Soy consciente de que hace una espantosa barbaridad de tiempo que no actualizo. Sinceramente, hasta hace cosa de un par de meses no empecé a sentirme con ganas de escribir humor. La verdad es que este capítulo llevaba unas semanas rondando por una libreta, pero al final lo he pasado.


Normas: Xemnas

Xemnas no era un hombre tan paciente como la imagen que proyectaba daba a entender. Eso es algo que los miembros de la Organización XIII aprendieron por las malas.

Todo sucedió tiempo antes de que el elegido de la llave espada y los portadores de esta misma arma que formaron parte de la organización llegaran. De hecho, fue relativamente poco después de que los originales seis miembros, así como los dos jóvenes del mismo mundo, se convirtiesen en incorpóreos.

Los primeros meses de la Organización XIII fueron bastante frenéticos, con la ocupación del Mundo Inexistente y su castillo, y con todos ellos aprendiendo a controlar sus nuevos poderes. Pero llegó el tiempo en que todo esto se consiguió y comenzaron a poner en marcha los planes del grupo. El problema era que sin llaves espada por ahí sueltas para atrapar corazones, sin contar al ratón parlante que se quedaba siempre en su castillo, Kingdom Hearts no avanzaba y las acciones de la organización se vieron limitadas a misiones de reconocimiento de los mundos que iban encontrando y la búsqueda de nuevos miembros, que no llegarían ni a uno por año cuando la Organización XIII estuvo completa.

Un par de meses después de que todo se estabilizase, sucedió el primer incidente.

Nadie hizo especial caso, más allá de alguna broma, cuando Xigbar salió corriendo como alma que lleva el diablo de una reunión con Xemnas, pensando todos que el hombre había gastado otra de sus típicas bromas. Tampoco le hicieron caso cuando juró y perjuró que él no había hecho nada que mereciera aquella reacción.

Entonces, una semana después de aquello, fue Saïx el atacado.

Es necesario aclarar que, por aquel entonces, Saïx ya era un miembro entregado de la Organización XIII, el más serio y trabajador de todos, y que ya iba en camino a convertirse en la mano derecha de Xemnas. Por eso, ver al serio hombre de pelo azul ser víctima de un ataque de ira de Xemnas impactó y preocupó a todos los miembros de la organización. Fue entonces cuando comprendieron que algo no iba bien y decidieron que debían hacer algo al respecto.

Un par de pruebas que resultaron en varios miembros de la organización casi asesinados por el jefe confirmaron la teoría de que el mal humor y la volatilidad de Xemnas iban en función de lo aburrido que estuviera.

Se formó un grupo especial con el objetivo de encontrar una forma de mantener a Xemnas entretenido, y comenzaron a ponerse en marcha varios planes.

El primero de estos intentos, consistente en mantener un mínimo de caos constante en el castillo, resultó ser un desastre: la reacción de Xemnas a las constantes peleas, objetos rotos y Umbríos gastando bromas de mal gusto fue un brote aún mayor de violencia que requirió del uso extensivo de una magia Cura en casi todos los habitantes del castillo.

La sugerencia de Vexen de mandar al proprio Xemnas en misiones como a los demás miembros terminó en este último arrasando el laboratorio del científico, Xaldin perdió la mitad de sus rastas al tratar de entretenerlo haciendo extraños experimentos culinarios, y Zexion se vio en figurillas para salvar la biblioteca cuando, en una completa y total muestra de falta de sentido común, le sugirió a Xemnas que se buscase un hobby.

La solución vino tras decenas de reuniones y situaciones cercanas a la muerte más tarde, cuando Axel hizo un comentario que todos descartaron como la idea más ridícula hasta la fecha:

-¿Y si le compramos una pelotita anti estrés?

A pesar de las burlas que recibió la sugerencia, el pelirrojo decidió ponerla en práctica de todos modos. En su siguiente misión tomó un desvío a un supermercado y compró una enorme bolsa de horteras pelotitas anti estrés fluorescentes que hizo a la cajera mirarlo con una expresión extraña. Cuando llegó al castillo, Axel procedió a abandonar pelotas en todas las habitaciones e incluso en los pasillos y se fue a dormir.

En la reunión que la organización tenía al día siguiente, a las que los miembros habían comenzado a asistir con creciente pavor, Xemnas se mostró relajado y con su usual aire de serenidad. Cuando vieron que en la mano apretaba y volvía a apretar una espantosa pelota rosa fosforito, todos dirigieron la mirada a un más que pagado de sí Axel.

Desde entonces, una de las normas más importantes del castillo quedó establecida:

Nunca, bajo ningún concepto, Xemnas debe estar aburrido.

Por supuesto, cada vez que un miembro nuevo llegaba, los anteriores procedían a esconder todas las pelotitas y, al cabo de una semana, mandaban al desafortunado novato a darle un mensaje extremadamente absurdo (pero presentado de forma que al nuevo no se lo pareciera) a Xemnas. De este modo todos aprendieron la gran importancia de la norma.

Y en este caso ni siquiera Roxas y Xion se salvaron, pues Axel decidió que un susto de muerte a sus amigos era necesario para preservar la paz y la tranquilidad en el castillo inexistente.