~Capítulo 10~
Quizás Cana tiene otras intensiones, será mejor ver un poco más. Juvia dio vueltas por la habitación, pero no supo qué hacer. Observó las estanterías llenas de cosas de vidente, como un orbe de vidrio y barajas enteras de tarot. Se le antojaron exóticas y tenía muchas ganas de preguntarle si sabía leer el futuro.
Juvia escuchó un extraño quejido desde dentro del cuarto de baño. Se asomó por la puerta y el sonido se intensifico levemente. ¿Qué ocurriría? Se le antojó preguntar, pero le pareció algo anticuado. Si realmente le ocurría algo a Cana no se lo diría. Quizás tenía que ir a verlo con sus propios ojos. ¿Pero es correcto?
La respuesta era un claro no. Pero la hechicera elemental era una mujer torpe con las relaciones, por lo que hizo todo lo contrario. Cerró muy despacio la puerta y se dirigió hacía su habitación. Al entrar, visualizo todas las fotografías, peluches y cosas con forma de Gray que tenia. Se dirigió al cuarto de baño, donde abrió levemente el grifo.
Juvia odiaba esta parte. Aunque era un hechizo sumamente útil, era complicado y sumamente molesto. Convertirse en agua era sencillo y lo hacía con total naturalidad, que a veces creía que su forma humana era la incorrecta.
En fin, no tenía que perder tiempo. Se concentro y su forma acuosa emergió. Luego comenzó a cambiar su tamaño y se introdujo en el grifo. El viaje siempre era horrible, sintió como arrastraba toda la porquería de la cañería. Aun así, siguió su instinto y salió levemente por el grifo del cuarto de baño de Cana.
El vapor era intenso y poco pudo vislumbrar. Fue una fortuna que surgiera en el grifo del lavabo, ya que al salir en la tina, traería unas consecuencias terribles. Asomando levemente un ojo, pudo ver a Cana llorar en la tina. Se tapaba el rostro con ambas manos y sus sollozos eran intensos. ¿Qué le ocurriría? Se le antojo consolarla, aparecer frente a ella y preguntarle "¿Qué sucede?" Pero esa no era la forma de hacerlo, si realmente quería ayudar a Cana tenía que hacer algo sutil.
Vio que Cana se incorporaba. Su increíble figura puso un poco celosa a Juvia. La morocha comenzó a secarse y Juvia se percató que pronto saldría. Así que regresó hacia su propio cuarto a toda prisa. Su grifo escupió toda la cantidad de agua que pertenecía a Juvia y a medio transformar, comenzó a caminar hacía el cuarto de Cana.
Por fortuna, cuando llegó y cerró la puerta, Cana recién salía del baño envuelta en una toalla y con otra en la cabeza. Miró a Juvia con el rostro lleno de dudas.
—¿Qué ocurre?
—Nada.
—Tu brazo esta convertido en agua.
—¿Eh?—Juvia se miró el brazo y en efecto estaba convertido en agua—Ah, Juvia estaba practicando un hechizo…
—Ah, bien.
Cana se vistió frente a Juvia que estuvo a punto de escandalizarse. Esa actitud tan liberal era algo que sin dudas envidiaba. Si Juvia fuera tan desenvuelta y ducha con los chicos, sin dudas su amado Gray Sama estaría siempre entre sus brazos. Ah, de solo pensar en tener a Gray Sama en sus brazos la ponía ardiente.
—Oye, ¿En qué piensas?—Preguntó Cana y sonrió con malicia—¿En Gray?
Juvia se puso colorada como un tomate. ¿Qué era lo que la delataba?
—Sí.
—Bueno, entreguemos la llave a Lucy y luego vas a ver a Gray. Gracias por ayudarme.
—Eh…—Juvia no estaba segura de querer ir a ver a Gray Sama. Bueno, de hecho si, era lo que siempre anhelaba. Pero luego de ver a Cana llorando, creía que quizás tenía que quedarse un poco más de tiempo con ella—Vamos de Lucy.
Caminaron sin apuro. El sol brillaba levemente, haciendo que el calor emergiera en el cuerpo de Juvia. Recordó a Cana, como se veía entre las toallas y sintió un pinchazo de envidia. Era tan bella que podría tener a cualquier hombre, incluso a su amado Gray Sama.
Lucy los recibió con el rostro pálido, pero al contemplar la llave de platino, se le iluminó a tal punto que las abrazo a ambas. A Juvia le molestó un poco la actitud de su rival del amor. Seguro que era una tramoya para poder robarle a su querido Gray Sama. Pero ella no se dejaría vencer tan fácilmente.
—Gracias chicas, no saben cuánto les debo—Les dijo Lucy.
—Bueno, solo es un favor para nosotras, nos vemos en el gremio—Respondió Cana un poco incomoda.
—Sí, tengo cosas que hacer. ¡Gracias!
Les cerró la puerta en la cara. Juvia y Cana bajaron hasta la vereda y comenzaron el regreso hacia el gremio. El rostro de Cana estaba cabizbajo, triste, casi sin ganas de vivir. Había algo que la deprimía y Juvia sintió que era su deber intervenir. ¿Pero como poder conversar con Cana?
—Oye Cana, ¿Quieres tener una noche de chicas? ~*Ir al capítulo 21*~
—La pase bien, pero Juvia ira a buscar a Gray. ~*Ir al capítulo 22*~
