Somos de mundos diferentes, pero cuando estamos juntos creamos nuestro propio mundo
10 - Presentación Perfecta
Nana se fue con ellos a Italia, ya que al parecer Iemitsu también estaría en el baile. Edward estuvo dormido esa horas de vuelo, con el sueño tan pesado ni Tsuna ni Nana pudieron despertarle, aunque se notaba que Edward estaba teniendo alguna pesadilla, no muy fuerte pero la tenía
En eso Tsuna pensó algo que no se le había ocurrido antes, si iban a estar las parejas de sus guardianes y allegados... ¿significaría que la esposa de Hibari y de Reborn estaría? Ardería Troya en ese baile seguramente y él tendría un montón de papeleo –más del que ya tenía- por pagar las reparaciones del salón
Ya veía venir el desastre
Para pasar el aburrimiento dibujo un círculo de transmutación en una hoja, no era tan fácil, Edward tenía un pulso perfecto para hacer el círculo. Al terminarlo puso el vaso de agua encima y luego intento volverlo vino
—¡Tsu-kun ahora eres mago! —dijo Nana viéndolo emocionada, no era vino...pero estaba más cerca
—Esto de la alquimia es más difícil—gruño
—Umm... No lo sé, jamás había visto a nadie hacer este tipo de cosas Tsu-kun. Quizás no sale por que estas omitiendo algo—dijo ella suponiendo
Tsuna empezó a analizar las cosas, se había memorizado las palabras de Edward, eran tres fases, Comprensión, destrucción y Reconstrucción así como algo de talento natural. Quizás ya tenía el talento, sin embargo no comprendería alguna de las fases
—Reconstrucción... —murmuro. Puso otro vaso y esta vez con más ganas lo intento, abrió los ojos, había logrado transmutar vino
Quería hacer algo mucho más grande, como un arma o algo de ese estilo pero en el avión obviamente no podría. Al llegar a Italia Tsuna llevaba a Edward en la espalda, el rubio se negaba a despertarse.
.
.
.
—En que momento llegamos—balbuceo Edward despertándose, bostezo de forma sonora y miro a Tsuna que se estaba poniendo un traje
—Hace como una hora, tienes el sueño muy pesado—rio
—Ya me lo habías dicho—murmuro, se sentó en la orilla de la cama—Me siento cansado... No sé si ponerme a leer, aun me falta mucho
—Puedes descansar hoy también, al menos antes de que lleguen esas dos a ir a comprar ropa
— ¿Esas dos?
—Izanami y Eri, también asistirán a la fiesta, puedes escoger lo que quieras, Mukuro hará una ilusión para que no se ve tu Automail, supongo que te incomoda un poco que lo vean
—Sí, gracias. —se levantó y se estiro—¿Puedo escoger lo que quiera?
—Pues si...—dijo alzando una ceja de verle esa expresión de niño juguetón, a punto de hacer una travesura
—Perfecto—dijo de formal algo maliciosa, camino al baño—Por cierto, deberías subirte la bragueta—dijo para luego terminar de entrar al baño a lo que Tsuna con la cara roja se subía el cierre
Apenas llego a su oficina vio que sobre el escritorio estaba una mujer leyendo sus documentos de lo más feliz, se alteraría de no saber quién era, ya estaba acostumbrado. Alta, cabello negro lacio, ojos dorados y piel blanca. Vestida como de costumbre, una ropa excesivamente pegada al cuerpo, en la cintura una correa que sujetaba dos pistolas y en sus enormes tacones otro par de pistolas
—Hola Izanami—suspiro caminando hacia su escritorio
— ¿parece que andas muy atrasado con el trabajo no te parece? —pregunto con una expresión burlona
—Fui a Japón una semana—se limitó a decir, sentándose en su escritorio y tomando la pluma para empezar a firmar
—Vaya~ que extraño que tengas vacaciones, ¿Reborn no te intento matar? —pregunto curiosa, era extraño de verdad
—No dijo nada, solo me fui con Edward y ya, estuvimos bien hasta que nos avisaron de esa fiesta
—¿Quién es Edward?—Tsuna se mordió la lengua, quizás si hubiera omitido al rubio Izanami no se lo secuestraria para ir a comprar, ya había metido la pata así que de nada valía ocultarlo
—Mi pareja, no es precisamente de aquí, Hibari quizás debió darte esos detalles—Vio a Izanami fruncir un poco el ceño, quizás molesta de que Hibari no le contara, luego ensancho una sonrisa
— ¿Significa que ira al baile?
—Si...
—Genial, una opinión más, ahora solo debo ir a buscarlo—se levantó por fin del escritorio, poniendo una mano en su cintura dejando ver la escultural figura
—Espera... ¿Eri ya está aquí?—pregunto frunciendo el ceño
—Pues claro, pero Reborn no la ha dejado salir de la habitación, sabes cómo se pone—dijo caminando a la puerta—Igual me la voy a llevar
Tsuna suspiro al verla salir, Reborn tenía excesivo cuidado con su esposa, no era para menos pero a veces se excedía. Miro de nuevo los papeles, alguno sobre reparaciones, otros de alianzas, otros que debía romper por que no planeaba aceptar... Le saldrían raíces en el trasero
Izanami camino hasta al habitación de Tsuna y abrió la puerta como si nada, encontrando a un rubio algo pequeño, apenas con los bóxer puestos. Edward se puso algo rojo de vergüenza, en primera por la mujer con el atuendo tan... ¿Atrevido? Y en segunda por estar en bóxer frente a ella
—Vaya...—parpadeo un par de veces, mirándole las prótesis, Edward frunció un poco el ceño poniéndose un pantalón y una camisa rápidamente, no iba a explicarlo de nuevo
—Gracias por tocar la puerta—gruño algo molesto, atándose el cabello en una cola de caballo
—Ah claro—salió de su ensoñación— Soy Izanami Hibari, un placer Blondie—se presentó con una sonrisa altanera
— ¿La esposa de ese antipático? Te pensé más amargada—Izanami rio por el cometario, aunque Edward se sentía cochinamente pequeño con ella al lado
—Bueno, te informo que tu vendrás conmigo a comprar la ropa para el baile que se hará en una semana—informo tomándole de la muñeca y jalándole
—¡O-oye! —Intento soltarse—¿¡saldrás a comprar ropa así!? —chillo, en Ametris no veía a nadie con ropa tan...excesivamente pegada, así que le era un poco incomodo
—No, pero eso es lo de menos Blondie, ahora hay que ir a buscar a Eri
—¿A Quién? —pregunto en eso se detuvieron frente a una puerta, como hizo antes, Izanami solo abrió la puerta—Se supone que sabes modales
—No los sabe—escucho a alguien gruñir, vio dentro de la habitación, ahí estaba Reborn sin Fedora, dejando ver el cabello alborotado y negro. Estaba con los brazos cruzados y notablemente molesto
—Si toco al puerta, no hará el mismo impacto—dijo como si fuera la respuesta—Ahora, necesito a tu adorable esposa
—Está en el baño—fue lo único que dijo, se levantó y camino al armario para quitarse la polera negra que tenía puesta y ponerse una camisa naranja
— ¿Fuiste a buscarle? Que extraño de tu parte
—No soy como Hibari niña—rio poniéndose una corbata negra, Izanami no le hizo mucho caso a esas palabras, aunque eso era un poquito cierto. Del baño para sorpresa de Edward que se esperaba una mujer similar a Izanami, salió una mujer de su estatura, cabello rosa por debajo de la cintura, ojos negros, literalmente una muñeca de porcelana
—Nami~ —contorreo al peli rosa para caminar hacia ella, a la cual le saludo con un beso en la mejilla
—Cuando te vas a dignar a crecer un poco—dijo viéndola, Eri rio nerviosamente, mirando a Edward
—Hola~ Eri di Acobarleno—se presentó—un gusto conocerte
—Lo mismo digo...—dijo un tanto perdido, Reborn solo rodo los y camino hacia ellos
—Si van a ir a comprar apúrense, se van a reunir muchas familias mafiosas por ahí— Tomo la exuberante cantidad de cabello rosado y tomando una liga de uno de sus bolsillos lo ato en una cola de caballo y lo empezó a trenzar
—A que nunca esperaste verlo así—dijo Izanami a sabiendas de que a Edward le estaba dando un derrame cerebral por lo que veía, Reborn siendo delicado con alguien... con otro ser vivo...
—Me esperaba algo demasiado distinto—admitió. Al terminar de trenzarle cabello, le puso la trenza en el hombro derecho y el beso el hombro
—Compra lo que quieras, después le sacare el dinero a Tsuna—aseguro, saliendo de la habitación
—Bueno, hora de irnos, a secuestrar unas de esas hermosas limosinas—dijo Izanami empezando a caminar, atrás de ella iban Edward y Eri
—Pareces aun sorprendido—dijo la peli rosa con una sonrisa en los labios
—Realmente me esperaba que Reborn tuviera una esposa más como Izanami, toda voluptuosa... no te ofendas pero pareces una muñeca de porcelana
—Me lo han dicho—dijo riendo— Y si todo el mundo se espera eso, a Tsuna también le sorprendió cuando me presento, realmente a todo los guardianes, fue muy divertido, lástima que no puedo estar mucho aquí
— ¿Por qué?
—Ummm Yo no soy precisamente de la mafia—por fin habían llegado al estacionamiento, Izanami le ordeno a uno de los hombres que estaban ahí que los llevara. Izanami se montó primero y luego los dos más pequeños
—¿A no? Bueno, realmente no lo pareces— admitió analizándola un poco más, tenía una cara de niña buena que parecía imposible...
—Yo soy la asesina, no ella—dijo Izanami con una blusa roja y un pantalón negro y unos botines, Edward no se dio cuenta cuando se cambió pero decidió no prestarle atención a eso— Reborn tal parece que tiene gusto por las cositas adorables—comento con tranquilidad
—¿Cosas...Adorables? —Parpadeo un par de veces algo pasmado, siendo Reborn...le costaba creerlo—Pero si no eres de la mafia, ¿a qué te dedicas?
—Soy artista, me fascina pintar—dijo con ojos soñadores, en eso Edward presto atención a su mano, tenía un anillo en el dedo anular
—Nunca le he visto un anillo a Reborn... Ni a Hibari—dijo recordándolos
—No se los ponen cuando están trabajando, si lo hacen el enemigo sabrían que tienen una debilidad, no tanto por mí, se defenderme muy bien—explicaba Izanami—Pero ella no sabe usar una arma
—Lo conocí en medio de unas de sus misiones, intentaron asesinarme pero lo impidió, al año nos casamos—decía con una sonrisa y moviendo los pies—Vivo un poco alejada de la mansión, en el apartamento de Reborn que va una vez cada semana
— ¿No es un poco...triste eso? —pregunto Edward viéndole—Es tu marido, deberías estar más tiempo con el
—Es el Hitman Nº1 del Mundo, si saben que tiene debilidad la usaran en su contra, es lo triste del mundo de la mafia, sobre todo cuando tu pareja es tan frágil
—Lo mismo pasa en el ejército—dijo entre dientes
La Limosina paro frente a un centro comercial, los tres iban a la par. Pasaron por numerosas tiendas de ropa, principalmente tiendas con vestidos para Izanami y Eri, Edward daba su opinión terminando con los dos vestidos
— ¿Y tú? ¿Cómo quieres vestirte? —pregunto Eri a Edward, el cual ensancho una sonrisa zorruna
—Quiero torturar un poquito a Tsuna, por ser tan lento en comprender la indirecta, así que...—se metieron en una tienda de ropa para dama, Edward sabía perfectamente como seducir y esta vez no sería la excepción, solo que con algo un poco más discreto
—No me parece nada mal—comentaba Izanami también buscando algo adecuado, Eri por su lado veía los cinturones y collares
—Esta estará bien ¿no lo crees? —pregunto mostrándole una blusa blanca, con mangas algo sueltas y que dejaba ver por completo sus hombros—Con las ilusiones de Mukuro no se vería el Automail, así que estaría perfecto
—Y esto no estaría mal—Izanami estaba mostrándole un pantalón de cuero rojo, Edward lo tomo y luego se quedó pensando—Y los zapatos serán...
—Botas—corto antes de que dijera algo
— ¿Botas?
—Sí, botas, negras—declaro, Eri por su lado apareció con un cinturón y collar en las manos, el collar era de plata y el cinturón de cuero rojo
—No quedaría mal esto ¿no te parece? —pregunto mostrándole ambas cosas, se quedó viendo el dije de la cadena
—El símbolo de Flamel, perfecto—sonrió de oreja a oreja, ahora solo faltaban las botas—Hay que ver las botas
Después de probarse muchas y pensar en cómo más torturar a Tsuna se decidió por unos botines negros, al mismo tiempo que Eri se compraba unas botas de tacón negras como de gamuza. Al terminar de comprar todo salieron y fueron a la feria del centro comercial, Edward se compró un helado de Uva mientras las otras dos de chocolate
—Esta es la primera vez que me preocupo comprar ropa—dijo de forma distraída
—Eso lo supuse, estabas un poco incómodo—dijo Izanami
—Siento que me estoy relajando demasiado...
—Conociendo a Tsuna, cuando te pida matrimonio y estén casados te tratara como si fueras de cristal—dijo entre risitas suaves la peli rosa
—No lo creo, además no soy de los que tienen que proteger, se pelear muy bien
—Él es muy cuidado con las personas a las que quiere, si llegan a herir a cualquiera él se pondrá a buscar cómo hacer que esa persona se arrepienta—aseguraba mordiendo la barquilla del helado—Llego a ser el líder con apoyo pero no quiere decir que sea débil como algunos creen
—Eso lo se... solo que aún no estoy seguro de quedarme...
—No es por nada, pero piensa en Tsuna también, se nota que te quiere y mucho, si tú te vas ¿cómo se pondrá? ¿Es tan importante el irte? ¿Quién dice que lo que buscabas no puede estar aquí?
—¿Eres adivina o algo? —pregunto medio asombrado de las palabras que le dijo la mujer, la cual solo comió más de su helado
—Digamos que no soy tan distraída en ciertas cosas
—Umm...
De camino a la mansión seguía pensando lo mismo, ¿Quedarse? Estar junto a Tsuna por el cual sentía algo mucho más fuerte que lo que alguna vez sintió por Roy, por primera vez en mucho tiempo se sentía bien en un lugar, con gente que ya sabía todo sobre él, su dolor y sus pecados...
—Quedarme...
.
.
.
La semana había pasado excesivamente lento, Edward parecía ido pensando y pensando en lo mismo, quedarse con Tsuna o volver a su mundo con toda la gente que conocía. Sin embargo había otro factor importante, sentía que Vongola era su familia...así que no sabía que hacer
La noche de la fiesta llego, vio como Tsuna se ponía un traje blanco inmaculado, con una capa que era sostenida por una cadena dorada, era prácticamente igual a Primo Vongola, pero en blanco. Edward suspiro algo frustrado, aun molesto por tener que pensar tanto
— ¿No te vas a vestir? Está bien que sea en el salón de fiesta de aquí pero...—Edward se le quedo viendo un rato, poniéndole un poco incomodo
—Ya voy, pero anda tu primero, la idea es que no me veas hasta que estemos allá—declaro tomando la bolsa donde estaba su ropa y caminando al baño
—Esta...bien, Mukuro pondrá la ilusión apenas entres al salón
—A esta bien, ahora lárgate, no pienso dejarte verme antes de tiempo—si era necesario iba a transmutar una gran pared con tal de que no le viera, además no había pensado que el daría un poquito de pena el que le viera así, bueno, mandaría al diablo la timidez
Tsuna suspiro y salió de la habitación y camino hasta salir de la mansión, el salón de fiesta estaba en la parte de atrás de la mansión, como una pequeña cúpula extra en la parte trasera. Entro por donde solo los que pertenecen a la familia Vongola pueden pasar, encontrado a Reborn ahí con una sonrisa burlona, sin su fedora y con una camisa blanca en lugar de naranja
— ¿Ricitos de oro te hecho de la habitación?—pregunto burlón
—Puedo decir lo mismo de tu cabello de chicle—se mofo, Reborn solo soltó una risita
—Me pidió que saliera, no me echo así que está bien, de todas maneras prefiero que se vista más tranquila a que lo haga en el baño
—Debe tener una magia especial para ponerte tan cariñoso y dócil—se atrevió a decir
—Eso es un secreto—respondió
—Llegamos antes que Edward, es buena señal—dijo Izanami entrando de la mano con Hibari, el cual tenía una sonrisa extraña en el rostro, algo tenso a decir verdad, quizás por el extravagante gusto de su esposa y su vestido, el cual era en estilo gótico que el permitía demostrar sus atributos
—También me conseguí a tu esposa perdida por la mansión—menciono Hibari, atrás de Izanami y algo jadeante iba Eri, con un vestido rosado de cola, que sin embargo dejaba ver sus piernas y los tacones negros, su cabello en un peinado semi recogido al igual que la pelinegra
—Bueno, nosotros pasamos primero—dijo Reborn, Eri tomo su brazo, Tsuna por primera vez veía a Reborn con su anillo de compromiso, igual al de Eri, de plata con un ónix en forma de rombo
—No te tardes demasiado—fue lo único que gruño Hibari yendo detrás de Reborn
Tsuna se cruzó de brazos, escuchando que ya había gente hablando, bebiendo entre otras cosas, solo tenía que entrar el con su pareja para dar inicio oficial a la velada, así como presentar a Edward como tal, aunque aún no se hacía la idea de eso, ni sabía que si el rubio estaría del todo de acuerdo con eso
—Presentarlo como pareja es como... decir que es mí... esposo o marido... —decía entre murmuros pensando bien lo que pasaría
— ¿Ahora con que te estas destruyendo el cerebro? —volteo hacia dónde provenía esa voz. Simplemente se quedó helado, petrificado y quizás muchas otras cosas
Edward estaba ahí viéndole con cierta burla, cruzado de brazos, ya su Automail no se veía por la ilusión de Mukuro, por lo que pareciera que Edward tuviera una mano igual de fina de que la otra. Le veía los hombros y se le quedo mirando la ropa... Un momento
— ¿Te gusta? —pregunto en tono coqueto, tratando de sacarle del ensueño, aunque podía decir que había logrado su objetivo, Tsuna parecía analizarle
—Tu...tu...—empezó a balbucear, el cabello lo tenía trenzado pero sobre su hombro, ya que estaba un poco más largo –ya que había llegado hace dos meses más o menos- una cadena planeada con aquel símbolo que Edward parecía adorar, un cinturón en la cadera...le iba a dar un ataque pero no sabía de que
—Sí, yo yo, ¿pero hay que entrar no te parece? —le tomo del brazo como habían las parejas que habían salido. Tsuna seguía con una cara de impacto única, la ropa de Edward era de mujer, ¿lo había hecho para torturarlo o algo?
Entraron en el salón y todos fijaron su vista en ellos, Izanami no pudo evitar soltar una risita al notar la impresión aun latente en Tsuna, al parecer Edward había logrado su objetivo y más, porque todos le estaban viendo sobre todo a él, que tenía una sonrisa medio burlesca en los labios
—Bienvenidos a el Salón de Fiesta Vongola—dijo Tsuna al sentir el codazo de parte de Edward, el cual le salvo de un futuro regaño de Reborn por quedarse ahí parado todo tonto— Les presento a mi Pareja Formal Edward Elric—anuncio con seriedad, Edward solo ensancho su sonrisa zorruna— Todos los aquí presentes son aliados de Vongola, todos aquí estarán con sus parejas, aquel ser especial que comparte vida a su lado. Por ende mis guardianes también estarán con dichas personas, no hay secretos entre nosotros. Espero que disfruten la fiesta
Luego de eso bajaron las escaleras hasta llegar con Reborn, Eri, Izanami y Hibari, Reborn solo felicito a su Dame alumno por no tartamudear como hacia veces en momento de presión y Hibari solo se mantuvo en silencio, no tenía nada que decir
—Bueno, tengo hambre—dijo Edward soltándose—Así que...
—Así que tienes que acompañarme a saludar a los líderes de las familias—dijo tomándole la mano, Edward soltó una especie de gemido de dolor—Después podrás comer todo lo que quieras
Le presentaron a los Shimon, Millefiore y los Cavalleone –aunque a los Millefiore los medio conocía- y si debía escoger, el que mejor le caía era Emma sin ninguna razón aparente, quizás por ser callado y algo tímido. Se presentaron con muchos otros más que le elogiaron por alguna razón a la cual no le presto mucha atención, ya Tsuna se estaba poniendo en su estado de león
Sin embargo había algo que lo ponía alerta y es que de una de esas familias, habían un muy fuerte olor a pólvora y sangre, era sospechoso y a menos que haya hecho una misión antes de venir no tenía sentido
Cuando por fin terminaron de saludar a todo el mundo Edward se fue a comer algunos de los bocadillos que había, evitando los que tuvieran demasiada blancura, eso delataba a la leche invasora
—Hey, Edward—Eri había aparecido de la nada literalmente, Edward se preguntaba dónde estaba Reborn—¿Sabes cantar?
—Ehh...Más o menos...creo...—no estaba seguro de eso, que el recordara, nunca había cantado –al menos no en un público-
—Con eso basta—y le jalo hacia donde estaban los músicos. Izanami hizo que todo el mundo centrara la atención en ella y le hizo una seña a los músicos y estos empezaron a tocar un ritmo algo distinto al que tenían antes, Izanami tomo un micrófono y Eri otro
There's no sense, the fire burns
When wisdom fails it changes all
The wheel embodies all that keeps on turning.
Blood red skies, I feel so cold
No innocence, we play our role
The wheel embodies all where are we going.
All in all you'd expect the wise to be wiser
Fallen from grace. All and all I guess
We should have known better, 'cause
What about us? Isn't it enough,
No we're not in Paradise.
This is who we are, this is what we got
No, this is not our Paradise.
But it's all we want, and all that we're fighting for
Though it's not paradise.
Si querían lucirse, lo estaban haciendo de puta madre, o eso era lo que pasaba por la mente de Edward viéndolas, además de eso todo el mundo tenía su vista fijas en ellas
You and us, or I and them
There comes a time to take a stand
The wheel is watching all, it keeps on burning
The venom works, it's like a curse
A Trojan horse, when will we learn?
The wheel embodies all, that keeps returning.
All in all you'd expect the wise to be wiser
Fallen from grace all and all I guess
We should have known better cause...
What about us? Isn't it enough,
No we're not in Paradise.
This is who we are, this is what we got
No, this is not our Paradise.
But it's all we want, and all that we're fighting for
Though it's not paradise.
What about us,
Isn't it enough?
No we're not in paradise
This is who we are
This is what we've got
No, it's not our paradise
But it's all we want
And it's all that we're fighting for
What about us,
Isn't it enough?
No we're not in paradise
This is who we are
This is what we've got
No, it's not our paradise
But it's all we want
And it's all that we're fighting for
But it's not paradise
What about us, what about us, what about us, isn't it enough?
What about us, what about us, what about us, isn't it enough?
What about us, what about us, what about us, isn't it enough?
What about us, what about us, what about us, isn't it enough!
Todos empezaron a aplaudir, como era de esperarse después de semejante actuación, con la cual habían logrado el objetivo, poner celosos a sus maridos. Hibari veía todo con un aura muy sofocante que alejaba un poco a la gente y bueno Reborn... era mejor no describirlo
Los comentarios que eran de esperarse llegaron, cosas muy normales como "Vongola siempre trata de relucir" y no era mentira, pero ahora faltaba alguien en toda esa historia, Eri tomo a Edward y le dio el micrófono
—Ahora te toca—aseguro y salió casi disparada con Reborn, la única con la capacidad de resistir esa aura sofocante y que podía matar gente
—Pero yo no...—y en eso se dio cuenta de que todo el mundo le miraba
Tsuna le hizo una seña con la mano de que siguiera, Edward ni siquiera sabía si cantaba bien, eso era un misterio para él pues nunca lo hacía –o no que recordara- volteo hacia los músicos y con voz baja les dijo más o menos lo que tenía en mente. La música suave empezó a sonar, con ella llego la voz de Edward, la cual no era ni tan grave ni aguada, simplemente estaba entre ambas, así misma como si no fuera ni tan masculina, pero no llegaba a femenina, simplemente neutral
Todos mis amigos me dicen que debería mudarme,
Estoy reposando en el océano, cantando tu canción,
'Ahhh', así es como la cantabas,
Amarte por siempre, no puede estar mal,
Aun cuando no estés aquí, no me iré,
'Ahhh', así es como la tocábamos...
Y no hay remedio para el recuerdo de rostros,
Como una melodía, no dejaré mi cabeza,
Tu alma está acechándome y diciéndome,
Que todo está bien,
Pero desearía estar muerto...
Siempre que cierro los ojos,
Es como un sombrío paraíso,
Nadie se te compara,
Tengo miedo de que no vayas a estar esperando al otro lado
Siempre que cierro los ojos,
Es como un sombrío paraíso,
Nadie se te compara,
Tengo miedo de que no vayas a estar esperando al otro lado
Todos mis amigos me preguntan por qué me mantengo fuerte,
Yo les digo que cuando encuentras el verdadero amor este vive por siempre,
'Ahhh', es por eso que sigo aquí...
Y no hay remedio para el recuerdo de rostros,
Como una melodía, no dejaré mi cabeza,
Tu alma está acechándome y diciéndome,
Que todo está bien,
Pero desearía estar muerto...
Siempre que cierro los ojos,
Es como un sombrío paraíso,
Nadie se te compara,
Tengo miedo de que no vayas a estar esperando al otro lado,
Siempre que cierro los ojos,
Es como un sombrío paraíso,
Nadie se te compara...
Pero esta noche, no estás tú, excepto en mis sueños,
Oh oh oh, ha ha ha,
Esta noche no quiero despertar
Oh oh oh, ha ha ha,
Esta noche no quiero despertar...
No hay alivio, te veo en mis sueños,
Y todos me están persiguiendo, pero puedo sentirte tocándome,
No hay liberación, te siento en mis sueños,
Diciéndome que estoy bien...
Siempre que cierro los ojos,
Es como un sombrío paraíso,
Nadie se te compara,
Tengo miedo de que no vayas a estar esperando al otro lado,
Siempre que cierro los ojos,
Es como un sombrío paraíso,
Nadie se te compara
Pero no estás tú, excepto en mis sueños,
Oh oh oh, ha ha ha,
Esta noche no quiero despertar
Oh oh oh, ha ha ha,
Esta noche no quiero despertar...
Había logrado lo que quería al menos, poner a todos los invitados en un estado de sopor extraño, mirando a quien le había olido pólvora y sangre, Tsuna sabía que iban a atacarle, Reborn también, incluso Lambo lo había notado, todo por las momentáneas miradas de Edward en ese hombre
Lo que paso fue algo rápido, pero de cierta manera muy cómico, el hombre había intentado clavarle a Tsuna una daga, en primera Tsuna se había alejado del alcance del ataque, Reborn ahora le apuntaba al igual que Hayato con su arco, Yamamoto con su katana, Hibari ya estaba amenazándole con una de sus tonfas y la daga había sido parada por Edward con su Automail
—Un consejito si es que sigues vivo después de esto—informo Edward ante la asustada mirada del hombre, que buscaba entender como el rubio había detenido el filoso objeto con su brazo derecho y no sangraba— No tengas armas con olor a pólvora y no mates antes de venir, hueles a sangre—le informo
—Ahora... ¿a qué familia perteneces? Quien osó intentar asesinar al décimo Vongola—pregunto Reborn quitando el seguro al revólver
—Familia Mussolini—dijo Tsuna, poniendo una mano en el hombro de Edward para que baja el brazo— Que se enteren de que ahora son enemigos de Vongola. Esta fiesta a terminado—informo—Todos retírense por favor
Casi corriendo todos se fueron, excepto el pobre hombre que de seguro moriría, Edward tomo la daga y luego fue jalado por Tsuna, quien sabe a dónde pero no sabía si fuera sabio llevarle la contraria, sus ojos se habían puesto ligeramente anaranjados y aun no comprendía del todo que quería decir eso
Caminaron hasta llegar a la habitación de Tsuna, el cual parecía molesto y Edward buscaba en su mente una posibilidad de por qué lo estaría, es decir, lo que hizo no era para tanto... ¿O si?
—Oye si te molesto lo que hice solo puedo decir...que pudo haber sido peor—no era la mejor disculpa pero era verdad, Izanami le había dicho que era mejor que fuera en vestido, pero su orgullo de hombre no se lo permitió
—No es eso lo que me molesta
—Menos mal, porque no se me ocurre una excusa adecuada realmente
—Me molesta el hecho de andas como si nada, como si nadie te estuviera viendo—Edward ladeo la cabeza, ¿que no era la misma cosa?
—Emmm... Realmente no entiendo de qué me hablas
—Edward, eres de oro prácticamente hablando, a cualquiera de esas personas podrías empezar a interesarles y buscarían llevarte para tratarte como juguete sexual, ¿eso te parece poco?
—Ya he sido tratado de esa manera—le recordó con tranquilidad—Además... No es como que yo vaya a estar aquí eternamente... Soy como un visitante ¿recuerdas?
Edward vio como una ligera flama color naranja aparecía y desaparecía en la frente de Tsuna, a la vez que sus ojos se ponían anaranjados. Parpadeo un poco confundido, ¿estaba molesto? ¿Pero por qué?
No lo tuvo que pensar demasiado, de hecho no se lo permitieron, Tsuna lo derribo sobre la cama y empezó a desvestirlo, Edward estaba petrificado, no comprendía que siempre que estaba con Tsuna se le iba cualquier rastro de inteligencia o forma de escapes
Le beso de forma desesperado y algo molesta, no solo estaba molesto por cómo se había visto Edward, de hecho eso le había causado cierta satisfacción, pues Edward estaba con él y no con otro, lo que le molesto fue aquella canción que aunque Edward se lo fuera a negar, reflejaba lo que sentía
No solo con eso, Edward se atrevía a seguir diciendo que se iría, que solo era visitante cando era una completa mentira, así lo fuer a encerrar no dejaría que se fuera a su mundo, le importaba poco si él fuera a reclamarle, no se lo permitiría
Tan enfrascado estaba en ese tipo de pensamientos que cuando volvió a la realidad frente a él, Edward ya estaba desnudo, boca abajo, con el cabello esparramado entre la espalda y su cara
—Ya... estas consiente o...que te pasa...—dijo Edward entre jadeos, sintiendo escalofríos por las caricias que le daba Tsunayoshi, eran cariñosas, pasionales a la vez que demasiado aceleradas
—Nada—le lamio la nuca y mordió suavemente, pero aun dejaría una buena marca, Edward soltó un pequeño gemido—Solo que así te ves adorable
— ¿¡A quién le dices adorable!? —gimoteo, Tsuna le apretó un nalga y Edward solo mordió la almohada
—Sin las prótesis te ves adorable, es todo lo que digo—le susurró al oído, para luego lamerlo y morderle un poco el lóbulo, mientras su mano derecha se aventuraba a tantear la entrada Edward, mientras la izquierda le sostenía la cintura
—N-no es cierto...N-no toques ahí—dijo apenado, aunque se vio su mano derecha por instinto, aún seguía ahí la ilusión, realmente se había olvidado como era verse sin su Automail
— ¿Por qué? Parece estarte gustando bastante...—murmuro dándole pequeños besos en los hombros
No tardó mucho en prepararlo, aunque disfruto mucho el escuchar a Edward gemir por la vergüenza que le estaba dando al situación, al parecer a pesar de tantos encuentros que había tenido Edward era pudoroso y penoso por naturaleza
Volteo a Edward para dejarle con la espalda contra el colchón y apoyar sus manos a cada lado de la cabeza del rubio, las sabanas estaban corridas y en parte en el piso. Edward se le guindo a Tsuna del cuello cuando el vaivén de caderas aumento, rasgúñanosle la espalda al castaño que gruñía y jadeaba, satisfecho de tener al rubio abajo suyo gimiendo, marcándole
Le tomo de la cintura con la mano derecha y con la izquierda por la nuca y alzarle, dejándole sentado sobre su regazo, Edward gimoteo por la penetración tan profunda
—Yo...—empezó a llorar, aferrando a Tsuna que había parado todo movimiento
— ¿Qué pasa? —pregunto enredando sus dedos en los cabello dorados
—..Yo... No me quiero ir...—admitió llorando pegando su cara al pecho de Tsuna
—Pero...por qué lloras—le tomo el rostro con delicadeza para que el viera a los ojos—Eres libre de quedarte
—Alphonse...todos... quiero verlos pero... no me quiero ir...—balbuceo sin saber que hacer
—Ya veremos la manera de arreglar eso—le aseguro limpiando con cuidado las lágrimas que caían de los ojos dorados
No conto cuantas veces Edward se le entrego, no le dio importancia, ni siquiera noto cuando ambos cayeron inconscientes del cansancio, solo se sentía satisfecho, extremadamente satisfecho, Edward no se iría, ya buscaría la manera de hacerle feliz aun con la incertidumbre de saber sobre su hermano y sus amigos...pero por ahora se concentraría en otro detalle
