-¿Y bien?- Preguntó Rei. Estaba realmente nervioso.

Habían ido a sentarse en las mesas a las afueras de una cafetería. Toda la zona estaba cerca del aeropuerto por lo que el sonido de los aviones resonaba en los alrededores.

Hubo un momento de silencio. La mesera llegó con una taza de café para cada uno, pero Rei no desaprovechó la oportunidad de observar al ruso y confirmar sus pensamientos cuando lo vio en el torneo: definitivamente se le notaba diferente. No sabía cómo ponerlo en palabras pero si tuviera que elegir alguna diría que se notaba con "más libertad", como si no tuviera miedo de ser quien es.

-Has cambiado.- Se le escapó en voz alta.

-¿Cómo puedes saberlo?

El chino se removió en su asiento, quería dejar los nervios de lado, pero era imposible.

-Se te nota…

-¿En serio?-Sonrió.

Rei no había esperado eso como respuesta, se sonrojó notablemente y apartó la vista ¿Cómo después de dos años aun podía hacer eso?

-He ido a terapias…

-¡¿Qué?! –Casi lo había gritado.

Kai Hiwatari, repetía en su cabeza, Kai Hiwatari había llegado al nivel de aceptar ir a terapias.

-Es porque realmente ya no sabía que más hacer… -Continuó.- Hubo momentos en los que pensé que no podía más, no sabía qué más hacer ni cómo salir de todo aquello…

Rei lo miró ensimismado.

-Ir al psicólogo no es nada para avergonzarse.- Sonrió.- Lo sorprendente es que hayas llegado al punto de aceptar ir… tú, el príncipe de hielo, el "lo puedo todo yo solo", el…

-Ya entendí.-Suspiró y guardó silencio unos minutos.- No eran necesariamente terapias con un psicólogo…

-¿Qué?- En su defensa era lo que cualquier persona pensaría.

-Estuve en Rusia todo este tiempo.- Miraba la taza entre sus manos.- Necesitaba alejarme de todos y de todo, ni siquiera tuve contacto con mi abuelo. No quería saber de nada ni nadie.

-¿Por qué?

-Después de que te fuiste… necesitaba encontrarle sentido a todo nuevamente. Y creo que esa fue la única buena decisión que he tomado en ese tiempo. Ya no quería seguir siendo ese chico de mentalidad cuadrada que era cuando me conociste.

-Me alegro por ti…-Había sido completamente sincero.

Kai sonrió.

-Felicidades por tu victoria en el torneo.-Cambió de tema.- Me alegra que al fin alcanzaras lo que buscabas.

-No todo.- Jugueteó con la taza entre sus manos.

-¡Vamos! ¿Qué más querrías? Has vencido a tu más grande rival, ¿no es eso lo mejor del mundo? Vencer a Takao…

-No lo es… -Cerró los ojos, exasperado.- Sé que pasé mucho tiempo pensando eso… pero en este tiempo me di cuenta de que para nada lo es. Y cuando al fin dejé ir todo eso, esa obsesión por ser el vencedor, por derrotar a alguien, me di cuenta de lo insignificantes que eran mis "metas".

-¿Sí?-Era tan extraño escuchar a Kai hablar así.

-Sí - asintió.- Cuando dejé ir todo eso y fui más libre… la victoria llegó sola.

La sonrisa de Kai era discreta y cálida.

-Pero no alcanzaba lo que realmente quería…

-Siempre falta algo, ¿no?

-Alguien.- Corrigió.-Tú, Rei, no podía alcanzarte.

-Kai…

-Bueno.- Sonrió apenado.- En primer lugar porque no tenía idea de en donde te encontrabas, y después porque… no sabría cómo pedirte disculpas por todas las estupideces que cometí… todas las tonterías que te dije…

Rei estaba fascinado por el abanico de expresiones que podían observarse en el casi siempre impasible ruso, solo sonrió ante la emoción que le abrumaba en esos momentos.

-Lo siento mucho Rei.- Dijo seriamente.- Tú me dijiste aquella vez que debías aprender a vivir con las decisiones que tomaste, fueran buenas o malas… he pensado en ello y también debo hacerlo. Solo quiero que, antes de seguir, sepas que lamento todo que pasó en el torneo hace dos años, lo que dije, como me comporté contigo… todo lo que desearía no haber hecho… pero si tú puedes perdonarme, yo puedo seguir mi camino sin remordimientos.

También eran impresionantes las conclusiones a las que había llegado.

-¿De verdad lamentas todo lo que pasó en ese torneo?

-Bueno, excepto cuando te colaste en mi habitación cuando Tala y Bryan practicaban…

Ambos rieron.

-Está bien Kai.- Sonrió.- Eres libre de mi sombra. Siempre lo has sido.

Sabía lo que esas palabras extrañas significaban. Rei nunca le guardo rencor, claro que sus palabras le habían dolido tanto que se vio en la necesidad de huir, pero odiarlo era algo que jamás había hecho.

-¿Quieres beybatallar? -Dijo Rei de la nada.

Kai lo miró sorprendido, por alguna razón no esperaba algo como aquello.

-¿Es que acaso quieres vencer al campeón mundial?

-¡Por supuesto! Es una oportunidad que no puedo dejar pasar.

Al inicio solo eran un par de chicos a punto de tener una batalla en medio del parque sin llamar bastante la atención, pero unos minutos después de empezar alguien los había reconocido y corrido la voz.

Ahora Dranzer y Drigger se enfrentaban ferozmente entre un gran tumulto. El griterío y la fuerza de la batalla no hiso más que emocionar a los chicos.

-¡Vamos Kai! ¡No vas a ganarme si sigues huyendo! -Gritó Rei.

-No estoy huyendo.- Sonrió Kai.

De un momento a otro Dranzer se abalanzó sin piedad sobre el Drigger, lanzándolo por los aires. La multitud contuvo el aliento hasta que el blade de Rei aterrizó fuera del plato.

-Estaba preparándome para atacar con todo.- Dijo Kai llamando a su blade.

El chino se inclinó para recoger a su pequeño amigo del suelo.

-Estoy fuera de forma.- Se excusó, aunque sonaba más como un reproche para sí mismo.

A pesar de ir a un gimnasio regularmente y enfrentarse a unos cuantos chicos del vecindario, no podía decir que su condición era la mejor para luchar contra alguien como Kai. Dejar las beybatallas "de campeonato" repercutían en ahora en su nivel.

Gruñó.

-Tú peleaste con todo ahora ¿no es cierto? -Le preguntó a Kai.

-Por supuesto.- Esa pregunta le había descolocado.

-Aun cuando sabías por Oliver que no he beybatallado seriamente en mucho tiempo…

No entendía a qué iba todo aquello.

-Rei…

Pero el chino le dedicó una sonrisa.

-Gracias Kai. Por considerarme un rival.

-No seas tonto Rei. Si bajaba la guardia contigo destruirías a mi Dranzer de un zarpazo. -La gente se dispersaba a su alrededor.- Siempre has sido un rival digno en una beybatalla. Siempre te he considerado así.

-¿Aún ahora que soy como un niño empezando con el beyblade?

-Siempre tienes sorpresas Rei. No podía arriesgarme esta vez.- Se encogió de hombros.- Y no eres como un niño, sólo parece que te falta algo.

-Creo que perdí la pasión por el Beyblade hace algún tiempo.-bromeó.

-¿De verdad?

-Uhm… no lo sé…

-¿Ahora que te gusta?

-Viajar.- Respondió sin titubear.- Quedarme en algún lugar un tiempo, aprender todo lo que pueda, beybatallar con personas nuevas, sin presión, y luego irme a otro lugar…

-Suena al viejo Rei, mucho antes de los Blade Breakers. Así que tu pasión por el beyblade tampoco está perdida…

-Sólo no quiero obsesionarme con ser el mejor, quiero solo disfrutarlo…-Sonrió.- Supongo que tenía que volver a eso…

-Entonces no sigas huyendo.

-No.- Dijo firmemente.- Ya no. Gracias por todo Kai.

El silencio no era incomodo, pero no había nada mas que decir. Cada uno intentaba asimilar lo que estaba sucediendo de la mejor manera.

Para Kai, escuchar de la voz de Rei que no lo odiaba era lo que necesitaba para finalmente dejarlo ir. Y en cuanto a Rei, escuchar esas palabras de Kai eran lo que necesitaba para dejar de huir. Finalmente ambos podían seguir adelante sin miedos.

-¿Qué harás ahora?- Preguntó Kai cuando ambos recogieron sus cosas y se preparaban para partir.

-Supongo que volveré a la casa de mi tío… E idearé un nuevo plan.

-Solo asegúrate de decirnos cual será tu siguiente destino.

-¿Para qué? –Sonrió, la plática era como un deja vú pero con algunas diferencias.

- Me gusta saber cuáles son los planes de mis amigos.

La expresión de serenidad de Kai le atraía. No tenía miedo a irse en ese mismo momento. Era tan libre como él se sentía ahora.

-¿Qué hay de ti?

-Supongo que regresaré a Japón… o a Rusia. Depende del primer avión con boleto disponible.

-¿Te irás ahora?

-Ya he hecho lo que venía a hacer.

-No traes maleta para solo un día…

-No sabía qué tanto tendría que viajar para encontrarte…

Ambos miraron al suelo mientras caminaban sin darse cuenta hacia el aeropuerto.

-Supongo que… es un "hasta luego" Kai Hiwatari.- dijo extendiendo su mano cuando llegaron a la entrada, donde él podría tomar un taxi y Kai entrar al edificio.

-Nos volveremos a encontrar, Rei.- Ignoró la mano frente a él y le abrazó fuertemente.

El menor se estremeció pero segundos después relajó su cuerpo, dejándose atrapar completamente por el ruso que alguna vez amó con todas sus fuerzas. Pasó sus brazos por su espalda ancha para corresponder el abrazo, no se dio cuenta cuando sus manos se aferraron con fuerza a la ropa del otro.

-Quiero que seas feliz, Kai.- Dijo tragándose las lágrimas.- Quiero que seas feliz…

Kai sonrió, sabía que al volverse a ver, quizá volverían a sentir dolor. Pero era necesario.

Soltó su agarre y observó al chico frente a él, su rostro estaba rojo y solo miraba al suelo.

El ruso levantó su barbilla para que lo mirara a los ojos. La expresión de Rei movía cosas en él, no podía negarlo. Así que sonrió y se inclinó sobre él, dándole un último beso.

Y pensar que tenía el cielo tan cerca y lo dejaría ir, otra vez.

Se separaron sin deseos de hacerlo, como si fuera lo más difícil del mundo –y en cierta forma lo era.

-Nos veremos Rei.- Sonrió Kai.

-Quizá en el siguiente torneo.- Respondió.- Y ten por seguro que está vez ganaré yo.

-Lo espero con ansias.

Una última sonrisa y Rei se dio media vuelta, caminando al sitio de taxis.

Tenía una cantidad increíble de sentimientos dentro de él, estaba feliz, triste, inquieto, emocionado y no sabía cuál de todos era el que predominaba. La paz que había sentido al abandonar el parque había desaparecido ahora por completo.

Kai lo vio alejarse, sintió un vacío dentro de él, pero eso era lo interesante. Dio media vuelta y caminó hacia las taquillas.

Tenía que tomar una decisión, Japón o Rusia. Cualquiera de las dos era buena, pero, sin Rei, Rusia sonaba mejor que un Japón lleno de recuerdos.

-¡Kai! –Escuchó su nombre.

-¿Rei?-El chino corría hacia él.- ¿Pasó algo?

-Si.- Le dedico una sonrisa realmente feliz.- Me tomó unos 6 segundos darme cuenta de que...

Se detuvo un segundo a tomar aire.

-Pues… yo podría regresar a casa de mi tío y planear mi siguiente viaje, y tú planeas ir a Rusia o a Japón, todavía no lo decides, ¿no?

-¿Sí?

-Bien, podríamos hacer eso o… o tomar el primer vuelo que encontremos e iniciar un viaje juntos.

Kai no sabía que contestar, lo miró intentando descubrir si se trataba de una broma.

-Podemos seguir con nuestras vidas, lejos el uno del otro y descubrir que no debía dejarte ir… O podemos irnos juntos y descubrir que de hecho esto es lo que teníamos que hacer.

-Rei…

-Y si no es así, pues… al menos no sentiremos culpa.

Se miraron en silencio.

-Podemos regresar ahora o podemos avanzar juntos y descubrir si nuestros caminos realmente están unidos.- Repitió en voz baja, como si intentara convencerse de que tenía sentido lo que decía.

-¿Te refieres a ahora?

-Sí, ya sabes cómo es esto.- Le guiñó un ojo como Salima había hecho aquella vez.- No lo piensas, ¡solo lo haces! Tomas tu mochila con tus pertenencias, un poco de dinero para el avión y a donde el camino nos lleve. ¿Qué dices?

Kai sonrió. No era la clase de chico que haría una locura así. Pero lo que Rei decía tenía sentido.

-Creo que te amo.- Dijo Rei como último recurso.- Y sé que tú piensas lo mismo… Pero no podemos estar seguros ahora porque hemos estado tanto tiempo lejos y hemos aprendido tantas cosas… pero no lo descubriremos si tú y yo nos separamos en este momento. ¿No quieres descubrirlo? ¿Si nuestro camino está uno junto al otro?

Kai suspiró y Rei temió lo peor. Medio segundo después Kai lo abrazaba fuertemente.

-¿Y cuál es el plan?

El chino sonrió, sentía la respiración de Kai en su hombro.

-El plan es… huir juntos.

-Que romántico.- Kai le miró a los ojos.

-Vamos… ¡Siento muchas ganas de salir de este país ahora mismo!

Tomó la mano de Kai y lo jaló para que caminara a su lado.

-No esperaba una confesión así.- bromeó Kai.

-No esperaba que vinieras hasta Francia solo para hablar conmigo… No esperaba volver a sentir esto…-Tocó su pecho con la mano libre.- Cuando volviera a verte…

-¿De verdad? -Fingió ofenderse.

Se detuvo e hiso que Rei se detuviera con él.

-Tenía miedo de sentir cosas Rei.- Dijo mientras sujetaba el rostro del chino y le obligaba a verlo a los ojos.- Y que tú no lo sintieras.

-No tengas miedo.- Sonrió.- Todavía necesitamos descubrir un par de cosas, pero ten por seguro de que también siento cosas.

Ambos se miraron, intentando descifrarse.

-Bien, ya es suficiente.- Dijo zafándose del agarre de Kai.- Si nos vas a besarme no me mires fijamente tanto tiempo.

Kai rió y no dejó ir a Rei, lo abrazó por detrás besándolo bruscamente cuando el otro se intentó voltear a reclamar.

Ninguno dijo nada más, lo que tuvieran que decir lo dirían, lo que tenían por descubrir lo descubrirían. Tenían una vida para hacerlo. Si estaban juntos no tenían nada que perder.

-0-

-0-

-0-

FIN

-0-

-0-

-0-

YA AL FIN PUEDO MORIR!

Ven? El cap anterior fue demasiado corto, pero este está largo XD

Muchas gracias a los que siguieron este fic ;A; quienes le dieron fav, sus comentarios, GRACIAS POR TODOOOO! De verdad no tengo más palabras para demostrar mi agradecimiento!

Nos leemos en otro fic, todavía quedan muchos fic por escribir y publicar!

KaiRei forever! *corazones*