Capítulo 9: Plan

Si el señor Agreste tiene mi pulsera ¿Dónde la esconde?.

Volví a pasar por los mismos lugares en donde ya antes había pasado y me volví a detener en la pintura, me acerqué más a ella hasta tocarla por un borde que sin querer levante.

- Sheily no puedes ser más torpe -Susurre para mi misma mientras agachaba la mirada rápidamente con la intención de cubrirme de la caída del cuadro hacia mi.

Esperé varios segundos pero nada cayó, levanté la cabeza lentamente y pude ver como el cuadro estaba abierto como si fuera la tapa de un casillero. Me sorprendí mucho al ver todas esa cosas dentro.

Adentro del casillero había una fotografía de la señora Agreste, un broche parecido a un pavo real, un libro y mi pulsera.

Tomé mi pulsera entre mis manos ¡Era la mía! La única pregunta aquí era ¿para qué me la quitó?.

Ahora que tengo la pulsera en mis manos podría irme pero el señor Agreste se daría cuenta y sabría que fui yo, debo pensar en algo.

En ese momento una idea llegó a mi mente así que saqué mi celular y tomé una fotografía a mi miraculous para después volver a dejarlo donde estaba y cerrar el casillero.

Tenía una idea solo debía tener tiempo para poder llevarla a cabo, no robaré nada pero él tampoco sabrá que mi pulsera es el miraculous del conejo que me hace BonnyFem.

Giré mi silla y salí del estudio del señor Agreste, me quedé en el primer piso hasta que Adrien apareció, pero ya era tarde y tenía que regresar a casa.

- Te puedo acompañar -Dijo Adrien- No está muy...

- ¡De ninguna manera! -El padre de Adrien gritó mientras salía de su estudio.

- Pero no puede ir sola hasta su casa papá

- Lo se, por eso yo iré con ella

- Esta bien -Dijo Adrien- Nos vemos mañana Sheily

- Hasta mañana Adrien

El señor Agreste tomó mi mochila entre sus manos y se la cargó en su espalda.

- Yo puedo llevarla -Dije- Usted se puede llevar las muletas

- Me llevaré ambas -Dijo él mientras tomaba mis muletas con su mano izquierda- Tú moverás tu silla hasta el carro

- ¡Pero yo también quiero llevar algo! -Dije- Me siento inútil

- Tu cargarás todo esto cuando estés de camino a la escuela -Dijo él- Una ayuda todas las tardes nunca cae mal

- Si... Gracias

- No hay de que

El señor Agreste comenzó a caminar y yo lo seguí, llegamos hasta el carro y el me ayudó a subirme al asiento del copiloto después comenzó a conducir.

- Yo creía que solo salía con chofer -Dije mientras me giraba a verlo.

- Tengo mis excepciones -Dijo mientras inclinaba un poco su cabeza- Como esta

- ¿Soy una excepción? -Pregunté haciéndome la ofendida falsamente a lo que el señor Agreste rio.

- Puedes llamarlo así

Sonreí, el trayecto hasta mi casa fue corto y entre broma y broma se me hizo aún más corto. El señor Agreste me bajó del asiento y me subió de vuelta a la silla de ruedas, puso todas las cosas sobre mi, literalmente, pero cuando estaba a punto de subir a su auto le hablé deteniéndolo.

- No puedes irte así -Dije- Espera a que mi mamá te vea

- No es necesario que me vea a mi -Respondió él.

- Se va a asustar si me ve así -Dije mientras con mis manos le mostraba la silla- Necesita que el responsable le muestre

- ¿Yo soy el responsable? -Ahora él se hacía el ofendido.

- Eres el que me dio la silla -Dije- No el responsable de que este así

- Cierto

Caminó hacia mi para después tocar la puerta de mi casa de la cual salió inmediatamente mi mamá, era como si ya supiera que yo estaba aquí afuera.

- Buenas noches señora -Dijo él.

- Buenas noches -Mi mamá se giró hacia mi- ¡¿Qué pasó?! ¿Por qué estás en esa silla?

- Es que... -Dije a lo que el señor Agrete me interrumpió.

El señor Agreste le contó sobre la silla quien no se perdió ningún detalle de lo que él le hablaba, era como si mi mamá se hubiera enamorado de él.

- ¿Quiere quedarse a cenar? -Preguntó mi mamá al momento de que el señor Agreste se iba a ir- No nos molestaría tener a alguien más por hoy ¿verdad hija?

¿Por qué me tenía meter a mi en esto? Asentí y voltee a ver al señor Agreste que tenía una sonrisa en su rostro.

- Lo siento -Dijo el señor Agreste- Tengo que regresar a casa para ver a mi hijo, será otra día

- Claro -Dijo mi madre un tanto decepcionada.

- Buenas noches -Dijo el señor Agreste para después caminar hacia su carro.

- Buenas noches -Respondió mi mamá casi inmediatamente para después ir hacia la cocina.

Me quedé observando al señor Agreste mientras subía a su coche y él después de subir miró por la ventana y me dijo adiós con la mano, lo miré sorprendida e hice lo mismo que él, noté como él sonrió y después arrancó su coche.

Después de cenar fui a donde estaba ubicado mi cuarto temporalmente a escribir aquel plan que se me había ocurrido, me van a faltar cosas para llevarlo a cabo así que necesitaré la ayuda de mi madre... aunque ella no sabrá nada de mi plan, nadie debe enterarse, ni siquiera mamá.