Remember

-Flash back-

Se escuchaban campanas. Frente a la capilla había un parque blanqueado por la nieve, la pequeña familia estaba sentada en una banca que daba a las puertas de ese edificio de dónde provenía el sonido melodioso; junto a ellos, se encontraba un hombre de aspecto formal, algunas canas se le divisaban entre el cabello rubio. Los adultos platicaban mientras el pequeño se veía absorto en el cubo de rubik que tenía entre sus manos.

— Gracias por ayudarnos. Él no existe para el sistema, por eso no pudimos sacarlo tan rápido, pero seguro que a ti te será más fácil –dijo la mujer acomodándose el cabello azabache.

El hombre asintió.

— Podría ayudarlos a ustedes también.

— No, somos un caso perdido –contestó ahora el hombre de ojos grises –no podemos irnos, al menos ahora no, si nos salvamos de esta…

— Iremos por Elle en cuanto podamos –sonrió la mujer tristemente –solo queremos que este a salvo.

— lo mantendré a salvo.

— Bueno. –Entonces el hombre se acuclilló frente al niño que miraba fijamente el cubo ya resuelto –Debes ser fuerte… recuerda que aun debes encontrar esa persona con quien pasar Navidad.

El niño asintió sin apartar la mirada del puzle. El hombre le revolvió el cabello y se levantó mirando alrededor mientras la mujer abrazaba al pequeño.

— No pierdas estos momentos –lo acercó más, lo besó en la cabellera y le susurró –no quiero mentirte… pero tal vez, podremos vernos algún día. Sé un buen hombre… y nunca nos olvides.

El pequeño Elle parpadeó un par de veces mientras asentía nuevamente; luego ambos se pusieron de pie, el hombre desconocido también lo hizo. Elle miró como su madre le tomaba la mano y se la ponía en la mano del hombre, entonces el sonido de las campanas se volvió en sonido de disparos y la voz de su padre gritando "¡abajo!".

-Fin del flsch back-

Volvió a mirar el reloj, éste marcaba las 3:00 a.m. Se levantó con cuidado para no despertar al anciano que yacía durmiendo, se dirigió hacia la puerta, la abrió con cuidado dejándola abierta y se dirigió hacia las ventanas; se quedó ahí contemplando el panorama que le ofrecía ese punto (el jardín frontal, la verja, más allá la calle, todo cubierto de nieve e iluminado por las luces tintineantes de las lámparas).

Watari había dado en una fibra muy sensible al hablar de sus padres, siempre los tenía en mente pero ahora los recuerdos, tanto los buenos como los malos, se atiborraron en su cabeza, eclipsando incluso el recuerdo del castaño y los casos que le había interesado hace unos días "claro, desde que acabó el caso Kira no ha habido muchos casos tan interesantes".

Regresó la mirada hacia dentro de la habitación, desde ahí podía contemplar a su mentor y recordó en lo importante que se había convertido, él se volvió su padre y madre, su apoyo y su único amigo por tantos años; sin embargo, no había olvidado a sus padres. Cerró los ojos.

-Flash back-

— Vamos, Elle, ven aquí –lo incitó su padre que estaba junto a la chimenea sentado en un sillón junto a su madre.

El niño fue obediente y se sentó a los pies de su padre, mirándolos con una curiosidad inocente.

— ¿Por qué están felices? –Soltó el niño — ¿Qué hace de esta una ocasión especial?

— Verás Elle –respondió su madre mientras se acomodaba un mecho de cabello –para muchos, esta noche nació un niño muy especial y celebran su cumpleaños. Para nosotros, es una noche especial, porque hace 10 años en esta fecha nos conocimos tu papá y yo.

— Además, es una noche que trae mucha magia…

— Pero la magia no existe…— Repeló el niño arrodillándose frente a él.

— No el tipo de magia que estas imaginando. Un día de estos, encontraras a una persona con quien pasar una noche así y veras que la noche se volverá mágica y sentirás su poder.

— ¿Cuál poder? –preguntó el niño más interesado.

— Amor –miró a su hijo con una sonrisa y besó a su esposa — ¿lo entiendes?

El chiquillo miró a su papá con desconcierto, pero asintió visiblemente. Había valido la pena escabullirse hacia la sala mientras sus padres pensaban que estaba dormido: había descubierto como hacer magia.

-Fin del Flash back-

La mañana volvió perezosa mientras el pelinegro miraba a Watari dormir. Esa noche se le había hecho más larga de lo usual y tal vez fuera porque no estaba enfrascado en uno de esos seductores casos o tal vez porque era de su vida en lo que había estado pensando. Aparte de sus padres, había pensado en los años en los que, por su protección, tuvo que vivir en diferentes orfanatos durante tres años. Después, cuando lo habían establecido en Winchester y se había aficionado al tenis; sonrió ante esos recuerdos que le eran muy gratos pero a esos recuerdos le siguieron otros más sombríos, como la primera generación de sucesores. Los más calificados habían sido enviados a la Wammy´s House de Inglaterra, donde él apenas y los había llegado a conocer; recordó, también el fracaso de esa generación (la muerte de A, la perdición y muerte de B). Luego las generaciones que les siguieron (los tan olvidados X, Y y Z) y sus actuales sucesores, que súbitamente, habían empezado a trabajar independientemente aunque seguían a su lado. Sus pensamientos le dieron la vuelta completa a su vida, hasta que llegó a la parte en donde se había enfrentado a Kira y como, de algún modo, había ganado… "empate" resonó en una parte de él.

"Aún no es tarde" dijo en voz baja y miró al hombre que seguía dormido. Se acercó la portátil y se puso a trabajar más tranquilo, mientras la mañana iba avanzando… se le apetecía un buen té, llamaría a Mello en un rato.