Me desperté por el sonido de mi teléfono, puse mi almohada sobre mi cabeza e intenté amortiguar el ruido. Pero el teléfono siguió sonando. Me levante de la cama y lo tome del buro.
-"¿Sí?"- Dije entre un gran bostezo y con los ojos cerrados.
-"¿Qué pasó contigo? ¿Qué pasó con el algodón dulce? ¡Y mientras me dices eso, qué tal si me dices en dónde estás para poder ir a estrangularte con mis manos!"-
-"¡Pensé que te habían raptado!"- Siguió Ino -"¡Pensé que te habían secuestrado! ¡Pensé que te habían matado!"
Intenté encontrar el reloj en la oscuridad. Golpeé un marco de foto en la mesa de noche y todos los cuadros que estaban tras ese también se cayeron por el efecto dominó.
-"Me retrasé un poco"- Dije -"Para cuando regresé a los videojuegos, ya te habías ido."-
-"¿Retrasada? ¿Qué clase de excusa es 'retrasada'?"- Los números rojos del reloj se enfocaron. Era un poco después de las tres de la mañana. -"Conduje por una hora en el estacionamiento"- Dijo Ino. -"Gaara caminó todo el parque mostrando la única foto tuya que tengo en mi celular. Intenté llamar a tu celular un billón de veces. Espera. ¿Estás en tu casa? ¿Cómo llegaste a tu casa?"
-"Sasuke."-
-"¿Sasuke el acosador?"
-"Bueno no tenía muchas opciones ¿o sí?"- Dije directo al grano. -"Tú te fuiste sin mi."-
-"Suenas a la defensiva. Bien a la defensiva. No, no es eso. Suenas agitada… nerviosa… excitada."- Podía sentir sus ojos ponerse como platos. -"Él te besó ¿verdad?"- Ninguna respuesta.
-"¡Lo hizo! ¡Lo sabía! He visto la manera en que él te mira. Sabía que esto iba a pasar. Lo vi desde una milla de distancia."- No quería pensar en eso. -"¿Cómo fue?"- Presionó Ino. -"¿Un beso melocotón? ¿Un beso ciruela? ¿O fue un beso al-fal-fa?"
-"¿Qué?"
-"¿Fue un besito, las bocas se abrieron, o hubo lengua? Olvídalo. No tienes que contestar eso. Sasuke no es la clase de muchacho que lidia con preliminares. Allí hubo lengua. Garantizado."
Cubrí mi cara con mis manos, escondiéndola tras ellas. Sasuke probablemente pensó que yo no tenía ningún auto control. Yo me derretí en sus brazos como mantequilla. Justo antes que le dijera que se tenía que ir, estaba bien segura que hice un sonido que era un cruce entre un suspiro de alegría y un gemido de éxtasis. Eso explicaría su arrogante sonrisa.
-"¿P-podemos hablar de esto después?"- Pregunté, presionando el puente de mi nariz.
-"De ninguna manera."
Suspiré. -"Estoy muerta de cansancio."
-"No puedo creer que estés pensando en dejarme con el suspenso."
-"Estoy contando con que lo olvides."
-"Muy poco probable."
Traté de imaginar los músculos de mi cuello relajarse, anticipándose al dolor de cabeza que sentía avecinarse.
-"Te recogeré a las cuatro."
-"P-pensé que no nos veríamos hasta el Lunes."
-"Las circunstancias han cambiado. Estaré allí más temprano si es que puedo escaparme de la hora familiar. Deséame suerte."
Cerré el celular y me hundí en mi cama. Imaginé la sonrisa cínica de Sasuke y sus brillantes ojos negros. Después de varios minutos dando vueltas en la cama, me rendí en intentar ponerme cómoda. La verdad es que, mientras él estuviera en mi mente, la comodidad estaba fuera del tema. Cuando era pequeña, Konohamaru (el ahijado de Kurenai) rompió uno de los vasos de cristal en la cocina. Él recogió todos los pedazos de cristal excepto uno y me retó a lamerlo. Imaginé que enamorarme de Sasuke sería un poco como lamer un cristal roto. Sabía que era estúpido. Sabía que me iba a cortar. De repente me senté derecha en mi cama, alcancé mi celular y encendí la lámpara. La carga de la batería estaba completa. Un inquietante hormigueo recorrió mi espina vertebral. Se supone que mi celular estuviera muerto. ¿Entonces cómo fue que Ino y Neji pudieron llamarme?
La lluvia caía en grandes cantidades sobre los coloridos toldos de las tiendas junto al muelle, corríamos apresuradas por la acera hasta que por fin llegamos bajo un toldo de líneas blancas y rosadas de Victoria's Secret. Cerramos nuestros paraguas al unísono y las colocamos afuera, junto a la entrada. El estruendo de un trueno nos hizo correr hacia la puerta. Sacudí la lluvia de mis zapatos y me estremecí por el frío. Varios difusores de aceite aromático estaban ardiendo sobre un mostrador en el centro de la tienda, rodeándonos de un exótico y potente olor.
Una chica de la tienda camino hacia nosotras, tenía una cinta medidora enrollada en su cuello y comenzó a mover su mano para tomarla. -"¿Les gustaría que tome sus medidas gratuitamente…?"
-"Aparta esa maldita cinta"- Ordenó Ino. -"Ya sé mi talla. No necesito que me lo recuerden."
Sonreí a la chica a manera de disculpas mientras seguía a Ino.
-"Copa D no es algo por lo que deberías estar avergonzada"- Me dijo Ino mientras me daba un sostén de satín azul.
-"¿Q-quién dijo que estoy avergonzada?"- Dije. -"No estoy avergonzada. ¿Por qué estaría avergonzada?"
-"Entonces porque te escondes bajo esa ropa, ni siquiera es tu talla". Mi cara se sonrojo.
"-Las únicas chicas con senos así es porque están llenos de silicón y todo el mundo lo sabe. Así que deberías dejar de ocultarlos, los tuyos son naturales." Ella rebuscó en un perchero. -"¿Crees que aquí tengan algún sostén que hagan que mis bebés se vean grandes?". Lo dijo mientras se alejaba a una empleada de la tienda.
No debería estar mirando lencería. Naturalmente me hace pensar en cosas sexy. Como besarse. Como Sasuke. Cerré mis ojos y repetí nuestra noche juntos. La sensación de las manos de Sasuke en mi cadera mientras me cargaba, sus labios saboreando mi cuello…
Mi cara estaba ardiendo tan solo por haberlo recordado. Ino me sorprendió fuera de guardia lanzándome un par de bragas con estampado de tigre color turquesa.
-"Despierta Hinata." Dijo. -"Eso te quedaría perfecto, tu trasero si lo llenaría."
¿En qué estaba pensando? Había estado muy cerca de besar a Sasuke. El mismo Sasuke que posiblemente ha estado invadiendo mi mente. El mismo que me salvó de precipitarme hacia mi muerte en el Arcángel porque estaba segura de que eso era lo que había pasado, aunque no tenía ninguna explicación lógica. Me pregunto si él de alguna forma detuvo el tiempo y me atrapó durante la caída. Si él era capaz de hablarme a través de la mente, tal vez, solo tal vez, él era capaz de otras cosas. O quizá, pensé con un escalofrío, ya no podía confiar en mi mente.
Todavía tenía el pedazo de papel que Sasuke había metido en mi bolsillo, pero de ninguna manera iba a ir a la fiesta esta noche. Secretamente disfrutaba la atracción entre nosotros, pero el misterio y el miedo lo sobrepasaban. De ahora en adelante iba a sacar a Sasuke de mi sistema y esta vez lo decía en serio. Iba a ser como una dieta purificadora. El problema era que la única dieta que había hecho, había actuado en mi contra. Una vez intenté pasar un mes entero sin comer chocolate. Ni si quiera un mordisco. Al final de las dos semanas, no pude más y comí más chocolates de los que hubiera comido en tres meses. Esperaba que mi dieta libre de chocolates no presagiara lo que podría pasar si intentaba evitar a Sasuke.
-"¿Qué estás haciendo?"- Pregunté, esta vez atendiendo a Ino.
-"¿Qué parece que estoy haciendo? Estoy despegando de este sostén este sello de rebaja para pegarlo en uno que no esté en rebaja. De esa manera puedo tener sostenes sexy al precio de uno barato."
-"N-no puedes hacer eso. Cuando vayas a pagar, ella va a escanear las barras del código y sabrá lo que estás haciendo."
-"¿Barras de código? Ellos no escanean las barras de código."- Ella no sonaba muy segura.
-"Lo hacen. Lo juro." Supuse que mentir era mejor que observar a Ino ser llevada a la cárcel.
-"Bueno, parecía una buena idea…"
-"Tienes que comprarte esto"- Le dije a Ino, arrojándole un pedazo de seda y esperando que eso la distrajera. Ella sostuvo en alto la braga. Pequeños cangrejos rojos adornaban la tela.
-"Esto es lo más asqueroso que haya visto. Por otro lado, me gusta ese sostén negro que tienes. Creo que deberías comprarlo. Ve y paga, yo seguiré viendo."
Pagué. Luego, pensando que sería más fácil olvidar a Sasuke si buscaba algo más benigno, comencé a buscar en la sección de lociones. Estaba oliendo una botella de Dream Angels cuando sentí cerca una presencia familiar. Era como si alguien hubiera arrojado una bola de helado en la parte de atrás de mi blusa. Era la misma sacudida de escalofríos que experimentaba cada vez que Sasuke llegaba. Ino y yo seguíamos siendo las únicas en la tienda, pero al otro lado de la ventana de cristal, vi una figura encapuchada ocultarse bajo la sombra de un toldo al otro lado de la carretera. Nuevamente agitada, me quedé inmóvil un minuto entero antes de que recobrara la compostura y fuera a buscar a Ino.
-"Es hora de irnos"- Le dije. Ella estaba rebuscando en un perchero de batas de dormir.
-"Vaya. Mira esto, pijamas de franela."
Mantuve un ojo pegado a la ventana. -"Creo que me han estado siguiendo."
Ino levantó la cabeza. -"¿Sasuke?"
-"No. Mira a través de la calle."- Ino miró.
-"No veo a nadie."- Tampoco yo. Un auto había pasado, interrumpiendo mi línea de visión.
-"Cre-creo que entraron a la tienda."
-"¿Cómo sabes que te están siguiendo?"
-"Un mal presentimiento."
-"Se parece a alguien que conozcamos? Por ejemplo… si era un cruce entre Pippi Longstocking y la Malvada Bruja del Oeste obviamente era Sakura."
-"No era Sakura"- Dije, todavía mirando a la calle. -"Cuando anoche me fui de los videojuegos para comprar algodón de azúcar, vi que alguien me vigilaba. Creo que es la misma persona que está aquí."
-"¿Estás hablando en serio? ¿Por qué me dices eso ahora? ¿Quién es?"
Dirigí la voz a la vendedora. -"¿E-esta tienda tiene una puerta trasera?"
Ella estaba ordenando una gaveta y me miró. -"Es solo para empleados."
-"¿La persona es hombre o mujer?"- Quiso saber Ino.
-"No sabría decir."
-"¿Bueno, por qué crees que te están siguiendo? ¿Qué quieren?"
-"Asustarme."- Parecía bastante razonable.
-"¿Por qué querrían asustarte?"- Quería decirle ¿Quién no está intentando asustarme?
-"Necesitamos una distracción"- Le dije a Ino.
-"Exactamente lo que estaba pensando"- Dijo ella. -"Y sabemos que soy muy buena en eso. Dame tu chaqueta."
Yo me le quedé mirando. -"D-de ninguna m-manera. No sabemos nada sobre e-esta persona. No voy a permitir que salgas vestida como yo. ¿Qué pasa si están armados?"
-"A veces tu imaginación me asusta"- Dijo Ino.
Tenía que admitirlo, la idea de que ellos estuvieran armados y listos para matar era un poco exagerada. Pero con todas las cosas raras que estaban pasando últimamente, no me culpaba por sentirme alarmada y asumiera lo peor.
-"Yo saldré primero"- Dijo Ino. -"Si ellos me siguen, tú los sigues. Voy a subir la colina, rumbo al cementerio y luego los vamos a acorralar y les sacaremos algunas respuestas."
Un minuto después, Ino dejó la tienda llevando puesta mi chaqueta y cogió mi paraguas rojo, sosteniéndolo muy bajo sobre su cabeza. Si descontáramos el hecho de que ella era unas cuantas pulgadas más alta que yo y un poco menos voluptuosa, se confundía conmigo.
Agachada tras un perchero de batas de dormir, observé como la figura encapuchada salía de la tienda al otro lado de la calle y seguía a Ino. Me acerqué sigilosamente hasta la ventana. Aunque la sudadera y los jeans anchos lo hacían lucir andrógeno, la manera de andar era femenina. Definitivamente femenina. Ino y la chica se perdieron de vista en la esquina y yo corrí hasta la puerta. Afuera la lluvia se había convertido en un aguacero. Agarrando el paraguas de Ino, aceleré el paso manteniéndome bajo los toldos, libre de la lluvia. Podía sentir el borde de mis jeans mojarse. Deseé haber tenido botas. Detrás de mí, el muelle se extendía hacia el océano gris. Frente a mí, la línea de tiendas terminaban en la base de una empinada y verde colina y sobre ella se podía ver la verja de hierro del cementerio local. Abrí el Mustang, subí la calefacción al máximo y encendí los limpiaparabrisas a toda velocidad. Conduje fuera del estacionamiento y giré hacia la izquierda, acelerando hacia lo alto de la colina. Hacía mucho viento, los árboles del cementerio se mecían y sus ramas parecían como si cobraran vida a través del loco vaivén de los limpiaparabrisas. Las lápidas de mármol blanco eran las únicas que se podían ver a través de la oscuridad. Las lápidas grises se disolvían en la atmósfera. De la nada, un objeto rojo se lanzó contra el parabrisas, obstruyó mi línea de visión y luego voló sobre el auto. Frené en seco y el Mustang patinó hasta detenerse a un lado de la Carretera.
Abrí la puerta y salí. Corrí hasta la parte de atrás del auto para buscar lo que había golpeado. Hubo un momento de confusión mientras mi mente procesaba lo que estaba viendo. Mi paraguas rojo estaba enredado en la maleza. Estaba roto; un lado estaba colapsado exactamente de la manera que se esperaría si hubiese sido arrojado contra algo, un objeto más duro. Escuché un ahogado sollozo a través de la violenta lluvia.
-"¿Ino?"- Dije. Troté por la carretera, protegiendo mis ojos contra la lluvia mientras recorría el paisaje. Más adelante yacía un cuerpo y comencé a correr. -"¡Ino!"- Me dejé caer de rodillas a su lado. Ella estaba acostada de lado, con sus piernas pegadas contra su pecho y luego gimió.
-"¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Te puedes mover?"- Eché mi cabeza hacia atrás, pestañeando contra la lluvia. ¡Piensa! Me dije. Mi teléfono celular está en el auto. Tengo que llamar al 911.
-"Voy a buscar ayuda"- Le dije a Ino. Ella gimió y se aferró a mi mano. Yo me bajé hasta quedar al nivel de ella y la aferré firmemente. Las lágrimas quemaron tras mis ojos. -"¿Qué pasó? ¿Fue la persona que te siguió? ¿Ellos te hicieron esto? ¿Qué hicieron?"
Ino murmuró algo ininteligible que pudo haber sido "bolso". Lo cierto era que su bolso no estaba.
-"V-vas a estar bien."- Luché por mantener mi voz firme. Tenía un oscuro presentimiento corroyéndome y estaba tratando de mantenerlo a raya. Estaba segura que la persona que me vigilaba en Delphic y la que me siguió hoy en las tiendas era la responsable, pero me culpé por poner a Ino en peligro. Marqué al 911 en mi teléfono y el operador respondió. Tratando de mantener la histeria fuera de mi voz, dije -"Necesito una ambulancia. Mi amiga fue atacada y asaltada."
