Yay! Finalmente el capítulo 10 (ノ◕ヮ◕)ノ*:・゚✧

Culpo a los exámenes por la tardanza. Si así que no me odien a mi, odienlos a ellos.

Level 5 (c) Inazuma Eleven


Capítulo 10

"Y todo terminó una tarde en el parque"

Hiroto/Midorikawa

Aquella noche el peliverde volvió a soñar. Nuevamente era aquel sueño donde estaba en el parque con Hiroto. Éste estaba a lo lejos, sonriendo, instando a Midorikawa a acercarse.

Sin embargo, en esta ocasión, Midorikawa si caminó hacia él.

Hiroto sonreía más con cada paso de Midorikawa, diciéndole algo inaudible. Cuando por fin estuvo a su lado, Midorikawa pudo escuchar finalmente lo que le decía.

-Midorikawa. Te amo.

El peliverde se despertó súbitamente, algo desconcertado al ver que estaba en su cuarto y no en el parque junto con Hiroto.

Entonces su mente reconoció que había sido un sueño. Miró el reloj que marcaba las 3 de la madrugada.

Volteó su vista al techo y se quedó pensando.

Hiroto le había dicho que no importaba lo que decidiera, que él esperaría una respuesta. Midorikawa no dudaba de sus sentimientos, pero no sabía si estaba listo para dar el siguiente paso.

Yo estoy seguro de mi respuesta, pero...

Por la mente del amante de los helados pasaron las consecuencias más ridículas que ni siquiera una fangirl en su momento más desquiciado hubiera podido idear.

¿Y...si me pide que sea su novio?

Las mejillas del moreno pronto se tornaron calientes.

Midorikawa jamás había tenido ninguna relación. No pensó que la primera sería con un hombre. Aunque siendo éste, Hiroto, realmente no le importaba, en lo absoluto.

No sé ni que le dudo, ¡le debí haber dicho desde ayer! Así todo habría acabado más pronto y no estaría ahora tan mortificado.

Los párpados le pesaban e intentó encontrar el sueño de nuevo, incluso entre aquellos turbulentos pensamientos y deseos.

La verdad, siendo Hiroto, no me importaría salir con él.

A la mañana siguiente, el chico despertó más temprano de lo que le hubiera gustado, pero ya una vez captado el olor a huevo y tocino, no se pudo quedar más tiempo en la cama.

Bajó las escaleras e ingresó a la cocina. Donde su sirvienta estaba concentrada en el desayuno. Su padre, sentado a la mesa, leía el periódico.

-Ryuuji, buenos días.-le dijo una vez notó su presencia.

-Buenos días, papá. Buenos días, Nanako.

-Oh, buenos días.-contestó alegre la sirvienta.-Siéntate, Mido. Ya te estoy sirviendo tu desayuno.

Mido obedeció y Nanako le puso su plato frente a él, que pronto empezó a devorar.

-Cuidado, hijo. No te vayas a atragantar.

-¡Mphh!-fue todo lo que se le entendió ya que no dejaba de masticar comida.

Midorikawa comía ago más apurado de lo normal, afectado por los nervios del día anterior. Bien, no tendría que esperar más. Hoy le diría a Hiroto.

Su estómago se revolvió y su desayuno pronto no se vio tan apetitoso.

-Urghhhh.

-¿Ocurre algo?-preguntó su padre.

-No.

-¿Enserio?

Midorikawa lo pensó un momento. Su padre había aceptado ya lo que sentía ¿no? Aunque, aun así no era un tema del cual se pudiera conversar tan normalmente.

-Sólo estoy cansado, es todo.-mintió.

Su padre no lo creyó pero no insistió más. -Bueno, -se puso en pie.-Debo irme al trabajo. Que tengas un buen día en la escuela.

Salió de la cocina y abrió la puerta principal-¡Y que te vaya bien con tu amigo!-añadió.

Midorikawa miró confundido en dirección a la puerta pero no quiso prestarle atención así que terminó su plato.

Rumbo a la escuela se encontró con Miura.

-Midorikawa

-Miura, hola.

Miura Hiromu era de los mejores amigos de Midorikawa, lo conocía prácticamente de toda la vida. Ambos iban a la misma escuela, así que se dispusieron a platicar el resto del camino.

-Sabes, Mido. No sé si serán cosas mías, pero últimamente te he visto distinto.-dijo Miura de repente.

-¿A qué te refieres?

-Algo...se te nota diferente.

Midorikawa se encogió de hombros.

-No será que conociste alguna chica.

-¡Eh!

-Le atiné ¿no es así?-se burló.

-No, no he conocido a ninguna chica.

-Sí, claro. Vamos, cuéntame.

Los chicos ya habían llegado a su institución, y el timbre estaba a punto de sonar.

-Te contaré después, no tengo tiempo ahora.-se excusó.

-Te buscaré en el descanso, Mido. No te escaparás.

En la escuela, Midorikawa no estaba en el mismo salón que Hiromu, por lo que no podría preguntarle sobre lo pasado hasta el receso.

Tendría que explicarle todo cuidadosamente.

Aquel día, el descanso pareció llegar más rápido de lo que Midorikawa quería.

Salió al pasillo rumbo a la cafetería. Miura lo encontró inmediatamente.

-Ahora, dime.

El peliverde suspiró. En eso, Maki apareció frente a ellos.

La chica era una persona muy agradable y gentil, pero era fácil hacerla enojar, y si eso pasaba era mejor rezarle a todos los santos.

Por la cara que llevaba, no estaba muy contenta con Midorikawa que digamos.

-Midorikawa-kun. Al fin te encuentro.

-¿Q-qué pasa, Maki?

-Sigo molesta por lo que pasó en la fiesta el sábado. Fueron tus amigos quienes arruinaron todo. Y no voy a perdonarte eso. En la próxima reunión, te encargarás personalmente de todos los preparativos del salón. ¿Entendiste?

-¿Qué?

-Lo decidimos. No puedes objetar, te pudo haber ido peor. Sólo iba a avisarte eso.

Y con eso, dio media vuelta y se retiró.

El estrés de Midorikawa se estaba apilando por montones.

El de cabello castaño alzó una ceja. -¿De qué hablaba Maki?

-Te lo explicaré. Verás...

El chico explicó un poco sobre el problema que había tenido, sobre Hiroto y su padre. Omitió la parte de que quería a Hiroto, pero pensó que no sería indispensable que conociera ese dato.

-Vaya, que problema.-chifló.-Pero supongo que ahora ya todo está bien ¿no? Digo, ya tu padre aceptó que fueran amigos.

-Sí, es verdad.-dijo distraídamente.

-¿O...hay algo más?

-Tengo que hablar con Hiroto, y ando algo preocupado por eso.

Miura bufó.-Saldrá bien, lo que sea que tengas que decirle seguro que lo aceptará. Por lo que me dices que hizo, se ve que te aprecia mucho.

Midorikawa sonrió levemente.-Es verdad.

La escuela terminó y Midorikawa no podía estar más feliz de irse a su casa. comió, miró un poco la tele, sin quitar los ojos ni un momento del reloj. Y llegado el momento, se puso de pie y se dirigió al parque.

Cuanto más se acercaba, su estómago se revolvía más y más. El peliverde se dio animos a sí mismo.

Todo va ir bien.

Cuando llegó, el pelirrojo ya lo estaba esperando. No importaba cómo, Midorikawa nunca lograba llegar antes que él.

-¡Hola!-saludó Hiroto.-¿Listo para jugar? Sabes de antemano que ganaré, así que no te hagas esperanzas.

Hiroto estaba actuando como si ayer no le hubiera declarado nada. Mido supuso que lo hacía a propósito para que él no se sintiera incómodo. Sin embargo, el moreno no quería seguir más con esto.

-Hiroto, antes de eso-lo interrumpió.-pensé mucho lo de ayer...y sabes, me decidí a decírtelo.

El pelirrojo observó expectante la cara sonrojada de Midorikawa.

-¿Qué cosa?-preguntó.

-Hiroto, yo...

Justo en ese momento antes de que Midorikawa le dijera, Hiroto se dio cuenta. Él en ese momento lo supo. Por alguna razón pudo verlo en su mirada, Midorikawa en realidad...

-Yo también te quiero. Lo he hecho desde hacía ya tiempo y...-su corazón aceleró, haciéndole más difícil hablar con claridad.- ¡No te lo había dicho porque...! bueno, tenía mis dudas...y...yo...

Hiroto se rió por lo bajo.-Vaya, vaya. ¡Qué cosas! Justo igual que yo.

Midorikawa miró a su amigo sin saber que hacer ahora. Ya le había correspondido, así que esperó a que el ojiverde hablara.

Hiroto pensó en cómo decirle lo siguiente. Él sólo había estando esperando la respuesta del peliverde, ahora que había corroborado sus sentimientos, no habría razón para no escalar el siguiente peldaño en su relación.

-Mido-chan, si estás seguro de que me quieres,-sonrió complacido.-Y yo estoy más que seguro que te quiero. Te voy a pedir, aquí. En este lugar, que fue donde nos conocimos, si tú ¿aceptarías... ser mi novio?

Midorikawa se quedó sin habla, sin aire, sin palpitación. Vaya ironía que sus imaginaciones se hicieran realidad.

Los segundos pasaron y el peliverde seguía igual.

-¿Midorikawa? ¿Mido, estás bien?-Hiroto comenzó a alarmarse al notar la cara del moreno cambiar de tono.

Midorikawa literalmente se había quedado sin respirar.

Hiroto sobresaltado se acercó y le propinó unas palmadas en la espalda.

Midorikawa tosió fuertemente y volvió a respirar normalmente.

-¡Mido-chan! ¿Tan mal te cayó la propuesta?- cuestionó el pelirrojo sobresaltado.

-Yo...-Midorikawa se trabó con sus palabras, y de alguna manera, lo único que salió fue:-acepto.

Hiroto fue ahora el que tardó en reaccionar. -¿De veras?

Midorikawa asintió y el otro, lleno de júbilo, comenzó a reír.

Midorikawa esperó un poco, pero Hiroto no se movió, ni dio signos de acercamiento. Sin poder contenerse más, se le lanzó encima y lo abrazó.

Sí, solamente lo abrazó.

El ojiverde se quedó petrificado en su lugar por un momento, para después corresponder el gesto, disfrutando el momento.

Midorikawa entonces se separó un poco para poder ver el rostro de Hiroto. Éste le regresó la mirada, sonriente. Estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro.

Él pelirrojo no pudo soportarlo más. Había esperado por este momento desde hacía mucho, aunque nunca había pensado bien en cómo llevarlo a cabo. Así que torpemente siguió su instinto.

Tomó la cara del moreno entre sus manos, y aunque algo indeciso, fue acortando poco a poco la distancia entre ellos. Midorikawa se quedó tieso, sin saber qué hacer, por lo que su única reacción al ver el rostro de su amado cada vez más cerca fue cerrar los ojos.

Y así, lo único que pasó fue que sintió una presión sobre sus labios.

Tímidamente, -como cualquiera que tiene su primer beso-, Ryuuji correspondió. Explorando esta nueva sensación. Moviendose al compás de los labios de Hiroto. Entrelazando sus manos alrededor de su cuello.

Cuando por fin tuvo que romper el beso, dado que su respiración había sido nula unos buenos 30 segundos, se quedó ahí, sin separarse de su pelirrojo.

Hiroto estaba igual de conmocionado, pero su mirada dejaba relucir lo contento que estaba.

El peliverde estaba seguro que Hiroto estaría a su lado por el resto de su vida. Aunque sonara cursi y trillado, era el pensamiento más certero que tenía.

Después de todo...tal vez, pueda tener mi final feliz, justo como en la películas.

-Y bien, Midorikawa. ¿Vas a querer jugar fútbol, o prefieres quedarte abrazado de mí el resto del día?

Midorikawa rió apenado, -Bien, bien. Juguemos. Supongo que tendré mucho tiempo para abrazarte ¿no?

-Todo el que quieras.

Y así, tomaron el balón para hacer una de las cosas que más disfrutaban. Como todos los días, hasta que empezara a oscurecer.

El sol estaba a punto de ocultarse, ambos chicos reposaban sobre el césped, agotados.

Hiroto sonrió ante el cielo anaranjado. Pronto se tornaría oscuro, aunque iluminado por miles de puntitos brillantes.

Sin embargo, al mirar a su lado y ver a Midorikawa, no pudo evitar sonreír más.

Ahora Midorikawa era más brillante para él que todas las estrellas juntas.

Estiró su mano y tomó la del peliverde, haciendo un ligero sonrojo mostrarse en la cara de éste. Cosa que Hiroto no podía sino hallar más linda.

-Mido-chan…te quiero.

Y así era como todo terminaba, o al menos para nosotros, ya que por seguro ellos tendrían mucho por delante, muchas tardes que pasar debajo de aquel árbol de cerezo, como siempre, jugando fútbol hasta la puesta de sol. Así es como todo terminó, una tarde, en un parque.


Bien no es el mejor final del mundo pero...ESPEREN! Todavía no acaba! Hay un pequeño OMAKE! :D