. Ururu por primera vez comienza a fruncir el entrecejo.
(...)
Las arenas blancas de hueco mundo se extienden hasta el horizonte, contrastan con el cielo nocturno negro azabache. Ichigo entra en la cueva subterránea que alberga a Rukia. Acaba de terminar de sellarla con una barrera para que el enemigo no sepa que están allí, deben esperar hasta recibir órdenes. Ahora arregla una venda en su muñeca.
—Urahara me acaba de confirmar que el plan dará inicio en tres horas más, ha tenido problemas con el supresor de reiatsu. Tendremos que esperar.
Ichigo se acerca y queda a centímetros de Rukia. Mira con preocupación la delgada muñeca de la shinigami que tiene unas marcas azuladas fruto de la fuerza del pequeño niño que no quería separarse de su madre. Rukia da un largo suspiro cubriendo su muñeca con una luz verde que emana de su otra mano.
—Debemos planear una estrategia—Propone—Yo congelaré la escena al utilizar el supresor de reiatsu. Tú debes ayudarme a eliminar a los objetivos y recuperar la esfera. Debes entregársela a Inoue.
—Sí entiendo—Dice él tratando de llevar el ritmo de la mente de Rukia—Pero si saben que estamos aquí antes, vendrán a nosotros en resurreción y puede que no alcances a detenerlos.
—Para eso tenemos el plan B—Rukia dice fríamente—Usar nuestros bankai.
—Rukia, tu bankai no es seguro. Byakuya me dijo que aún no lo tienes perfeccionado. No debes sobre-exigirte. Tenemos que pensar en un plan C.
Rukia protesta. Sabe que es así, pero deben pensar en todas las alternativas. Al escuchar el tono de ternura y preocupación de Ichigo, su careta de seguridad en esos momentos comienza a fragmentarse. Ichigo lo ve claramente en sus ojos a pesar de la escasa luz de la cueva.
Ichigo se acerca a la boca de ella, sin embargo se arrepiente en el momento en que ve el ligero rubor que cubre las mejillas de la chica. Por primera vez es consciente del efecto que produce en Rukia. No es que él sea más o menos hombre, sino que se da cuenta que teniendo poder sobre ella en ese aspecto cae una gran responsabilidad de no sobreponer sus necesidades o incluso deseos ante el amor de ella. Es decir, nunca abusar del poder que en ese momento se sabe poseedor. El poder de hacer sonrojar a Rukia Kuchiki, la mujer que ama.
La mano de Ichigo se eleva lo suficiente hasta tocar el labio de la shinigami. El pulgar acaricia una vez el labio inferior rosa, un poco seco por la atmósfera del ambiente. Las orbes índigos lo observan expectantes. Las orbes ámbar la miran con profundidad, tratando de encontrar en ella una respuesta si es preciso seguir.
Ella sonríe. Lee a Ichigo como un libro abierto. Siempre tuvo esa extraña capacidad para sintonizar con lo que él está sintiendo.
(*) La habitación de Ichigo en la Sociedad de Almas es amplia. Está en un segundo piso y la ilumina un gran ventanal. Ese día, hace cuatro años, está de pie mirando el atardecer desde su habitación. Su traje shinigami está a medio colocar. Rukia aparece con una bata por la puerta. Él se da media vuelta y sonríe. La luz del atardecer baña la mitad de su cuerpo. El cabello de Rukia aún está mojado por la ducha que se acaba de dar. Ichigo se acerca y la abraza, simplemente. Rodea con sus brazos la cintura de la shinigami. Ella se ruboriza.
Ichigo rodea con sus brazos la cintura de la shinigami, esconde su rostro en el cuello de ella. Rukia responde elevando sus manos hasta rodear su rostro y hacerlo que la mire. Cierra las distancias en un beso. No lo ha besado en muchos años. Su boca está hambrienta, el beso no es calmo como pensó que sería cuando lo volviera a tener enfrente. El beso fue explosivo. Simplemente una vez que decide darle ese beso, sabe que no podrán parar porque de esos besos ya se habían dado unos cuantos.
No para de acariciar su espalda. La mezcla de sus alientos es cosa del pasado. Es la primera vez que Ichigo la besa con tanta intensidad, ella nunca ha sido una mujer que se deje llevar tan fácilmente, sin embargo esta situación la hizo perder ese gran sentido común, responde al beso, introduce su lengua sin delicadeza haciendo retroceder un par de pasos al joven. Este responde con igual brío. La empuja contra la pared como si la chica le hubiese dado permiso para liberar sus más bajos instintos.
El asco que muchas veces nos da hablar sobre estas situaciones en que se mezclan salivas, se diluye al estar allí. Lo devora el deseo de avanzar, la excitación por descubrir qué nueva sensación hay a la vuelta de la esquina. Si gatillo esto, ¿qué reacción tendrá el otro?, ¿qué nueva sensación descubriré? Es un impulso vital de ser tú mismo sin ninguna careta social, sin ninguna excusa, solo disfrutando el aquí y el ahora. Ichigo comienza a acariciar la espalda de Rukia, ella su pecho. No hay cuestión más excitante que la palma de la mano vaya descubriendo la piel desnuda del otro sin que se de cuenta. Las insistentes caricias de Ichigo en la espalda sirven para llegar sin que Rukia se de cuenta al amarre de la parte de arriba de su traje de shinigami, con humildad mientras la sigue besando desamarra los nudos en la blanca cinta. Sode no Shirayuki cae con un golpe sordo en las arenas.
Eleva las piernas de la shinigami lo suficiente para que estas terminen abrazándose a las suyas. Su sexo roza el de ella provocando un estremecimiento mutuo que no les impide seguir besándose. La carga hasta el escritorio. Ahí puede usar sus manos para desamarrar el nudo de la bata blanca que Rukia utiliza en esos momentos. Sonríe al sentir junto a su piel de su pecho desnudo la suave piel blanca que ella. Los pechos, ahora endurecidos por la excitación lo comienzan a volver loco. Le besa el cuello y captura uno de sus objetivos en sus manos. Ella da el primer gemido y él se siente victorioso.
Rukia no se queda atrás. También desanuda el traje shinigami de Ichigo. Su espada no cae porque anteriormente la dejó en la arena. Agarra las dos bellas piernas de Rukia y la carga hasta tenderla en la arena, ella no le permite que se pare a contemplarla, lo besa aún con más deseo. Atrae la piel caliente del chico más cerca de su menudo cuerpo. Él disfruta ese nuevo contacto. Se acerca y aprovecha de terminar de desnudarla. Su piel, más suave de lo que imaginaba ahora está completamente a su merced. Sin ningún pudor ella abraza más cerca de sí a Ichigo. El leve roce que se comienza a armonizar lo hace gemir débilmente. Él da el primer gemido y ella se siente victoriosa.
Sucumbe ante el desenfrenado ritmo que llevan los besos y el movimiento. Tenerla ahí bajo él, a su merced, le está haciendo perder la cordura. Ella le baja la hakama que era su única prenda dejándolo desnudo y con una erección evidente. Entre sus respiraciones agitadas él decide que esta vez será distinto. La besa lo suficiente para hacerla levantarse del escritorio. Lleva su mano a la intimidad de ella, sintiéndola totalmente lista, húmeda, suave y resbaladiza. Rukia cierra las piernas instintivamente al ver el rostro divertido y lujurioso del chico. Él la hace apoyarse de espaldas en la pared, ella quiere negarse ya que quiere seguir en sus labios con esos besos que eran pura adrenalina. No obstante, antes de articular cualquier reproche siente que el cuerpo cálido del joven cubre toda su espalda provocándole una extraña satisfacción. Los labios de él se acercan a su oído, lamiéndolo lentamente antes de confesarle que siempre quiso hacer esto desde que la vio en las aguas termales tiempo atrás. Antes de que ella pudiese preguntarle de que diablos hablaba, lo siente dentro y queda sin palabras.
Siente que los besos que recorren su cuello hasta llegar a su clavícula poco a poco se vuelve más violentos. El hambre que se guarda tras tanto tiempo de separación los está llevando al abismo. Él se acerca a su oído y le pregunta si está bien si continúa así. Ella lo abraza susurrando algo como que si paraba, ella continuaría sola por cobarde. Eso divirtió y a la vez, excitó incluso más al chico. Llevó sus dedos a la intimidad de ella, provocando un sonoro gemido. Se da cuenta que ella ya está lista, pero quiere hacerla disfrutar un poco más antes de unírsele en el sublime vaivén de los cuerpos, con dos de sus dedos acaricia su centro hasta endurecerlo. Ella tiembla sobre la arena, él la sigue besando hasta que el nombre estrangulado del shinigami en los labios de Rukia termina por confirmar su orgasmo.
La mecanicidad del movimiento es solo aparente. Han cambiado de ritmo al menos tres veces disfrutando la experiencia compartida. Ella siente cómo el sudor del pecho de Ichigo se mezcla con el suyo propio de la espalda. Esta vez ella en una vez totalmente estrangulada cuánto lo ama. Es raro que en situaciones así, alguien que es tan reservado te lo diga. Eso es más aliciente para que él quiera llegar al orgasmo junto a ella. En fin, una relación sexual se vuelve vacua, incluso chistosa sin complicidad, un vínculo profundo y respeto por el otro, eso sin duda es lo significativo del compartir energía. Lo logran, él la abraza envolviéndola desnuda en lo que significa su segunda piel.
Le da unos momentos para que descanse, la vuelve a besar. Sin cambiar la posición de sus cuerpos se acerca más a ella, le susurra cuánto la ama y que está de vuelta que está aquí por ella, para ella. No importa lo que pase de ahora en adelante.
Una promesa desde el inicio, desde que se conocieron en Karakura: No hagas que me preocupe...
No hay corazón sin ti.
N/A:
(*) En retrospectiva, es importante esa ocasión porque fue la última antes de que Ichigo quedara atrapado en los carriles del tiempo.
Bueno, es la primera vez que me aventuro a escribir explícitamente escenas lemon, si quieren golpear a alguien, que sea a Kon. La primera parte de este capítulo está inspirada en un video titulado "bella niña coreana dice no". Disculpen los problemas gramaticales, estoy tratando de escribir en presente como ejercicio de consciencia. A veces no resulta muy bien jajaja. Estamos leyéndonos pronto, como diría la SJ en el próximo episodio viene el clímax con página a color.
¡Muchas gracias si ha llegado hasta aquí en este fic! ¡Merecen el cielo, o si prefieren el infierno en que se pasa mejor!
