10.-Zutara

Se habían conocido como enemigos y emprendieron una larga lucha a lo largo de su viaje en dos bandos completamente opuestos. Pero con el tiempo todo cambió. La primera vez que empezaron a notarse las muestras de afecto entre ellos había partido desde que Zuko los había salvado de un severo ataque de la Nación del Fuego. Esa zona en la que habían permanecido albergados fue donde Zuko hacía de vigilia mientras que Katara había acudido a su encuentro. El príncipe de la Nación del fuego levantó su mirada hacia ella que sin pronunciar palabra alguna se sentó a su lado. Un momento de silencio se hizo presente antes de que uno de ellos pudiera hablar al respecto.

-"Has vuelto a salvarnos"

-"No fue nada. Se los debía. Después de todo es mi culpa que se encuentren en esta situación" - respondió algo acomplejado, desviando su rostro al piso.

-"Claro que no. Bueno… sí, pero en estos momentos lo que importa es que nos hayas salvado… otra vez" - dijo esto último con pasividad en su voz, fijando atentamente sus ojos en los del príncipe de fuego casi mostrando ternura. Él, por su parte también la miró de forma atenta, perdiéndose en aquellos dulces y gentiles ojos azules.

En determinado momento ambos sintieron una extraña actitud en sí y en el ambiente, que los hizo apartarse el uno del otro, algo incómodos de la corta distancia que habían empezado a tomar.

-"Ah… bueno… me alegra que ya no estés tan enojada conmigo" - se atrevió a decir Zuko.

-"Sí, bueno… es que esta vez de verdad te arriesgaste para que pudiéramos escapar de ahí"

-"Oh, vamos. No tiene importancia"

-"Claro que la tiene. Otro poco y Azula hubiera acabado contigo"

-"¡Claro que no! Yo… ya lo tenía controlado" - contestó un poco inquieto, volviendo a desviar su mirada de la morena.

-"Admítelo. Te dio una paliza" - dijo Katara con una traviesa sonrisa de malicia hacia el príncipe de fuego.

-"¡No! Bueno… quizá un poco, pero es que ella es un prodigio del fuego-control"

-"Cómo no" - se burló la morena - "Ustedes los hombres siempre inventan excusas tontas cuando una mujer está por encima de ustedes"

-"Bueno ¿Cómo te sentirías si de repente Sokka pudiese vencerte en una batalla de Agua-Control?" - le desafió Zuko, sin evitar sentirse ofendido de las represalias de la morena.

-"¿Quién? ¿Sokka?" - preguntó esta asombrada. Y entonces volteó a ver a su tontorrón hermano mayor al fondo de la cueva durmiendo y roncando como una marmota.

Después de observar un instante al hermano de la morena, Zuko y la maestra agua soltaron a reírse, sin poder controlar lo alto de sus carcajadas. La pandilla estaba tan cansada que siguió durmiendo sin percatarse del ruido de esta, pero Aang había despertado sin que lo notasen. Y con su mirada soñolienta dirigió su mirada a sus maestros de Fuego y Agua Control. Al momento después los dos dejaron de reír volviéndose a producir aquella sensación extraña, en la cual apartaron sus miradas.

-"Y hablando de Sokka…" - dijo la maestra agua un poco indecisa - "Me contó que dejaste a una persona que querías mucho cuando fueron a rescatar a Suki y a papá"

-"Ah… te contó de aquella conversación que tuvimos en la nave" - contestó Zuko volviéndose un poco inquieto hacia ella - "Sí… este, tuve que terminar con ella cuando abandoné el palacio"

-"¿Ella? ¿Quieres decir que era una novia?" - preguntó Katara sorprendida.

-"Ah… sí" - respondió Zuko confundido de la sorpresa de la morena - "¿Acaso no te lo dijo?"

-"No, yo creí que se trataba de algún pariente o amigo cercano" - contestó Katara sin salir mucho de su sorpresa - "

-"Ah… no. De todas formas ¿Por qué te sorprende tanto?"

-"Bueno es que… no imaginé que eras de la clase de tipo que tenía novia"

-"¿Qué? ¿Y por qué piensas eso?" - le preguntó sintiéndose nuevamente ofendido.

-"Bueno, como siempre andabas persiguiéndonos, ya sabes "tengo que recuperar mi honor para poder regresar a mi pueblo"…" - dijo la morena diciendo esto último imitando al antiguo Zuko.

-"Que impresión tan vaga. Parece que tenías en mente a un maniaco" - dijo el maestro fuego con humor.

-"Lo siento, no pude evitarlo" - contestó dulcemente luego de reír de forma encantadora.

Aang les seguía observando, sin evitar sentirse preocupado al respecto, más no se atrevía a interrumpir para cerciorarse que rumbo tomarían las cosas. Por su parte, Zuko y Katara ignoraban el hecho de que alguien los estuviera observando, es más, es como si ignoraran el hecho de que en esa cueva estuvieran acompañados.

-"Espero que no sigas con la misma impresión"

-"Hum… pues creo que cambió un poco" - contestó con un marcado tono de humor, desviando su mirada en el cual sostenía una sonrisa - "De todos modos ¿Qué fue lo último que pasó entre ustedes dos?" - retomó con más seriedad.

-"Bueno… la dejé encerrada en la Roca Hirviente"

-"¿Qué?" - preguntó sorprendida volviendo de súbito su mirada al príncipe de fuego.

-"Cuando nos adentramos en la prisión, y luego de todo el operativo que hicimos para rescatar a tu padre y a Suki, ahí estaba ella" - contó con un poco de pesar al final.

-"Ah… ¿Y qué pasó?" - preguntó esta, más intrigada.

-"No podía perder mi tiempo tratando de explicarle el por qué de mi traición, así que tuve que librarme de ella, y no tuve otra opción más que dejarla allí, encerrada"

-"Lo siento" - dijo la morena con algo de pesar desviando su mirada nuevamente al suelo - "Te debo una disculpa"

-"¿Una disculpa? ¿De qué?" - preguntó extrañado y confundido el príncipe de fuego.

-"Pues… antes de que te nos unieras tenía mucha furia contra ti, aún cuando te nos uniste no cesaba. Pero… ahora entiendo lo difícil que ha sido todo esto para ti, te has visto obligado a renunciar a muchas cosas, no sólo a tu trono"

-"Está bien, Katara, era lo que debía de hacer hace tiempo" - contestó con una sonrisa.

El silencio volvió a pronunciarse. La lluvia seguía cayendo y Aang mantenía su mirada en dos jóvenes maestros que demostraban una estrecha cercanía que se hacía cada vez mayor y una sensación en ellos se hacía presente. Pasaron unos minutos antes de que se atrevieran a hablar y cuando lo hicieron, hablaron al mismo tiempo.

-"Katara yo…"

-"Zuko yo…"

Los dos volvieron a quedarse en silencio pero mirándose fijamente el uno en los ojos del otro. Poco a poco las miradas de ambos empezaban a acercarse con lentitud y sus labios empezaban a juntarse hasta rozar el uno con el otro.

Aang había quedado pasmado ante la escena y se pegó a la pared tratando de afirmarse mientras se dejaba caer al suelo, rendido. Poco después la morena alejó su rostro del príncipe con cierta culpabilidad mientras este la observaba con una mirada de extrañeza.

-"No… no puedo hacerle esto a Aang"

-"Sí… lo sé" - dijo Zuko, desviando acongojado su mirada.

El momento quedó ahí, ya no hubieron más palabras, sólo un muy triste Aang que apartó su mirada y se acurrucó en sí cerrando con fuerza sus ojos, tratando de olvidarlo aunque sabía que era imposible.

Días después vino el cometa Sozin, y Aang tuvo que enfrentarse al Señor del Fuego. La batalla fue dura pero había logrado salir victorioso, trayendo así de nuevo la paz al mundo. Sin embargo, aún quedaban cosas restantes, Zuko había resultado herido tras proteger a Katara de un ataque de Azula. Pese a eso había ido con los demás al encuentro con el joven héroe que había derrotado a su padre. La maestra agua se encontraba sumamente preocupada por Aang, tuvo el presentimiento de que no lo volvería a ver jamás; Eso hizo que una vez que llegó con Zuko a su encuentro corriera a abrazarlo y a hacerse la idea de que jamás permitiría que le pasara nada, ella estaría a su lado siempre. Cuando Katara abrazó al joven monje y este a su vez le correspondió el abrazo con gusto, vio al príncipe a unos metros de él y su amada maestra, mirándoles con tristeza. Él se había ya resignado a la idea de estar junto a la maestra agua, era claro que sus sentimientos por el avatar eran los indicados. Pero Aang sabía lo que tenía que hacer.

Luego de que la guerra acabara el joven monje se juntó con la morena en las afueras del palacio de la Nación del Fuego. Ese día se había llevado a cabo una importante ceremonia que decretaba el final de la guerra y Aang debía de aclarar las cosas y arreglar lo que más le importaba. Katara por su parte lucía preocupada, Aang había estado muy extraño el último tiempo, sin que le dijera nada al respecto.

-"Katara… ¿De verdad quieres estar conmigo?" - preguntó tristemente el último maestro aire.

El rostro de la morena de pronto cambió, aquella pregunta la había tomado por sorpresa.

-"Claro que quiero estar contigo Aang" - respondió Katara un poco inquieta tratando de figurar una sonrisa - "Eres el chico más encantador que conozco y también… te amo"

Aang sólo se dedicó a mirar a una parte indeterminada con una expresión vacía y muy seria. Katara quiso besarle pero entonces Aang, fue quien esta vez apartó su rostro del de la maestra agua, haciéndolo a un lado de donde estaban sus labios.

-"Aang…"

-"La felicidad de la persona que amo no está a mi lado" - dijo con pesar.

Katara bajó su mirada con culpa y tristeza de lo que estaba haciendo, pero no podía mentirse a sí misma, ya era hora de aclarar su relación con Aang para que no hubiera más malentendidos.

-"¿Recuerdas que te dije que estaba confundida?"

Aang no respondió, esperó a que la maestra agua terminara de decir aquello que le torturaba y quería que fuera lo más rápido posible.

-"No quiero lastimarte. Es lo que menos quiero hacer en la vida" - optó por terminar la morena.

-"Está bien… creo que lo entiendo…" - dijo con tristeza al momento que bajaba su rostro y sus ojos se llenaban de lágrimas.

-"Aang…" - dijo la maestra agua dolida y lo estrechó con fuerza en sus brazos.

Por otra parte, en el palacio de la Nación del Fuego, Zuko se encontraba en su cuarto empacando sus cosas. Pronto partiría rumbo a Ba Sing Se a resolver un asunto pendiente que tenía con cierta persona. Sin embargo, cierta persona de su Nación le contemplaba desde la entrada de su cuarto, esperando resolver sus asuntos antes de que este partiera a su destino. El príncipe de fuego se percató de su presencia y de inmediato dejó lo que estaba haciendo para centrarse en esta, que con su mirada fría le inspiraba un poco de temor de lo que fuera a decir.

-"Mai… yo…"

-"No sé porqué no imaginé que algo así podría suceder" - dijo cerrando sus ojos con indiferencia, luego de dar un suspiro - "Pero supongo que era de esperarse"

-"Yo… no sé que decir" - contestó el príncipe de la nación del fuego desviando culpable su mirada.

-"No tienes porqué decir nada y no me molesta. Si estuviera enfadada iría tras esa chica de la tribu agua y le enterraría una de mis cuchillas"

Zuko se estremeció y miró fijamente a su ex prometida de la nación del fuego, que esta luego optó por una tenue sonrisa.

-"Relájate, sólo estoy bromeando" - dijo Mai.

-"Tú no acostumbras a bromear" - le dijo sin quitar su estado de alerta.

-"Pues desde ahora lo hago" - contestó de forma indiferente - "Sólo trato de que quites esa cara de culpa y te vayas ya. No te preocupes más por mí ¿Sí?"

El retomado príncipe de fuego permaneció por unos instantes mirando el rostro de Mai que caso curioso esbozaba una leve sonrisa. A los pocos minutos el príncipe de la nación del fuego abandonó el cuarto. Luego de unos segundos el rostro frío de Mai se vio envuelto en lágrimas, dejándose caer de rodillas, apoyando su rostro contra la cama.

En la capital del Reino Tierra, la gran ciudad de Ba Sing Se, la morena aguardaba en los muros de la gran ciudad, vestida con un tradicional vestido verde del Reino y decorando su sedosa cabellera con una flor en un costado de su cabeza. El atardecer empezaba a declinar, resaltando diversos colores y tonalidades en el cielo que además se reflejaban en la ciudad. Estaba ansiosa de verlo, de tenerlo de frente para expresarle, sin remordimientos de aquello que sentía. Zuko, por su parte había llegado al gran muro de la ciudad, de seguro del otro lado ya se encontraría Katara esperándolo. No la haría esperar más y se acercó a los guardias de la ciudad para que estos le abrieran camino.

-"Príncipe Zuko…" - dijo uno de los guardias.

-"Señor del Fuego Zuko" - corrigió este con naturalidad - "¿Ya se encuentra aquí?"

-"Sí, señor" - respondió otro de los guardias cediéndole el paso - "Está esperándolo del otro lado del muro"

Entonces los guardias, con uso de su Tierra-Control abrieron paso, abriendo una entrada al otro lado del muro en el cual, a unos metros de él, se encontraba su amada compañera esperándole.

-"Katara…" - pronunció Zuko conmovido para si. Lucía más hermosa que de costumbre y ella por supuesto, pensaba lo mismo de él. Al notar la mirada del príncipe hacia ella se sonrojó con ternura.

En medio del desierto dos jóvenes maestros se encontraban entre las arenas, corriendo para reunirse el uno con el otro, con un solo deseo en sus corazones. La muchacha era una joven perteneciente a la tribu agua del sur. Podía verse a una joven de cabello castaño atado en una trenza, de esplendorosos ojos azules, y vestida con un traje de mangas largas. Mientras que, del otro lado, un muchacho de armadura, con cola de caballo y cicatriz en el rostro, corría con fervor a su encuentro.

Veo al joven con el que te casarás…

Otra imagen del desierto, mostraba a la misma muchacha, correr al encuentro del joven, pero vistiendo un atuendo diferente, el atuendo que usaba en la nación del fuego. El muchacho por su parte se encontraba con un traje de combate, con el cabello corto y que seguía corriendo en dirección a la joven.

con el que vivirás un apasionado romance…

La última imagen mostraba a la misma muchacha con el traje de combate que usaba como maestra agua y usando su cabello suelto. El joven con un traje parecido al anterior, pero con su cabello más largo. Para finalmente juntarse a como estaban ahora, frente a frente, y abrazarse con pasión, mirándose el uno al otro con emoción en sus ojos y finalmente, besarse, como nunca antes habían podido.

un poderoso maestro.

Fin

Yeah… finalmente llega el cierre de este fic, costó pero aquí está XD Muchas gracias a todos quienes siguieron estas minis historias, especialmente a Valdemar quien le dio una oportunidad al Kataang y dejó su review ^ ^ Esta última estaba escrita de hace tiempo pero con tanto que hacer no terminaba de concretarla aunque ya tuviera la idea. Sip, quise hacer un final casi de telenovela inspirada en la teleserie brasileña "El Clon" si ven o han visto el final, ya comprenderán las escenas del desierto y ambos personajes en distintas fases de su vida, que es más o menos lo que se muestra en esta (junto a una maravillosa canción para bajarse El Miraje) ^^ Y bien no podían faltar las palabras de tía Wu, espero que haya sido de su agrado, cualquier acotación u comentario es bien recibido.

PD: Pronto subiré un nuevo fic que tengo más o menos escrito, la pareja… es un misterio, jejeje XD la verán próximamente. Cariños a todos. masg