AQUÍ SE PUEDE ELEGIR DOS FINALES EL FELIZ Y EL NO TAN FELIZ

-No tan feliz:

Habían pasado ya 3 semanas desde que Kate había encontrado esa carta. Y en todo ese tiempo no la había abierto. Pero siempre la llevaba encima.
Acababan de resolver el caso de las chicas secuestradas. Un hombre con muchos recursos las tenía capturadas. Ahora estaba en el calabozo esperando a ser transportado a máxima seguridad. Junto a él 7 policías custodiándolo. Kate Charlaba con Kevin y Javi. Un día tranquilo más allá del criminal que tenían en custodia. Lo que a Kate le venía genial para bajar las revoluciones un poco. De repente cuando se iban a poner a tomar café con un uniformado que les traía una taza, esta cayó al suelo. Resonando en toda la comisaria. Acto seguido el cuerpo sin vida del hombre yacía en el suelo y disparos resonaban en las distintas salas. Balas por doquier gritos y amenazas. Sangre y más hombres vestidos de negro, mercenarios.
Tan pronto como esto sucedió los tres detectives viendo la gravedad de la situación hicieron lo mismo. Agarraron un cargador y sus radios y se pusieron a cubierto.
Tras unos minutos no más de tres o cuatro. El fuego cesó al menos en su mayoría. Unos pasos de hombre se escuchaban. Se acercaban poco a poco a la puerta de la salita de descanso. Donde se escondían los tres detectives. Paró, se acomodó la camisa bajo la chaqueta, señaló la máquina de café y chasqueó dedos. Otro de los mercenarios se puso a hacer café.
-¿Qué clase de mercenario hace café cuando está atentando en una comisaría? -Castle
Ella solo le dedicó una mirada de cállate o te mato. Luego recordó que nadie más que ella lo oía.
Detective Beckett, Espósito y Ryan ¿Por qué no se unen a la fiesta? -La voz de Giacomo Calabere, el hombre que tenían encerrado bajo custodia de 7 policías que probablemente ya estaban muertos, se dirigió a ellos. Calmo, como si tuviera todo el tiempo del mundo.
-¿O se piensan quedar ahí mucho rato?
Salieron de su escondite y los tres le hicieron frente. Kate, mientras estaba escondida se había metido una bala en el interior del pantalón. Un truco que Roy le había dado hace muchos años. Para que si buscan si tienes armas y te quitan la tuya, si agarras otra tienes un disparo asegurado. Valía la pena intentarlo dada la situación.
-Por favor denles las armas a mi compañero de la derecha. Mis otros compañeros aquí los van revisar por si…se han olvidado de entregar algún tipo de arma.
Esposito entregó su arma pero fue a quien más le costó. Giacomo les ofreció un café.
-Kate tenemos que hablar. ¿Café?
Castle lo estaba mirando para matarlo. Solo él le podía ofrecer café.
Se sentaron en la mesa Giacomo y Kate. Espósito y Ryan fueron atados y dejados en el suelo junto a otros policías, los que todavía vivían.
La detective no perdía cuidado alguno a todo lo que sucedía a su alrededor. Al tumor que había crecido desde que se la había sido diagnosticado, presionaba sierras áreas de su cerebro. Dándole mayor agudeza frente a ciertas situaciones. En este caso la percepción de patrones y la atención. Por lo que rápidamente fue capaz de ver el patrón que seguían aquellos mercenarios. La forma en que se movían de un lado al otro, por más que hacían lo posible por parecer desordenados, en el mundo queramos o no todo sigue patrones. Y ella lo notó.
-Veras Kate, a mí nadie me toma prisionero, simplemente no me gusta. Quien manda soy yo. Al arrestarme has hecho que varios de mis negocios se devalúen, y eso tampoco me gusta, soy un empresario. Así que hagamos un trato.
-¿Qué clase de trato?
-Tu no iras tras nada que tenga ni la más remota relación con mis negocios, ni siquiera tras los carteristas o arreglos de cuentas. Y nada te pasara. Si lo haces iré tras Marta, Alexis, tu padre y todos los que te importan. Y me rogaran que los mate. Lo mismo con tus amiguitos estos.
-¿Y qué pasa si digo que no me agrada el trato? Hipotéticamente claro.
-Eres buena. Lástima que no seguiste derecho. Veras las opciones son estas. 1-Aceptas lo anterior. O 2-Tendrás que sufrir tu.
-Bueno...creo que la respuesta está clara ¿No? Me decanto por la segunda.
Una vez le dijeron esto la ataron y la llevaron con el resto. Todos los que estaban atados se encontraban contra la pared. Ella había sido tirada en medio de ellos. Luego unos hombres comenzaron a traer cosas. Un sillón negro, pantallas, maletines. De todo un poco.
Espósito le señalo con la cabeza una bicicleta que estaba bastante rotosa. Los rayos de las ruedas casi que se le caían. Cuando ninguno de los hombres de negro la veía se acercó a la bicicleta y logró quitar uno de los rayos y partirlo al medio. Se metió cada mitad en cada brazo, bajo la ropa casi no se notaban.
Una vez que aquel sillón con accesorios estuvo armado la arrastraron hasta allí. Con una navaja le cortaron las ataduras y otra vez la ataron. Esta vez a cada brazo del sillón. Los posabrasos eran de una madera clara pero fuerte.
Un par de hombres se pusieron a mezclar sustancias en frasco hasta que por fin obtuvieron una que colocaron en una jeringa. Y luego un casco como los que se usan en algunos lugares para hacer electroencefalogramas. Este monitorizaba las ondas cerebrales, pero lo hacía inalámbricamente
-Esto Kate es un método de tortura innovador, no me ensucio las manos lo harás todo tu solita. En la inyección hay una mezcla que hace que todos los recuerdos que te hacen sufrir vuelvan a tu mente, a oleadas. Generando tanto dolor como una paliza que te pueda dar cualquiera de mis acompañantes aquí presentes. En la pantalla veremos lo que tu veas. Pero como soy bueno, esta pistola tiene un disparo. Puedes utilizarlo contra mi o contra tú dolor.

Le inyectaron aquella sustancia y las ondas de la máquina de a poco se fueron volviendo más altas. Había mayor actividad cerebral. La nitidez de Rick fue mayor que cuando despertó en el hospital. Esta vez, el estaba de blanco. Parecía un ángel. Llegó un punto en el que la soltaron de sus ataduras. Eso significaba que dentro de muy pico se dispararía con el arma.
-Ah Kate hay algo que no te dije. No te intentes resistir, solo uno de 100 soldados de las fuerzas especiales logró resistir. Y fue hablando consigo mismo dividiendo su personalidad en dos sujetos para aguantar. Cabe decir que termino con un trastorno de la personalidad importante. Así que...ya sabes haznos el favor y no luche mucho si.-Giacomo le giño el ojo burlándose de ella.
-Tranquila Kate, estoy aquí para ayudar. A parte solo tienes que aguantar hasta que los del equipo de choque entren. No será mucho ya están apostados afuera hace rato.-Castle y le dio la mano. Esta vez Rick salía en la pantalla, todos veían a Castle.
Todos los momentos tristes que había tenido comenzaron a atacarla. La muerte de su madre se repetía una y otra vez, el recuerdo del miedo que tenia con el caso del francotirador. Las emociones la atacaban. Se agarró la cabeza y con el otro brazo rodeo sus piernas. Otra oleada más, está más intensa, era todo lo anterior pero esta vez incluía la muerte de Rick. Una y otra vez, el dolor era imposible de aguantar.
-No...ya basta...por favor... -La detective apenas podía hablar. Llevaba ya 30 minutos y cada vez era peor. Había superado al hombre que sobrevivió.
-Kate escúchame, concéntrate en mi voz. Y mira tú escritorio. -Él le tomó la mano y con el dolor que sentía y las lágrimas que caían como cascadas de sus ojos lentamente llegaron a su escritorio. Allí una rosa de papel azul y en sus pétalos la palabra ALWAYS. La agarró. -Recuerda lo lindo Kate, lo divertido. Si esa porquería que te inyectaron intensifica los recuerdos intenta.
Kate cerró los ojos y se concentró, no era nada fácil. Pero poco a poco fue recordando todo desde el comienzo, todo en cámara rápida. Cuando él se quedo con ella, cuando los muros de su interior comenzaron a caer. Sus momentos, sus secretos, travesuras, su primer beso con él, cuando le propuso matrimonio, cuando la intento salvar del disparo. Todo, recordaba todo, y eso era mucho más que lo malo. Ella iba ganando. Todo aparecía en la pantalla. Hasta Gates se emocionó al ver su historia completa. Parecían Personajes de una serie que habían sido alejados el uno del otro por temporadas. Pensó La capitán.
Unos recuerdo más, el día que encontró la carta, cuando casi muere por la bomba y el se quedó con ella todo el tiempo. Y por fin...su primera noche juntos. Aquel beso que estaba lleno de pasión y amor. Luego la pantalla solo mostró lo que ella veía ahora, a Rick sonriéndole. -Bien Kate, eres fuerte lo has logrado.
Tomó el arma que le habían dejado allí y le disparó a Giacomo en el corazón mientras el moría lentamente se acercó y le dijo -Gracias por recordarme que tuve y tengo más de lo que perdí.
Se dio media vuelta y mientras giraba las dos mitades de los rayos de la bicicleta quedaron en sus manos. Y se los clavó a cada uno de los dos hombres que iban a matar a Ryan y a Espósito. Rápidamente le quitó su navaja a uno de los que había en el suelo y los liberó a ambos. Estos tomaron las armas y comenzaron a disparar. Kate tomo la bala que había escondido y la puso en el arma. Justo en ese momento entraron los del equipo de choque. Pronto todos habían sido abatidos. Kevin y Javi se acercaron a Kate para felicitarla por todo lo que había hecho. Cuando estaban hablando Kate escucho a Castle Gritar -Arma! -Un hombre apuntaba a los dos chicos con una pistola en cada mano. Kate como un rayo levantó el arma y le dio en la cabeza. El hombre cayó pero había logrado dar un tiro. A Kate. Le dio cerca de la panza. Y ella también cayó.
Todavía con vida decidió que ya era hora de leer la carta. No había mejor momento que ese.
Kate, no sé muy bien como despedirme de ti, nunca me gustaron las despedidas, y quizás es porque no me pienso rendir. Si al final no lo logro, quiero que sepas que no moriré, jamás, yo te amo de tal forma que no puede ser expresada por palabras ni humano existente. No moriré, me quedaré en tus recuerdos, porque el amor nunca muere. Pero he estado reflexionando y he llegado a la conclusión de que: Técnicamente se puede hablar de que se cierra felizmente una etapa de nuestra vida que se lleva todo por lo que hemos sonreído y que nos ha mantenido cuerdos durante mucho tiempo. Pero no significa que nuestro final vaya a ser feliz. Por lo que tenemos que disfrutar del trayecto porque el final es incierto. Y lo único que se seguro es que te amo y que todo lo que he vivido contigo, ha sido lo mejor del viaje de mi vida. Porque fue contigo. Katherine Beckett, te amo y te amaré hoy y siempre.
Lentamente una lágrima de alegría cayó por la mejilla de Kate. Ya no sentía más dolor ni miedo. Rick estaba arrodillado a su lado con una rosa roja en el ojal de su saco, y una azul en la mano. Las dos de papel y decían ALWAYS. -Kate ¿vamos? -Él le dio la mano y ella se levantó. Estaba con un vestido blanco. -Toma esta es para ti. -Rick le entregó la rosa azul. Y se fueron caminando juntos, sin dolor ni miedo. Ya estaban juntos cono antes, ahora para siempre.