Capítulo 9

Un subordinado perteneciente al mando directo del líder en turno de la gran ciudad de Ba sing se, se dirigía rápidamente a la oficina del mandatario, recién recibieron un mensaje de gran importancia desde la nación del fuego y él había sido el elegido para llevar la noticia, cuando se encontraba frente a la puerta de la oficina comenzó a titubear, todos habían recibido órdenes de no molestar en esas horas debido a que el líder se encontraba en una reunión bastante importante con varias personalidades importante de la ciudad, aun así, sabía que debía hacerle llegar esas noticias, por lo que era necesario irrumpir en el lugar, se vio forzado a respirar hondo antes de entrar a la oficina, una vez estuvo dentro las personas que se encontraban ahí lo miraron con desconcierto

—creo haber dejado claro que no quería interrupciones— dijo con voz fría el líder en turno de la gran ciudad

—lo se señor y me disculpo por eso, sin embargo, es imperioso que le transmita esta noticia— se disculpó el hombre con una pequeña reverencia, al levantar la mirada sus ojos se encontraron con los de la empresaria Asami Sato quien, al igual que los demás, le miraba curiosa

—haz esto rápido, ¿Qué ocurre? — el subordinado se acercó al líder tendiéndole un pequeño papel que este tomo rápidamente, después de eso se retiró con apremio del lugar mientras quien había tomado el papel comenzaba a leerlo abriendo los ojos con sorpresa en cada palabra que leía

—¿ocurre algo interesante? — cuestionó Asami, este solo asintió pasando el papel a sus manos, la mujer lo tomo comenzando a leer el contenido en voz alta

—es un mensaje del señor del fuego, "para el líder en turno de Ba Sing Se, este día ha ocurrido algo que llevamos esperando por años en todo el mundo, hace algunas horas arrestamos a tres jóvenes que venían huyendo de ciudad Republica, uno de ellos es el hijo primogénito del usurpador de dicha ciudad, al interrogarlos y saber de los motivos que los impulsaron a huir, nos hemos enterado que dicho jovencito es la persona de la cual esperábamos regresara, el nombre del chico es Toru y, como ya se están imaginando, él es el avatar, ahora mismo se encuentra comenzando con su entrenamiento para dominar los cuatro elementos, esperamos su cooperación para extender esta grata noticia, atentamente el señor del fuego Iroh" — las manos de Asami temblaban conforme llegaba al final de la misiva, ella, al igual que los presentes en el lugar se encontraban atónitos, pero sabían que lo que decía la carta era verdad

—increíble, al fin el avatar ha aparecido— dijo uno de los presentes, un hombre calvo con tatuajes de flechas azules en su cabeza, quien aparentaba tener un poco más de cuarenta años —aunque es más impresionante que sea el hijo del sujeto que tiene sometida ciudad Republica, para él debe ser el castigo mas horrible—

—concuerdo con tus palabras Meelo y si debo ser honesto, es mejor de esta manera, puede que ese tipo no se atreva a herir a su propio hijo, por lo que el tiempo que tiene el chico llamado Toru para dominar los cuatro elementos tendría que ser suficiente— señaló el mandatario de la ciudad

—yo no me confiaría con ello, si algo he aprendido después de nuestra lucha contra él, es que es alguien sin escrúpulos, capaz de herir a quien sea para alcanzar su objetivo— intervino Asami regresando la nota proveniente de la nación del fuego

—en ese caso, solo podemos confiar en que el chico aprenda a dominar los cuatro elementos en un tiempo record, esta lucha debe terminar, debemos ponerle fin a la caza de maestros en ciudad Republica— exclamó Meelo colocando su barbilla sobre sus manos, Asami asintió a sus palabras comenzaba a sentir una prisa inmensa por ir a la nación del fuego y ver con sus propios ojos a la reencarnación de la persona que más había amado en su vida.

Nación del fuego

Toru se vio lanzado de nueva cuenta hacia el suelo debido a los embates que Luna lanzaba una y otra vez sobre él

—de nuevo Toru, recuerda, debes permanecer firme en tu lugar, no caigas en pánico al ver la roca acercarse, tu puedes detenerla— dijo la chica esperando a que el chico se pusiera de pie, este se levantó con dificultad apartando el sudor de su frente

—es fácil para ti decirlo desde tu lado— se quejó el muchacho, sentía todo su cuerpo adolorido debido a los golpes recibidos, habían estado entrenando desde el amanecer sin ninguna mejoría

—descansaremos por una hora, ambos lo necesitamos— anunció Luna dejándose caer pesadamente en el suelo, Toru la imito y ambos se quedaron en esa posición

—no debes presionarte Toru, estoy seguro que podrás hacerlo— animó Moku acercándose a ellos con bebidas para ayudarlos a refrescarse

—lo sé, pero el saber que todas las personas confían en mi para terminar con todo esto, me obliga a querer dominar los cuatro elementos lo más rápido que pueda— resopló el aludido tomando entre sus manos lo que su mejor amigo le ofrecía, su rostro mostraba varios raspones junto con moretones en sus brazos

—aun así, Moku tiene razón, nada bueno sale de presionarte, debes estar concentrado para poder lograrlo, veras que concentrado todo sale mejor— aconsejó la chica, Toru miro agradecido por el apoyo de ambos chicos, descansaron un par de minutos más, terminaron solo después de la puesta del sol, el joven avatar no había un gran progreso, pero al menos ahora podía detener lo que Luna le lanzaba, eso le animaba a mejorar el día siguiente, los tres chicos se encontraban cenando en la habitación donde se quedaban mientras platicaban de varios temas

—y fue así como descubrí que es una mala idea estar a punto de acostarte con una chica en una casa donde tambien vive un maestro tierra— termino su relato Moku arrancando las risas de sus compañeros

—sí, no sé porque se te ocurrió hacer eso en primer lugar— soltó entre risas la maestra tierra —bueno, es mi turno de decir una anécdota vergonzosa—

—no lo será más que la mía Luna, acéptalo—

—tiene razón, Moku es la persona a la que le pasan más cosas ridículas que he conocido— dijo Toru sin dejar de sonreír

—créanme, mi vida, hasta antes de terminar en prisión, es una gran sarta de ridiculeces— respondió Luna acomodándose en su asiento para soltar la anécdota, los dos jóvenes restantes llevaron algo de comida a su boca al mismo tiempo que se disponían a escucharla —a los 16 años solía salir con un chico menor que yo de la escuela, un día decidimos ir a ver una película, de pronto a media película, ya estábamos, como decirlo, para hacerlo corto ya ni siquiera estábamos viendo la proyección, después de algunos minutos, nos percatamos que el lugar estaba demasiado silencioso, al separarnos nos dimos cuenta que ya nadie estaba mirando hacia la pantalla e incluso las luces estaban encendidas, todo mundo estaba mirando nuestro espectáculo, había incluso gente del lugar, nos dio tanta pena que salimos corriendo del lugar y jamás volvimos— platicó entre risas, los dos jóvenes tambien se sumaron a las risas

—lo admito, lo tuyo es más vergonzoso— señaló Moku con el apoyo de Toru

—se los dije, ¿Qué hay de ti Toru?, ¿tienes alguna historia vergonzosa acerca de tus relaciones? — preguntó la chica, al escuchar su cuestionamiento la risa del avatar se desvaneció lentamente

—no, no hay ninguna—

—vamos no te creo, seguramente hay algo—

—solo había salido con una chica toda mi vida y escuchando sus relatos me estoy dando cuenta que nuestra relación fue muy monótona— reflexionó Toru mirando hacia el suelo, lo que había ocurrido antes de dejar ciudad republica aun le calaba en el corazón, Luna abrió la boca para rebatir su argumento, sin embargo, fue detenida por el mejor amigo del castaño quien solo negó con la cabeza

—bueno, creo que ya es algo tarde, mejor nos vamos a dormir, mañana será un día igual de pesado como este— fue lo único que salió de la boca de la joven mientras se levantaba del sofá y se dirigía a su habitación al mismo tiempo que Moku dejando al avatar solo con sus pensamientos, este ni siquiera pensó en despedirse de ellos, todos sus pensamientos, estaban dirigiéndose hacia la chica que lo rechazo diciendo que era un fenómeno, Toru cerró los ojos respirando profundamente, trataba de eliminar los pensamientos positivos que se agolpaban en su cabeza, necesitaba estar completamente enfocado en su nueva vida

—¿Dónde estoy? — se preguntó Toru a sí mismo, mientras sus ojos recorrían el lugar por completo, aun así, no pudo llegar a ninguna conclusión acerca de su paradero por lo que comenzó a caminar sin rumbo, después de lo que a él le parecieron horas llegó a una especie de casa completamente nevada, eso le sorprendió en demasía, llego sus ojos al suelo solo para percatarse que todo su alrededor estaba cubierto de nieve, aun así, su cuerpo no era capaz de sentir frio, se percató de que la puerta de entrada se encontraba abierta, una vez se encontró dentro de la vivienda se encontró con una mujer sentada dándole la espalda

—necesitas olvidar todo el dolor que llevas encima, de otro modo, no serás capaz de dominar, ni siquiera tu propio elemento— señaló la mujer captando la atención del muchacho

—eso es imposible, he pasado por demasiadas cosas, no veo posible olvidarlas— respondió con total sinceridad, creía saber quién era la mujer que le hablaba por lo que no había necesidad de ser deshonesto con su vida pasada

—incluso si no puedes olvidarla, debes ser capaz de sobreponerte a todo, los problemas que te rodean deben ser un impulso para ser mejor, no un lastre para ti— dijo Korra, aun sin voltear señalo hacia una silla que se encontraba a su lado, Toru avanzo hasta tomar asiento a su lado

—¿Cómo puedo hacer eso?, prácticamente me estaré enfrentando a mi padre, a mi familia, por ser lo que soy, no importa cómo, no puedo ignorarlo—

—no puedes ignorar de dónde vienes, tus orígenes, sin embargo, debes usarla como un impulso, todo lo que ha sucedido en tu vida, cosas buenas o malas, debes ser capaz de usarlo a tu favor— aconsejo la maestra agua mirando a los ojos al joven

—lo intentare, este entrenamiento debe resultar fructífero, al parecer mucha gente confía en mí, no me gustaría decepcionarlos— respondió Toru sin separar su mirada de la de la maestra agua, quería que ella se diera cuenta acerca de su decisión

—no te preocupes, sé que lo lograras—

—¿Cómo puede estar tan segura? —

—porque lo has hecho antes— con esas palabras en su mente el joven despertó dándose cuenta que se había quedado dormido en el sofá, miro hacia la ventana solo para asegurarse de que continuaba siendo de noche y se levantó para dirigirse a su habitación, una vez amaneció él junto con Luna volvían a estar fuera preparándose para su entrenamiento

—¿dormiste bien? — cuestionó la chica

—sí, ahora creo poder avanzar con el entrenamiento— respondió Toru con una ligera sonrisa, después de su plática con su vida pasada trato de hacer sus preocupaciones a un lado para solo enfocarse en el presente, esperaba todo diera resultados

—me agrada tu positivismo, comencemos— el aludido respiro hondo para enfocarse en lo que Luna le lanzaría, esta se colocó en posición antes de levantar un bloque de tierra y lanzarlo hacia el joven, este observo como la mole venia hacia él, pero esta vez no se apartó, junto todas sus fuerzas lanzando sus brazos hacia el frente cerrando los ojos, solo escucho un gran estruendo cerca de su posición, miro el resultado de lo que había hecho, el bloque de piedra quedo inerte delante de él, Toru bajo los brazos causando que el bloque cayera al suelo y después miro a su maestra con una sonrisa

—estupendo, lo hiciste Toru, bien hecho— felicitó la chica correspondiendo a su sonrisa —ahora pasaremos a la siguiente etapa, cuando detengas la roca regrésala hacia mí— señaló mostrándole la postura que debía tener para lograrlo, el joven imito su postura preparándose para hacerlo

—hagámoslo— Luna se posiciono a una distancia considerable y regresando a su postura tomo el bloque de piedra y lo lanzo hacia Toru, este lo miro acercarse a gran velocidad, sin embargo, esta vez no cerró los ojos, se mantuvo en firme y posos sus brazos frente a él deteniendo la pesada roca, después con la postura que la chica le había mostrado lanzo sus manos hacia delante regresando la piedra hacia la chica, aunque no de la forma que esperaba, ya que no llego muy lejos, esto le hizo soltar un suspiro de frustración

—está bien Toru, no te sientas mal por no logarlo a la primera, nadie es así de bueno la primera vez— animó Luna con calidez para no hacerlo sentir mal, este solo asintió colocando se en posición para continuar con el entrenamiento, continuaron con ello hasta el mediodía, Moku les había dado alcance poco después de que el entrenamiento comenzara por lo que ahora se encontraba con ellos

—estás haciendo un buen progreso Toru— dijo el de cabello negro un poco apartado de ellos debido a que aún no dejaba de practicar, estaba tan concentrado mirándolos que no se percató de que una figura se posicionaba a su lado

—Toru tomémonos un descanso— señaló Luna dejándose caer al suelo, cosa que el maestro tierra imito, este poso su mirada en Moku percatándose de la otra persona

—¿Quién eres? — la pregunta del avatar hizo voltear la mirada de los dos jóvenes restantes hacia la figura, quien solo se encogió de hombros acercándose a los dos chicos

—¿estuviste a mi lado todo el tiempo? —cuestionó Moku yendo detrás hasta que quedaron junto a Luna y Toru

—me dijeron que te podría encontrar aquí— fue lo único que dijo la chica que recién llegaba cruzándose de brazos y observando a Toru de arriba a abajo

—¿Quién eres? — volvió a preguntar el aludido sin apartar la mirada de la mujer, esta llevaba su cabello rojizo largo hasta los hombros, vestía ropa de la nación del fuego y en su cuello llevaba una bufanda roja

—seré tu maestra de fuego control— fue lo único que dijo antes de dar media vuelta e irse dejando a los tres jóvenes de ciudad república completamente confundidos.