NOTA DE AUTOR: Gracias a los que están del otro lado de la pantalla leyendo mis divagaciones… Hemos llegado al final…

Les recomendaría que acompañaran la lectura de éste capítulo con la canción "PUEDE SER" interpretada por Amaia Montero y Dani Martin (LOVG – El Canto del Loco), podría considerarse como la banda sonora de aquí… ;)

Se puede conseguir en youtube con facilidad

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EPILOGO

.:*O el por qué es que el pasado termina por alcanzarnos*:.

Un buen viajero es aquel que no sabe a dónde va.

El viajero perfecto ni siquiera sabe de dónde viene.

Lin Yutang

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Sábado 09 de Octubre de 2015

18.05 Hrs.

Spencer se había quedado dormido durante la mayor parte del vuelo de regreso a casa. Cinco días de trabajo y menos de trece horas de sueño cobraron peaje en su cuerpo.

Nadie se peleó con él por el dominio del sofá en el jet, ni tampoco se interpusieron entre el genio, la frazada azul y un par de almohadas. Las ojeras tatuadas por debajo de sus ojos daban pena con sólo mirarlas.

En cuatro asientos enfrentados estaban charlando, animadamente, el resto de miembros del equipo.

-Esta semana estaremos fuera de rotación- Habló Hotch- El miércoles por la noche tomaré a Jack e iremos a Nueva York a recoger a Beth. Me encontraré con ustedes el viernes por la mañana-

-Penélope nos reservó para el jueves- Blake comentó en referencia a ella misma, Derek Morgan y David Rossi

-No te preocupes… Volaremos en primera clase- Aseguró el moreno antes que Rossi se atreviera a añadir cualquier queja

El zorro viejo sonrió y luego miró al agente que estaba hecho un ovillo encima de la butaca – ¿Quién se habría imaginado que nuestra biblioteca ambulante tuviera un gusto oculto por lo desconocido?-

-Creo que hemos sido ingenuos al pensar que lo sabemos todo de él… Siempre se guarda un "as" bajo la manga- Alex Blake se inclinó sobre la mesa para evitar ser escuchada

-Espero que el niño bonito corra con suerte hoy- Agregó Derek, levantando ambas cejas

-Me atrevería a apostar que si...- Sugirió Hotch, quien de acuerdo con lo que pensaba Morgan, parecía que esa noche tenía menos apretado el nudo de la corbata.

Y las risas compartidas aligeraron aún más el trayecto a casa.

…..:*:…..

Jennifer estaba ajena a todo, menos al pequeño bulto que tenía a un lado de su escritorio. Miró el reloj en la pared y notó que era poco más de las seis de la tarde. Suspiró resignada… Podía haber sido un hermoso día de otoño para caminar por el parque, sintiendo el crujir de las hojas por debajo de sus zapatos. Tal vez, tener una maravillosa noche de citas con el papá de su bebe… Pero todo eso estaba más que fuera de su alcance… Relax, se dijo en voz baja… Tenía una pila de papeles por delante, y los quería terminar antes que se le hiciera más tarde.

De repente, una dulce presencia apareció frente a su cara -Mami, ¿cuándo iremos a casa?- Henry arrastró los pies para llegar junto a su madre. La mirada suplicante en los ojos azules de su pequeño provocaba en ella una mezcla de compasión con risa. Era la vigésima novena vez que había formulado la misma pregunta, para conseguir la misma respuesta

- Ya falta poco, bebe…- Murmuró, poniendo en blanco los ojos – ¿Por qué no vas a hacerle compañía a Tía Pen?- Le hizo un gesto con la mano

El niño no quedó muy convencido, pero conforme su madre terminó de hablar, salió corriendo por la puerta en dirección a la oficina de su peculiar madrina.

Quizás otra ronda de juegos en su consola portátil le harán creer que el tiempo podía pasar más rápido. Ella pensó

…..:*:…..

-¿Cuándo volarás?- Preguntó Blake, mientras caminaba junto a Spencer Reid, hacia la entrada del Edificio Federal

Consideró corregirla, por el hecho que los seres humanos carecen de la capacidad de volar, pero luego frenó el impulso… Estaba tan cansado… Y prefirió dejar la discusión de la sintaxis de la pregunta a un lado.

-En tres días- Abrió su bolso de mensajero para sacar su identificación- Se suponía que era ayer, pero con éste caso… No quedó otro remedio que cambiar todos los billetes para el último vuelo del martes - Colocó el código de barras de su identificación debajo del lector infrarrojo y esperó la señal para avanzar dentro del vestíbulo

-Es difícil hacer planes con nuestra línea de trabajo, eh?- La mujer se compadeció de él

-¡Ni que lo digas!- Se aplanó el cabello mientras pulsaba el botón de llamada del elevador - Por fortuna no somos tantos y no tuvimos mayores complicaciones para hacer el cambio de itinerario-

Entre tanto, el trío de agentes restantes los había alcanzado y esperaban en un pacífico silencio a la llegada del transporte.

…..:*:…..

-¡Siéntate aquí!- Penélope García instruyó a su ahijado mientras acomodaba la mesa

-¡No hagas tanto ruido, Tía Pen!- Exigió el rubio más pequeño en el lugar -¡Ya están llegando!- El niño señaló al ver como se abrían las puertas del elevador

Los cinco viajeros venían cargados con su equipaje y algunas carpetas del caso. Cada uno lucía un nivel diferente de cansancio: Alex Blake maniobraba entre su valija con ruedas y un bolso de mano, que parecía cargado con piedras. Derek Morgan tenía cruzado el pecho con un bolso de camping negro, mientras que del cuello le colgaban los audífonos que conectaban con su infaltable ipod. Dave Rossi se manejaba como un experto con su maleta de cuero. Aaron Hotchner había dejado todas sus pertenencias en su coche aparcado en el estacionamiento subterráneo.

El caso de Spencer Reid… Ese era otro cuento…

La bufanda morada colgaba desigual por el alrededor de su cuello. Su jersey de punto tenía una mancha de café en una de las mangas, cortesía de un golpe de vacío que hubo minutos antes de aterrizar. La corbata estaba más torcida de lo habitual y su cabeza parecía haber sido azotada por un tornado de categoría F4. El cabello en su "ahora" acostumbrado corte largo, era la evidencia que no había pasado por la peluquería por más tiempo del que alguna vez habría calculado… Si la Tía Ethel (*) llegaba a verlo así, agarraría una tijera y ella misma se ocuparía en arreglarlo...

Pero es que, a decir verdad, desde casi tres meses atrás, cuando su vida volvió a cambiar, era un verdadero milagro si lograba hacer algo de tiempo para ocuparlo en él mismo.

Casi cincuenta semanas que no lograba terminar un nuevo artículo o leer en paz un solo libro…

Y en plan de pura sinceridad… No se quejaba de nada…

Morgan haló una de las alas de la puerta doble de vidrio y mostró el camino a Blake quien avanzó por delante, seguida del resto de los hombres. Spencer Reid ya había notado la cabeza rubia singular de su pequeño ahijado y las mujeres que lo estaban acompañando.

Su sonrisa se creció cuando sintió la mano de Morgan desordenándole aún más el cabello -¡Feliz Cumpleaños, niño bonito!- Le dijo cerca del oído, para no hacer mucho ruido - ¿No te creías que no los habíamos perdido?-

Spencer negó con la cabeza y recibió agradecido un par de manotazos en la espalda por parte de su jefe y de Rossi.

Blake, quien ya se había unido a García, Henry y JJ lo esperaban con una gran sonrisa, a un lado del pastel.

-¡Dáselo!- Penélope le dio una señal a Henry y el niño caminó con una sonrisa de picardía llevando algo oculto en su espalda

-¡Póntelo!- Le exigió, presentando a su padrino el gracioso sombrero azul que diez años atrás le habían obligado a llevar como parte del festejo por sus vigésimo cuarto cumpleaños

Fingió un gesto de desconsuelo al ver el trasto y le sonrió a las mujeres que evidentemente seguían conspirando. Dejó caer su equipaje de mano, sus carpetas y el bolso de mensajero sobre el primer escritorio que encontró al paso.

No le quitaba el ojo a JJ quien seguía sentada, muy cómodamente, en la silla en su escritorio, a un lado de la escalera que conduce a la pasarela.

Cuando enterró el feo gorro sobre su cabeza, García por poco lanza un chillido, pero se limitó a levantar un pulgar en el aire y a recordarle a todo el mundo que debían guardar silencio.

Spencer caminó hasta el pastel, rodeado de todos sus compañeros. Blake encendió las velas y todos cantaron el cumpleaños en un tono que parecía un murmullo extraño.

Cuando por fin sopló las velas y todos empezaron a aplaudir, inmediatamente JJ se dejó oír- ¡Shhhhhhh!- Siseó urgente y Henry colocó un dedo sobre su boca para instarlos a todos a guardar compostura.

No era un misterio, para los ahí reunidos, que la más pequeña de los Reid detestaba los sonidos fuertes. Y cuando Juliana(*) descansaba, en un pacífico sueño, era mejor hacer el menor alboroto posible…

A menos que quisieran ser víctima de su implacable malhumor…

Herencia de su madre… Aseguraba él…

Del lado paterno… Lo corregía ella…

Jennifer se puso de pie y entregó, en brazos de su padre, a "la bella durmiente", quien, siendo parte del clan, nació inmune al "efecto" que por años le atribuyeron a él… Al menos eso sentenció Derek Morgan, una hora después que ocurrió su nacimiento cuando, con orgullo paterno, Reid la presentó a sus compañeros y todos la notaron felizmente durmiendo en los brazos del excéntrico genio…

Pero había un segundo efecto que nadie pudo haber anticipado… A la pequeña le gustaba más el arrullo de la voz de papá que cualquier sinfonía de Mozart(*)…Tenerla cerca o dormida era una manera de mantenerlo ocupado: Si estaba despierta, le contaba historias de princesas y caballeros, le leía bajito tal y como en otrora lo hacía Diana con él… Le explicaba la vida con profundas diatribas que a JJ no le importaba si su niña podía o no comprender… … …Si había logrado dormirla, continuaba hablando con ella.

Aseguraba a todos que la capacidad de aprendizaje del cerebro humano no era interrumpida durante el sueño…

Nadie preguntó por la ciencia tras aquella afirmación, era posible que no existiera alguna, y a ellos no los mortificó.

Lo cierto era que, los monólogos de padre e hija eran una delicia, cuya magia era imposible romper… Solían prolongarse por largo tiempo, so riesgo que al dejarla en la cuna, y con la ausencia del tacto y la voz de papá, se desatara el llanto incontenible de la hermosa dictadora que ahora estaba rendida sobre su pecho.

En alguna ocasión, el genio les explicó que el gusto que tenía la pequeña por su voz era porque el líquido amniótico amplificaba mejor los sonidos... Y la niña se había acostumbrado a escucharlo, desde el vientre materno...

Para JJ había una mejor explicación: Juliana era "la niña de papá".

Y Blake los miraba contenida… Se sentía orgullosa de haber sido nombrada como madrina.

Rossi estaba hecho un despojo, la pequeña mujercita lo conquistó en cuanto abrió por primera vez los ojos.

Morgan no podía sentirse más afortunado, de tener la oportunidad de alzarse como padrino de aquel paquete rosado

García y JJ cortaban el pastel en silenciosa armonía, Henry se sentó en las escaleras entretenido en un videojuego. Hotchner dio un leve asentimiento al grupo y caminó hasta su despacho.

-El primer pedazo para el cumpleañero- Jennifer susurró al oído de Spencer sosteniendo una cucharilla rebosante de pastel. El abrió la boca para degustar y le dio un guiño casi imperceptible. Luego miró a la rubia de arriba abajo para registrar que llevaba puesto el mismo vestido que usó hacía diez años.

…Curioso, la manera en que el presente se junta misteriosamente con el pasado… Para crear un futuro inesperado…

…..:*:…..

Henry cayó rendido en el trayecto al hogar. La pequeña Juliana dormía como un troco después de su último biberón.

La casa estaba acogedoramente silenciosa.

Jennifer se había sentado en la mecedora al lado de la cuna de su autoproclamada princesa. Acababa de revisar, por tercera vez, el equipaje de sus dos hijos. El siguiente fin de semana sería el bautizo y habían decidido celebrarlo en Las Vegas. No hubo objeción por parte de ninguno de los convidados, la única persona que era fundamental para Reid no podían darse el lujo de someterse al estrés de un paseo en avión, y fue unánime la propuesta de realizar la ceremonia en donde Diana pudiera verla.

Aunque eso significara un éxodo masivo a la ciudad del pecado…

JJ suspiró mirando de nuevo a su hija… Siendo tan frágil y delicada, Juliana ya había conseguido vencer a su padre en una de las peores rebeldías de su vida. En sus primero tres días de nacida, logró que su papá hiciera las paces con su abuelo. La experiencia extraordinaria de la paternidad llevó a Spencer Reid a sopesar la importancia de la familia. Aceptó con humildad la visita que su padre les dispensó, al enterarse por su esposa que se habían convertido en abuelos.

Así que William Reid también estaría acompañándolos en el acontecimiento.

Estiró los brazos por encima de la cabeza para desperezarse. Se puso de pie y caminó hasta la cocina. Agarró una taza de la alacena, vertió en su interior el agua caliente y lanzó dentro un menaje de infusión. Mientras esperaba que su bebida estuviera lista, escuchó de lejos el crujir de la puerta de su habitación, seguido de pasos suaves a través del corredor.

Miró por encima de la despensa y tomó dos envases de prescripción: Riboflavin y Magnesio (*), abrió las tapas y sacó las dosis en partes iguales. Después alcanzó un tercer bote que decía "Melatonina" (*), echó una tableta en su mano y luego sirvió agua en un vaso. Depositó todo en la mesa y volvió a sentarse a disfrutar de su té.

Unos segundos después, un hombre muy despeinado, y bastante aletargado, asomó su cara por la puerta. Miró lo que había sobre la mesa y le dio una media sonrisa. Agarró la medicina y la empujó en su boca, tomó un poco de agua y se quedó ahí parado sin decir nada.

Jennifer le estiró la mano para invitarlo a su lado… Era casi increíble que tras dos años y medio… Y una hija después… Cuando estaba en ese estado de entumecimiento, mitad dormido y mitad despierto, todavía le costaba tomar la iniciativa de acercarse a ella.

-Vamos a la cama…- Refunfuñó abrazándola –Estoy muy cansado y en cincuenta y seis horas con dieciocho minutos estamos volando a Las Vegas con los niños, Sandy (*), tu Tía(*) y tu sobrina(*)- Internamente sonrió al darse cuenta de lo grande que se le había vuelto la familia

Se puso de pie. Anduvo de la mano con él por todo el pasillo. Se detuvieron en la entrada de la habitación de cada uno de los niños, velar el sueño de sus angelitos formaba parte del ritual de cada noche que podían estar juntos y en familia. Una vez comprobados sus dos pequeños siguieron avanzando hasta su cama compartida, donde se acomodaron apretados en el centro.

Y Jennifer siempre era la que pulsaba el interruptor en la lámpara.

Por su temor inherente a la ausencia total de la luz…

-Te amo…- Susurró mirando como su cabeza parecia enterrada en la maraña rubia de su cabello –Descansa, mañana no tendrás que madrugar- Y acurrucó su espalda en contra de su pecho

-Cásate conmigo…- Murmuró Spencer –Aprovechemos el viaje- Consideró mientras la apretaba por la cintura, más cerca de su cuerpo. Las piernas enredadas, sus pieles calientes en pleno contacto, eran solo un hombre y su mujer compartiendo sus vidas y hasta la misma almohada –Estarán todos los que nos importan- Siguió divagando, sin registrar que JJ parecía haber perdido su capacidad de habla

Ella estaba caprichosamente segura que él debía estar padeciendo un episodio aislado de somniloquía (*). En todo el tiempo que llevaban juntos, desde el momento que decidieron compartir una casa, jamás llegaron a hablar de matrimonio…

Y contando con su experiencia con Will… Pensó que esos hechos probados formaban parte de una teoría de convivencia en libertad perfecta.

¡Pero no!… Él estaba justo ahí, murmurándole a su espalda que se casaran en Las Vegas… Y ese fin de semana…

Para su propia miseria… No pudo más que reír –Spence, ¡mírame!…- Le pidió

-¡Estoy despierto!- Él gimió, intuyendo lo que estaba pensando. Podía leer todo el lenguaje de su cuerpo, incluso cuando no estaban tan cerca- Mi propuesta es en serio…- Levantó la cabeza por encima de su hombro para encontrar que lo miraba con una sonrisa entre ilusionada y divertida. Se quedó así, contemplándola, y pensando en lo que alguna vez le dijo Blake: Sería mejor que todos pudiéramos ir directo al punto, sin pasar por todo el sentimentalismo, ahorrarnos sacudidas de mano y diplomacia…

Él tomó una respiración, sintiéndose un poco frustrado, sin saber si de plano ya había arruinado su proposición.

Ella lo miró por breves segundos y vio que hizo con la boca una especie de puchero, justo para sabotear cualquier decisión que pudiera estar tramando…

Ya sabía de donde su hija había conseguido tales astucias

-¡No me pongas esa cara!- Se giró para dejarlo caer por encima de ella -¡No te atrevas a chantajearme poniendo una cara adorable!-

Ahora sí que estaba completamente perdido. La mayoría de las veces no leía el subtexto de los juegos de palabras o ciertas interacciones sociales, pero se enorgullecía que, en la intimidad de su relación, había aprendido a distinguir cuando tenían un debate real o si le estaba replicando por pura maña.

Ella estudió sus ojos, que la miraban ahora en silencio. Esa incesante costumbre de contemplación mutua que lograban mantener con el paso del tiempo: Él nunca quiso que alguien lo mimara, y sin embargo, lo descubrió más que dispuesto a dejarse querer. Ella, que temía entregarse y ceder por alguien, dejó de lado mucho de quien era ella misma, por darle un lugar sólo para él… Sabían equilibrar las charlas enciclopédicas de él con su gusto por el futbol, la semana del ComicCon con su afición por comprar zapatos, la rutina de la noche de brujas o las películas frikis, con su noche de chicas en el bar…

-¿Prefieres que sea para siempre así?- Se decidió a aceptar su fracaso

Ella odiaba que sus habilidades de perfilador rodaran hasta el subsuelo en situaciones de éste estilo–Si prometes no darme un discurso acerca de la tasa actual de divorcio en personas que han llegado a convertirse en pareja después de ser compañeros de trabajo, amigos… y pare usted de contar- Hizo un ademán para levantarse, pero él se dejó caer un poco más pesadado sobre ella para no permitirle escapar – Si prometes hacerme reír cada día, darme besos de mariposa en las mañanas, extrañarme cuando no amanezcas a mi lado en la cama…- Había logrado devolverle la sonrisa –…Podemos decirle a García para que intente conseguir al Señor Spock(*) o al Capitán Kirk(*) para que celebren nuestra boda- Le dio un guiñó – Realmente no veo a Elviis encabezando la ceremonia- Le acarició el rostro a modo de consuelo, aunque ya había comenzado a reírse más de lo que antes lo había hecho. Con el tiempo le había demostrado que ella también sabia divagar, una guasa que había comenzado a usar, cuando una conversación entre ellos se hacía más seria de lo normal

Porqué él se había acostumbrado a ese teatro.

Cada vez que Jennifer iniciaba ese tipo de parafernalia, desconectaba su cerebro de la lógica y se dejaba llevar...

-¿Entonces, eso es un ?- Spencer le susurró dándole un beso en el cuello, quería estar seguro antes de echarse a un lado y volver a sus posiciones para dormir

-¡Sí!-…

Él con su superdotado cerebro sabía que jamás alcanzaría a comprender de un todo sus bemoles o cambios hormonales, pero también estaba convencido que ella nunca se cansaría de escucharlo con paciencia y soportarlo… Y esa era sólo una de las tantas razones por las que la amaba…

Y ella, hacía muchos años, había decidido que nada de él la sorprendería… Y aquello no era ningún cliché… Más de diez años después regresaba al primer día cuando se conocieron en el trabajo y ella notó su mirada y el rubor en las mejillas… Había cambiado mucho, se había esforzado tanto, habían aprendido en el camino… Y se habían enamorado…

Transitaron por calles paralelas: Por días, meses y años… Pero parecía que el camino que los cruzó al principio se empeñó, con paciencia, en no dejar que se perdieran el rastro…

Lo que debió haber sido, por fuerza del destino ya había ocurrido… Tal vez es porque cuando las cosas están determinadas a ser, por más que la vida siga: El pasado siempre nos alcanza…

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Después de algunas noches, debería uno cambiar de nombre, porque ya no se es el mismo.

E. M. Cioran

.:*EL FINAL*:.

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PUEDE SER

No sé si quedan amigos, o si existe el amor
Si puedo contar contigo, para hablar de dolor,
Si existe alguien que escuche, cuando alzo la vos
Y no sentirme sola.
Puede ser que la vida, me guíe hasta el sol
Puede ser que el mal, domine tus horas
O que toda tu risa le gane ese pulso al dolor
Puede ser que lo malo sea hoy.

No sé si vives solo, no sé si vives solo, no sé si vives solo hoy

Voy haciendo mis planes, voy sabiendo quien soy,
Voy buscando mi parte, voy logrando el control.
Van jugando contigo, van rompiendo tu amor,
Van dejándote solo.

No sé si vives solo, no sé si vives solo, no sé si vives solo hoy

Algo puede mejorar, algo que pueda encontrar,
Algo que me dé ese aliento, que me ayude a imaginar
Y yo lo quiero lograr, ya no quiero recordar,
Y darle tiempo a este momento, que me ayude a superar,
Que me abre tus sentimientos

Puede ser que la vida, me guíe hasta el sol
Puede ser que el mal, domine tus horas
O que toda tu risa le gane ese pulso al dolor
Puede ser que lo malo sea hoy.
(Bis)

Algo puede mejorar, algo que pueda encontrar,
Algo que me dé ese aliento, que me ayude a imaginar
Y yo lo quiero lograr.

…..:*:…..

REFERENCIAS

(*) TIA ETHEL: En el episodio The Lesson (S0811) se sugiere que Reid tiene una tía llamada Ethel que critica su cabello largo.

(*) Segun el canon, la fecha de nacimiento de Spencer Reid es el 09 de octubre de 1981, se deduce de la celebración de su vigesimo cuarto cumpleaños en el episodio S01E04 (Al descubierto). El resto son meras matemáticas

(*) JULIANA: por Juliana de Norwich, personaje histórico que inspiró a la autora Margery Kempe , que por el canon de la serie Criminal Minds es considerada la autora favorita del personaje de ficción Diana Reid (Madre de Spencer Reid).

(*) Referencia a Mozart: En el episodio Paradise (S04E04) JJ sale colocando un par de audifónos sobre su vientre y afirma que coloca a su hijo la música de Bethoven, Reid explica que él personalmente prefiere a Mozart.

(*) Riboflavin y Magnesio:Esta combinación de medicamentos es la que el personaje de ficción Maeva Donovan le prescribe a Spencer Reid para sus migrañas (God Complex – S08E04).

(*) Melatonina: La melatonina es una hormona que se encuentra en forma natural en el cuerpo. La melatonina que se usa como medicamento generalmente es sintetizada en el laboratorio. Se encuentra más comúnmente disponible en forma de tabletas. La gente usa la melatonina para ajustar el reloj interno del cuerpo. Se usa para el "jet lag", para ajustar los ciclos de sueño/vigilia en las personas cuyo horario diario de trabajo cambia (trastorno de cambios de turnos de trabajo) y para ayudar a las personas ciegas a establecer un ciclo de día y de noche. La melatonina también se usa para el tratamiento de la incapacidad para conciliar el sueño (insomnio); para el síndrome de la fase retrasada de sueño (DSRS); para el insomnio asociado con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH); para el zumbido de oídos, la depresión, para el síndrome de fatiga crónica (SFC), la fibromialgia, las migrañas y otros dolores de cabeza, para el síndrome del intestino irritable (SII), para la pérdida de masa ósea (osteoporosis), para un trastorno del movimiento llamado diskinesia tardia (TD), para la epilepsia.

(*) SANDY JAREAU: Madre del personaje de ficción Jennifer JJ Jareau. Aparece en el Episodio S07E24 "Run".

(*) Por el canon de la serie, se sugiere que JJ tiene una sobrina y una tía, así como que su padre falleció en un punto indeterminado del tiempo

(*) Somniloquia: Es una conducta anormal que ocurre mientras dormimos: Muchos niños balbucean palabras mientras duermen y muchos adultos son incluso capaces de mantener una conversación simple con otra persona mientras están durmiendo. Sin embargo es importante remarcar que las personas que presentan este comportamiento no recuerdan absolutamente nada de lo que dicen.

(*) Señor Spock / Capitán Kirk: Personajes de ficción de la serie Star Trek (Viaje a las estrellas/La conquista del espacio)