Capítulo 10
Inseguridad (POV Twilight)
Desde que regresamos Jake y yo de la búsqueda de los humanos me sentía muy pasiva; por alguna extraña razón no tenía ganas de nada, y todo empezó después de ver a Jake hablando con Lindsay fuera de la nave. Les vi entrando de nuevo y pude observar como ella tomaba débilmente de la mano a Jake; desde entonces algo dentro de mí se apagó como una vela casi consumida. Y lo peor era que cada vez que los veía juntos podía sentir como se me revolvían las entrañas. Y cada vez más, puesto que Jake pasaba más tiempo con ella que conmigo; en su afán de enseñarle todo acerca de nuestra raza, olvidaba nuestras conversaciones y nunca tenia tiempo de casi nada, y menos por la noche, puesto que era cuando trabajaba.
Una noche que decidimos ir a la discoteca, les vi bailando juntos y apenas lo pude soportar, tuve que salir de allí, encerrándome en la biblioteca de su padre, donde solíamos pasar las horas muertas hablando de todo y hasta filosofando.
No comprendía del todo que era lo que me pasaba, por lo que decidí consultar a mis amigas; visité primero a Applejack, la cual se encontraba recolectado sus manzanas.
-Hola Twilight… ¿a que viene esa cara, cielo?-inquirió ella, al verla tan cabizbaja.
-Hola, Applejack… estoy tan confundida, no sé que pensar…
Mi amiga dio una última patada al árbol más cercano y se puso a mi lado.
-Te escucho, cielo.
-Verás, hace poco que Jake y yo ya no estamos tan unidos como antes… ahora pasa más tiempo con Lindsay y a mí apenas me hace caso; yo comprendo que quiera pasar tiempo con ella, después de todo él ansiaba tener contacto con mas miembros de su especie, pero… siento algo raro cada vez que los veo juntos y… no sé que pensar-expliqué con detalle.
Miré a mi amiga buscando una respuesta satisfactoria y se me quedó mirando, con un deje de obviedad, como si la cosa fuera muy sencilla.
-Ay, mi querida Twilight… en realidad es bien sencillo…-me dijo ella.
-¿Y que es?-inquirí, ansiosa de una respuesta.
Applejack fue a hablar cuando en ese momento oyeron un grito proveniente del granero, donde las cosas se habían torcido un poco: un cargamento de manzanas se había desperdigado frente al granero y tanto Big Macintosh como la abuela Smith se afanaban por recogerlas todas. Applejack fue a ayudar, pero antes de irse me dijo.
-En realidad todo eso es muy sencillo, pero creo que deberías de descubrirlo por ti misma… te dejo cielo, piensa bien lo que te he dicho.
La vi alejarse en dirección al granero, tratando de descubrir algo que ni siquiera comprendía; como ella estaba ocupada decidí ir a visitar a Rainbow Dash. La encontré practicando sus acrobacias cerca de allí, en el parque del pueblo; en cuanto me vio aterrizó a mi lado y me saludó.
-¡Hola Twilight! Vaya, menuda cara mas larga…
-¿Podemos hablar?-inquirí.
-¡Claro guapa, cuéntame!
Le expliqué lo mismo que a Applejack y ella me dedicó una graciosa y hasta irónica sonrisa.
-Oh, Twilight, no comprendo que todavía no lo veas…-murmuró, divertida.
-¿El qué? Applejack dijo lo mismo, dime a que te refieres…-la pedí.
Rainbow fue a contestar cuando en ese momento oímos un trueno sobre nuestras cabezas y miramos al cielo; varias nubes grises y compactas comenzaban a soltar agua.
-¡Venga ya, esto no estaba programado!-masculló la pegaso, contrariada.
Comenzó entonces a llover a mares y a tronar con fuerza.
-¡Esto huele a cagada por parte de los de la factoría! ¡Lo siento Twilight, pero voy a estar ocupada!-masculló ella, alzando el vuelo.
-¡No, espera, dime que es lo que me pasa!-exclamé yo, pero ella ya había alzado el vuelo.
Tuve que correr para no empaparme mas aun, corrí hasta pasar al lado de la boutique de Rarity y entré como una exhalación; mi amiga estaba cosiendo y me miró fijamente.
-Lo siento por entrar así, pero es que afuera cae un diluvio.
-Que me vas a contar, cielo, anda pasa, sécate esos pelos-me indicó.
Me dejó caer una toalla sobre mi cabeza con su magia y me sequé. Me senté a su lado y le expliqué lo que me pasaba, al igual que las demás esbozó una divertida sonrisa.
-Normal que Applejack y Rainbow te dijeran eso, cariño… es cierto que es mejor que lo descubras por ti misma, pero hay veces que un poni necesita un ligero empujoncito ¿verdad?-inquirió ella, guiñándome un ojo.
Yo la miré extrañada y mientras aseguraba un par de dobladillos me dijo.
-Veamos… dices que cada vez que los ves juntos sientes como si algo se revolviera dentro de ti… ¿has pensado por un momento que puede ser que sientas algo especial por Jake?
Fue entonces cuando una chispa chascó dentro de mí y entonces lo vi clarísimo.
-Estoy celosa…-admití, un poco cortada.
-Eso es, cariño… aunque te comprendo, Jake es muy apuesto a pesar de ser un humano… si fuera un semental sería guapísimo-se dijo Rarity, muy convencida.
-Sí… pero sé que seria imposible que él llegara a sentir algo por mi, después de todo yo soy un poni y él… un humano-murmuré, frustrada-y además tiene a Lindsay-añadí mentalmente justo después.
Rarity esbozó una tierna sonrisa y me habló.
-Pues por eso mismo deberías decírselo, cariño; el no ya lo tienes, pero es mejor que él lo sepa. Aunque no te corresponda él puede seguir siendo tu amigo.
Tragué saliva, no muy convencida; pero al final Rarity me convenció y me comprometí a confesar mis sentimientos a Jake.
Sin embargo, prometerlo es más fácil que llegar a hacerlo; siempre que reunía el valor suficiente para hablar con el sin tener que tartamudear demasiado ocurría algo imprevisto y nos acababan cortando. A veces por Humphreys, otras veces por el trabajo, y otras veces (las que mas odiaba) por Lindsay.
Tuve muchas oportunidades, claro, pero la mayoría de las veces me faltaba valor y lo dejaba para otra ocasión; incluso tuve miles de ellas cuando Jake me llevó consigo, ya que había detectado mas presencia de humanos en la otra punta de Ecuestria, pero ni siquiera pude o me atreví a aprovechar esas maravillosas oportunidades. Hicimos un total de tres viajes más, en los que encontramos a un ruso (según Jake), una pareja de ancianos ingleses y otra familia más compuesta por los padres y tres hijos mayores; el ruso se llamaba Andrey Ivanov, fue bastante problemático ya que comunicarnos con él era bastante complicado, pero al final pudo aprender nuestro idioma aunque con un marcado acento ruso. La pareja de ancianos se llamaban Alfred y Winona Waterbury y la familia, según nos conto, era de Alemania, con unos nombres muy raros y casi impronunciables para nosotros los ponis.
Pero yo ya estaba harta de posponer mis oportunidades, por lo que una noche me decidí y me armé de valor; me dirigí a la nave de Jake para hablar con él y confesarme, pero antes de entrar vi que estaba saliendo con Lindsay y por alguna extraña razón, decidí esconderme para escucharles.
-Es estupendo… gracias a ti todos nos estamos rencontrando poco a poco; es como si la humanidad volviera a nacer…-decía Lindsay.
-Si, lo sé, se siente esperanzador…-afirmó Jake-aunque recuerda que nosotros no somos la mayoría ¿vale? Esta es tierra de ponis, no de humanos, hemos de respetarles; nos han acogido con todo su cariño y por ende hemos de pagarles con la misma moneda-añadió después.
Si he de argumentar por que me enamoré de Jake, ésa podía ser perfectamente una buena opción; era tan considerado y bueno…
-Tienes toda la razón… eres tan bueno y justo, Jake…-le dijo Lindsay, acercándose a él.
-Bueno, es lo mínimo ¿no?
Fue entonces cuando ella se acercó un poco más a él; ninguno de los dos habló y se acabaron fundiendo en un prolongado beso que me rasgó el alma. Finalmente entraron dentro de la nave de nuevo y yo salí de mi escondite, con el corazón roto; ya no tenía ganas de nada, por lo que volví a casa mas descorazonada que nunca. No cené, tan solo me metí directamente en la cama, para llorar mis penas en la almohada.
