Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Antes que todo muchas gracias a todos los que leen este fic.

Aquel al que siempre temió. By Lars Black.

Este capítulo es especial, se basa en la línea temporal del sexto capítulo, Los chicos están en el séptimo curso, y su tipo es de FANTASÍA (mucha) y ACCIÓN.

Capítulo 10: Dragonaths. El camino hacia el más fuerte.

Las vacaciones de navidad habían llegado, y eran muy pocos los que se habían quedado en el castillo. Y por los pasillos del colegio tres amigos que cursaban su último año en el colegio caminaban sin ninguna preocupación.

-Por fin Vacaciones- gritó el pelirrojo de las gafas.

-Ya lo creo Dumbbers, aunque aún no entiendo porque nos quedamos en el castillo en vez de ir a mi casa-

-No te preocupes Ozzy, tengo un muy buen motivo-

-Pues mas vale que sea muy bueno Dumbbers...-

Alastor Moddy había perdido un ojo dos años atrás, cuando enfrentaron a un coleccionista de Animales Exóticos y liberaron al padre de los Fénix, pero sin embargo seguía siendo para muchas el mago más bien parecido del colegio, y ese parche en el ojo le daba un toque de rudeza que derretía a todas las féminas.

-... Rechacé irme con Paulette sólo por quedarme para escuchar lo que tenías que decirnos-.

-Si, lo sé Mad-Eye pero esto no podía esperar y quisiera su opinión antes de tener que contárselo a algún profesor.-

Tanto Michael cono Alastor se acercaron algo preocupados a su amigo.

-¿Qué sucede Albus?- preguntó Michael.

-No sé que me esta pasando chicos, pero últimamente he estado teniendo sueños muy extraños, Un niño se acerca a mí y me pide ayuda, al principio pensé que solo era uno de tantos sueños que tenía. Pero desde que Diciembre inició lo sueño todos los días, y el niño cada vez parece más desesperado.-

-¿No creerás que se trata de algo como lo del padre de los fénix? ¿o sí?- preguntó Michael

-Pues no lo sé, desde ese día he tenido el presentimiento de que el destino ya trazó un plan para mí y eso lo aborrezco-

Los tres amigos se miraron, Alastor sabía que algo así tenía que ocurrir, después de todo el también lo sentía, y estaba seguro de que Michael también.

-Te comprendemos Dumbbers, Yo siento lo mismo, algo en ese día nos cambió aunque talvez no queríamos admitirlo y por eso fingíamos que nada había ocurrido, pero ocurrió, todos tenemos marcas, no solo físicas- dijo señalando su parche. -Sino también en nuestro interior-

-No conocía ese lado filosófico en ti Mad-Eye- dijo Albus con una gran sonrisa en su rostro.

-Pues ya lo vez Dumbbers, no solo soy guapo, también tengo cerebro-

Y los tres echaron a reír.

-Bien, ahora hablando de lo que sueño, ¿qué vamos a hacer?-

-Solo podemos hacer una cosa- dijo Michael. -Ir a la biblioteca.-

Los tres, y de vez en cuando Peeves se unía a ellos, buscaron toda la información posible sobre sueños, trastornos del sueño, comunicación a través de los sueños, e incluso sueños proféticos.

-Aquí dice que tal vez alguien intenta hacer contacto contigo, pero tu le niega el acceso a tu mente por eso sólo escuchas parte de lo que te quieren decir- Dijo Michael.

-Pero aquí dice, que tal vez el mensaje toma la una forma que tu conozcas para que le tengas confianza- dijo Alastor.. -el niño con el que sueñas ¿Lo conoces?-

-No, nunca lo había visto en toda mi vida- Y Albus hizo memoria tratando de recordar algo que tal vez le fuera familiar. Cerró sus ojos, y se concentró.

Están en un bosque, se oye el crujir de las Hojas y voltea de inmediato, primero es una sombra pero poco a poco empieza a adquirir forma y color, es un niño delgado y de poca estatura, de cabellos Negros y largos, atados en una pequeña coleta, sus ojos son claros, tan claros que incluso parecen carecer de color, se acerca lentamente hasta que queda frente a él.

-Ayúdame- Le dice y lo toma de la mano. -por favor ayúdame- y le señala en una dirección.

-Yo te ayudo, quiero ayudarte, pero no sé que hacer, ¿Cómo puedo ayudarte?-

-Albus, ALBUS, ¡ALBUS! ¡DESPIERTA!-

Albus abrió los ojos, se encontraba tirado sobre el suelo de la biblioteca temblando y empapado en sudor frío.

Alastor, se encontraba sujetándolo firmemente, mientras que Michael regresaba de la enfermería junto a madame Cloudless.

-¡Por las barbas de merlín! ¿qué esta pasando aquí?- y rápidamente le tomó la temperatura, apareció una camilla y se llevó el cuerpo de Albus a la enfermería.

Las siguientes horas. Fueron de constantes interrogatorios para Alastor y Michael por parte de los profesores y del director, pero incluso ellos no tenían ni idea de lo que había ocurrido, Ya entrando la noche se les permitió visitar a su amigo.

-¿Dumbbers que sucedió?- preguntó de inmediato Alastor. -Nos estabas contando lo que soñabas cuado de pronto, caíste al suelo-

-Y empezaste a Gritar- interrumpió Michael. -Gritabas que te soltara, que te hacia daño, y empezaste a ponerte pálido y frío, ¿Quién te hacía daño?-

Albus meditó por escasos segundos, no recordaba nada de aquello, pero lo que sí recordaba era lo que aquel chico le había señalado.

-Muchachos, sé lo que tengo que hacer, sé a donde dirigirme-

-¡Estas loco!- gritó Alastor. -Esa cosa casi te mata y aún quieres ayudarla-

-Cálmate Mad-Eye, Lo que sea que me estuviera haciendo daño, es lo que lastima al chico, necesitamos ayudarlo.-

-Pero tu no saldrás de la enfermería hasta que madame Cloudless te dé permiso y dudo que lo haga si no sabe que fue lo que te causó esa recaída-

-Ya lo sé Ozzy, pero eso no importa, mientras más nos tardemos, más peligroso se vuelve, si el chico intenta conectarse conmigo de nuevo no sé si aguantaré otro ataque como el anterior-

-Genial- dijo Alastor sarcásticamente. -Que buenas opciones nos dejas Dumbbers, o nos hacemos cargo de este Místico problema o te perdemos, que va no tenemos otra opción-

Michael rió un poco.

-Y tú de que te ríes- dijo Alastor.

-Nada, solo, ¿No se ha puesto a pensar porque todo nos tiene que pasar a nosotros y no a alguien más?-

Albus también rió. -Tienes razón Michael, creo que somos muy receptivos o algo por el estilo, es increíble que de los 500 alumnos que hay en el colegio, este chico me haya elegido a mí-

-Ya, ya, ya basta de esas cosas, haber Dumbbers, ¿Qué tenemos que hacer?-

Albus les explicó lo que había sucedido en el sueño, por alguna razón el bosque en el que estaban se le hacía muy familiar, y era lógico, ese bosque se trataba del bosque Prohibido, Habían estado tantas veces en el que ya conocían bastante acerca de el, pero el claro e donde charlaba con el chico nunca lo había visto. Pero una de las cosas que recordaba era que al elevar su vista un poco al cielo pudo ver una parte del castillo, la torre norte, eso indicaba que ese lugar debía estar en esa dirección.

-Espera un segundo- gritó Alastor. -Estas diciéndome que tenemos que ir al bosque Prohibido para buscar el lugar en donde supuestamente hablas con ese niño-

-Si- dijo Albus y luego arqueó una ceja. -No me digas que tienes miedo-

-Yo no tengo miedo-

-Ya Alastor, además una experiencia así nos servirá para nuestro entrenamiento como Aurores, imagina lo adelantados que estaremos, primero rescatamos al padre de los fénix, y luego salvamos a alguien de una fuerza maligna, Yo diría que ya deberían darnos nuestras licencias-

-Tienes razón- y ambos rieron.

Michael negó con la cabeza. -Hay ustedes que solo piensan en eso, no se han puesto pensar que si lo que Albus dice es cierto, el montón de cosas que podríamos aprender, o incluso, podría encontrar materiales increíbles que sirvan para la fabricación de varitas.-

-Ozzy, tu eres el que solo piensa en varitas-

Como supusieron Madame Cloudless le negó rotundamente salir de la enfermería, pero eso no iba a detenerlos.

Albus transformó un montón de almohadas en sí mismo, las acomodó de una manera de que pareciera que dormía la siesta. Michael le dio pequeños detalles como pequeños ronquidos y algo de movimiento para que pensaran que respiraba.

Mientras tanto Alastor ya los esperaba Cerca de la cabaña del guardabosques, para darles cualquier alerta si se veían señales de movimiento.

-Rayos, que frío hace- y se frotó las manos. -Me hubiera traído una bufanda o algo por el estilo, ¿Por qué demonios tardan tanto?.

Pero en la enfermería Albus y Michael aguardaban.

Del otro lado del castillo, Peeves habían empezado a hacer todo el desorden posible, y el celador junto a los maestros que se encontraban en turno tuvieron que ir a detenerlo.

-¿Qué esperamos?- preguntó Michael.

Pero de repente una llamarada roja apareció delante de ello.

-Vámonos, el camino está libre-

Michael negó. -Solo tu utilizarías a un fénix para espiar los pasillos del colegio-

-No es para tanto Michael, a Fawkes le encanta hacer de espía-

Y los dos corrieron hasta los terrenos del colegio, en donde Alastor los esperaba, Fijaron su rumbo y emprendieron su marcha hacia el bosque prohibido.

A pesar de que la luz de la luna iluminaba todo a su alrededor, las copas de los árboles eran muy abundantes y la luz no lograba filtrarse lo suficiente, pronto la oscuridad se hizo total.

-Lumus- dijo Michael, para luminar un poco el lugar. Y siguieron avanzando. Albus y Alastor sostenían sus varitas con firmeza esperando cualquier indicio de movimiento para atacar, pero el bosque estaba tranquilo, tal vez incluso más de lo normal.

Mientras más se adentraban la nieve del suelo iba desapareciendo, hasta solo dejar la tierra llena de hojas y ramas muertas, sin embargo el aire se hacía más pesado y denso y el frió mucho más intenso.

Caminaron durante casi media hora antes de detenerse. Algo no estaba bien.

-Esto no me gusta chicos- dijo Michael. -No escucho nada, siquiera a los grillos-

-Ya lo sabemos- dijo Alastor. -Tal vez esto no fue muy buena idea-

Albus empezaba a creer lo mismo, y si todo aquello no era más que un simple sueño, y si lo que había pasado no había sido más que una simple recaída.

Pero de pronto escucharon el crujir de varias ramas.

Alastor apuntó su varita hacia el origen, después de todo sus sentidos se habían agudizado un poco después de que perdiera su ojo.

-Hay algo en esos arbustos- dijo suavemente. -Michael, ten cuidado y colócate entre Albus y yo, cuando te diga enfoca el Lumus en aquella dirección, Albus cuando cuente tres........-

-Ya lo sé Alastor, no soy tonto ni nada por el estilo-

-Bien, uno...... dos... ¡TRES!-

Pero apenas dijo tres y una criatura enorme saltó de entre los arbustos y corrió hacia ellos.

-Agáchense- gritó Albus y la criatura galopante saltó sobre ellos.

-Es un centauro- gritó Michael.

-Ya lo se- dijo Alastor, -no estoy completamente ciego- y apuntó su varita.

-No, espera Mad-Eye, baja tu varita, si cree que lo atacaremos de verdad nos atacará-

Aquel centauro era enorme, y de largo pelaje color paja, después de saltar a los chicos dio media vuelta y se colocó frente a ellos.

-¿Quién sois ustedes, y que hacéis en mis dominios?, pero el centauro vio la varita que Michael utilizaba para el Lumus. -Magos- susurró, pero la bastante alto para que los chicos entendieran.

Albus se puso al frente de sus amigos.

-Mi Nombre es Albus Dumbledore.......- dijo, y al oír su nombre el centauro pareció crisparse un poco.

-Si, las estrellas me han hablado de ti joven Dumbledore- y el centauro elevó la mirada al cielo.

Albus alzó ambas cejas.

-.......Y ellos son mis amigos, Alastor Moddy y Michael Ollivanders-

Hubo unos segundos de silencio y Albus continuó. -Venimos de Hogwarts, y como usted supone somos magos-

El centauro se acercó hacia los chicos, y acercó su rostro tanto que Albus podía oír su respiración.

-No me has contestado que hacéis un trío de magos en mis dominios-

-Buscamos algo- contestó seguro.

Y esta vez fue centauro el que parecía perplejo con aquella respuesta.

-Es un lugar, un claro en el bosque, lo único que sabemos que se encuentra al norte de nuestra escuela, no es muy grande, Pero lo suficiente para que la nieve y los rayos de sol toque su suelo-

El centauro dio varias vueltas a su alrededor.

-Es peligroso, el bosque es un lugar peligroso, en el habitan cosas que nunca han imaginado o peores.-

-Lo sabemos.- contestó Alastor. -Pero es necesario que encontremos ese lugar-

-¿Necesario?- dijo el centauro. -¿Qué es necesario en esta vida?-

Pero los chicos no entendieron a lo que se refería.

-Discúlpenos por entrar a sus dominios, pero tenemos que encontrar ese lugar lo antes posible.- dijo Albus. -Nuestros motivos son nuestros, y es nuestra decisión si deseamos revelarlos o no-

El centauro se acercó de nuevo al pelirrojo. -Sabias son tu palabras mago, poseen más sentido de lo que te imaginas, Por esta vez los dejaré pasar y regresar, si es que lo desean- Y con un movimiento de mano, un montón de arbustos se quitaron revelando una especie de camino que al parecer el paso de los años había deteriorado.

-Gracias- dijeron los tres.

Y el centauro les indicó el camino. -Cuando regresen llámenme, y los dejaré pasar de regreso-

-¿Cómo lo llamamos Señor?- preguntó Michael.

-Ifrael- y el centauro emprendió el galope.

De pronto, el bosque empezó a llenarse de vida, y no es que vieran algo, sino más bien que ahora escuchaban incluso el susurrar del viento al golpear con los árboles.

-¿Qué habrá querido decir con "Las estrellas me han hablado de ti"?- le preguntó Michael al pelirrojo.

-Ozzy, no tengo ni la más mínima idea, los centauros son criaturas extrañas, filósofos de las estrellas, así que eso pudo ser cualquier cosa-

Caminaron Por al menos una hora, el frío se había vuelto insoportable y les calaba hasta los huesos.

Albus frotó sus manos, a pesar de levar guantes sentía como los dedos empezaban a entumírsele, Alastor y Michael, estaban en las mismas, ya tenían las capuchas arriba y sus mejillas enrojecidas.

-Dumbbers, esto no es normal- dijo Alastor. -Este frío es insoportable-

-Ya lo sé Alastor, mejor encendemos una fogata-

Reunieron un poco de ramas secas, y con un incendió las ramas empezaron a arder.

Los tres se colocaron frente al fuego, era bastante reconfortante, aunque peligroso, ya que cualquier criatura podía verlos ahora, pero ese era un riesgo que se atreverían a Correr.

Ninguno de los tres dijo nada, pero los tres pensaban lo mismo, en regresar, Y conforme fue avanzando la noche el frió se intensificó, no supieron como pero de pronto los tres se encontraron en las redes de Morfeo.

Alastor despertó de golpe, a su lado Michael todavía dormía, ya no hacía tanto frío a pesar de que su fogata se había extinguido, volteó hacia todos lados pero no había señal alguna del pelirrojo.

-Michael- gritó. -Albus no está, Albus no está- Y el rubio de los cabellos rizados despertó de golpe.

De pronto a lo lejos escucharon un grito. -DUMBBERS- dijeron al unísono y echaron hacia el origen.

Alastor era un poco más rápido, saltó un montón de arbustos y cayó de bruces sobre un montón de nieve, tan blanca que incluso podía calarle en el ojo.

Se levantó de golpe y Michael le dio alcance.

Ese era el claro que buscaban, al alzar la vista se podía ver perfectamente la torre norte del castillo, pero eso era ilógico, debían estar a varios Km. del castillo y este parecía estar muy cerca.

El sol brillaba e el cielo, y justo en el centro de ese claro se encontraba Albus tendido de rodillas sobre el suelo, un río de sangre surgía de el. Los chicos creyeron lo peor y corrieron hacia su amigo.

Lo que vieron ahí los impactó por completo.

Sobre los brazos de Albus, había un niño pequeño, no tendría más de cuatro años, pero estaba gravemente herido, toda la sangre era del pequeño. Y el pelirrojo lloraba lágrimas amargas.

-No pude ayudarlo, llegué tarde, ¡LLEGUE TARDE!- y golpeó el suelo.

-Albus- Pero Alastor no tenía palabras de consuelo.

Michael también estaba pasmado, la verdad no creía que ese niño fuera real, y ahora lo tenía frente a él. Bajó su mirada pero de pronto vio como el pequeño movía finamente su mano.

-Albus, esta vivo, todavía esta vivo- y corrió para sostenerlo.

El pequeño abrió los ojos, lágrimas salían de ellos. -Viniste- dijo suavemente mientras miraba al ojiazul. -Nadie me creía, pero yo sabía que ibas a venir-

Y tosió algo de sangre. -Tienes que ayudar a mi pueblo- Como pudo el pequeño le entregó un collar con un dije en forma de un Dragon enrollado sobre lo que parecía ser una especie de cetro.

-Esto te llevará- y señaló hacia la dirección que siempre le señalaba en sus sueños.

Y el pequeño cayó desmayado.

-Está gravemente herido- dijo Alastor mientras revisaba las heridas, si no lo atendemos pronto morirá.

-Tenemos que llevarlo al castillo de inmediato-

Pero Albus no decía nada, solo miraba hacia donde el chico le había señalado. -el pequeño se había sacrificado al tratar de pedirle ayuda, por dentro sabía que esa era su única oportunidad de ayudarlo, pero por otro lado no podía dejarlo ahí para que muriera.

Michael comprendió de inmediato lo que su amigo pensaba.

-Albus, No te preocupes, Yo lo llevaré al castillo, tu y Alastor deben ir-

El ojiazul miró a su amigo. -Ozzy, es peligroso, tal vez......-

-Ya lo sé Dumbbers, pero tengo que hacerlo, tu sabes que tienes que seguir-

Michael Se quitó su capa y envolvió al pequeño en ella, con su bufanda apretó la herida para que la hemorragia fuera menor.

Y con paso decidido se perdió en la espesura del bosque.

-No te preocupes Albus. Los dos lo lograran-

El ojiazul miró el hueco que había entre los árboles. -Alastor, quiero que sujetes fuerte mi capa y no vayas a abrir los ojos-

-¿Por qué?, ¿qué sucede?-

-Es la única manera, no encontramos el claro hasta que cerramos los ojos, y si quiero encontrar la puerta tenemos que hacer lo mismo.

Ambos cerraron sus ojos y empezaron a caminar hacia la dirección que les había dado. Caminaron con cuidado, poniendo a alerta sus demás sentidos, pero apenas dejaron de sentir la nieve sobre sus pies y cayeron.

-No Abras los ojos- gritó Albus.

La caída se hizo eterna, pero de pronto sintieron al duro suelo.

Alastor fue el primero en ponerse de pie, se había partido el labio por el golpe, Y Albus sentía un dolor punzante en su brazo izquierdo. Tenía una herida bastante profunda.

Los dos abrieron los ojos y lo que vieron los dejó muy asombrados.

Ya no se encontraban en el bosque Prohibido, el lugar parecía mas bien un bosque normal, y no era invierno sino primavera ya que en el lugar abundaba el verde, las flores y toda clase de animales silvestres.

Alastor se limpió la sangre de su labio. -¿En donde estamos?-

Albus miró al cielo. -Creo que en el hogar del niño-

-te refieres a otra dimensión-

-No lo sé Mad-Eye- pero no cabe duda que esto no es el bosque prohibido.-

Por el calor, se quitaron las ropas de invierno que vestían, Albus rompió un poco su túnica y con ella vendó su herida. -Creo que Michael tenía razón, todo lo extraño nos pasa a nosotros-

Estuvieron pensando un tiempo que era lo que tenían que hacer, o hacia donde dirigirse.

-Oriéntame- dijo Alastor pero su varitas empezó a girar como loca. -Bueno eso no nos sirve de mucho-

Ya estaban desesperándose cuando de pronto oyeron a alguien acercarse, sacaron sus varitas y se prepararon, de entre los arbustos salió un hombre de largos cabellos negros cogidos en una coleta vestido de manera similar al niño-

-Cielos- gritó del susto.

Albus pudo notar que el hombre no tenía malas intenciones.

-¿Quién es usted?- le preguntó aún sin bajar su varita.

-Mi nombre es Goshi, hijo de Goji, por favor no me hagan daño, con sus ¿Ramas?, Yo solo busco a mi hijo-

Y ambos bajaron sus varitas. -disculpe señor, no queremos lastimarlo, pero nos tomó por sorpresa-

El hombre los miró confundidos, sobre todo a Albus. -qué extraño es el color de tu cabello-

Dijo. -Como el fuego-

Albus no dijo nada pero le inquietó la mirada en la que aquel hombre lo miró.

-Señor, estamos perdidos, nos podría decir hacia que dirección queda el pueblo más cercano- le preguntó Alastor

-Si, Caminen unos 200 m hacia aquella dirección y encontraran un camino, ese los llevará al pueblo.-

-Gracias-

Y los dos tomaron la dirección que aquel hombre les había indicado.

-Es extraño- dijo Albus. -Ese hombre me miró como si nunca hubiera visto un pelirrojo en su vida.-

-No importa, mientras antes arreglemos el problema al que venimos, más rápido regresaremos a Hogwarts-

Por fin llegaron al pueblo y las miradas no se hicieron esperar, Todos volteaban a ver al joven del extraño color de cabello y ojos del color del cielo.

-No me extraña que te volteen a ver Albus, todos en este pueblo tienen el cabello negro o castaño, y los ojos de todos son negros.-

Pero aquellas no eran más que de terror, ya que cada vez que se acercaban a alguien este le rehuía y se alejaba de ellos.

-Esto no me gusta, venimos a ayudarlos y nos tienen miedo, no se tu pero creo que fue mala idea venir aquí-

-Si ya lo creo Alastor, mejor vámonos-

Pero apenas abandonaron el pueblo y una mujer corrió tras ellos.

-Esperen, Esperen,- les gritó.

Los chicos voltearon, aquella mujer se les hacía muy familiar.

-Esperen, ¿En donde está Goki? ¿En donde esta mi hijo?-

Aquella pregunta los impresionó bastante, para empezar no sabían quien era Goki, a menos que.

-Señora- dijo Albus. -Su hijo tiene cuatro años, de cabello negro y ojos.........-

-Sin Color- terminó por decir la señora. -Si, el es mi hijo, hace días que desapareció, ¡Por favor Díganme en donde está!-

Albus no sabía como explicárselo a la señora, en ese momento su valor de Gryffindor le estaba fallando. Como decirle a una madre que su hijo estaba herido, y que tal vez no lograría salvarse.

-Espere un segundo señora- dijo Alastor. -¿Cómo supo que nosotros conocíamos a su hijo?.

-Por que el me lo dijo, Goki es.......... especial, desde que llegó a mi vida supe que lo era, es diferente a todos nosotros, el podía ver cosas que otros no podían ver, y me dijo que conocía a un joven de cabellos como el fuego y ojos del color del cielo, que el vendría a salvarnos, que el se encargaría de salvar a todos.- la señora desvió la mirada.

-Nadie le creía, ni yo, todas las noches desaparecía, y cuando lo seguíamos simplemente regresaba a la casa, ¿que clase de niño de cuatro años se sale de su casa a altas horas de la noche?- Las lágrimas empezaban a brotarle.

-Pero Goki desapareció, mi esposo lo busca arduamente en el bosque, ya había perdido la esperanza, pero de pronto estás aquí, y supe de inmediato que tu eras aquel joven del que mi hijo siempre hablaba.-

Albus no supo ni que pensar, pero Goki le había pedido ayuda.

-Señora, su hijo está bien, está a salvo con un amigo mío, sin embargo Goki me pidió que lo ayudara, que algo terrible le estaba pasando a su pueblo y que tenía que salvarlo. ¿Qué sucede?--

La señora lo miró afligida. -Nada, No sucede nada, el pueblo está en su máximo esplendor, la gente vive muy feliz, Por eso no era capas de creerle.-

Alastor y Albus se miraron, ¿entonces cual era el motivo por el cual estaban ahí?, ya nada tenía sentido, nada tenía sentido.

Pero de pronto el cielo empezó a nublarse, y un fuerte viento empezó a soplar, aquel viento era igual de frío al que sintieron antes de encontrar el claro.

Desde la colina en donde se encontraban, pudieron ver como los árboles de los alrededores comenzaban a secarse y a morir, y pequeño lago a un lado del pueblo a congelarse y justo en el centro del plaza principal un enorme agujero empezaba a crearse, era una especie de portal-

Sin pensarlo dos veces, ambos corrieron hacia el origen de aquel agujero. Podían ver como los aldeanos corrían asustados.

De pronto de aquel agujero empezaron a salir siluetas, en un principio solo eran sombras pelo Luego lentamente adquirían forma humana.

Seres de larga cabellera color del fuego, su rostros eran finos, y las uñas de sus dedos afiladas te tal manera que podrían cortar cualquier cosa, pero lo que sin duda le llamaba la atención a Albus, eran sus ojos, Idénticos a los de Goki, tan claros que pareciera no tenían color.

Seis de esos seres aparecieron por aquel especie de portal, todos ellos eran muy parecidos, pero uno de ellos no lo era, Ese tenía la mirada llena de odio, ira, y su sobre su fino Rostro una cicatriz reciente.

Del portal salió otro ser, pero no se parecía en absoluto a los otros, este era bajo de estatura y muy feo, pero lo que más llamaba la estación era uno de sus ojos que era más grande que el otro y de un color azul metálico. Este giraba completamente de un lado hacia el otro y luego quedaba completamente fijo en una posición.

Alastor y Albus se acercaron lo más que pudieron a aquellos extraños seres.

El que parecía ser el líder se acercó al sujeto del extraño ojo.

-Barrad, Dime, ¿el está aquí?-

El ojo giró y giró hasta quedar fijo directo a donde ellos se encontraban.

-Si mi señor Knighul, él esta aquí-

-Perfecto, así podremos terminar lo que nunca debió ser- El sujeto se tocó la herida de su rostro.

El frío aumentaba considerablemente a cada paso que aquel ser daba. Unos aldeanos corrieron tratando de alejarse, y el ser con un movimiento de su brazo los paralizó de inmediato, y los arrastró hacia él.

-Knighiary, Sal de tu escondite o mataré a estas personas a las que tanto amas.-

Albus supuso que llamaba a Goki, sin embargo el no estaba aquí, estaba en su mundo, pero ese ser creía que estaba en el pueblo.

Entonces comprendió el porque.

-Alastor, Amigo, no tienes que hacer esto, es algo que yo debo enfrentar-

-Si, ya lo sé Dumbbers, pero conmigo a tu lado.-

Albus salió de su escondite y se reveló ante aquel ser.

-Goki no está aquí- dijo. -Pero que esto es lo que buscas- Y sacó el collar con el dije del Dragon enrollado en el cetro.-

Knighul quedó asombrado ante aquel joven que se había presentado frente a el, tenía el símbolo de la familia de los descendientes del gran Dragon Knigharash, el cabello color del fuego, pero no lo era, y sin embargo portaba el emblema de la familia.

-¿De donde sacaste eso?- gritó.

Albus se acercó lentamente con el emblema en lo alto. -Goki me lo dio-

Knighul rió a carcajadas, -Con que no sobrevivió,- y pasó su afiladas uñas por su rostro. -Era lógico, era un adefesio que no merecía vivir-

Tanto Albus como Alastor ( que se movía lentamente hacia ellos) comprendieron. Ese maldito era el que había herido al pequeño, y no solo eso, sino al parecer Goki era mitad de esa raza y mitad de la raza de los aldeanos del pueblo.

-Esto, va a ser muy sencillo, con Knighiary muerto solo tengo que tomar el medallón y me convertiré el soberano de todo los Dragonaths, ¡Tráiganmelo!-

Los Otros cinco saltaron sobre Albus, y este usando los grandes reflejos que el Quidditch le había dejado logró esquivarlos, desenfundó su varita y gritó -EXPELLIATE-

Dos de los Dragonaths salieron expulsados hacia una de las casa cercanas, los otros tres miraron con asombro al joven.

Albus los apuntó con su varita. -Siquiera lo piensen-

Pero los Dragonaths no se rendían fácilmente. Aspiraron y soltaron lanzas de hielo sobre el ojiazul.

-¡PROTEJO!- gritó Albus y las lanzas se hicieron pequeñas astillas.

Pero los otros dos Dragonaths ya se habían recuperado. Y lanzaron una jaula de Hielo a su alrededor.

Albus apuntó su varita hacia los barrotes de Hielo. -Incendio- gritó y los barrotes se deshicieron.

-FLAMARE- Gritó y una llamarada salió de su varita. Uno de los Dragonaths literalmente se tragó todo de un bocado.

-Ah que estúpido fuiste Albus- se dijo a si mismo y se golpeo la cabeza.

-AQUA- Gritó y un chorro de agua golpeó a su agresores, haciendo que estos quedaran inconscientes.

Knighul estaba molesto, sus hombres eran unos inútiles, no podían ni con un simple adolescente.

-Barrad, encárgate de él-

Barrad se colocó con paso lento se acercó a Albus. Fijó el ojo metálico sobre el.

-Puedo ver que tienes talento muchacho, pero tu magia es inferior, nada comparada con nuestra magia.-

Y Con un movimiento de su mano la varita de Albus salió volando por los aires. El ojiazul no podía creerlo, estaba indefenso.

-Ahora sientes miedo muchacho, no has sentido lo suficiente-

Y de pronto Albus, sintió como si su cuerpo se partiera en dos, cayó al piso temblando y sudando frío, entonces recordó, se sentía igual que aquel día en la biblioteca, sentía como la vida se le escapaba.

Alastor veía lo que esa horrible cosa le hacía a su amigo, Barrad tomó el medallón del cuello de Albus, estaba a punto a entregárselo a su líder, cuando de pronto Alastor le saltó encima.

-¡DEJA A MI AMIGO! Estúpida masa horrenda-

El golpe fue tan duro que el ojo metálico de Barrad salió rodando.

Albus sintió la vida regresar a su cuerpo, vio como Alastor se batía en duelo con Barrad. Y a un lado el medallón de Dragon. Rápidamente buscó su varita, no estaba muy lejos.

-ACCIO medallón- gritó.

Pero del otro Lado Knighul, también quería el medallón, y se empezó a librar una pelea de fuerza y concentración.

Knighul tenía ventaja, su magia sin varita era sin duda muy poderosa y Albus empezaba a perder terreno, y las heridas en su cuerpo no le ayudaban mucho.

Alastor estaba batallando con esa cosa, era increíble que fuera tan ágil, pero sin su ojo mágico, no parecía tan poderoso sin embargo seres como Barrad son traicioneros, llenos de tratas y engaños. Y en una muestra de debilidad engañó al joven Moody.

Barrad reía. -Ustedes seres inferiores, no son nada contra el poder de los Dragonaths.

-¿De que te regocijas, basura, siquiera eres uno de ellos?-

-CALLA- gritó mientras alejaba a Alastor a lo lejos. Mientras tanto el pelirrojo, seguía luchando con todo su poder, pero no era suficiente, si quería vencer contra su enemigo tenía que ser más fuerte, tenía que ser más fuerte.

-No, te esfuerces jovencito, nunca me vencerás- Knighul, enfocó su fuerza y con tan solo abrir su dedos el enlace se rompió haciendo que Albus cayera hacia atrás.

El medallón voló directo hacia las manos del Dragonath. Y con solo tocarlo un brillo intenso se extendió por todo el lugar. Las nubes empezaron a arremolinarse, y el frío se hizo insoportable, cuando el brillo desapareció Barrad observaba como su amo había sufrido una metamorfosis.

Sus rojos cabellos se extendían hasta tocar el suelo y ya no poseía esa fina complexión sino que era más gruesa y definida, las garras eran aún más largas, de su boca sobresalían unos fieros colmillos, pero la mayor diferencia eran una enormes alas que sobresalían de su espalda.

En su armadura sobresalía el medallón del Dragon.

Barrad se acercó a su amo.

-Señor, lo ha logrado- y se echó a su pies.

Knighul se miró, inspeccionando cada detalle de su nuevo cuerpo, apretó sus puños y miró a sus lacayos.

-Ustedes ya no me sirven- Y con tan solo mover su mano. Los otros Dragonaths se hicieron polvo.

Barrad seguía echado a su pies. -Mi señor, lo ha conseguido, es el más poderoso-

Alastor corrió a donde Albus estaba echado en el suelo, completamente frío y sin energía.

-Amigo, creo que esta vez si la hicimos en grande-

-Ya lo sé Mad- Eye, Pero como te dije antes, el destino ha preparado otras cosas para mí, y este no será nuestro Fin.

Albus se puso de pie. -¡KNIGHUL! Gritó y echó a correr rumbo a el.

Albus siquiera llevaba su varita pero algo en su mirada de decía a Alastor que su amigo tenía algo en mente.

El Dragonath sonrió con superioridad, esa basura nunca le haría nada. -Muere- y la palma de su mano salió una esfera de fuego.

Albus con suma agilidad la esquivó, y el Dragonath lanzó varias más, Pero el pelirrojo volvió a esquivarlas E hizo gala de su arrogancia.

-Vamos dragoncito de pacotilla, lo puedes hacer mejor-

Obviamente el Dragonath no se iba a quedar tranquilo, Apretó sus puños y corrió hasta el pelirrojo dando un zarpazo que Albus logró esquivar por tan solo unos milímetros. Knighul volvió a arremeter solo que esta ves su golpe fue certero o eso creyó porque una luz plateada cubría al pelirrojo.

Alastor no podía creer lo que veía, Magia sin varita, Albus había invocado un protejo a su alrededor y eso le había salvado.

-CONJENTUS- gritó. Y el hechizo de conjuntivitis golpeó al Dragonath.

Albus rió, -Algo tan simple, pero muy efectivo-

Pero Knighul estaba lejos de quedar fuera. Y empezó a reír, -eres listo muchacho, pero ya estoy harto de jugar-

Y sin que Albus se diera cuenta. Ya tenía las sus garras encajadas en la parte derecha de su pecho.

Knighul acercó su rostro al del pelirrojo. -No creíste que podías ganarme ¿verdad?........ Knighiary no lo hizo, ahora nadie lo hará-

Y con fuerza lanzó al pelirrojo hasta donde Alastor lo apuntaba con su varita. Albus calló en seco, estaba gravemente herido, ahora si, su aventura había acabado.

Barrad se regocijaba en sí mismo. Su amo le había concedido el honor de acabar con ellos, así que la masa se movía hacia los magos, pero de pronto el suave canto de un ave llenó el lugar.

-Fawkes- susurró Albus.

Y las nubes del cielo se rompieron cuando el ave cantora pasó por ellas, pero el ave no venía sola Michael y Goki venían con ella.

-¡Albus!- gritó Michael al ver a su amigo herido y corrió hacia el. -No te preocupes Albus, Fawkes está aquí, Ya verás que tu fénix sirve para más que llevar el correo y espiar los corredores-

Fawkes voló hasta su dueño, y lloró por el. Las lágrima del fénix tienen cualidades curativas, y a cada lágrima del fénix las heridas de su cuerpo empezaban a sanar.

Pero mientras Michael atendía a su amigo el pequeño Goki, miraba desafiante a su Tío.

-Así que sobreviviste Knighiary, lástima que ahora tendrás que morir, como el traidor de tu padre-

Goki miró a su tío, -Papa no era un traidor-

-Que ingenuo eres Knighiary, tu padre se casó con esa cosa- dijo con desprecio. -Y deshonró a toda la familia, pero tener un bastardo era demasiado, era un sacrilegio hacia nuestra sangre real, su error tenía que desaparecer, Créeme a pesar de ser mi hermano disfrute al deshacerme de él-

Knighaul era el heredero al trono de los Dragonaths pero su amor por una humana lo llevó a rechazar su trono. Sin embargo las antiguas tradiciones indican que el poder para gobernarlos solo puede ser heredado al hijo mayor. Pero cuando Knighaul rechazó el trono, los Dragonaths se quedaron con sin líder y condenó a toda su raza.

Su hermano sediento de poder lo asesinó con la intención de quedarse con el reste, pero Knighaul ya había tenido un hijo y estando enterado del destino que le esperaba lo escondió del mundo.

Ahora Knighiary estaba enterado de su pasado, y estaba listo para hacer cumplir su destino.

Gritó, gritó con todo su ser -AAAAHHHHHHHHHHHHH- una luz lo cubrió y cuando el brillo desapareció donde antes estaba el pequeño Goki, ahora se encontraba un Dragonath adulto, muy parecido a su enemigo en turno, solo que su cabello seguía siendo negro azabache.

Y la lucha comenzó.

Ambos volaban por los cielos, sus garras se encontraban en potentes golpes, esferas de fuego y Hielo surcaban por todos los cielos, y destellos de luz cegaban a los presentes.

Ambos se miraban fervientemente, de pronto Knighiary sintió un fuerte golpe detrás de él y una fuerza que lo aprisionaba.

-JaJA, Eres un tonto si pensaste que jugaría limpio-

Desde el suelo Barrad Hechizaba al joven Dragonath, Knighiary era golpeado y herido salvajemente por su tío. Pero Los magos no se quedarían cruzados de brazos.

Alastor, Michael lanzaron hechizos contra Barrad, mientras que Albus creaba un escudo alrededor de Goki y lo traía de regreso al suelo.

-Goki, Goki, debes resistir- le dijo.

El Dragonath abrió los ojos. -Albus cabello de fuego, ayúdame, ayúdame a preservar a mi especie, por favor ayúdame-

-¿Qué hago Goki?, ¿Cómo puedo ayudarte?-

Y entonces Albus lo comprendió, ¿Por qué había sido escogido? ¿Por qué Goki le pedía ayuda? Y sobre todo lo que tenía que hacer.

Michael tenía razón, lo único que tenía que hacer era abrir su mente.

Cerro sus ojos, y trató de relajarse.

Caminaba por el bosque, llega al claro, y se encuentra con el niño de los cabellos negros.

-Ayúdame- le dice.

Y Albus le toma la mano, -No te preocupes, yo te ayudaré-

Y juntos atraviesan por la puerta hacia la otra dimensión.

Abrió los ojos, se sentía diferente, se sentía distinto, ya no era Albus, ya no era Goki.

Era Un Dragonath, cabellos de fuego y brillantes ojos azules como el cielo.

Knighul no podía creer lo que veía. -No te servirá de nada Knighiary, yo tengo el medallón, yo tengo el poder y ni tu ni nadie lograran acabar conmigo, soy invencible-

Knighul enfocó toda su fuerza, sus garras se hicieron más grandes y su cuerpo empezó a volverse más tosco, la armadura que lo cubría voló en pedazos, sobre su piel empezaron a salir escamas, escamas de Dragon. Y sus ojos que antes no poseían color ahora estaban inyectados de sangre.

Cuando la transformación terminó arrojó una gran llamarada por su boca.

Knighiary rió. -Nunca lo comprenderás tío, hay cosa más importantes que el poder, y si eso es lo que te interesa tu nunca lo tendrás, el medallón no es más que un símbolo, el poder reside en nuestro interior- Y una llama cubrió la garra derecha del Dragonath.

-ARMUS- dijo y aquella flama tomó la forma de una espada.

Los dos Dragonaths volaron uno hacia el otro, provocando un choque en donde las ondas producidas derivaron varios edificios alrededor.

-¡PROTEJO!- y un escudo lo protegió. -¡SAGITTA FLAMARE!- y un montón de flechas ardientes salieron de la palma de su mano.

Sin embargo nada atravesaba la dura piel del Dragon.

En todo su cuerpo los dragones solo tienen un punto débil, y en el cuerpo de Knighul aquel lugar estaba siendo protegido por el medallón.

Knighiary supo lo que tenía que hacer aunque eso significaba tener que convertirse en lo que siempre odio: Un asesino.

-Lo siento tío, pero lo tengo que hacer-

Con ágil movimiento esquivó un ataque de su tío, y dirigió su ataque directo al medallón, en un principio no sucedía nada, pero de pronto una grieta apareció en este y luego se partió en dos.

La espada seguía su trayecto, atravesaría el punto vulnerable y acabaría de sellar su destino.

No, espera escuchó en su interior, No lo hagas, no ensucies tus manos por alguien como el

-Pero Albus, debo hacerlo, es la única forma-

Pero esos momentos de indecisión fueron suficientes para que Knighul se recuperara y les asestara un fuerte golpe.

Knighiary cayó hasta el suelo. El golpe lo había herido bastante, sin embargo su tío no tendría la misma compasión Cayó en picada sobre el asestándole otro golpe fulminante, lo golpeaba sin piedad.

Sin embargo del otro lado algo increíble estaba sucediendo. Michael y Alastor en pleno duelo con Barrad fueron cegados de pronto por el brillo que la horrible criatura empezaba a emitir.

Se oyó un chillido y una enorme bola de fuego empezó a cubrirlo, La horrenda piel se derretía Y con una pequeña explosión el fuego desapareció dando lugar a una cortina de Humo y polvo.

Michael logró conjurar un escudo a tiempo, y cuando el humo se disipó ambos pudieron ver lo que había quedado de Barrad: Nada.

En el centro de todo se encontraba un Dragonath, sus cabellos eran largos hasta la cintura y unas majestuosas alas salían de su espalda, y sobre su fino rostro una herida sobre el ojo derecho (Alastor se sintió identificado con el) y lo único que traía puesto era un pantalón completamente destrozado. Los chicos podían ver las múltiples heridas que tenía en todo su cuerpo.

El Dragonath los vio, pero luego volteó hacia donde Knighiary estaba siendo Golpeado.

-Knighul- dijo en un susurro. Y elevó vuelo hacia allá.

Goki, estaba mal herido, y toda sus fuerzas se habían agotado, su tío estaba a punto de darle el golpe final.

-MUERE- gritó.

Pero de pronto Knighul sintió un fuerte dolor, no lo había visto venir, pero ahora tenía las garras de su hermano enterradas hasta lo más profundo de su pecho.

-Knighaul, ¿Cómo es posible?-

-Tu hechizo se rompió Hermano, Al romperse el medallón la maldición que echaste sobre mi se rompió-

El Dragonath estaba herido de muerte. -Ja, Acabaste conmigo, salvaste a esa aberración que nunca debió haber nacido, pero si me voy no me iré solo-

Y con su último signo de vida asestó un golpe mortal sobre su hermano.

Knighul ardió hasta convertirse en cenizas que el viento se encargo de esparcir.

Knighaul cayó de rodillas sobre el piso, miró a donde su hijo yacía medio inconsciente.

El cuerpo de Knighiary brilló y cuando el resplandor desapareció, en el suelo se encontraba el pequeño Goki y a su lado Albus, ambos estaban bastante heridos pero sus vidas no corrían peligro.

Alastor y Michael corrieron hacia su amigo.

-¡Albus¡ Albus, ¿Estas bien?-

Y el pelirrojo contestó. -Créanme amigos Podría estar mejor, pero creo que llegando a casa me pasaré lo que resta de las vacaciones en cama sin hacer nada-

Goki por su parte corrió hacia su padre.

-¡Papá, creí que estabas muerto!-

-Y en cierta forma lo estaba hijo- El Dragonath revolvió el cabello de su hijo. -Siento haberte abandonado cuando pequeño, pero no tenía otra opción.-

-No te preocupes papá, Albus tiene un Ave que te puede curar, lo hizo conmigo, te pondrás bien-

Knighaul tosió sangre. -No hijo, lo siento, pero mi tiempo ha pasado, Además tu madre me espera-

El pequeño Goki soltaba lagrimas amargas. -Papá no quiero que me dejes, no quiero que me dejes solo-

-No estas solo hijo, nunca lo estuviste, tu madre Angie te ama, igual que tu padre Goshi, Ellos son tu familia, debes entenderlo- y le limpio las lágrimas de los ojos.

-Si, lo entiendo papá-

El Dragonath murió, su cuerpo ardió pero sus cenizas permanecieron en el lugar, Goki las recogió, y cuando estuviera listo las regresaría al palacio de los Dragonath en donde descansa todos los restos de los de su especie.

Goki se puso de pie y se dirigió hacia los tres magos.

-Gracias-

-Va, no es nada- dijo Alastor. -Estamos acostumbrados a lidiar con cosas tan extrañas como estas-

-¿Y dinos Goki, que piensas hacer de ahora en adelante?- preguntó Michael.

-Soy el líder de los Dragonaths, el destino de mi pueblo ahora recae en mí, pero todavía no estoy listo, viviré una vida normal aquí con mi familia, y cuando el día llegue regresaré para tomar mi lugar.-

-Me parece sensato- dijo Albus.

-Sin Embargo hay algo que debo hacer, Ustedes no soy de este mundo, pertenecen a otro lugar y a otro tiempo.-

-Y de verdad nos gustaría regresar- sentenció Alastor.

-Si, ya lo sé- dijo Goki. -Muchachos nunca los olvidaré-

-Y nosotros tampoco- dijo Albus.

Goki los miró y alzó su mano al cielo. -No estaría tan seguro- dijo en un susurro.

De pronto Todo fue oscuridad total para los tres magos.

El frío era insoportable.

Cuando el pelirrojo abrió los ojos se encontraba en la enfermería del colegio, a su lado sus amigos descansaban sobre las otras camas. La cabeza le dolía horrores y se sentía en extremo mal.

Madame Cloudless al ver que por fin había despertado se acercó a el.

-Vaya, Vaya, si que estarán en problemas jovencito, pero ahora será mejor que descanse- Le tomó la temperatura.

-La fiebre ya disminuyó, pero aún esta alta, Que suerte tuvieron, sino hubiera sido por los centauros del bosque sepa el cielo que les hubiera ocurrido-

Albus trató de recordar lo que había sucedido. Habían salido para usar el claro, pero el frío era muy intenso y prendieron una fogata, estaban arrepentidos de haber salido al bosque, al parecer sus sueños no eran mas que sueños. Pero luego todo lo demás era confuso.

Cuando por fin salieron de la enfermería, Los tres se llevaron tremendo regaño por parte del director Pricklet, no fueron expulsados, pero tendrían que cumplir con detención durante lo que restaba del año escolar.

Ya estando los tres en la sala común.

-Bueno, no todo fue perdida de tiempo dijo Albus- con una gran sonrisa. -Al menos conocimos al señor de los centauros-

-A Ver Dumbbers, déjame inclinar la balanza, Por un lado tenemos el echo de que conocimos al señor de los centauros, por el otro tenemos que casi nos morimos congelados en el bosque por hacerte caso y Detención con Finney por lo que queda del año, rayos, si que esta difícil- dijo Alastor.

Y los tres echaron a carcajadas.

El tiempo siguió pasando y por in llegó Navidad, como ellos eran los únicos en toda la torre de GRYFFINDOR, los regalos que había ahí eran solo para ellos.

Eran un montón, así como también un montón de vociferadores de todos los miembros de sus familias.

Pero debajo del árbol había tres paquetes que no venían de ninguno de sus parientes.

-¿Quién nos habrá mandado esto?- Preguntó Michael.

-Quien sabe, no dice-

-Pues que más da- dijo Albus, -Ya están aquí y son para nosotros-

Michael abrió el suyo, se trataba de un trozo de madera Blanco, a su lado venía una nota

"Para una varita muy especial, este trozo de madera provine del árbol más antiguo de todos Macklar"

Y la nota se hizo cenizas.

Albus y Alastor alzaron una ceja.

-¿Quién te enviaría un trozo de madera?-

A lo que Michael negó.

El siguiente en abrirlo fue Albus.

Pero de su caja solo salió un montón de polvo que lo hizo estornudar. En el fondo venía una nota.

"Para ti, el regalo más especial de todos, el conocimiento, úsalo bien"

Y la nota se hizo cenizas.

-Ya no quiero abrir el mío- Dijo Alastor. -Para Michael, u trozo de madera, Para Albus un montón de polvo, no quiero ver lo que me tocará a mí-

Y Alastor abrió su regalo. -AAAAHHHHHHHHHHHHH, ¿Qué demonios es eso?- gritó mientras soltaba la caja, y el regalo salía rodando de ella.

-Parece un ojo- dijo Michael.

Y Alastor leyó la nota que venía en la caja.

"Pensé que esto te serviría, te ayudará a ver lo que los demás no pueden".

Alastor recogió "El ojo" y lo metió a un vaso de agua.

-No se quien nos daría estos regalos, pero debe ser alguien muy extraño- dijo e intentó ponérselo.

El ojo empezó a girar de un lado a otro y luego quedó fijo hacia la habitación de las chicas.

-Si extraño, pero increíble- y puso una gran sonrisa.

Albus se puso de pie y se dirigió hacia la ventana, miró hacia el bosque prohibido.

-Tienes razón Alastor, Increíble- y suspiró.

Este capítulo ya terminó.

Espero que le haya gustado la historia.

En el siguiente ya continuará con la línea normal. Y se llamará.

Ayudando a Sirius.