Día 6. Reunión familiar (OtaYuri Latin Week)
Almaty Kazajistán.
Estaba nervioso. La última vez que se había sentido así de nervioso fue durante su programa corto en la Rostelecom la temporada en que hizo su debut. Yuri apretó inconscientemente la mano de Otabek mientras caminaban hacia el hogar del kazajo, este lo miró ofreciéndole una cariñosa sonrisa.
― Les agradarás ― dijo ― mi hermana es parte de las Yuri's angels ―
Yuri no supo si sentir alivio por eso, no era particularmente bien portado con sus fans aunque estos los seguían fielmente. Sintió un hueco en el estómago y un escalofrío cuando por fin se pararon frente a la puerta de entrada y Otabek golpeó tres veces. Su cuerpo temblaba levemente, el mayor se percató de eso y afianzó el apretón de sus manos.
Nunca le había importado caerle bien a nadie porque creía que no necesitaba de nadie para conseguir lo que quería, así que nunca tuvo el esmero de tener un buen comportamiento con los demás y sólo dejaba a sus emociones fluir, ganándose disgustos o llamadas de atención por su actitud y vocabulario. Pero ahora era diferente, por primera vez quería conseguir aceptación. Otabek era la persona que más le importaba en el mundo, además de su abuelo, por lo tanto era importante para él agradarle a su familia, tenía miedo de ser rechazado por ella y decepcionar al kazajo.
La puerta se abrió y una hermosa mujer los recibió, tenía el cabello oscuro como el de Otabek, era mucho más pequeña en altura que el kazajo y su complexión parecía ser delgada aunque había un ligero rastro de peso en algunas partes de su cuerpo. A pesar de la forma en cómo su rostro se iluminó al verlos se apreciaba el paso de los años y los sentimientos en él.
― ¡Bienvenido, Otabek! ― Ella saludó dando un gran abrazo casi inmediato a su hijo, luego se separó y su mirada cayó en el rubio que se sintió nuevamente cohibido ― Y tú debes ser el famoso Yuri Plisetsky ― ofreció una cálida sonrisa, muy parecida a las de Otabek ― Otabek no deja de hablar de ti, adelante, esta es su casa ― ofreció haciéndose a un lado para dejarlos pasar.
Un hombre que leía el periódico los saludó desde el sillón, era el padre de Otabek, muy parecido a su hijo, pero sus facciones eran más duras y la edad ya era visible en su rostro. Tanto Otabek como Yuri devolvieron el saludo aunque el rubio lo hizo más bajo siguiendo los movimientos del kazajo.
― ¡No puede ser Yuri Plisetsky! ― La exclamación de una aguda voz que vino desde las escaleras. Una chica, de alrededor doce años, cabello oscuro y tez un poco más oscura que la de Otabek, se precipitó rápidamente hacia donde estaban ellos, saltó hacia su hermano y este la sujetó fuertemente ― ¡Bienvenido, Bek! ― saludó con palpable alegría y luego se dirigió a Yuri, la emoción plasmada en sus brillantes ojos ― ¡Soy Evnika! ¡No puedo creer que estés saliendo con mi hermano! ¡Soy una gran fan de ustedes dos, de hecho, soy la presidenta de las Yuri's Angel y Beka's Bears de Kazajistán! ― exclamó inflando el pecho con orgullo.
― Nika, lo vas a asustar ― la madre de Otabek estaba riendo ― Bienvenido, Yuri. Mi nombre es Lashyn, es bueno conocerte por fin ― ella volvió a sonreírle cariñosamente y luego giró el rostro hacia la sala ― Y ese señor apático de ahí es Erasyl, también está encantado de tenerte aquí aunque no lo demuestre ―
― ¡Hey! ― protestó el hombre, bajando el periódico y fingiendo haberse indignado por lo recientemente dicho ― No puedes decir eso de mí si yo voy a invitar la cena hoy ―
Los nervios del ruso habían ido, poco a poco, mermándose a medida que observaba la amena interacción en la familia de Otabek. Ayudaba también que el kazajo no se hubiera apartado de él ni un solo segundo, ni siquiera cuando su hermana saltó sobre él y luego la dejó, volviendo a colocar su mano en la espalda de Yuri para infundirle seguridad. Lashyn rio animada y luego volvió su vista hacia Otabek y Yuri.
― Limpié tu habitación, Otabek ¿Por qué no vas a mostrársela a Yuri? Hay toallas y agua caliente en el baño. Dense prisa, parece que tenemos una invitación a cenar en algún restaurante de buena calidad, espero ― hizo un pequeño guiño de complicidad, la sonrisa nunca abandonó su rostro.
Otabek asintió y guio a Yuri para subir las escaleras primero, yendo muy cerca detrás de él. Cuando la puerta de la habitación se cerró por fin y las maletas colocadas en una esquina cercana, Otabek fue capaz de relajar su postura y acercarse para abrazar al rubio, en algún momento la tensión del kazajo subió mientras que la de Yuri se disolvió.
― Lo siento, están muy felices de tenerte aquí. Espero que no haya sido muy agobiante ― se disculpó ― La próxima vez podríamos rentar un departamento, solo nosotros dos. Pero significaba mucho para mí que conocieras a mi familia esta vez ―
― Idiota ― Yuri musitó suave, su tono de voz ni siquiera fue el suficiente para hacerlo parecer un insulto, devolvió el abrazo a Otabek fuertemente ― Si significa mucho para ti es importante para mí también ― confesó temblando en el abrazo, se sentía cálido, tanto por la forma en que Otabek lo hacía sentir, feliz, perteneciente a un lugar y cómo su familia también lo recibieron con hospitalidad y alegría ― Gracias, Beka ― dijo finalmente, el cúmulo de nuevos sentimientos agolpándose en su interior. Estaba más agradecido por haber recibido esta oportunidad ― Yo nunca antes me había sentido como parte de algo así… quiero decir, había convivido con la familia del cerdo y de Yuko pero nunca se había sentido como ahora… Se siente como si realmente estuviera aquí… no sé cómo explicarlo yo… ― Otabek sonrió, acariciando dulcemente su cabello.
― No tienes nada que agradecer, Yuri. Ahora eres parte de mi familia ―
Otra vez me atrasé, pero hoy traeré cuádruple actualización ~ dos ahora y dos más tarde por la noche :)
